¿El problema del gas en Magallanes se resuelve en el Congreso en Valparaíso?

El 1° de mayo encuentra a los magallánicos enfrascados en una lenta e interminable negociación política por las tarifas presentes y futuras del gas y enfrentados a un conjunto de problemas y dificultades que requieren de soluciones concretas por parte de la autoridad.  La agenda política regional del 2011 seguirá girando en torno al tema del gas, y mientras la Mesa Consultiva convocada por el gobierno muere “sin pena ni gloria” por falta de claridad por parte del Gobierno, la cuestión se traslada gradualmente al debate legislativo y parlamentario.

La Asamblea Ciudadana y los principales actores políticos y sociales de la región ya han fijado claramente su postura sobre el tema: que el Estado se haga cargo en forma integral y permanente de un subsidio o compensación al precio del gas, de manera que los magallánicos sigan pagando un precio justo y preferencial por un recurso energético que es vital para sus vidas y desarrollo; y que ENAP sea fortalecida y potenciada en su labor de exploración y explotación de hidrocarburos y otras energías renovables.

El nuevo gobierno regional, en medio de un amplio clima de expectativas favorables, está llamado a liderar el proceso que culmine en un proyecto de ley en el Congreso, que cuente con el apoyo de todas las bancadas parlamentarias.   Pero los actores sociales y organizaciones como la Asamblea Ciudadana, están llamados también a mantener una postura de vigilancia responsable y de alerta frente a los pasos del gobierno, apurando la elaboración del proyecto de ley, e informando a la ciudadanía de sus propuestas y decisiones. 

Manuel Luis Rodríguez U.

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Nuestros huevitos de Pascua

La región de Magallanes tiene el placer de recibir al exPresidente de la República señor don Ricardo Lagos Escobar, más conocido como el “Ciudadano Lagos” (para los que se creyeron ese cuento…) o “Capitán Planeta” para quienes leen COYUNTURAPOLITICA allá fuera de Chile.  Lagos trae nuestros propios huevitos de Pascua para la temporada otoñal 2011, como pomposas declaraciones en forma de cuñas televisivas y como ex Mandatario situado en las altas esferas de la Gran Política, el se permite bajar desde su Sinaí propio para derramar ante los ciudadanos magallánicos que van a recibirlo genuflexos, toda la sabiduría de estadista que pueda impartir.

Se reunirá con la Asamblea Ciudadana de Magallanes para sentir un poco el contacto con dirigentes sociales de verdad, capaces de decir las cosas por su nombre y va a subir a la elevada cátedra universitaria para decir en alta voz su verdad.

¿Qué dirá el ex Pfresidente Ricardo Lagos del precio del gas y de la matriz energética en Magallanes?  ¡El que fué el Presidente que instauró los CEOP con los cuales comenzó la privatización de la explotación energética de Magallanes…!!! 

Para los que no lo recuerdan, es el mismo Ricardo Lagos que con pompa monárquica le puso su propia firma a la Constitución pinochetista de 1980 transformándola, por arte de birlibirloque, en una Constitución democrática. Es decir, le cambió el envoltorio al mismo producto, por el cual cada vez más ciudadanos de Chile reclaman por una Asamblea Constituyente que culmine en una verdadera Constitución democrática.  

Se trata del mismo Presidente de la Concertación que se llevó el aplauso generalizado, exultante, agradecido y de pié de los 800 más grandes empresarios chilenos,  en aquella memorable mise-en-escene de la Confederación de la Producción y del Comercio al término de su mandato.

¿Primer huevito de Pascua que nos trae?  La versión más accesible de su reciente “texto biblico” donde anticipa con ojo previsor y mediante su propia bola de cristal futurista, el lejano Chile del año 2030.  Un “huevo de Pascua político” que “le trae” la pretensión de fijarle la agenda y el debate a los concertacionistas, para que -de una vez por todas- encuentren la huidiza brújula que les permitiría convertir derrotas pasadas en victorias futuras.   

¿Qué de nuevo nos podría contar el ex Presidente, por ejemplo, respecto del diseño del Transantiago?

Manuel Luis Rodríguez U.

Un nuevo clima político y social en Magallanes

El nombramiento del nuevo Intendente de Magallanes, ha generado un clima de buenas expectativas.   No se trata sólo de la lógica de “escoba nueva barre bien”, sino de una legítima sensación pública de positivo ambiente para que Arturo Storacker se empodere de su cargo, contando con un buen clima social y político, para que se haga cargo de las tareas, dilemas, urgencias y desafíos del desarrollo regional.

El nuevo Intendente tiene delante suyo una tarea política no fácil: se impone en estos días la necesidad de abordar una reingenieria en el equipo político del gobierno regional, de manera de traer nuevos rostros capaces de relegitimar las funciones comunicacionales y de vocería política del gobierno en Magallanes.

Pero además, la gran tarea pendiente del 2011 es lograr un acuerdo y alcanzar un buen proyecto de ley sobre tarificación del gas, que responda a las legítimas aspiraciones ciudadanas y que concite al apoyo de todas las bancadas parlamentarias en el Congreso.  No hay desafío político más urgente y estratégico para el añlo 2011 en curso. 

Manuel Luis Rodríguez U.

Nuevo Intendente en Magallanes: se abre el tiempo de las expectativas

El nombramiento de Arturo Storaker, ex candidato de la UDI y un profesional ligado al mundo del turismo, como nuevo intendente de Magallanes, abre un tiempo de expectativas.  La nueva autoridad política regional está llamada a ejercer un efectivo liderazgo, de cara a la ciudadanía frente a los grandes problemas y dilemas que enfrenta el desarrollo regional: los problemas energéticos y del gas, la situación de la pesca artesanal, el retraso y lentitud que muestra el ritmo de desarrollo y crecimiento de la región, la renovación de algunas leyes de excepción, son algunos de los desafíos pendientes a abordar.

Los anteriores años de experiencia de Storaker en el Consejo Regional le pueden permitir mostrar un efectivo liderazgo en el Consejo Regional al tiempo que necesitará hacer una verdadera reingeniería del equipo político en La Moneda Chica de la región de Magallanes.

Los Intendentes no son solamente recaderos de La Moneda y deben saber empoderarse como líderes políticos y como representantes de los intereses de la ciudadanía de sus regiones.

Manuel Luis Rodríguez U.

La paciencia tiene su límite

Los cuatro parlamentarios de la región de Magallanes han resuelto no concurrir a la mesa consultiva del gas.  Al mismo tiempo, a la ausencia de las autoridades centrales se suma la falta de un Intendente Regional titular.

O sea, la región de  Magallanes carece de Intendente Regional titular (¿cuál es el apuro si las demás regiones de allá de Chile ya tienen sus autoridades titulares?), el gobierno se desinteresa de la Mesa Consultiva (la agenda del Ministro Golborne está demasiado ocupada con las renuncias de Ministros…) y los legisladores de la región desconocen esta instancia gubernamental. 

En este contexto, la ciudadanía de Magallanes, las organizaciones sociales representadas en la Asamblea Ciudadana de Magallanes y el mismo clima ciudadano en la calle,  comienzan a mostrar signos precursores de una creciente molestia y desagrado.  Hay que decirlo con todas sus letras, para que nadie se mueva a engaño: la paciencia de los magallánicos tiene su límite y ese límite se está acercando.

Por lo tanto, no es bueno jugar con la paciencia de los habitantes de Magallanes.  La paciencia es como un elástico, que se estira solo hasta un cierto punto.

Los magalláncos se sienten una vez más engañados por un gobierno que ha negado información a la gente, que ha tratado de dividir y de excluir a la Asamblea Ciudadana, y ha procurado dilatar los tiempos de decisión en una materia tan relevante para nuestra calidad de vida, y, aún peor, sin decir claramente cuál es la postura oficial en materia de precios del gas en esta región austral.

Mnuel Luis Rodríguez U.

El gobierno que la región se merece

¿Para qué sirven los gobiernos?  Se supone que su función principal es la de ofrecer una gestión pública y política eficiente, con capacidad de resolución de los problemas, con sentido y sensibilidad social y siendo portadores de un proyecto de país o de región susceptible de trasadarse a medidas de corto, mediano y largo plazo.  En un Estado tan centralista como el chileno, las regiones se merecen -nada más y nada menos- que un gobierno regional competente, resolutivo, eficiente, con capacidad ejecutiva y con claros mecanismos de interlocución con la ciudadanía.

Esta no es una monarquía, donde el rey o la reina saliente aprovecha a sugerir el nombre de su sucesor en el trono.  Esta región no se merece que la gobiernen clones del equipo político saliente.

No es este el caso en Magallanes y en muchas otras regiones del país, donde el centralismo ahoga la gestión pública y oculta las incompetencias del sector privado, y donde los gobiernos regionales siguen siendo buzones de La Moneda y recaderos de los poderes centrales que imperan allá en Chile.

Mientras la coalición gobernante se debate entre las llamadas telefónicas (la típica política de los celulares) y la circulación de curriculum, el lobby dentro de los partidos y la gesticulación en los medios de comunicación, la región carece de un gobierno regional efectivo, de un equipo político de gobierno que administre y lidere la región, y sabemos muy  bien que Magallanes se merece mucho más que improvisadores y gerentes aprendiendo la función pública.

¿Presenciaremos en Magallanes  nuevamente el mismo jueguito tan criticado de las sillas giratorias, con seremis que salen para ir a parar a otros cargos?  ¿Desde cuándo hacerlo mal en un cargo de confianza política, se premia con otro cargo de confianza política? 

 ¿No era esto mismo  precisamente lo que se le criticó, lo que la derecha antes opositora, criticaba hasta la saciedad a la Concertación?  ¿Volveremos nuevamente a esos infaltables e insufribles “corchos políticos”, esos personajes que no se hunden nunca con los cambios de gabinete y siguen flotando políticamente ad-eternum?

La región se merece y necesita un mejor gobierno.

Manuel Luis Rodríguez U.

Ricardo Lagos…pero, el otro Ricardo Lagos…

ESTIMADOS AMIGOS :
Bien saben ustedes soy chillanejo, conocí a toda la familia Lagos Salinas, me gratificaron con su amistad en tiempos de rojos horizontes. Siempre que voy al cementerio de Chillán paso a dejarle una flor a mis amigos Lagos allí sepultados. Me duele ver sus humildes tumbas, después de 20 años de gobiernos concertacionistas, nadie fue capaz de trasladar a la familia del Alcalde Mártir hacia un sitio más relevante, como ejemplo de la crueldad e intolerancia de la dictadura. Una tumba junto a los Arrau, Vinay, es lo que merecen, para que las nuevas generaciones conozcan la historia.
Atentamente.
Ramón Arriagada
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Señor Director:

En su columna del número 99 de El Ciudadano, don Armando Uribe hizo notar que hubo en Chile “otro” Ricardo Lagos, de segundo apellido Salinas, que no fue presidente de Chile. Uno que, en cambio, fue secuestrado por la DINA en junio de 1975, después que un comando de carabineros ejecutara cobardemente a su padre, a su madre embarazada y a su hermano menor. Éste Ricardo Lagos, desaparecido desde entonces, era mi padre.

Puede parecer extraño, pero hasta ahora nunca me había referido a él en público, ni por escrito ni de ninguna otra forma. Supongo que esto se debe a que su historia es también la historia de cómo fue devastada mi vida y la de mi familia, y de cómo hemos luchado para reconstruirnos. No es de buen gusto hacer alarde de esas cosas. Pero eso no es todo. Si he guardado silencio acerca de mi padre, es porque nunca hallé otra manera de enfrentar el asco y la vergüenza de ver cómo su nombre era enarbolado cada año por los mismos que empeñaron sus vidas en traicionar todo aquello por lo que él luchaba.

Trataré de explicarme. Es un hecho que en junio de 1975 la dirección clandestina del PS en Chile – de la que mi padre formaba parte – se había convertido en una piedra en el zapato para quienes buscaban constituir y legitimar esa misma dirección en el extranjero. Las cúpulas socialistas exiliadas no sólo impidieron que a Chile llegaran los recursos necesarios para sostener un PS clandestino, hubo además entre sus filas muchos que suspiraron aliviados al saber que Exequiel Ponce, Carlos Lorca, Ricardo Lagos Salinas y el resto de la “dirección interna” habían caído en manos de la DINA. Ya entonces, en el invierno de 1975, se agitaba el interés infame de quienes maniobraban para acceder un día, mediante claudicaciones, al poder político en Chile.

Sin embargo entonces cuando eran todavía oposición democrática y más tarde mientras gobernaban este país, esos mismos dirigentes mantuvieron la extraña costumbre de derramar, cada vez que llegaba el mes de junio, lágrimas de cocodrilo por “sus caídos”. Para mi siempre ha sido difícil entender las razones de ese poco creíble melodrama. Lo cierto es que Ponce, Lorca, Lagos y los demás, de haber sobrevivido, difícilmente hubieran aceptado que su partido se transformara en el regente de un capitalismo brutal como el que defendieron los gobiernos de Lagos Escobar y Bachelet.

Nunca acepté una invitación a esas conmemoraciones sin gloria, convocadas por un partido de iscariotes. ¿Cómo iba a asistir a unos actos en que los mismos que ofrecían por poco precio el pueblo chileno al capital, fingían invocar los ideales revolucionarios de mi padre? Tampoco respondí nunca a las bromas torpes de quienes me preguntaban, sonriendo, si yo era pariente “del presidente Ricardo Lagos”. Esas invitaciones y esas bromas no han hecho sino acrecentar mi desprecio por el muladar en que han tratado de convertir este país, y me han hecho saber con cada vez más certeza quién soy, de dónde vengo y hacia dónde voy.

Muchas veces he creído que en esta maltratada franja de tierra no hay ni habrá realmente un lugar para mi, ni para mis hermanos, ni para mi madre que ha visto cómo se consume su vida y su salud sin que se haga justicia por lo crímenes sufridos. Nunca he esperado nada de los tribunales de justicia chilenos, pero sí me he sentido a menudo fastidiado por la sensación de vivir en un país donde no existe la decencia. No obstante, a veces me alivia comprobar que me equivoco. Por eso me decidí a escribirle: quiero agradecer a don Armando Uribe – por intermedio de Usted – el haber dedicado unas líneas al recuerdo de mi padre. Es un gesto noble que debe aportar fuerza a todos quienes luchamos por un mundo más humano y verdadero.

Sinceramente,

Carlos Lagos Paredes
 
Luis Antonio Ruiz de la Fuente

Fono 212276
Libertad 1106
Chillán

Carta enviada al diario El Mercurio de Santiago.

Las Intendencias y el precio político del gobierno regional

Tres meses después de un paro regional de proporciones inéditas, de una semana de duración y que implicó costos millonarios para la región, la prensa informa de la petición de renuncia de la Intendenta Regional Liliana Kusanovic.  Una renuncia tan esperada, tan anunciada y tan negada, que había sido demandada por la Asamblea Ciudadana de Magallanes en su carta al Presidente de la República del 7 de enero pasado, a propósito del alza del gas. 

No deja de ser paradójico que los primeros en exigir la renuncia de la Intendenta Regional, fueron los últimos en entrar en la Mesa Consultiva que el gobierno tuvo que crear a raiz del paro del gas en enero. 

A estas alturas del episodio, que la renuncia de la Intendenta haya sido planteada en enero, en febrero o en abril, que la haya presentado o se la hayan pedido, es completamente irrelevante.  Tres meses se demoró el gobierno de Piñera en darse cuenta que Magallanes existe y requiere de un equipo de gobierno coherente, eficiente, capaz, con sensibilidad social y que entienda de las necesidades y urgencias de sus habitantes, mismos tres meses que se demoraron en La Moneda en darse cuenta que el “incendio Van Rysselberghe” les estaba quemando su propia coalición política.

La sordera centralista es un mal endémico del Estado chileno, un virus que afecta a toda la clase política y a todo el gran empresariado que controla el país, y el gobierno de Piñera se ha caracterizado por poner en los cargos políticos a algunos  “duros de matar”,  a quienes les cuesta enormemente darse cuenta lo que sucede en la ciudadanía y en la opinión pública.  Los cargos de Intendente no dejan de ser meros buzones del gobierno central.

El problema no es solamente la Intendenta, como representante política del Presidente (ni siquiera de la coalición de derecha en Magallanes…); el problema es de todo un equipo político cuyas improvisaciones y mal manejo político y comunicacional dejan un lamentable balance de desempeño, sin contar con las evidentes diferencias entre RN y la UDI, entre la Intendenta y la Gobernadora de la provincia de Magallanes.

La insensibilidad centralista del gobierno, nos obliga a tener que seguir pagando estos precios políticos, costos en que la ciudadanía es la primera perjudicada.  El precio político de los errores de un gobierno regional dividido y poco competente (el Consejo Regional por un lado, tratando de hacer las cosas bien, y un Ejecutivo Regional dejando que las cosas salgan mal…) terminan pagandolo siempre los ciudadanos, sobre en regiones tan apartadas, olvidadas y “ninguneadas” por los poderes centrales como ésta. 

¡Y más encima, la Intendenta saliente se permite el lujo de sugerir un sucesor, como si esto fuera una monarquía…!

Manuel Luis Rodríguez U.

Se inició la temporada de caza en Magallanes

El anuncio que hizo hoy La Tercera (ver link adjunto), sobre la salida de la Intendenta Liliana Kusanovic, viene a confirmar una demanda ciudadana que la propia Asamblea Ciudadana hizo ya en enero del año en curso.  Su manejo del conflicto del gas fue desastroso para el gobierno, su desempeño en las negociaciones con Ubilla y Golborne fue simplemente pobre y su presencia en la Mesa Consultiva del Gas ha sido un lamentable silencio y nulo aporte.  En realidad, un balance de pobrísimos resultados, mal manejo político y comunicacional, como que hasta el subrogante Ihnen lo ha hecho mejor en este punto.

Evidentemente que la capacidad de gobernar y de gestionar políticamente el aparato público se aprende y no basta con la experiencia gerencial y empresarial.

Solo que ahora se ha abierto la temporada de caza dentro de la UDI, entendiendo que el cupo de la Intendencia de Magallanes en el actual cuoteo entre los dos partidos de gobierno pertenece a la UDI.  ¿Quién vendrá en su reemplazo?  ¿Rodrigo Alvarez?…

Manuel Luis Rodríguez U.

http://diario.latercera.com/2011/04/10/01/contenido/pais/31-65278-9-designacion-de-intendentes-se-transforma-en-nuevo-test-de-relacion-udirn.shtml

Primarias: todos las prefieren… pero nadie las quiere…

El tema de las primarias ha atravesado a la Concertación desde que la idea tuvo su exitoso comienzo por allá por  la elección presidencial de 1993 con Eduardo Frei Ruiz Tagle.  A continuación, las buenas intenciones de hacer primarias se fueron concretando con mayor o menor éxito, en la presidencial de Ricardo Lagos y la de Michelle Bachelet, hasta el vergonzoso fiasco de las primarias regionales en la reciente presidencial de 2010 (incluyendo aquella memorable chuchada concertacionista de Camilo Escalona a José Antonio Gomez…).

Pero habiendo hecho primarias presidenciales, (un tema en el que la derecha no tiene ni la más mínima autoridad moral a la hora de elegir sus candidatos) la Concertación jamás se atrevió a hacer primarias para elegir candidatos a Diputados, a Senadores, a Alcaldes o a Concejales. Se trata de un enorme poder de decisión (de control y de influencia sobre las regiones y las comunas), que se guardan celosamente a sí mismos los respectivos Consejos Nacionales, Directivas Nacionales, Comités Centrales y Consejos Directivos Nacionales de los partidos.

Ahora el tema ha sido reflotado desde la cúpula santiaguina de la Concertación.  Hay que decir con todas sus letras que la Concertación no tiene ninguna experiencia en materia de primarias para las municipales y parlamentarias, donde entran en juego considerables recursos humanos y financieros para financiar y organizar mesas receptoras de sufragios en todas las 345 comunas del país y en los 60 distritos parlamentarios.

¿PRIMARIAS PORQUE?

Para los líderes concertacionistas, por lo menos allá en Santiago, hacer primarias es una carta política para recuperar la legitimidad de los partidos y de la propia coalición concertacionista.  Otra cosa es lo que sucede frecuentemente en regiones y comunas, donde los nombres, figuras,  posibles candidatos, pre-candidatos,y  pre-pre-pre candidatos, se pueden sentir atropellados por este sacudón repentino de democracia, que viene a alterar campañas y liderazgos instalados. 

¿PRIMARIAS QUIENES?

Las grandes dudas que atraviesan el sueño concertacionista de primaris municipales y parlamentarias, son cómo evitar que los perdedores no terminen postulandose “por fuera” rompiendo la lealtad de la coalición. 

Como todos sabemos, en materia de lealtades dentro de la Concertación persisten los peores ejemplos, como se vio en las recientes elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales, cuando era bueno y rendía votos atacar a la propia coalición en público, o apoyar a un candidato de fuera de la Concertación, para después volver a aparecer como “concertacionista” arrepentido en el mejor ejercicio de cinismo político de corto plazo.

Otra duda es quiénes deben participar en tales primarias: ¿los militantes de los partidos, lo que terminaría siendo demasiado poco? ¿todos los ciudadanos inscritos en los registros electorales, corriendo el riesgo de un fiasco de participación ciudadana?

¿PRIMARIAS CÓMO?

Una de las claves organizacionales de las primarias (al menos en la ya probada experiencia estadunidense) es la organización de equipos eficientes y confiables que coordinen y pongan en marcha el proceso de consulta, de recuento y tabulación.  Pero para eso se necesita de partidos políticos estructurados, y ahí tenemos un problema…

¿PRIMARIAS CUANDO?

Los plazos, que siempre parecen largos, terminan siendo cortos. 

Mientras se estructura la organización de primarias, al interior de los partidos políticos, comienzan las frenéticas maniobras, los anuncios, los juegos de  pasillo, la “política del celular”, tratando de quedar bien posicionado para aparecer en la posible papeleta de las primarias.  Eso incluye los tironeos propios al interior de los partidos entre las distintas tendencias y corrientes que controlan más o menos el respectivo aparato partidario, elemento clave a la hora de organizar las primarias.

Cuando todos estos elementos de la cuadratura del círculo queden resueltas, esas míticas primarias podrían realizarse.  Mientras tanto, seguirá siendo cierto aquello de que todos las prefieren (de palabra), pero nadie las quiere (de hecho).-

Manuel Luis Rodríguez U.

Los muros del Palacio de la Moneda son demasiado gruesos

El caso Van Rysselberghe tiene demasiadas similitudes con los sucesos del paro del gas en Magallanes, como para dejarlo pasar. 

Las causas profundas de la estrepitosa caida de la ex Intendenta de la región del BioBio, presentan semejanzas notables con el escenario político y social que desencadenó la crisis del gas en la región más austral de Chile: 1°  sordera olímpica de las autoridades regionales ante los numerosos ruidos subterráneos previos de advertencia; 2°  falta dramática de brujula política en Santiago, para leer lo que estaba sucediendo en regiones; 3°  quiebre político virtual al interior de la coalición gobernante; y 4° caida de la popularidad presidencial causado por un problema en una región, que podría haberse resuelto en la región misma.

¿Nadie lee en el Palacio de La Moneda lo que ocurre realmente en las regiones de Chile?

¿Qué tipo de información se ha estado enviando desde Concepción o desde Magallanes, desde los gobiernos regionales hacia La Moneda acerca de lo que está sucediendo en cada región?  ¿Se trata en verdad de información confiable y verídica?

El Palacio de la Moneda es un adusto edificio colonial inaugurado recién en 1805, con sólidos y gruesos muros de ladrillo y mampostería y que alberga la Presidencia de la República de Chile.  Desde el palacio de gobierno se administra todo el territorio nacional, sin importar la lejanía de las provincias o regiones.  Aun en el siglo xxi, desde La Moneda el equipo gobernante de Piñera fue incapaz de entender ni de anticipar a tiempo, la “crisis del gas en Magallanes” que inició la caida de la popularidad del Presidente, ni la “crisis Van Rysselberghe” que estuvo a punto de quebrar la coalición gobernante.

Los muros del Palacio de la Moneda son demsiado gruesos como para no percibir que los grandes perdedores (en ambos casos regionales) fueron el Ministro Hinzpeter (por su ceguera), la UDI (por su arrogancia) y el propio Presidente de la República (por su tosudez).

El caso Van Rysselberghe y el caso gas de Magallanes, demuestran una vez más, que el centralismo en Chile no es solo un conjunto de instituciones, normas y procedimientos, sino que también es una forma específica de gobernar, un dejo autoritario y colonial que atraviesa a toda la clase empresarial y la clase gobernante, una manera de administrar un país a la manera de una hacienda, un virus instalado en el inconsciente profundo de administradores, gerentes y gobernantes por igual. 

Manuel Luis Rodríguez U.

Libia, lo justo y lo injusto – Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique

Todos los pueblos del mundo

que han lidiado por la libertad

han exterminado al fin a sus tiranos.”

Simón Bolívar

 Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar, en particular en el seno de las izquierdas, con respecto a la operación Amanecer de la Odisea comenzada el pasado 19 de marzo.

La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta, y en el epicentro del “foco perturbador” del mundo (ese “arco de todas las crisis” que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel), su onda de expansión modifica toda la geopolítica internacional.

Algo se rompió para siempre en el mundo árabe el pasado 14 de enero. Ese día, manifestantes tunecinos que desde hacía semanas reclamaban en las plazas libertad y democracia, consiguieron derrocar al déspota Ben Alí. Comenzaba el deshielo de las viejas tiranías árabes. Un mes después, en Egipto, corazón de la vida política árabe, un poderoso movimiento de protesta social expulsaba a su vez del poder al general Mubarak. Entonces, como si de repente descubriesen que los regímenes autoritarios, desde Marruecos hasta Bahréin, fuesen colosos con pies de arena, decenas de miles de ciudadanos árabes se lanzaron a las plazas gritando su hartazgo infinito de los ajustes sociales y de las dictaduras (1).

La fuerza espóntanea de estos vientos de libertad sorprendió a todas las cancillerías del mundo. Cuando comenzaron a soplar sobre las dictaduras aliadas de Occidente (en Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, Bahréin, Irak, Yemen), las grandes capitales occidentales, empezando por Washington, Londres y París, se sumieron en un prudente mutismo, o alternaron declaraciones que revelaban su profundo malestar ante el riesgo de ver desaparecer a sus “amigos dictadores” (2).

Mucho más sorprendente fue, durante esta primera fase (de mediados de diciembre a mediados de febrero), el silencio de los gobiernos progresistas de América Latina, considerados por toda una parte de la izquierda internacional como su principal referente contemporáneo. Sorpresa tanto más grande puesto que estos Gobiernos tienen mucho en común con el movimiento insurreccional árabe: habían llegado al poder mediante las urnas, aupados por poderosos movimientos sociales (en Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay) que, en varios países (Ecuador, Bolivia, Argentina), después de haber resistido a dictaduras militares, también habían derrocado pacíficamente a gobernantes corruptos.

Inmediata debía de haber sido allí la solidaridad con las insurrecciones árabes, réplicas de sus propios alzamientos cívicos. No lo fue. Y eso que el carácter izquierdista del movimiento no ofrecía dudas. El conocido intelectual egipcio Samir Amin lo describe así: “Las fuerzas principales en movimiento durante los meses de enero y de febrero eran de izquierdas. Demostraron que tenían una resonancia popular gigantesca pues llegaron a movilizar a ¡más de quince millones de manifestantes en todo Egipto! Los jóvenes, los comunistas, fragmentos de las clases medias democráticas constituyeron la columna vertebral de ese movimiento” (3).

A pesar de ello, hubo que esperar al 14 de febrero -o sea tres días después de la caída del odiado Mubarak y un día antes del comienzo de la insurrección popular en Libia- para que, por fin, un líder latinoamericano calificase la rebelión árabe de “revolucionaria” en una declaración que explicaba con lucidez: “Los pueblos no desafían la represión y la muerte, ni permanecen noches enteras protestando con energía, por cuestiones simplemente formales. Lo hacen cuando sus derechos legales y materiales son sacrificados sin piedad a las exigencias insaciables de políticos corruptos y de los círculos nacionales e internacionales que saquean el país” (4).

Pero cuando, naturalmente, esa rebelión se extendió a los Estados autoritarios del mal llamado “socialismo árabe” (Argelia, Libia, Siria), cayó de nuevo un pesado mutismo en las capitales del progresismo latinoamericano. Políticamente podía aún interpretarse de dos maneras: simple prolongación del prudente silencio que hasta entonces, globalmente, habían observado esas cancillerías con respecto a acontecimientos muy alejados de sus principales centros de interés; o expresión de un malestar político frente al riesgo de perder, en su pulso con el imperialismo, a aliados estratégicos…

Ante el peligro de que triunfase esta segunda opción, varios intelectuales relevantes (5) avisaron de inmediato que ello significaría algo impensable para Gobiernos seguidores del mensaje universal del bolivarianismo. Porque sería afirmar que una relación estratégica entre Estados es más importante que la solidaridad con los pueblos en lucha. Lo cual conduciría, más tarde o más temprano, a cerrar los ojos ante cualquier eventual atrocidad contra los derechos humanos (6). Y en este caso el ideal solidario de la revolución latinoamericana naufragaría en el helado océano de la Realpolitik.

En el tablero de la política internacional, la Realpolitik (definida por Bismarck, el “canciller de hierro” prusiano, en 1862) considera que los países se reducen a sus Estados. Jamás toma en cuenta a sus sociedades. Según ella, los Estados se mueven sólo en función de sus fríos intereses y de sus alianzas estratégicas (cuya finalidad esencial es la preservación del Estado, no la protección de la sociedad). Desde la paz de Westfalia en 1648, la doctrina geopolítica establece que la soberanía de los Estados es intangible en virtud del principio de no-injerencia, y que un Gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos.

Semejante idea de la soberanía -que sigue siendo dominante- ha visto erosionada su legitimidad desde el final de la Guerra Fría en 1989. Y ello en nombre de los derechos de los ciudadanos, y de una concepción más ética de las relaciones internacionales. Las dictaduras, cuyo número se reduce de año en año, van resultando cada vez más ilegítimas en criterios del derecho internacional. Y moralmente inaceptables porque, entre otros graves abusos, desposeen a las personas de sus atributos de ciudadano.

Basado en este razonamiento, se desarrolló en los años 1990, el concepto de derecho de injerencia o deber de asistencia que condujo, pese a aceptables pretextos de fachada, a desastres político-humanitarios de gran envergadura en Kosovo, Somalia, Bosnia… Y finalmente, bajo la conducción de los neoconservadores estadounidenes, al desastre total de la guerra de Irak (7).

Pero tan trágicos fracasos no han interrumpido la idea de que un mundo más civilizado debe ir abandonando una concepción de la soberanía interna establecida hace casi cuatro siglos en nombre de la cual poderes no elegidos democráticamente han cometido (y cometen) incontables atrocidades contra sus propios pueblos.

En 2006, las Naciones Unidas, en su Resolución 1674, han hecho de la protección de los civiles, incluso contra su propio Gobierno cuando éste usa armas de guerra para reprimir manifestaciones pacíficas, una cuestión fundamental. Que modifica, por primera vez desde el Tratado de Westfalia, -en materia de derecho internacional- la concepción misma de la soberanía interna y del principio de no-injerencia. La Corte Penal Internacional (CPI), creada en 2002, va en idéntico sentido.

Y en ese mismo espíritu, muchos líderes latinoamericanos denunciaron con justa razón la pasividad o la complicidad de grandes potencias democráticas ante los graves crímenes cometidos contra la población civil, entre 1970 y 1990, por las dictaduras militares en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países mártires de Centro y Suramérica.

Por eso sorprendió que, cuando en Libia, a partir del 15 de febrero, empezaron las protestas sociales pacíficas, inmediatamente reprimidas por las fuerzas del coronel Gadafi con desmedida violencia (233 muertos en los primeros días) (8), ningún mensaje de solidaridad con los civiles reprimidos llegase de América Latina. Ni tampoco al estallar, el 20 de febrero, el “Tripolitazo“: cuando unos 40.000 manifestantes denunciaron la carestía de la vida, la degradación de los servicios públicos, las privatizaciones impuestas por el FMI, y la ausencia de libertades.

Igual que durante el “Caracazo” del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, esa insurrección tripolitana, retransmitida por decenas de testigos oculares, se extendió como reguero de pólvora por toda la capital, se multiplicaron las barricadas, ardió la sede del Gobierno, las comisarías fueron incendiadas, los locales de la televisión oficial saqueados, el aeropuerto ocupado y el palacio presidencial asediado. El régimen libio empezó a tambalearse.

En semejantes circunstancias, cualquier otro dirigente razonable hubiese entendido que la hora de negociar y de abandonar el poder había llegado (9). No así el coronel Gadafi. A riesgo de sumir a su país en una guerra civil, el “Guía”, en el poder desde hace 42 años, explicó que los manifestantes eran “jóvenes a los que Al Qaeda había drogado echándoles píldoras alucinógenas en el Nescafé“… (10). Y ordenó a las Fuerzas Armadas reprimir las protestas a cañonazos y con fuerza extrema. El canal Al Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).

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Chile nación bilingue: notas para una ironía

Hooola esteee…

Ahora les dió que tenemos que aprender inglés, cosa que yo no entiendo si todavia hay decenas de miles de estudiantes y otros adultos que apenas alcanzan a usar la cuarta parte del idioma español…

¿Inglés para qué y para quienes?  ¿Para qué sirven los idiomas y las lenguas? ¿Los idiomas son vehículos culturales de entendimiento y de intercambio, o herramientas mercantiles para las ganancias?  En la mentalidad de patrón de fundo y de capataz de estancia de quienes hoy gobiernan, segun la cual todo es un negocio y todo es un mercado, hablar inglés se entiende como el pase seguro para -supuestamente- lograr buenos negocios con nuestros “socios comerciales” en el extranjero”. 

Pero, si miramos las cosas como son y no nos “contamos ninguna película en colores”, China se está convirtiendo en el primer socio comercial de Chile (incluyendo que ya es nuestro primer comprador de cobre), de manera que terminemos con el cinismo de creernos los “ingleses de América latina” (notorio a propósito de ese Simce en Inglés que se les ha ocurrido) y entonces hagamos negocios con China en el idioma chino y en el idioma español: que los chinos aprendan español y nosotros estudiamos chino y ahí nos vamos a entender. 

Si chilenos y chinos necesitamos negociar, ¿para qué necesitamos el idioma intermediario del imperio? ¿para qué necesitamos el dolar si podemos entendernos con el yuan y el peso chileno directamente?   Si tenemos que negociar, por ejemplo, con Alemania, ¿porqué nuestros diplomáticos tienen que hacerse entender en inglés si los diplomáticos alemanes saben español, debiendo entonces los nuestros saber alemán? 

En Europa en cambio, en colegios y liceos los jovenes estudian a lo menos dos idiomas además del propio: griego, italiano, portugues, danés, noruego, sueco, francés, alemán, ruso, etc. 

Entonces, si Brasil es una de las naciones importantes en el desarrollo latinoamericano, y uno de nuestros principales socios de Chile, ¿porqué no se estudia portugués (perdon, brasileño) en las escuelas y liceos de Chile?  ¿Acaso los empresarios chilenos cuando van a negociar o invertir en Brasil, llegan hablando inglés,  o tienen que hacer el esfuerzo y aprender brasileño?

Hay que decirlo con todas sus letras: el colonialismo mental (esa fantasía mental que nos hace creernos desarrollados en nuestro subdesarrollo, y nos hace copiar lo ajeno para no reconocer lo propio) comienza desde la infancia por la vía de los idiomas, por las lenguas que se enseñan y se aprenden en los jardines infantiles,  escuelas y liceos.

¿Para cuándo en Chile el mapudungun será idioma oficial del Estado de Chile

 Y como nos falta tanta distancia, dignidad nacional e independencia cultural para terminar con el colonialismo mental de los idiomas extranjeros, mientras despreciamos los idiomas ancestrales de los pueblos originarios de Chile, tenemos que soportarnos la triste ironía de un Presidente chileno cantando el Himno Nacional de Estados Unidos, obviamente en inglés (The Star Spangled Banner), mientras al Presidente de los Estados Unidos no se le ocurriría jamás tararear siquiera el “Puro, Chile, es tu cielo azulado” de la nación chilena…

Chaoo esteee…

EL OVEJERO DE MI TIERRA