Los empleados fiscales suben el tono de su reclamo

“No se puede pretender instalar una Mesa de Negociación Sectorial, mientras que a la misma hora el Palacio de Gobierno son despedidos 28 funcionarios, en el Fosis otro número importante y en el INDAP lo mismo”.

Tras finalizar la reunión programada para el día de hoy entre el Gobierno, representando por el Ministro de Hacienda, Felipe Larraín y la Ministra de Trabajo y Previsión Social, el Presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales, Raúl de la Puente señaló “Si de aquí a diez días no se solucionan los despidos y el gobierno entrega información fidedigna, nosotros realizaremos el PARO NACIONAL en el mes de agosto”, afirmó el dirigente sindical.

Durante la jornada de hoy tanto la ANEF, como los Ministros de Hacienda y Trabajo y Previsión Social, tenían presupuestado instalar la mesa de negociación sectorial que respondiera el Pliego de Negociación entregado por los empleados fiscales hace dos semanas al Ministro de Hacienda, Felipe Larraín. Pero dicha mesa quedó a la espera de las demandas emanadas por los sindicalistas, ya que mientras estaban reunidos en las oficinas del Ministerio de Hacienda, eran despedidos 28 funcionarios del Palacio de Gobierno, en el Fosis y el INDAP.

Al respecto Raúl de la Puente afirmó “No podemos estar sentados en una mesa de negociación, mientras se están despidiendo a nuestros afiliados, si esto hubiera ocurrido en el sector privado ya las autoridades habrían sido acusadas de prácticas antisindicales, entonces el gobierno debe ser claro de una vez, no olvidemos que hace unas semanas atrás la Ministra Merino nos aseguró que los despidos habían finalizado”,argumento el dirigente.

Romper el silencio – Oveja Negra de Polar para Polar – Escribe el periodista Cristian Morales

Diagnóstico: precariedad aguda.  No sólo trabajadores mal pagados
cuida la emisora más antigua del dial regional, sino que para colmo en
muchos casos no reciben salarios, menos imposiciones si es que alguno
llega a tener derecho.

No hay autoridad que sirva a la hora de exigir o denunciar.  Los
medios son intocables.  Compiten por la noticia pero se abrazan en el
silencio culpable.  Y así, cual Al Capone, los dueños -en muchas
ocasiones-, hacen vista gorda a los derechos laborales, sindicatos y
toda la parafernalia judicial escrita que defiende en teoría a los
indefendibles: periodistas, fotógrafos, diseñadores, locutores,
controladores y a toda una fauna de fáciles reemplazables.
Todos los
días hacen la noticia pero ninguna narra su historia, esa íntima,
fruto de malos salarios.

Parlamentarios de todos los colores conciertan notas pagadas que dan
cuenta de lo bueno que son y lo bien que hacen su trabajo; mientras
las autoridades de turno temen hacer cumplir la Ley.

Hay un silencio que a todos nos tiene de cómplices.  Nadie quiere
echarse encima a un Al Capone.  Ni los propios colegas que en cientos
trabajan en instituciones públicas y privadas, porque diariamente
demandan la cobertura noticiosa del medio.

Alcanzar una jubilación digna como comunicador es un sueño tan
surrealista que ni los trazos de Roberto Matta, podrían consignar en
una obra.  Por eso, sólo nos queda llegar al fin de los años con
dignidad y no asintiendo en la connivencia.

Romper el silencio es la primera tarea.  Los empleadores no pueden
pedir fiado el trabajo
: ¡Que autoridades y parlamentarios hagan bien

su pega!

Por ahora la Oveja Negra de Polar va para Polar.

CRISTIAN MORALES

Malestar entre los comunicadores de Magallanes

Los profesionales de las comunicaciones sociales en Magallanes, agrupados tanto en el Colegio de Periodistas como en la Asociación Gremial de Comunicadores de Magallanes, están inquietos por estos días en la región austral de Chile.

Y con razón.

Su reclamo, dice relación con la repetición inveterada y constante de prácticas que inciden negativamente en las relaciones laborales al interior de algunos medios de comunicación de esta región.  No se trata de situaciones ocasionales, se trata de prácticas que se sabe que se repiten constantemente y que afectan a la calidad del trabajo de los profesionales de las comunicaciones y que inevitablemente complican el clima organizacional dentro de esas empresas.

Si no se les pagan sus remuneraciones a los trabajadores de los medios de comunicación en el momento oportuno, si a cambio del reclamo por el pago de sus sueldos se impone la amenaza de despido, el clima de amedrentamiento o las presiones verbales, lo que está en cuestión es el conjunto del clima laboral y el ambiente de trabajo.

El temor no es el mejor recurso para generar condiciones de trabajo productivas y ambientes organizacionales eficaces.

El temor es eficaz, por el momento, pero es efímero…

Las organizaciones gremiales de los comunicadores cumplen una función vital en estos tiempos: servir de organos de expresión, de protesta y de propuesta en defensa de los intereses de los numerosos profesionales y técnicos que se agrupan en ellas.  Desde esta perspectiva, el sentido esencial de las organizaciones gremiales es el de contribuir a la defensa y a la promoción de un ambiente de trabajo digno en las empresas de comunicaciones.

Una de las formas más insidiosas y perversas de censura, es el silenciamiento que los medios de comunicación pueden hacer sobre la comunicación de los que comunican.

Manuel Luis Rodríguez U.

Entre muelles, quimeras y leyes – Escribe Ramón Arriagada desde Natales

Nos preocupa como ciudad-puerto lo que sucede en nuestros muelles.  Suponemos que entre  mejores instalaciones portuarias tengamos, mayor van a ser las posibilidades de olvidarnos de nuestro aislamiento. Personalmente me marcó en extremo aquel día  cuando un   timonel pajarón, le aforró un caballazo histórico con el  transbordador a nuestro muelle.  Se nos vino el mundo abajo.  Muchos presagiaban  que ya no volvería a Puerto Natales. Pero se impuso la razón y la presión  organizada; el barco que nos une con Chile,  de proa a popa  siguió siendo natalino.

¿Zapatito te acuerdas el día que regresó el barco a Natales?, le pregunto a mi amigo Juan Bautista Díaz,  “Zapato Brujo”, quien es el encargado con su pequeña chalupa del amarre del barco todas semanas.  Recuerda ese día memorable, cuando se lució  con sus maniobras ante diez mil personas, que emocionadas con sus pañuelos blancos saludaban el retorno.  Nunca en  Puerto Natales se  ha vuelto a reunir esa multitud.

El muelle de nuestros pescadores artesanales es una ciudadela flotante. Allí duermen y ven pasar los lentos días de  vedas,  muchos  pescadores que carecen de hogar en tierra. Son hombres rudos que desafían la muerte en cada salida de pesca, enfrentando golfos infernales.  En el lugar imperan códigos de convivencia. Hace dos años le pegaron un escopetazo sin silenciador a uno de ellos. Se impuso la Ley del Silencio.  El victimario  optó por una sepultura digna para el muerto, eligió el fondo del mar. La justicia dice que será inocente hasta mientras no aparezca el cuerpo del delito.

Hace unos días la Empresa Portuaria  Austral, presentó un recurso de protección, porque dos  barcos científicos norteamericanos se vinieron al muelle  Kochifas, despreciando sus instalaciones. Platas sacan  palabras.  La EPA  en su recurso dice que el muelle del navegante es ilegal,  salpicando de paso a la Armada por su jurisdicción respecto a dichas instalaciones. Además que de acuerdo a tratados internacionales, firmados después de los atentados a las Torres Gemelas,  todo barco gringo debe recalar en recintos  cerrados y con mucha vigilancia.

Pero el muelle para el recuerdo, es aquel prometido por Ricardo Lagos para el atraque de cruceros; sería la construcción emblemática para el Bicentenario en  Puerto Natales. Ese quedó en los planos y en la fantasía. Es el  sitio reservado para  el atraque de  barcos fantasmas como “ El Caleuche”, impedido de llegar a nuestros muelles mientras no se ensanche el Paso del Kirke, otra de las quimeras  prometidas.

RAMON ARRIAGADA

Demandas laborales y política de empleo: una ecuación perversa

En un escenario de crisis económica internacional -que no termina de concluir- y de restricciones presupuestarias argumentadas por el terremoto de febrero recién pasado es posible percibir la puesta en marcha de una política gubernamental y neoliberal de empleo basada en dos premisas perfectamente lógicas:

1º generar un conjunto más o menos generalizado de  despidos en el sector público y en el sector privado, ya sea por “necesidades de las empresas” o por las razones políticas para hacer espacio a los nuevos “operadores políticos de derecha” en el aparato público;

2º aplicar una política minimalista de reajustes bajo el argumento especioso de la reconstrucción o de la prioridad de proteger el empleo. (Por cierto, nadie entiende cómo se puede proteger el empleo, despidiendo trabajadores).

De ambas premisas emana como resultado un clima de amedrentamiento sobre los trabajadores tanto del sector privado como del sector público, el cual tiende a servir como factor de paralización de la movilización social.

En el sector público, bajo el argumento de eliminar supuestos “operadores políticos concertacionistas”, se procede a despidos injustificados a fin de hacer espacio para los nuevos “operadores políticos piñeristas”, de donde resulta un clima de “temor entre los funcionarios a contrata y de pavor entre los funcionarios a honorarios”, ambiente que, dicho sea de paso, fue auspiciado indirectamente por los gobiernos concertacionistas al “inflar” los servicios de la administración pública con funcionarios a honorarios, es decir, trabajos y contratos frágiles, desprotección social y alta vulnerabilidad de esos empleados ante los cambios políticos.

Asistimos en consecuencia a la instalación de una ecuación socio-política altamente perversa: se aplica una política de despidos y otras medidas presupuestarias restrictivas para justificar reajustes minimalistas, ocasionando de paso un soterrado clima de amedrentamiento en los trabajadores (públicos y privados), paralizando o intentando dificultar su capacidad de respuesta, de protesta y de movilización social.

La ecuación “despidos + atomización/paralización del movimiento gremial/sindical + política minimalista de reajustes”, es entonces el esquema neoliberal básico con el que se apresta a operar el nuevo gobierno.

Y salvo el clima de amedrentamiento que aporta el gobierno piñerista, la lección política sigue siendo que la Concertación pasada dio elocuentes ejemplos de política minimalista de reajustes, con los resultados ya conocidos de pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y de empobrecimiento de sus familias.

En el sector privado, que es el que otorga más del 80% del empleo en Chile, la situación no es mejor.

Los trabajadores de diversos sectores productivos sometidos a estacionalidad, por ejemplo, quedan en el desamparo del desempleo, sometidos a la poco digna solución parche de los transitorios planes de absorción de empleo de las municipalidades.  Como en los viejos tiempos del PEM y el POJH…

LAS  DURAS LECCIONES DE LA HISTORIA

El modelo neoliberal de política de empleo es clásico y en Chile ya ha sido repetido históricamente por diversos gobiernos de inspiración conservadora.

A principios de los años sesenta (1960, 1961, 1963), el gobierno de Jorge Alessandri puso en práctica el mismo juego de “despidos y reajustes mínimos” bajo una política fiscal restrictiva para intentar reducir la inflación, utilizando el terremoto de 1960 como estrategia de choc a la economía y aplicando la congelación de salarios y reajustes: el resultado fueron sucesivas y masivas huelgas de los trabajadores lideradas por la CUT, que consiguieron en parte detener el deterioro del poder adquisitivo de quienes trabajan.

Después de 1982 (1983, 1984), el gobierno de Pinochet aplicó la misma lógica de alta cesantía (o sea despidos) y bajos reajustes para contener el impacto de la crisis ocasionada por los especuladores bancarios y financieros de la época, agravada con una intensa represión social y política: el resultado fueron amplias movilizaciones sociales (1983-1986)  que condujeron más tarde  a la derrota electoral de la dictadura en 1988.

En ambos casos, se ha utilizado la crisis económica como argumento político y comunicacional para afectar la situación económica y laboral de los trabajadores, mientras las grandes empresas y corporaciones privadas nacionales y extranjeras continuaban obteniendo gigantescas utilidades.  Se trata de la clasica formula de la estrategia neoliberal de choc consistente en utilizar los grandes traumatismos sociales como escenario propicio para mantener y asegurar la rentabilidad de las empresas y del capital.

El clima de amedrentamiento como política de contención social, sin embargo, no es una solución dudadera ni productiva para un gobierno de los empresarios como éste: dura cuanto dura la sensación de temor en los trabajadores.

¿Y qué pasa cuando los trabajadores toman conciencia de su organización y de su unidad y se les termina el temor?

Manuel Luis Rodríguez U.

Lavado de imagen – Escribe Patricio Escobar

En los últimos tiempos la Iglesia Católica Mundial y también la nuestra, han sufrido serios síntomas de desgaste, de malos procedimientos para evaluar a sus pares, quienes han sido acusados de “abuso sexual y de pedofilia”, entregando a su propia comunidad de fieles y a la opinión pública, una serie de acciones ambiguas, que de algún modo se aprecian protegiendo a los sacerdotes y obispos de las terribles acusaciones de los afectados.

Esta serie de procesos, dimisiones y casos de crímenes sexuales cometidos por curas católicos, se ha definido cómo una “debacle del mundo católico”, la gran sorpresa y estupor que está situación a generado entre la gran cantidad de fieles que están por toda la tierra, han propuesto con firmeza al Vaticano encare con prontitud y transparencia esta severa crisis institucional y ética. Si está actitud criminal de abuso sexual y pedofilia se sigue realizando por curas y obispos, algunos incluso, han propuesto pedirle al Papa Benedicto XVI deje el cargo, por la imposibilidad de detener está gran “debacle de la Iglesia Católica Mundial”.

En nuestra querida realidad de país, también hemos sido testigos a través de la prensa, de serias denuncias de curas por “abuso sexual y pedofilia”, en contra de niños pertenecientes a su propia comunidad parroquial. Esta realidad conocida por décadas en contra de curas por abuso sexual, sobre todo a menores, la Iglesia Católica chilena nunca, asumió un rol protagonico en defensa de los fieles abusados, incluso existen antecedentes que en varios casos denunciados, el cura fue trasladado a otra región en forma “silenciosa” para no llamar la atención pública, existen datos que otro cura fue sacado del país por el mismo motivo, y otro que practicamente no se sabe su ubicación. Está realidad de nuestra Iglesia Católica de `”proteger a los suyos” a sido por décadas, avalada por la Jerarquía Eclesiástica Criolla.

La gran avalancha de denuncias a nivel mundial donde curas y obispos fueron acusados de abusos sexuales y de pedofilia, inundaron la prensa a nivel mundial, la tecnología fue un aporte extraordinario para ayudar a desmantelar el “secretismo” sobre estos graves hechos criminales. Fue de tanta gravedad el hecho en cuestión, que la Asociación de Teólogos y Teólogas “Juan XXIII”, agrupa a medio centenar de pensadores cristianos, hizo publico un documento donde se señala ” la solicitud” al Papa Benedicto XVI de aclarar en forma transparente, tajante y no prestarse para el “encubrimiento y la complicidad del Vaticano”, cómo ha ocurrido en otras oportunidades también están implicados en este “secretismo”, obispos, sacerdotes y religiosos”. Además el texto plantea “nos parece que el pontificado de Benedicto XVI esta agotado, y el Papa no tiene la edad ni la mentalidad para responder adecuadamente a los graves y urgentes problemas que afectan hoy a la Iglesia Católica”. El texto también agrega, “solicitamos con el debido respeto, a la persona del Papa, que presente la dimisión de su cargo”. Y agrega la Sociedad de Teólogos y Teólogas “es necesario la supresión del celibato obligatorio para los sacerdotes, medida disciplinar represiva de la sexualidad, que carece de todo fundamento bíblico, teológico e histórico y que no responde a exigencia pastoral alguna”.

La solicitud entregada por los obispos para “un indulto bicentenario” privilegiando un indulto general entre reos comunes, y reos militares acusados de crímenes graves de lesa humanidad. Esta petición a mi juicio, no tenia ninguna oportunidad de ser cumplida por parte del presidente Piñera y del gobierno, incluso cuando era candidato presidencial anuncio que nunca otorgara un indulto presidencial en casos de crímenes contra los derechos humanos. En vista de esta realidad “conocida” por toda la opinión publica, la Iglesia Católica se “la juega” y realiza una petición con estos propósitos. El presidente Piñera no acoje en su totalidad la petición de nuestros obispos, entregando una negativa rotunda a todos aquellos reos ex militares involucrados en casos de violaciones contra los derechos humanos, y para aquellos reos que cumplen penas por homicidios, violaciones, abusos de menores.

Falta mucho tiempo para que “nuevas acciones” por parte de la Iglesia Católica Chilena, logren “limpiar su imagen”, no basta con una solicitud de indulto bicentenario, la realidad es mucho mas profunda y requiere de mucha “verdad” y “transparencia”, por ejemplo, todavía existen situaciones pendientes en el caso del jerarca de la Parroquia del Bosque. La Iglesia Católica de hoy día, esta muy alejada de la senda del Padre Hurtado y de los grandes sacrificios del Obispo de Santiago, Silva Henriquez cuando asumió una decisión incontrarrestable en la defensa de aquellos chilenos que eran perseguidos políticamente en plena dictadura y su tenacidad en la defensa de los derechos humanos, obligo a crear la oficina de la Vicaria de la Solidaridad, llego atender aproximadamente una cantidad de 45.000 personas entre el Comité por La Paz y la Vicaria de la Solidaridad.

Otra cosa aparte es la situación “grave de hacinamiento” de nuestras cárceles repartidas por todo nuestro largo territorio. Está es una discusión aparte donde el Ejecutivo, el Parlamento, las distintas Iglesias, ONG y el Poder Judicial deben asumir está terrible situación que viven miles de reos, ( pierden su calidad de ciudadanos). Existen más de 55.000 reos condenados donde algunos cumplen largas condenas. Esta critica situación de hacinamiento y en condiciones penosas pasan a ser “los olvidados del sistema”. Lo más agudo que está ocurriendo es la gran cantidad de jóvenes que son condenados y encarcelados. Según algunos estudios, una cantidad cercana a el 40% de los reos comunes actualmente, son menores de 30 años, donde la “Reinserción” de estos jóvenes a la sociedad, es una cuestión pendiente…

Patricio Escobar
Sociólogo

27 de julio de 2010: la conmemoración de los 90 años de la FOM en Punta Arenas

El acto conmemorativo efectuado este martes 27 de julio a los 90 años del incendio y masacre de la Federación Obrera de Magallanes tuvo el marco de clima que correspondía: una temperatura que no pasaba de 1º, un viento helado que calaba los huesos y una nevada que hacía recordar los viejos tiempos de los crudos inviernos magallánicos. 

Los tres  oradores del acto organizado por la CUT Magallanes, fueron el presidente de la CUT regional Clemente Galvez, el Alcalde de Punta Arenas Vladimiro Mimiza y el Presidente Nacional de ANEF Raul de la Puente.

Viento, nieve y frío para recordar a los mártires obreros que dieron sus vidas en 1920 por la dignidad del trabajo y los trabajadores en la región más austral de Chile.

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA CUT MAGALLANES CLEMENTE GALVEZ.

Los trabajadores de Magallanes organizados en la CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES conmemoramos hoy los 90 años del incendio y masacre de la Federación Obrera de Magallanes, ocurrido en la madrugada del martes 27 de julio de 1920, por la acción criminal de grupos anti-obreros dirigidos desde el gobierno de la época.

En aquella época los trabajadores de Magallanes luchaban por la jornada de 8 horas de trabajo, el cumplimiento de los contratos, el derecho a organizarse y a la huelga, y noventa años más tarde, los trabajadores de esta región austral reclamamos por el derecho a la negociación colectiva, por la estabilidad del empleo en el sector público ante los despidos injustificados, por la defensa de la educación y la salud pública amenazadas por las privatizaciones encubiertas.

Reclamamos hoy firmemente por el fortalecimiento de la función pública y del empleo en el sector público.

En un contexto histórico distinto, este 27 de julio, los trabajadores magallánicos organizados exigimos hoy condiciones de empleo y remuneraciones justas para los trabajadores y trabajadoras del sector marítimo, portuario, de plantas pesqueras, de la construcción.

Como CUT, valoramos el respaldo otorgado por el alcalde de Punta Arenas a este evento, al tiempo que instamos a la presentación de proyectos municipales al Consejo Regional que signifiquen efectivamente fortalecer el empleo en la comuna capital de Magallanes donde se concentra la mayor cesantía de la región.

Creemos que los recursos provenientes de la explotación de Zona Franca deben ser destinados a potenciar el desarrollo y el empleo decente en Magallanes y no servir como mecanismo para ocultar los recortes presupuestarios de que hemos sido víctimas como región.

Creemos que es el momento de terminar con los numerosos conflictos de intereses que afectan el desempeño del gobierno incluso en esta región.

La CUT reafirma su voluntad de luchar para que las leyes de excepción contribuyan efectivamente a fortalecer el empleo y el trabajo en esta región y no sigan siendo solo millonarios recursos fiscales entregados a algunos empresarios.

Es el momento de avanzar hacia una efectiva estrategia de desarrollo regional, que se elabore en forma participativa y que responda a los intereses, demandas y anhelos de todos los sectores sociales y económicos de esta región, sobre todo de quienes con nuestro trabajo producimos la riqueza.

A 90 años del 27 de julio, reiteramos el compromiso de los trabajadores organizados de Magallanes con un desarrollo regional sustentable, con la defensa y fortalecimiento de la educación y la salud pública, con la protección del medio ambiente y el rechazo a proyectos depredadores de nuestro entorno como el proyecto carbonífero de Isla Riesco.

En las proximidades del Bicentenario de la República, alzamos la voz de los trabajadores y trabajadoras de Magallanes por mayor justicia, mejor empleo, trabajo decente, remuneraciones acordes con la realidad regional y local, respeto a quienes producimos la riqueza del país y de la región, y mayor justicia social.

Aquel martes 27 de julio de 1920 – Relato histórico inédito

Relato histórico completo e inédito sobre los acontecimientos del 27 de julio de 1920 en Punta Arenas, conocidos como la masacre e incendio de la Federación Obrera de Magallanes.

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Domingo 25 de julio

A las 14.30 horas de la tarde del domingo 25, como estaba programado, se efectuó en la Plaza de Armas de la ciudad el mitin convocado por la Liga Patriótica, al cual asistieron aproximadamente unas 600 a 700 personas. Concurrieron las autoridades civiles, militares y navales del Territorio, las bandas del Batallón Magallanes y del Colegio Salesiano San José, alumnos y profesores de los establecimientos fiscales y municipales, empleados públicos, particulares y  municipales, e integrantes de la Sociedad de Veteranos del 79.  Todas las instituciones llevaron sus estandartes.

Según “El Magallanes” del lunes 26 de julio, “…se organizó la manifestación en la calle Bories esquina de avenida Colón, desde donde se dirigió a la Plaza Muñoz Gamero, que la rodeó una vez al compás de alegres marchas.  Momentos más tarde el Presidente de la Liga, Alcalde señor Mariano Edwards, abrió el comicio, ofreciendo la palabra al abogado don Temístocles Urrutia Semir.” ([1])

En el discurso pronunciado por Urrutia a nombre de la Liga Patriótica de Magallanes, se trató de fortalecer el espíritu patriótico y nacionalista.  Dijo el orador: “Los hijos de Chile, los pueblos de Chile, quieren que exista la patria chilena, grande, heroica, íntegra i soberana como siempre.  Ejerciendo este derecho a la vida independiente i noble, nos hemos reunido hoy para hacer pública esta voluntad de existir, para formular en conclusiones escritas nuestras esperanzas, nuestras aspiraciones, nuestros deseos, que llevados por el correo, el alambre i la chispa eléctrica, se unan a los idénticos votos que ya han expresado nuestros hermanos del resto del país i que transmitidos oficialmente al Gobierno de la República por intermedio del Gobernador del Territorio, cuente el Estado con la adhesión unánime a su política de previsora defensa nacional de todos los que hemos tenido la dicha de nacer al oeste de los Andes…”

Y agregaba: “Hemos venido aquí, citados por la Liga Patriótica de Magallanes, para adherir nuestros sentimientos a los de los demás chilenos, de nuestros padres, de nuestros hermanos i nuestros parientes; nuestros amigos i nuestros enemigos; nuestros correlijionarios i nuestros adversarios en política i en tendencias, de los cuales de todos la distancia nos aisla, pero a que todos une el sacrosanto amor a la Patria.  Hemos venido aquí obedeciendo a un sentimiento espontáneo, no porque creamos en un peligro inminente de guerra, sino porque a la vez que obedecer al sentir del corazón, también la reflexión previsora nos encamina a producir momentos de unión…” ([2])

Dentro del mismo tono conciliador, el orador de la Liga Patriótica agregó: “…i aunque en Magallanes no hai luchas políticas, queremos cooperar a las manifestaciones que se han hecho en todos los ámbitos de la República, para probar que en Chile no hai divisiones apreciables de partidos ni de clases cuando se trata de prepararse para una probable provocación que ponga en peligro la integridad del territorio o a prueba la honra de la Patria.”

Refiriéndose a los recientes sucesos del asalto a la sede de la Federación de Estudiantes de Chile en Santiago, el orador expresó: “No señores.  En las Universidades de Chile deben estudiarse, deben discutirse, deben analizarse todas las ideas, como deben aprenderse todas las letras, todas las artes, todas las ciencias, pero nunca deben ser la cuna de espíritus turbulentos, de revolucionarios o reaccionarios callejeros, de demoledores que a brincos i en desenfreno apocalíptico quieren destruir el orden social, i que de un golpe, i sin poder reemplazarlo siquiera remotamente por otro sentimiento noble, pretenden eliminar del alma nacional el grande i desinteresado sentimiento del patriotismo.” ([3])  Y asociando el tema de dichos incidentes con la demanda de reformas, agregaba: “Creo en las reformas, como el fanático cree en sus autos de fé, pero tengo la firme convicción de que no son reformas honradas, útiles ni duraderas sino aquellas que se realizan dentro de la legalidad… respetando el derecho de los demás, no con violencias, no por las armas, no en medio de las calles i sobre las barricadas, sino por procedimientos jurídicos i ante aquellas autoridades en todos los pueblos cultos de distribuir i realizar la justicia.” ([4])

Y cerró su arenga con la siguiente proclamación: “…si por desgracia suena el clarín guerrero, los continuadores de la obra de los héroes, en nuestras instituciones armadas i los continuadores de la obra de nuestros organizadores i grandes hombres, en nuestras instituciones civiles, cumplan con su deber i que premiados por el triunfo, la República, sin haberse sustraído a la evolución ordenada de la vida, constituya una Patria más grande aún, cuya frente inmaculada sea digna del beso de la aureola de inmortalidad de los que fueron grandes i buenos chilenos.” ([5])

Los siguientes oradores fueron “…los señores Luis Valencia Courbis, Guillermo Wells, doctor Ferrada y Bernardo Chacón, quienes en patrióticos discursos demostraron la adhesión de los habitantes de Magallanes hacia los actos del gobierno.” ([6]).  A continuación cerró el acto el Presidente de la Liga, Mariano Edwards, y el público asistente marchó hacia el edificio de la Gobernación, en cuyo balcón apareció el Gobernador Alfonso Bulnes Calvo, para dirigirles una breve arenga e informarles que daría cuenta a Santiago de los resultados del mitin.  Según “El Magallanes” ya citado, los manifestantes corearon el himno nacional y el himno de Yungay, “…disolviéndose allí mismo el comicio.” Pero en realidad, el mitin no acabó así…

Mientras esto sucedía en la Plaza Muñoz Gamero, a partir de las 14.00 horas se efectuaba la tradicional reunión dominical en la Federación en su sede de calle Errázuriz, con números artísticos y con una amplia presencia de obreros con sus esposas e hijos.  La sala de la Federación estaba repleta de público: “al salón de actos de la Federación, situado en la calle Errázuriz entre las calles Talca y Libertad, concurrieron los obreros casi en su totalidad acompañados de sus mujeres e hijos.” ([7])

Como consecuencia del tenso clima de rumores previo a los hechos que circulaban a lo menos tres días antes de los hechos, aproximadamente unos 15 a 20 socios de la F.O.M. se instalaron ese domingo en la sede de calle Errázuriz N° 452, para protegerla de posibles asaltos.

Al término del mitin de la Liga Patriótica, un grupo de aproximadamente unos 400 a 500 manifestantes, entre los cuales se distinguía a varios militares vestidos de civil muy exaltados y profiriendo gritos e insultos, subieron por calle Errázuriz para manifestarse frente a la sede obrera, en un claro acto de provocación.  Después, el grupo de manifestantes siguió hacia calle Waldo Seguel, pasando frente al local de “El Magallanes”. Allí, en un gesto agresivo y de provocación, el teniente Cristi, que formaba parte de la manifestación, golpeó con la empuñadura de su revólver la placa metálica del diario en la fachada. Relata Marcolín Piado al respecto: “…entre los manifestantes exaltados apodados de ‘patriotas’ se veían numerosos empleados públicos, autoridades civiles y militares, que a voz en cuello gritaban rabiosamente.  Al enfrentar la casa de la Federación, los ‘patriotas’ se desataron en improperios contra ella.  Los dislates salieron a granel de todas las bocas ‘patriotas’ Y era de oir quién gritaba ‘muera la Federación’, quién afónicamente ‘abajo los rotos, los asesinos de Covarrubias’, quién sin conocimiento, ebrio de alcohol ‘hay que castigar a los traidores de la patria.” ([8])

Un testigo presencial de los hechos, Juan Aguilar Collao, relata que: “el dia domingo 25 de julio de 1920, las guardias blancas llamaron a un comicio ‘para defender la Patria’.  Muy poca gente asistió y para más mala suerte de los organizadores, ese día nevó.  Ese domingo, a la misma hora, había una velada artística en el local sindical.  Cuando vieron que tenían poca gente, acordaron desfilar frente al local para agredir y provocar..” ([9])

Cuando éstos pasaron frente a la Federación, Jorge Olea y los dirigentes que lo acompañaban, se limitaron a cerrar las puertas para evitar incidentes, mientras afuera se situaban dos policías (uno a caballo y otro a pie) en condición de guardia para proteger la casa.

Como un hecho premonitorio, esa noche del 25 de julio fue asaltada por desconocidos la imprenta de “El Magallanes” a cargo de Gregorio Iriarte (directivo de la Federación Obrera y a quién también golpearon), para intentar destruirla.

El testimonio del obrero Custodio Vilches relata que se sabía en la ciudad que en el “Club Magallanes” se habrían reunido ciertas autoridades locales, a fin de adoptar una decisión frente a la Federación Obrera. El rumor corría en boca de los dirigentes de la Federación proveniente de algún empleado o mozo del Club, anunciando la inminencia de un ataque.

En la reunión habida en la noche en la Federación después del acto artístico, se acordó que se formaría un grupo de federados para resguardar la casa y de este modo, algunos obreros y dirigentes pernoctaron en la sede (unos setenta obreros, según el relato de Marcolín Piado), en calidad de guardia nocturna y funcionando por turnos, para mejor protegerla.

Lunes 26 de julio

El lunes 26 de julio amaneció tranquilo y fue una jornada fría y nublada.

El periódico “El Magallanes” de hoy, aparece la siguiente información acerca de la manifestación realizada el domingo 25: “Ayer, después de disuelta la manifestación patriótica, ([10]) como obedeciendo a una consigna, empezó a formarse un pequeño grupo que luego siguió por la calle Errázuriz hasta la altura de la Avenida Libertad, cuyo recorrido hizo dos o tres veces, vivando a Chile y mezclando entre sus vivas algunas palabras ofensivas para los obreros que a esa hora celebraban una reunión en su local. Desde allí los manifestantes se dirigieron a esta imprenta y al enfrentar a ella lanzaron varios “muera El Magallanes” ([11]) Entre estos manifestantes pudimos ver a los tenientes Guerrati y Robinson, empleados municipales y algunos otros jóvenes empleados en las casas comerciales. ([12])

Y con respecto a los hechos de Santiago, que afectaban a la Federación de Estudiantes, “El Magallanes” daba cuenta de telegramas de Santiago que informaban que “…el Gobierno ha mandado disolver la Federación de Estudiantes…Se ha decretado la prisión de los directivos de la Federación de Estudiantes.  Con este motivo existe gran excitación entre los elementos obreros.” ([13])

Se comentaba entre los federados y los dirigentes, que el temido ataque -del cual habían corrido tantos rumores, incluso procedentes de algún empleado de servicio del propio Club “Magallanes”- no había sucedido, mientras la prensa traía la noticia del asalto a la sede la Federación de Estudiantes de Chile en Santiago…

Los dirigentes resolvieron reducir el número de voluntarios para la vigilancia nocturna, por lo que pernoctaron en la Federación unos 20 a 30 asociados (una guardia provista de algunos revólveres), según la versión del obrero Melitón Ojeda, testigo de los hechos.

El obrero federado Pascual Guerrero, entrevistado por el autor en 1985 relataba así sobre los sucesos del día 26 de julio: “…en el día anterior no hubo nada, solo reuniones donde se juntaron para ponerse de acuerdo quién se quedaba de guardia en la noche y parece que se quedaron como unos 15 ó 20 adentro…  Ese día yo me retiré algo después de las 10 de la noche de la Federación…” ([14])

En julio de 1920, los dirigentes en ejercicio de la Federación Obrera de Magallanes eran los siguientes: Jorge Olea Cerda, Secretario General; Ulises Gallardo, Secretario de Actas y Correspondencia; Leopoldo Urquiza, Tesorero; y como Directores, Custodio Vilches Cifuentes, Fortunato Guirú Ortega, Melitón Ojeda, Pedro Echegoyen y Juan Maldonado.

Martes 27 de julio

Hacia las 2 de la madrugada del día 27, los federados que montaban guardia dentro de la casona escucharon ruidos y rápidos desplazamientos de individuos en el pasillo lateral y en la vereda de calle Errázuriz.  Los efectivos militares y policiales se fueron apostando hasta rodear la fachada y los accesos a la calle Errázuriz entre Armando Sanhueza y Av. España.

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Diez verdades incómodas sobre la encuesta CASEN 2009 – Gonzalo de la Maza en El Mostrador

Apagada un poco la chimuchina politiquera y mediática, conviene sacar algunas lecciones que surgen de lo poco que se ha publicado de la Encuesta CASEN 2009: la evolución negativa de la cifra de pobreza.

Aunque resulte incómodo.

1.-  La derecha ha sostenido por décadas que la pobreza se reduce por la vía del crecimiento económico y no a través del gasto social. Incluso durante años mal utilizaron un trabajo de Osvaldo Larrañaga (U. de Chile) para afirmar que el 80% de la disminución de la pobreza se debía al crecimiento. Después dejaron de decirlo, porque mientras el crecimiento disminuyó, la pobreza siguió cayendo. En esta ocasión, en cambio, partiendo por el presidente Piñera –al que tantas veces le cuesta callar- culpan al supuesto mal uso de los programas sociales: exceso de funcionarios, corrupción, malos diseños, etc. No hay en la información aparecida de la CASEN nada que permita afirmar eso.

2.- La Concertación, por su parte, durante las mismas décadas, sostuvo que la disminución de la pobreza se debía al incremento del gasto social y el fortalecimiento de las políticas públicas. Al punto que nadie podía poner en duda sus programas y políticas frente al argumento “irrebatible” de la disminución de la pobreza. Ahora, sin embargo, sus principales líderes no han dudado en culpar a la crisis económica del incremento en la cifra. Más allá del oportunismo, cabe preguntarse ¿qué tipo de política social es esa que no protege de las crisis económicas? ¿No se trataba de eso la política contracíclica del gobierno Bachelet?

3.- La cifra de la CASEN es una cifra de “pobreza de ingresos”, vale decir extremadamente sensible a los vaivenes que experimente el bolsillo de los encuestados. De tal manera que para que el crecimiento impacte en ello se necesita que se traduzca en empleo. En coyunturas favorables, el mero incremento de puestos de trabajo se traduce en cifras de menor pobreza “de ingreso”. En coyunturas más duras, como fue 2009, no basta con eso, se necesita que el empleo crezca en calidad, de manera que esté medianamente protegido. Y eso no ocurre en Chile. Jorge Marshall (Expansiva) indicaba en 2006 que en promedio los empleos que se crean en Chile duran apenas seis meses.

La cifra de la CASEN es una cifra de “pobreza de ingresos”, vale decir extremadamente sensible a los vaivenes que experimente el bolsillo de los encuestados.

4.- La cifra de pobreza de la CASEN no dice nada sobre la política social que no se traduce directamente en ingreso, como es el caso de salud, educación, jardines infantiles, vivienda, etc. Y en este sentido, la más asistencial de las políticas sociales, que son los subsidios monetarios, es la que más impacta en la cifra CASEN. Frente al problema específico del alza del precio de los alimentos, los famosos bonos, creados por Bachelet e imitados por Piñera, resultan un buen paliativo (no un remedio, pero sí un alivio). Sin embargo ellos no se reflejan en los datos de pobreza de la Encuesta CASEN. Ello ocurre simplemente porque no se entregaron en los meses que se tomó la encuesta. No faltará el iluminado que se le ocurra juntar las dos cosas en el futuro, para tener mejores resultados estadísticos. Es lo que ocurre cuando se endiosan instrumentos llenos de limitaciones. Sin embargo, mejor que los bonos hubiese sido incrementar el Subsidio Único Familiar, como plantea el poco coherente ex ministro Vidal. Lástima que lo plantea ahora y no lo hizo en su momento.

5.- En el año 2008 el actual ministro de Hacienda Felipe Larraín calculó que si se actualizara la “canasta básica” de bienes y servicios que se usa para determinar el número de “pobres” e “indigentes” con la Encuesta de Presupuesto Familiar de 2007, el porcentaje de pobres ascendería nuevamente a 29% (y no sería del 13,7%, cifra basada en la “canasta” de 1986). Para ello Larraín se basó en el trabajo pionero de Margarita Fernández (U. de Los Lagos) desarrollado luego por la Fundación para la Superación de la Pobreza. Sin embargo ahora el ministro nada ha dicho sobre lo que propuso hace dos años: urge actualizar la medición, pues no tiene sentido comparar los ingresos de 2009 con la canasta que se consumía 23 años antes, en 1986.

6.- Estamos hablando de cifras y no de personas. Nada más hipócrita que los reportajes que luego de expuesta la cifra muestran familias pobres y sus testimonios. ¿Es que no existían esas familias antes de publicada la CASEN? ¿Por qué no levantan una campaña semanal o por lo menos mensual de testimonios, esfuerzos, sinsabores y acciones de los pobres? Es lo que Rodrigo Márquez (PNUD) llama la magia del “número índice”, que lleva al periodismo ramplón a “descubrir” a esos chilenos que “cayeron” en la pobreza. Si se piensa bien, no se ha incrementado la percepción de pobreza en la población, a pesar del aumento de la cifra. Y eso reafirma lo obsoleto de la medición que se aplica en Chile.

7.- Durante el gobierno de Lagos se puso en marcha el Sistema Chile Solidario, orientado a lo que llamó la “pobreza dura”: aquel núcleo que no accedía a los beneficios de las políticas sociales ni tampoco a los del crecimiento económico. La vieja idea de los “marginales” ¿Cómo determinar su magnitud? A través de lo que la CASEN llama los “indigentes”, vale decir personas cuyo ingreso no alcanza para financiar una canasta básica de 1986. ¿Son un “núcleo duro”? La aplicación de la encuesta panel en tres momentos (1996, 2001, 2006), vale decir preguntar a las mismas personas a lo largo del tiempo, permitió determinar que ese núcleo era mucho más pequeño que lo que se pensaba. Así lo calcularon Rodrigo Castro y Manuel Arzola (Libertad y Desarrollo). Y determinaron también que quienes alguna vez estuvieron “bajo la línea de la pobreza” durante esos años fue más de un tercio de la población del país: algunos permanecieron en ese estado (pobreza crónica), mientras otros entraron y salieron de ella durante el período (pobreza transitoria). Mientras el primer grupo era sólo un 4,6% de las personas, el segundo ascendía al 31,2% de los encuestados. Por ello se fue imponiendo el criterio de la vulnerabilidad, por sobre el de la pobreza concebida como una suerte de “club aparte” de la sociedad. Lo cual quiere decir que un gran porcentaje de la población puede encontrarse en condiciones de pobreza en diferentes momentos.

8.- Inmediatamente después de la CASEN se publicó la Encuesta Suplementaria de Ingresos del INE, que reveló que los ingresos de los deciles más pobres había crecido significativamente más que los del decil más rico. Una buena noticia en pro de la equidad. ¿Contradictoria con la CASEN? No necesariamente. Lo que parece indicar el INE es que a pesar del incremento de ingresos de los más pobres, no les alcanza para superar la llamada “línea de la pobreza”. Lo cual agudiza el problema de la pobreza de ingresos: no sólo está mal calculada, sino que aunque los pobres mejoren levemente, no les alcanza para lo mínimo.

9.- Pero también las cifras del INE indican que el ingreso de los pobres no depende exactamente del crecimiento económico, ya que estuvimos en crisis de crecimiento. Y sugieren por tanto que pueden depender de las transferencias monetarias del Estado. Pero la mención de la palabra Estado todavía hace sufrir a algunos analistas. Ignacio Irarrázaval (U. Católica) llegó a afirmar a El Mercurio que si se suprimieran los ministerios de salud, educación y MIDEPLAN, dispondríamos de un millón de pesos para cada pobre. El cálculo es ridículo y está mal hecho, puesto que los nueve primeros deciles de ingreso – es decir el 95% de los chilenos y chilenas- gana menos de un millón de pesos. Por ello si quiere repartir los recursos del Estado a individuos, el sueño dorado de los ultra liberales del siglo XIX, tendría que hacerlo entre unas 15 millones de personas y no entre “los pobres”. O cambiarse de país.

10.- En consecuencia ya sabemos que tenemos una pobreza de ingreso “dura”; que se agudiza en crisis económicas y situaciones de alzas de precios;  resistente a un crecimiento económico que genera poco y mal empleo; extendida a cerca de un tercio de la población y que no se resuelve con bonos, al menos en el nivel y alcance que estos han tenido hasta el momento. Nada de eso lo sabemos por la famosa cifra de la CASEN, que tanto escándalo parece causar. Sobre la eficacia de los programas sociales, hay que esperar aún por los otros resultados de esta encuesta, que son los que verdaderamente importan a estas alturas. Sobre lo que ya sabemos esperemos que las autoridades, que también lo saben, orienten su trabajo a una verdadera política de superación de la pobreza y no a la demolición de lo obrado por el gobierno anterior.

GONZALO DE LA MAZA

http://www.elmostrador.cl

27 de julio de 1920 – 27 de julio de 2010

CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES

PROVINCIAL DE MAGALLANES

El directorio Provincial de la Central Unitaria de Trabajadores , invita a los Integrantes de su Directiva,  a participar en el acto de  conmemoración del “ 90 años de la Masacre de la Federación Obrera de Magallanes”, a realizarse el próximo 27 de julio a las 11:00 hrs. en la Plaza de los Trabajadores, ubicada en Av. Bulnes entre Ovejero y Mardones.

“ Es un día para tomar conciencia de lo que los Trabajadores hemos conseguido y del camino que nos falta por recorrer “.

Te esperamos,

PUNTA ARENAS, martes 27 de JULIO de 2010.-

Pobreza en el año 2010 en Chile – Escribe Yamamoto

SALARIO MINIMO

2005 $127.500   6.2%   2006 $135.000   6.1%

2007 $144.000   6.6%   2008 $159.000  10.4%

2009 $165.000   3.7%   2010 $172.000   4.2%

SEGÚN LA NACION DOMINGO.

“La encuesta Casen de Mideplan realiza su medición sobre la base de un límite que establece quiénes son pobres e indigentes y quiénes no lo son. Esos valores se fijan sobre una canasta de necesidades básicas, la que está compuesta principalmente de alimentos. En el caso de las zonas urbanas, esos límites son de $64.134 para la pobreza y de $32.067 para la indigencia. En tanto, en las zonas rurales son de $43.242 y de $24.710, respectivamente. Esto quiere decir que si en una ciudad una persona tiene ingresos mensuales inferiores a $64.134, se encuentra en situación de pobreza”.

Y obviamente que quienes ganan más de $64.134 no son considerados pobres y mucho menos indigentes.

La única conclusión aceptable de estos datos es que el instrumento utilizado para definir y medir la pobreza es irreal, que los pobres en Chile son muchos más, según algunos estudios, estos alcanzan al doble de las estimaciones oficiales.

Las políticas sociales implementadas por los últimos gobiernos, sin duda han significado un avance en materia de disminución de la pobreza, medida de esta manera,  pero la eficiencia y eficacia de estas políticas ya alcanzaron un techo máximo.

El asistencialismo estatal sólo garantiza mantener niveles de reparto de pobreza estructurales, por lo que no es casualidad que se utilicen parámetros como los $64.134 para definir pobreza. De otro modo y asumiendo el ingreso ético de $250.000., las políticas asistencialistas tendrían un impacto prácticamente nulo, ya que con bonos, subsidios y malas capacitaciones no es posible impactar significativamente en seres humanos que requieren de ingresos mínimos éticamente aceptables.

El modelo requiere de muchos pobres para funcionar, pero para parecer exitoso solo puede declarar la mitad, entonces con 5.000.000 de pobres se garantiza la mano de obra barata, buenos negocios en salud y educación, niveles de delincuencia apropiados para justificar la estigmatización y la represión de algunos sectores y por sobre todo, tal como en el país de los ciegos en donde el tuerto es rey, aquí se garantiza que quienes están un poco mejor alimentados y levemente mejor educados y entrenados puedan  asumir el control político y económico de nuestro país.

En tanto no haya un cambio profundo en la política económica, que signifique recuperar nuestras riquezas naturales, gravar importantes impuestos a las utilidades, además de dejar de exportar sólo materias primas, mientras no se recuperen los fondos de pensiones para beneficio de los pensionados, mientras no dejemos de creer que el mundo se va a acabar si nuestro país asume un camino propio hacia un desarrollo económico al servicio del ser humano y que además sea sustentable, en tanto sólo el 10% de los chilenos controle el 90% de la riqueza, seguiremos siendo el laboratorio de la banca internacional.

YAMAMOTO

Sobre indultos y justicias – Escribe José Zalaquett

Varios años atrás escribí un artículo llamado “Justicia con Clemencia”. Hoy el tema sigue pendiente y las reacciones frente a cualquier propuesta continúan siendo, comprensiblemente, fuertemente sentidas en vez de reflexivas.  Ante el reciente documento de la Iglesia Católica sobre indultos para el Bicentenario, comienzo por aclarar que no soy creyente. Por tanto, lo analizaré sólo desde una perspectiva ética y legal, aunque limitándome a los casos de derechos humanos:

1 Gravísimas violaciones de derechos humanos se cometieron en Chile durante la dictadura militar. Ello ocurrió luego de una salida de fuerza ante una aguda polarización política. Por cierto, ninguna situación de contexto valida lo que es absolutamente injustificable. Sin embargo, la historia de esos años contribuye a explicar que, aún hoy, los resabios de antiguas pasiones obnubilen la mente de algunas personas. En efecto, todavía hay civiles y ex uniformados que, con su actitud o sus palabras, siguen tratando de excusar los crímenes perpetrados.

2 La reconstrucción de la convivencia nacional exige la verdad, el reconocimiento, las reparaciones y la justicia frente a los crímenes del pasado. El asunto más crítico consiste en decidir la extensión de la justicia y, por tanto, la posibilidad de clemencia.

3 Sobre los puntos precedentes, hay dos nociones morales que es difícil armonizar. La primera enfatiza, correctamente, la responsabilidad individual por nuestros actos: ello es consustancial con nuestra autonomía como individuos. La segunda comprueba que en ciertas circunstancias se suele abrir paso al monstruo que, lamentablemente, anida en la condición humana, pero que ello no implica que cada uno de los individuos que participaron en la comisión de crímenes sea irredimiblemente perverso.

4 Para conciliar ambas nociones morales, se debe recurrir al buen criterio ético. Ello supone tanto una justicia seria como un grado de clemencia por motivos bien fundados.

5 En las grandes tradiciones religiosas y humanistas, el perdón individual está entregado a cada cual. Sin embargo, el perdón social supone varios pasos: admitir lo que se hizo; reconocer que estuvo mal; resolver no volver a hacerlo; y estar dispuesto a hacer reparaciones (“penitencia”, en el lenguaje religioso tradicional). Cumplido todo esto, el mismo hechor habría reafirmado los valores morales que sustentan a la comunidad y podría ser perdonado.

6 No obstante, la experiencia de las naciones y el derecho internacional han agregado algo más: el deber imperativo de castigar los crímenes contra la humanidad. La definición de éstos quedó consolidada en el Estatuto de Roma, de 1998. Se requieren, conjuntamente, tres requisitos: (i) un hecho criminal (por ejemplo, desaparición, asesinato, tortura); (ii) que tal hecho se perpetre en el contexto de un ataque masivo o sistemático contra la población civil; (iii) el conocimiento de dicho ataque. No cabe duda de que esta definición se aplica a quienes tuvieron diversas responsabilidades de mando en la DINA y en otras agencias represivas. Sobre otros partícipes, se debe examinar, caso a caso, si sus delitos pueden o no ser calificados de crímenes contra la humanidad. Se concluye, sin embargo, que no toda violación de derechos humanos es un crimen contra la humanidad.

7 Hay quienes argumentan que este concepto de crímenes contra la humanidad no es aplicable a los hechos de los años setenta, porque data de 1998. Esto no es sostenible. Más que crear un nuevo delito, la definición recoge un imperativo ético y jurídico que ya estaba incorporado en la conciencia de la humanidad.

8 El Estatuto de Roma de 1998 declara que los crímenes contra la humanidad son imprescriptibles, esto es, que el transcurso del tiempo no extingue la responsabilidad de los hechores. ¿Acaso dice también que no se puede aplicar medida alguna de clemencia a los condenados? No lo dice. La sana interpretación de esas normas, sin embargo, determina que la clemencia -que puede consistir en una reducción o conmutación de la pena o en aliviar una condición de inusual sufrimiento- debe responder a razones muy de fondo y no puede ser una forma de impunidad disimulada. Entre estas razones se podrían contar, por ejemplo, una edad muy avanzada o una enfermedad grave, sumadas a un cumplimiento significativo de la condena impuesta y a la expresión de un genuino arrepentimiento.

9 Sería moralmente estrecho condicionar el debate sobre estos puntos a un cálculo de supuesta viabilidad política. Debe sí, tenerse debida consideración y respeto por la opinión de los familiares de las víctimas, aun cuando no corresponda conferirles propiamente una facultad de veto.

10 La propuesta de la Iglesia se hace cargo de muchos de los puntos anteriores (incluso, en un tono algo defensivo, como anticipando las réplicas -comprensiblemente apasionadas- que ha recibido): no pide ni impunidad ni blanqueo; sugiere distinguir entre niveles de responsabilidad; habla de clemencia, no de perdonazo; enfatiza la importancia del arrepentimiento…

La sociedad chilena se debe a sí misma una discusión ética y legalmente fundamentada sobre este tema.

JOSE ZALAQUETT

Laberintos de cristal – Escribe Michelle Bachelet, y nuestro comentario y análisis

La bandera de la igualdad ha sido para mi y para millones la principal causa para enrolarnos en las filas de la política activa. Llegamos a ella para cambiar el orden natural de las cosas; aquel orden donde la desigualdad ocupa -y sigue ocupando, lamentablemente- un lugar tan preponderante. Aquel orden donde el más grande arrasa con el más chico.

Donde se perpetúan en el tiempo divisiones sociales, étnicas o geográficas. Donde vastos sectores de la comunidad, como las mujeres, son sometidos a arbitrarias diferenciaciones. La desigualdad acompaña muy especialmente a los latinoamericanos, donde las segregaciones de todo tipo son más fuertes que en otras latitudes.

Son décadas y décadas de lucha contra esta verdadera vena abierta que posee nuestra tierra. Resulta triste revisar las crónicas de hace cien años, las crónicas del primer centenario, cuando historiadores y políticos de la época ya hablaban de la pobreza, de la insalubridad y de la enorme desigualdad que aquejaban a aquellas jóvenes naciones. Sin embargo, resulta esperanzador ver cómo en algunas áreas de política se ven avances.

A los primeros esfuerzos en materia de salud y nutrición infantil, en materia de consolidación institucional, de igualdad ante la ley, en materia de cobertura escolar, entre otras, comienzan a sumarse hoy mayores resultados en materia territorial, en materia indígena, en los temas de la mujer, por nombrar sólo algunas. Por eso me complace revisar volúmenes como este Informe Regional sobre Desarrollo Humano: actuar sobre el Futuro: romper la transmisión intergeneracional de la desigualdad.

Porque en el fondo, lo que en él se señala es que con adecuadas políticas y fuertes compromisos, se puede efectivamente romper este círculo y avanzar en justicia social. Son numerosos los países de América Latina donde hemos avanzado. Hasta antes de la crisis financiera internacional, la región fue capaz de sacar de la pobreza a decenas de millones de conciudadanos en poco más de un lustro.

Y más aún, ahora que comienzan a aparecer las primeras mediciones post-crisis, vemos que si bien ésta tuvo un efecto negativo en los más vulnerables de la región, este efecto fue significativamente menor a lo que ocurría en el pasado, cuando cada crisis económica arrojaba a la miseria a millones de latinoamericanos. Así lo hemos visto ocurrir en mi país, Chile, donde las últimas mediciones muestran una leve alza en la tasa de pobreza (1,4%) para el período 2006-2009, básicamente debido a la combinación entre mayor desempleo producto de la crisis financiera y una extraordinaria alza en los precios de los alimentos, lo que hizo subir la vara con que se mide la pobreza.

Con todo, al analizar las cifras uno se da cuenta del enorme efecto que han tenido las políticas de protección social y cómo éstas evitaron lo que pudo haber sido una catástrofe humana. Los chilenos tenemos muy en mente lo que ocurrió en los años 80, cuando la dogmática neoliberal manejaba la economía, la cesantía superaba el 30% y la pobreza llegó a afectar al 45% de la población.

Pero hay algo más en las cifras recientes de mi país: vemos cómo la desigualdad mantiene la trayectoria descendente que inició a mediados de la década; es decir, poco a poco el país comienza a hacerse más igual gracias a las políticas públicas que se han ido implementando en las últimas dos décadas. Sabemos también que la desigualdad se juega más allá de las cifras. Hay una serie de aspectos simbólicos y normativos que se deben remover. Hace poco, el Informe de Desarrollo Humano en Chile hablaba de aquellos laberintos de cristal que tenían que enfrentar las mujeres en el país en su camino vital.

Laberintos que ofrecen salidas para algunas afortunadas, pero que en muchos casos significan que la mujer -como puede ser cualquier otro grupo discriminado- vea postergadas sus posibilidades de desarrollo. Entonces, romper los círculos de desigualdad y romper la transmisión de generación en generación de ella, pasa por asumir dicha realidad.

Los avances de los últimos años en materia de reconocimiento y derechos de diversos sectores a veces muestran la otra cara, la de los límites sociales, la de las resistencias en los valores, y las prácticas individuales e institucionales que hace que millones de latinoamericanos sigan atrapados en aquellos laberintos de cristal. Es por ello que la difusión de aquella realidad -como hace este Informe- y el compromiso político de todos los sectores se hace tan relevante.

La realidad nos demanda respuestas integrales y reclama el necesario papel del Estado como garante en el desarrollo de la justicia social y de la titularidad de los derechos, potenciando el desarrollo de la economía y de la democracia para la construcción de una sociedad más igualitaria. Se requiere de un nuevo papel del Estado, del mercado y las familias en el cuidado de las personas, incluyendo la corresponsabilidad social.

Nuevas formas de organización cotidiana, y de los entes públicos y del sector privado, que deben ser orientados con el aporte de las políticas públicas. Pero más que nada, se requiere potenciar las aspiraciones de niños y niñas, de madres y padres -como plantea este Informe- para que la igualdad sea una realidad.

Michelle Bachelet Jeria.

Artículo publicado en http://www.elpatagonico.cl

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NUESTRO COMENTARIO Y ANÁLISIS

EL PROBLEMA NO ESTÁ SÓLO  EN LAS POLÍTICAS SOCIALES, SINO EN EL MODELO DE DESARROLLO.

Dos conceptos nos parecen relevantes a la hora de poner en perspectiva el artículo transcrito de la Presidenta Michelle Bachelet:

1º que resulta indiscutible que se ha avanzado en los 20 años recientes en materias de reducción de las brechas sociales heredadas desde la dictadura, mediante la aplicación de políticas públicas de orientación social, pero también es cierto que si la reciente crisis económica global nos ha impactado, es porque dichas políticas se han  basado en un concepción neoliberal subsidiaria, que fragiliza el ascenso social y expande la vulnerabilidad dependiente de los más pobres respecto de las ayudas estatales.

Cuando se eterniza el sistema de los bonos para los más pobres y vulnerables (que es en definitiva dinero de uso inmediato para el consumo más urgente), se consolida un modelo de desarrollo neoliberal que concentra la riqueza y multiplica la pobreza, que distribuye desigualdades y dependiencias y que hace de la vulnerabilidad social, cultural y territorial una condición que se hereda de abuelos a padres y de padres a hijos.

2º asistimos a la época del bono y del campamento. La política social se ha transformado en una política pública destinada a paliar la precariedad, a adornarla con nuevos adjetivos y significados verbales, pero la pobreza en Chile se ha transformado en su carácter y en sus formas de manifestarse.

Toda la política social está siendo pensada como gasto social (debiendo ser inversión social) en que el acceso a la salud y a la educación, a la vivienda y a un entorno social y territorial integrador, a un empleo estable y remunerado justamente, siguen siendo los mecanismos centrales para intentar reducir la pobreza y la indigencia, pero lamentablemente si la educación, la salud, la vivienda, el entorno y el trabajo siguen dependiendo cada vez más exclusivamente de las frías leyes del mercado, de la oferta y la demanda del mercado, entonces esos mecanismos resultan insuficientes para producir mas igualdad y contribuyen a profundizar las brechas sociales.

Es como el apoyo que supuestamente el Estado debiera entregar a los microempresarios para que salgan de sus deudas: el mecanismo consiste en entregarlos a la banca privada, o sea, que sigan endeudandose en un mercado que ya los discrimina y excluye.

Seguimos como país y como Estado recurriendo a las cifras sociales (como la encuesta CASEN) como armas de destrucción política masiva del adversario o como instrumentos políticos de evaluación de la gestión del gobierno o del Presidente de la República.

¿Se fortaleció el empleo decente y el trabajo bien remunerado durante los gobiernos recientes en Chile?  Si el empleo es uno de los mecanismos centrales de salida de la pobreza, ¿es hoy el trabajo y el empleo mejor y mejor remunerado en Chile, sobre todo si considera que el 80% del empleo en este país lo dan empresas privadas?  ¿Es la educación pública y la salud pública mejor para ayudar a los pobres a salir de su situación, o siguen siendo la educación y el acceso a la salud un mecanismo desigualador?

Si las causas del reciente incremento de la tasa de pobreza en Chile han sido el alza de los alimentos y la crisis internacional, ¿no habría que decir que los precios de los alimentos y la crisis económica mundial provienen de decisiones tomadas en algunas empresas privadas, en ciertos agentes privados especuladores?

El problema no está solamente en las políticas sociales, subsidiarias e insuficientes para resolver el problema estructural: el problema está en el propio modelo de desarrollo que el país ha adoptado y adaptado desde hace varias décadas.  ¿Cuándo nos preguntaron a los chilenos si éste es el tipo de desarrollo que queremos?

Manuel Luis Rodríguez U.

América Latina, el reino neoliberal de la desigualdad

América Latina y el Caribe “conforman la región más desigual del mundo” y esa desigualdad no sólo es alta, sino también muy persistente, concluyó el Informe Regional presentado en San José, Costa Rica, por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que busca no sólo comprender las causas de este fenómeno, sino también ofrecer soluciones.

De acuerdo al estudio, 10 de los 15 países más desiguales del mundo “pertenecen a esta región”.

La desigualdad se puede medir con el “coeficiente de Gini”, utilizado habitualmente por este tipo de estudios. Varia de cero a uno, siendo el cero la igualdad absoluta y, el uno, la mayor disparidad posible.

En América Latina los dos países con el índice más bajo, los más igualitarios, son Uruguay y Costa Rica, con 0,45 y 0,47 respectivamente. En el otro extremo, Haití y Bolivia trepan hasta 0,59 y 0,6. Es decir, son aquellos donde la desigualdad es mayor.

El estudio destacó además de las brechas visibles entre los países en términos de desarrollo humano, la que existe dentro de cada país.

El Informe destaca la importancia del “logro educativo” en el combate a la desigualdad. Pero añade que el gasto social del Estado en salud, nutrición e infraestructura, contribuyó también, en la última década, de forma significativa a reducirla.   Y precisamente ha sido el tema de la inversión social el que ha entrado a discutirse en su eficacia, a la hora de cuestionar los fundamentos de las políticas sociales en curso, toda vez que ellas han contribuido desigualmente a reducir algunas inequidades, pero el sistema social y el modelo de desarrollo neoliberal en su conjunto sigue siendo una poderosa máquina  de profundizción de las brechas sociales y económicas a pesar de las políticas paliativas y subsidiarias.

Y sin embargo, la desigualdad sigue siendo particularmente elevada en la región, sin que el estudio termine de encontrar una explicación definitiva para esta situación.

Para combatirla, el coordinador del Informe, Luis Felipe López, reiteró que “no alcanzan los planes contra la pobreza. Se necesitan políticas específicas contra la desigualdad”.   Lo que se plantea el informe es un marco de análisis en los hogares, con el objetivo de descubrir “las restricciones que éstos enfrentan y los mecanismos que causan la reproducción de la desigualdad”.

El Informe atribuye una particular importancia a esos mecanismos de reproducción, que pretende combatir mostrando, entre otros factores, cómo el nivel de educación de los padres está estrechamente relacionado con el nivel de educación que alcanzan los hijos.   López destacó, en su presentación, que “la desigualdad se hereda en América Latina”, por lo que el informe sostiene que si las políticas públicas inciden en esos mecanismos de transmisión, como el acceso a la educación y la salud, podrían reducirla.

Pero, advierte también, eso no es fácil, pues la desigualdad genera un acceso inequitativo a las instancias institucionales y limita la capacidad de los grupos más débiles de hacerse escuchar.   “El sistema político no permite compensar las desigualdades”.

En efecto, el orden político en las actuales democracias latinoamericanas, salvo en Venezuela, Bolivia y Ecuador,  conservan importantes componentes elitistas y excluyentes que dificultan una participación ciudadana efectiva y decisoria. Sobre todo si se considera que la tendencia a la privatización de la educación y la salud, una típica formula neoliberal, contribuye decisivamente a ahondar las brechas sociales, culturales y territoriales.

Por otra parte, una comparación sobre la “presión tributaria” existente en América Latina y otras regiones del mundo ayuda a explicar el fenómeno.   La carga tributaria es de 17% del Producto Interno Bruto (PIB) en la región, menos de la mitad de la existente en los países desarrollados de la OCDE, donde llega a 36,4%, o la de Estados Unidos, que es de 26,8%, según los datos del Informe.  He aquí otro aspecto político estructural del modelo de desarrollo neoliberal, que posibilita que los que ganan más tributen menos y los que ganan menos, tributen más, proporcionalmente hablando.

Manuel Luis Rodríguez U.

Los nuevos natalinos – Escribe Ramón Arriagada desde Natales

Hasta hace unos  años, cuando aún nuestro turismo no  tenía las alas  del cual hoy está dotado, no era extraño  encontrar en  el camino  hacia y desde  Punta Arenas,  viajeros con carteles haciendo dedo. En  su mayoría eran  gringos jóvenes, viajando  con el  sistema “auto-stop” ya sea para ahorrar, o bien, apresurados por llegar a Puerto Natales o el sector del Paine, cuando la locomoción no era tan abundante en horarios como la de nuestros días.

La proliferación de los buses de turismo a bajos precios y las desconfianzas han hecho desaparecer esta relación de servicio de los magallánicos con los viajeros.

Hace unos días predispuesto a  enfrentar la soledad del camino con mis pensamientos  e ir barajando el dial entre radios argentinas y chilenas, a veces con programaciones compulsivamente malas;  comprobando que el mal gusto no tiene frontera. En un cruce, una joven pareja de mochileros, solicitaba llegar a Punta Arenas, pues habían perdido el bus de media mañana.  Eran chilenos, residentes en el sector de huertos de Natales, buena dicción y  comunicación auspiciaban acortar las tres largas horas en un camino de mucha nieve y hielo.

Ella santiaguina, educada en un colegio de  Los Dominicos para arriba; él un joven natalino querendón de los caballos, de  las fiestas gauchas, guía de turismo montado. Como muchas parejas jóvenes,  unidos por el amor profundo a la naturaleza; jugados enteros por cimentar sus destinos en  estas tierras de soledades, ilusiones y silencios.   Componentes de una avalancha de nuevos habitantes, que como  flujo va tomando  cada vez más fuerza.

Son los nuevos natalinos.  Abundan entre ellos muchas parejas  euro-nativas, siendo predominante el hombre de nuestra nacionalidad.  Seguirá en el futuro esta nueva forma de migrar desde Europa, hacia territorios recónditos de la América  morena. El Altiplano boliviano, la selva amazónica, el territorio mapuche, la Patagonia están registrando la llegada de jóvenes estudiantes y profesionales de la rubia Europa. Buscan los rasgos  auténticamente indolatino de su futura pareja. No olvidar que Europa es un territorio que carece de aborígenes.  En algo está fallando el macho europeo.  Ellas los prefieren latinos, agrestes, super amantes… pero de la tierra.

A  estos nuevos natalinos, poco o nada le interesa Puerto Natales y sus eternos problemas de aislamiento. Ellos son ciudadanos del mundo. En estos días de invierno, en que a nosotros nos faltan pañuelos para nuestras penas; ellos están en Europa  o Estados  Unidos  invitando a venir a la Patagonia  a conocernos como territorio de oportunidades.

Ramón Arriagada