Gobierno de excelencia – Escribe Patricio Escobar

En estos primeros 20 días de gobierno de la Alianza por Chile, todavía
cuesta nombrar al empresario Sebastián Piñera, cómo presidente de
CHILE. Esta dualidad es porque nunca en la historia de nuestro país,
una persona multimillonaria, según la revista Forbes, Piñera posee una
fortuna calculada en 2.200 millones de dolares, habría sido
presidente. Es la primera vez en nuestra política repúblicana ocurre
una situación política tan relevante en nuestro país. .

Nuestro
presidente Piñera no se da por aludido por estos comentarios. Para el
mismo Piñera creo, tampoco es fácil de separar “al empresario”, y ser
presidente de todos nosotros. Una de las primeras medidas que realizó
y de ahí este comentario, su sueldo bruto como presidente de la nación
son: 7.746.408 millones de pesos mensuales, aumento su sueldo en
420.000 pesos más que su antecesora, la ex-presidenta Bachelet. Lo
complejo del asunto que nuestro presidente Piñera se aumenta su sueldo
como mandatario en un 5,73%, respecto a lo percibía Bachelet el 2009,
nuestra economía, por asuntos de la tragedia del terremoto y maremoto,
ha bajado el circulante sobre todo en los sectores más perjudicados
por la tragedia, los alimentos de primera necesidad y los artículos
ferreteros, madereros, han sufrido alzas desproporcionadas, sin que
ninguna autoridad frene está real catástrofe comercial, que agrava más
a las sufridas familias afectadas.

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¿Dónde andan los buses amarillos?

No queremos especular, pero dados los virajes, idas, venidas, inspecciones, informes, visitas apuradas y otros recovecos que ha tenido el caso de los famosos buses amarillos “importados” desde Estados Unidos, no sabemos bien en qué está ese asunto.

¿Alguien podría aclararnos a los ciudadanos de Punta Arenas, porque hubo que pagar (aparte del flete) por unos buses que habían sido donados a la Municipalidad de Punta Arenas?  ¿Y qué tiene que ver la Municipalidad de Puerto Montt en un asunto de buses donados desde Estados Unidos a Punta Arenas?

¿Hablemos de transparencia?

¿Quién tiene la última palabra en esta curiosa donación de más de 100 mil dólares para el erario municipal: la Contraloría Regional o la Fiscalía Regional?

Mientras tanto, los famosos aparatos, brillan por su ausencia fantasmal.

Manuel Luis Rodríguez U.

¿Una nueva ley de excepción para Magallanes?

Algo tiene que haber pasado en el Congreso Nacional,  que los puntarenenses no nos dimos cuenta.

Al parecer allí se aprobó una nueva ley de excepción que exceptúa bizarramente a la Municipalidad de Punta Arenas de tener que llamar a licitación pública para la aplicación de la Ficha de Protección Social (FPS).

Como todos sabemos -o debieramos saber- la Ficha de Protección Social es uno de los principales instrumentos de medición que utilizan las Municipalidades para establecer una caracterización socio-económica fiable respecto de las personas y las familias que desean acceder a los beneficios de los programas municipales.

Ahora sucede que el proceso de aplicación de la FPS ha sido traspasado desde una operadora privada a otro operador privado, ambos no pertenecientes al personal de  la Municipalidad y sin que haya mediado un proceso público y transparente de licitación de esa función externa.

¿Cuándo y en qué condiciones  se licitó esta función externa a la institución municipal?

Los ciudadanos de Punta Arenas, están ansiosos por conocer esa nueva legislación de excepción que beneficia a algunos…

La ley nº 18.556 dice que los Concejales tienen como facultades:

  • Fiscalizar el cumplimiento de los planes y programas de inversión municipal y la ejecución del presupuesto municipal, analizar el registro público mensual de gastos detallados que lleva la Dirección de Administración y Finanzas.
  • Fiscalizar las actuaciones del alcalde y formularle las observaciones que le merezcan

Entendemos que la función fiscalizadora de los Concejales tampoco ha sido derogada de la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades de Chile…

Manuel Luis Rodríguez U.

Posiciones, oposiciones y posturas – Escribe Luis Casado

En el curso de la campaña presidencial sostuvimos una interpretación de la realidad social, política y económica chilena que restituye adecuadamente el estado de delicuescencia en que se debate nuestra sociedad. Dicha visión tiene el mérito de la coherencia, de la sencillez y de la justeza, y ningún acontecimiento posterior al 17 de enero ha generado alguna modificación tan sustancial que meritase una revisión de fondo.

Sostuvimos que Chile está enfermo de una institucionalidad espuria que niega la existencia de su propio pueblo en tanto único Soberano, y le despoja de sus legítimos derechos ciudadanos convirtiéndole en simple objeto de los intereses de una oligarquía que se arroga privilegios de casta.

Y agregamos que el modelo económico impuesto en dictadura, consolidado y profundizado durante 20 años de gobiernos de la Concertación, no es sino la materialización en el terreno económico del imperio de los intereses oligárquicos (Oligarquía: sistema de gobierno en el que un pequeño grupo de personas, generalmente pertenecientes a una misma clase social, ejercen el poder supremo).

De ahí que sostuviésemos que la contradicción principal que separa y divide objetivamente el cuerpo social chileno es la que separa a los herederos asumidos del legado de la dictadura, del pueblo de Chile que sufre las consecuencias.

La tragedia del terremoto del 27 de febrero no hizo sino poner en evidencia la justeza de la aserción de  Samuel Huntington que sostiene que “los gobiernos nacionales (no son sino) residuos del pasado cuya única función consiste en facilitar las operaciones de la elite global”.

¿Qué ha cambiado desde la elección de Sebastián Piñera, qué ha cambiado desde el 11 de marzo que justifique la formulación de otra interpretación de la realidad nacional?

Construir, establecer y practicar una oposición legítima a la actual administración pasa por entender que si el terremoto fue capaz de modificar ligeramente el eje y el tiempo de rotación de la tierra, no  afectó en nada el esquema de dominación oligárquica del país.

Los temas de fondo siguen siendo los mismos: la necesaria abolición de la constitución ilegítima en vigor y su sustitución por una Ley fundamental que le devuelva a Chile su calidad de república democrática, la profunda modificación de un modelo económico depredador de la tierra y de sus habitantes, la construcción de una sociedad en la que impere la justicia social y económica.

Los voceros de la Concertación evitan referirse a estos temas porque en ellos son cómplices de la actual mayoría presidencial. De ahí que su “oposición” se limite a payasadas como las acciones de LAN que aun posee, -o que poseía hasta hace poco-, el actual presidente. O bien a la visita que este último hizo a dependencias de Carabineros. Ni siquiera pueden referirse al fallido nombramiento de un delincuente común como intendente de Bío-Bío habida cuenta de los innumerables procesos en curso en contra de algunos rufianes que fueron altos cargos, o altos cargos que fueron rufianes, el orden de los factores no altera el producto.

De ahí que algunas “personalidades” elijan la postura que juzgan menos arriesgada y potencialmente más rentable desde el punto de vista de su “imagen”: ofrecerle “ayuda” al presidente Piñera para la reconstrucción. La lucha de clases se interrumpe por causa de terremoto. No la que libra la oligarquía en contra del pueblo de Chile, sino la que este debiese animar en contra de sus amos.

Temas no faltan y partiendo las decisiones relativas a qué es lo que hay que reconstruir, con qué prioridades, así como la determinación de quién paga y cómo. Estos temas, reservados como de costumbre a la opinión y juicio de los “expertos”, son los que le dan a algunos patriotas concertacionistas la ilusión de poder servir para algo en el gobierno de Piñera, el sueño de ser escuchados y la esperanza de seguir existiendo.

LUIS CASADO

Días no aptos para confusos – Escribe Ramón Arriagada

Cómo me habría gustado marchar por las calles de mi ciudad, para protestar por la  no construcción del Hospital de  Puerto Natales. Haber escuchado los discursos enfervorizados del alcalde Paredes y del presidente del Comité Pro- Hospital Johny Mac Lean,  protestando  contra esta medida centralista. Pero me acuerdo de los cincuenta hospitales y postas que están en el suelo en la región central y  mis deseos pasan a ser aspiraciones contenidas.  El discurso debe cambiar; prometo durante seis meses, tratar de no ser opositor.  Olvidarme que la Derecha no ganó, sino que perdió la  Concertación.  Si el centro de la tierra  cambió, porque no pensar que el  centro íntimo nuestro, mi “myself”, también puede haber evolucionado y sufrido una mutación, en estos difíciles días para el alma nacional.

El presidente del Partido Socialista, llama al pueblo concertacionista  a reunirse en un gran cónclave para iniciar la discusión de por qué se perdió.  Un socio democristiano le responde, que no son los momentos para  encerrarse a discutir,  los lamidos para curar las heridas, deben  ser públicos, de  cara a la gente.  Es absurdo dice el orador DC, reunirse a  conversar, cuando se acabaron los temas en común;  las rupturas matrimoniales conllevan incomunicación.

Alguien agrega, ¡hay que dejar pasar el tiempo!,  procurar que pase el duelo, llorarlo todo y después conversar.

Lloremos pero no nos turbemos,  tres parlamentarios  DC van a  parlamentar con Piñera, para protestar contra la violación de los derechos humanos en Cuba, si es posible llegar a la ruptura de las relaciones diplomáticas; salta la réplica inmediata a la cruzada  humanitaria de los personeros del partido  confesional.  Un detractor sugiere, que aprovechando el impulso, los tres senadores falangistas podrían  haber protestado contra el Vaticano por los miles de niños y jóvenes violados por algunos falsos pastores de la  fe.

Nuestros parlamentarios regionalistas e independientes  abruptamente se han quedado  sin discurso,   más perdidos que guaguas de teleserie; podrán decir que los Intendentes y los gobernadores  han sido y serán, simples “buzones” del centralismo,  pero eso no pasa de ser una actitud de complacencia  ante lo obvio, pues todos en Magallanes opinan lo mismo.

Gobernadores bicicleteros, seremis que no quieren ser habidos,  campeonato de perros ovejeros este sábado en Cerro Castillo,  opositores llorones, oficialistas que desearían volver a ser opositores.  Como dijo un funcionario de la ONEMI ¡ viva la comunicación!, ¡ Abajo la telecomunicación ¡

RAMON ARRIAGADA

Chile, fuerza mayor – Escribe Alejandro Kirk

Una de las muchas leyes que la dictadura dejó ancladas en Chile, y que ninguno de los gobiernos en 20 años de “democracia” ha querido cambiar, es la que permite a los empresarios despedir a sus trabajadores sin indemnización cuando ocurre alguna catástrofe.

El motivo se llama “fuerza mayor”, una aplicación creativa de la física en el sistema democrático de libre empresa vigente en Chile. Según el principio neoliberal de la fuerza mayor, un fenómeno físico afecta a la población de manera proporcional a sus ingresos, y los que menos tienen deben renunciar a sus propios aportes previsionales para no afectar a su empleador. Además, es una fuerza selectiva: ya en la semana que siguió al terremoto, por ejemplo, habían sido despedidos por “fuerza mayor” casi todos los dirigentes sindicales del sector forestal en la región de Maule, una de las dos más afectadas por el sismo.

Coincidentemente, eran todos de izquierda. Exactamente un mes después, según el Gobierno, son ya casi 8.500 los desempleados por esta magna causa superior. Muchos de esos casos están ahora en los tribunales del Trabajo, donde se discute sobre un hecho consumado, pues la ley permite que los empresarios despidan primero y expliquen después.

Sin duda un terremoto de 8,8 grados es una inmensa “fuerza mayor”. Pero la principal preocupación nacional parece ser no tanto el número de muertos -menos de 400 según las últimas cifras-, ni menos aun la pérdida de 75 por ciento del patrimonio cultural y arquitectónico, como explicó a Telesur el director ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales, Oscar Acuña y todavía mucho menos del impacto social, cultural y psicológico de perder un  modo de vida ancestral.

De lo que más se habla es del costo en dinero de la infraestructura. La cifra generalmente aceptada es de 25 a 30 mil millones de dólares, el número que lanzó -no se sabe de dónde- el presidente Sebastián Piñera pocos días después del terremoto, y el debate es cómo se financiará la “reconstrucción” de centenares de hospitales, escuelas, puentes, carreteras, aeropuertos, y decenas de miles de casas.

Cuando el gobierno de la derecha asomó lo más lógico -que estaba estudiando un aumento de los impuestos corporativos, que en Chile están entre los más bajos del mundo- encontró el rechazo inmediato y automático de las asociaciones empresariales, con su argumento de siempre: los impuestos desestimulan la inversión. Y éste, un Gobierno de clase -burguesa- no podía dejar de escuchar a su propia gente.

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Una Concertación ausente

En el escenario político y en el proceso político, lo que cuenta son las decisiones públicas y la forma cómo esas decisiones son hechas públicas ante la ciudadania.

Pero sabemos también que dentro del escenario político el que calla otorga, el que no se posiciona, se “desposiciona”, o sea, se descoloca.

Mientras observamos un gobierno que dificultosamente se instala, que muestra descoordinaciones e improvisaciones evidentes, que carece de un línea matriz estratégica de administración regional,  mientras transcurren más de 15 días desde que asumieron el poder sin que haya seremis y jefes de servicio titulares nombrados, mientras la Intendenta Regional viaja a Santiago para apurar esos nombramientos y vuelve con las manos vacías, mientras todo esto sucede, observamos una Concertación ausente y silenciosa.

¿Una o varias Concertaciones existen en Magallanes?

Hemos argumentado con frecuencia que en realidad desde hace varios años, la coalición concertacionista en la región es una entelequia casi inexistente pero profundamente dividida, dado que en realidad lo que los ciudadanos y la opinión pública han visto son dos o varias Concertaciones: por un lado, el PS y el PDC que permanecieron más o menos cohesionados alrededor de sus orgánicas partidarias y sus liderazgos, y por el otro, dos partidos (también interiormente divididos…) cuyos dirigentes más notorios se marginaron de hecho y políticamente de la Concertación: nos referimos al PPD y al PR.

Los quiebres concertacionistas atraviesan toda esa coalición en la región, pero también son quiebres humanos, de lealtades, de visiones ideológicas, de ambiciones, veleidades y agendas personales que se cruzan, de divergencias sobre cómo hacer oposición después de 20 años de ejercicio gubernamental, de cómo ser oposición ahora habiendo actuado como oposición a su propio gobierno…

Pero la observamos ausente, mientras existe una oposición de izquierda notoria y explicita, o sea, realmente existente,  con medios de comunicación propios, con presencia social y gremial, con postura política y línea política clara; vemos en cambio una Concertación que no aparece públicamente, con dirigentes concertacionistas mudos y aparentemente sordos ante las demandas y urgencias ciudadanas.

¿Están analizando todavía las causas de la derrota presidencial o del triunfo parlamentario?

¿Están más preocupados de sus elecciones internas, de las listas y candidaturas dentro de sus propias orgánicas partidarias?  ¿Y la ciudadanía…?

A nivel municipal o del Consejo Regional, la dispersión concertacionista es aún más evidente: cada concejal o Consejero Regional habla por sí mismo -cuando aparecen públicamente-  pero ninguno hace referencia a esa coalición.  Ya no se escuchan en los concejos municipales las mismas voces críticas, que hablaban hace uno o dos años atrás…

En los Concejos Municipales y en el Consejo Regional, la Concertación tampoco parece existir…

Los problemas y necesidades de la región se suman y se multiplican: el más grande recorte presupuestario ocurrido en la historia regional reciente; incremento del desempleo; disminución de la actividad económica en las proximidades del invierno; situación de endeudamiento y de dificultades de las PYMES;  despidos e incertidumbre en empresas y servicios; falta de orientación en las políticas públicas; ausencia de nuevas prioridades gubernamentales regionales ante el cambio originado en el sismo de la zona central-sur…

Es como si no existiera la Concertación en Magallanes…

Mnuel Luis Rodríguez U.