Ante un escenario decantado, ahora las campañas – Juan Andrés Lagos – Crónica Digital

¿Cómo se llegó a esta situación?.

Algunos prominentes dirigentes lloran ahora sobre la leche derramada. Derramada desde hace bastante tiempo promoviendo fisuras; fragmentaciones; críticas destempladas a una coalición y su gobierno.

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No soy partidario de los análisis unilaterales, menos cuando se trata de evaluar comportamientos de varios actores y sujetos políticos, y el intento de una coalición temprana y su inédito primer gobierno.

Pero habrá tiempo para el necesario análisis.

Por ahora, lo relevante es la constatación de los hechos y la acción inmediata para incidir fuertemente en el cuadro de correlaciones de fuerzas políticas y electorales.

1) Es fundamental que Alejandro Guillier se proyecte como el candidato presidencial de la centro-izquierda; el candidato de las mayorías; el candidato que estabiliza las reformas, les da continuidad y profundiza en ámbitos que han surgido de las masas, de los ciudadanos, como un nuevo sistema previsional. El candidato independiente que, efectivamente, busca representar a amplios sectores ciudadanos. El candidato de las y los desencantados que son parte sustantiva de la crisis de representación realmente existente. El candidato que irrumpe para abrir espacios a la participación social y ciudadana con mayor calado y profundidad.

Los partidos y fuerzas políticas que lo respaldan y lo apoyan, se reactivan positivamente en medio de la crisis de la acción política. La más reciente prueba de aquello es la legalización de todas esas fuerzas. Son los sujetos políticos de una campaña presidencial que los requiere y necesita para construir la arquitectura y el andamiaje de un amplio, plural y diverso movimiento de mayorías. Su espacio continúa siendo la centro-izquierda (no nos equivoquemos), e incluso se puede sumar a fuerzas políticas progresistas que no fueron parte constituyente de la Nueva Mayoría. Estos partidos tienen sintonías estratégicas y tácticas, y eso es una fortaleza para enfrentar campañas que serán duras.

2) Es necesario ahora construir los lineamientos del programa común de gobierno que viene, que tiene bases en el actual, y se proyecta al futuro en un proceso de continuidad, profundización y nuevos desafíos. No hay tiempo para que cada partido fragmente este proceso en sus orgánicas propias. Simplemente no hay tiempo. Hay asuntos esenciales que se deben continuar y consolidar, pero hay temas y demandas nuevas cruciales que asumir. Sobre esta base hay que instalar el debate de ideas y de programa con las demás alternativas presidenciales, y competir con todas ellas en esos términos. Con todas, sin excepción alguna. Que sea la ciudadanía la que dirima en estos aspectos.

3) La lista parlamentaria que impulsa la candidatura de Alejandro Guillier, tiene que buscar las mejores formas de potenciar su electividad. Las mejores. Aquí se juega el futuro Parlamento y su composición.

Después vendrán los escenarios para las alianzas y eventuales entendimientos, que pueden ser muy amplios. No olvidemos que el nuevo sistema electoral se pudo aprobar en el Parlamento con votos incluso de un sector de la derecha. Pero, ahora, la tarea es una lista parlamentaria con máxima electividad. Candidatas y candidatos deben asumir esto, igual que sus partidos. Esta ya es una campaña muy exigente, que requiere una territorialización bien georeferenciada. Casa a casa.

Las grandes cadenas mediáticas no estará a favor de esta alternativa, al contrario, promueven a Piñera e “inflan” a sectores que se han puesto como objetivo golpear a esta lista parlamentaria y su candidato presidencial.

Será, en este sentido, una campaña de una impronta épica en donde la ciudadanía tiene que tomar el protagonismo real. Y hay condiciones para eso.

4) Ante el nuevo escenario, Piñera ha adelantado su estrategia para incidir en el voto de centro, que inicialmente tenía preparada para la segunda vuelta. El candidato de derecha partió enfriando su discurso hacia el centro, y al inicio marcó con crudeza su propósito restaurador neoliberal. En el nuevo escenario, al parecer, teme que ese voto de centro entre en mayor disputa. ¿Puede jugar ese rol la Democracia Cristiana y su candidata presidencial?. Está por verse. Lo claro es que la DC ha señalado que su domicilio político continúa siendo la centro-izquierda. Las campañas electorales, más allá de los discursos, mostrarán resultados en tal sentido.

Si hay segunda vuelta, como todo indica que así será, y muy reñida además, entonces se debería producir un reordenamiento.

Alejandro Guillier pasa a segunda vuelta, y hay que trabajar duro para eso. Entonces, las candidaturas y fuerzas democrático-progresistas deberían buscar un entendimiento político-programático rápido para apoyarlo, sin cuestionamientos o dudas. El punto crucial es que esas votaciones efectivamente se vayan a la candidatura que va a disputar codo a codo con la derecha hiper ventilada y con gran poder económico, político y mediático, que además se ha seducido rápidamente al vértigo neo fascista de Trump.

En ese contexto, para todas las fuerzas democráticas y progresistas, partiendo por las de centro-izquierda, la derecha sigue siendo el adversario y obstáculo principal de los cambios sociales, políticos, económicos y culturales.

Eso ya está demostrado.

Por Juan Andrés Lagos
Periodista

Santiago de Chile, 3 de mayo 2017
Crónica Digital

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