La ciudad de Punta Arenas se merece la más grande Biblioteca pública de la Patagonia

No solo a los jóvenes adolescentes les está permitido soñar e imaginar futuros.  Reivindico aquí y ahora el derecho de quienes somos “jóvenes antiguos”, a soñar futuros posibles e incluso esos inimaginables y huidizos futuros que algunos declaran futuros imposibles, pero que de tanto declararlos imposibles, terminan haciendolos posibles.

Mientras se construyen las nuevas instalaciones de centenario Teatro Municipal de Punta Arenas, y como afortunadamente no soy candidato a nada, me permito convocar a todos los ciudadanos posibles de ésta ciudad, con la simple y profunda motivación de movernos con todas las herramientas de la razón y del intelecto, para que nuestra ciudad austral tenga la más grande biblioteca pública de toda la Patagonia.  Si podemos pensar “en chico” (que no me conforma para nada…) entonces podemos pensar en grande.

¿Qué conciencias y qué resortes del poder hay que mover en Magallanes y allá en Chile incluso para materializar una obra de esta importancia?  ¿Queremos estimular la lectura en nuestros niños y jóvenes?

Imagino una gran biblioteca regional, donde estén concentradas todas las colecciones literarias de autores magallánicos y sobre Magallanes, una biblioteca que reuna a toda la rica cultura literaria y artística de esta región austral del mundo.

La imagino con amplias salas de lectura y de consulta, con espacios para cine, para una pinacoteca regional, un gran biblioteca magallánica y patagónica que cuente con una editorial propia, con salas de exposiciones.  Una biblioteca y centro cultural que cuenta con su propia sala de conciertos, para que las presentaciones de danza, de música clásica o de folklore no tengan que realizarse en un casino de juegos…

Pïenso en una gran biblioteca que integrará completos archivos digitales de toda la prensa regional: diarios, revistas, semanarios, publicaciones periódicas, mucha de la cual se encuentra en Santiago y otras ciudades del mundo.

Es posible una gran biblioteca patrimonial que guarde y preserve todos los archivos municipales y públicos de la ciudad, que atienda al público las 24 horas del día y los 7 días de la semana sin cerrar: una biblioteca que -al igual que el conocimiento que alberga- no cierra nunca.

Creo que es posible una gran biblioteca que reuna toda la cartografía histórica y geográfica de Magallanes y la Patagonia, dispersa por el mundo, las colecciones fotográficas y fílmicas existentes sobre esta región.

Me comentan que hay sino uno, varios proyectos en este sentido.  Aquí hay tarea para políticos, para profesores, para escritores, para diseñadores, para bibliófilos, para artistas y creadores, para todos los ciudadanos y ciudadanas posibles que crean que la cultura es lo mejor que podemos aportarle a las generaciones siguientes.

No nos quejemos de lo que no tenemos: movámonos por algo que podemos tener.

¿Porqué no movilizar conciencias, redes, organizaciones, grupos y personas para poner en movimiento ese proyecto y avanzar a su materialización?

Manuel Luis Rodríguez U.

Ciudadano de la república de las letras y de las ideas

manuelluisrodriguez@hotmail.com

(En un próximo artículo propondré un proyecto para esa Biblioteca Regional de Magallanes y la Patagonia).

Los estudiantes no llevarán candidatos en las elecciones – Escribe Ricardo Candia en Clarín

La estela risueña dejada por el paso de los estudiantesperdurará aún cuando los ecos de las poderosas manifestaciones producto de sus movilizaciones, se hayan apagado. Entonces habrá que analizar algunas de sus enseñanzas.

En primer lugar, la que demuestra que cuando se enfrenta el sistema con decisión, valor audacia e inteligencia, se obtienen resultados de altura. Sobre todo si en esas luchas no tienen directa incidencia esas máquinas reproductoras de prebendas llamados partidos políticos, tal como los conocemos ahora.

 La segunda, es que cuando se llega a altos niveles de enfrentamiento con el sistema se termina inevitablemente por poner en cuestión su esencia ideológica. Llega un momento en que las reivindicaciones no son posibles sin poner en duda la legitimidad de todo el entramado institucional.

 Y una tercera, es que cuando un movimiento de esta envergadura, seductor, popular, inteligente, anclado en las esperanzas más profundas de la gente, no logra definir un horizonte de continuidad coherente con los impulsos iniciales, tarde o temprano deberá ver como se desmorona todo lo construido.

 Sobre todo, cuando se acepta que los responsables de la situación que inauguró, sustentó, perfeccionó, un modelo de sociedad que tiene, sólo por decir, algo, una educación como la que se cuestiona, tomen la iniciativa.

 Por muy bien articulada que esté, la propuesta que los estudiantes han presentado a las autoridades, mas temprano que tarde, van a caer en esa zona oscura que se llama Congreso Nacional y desde ahí, lo planteado en el extenso documento de los estudiantes, va a salir convertido en leyes. Sálvese quien pueda.

 No habrá sido como el 2006, cuando para el efecto de apabullar al movimiento de los estudiantes secundarios se ideóla ComisiónAsesoraPresidencial, pero con certeza será algo que busca el mismo efecto. El sistema podrá ser lo que queramos: inhumano, sin valores, antidemocrático, autoritario, represivo, pero nunca suicida.

 Una vez que las propuestas lleguen al Congreso para ser discutidas en forma de proyectos de ley enviados por el ejecutivo, nadie más podría hacerlo, habrá entrado en el infierno de Dante. Y desde ese averno jamás va a salir una ley que considere el fondo de las cosas planteadas en las consignas de las centenares de miles personas que desfilaron porla Alamedahaciendo saber su opinión.

 Prolegómeno de esa operación era la reunión de Sebastián Piñera con la Concertación. Y mienten sus voceros cuando esconden sus oscuras intenciones diciendo que fue por respeto a los estudiantes que suspendieron esa cumbre. La verdad es que fue por miedo. Porque constituía un patudez extrema, una frescura sin nombre y porque, finalmente, no resulta necesario, si se considera que muy luego lo propuesto por los estudiantes en sus Bases para un acuerdo social por la educación, va a llegar a sus manos prestidigitadoras e impunes.

 El movimiento estudiantil nunca debió creen en las ofertas de última hora, en cambios de criterios de emergencia, en descubrimientos salvadores. El lucro en educación, la mortandad de colegios otrora del Estado, el negocio de las universidades, las eternas deudas de los estudiantes, la indignante desigualdad que hay en el fondo del sistema, no son cosas de ahora, ni han sido administradas por el vecino. Quienes han cultivado con esmero estas características de nuestra sociedad, son quienes van a recibir en sus manos la misión de cambiarlo todo. El gato guardando la carnicería.

 Los estudiantes van a regalar la energía que lograron generar con la hermosura de sus movilizaciones. Nada bueno pueden esperar de lo que venga. El Ministro podría decir que sí a todo, calmar las aguas y luego enviar los proyectos de ley al Congreso. Y de ahí, bueno, a esperar.

 Nadie se rinde cuando va ganado. Lo esperable es seguir insistiendo por el flanco más débil del enemigo. Nunca se ha visto que quienes llevan ventaja buscan los términos de la rendición. La bandera blanca no la despliega quien tiene la iniciativa, sino los que van perdiendo. Y el sistema hasta ahora estaba bastante acorralado.

 Los efectos políticos que pudo alcanzar el movimiento de los estudiantes, están en peligro. Decidir jugar las mejores fichas en el territorio del sistema, es entregarles la iniciativa. Era ahora cuando se necesitaba una gran dosis de audacia y haber hecho del techo que se alcanzó, el piso para otras batallas, con otros alcances estratégicos.

 Luego vendrán las elecciones de Concejales y Alcaldes, en las cuales los estudiantes no llevarán candidatos y los mismos de siempre aparecerán recogiendo los retazos del final de las movilizaciones para usarlas en sus campañas electorales.

 Cineastas advertidos editarán notables documentales acerca de estos dos meses de gloria, historiadores darán sus puntos de vistas respecto de orígenes y resultados. El gobierno lanzará un plan para resolver la reconstrucción en las zonas dañadas por el terremoto y se hará un gran acto de aniversario del rescate de los mineros.

 Y luego vendrán las eliminatorias para el Mundial de Fútbol, Brasil 2014.

(Tomado de El Clarin – www.elclarin.cl )

Discurso de investidura de Camila Vallejos, Presidenta de la Federación de Estudiantes de la FECH

Mi nombre es Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling y quisiera, antes que todo, poder expresarle a los presentes el orgullo y el desafío que significa para mí encabezar la Federación de Estudiantes más importante de Chile, es una gran responsabilidad que significa hacerse cargo de 104 años de historia, 104 años de aventuras y desventuras, 104 años de lucha en el seno del movimiento estudiantil.

Y es un orgullo y un gran desafío porque vengo de aquellos lugares que no reciben condecoraciones, de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe, lugares que a veces incluso se les llega a olvidar.

Mis estudios secundarios los cursé en un pequeño colegio cuyo nombre significa tierra florida; extraña paradoja, ya que en sus patios se respiraba más tierra que flores y en sus salas de madera se acumula el polvo de generaciones de alumnos no emblemáticos, que nunca llegaran a ocupar los puestos de poder más importantes de nuestro país.

Mi carrera, una de las más pequeñas de esta Universidad, casi no se encuentra en el consciente colectivo, se pierde entre los pasillos de la FAU y se confunde con otras disciplinas. La Geografía en esta Universidad casi no tiene tiempo ni espacio, otra paradoja.

Sin embargo, lo más terrible es darse cuenta que de pronto esto no pasa solo en Geografía, sino que también en Administración Pública, que es carrera de ocho a seis, porque después de las seis de la tarde no hay Universidad para ellos, una carrera que debiese ser fundamental para fortalecer el sistema público. Y también ocurre en Educación y de pronto, nos damos cuenta que no son solo unas pocas carreras, sino que es toda una rama del saber, es toda un área del conocimiento la que ha caído en la pobreza universitaria como consecuencia de las lógicas del mercado implementadas ya a lo largo de estos últimos treinta años.

Y de lo pequeño y olvidado de mi lugar de origen, se suma además, mi corto tiempo de vida, con 22 años, vengo a ser la segunda mujer presidenta de la FECH en más de cien años de historia. Y usted rector tendrá el privilegio de ser el segundo en la historia de la Universidad que es acompañado por una mujer en la presidencia de nuestra federación de estudiantes.

Ahora bien, puede que en este momento me toque a mí ejercer el cargo de Presidenta, sin embargo, debo decir que yo sola jamás habría logrado todo esto y que mis manos son tan solo un par más dentro de tantas otras, y en donde todas juntas son las que levantan este proyecto colectivo que se llama Estudiantes de Izquierda, el cual ya se encamina a su tercer período consecutivo al mando de nuestra Federación.

Si me permiten contarles un poco acerca de Estudiantes de Izquierda, debo decirles que como colectivo político estamos presentes en amplios espacios de nuestra Universidad, que en nuestro interior se expresa la máxima diversidad estudiantil, que entendemos que la izquierda debe construirse con participación y democracia y que esta elección en donde hemos aumentado en casi 400 votos respecto de la elección anterior, nos demuestra que como movimiento estamos vinculados orgánicamente con las bases estudiantiles de nuestra Universidad.

Como Estudiantes de Izquierda sentimos la responsabilidad ética de hacer política, porque la administración del poder por los poderosos de siempre nos obliga a entrometernos en sus asuntos, porque estos asuntos son también nuestros asuntos y porque no podemos dejar que unos pocos privilegiados sean quienes eternamente definan las medidas y contornos que debe tener nuestra patria, ajustándola siempre a sus pequeños intereses.

Creemos que la clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a la Federación en una posición de vanguardia a nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales, los jóvenes que se quedaron fuera de la Universidad pateando piedras, en otras palabras, hablamos de volver nuestra mirada al conjunto de los problemas sociales que hoy rodean a la Universidad y con los cuales estamos íntimamente vinculados y comprometidos.

Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros.

Somos contrarios a la visión de que la Universidad es solo venir, sacarse buenas notas, y abandonar cuanto antes sus aulas para salir pronto a ganar dinero en el mercado laboral, tenemos los ojos lo suficientemente abiertos como para darnos cuenta que afuera hay un mundo entero por conquistar, que este mundo requiere de nuestra entrega, de nuestro esfuerzo y de nuestro sacrificio y que para quienes ya hemos abierto los ojos a las inequidades sociales que asoman por todos los rincones de nuestra ciudad, se nos vuelve imposible volver a cerrar la puerta y hacer como que nada hemos visto o como que nada ha pasado. Nuestro compromiso por la transformación social es irrenunciable.

Porque necesitamos hoy, más que nunca, una profunda discusión respecto del país que queremos construir y a partir de aquello cuál es el tipo de Universidad que se pondrá al centro de dicha construcción.

Porque no creemos en la Universidad como un espacio neutro dentro de la sociedad, la universidad es un agente vivo en su construcción y en el desarrollo del proyecto país que como ciudadanos levantamos día a día. Nuestra responsabilidad está en generar organización al interior de aquella, lo cual nos permita transformar la universidad, para así poder transformar la sociedad.

Nuestro concepto de Universidad nos habla de un espacio abierto, participativo y democrático, con una comunidad universitaria activa, dialogante, una comunidad que se involucra en el diseño y conducción de su casa de estudios.

Nuestra visión es la de una Universidad que se ubique ya no en los primeros rankings de la competencia o el marketing universitario, de los cuales hoy en día mucho se habla, sino que se ubique en el primer lugar de aporte al desarrollo social del país, el primer lugar en el fomento de la equidad en cuanto a la composición social de sus estudiantes, que ocupe el primer lugar en el desarrollo de la ciencia y tecnología al servicio de los intereses de Chile y su pueblo.

Creemos en una Universidad permanentemente vinculada con los problemas que nuestro pueblo le presenta, activa en la búsqueda de soluciones y en la entrega de aportes por medio del conocimiento.

Sin embargo, nuestra realidad actual dista mucho de estos conceptos brevemente aquí esbozados, hoy la Universidad es cada vez más un proyecto sin otro norte que no sea el que le señala el mercado, a la educación superior se le ha puesto precio y nuestras Universidades son medidas por criterios industriales de producción como si fueran una empresa más dentro del esquema productivo de la nación, una empresa especial con muchas comodidades en su proceso productivo, pero empresa al fin y al cabo.

En este esquema, un rol fundamental lo jugó el desfinanciamiento sistemático que vivió la Universidad Pública al momento de implementarse las políticas neoliberales. El autofinanciamiento, establecido como doctrina, fue un golpe seco que dio en la esencia misma de lo que constituía el quehacer universitario hasta ese momento, condicionando y sometiendo a la Universidad a lógicas y esquemas mercantiles que le eran desconocidos. La Universidad Pública tuvo que verse obligada a competir en situaciones desfavorables en lo que se llamó âel nuevo mercado de la educación superiorâ, se le puso precio, tuvo que venderse a sí misma para poder captar mayores recursos y continuar así con su proyecto educativo, perdió su brillo y su color, perdió su esencia transformadora y quedó botada en un rincón, ya incapaz de reconocerse a sí misma.

Estamos hablando que se operó un cambio estratégico en el desarrollo de la Universidad, el cual ha sido irremontable hasta este momento. Con ello hubo sectores importantes del quehacer universitario que producto de su no rentabilidad económica fueron cayendo rápidamente en la desgracia y el abandono, las Universidades Públicas se volcaron a sí mismas, viviendo casi un chauvinismo institucional, donde cada una se preocupaba de su propia sobrevivencia, perdiéndose la visión de conjunto que poseía nuestro antiguo sistema de educación superior pública.

Este procedimiento operado en plena dictadura, siguió su curso con los gobiernos de la Concertación, la cual no operó mayores cambios, más bien, se dedicó a administrar con comodidad el modelo heredado y en algunas líneas, incluso, lo profundizó. No obstante lo anterior, pasaron los años y el control del gobierno volvió a las manos de quienes tiempo atrás habían gobernado con trajes de civiles detrás de los uniformes de soldado.

Según nuestra mirada, esto representa un peligro fatal para la Universidad Pública hoy día, creemos que el gobierno de los empresarios busca poner el broche de oro a la privatización total de la educación superior, sellando definitivamente la obra que iniciaron desde las sombras en los años ochenta. La designación de Harald Beyer y Álvaro Saieh en nuestro Consejo Universitario, dos grandes defensores del modelo de mercado y el actual presupuesto nacional en el área de la educación superior son dos grandes indicativos de aquello. Son medidas que nos muestran nítidamente que el gobierno se apresta a poner en marcha una agenda privatizadora a gran escala y que, por lo tanto, el año 2011 será estratégico en su implementación.

Esta será una batalla importante que enfrentará nuestro sector el próximo año, para dar respuesta a este desafío debemos desplegar un movimiento que escape a tan solo los estudiantes, necesitaremos de los académicos, los trabajadores, las autoridades universitarias, todos juntos en las calles exigiendo que el Estado cumpla con sus Universidades, que el Estado cumpla con la educación superior pública de nuestro país.

Pero el problema no pasa tan solo por exigirle al Estado lo que a nuestras Universidades le debe, sino que también debemos mirarnos con visión autocritica y preguntarnos qué es lo que como Universidad le estamos entregando a nuestro pueblo. Necesitamos un nuevo trato del Estado para con la educación superior pública de nuestro país y, a la vez, necesitamos un nuevo compromiso de las Universidades Públicas para con el pueblo de Chile y sus intereses, esta Universidad tiene que ser la Universidad de todos los chilenos y no solo la de unos pocos.

A nadie le es indiferente que en nuestra casa de estudios se perpetúen desigualdades fundamentales que determinan, por ejemplo, que el 20% más rico de la población tenga más del 50% de las matrículas, en cualquier sociedad que se precie de ser justa y democrática esta desigualdad fundamental es inaceptable.

¿Seguiremos educando solo a las élites socioeconómicas?, o, ¿nos aseguraremos de implementar un sistema de acceso que permita que todos los jóvenes con talentos y habilidades, independiente de su origen y capacidad de pago, puedan permanecer en la Universidad?

¿Seguiremos dejando que solo aquellas disciplinas que son rentables en el mercado alcancen niveles de desarrollo armónicos y de excelencia?, o, ¿aseguraremos de manera efectiva que todas las áreas del conocimiento tengan un trato justo y así puedan contribuir a consolidar la sociedad que anhelamos, ya no solo en términos económicos, sino que en términos culturales, intelectuales, cívicos, valóricos, es decir, con seres humanos íntegros?

Por más que quieran hacernos creer lo contrario, para nosotros la Universidad no puede ser un negocio ni mucho menos la educación puede ser una mercancía.

La pelea será dura, pero está el futuro de la Universidad en juego y en esta batalla nosotros no bajaremos los brazos.

No quiero terminar mis palabras sin antes aludir a un hecho que para mí reviste gran notoriedad, algo señalaba más arriba pero quisiera ahora poder extenderme un poco más en aquello, me refiero a mi condición de mujer.

Como mujer puedo ver y vivenciar en carne propia las actuales formas de opresión de la que somos víctimas en la actual configuración machista de la sociedad. En Chile nos decimos un país desarrollado y nos llenamos de orgullo por nuestro reciente ingreso a la OCDE, no obstante, detrás de la cortina del progreso económico y del optimismo del jaguar latinoamericano se esconde una historia de opresión y sexismo que aún perdura hasta nuestros días. Las mujeres seguimos sufriendo hoy día todo tipo de discriminaciones, a la hora de buscar trabajo, en los planes de cobertura para nuestra salud, en la escala de sueldos, incluso a la hora de participar en política.

Tan solo ayer leía unas ideas que quisiera poder trasladarles en este momento ya que me parecen esclarecedoras respecto de lo que les quiero decir, abro comillas “respecto de las mujeres, cuando buscan trabajo, además de calificación se le pide presencia y no basta con que sean amables y generosas, sino que deben además ser graciosas, simpáticas y coquetas, pero no mucho. Se les exige estar presentables y cuando juzgan que se ha pasado un milímetro, se les critica por presuntuosas. Se les elogia por ser madres y se les excluye por tener hijos.

De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocre”, cierre de comillas.

Estas son las condiciones en las cuales las mujeres nos desarrollamos actualmente, estas son las condiciones que desde mi Presidencia también buscaré transformar.

Calma y tiza…

Los anuncios del ministro Golborne sobre nueva tarificación del gas realizados hoy en Punta Arenas tienen el aspecto exterior de ser un logro positivo para las demandas de los magalláncos desde enero pasado y desde años atrás.  El recuento de declaraciones aparecidas hoy en el portal de Radio Polar, sin contar con toda la prensa regional y local que también consultamos, da cuenta de una reacción generalmente positiva aunque prudente. 

Pero, conociendo como hemos conocido al actual gobierno, hay que ir con calma y mucha tiza para sacar las cuentas.  Según el anuncio ministerial, quedarán excluidos de la bonificación los consumos superiores a 25.000 m3, lo que abre la discusión acerca los establecimientos educacionales, de salud, universidades y otros, como también acerca de las pymes.

La Asamblea Ciudadana de Magallanes por su parte, sostiene que esta fijación por ley de las tarifas debiera durar a lo largo de todo el período del contrato ENAP con Methanex, es decir, por 25 años, para no depender de los cambios de gobierno (que ocurrirán sin duda alguna) y de las veleidades presupuestarias de los Ministros de Hacienda cada año.  Esta fue la demanda que planteó la Asamblea en la primera carta enviada el 7 de enero recien pasado al Presidente Piñera: que se fije las tarifas por 25 años, carta que hasta el día de hoy no ha sido respondida.

Debajo de la discusión está también el silencio que han guardado las autoridades de gobierno acerca del verdadero precio al cual ENAP vendió gas a Methanex y a Gasco, dato esencial que impide saber hoy cual es el monto real del subsidio que el Estado (o sea todos nosotros…) cancelará al consumo del gas en la región de Magallanes.  La Asamblea Ciudadana de Magallanes ha reclamado y exigido en vano desde el Presidente de la República hasta el gerente general de ENAP, desde octubre de 2010 que esos precios sean conocidos de la ciudadanía, sin recibir respuesta de las autoridades.

¿Debemos alegrarnos prudentemente por los anuncios del gobierno?  Ya estamos curtidos los magallánicos de tantos anuncios cuya letra chica termina desmintiendo los titulares.  Pero es evidente que el paro del gas de enero pasado ya comienza a dar algunos frutos.

Todo el asunto se traslada ahora al trámite legislativo, donde nuestros cuatro parlamentarios tienen una enorme responsabilidad política y mientras este se realice, el debate público regional continuará dominado por el tema del gas, y la Asamblea Ciudadana de Magallanes realizará todos los esfuerzos, propuestas, lobbys y gestiones necesarias para comprometer el respaldo de todos los senadores y diputados de todos los sectores políticos representados en el Congreso Nacional a un cuerpo legal que garantize por largos años la estabilidad de las tarifas del gas en esta región.

Calma y tiza entonces.

Manuel Luis Rodríguez U.

RECUENTO DE REACCIONES ANTE ANUNCIOS DEL GOBIERNO EN MATERIA DE TARIFICACION DEL GAS

http://www.radiopolar.com/noticia_48533.html

http://www.elpinguino.com/noticias/113602/Gobierno_extiende_plazo_de_incentivos_para_zonas_extremas_y_ampla_su_cobertura.html

Precio del gas y geopolítica del aislamiento en Magallanes

La demanda ciudadana de los magallánicos en enero pasado, ha sido extremadamente clara y fue escuchada en todo el país: los habitantes de la región de Magallanes demandan que rijan en esta zona un precio justo y preferencial por el gas natural partiendo de la premisa de la condición geopolítica de este territorio y las dificultades especiales que caracterizan el modo de vida de los magallánicos.

La consigna del paro regional del gas en Magallanes tiene todavía plena vigencia: “no al alza del gas”.

Vivir en Magallanes constituye no solo un acto permanente de soberanía cotidiana que se enfrenta a diario a dificultades climáticas y geográficas de aislamiento, de mayor costo de la vida y de conectividad, sino también es la expresión de una voluntad colectiva de vivir en esta tierra, de invertir, trabajar y crear desarrollo y bienestar.  En este contexto, todos saben allá en Chile que en Magallanes el gas natural como combustible no es un lujo ni puede ser un producto sometido al precio comercial común y corriente, sino que constituye una necesidad para la calefacción domiliaria y como fuente energética calórica para industrias, servicios y empresas y para el sistema de electricidad de la región. 

La Asamblea Ciudadana de Magallanes ha planteado después del paro de enero, que los magallánicos demandan un precio justo y preferencial por el gas natural que se produce en esta región y esa demanda sigue en pie no obstante el paso del tiempo.

Los magallánicos rechazan y continuarán rechazando que se aplique un precio comercial gravoso e injusto por el gas en esta región, y exigiendo que no haya alza del gas y se aplique un precio justo y preferencial.

Manuel Luis Rodríguez U.

El problema de la educación, un problema de enfoque – Escribe Alex Santibañez Rios

Un problema de enfoque.

 

El denominado “problema de la educación” tiene básicamente dos situaciones que se pueden identificar con cierta facilidad:

 

I. El problema creado, y

II. El problema real.

 

Además de estos dos aspectos que se deben considerar se deben sumar la mezcla de realidades ya que no es lo mismo la:

 

1. Educación pre básica.

2. Educación General Básica.

3. Educación Media común hasta 2do. año.

4. Educación Media Científico Humanista.

5. Educación Media Técnico Profesional.

5.1. Clases 100% presenciales.

5.2. Sistema de formación DUAL.

6. Educación técnica superior, y

7. Educación universitaria.

continúe leyendo este interesante ensayo:

EL PROBLEMA DE LA EDUCACIÓN UN PROBLEMA DE ENFOQUE

La necesidad del cambio

La palabra “cambio” ha terminado “manoseada” por el uso electoral y gastada por el “abuso verbal” de las retóricas y los discursos de propaganda.  En la política de los aparatos comunicacionales oficiales, el cambio ha venido a ser un adjetivo, pero para los ciudadanos sigue siendo un sustantivo, una necesidad, una aspiración no realizada.

EL CAMBIO POLÍTICO PENDIENTE.

En Chile surge cada cierto tiempo la demanda ciudadana por un cambio en el sistema político e institucional.  Esa demanda pendiente hoy es expresada de multiples formas por un creciente número de ciudadanos y movimientos hasta el punto que la negativa a modificar las estructuras de poder en esta nación, podrían significar un estado de ebullición y movilización social insoportable para el orden político en un futuro predecible.

¿Cuál es la demanda ciudadana que hoy pone en movimiento nuevamente la consciencia de una creciente mayoría? La nación y la república están en presencia de un vasto movimiento ciudadano que reclama no solo por cambios educacionales, ambientales, energéticos y sociales, sino también por modificaciones estructurales en el orden político y por más democracia y más participación, ante un sistema político cada vez más deslegitimado, cuestionado y desvalorado.   

Se impone cada vez más la necesidad cada vez más imperiosa de un cambio político estructural, de un cambio profundo en el edificio estructural del sistema político chileno.

Toda la estructura institucional y política reposa en una Constitución política del siglo pasado, vertical, presidencialista, de rasgos autoritarios y personalistas, centralista y elitista.  Y esa Constitución -no obstante sus sucesivas legitimaciones expost- sustenta un sistema electoral excluyente, anticuado y decimonónico.

El cambio político de fondo entonces, que pretende una creciente mayoría de ciudadanos en Chile, supone la formación de una Asamblea Constituyente emanada de la soberanía popular que de origen a una nueva Constitución Política del Estado, que estructure un nuevo sistema electoral participativo, representativo y proporcional que incorpore a todos los ciudadanos chilenos residentes en el extranjero sin condiciones, y de forma a un sistema de administración que potencie la descentralización, la regionalización y autonomía de las regiones y otorgue poderes, atribuciones y recursos a las regiones y las comunas.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2011.

Manuel Luis Rodríguez U.

En el centenario de la fundación de la Federación Obrera de Magallanes – 1911 – 2011

Presentación realizada en la Casa de los Derechos Humanos de Punta Arenas, sábado 23 de julio de 2011.- Este ensayo recoge un fragmento del libro inédito “Colonos, gañanes y peones: historia del trabajo y los trabajadores de Magallanes, 1843-1973”.

 Se recuentan los hechos y detalles de la fundación de la Federación Obrera de Magallanes, ocurrida en junio de 1911.

 Esta es una contribución intelectual al rescate de la memoria histórica de los trabajadores y los movimientos obreros y sociales de Magallanes en el año del centenario de la fundación de la Federación Obrera de Magallanes.

LA FUNDACION DE LA FEDERACIÓN OBRERA DE MAGALLANES

Otra generación joven

Las generalizaciones siempre son abusivas y exageradas.  Pero tengo la sensación que hoy en Chile estamos en presencia de una generación joven diferente de las generaciones precedentes, de los ochenta y los noventa, por ejemplo. Y además los sociólogos y los cientistas políticos estamos acostumbrados a trabajar con generalizaciones para intentar comprender el mundo en que estamos inmersos.

Por último, si quieren no me hagan caso, por si este artículo les “patea las bolas”…pero en realidad no lo escribí para agradar, sino para ayudar a comprender.

Esta tarde (mientras allá afuera sucedía el carnaval de invierno en las calles de Punta Arenas)  estaba invitado por un colectivo de estudiantes y jóvenes, para una jornada de pensamiento y acción, donde se haría una reflexión sobre el centenario de la fundación de la Federación Obrera de Magallanes, en 1911.  Obreros, dirigentes sociales, representantes de la Asamblea Ciudadana de Magallanes, dirigentes estudiantiles secundarios y universitarios fueron el público del encuentro, en la casa de los Derechos Humanos de Avenida Colón.

Pero, más allá del “evento”, reflexiono sobre el contexto socio-cultural y socio-político que estamos viviendo como país, como nación y como sociedad.

Creo que estamos en presencia de una nueva generación de jóvenes. 

Generación inquieta, turbulenta, aparentemente más individualista, pero -como siempre- en un interesante e intenso proceso de búsqueda, que dió su primera señal de existencia y de exasperación en la revolución pinguina del 2006.  Me refiero a esos cientos de miles de jóvenes entre 15 y 25 años, que atravesaron por los jardines y las escuelas en los finales de los años noventa e inicios de los años dos mil, que estaban en Octavo Básico, Primero o Segundo Medio o Tercero Medio en la explosión social del 2006 y que ahora, cinco años después, vuelven a salir a las calles reclamando mejor educación.

Estos son los jóvenes nativos digitales, que nacieron con un teléfono celular en la mano, que viven y aprenden bajo un constante bombardeo de imagenes y sonidos, que razonan y sienten en imágenes y en lenguajes virtuales, que leen poco pero que se hacen las preguntas necesarias, que comienzan a sentir la urgencia existencial de producir los cambios (misma urgencia que tuvimos los jóvenes de los sesenta) y de empujar revoluciones de todo orden.  Son multitud y les cuesta sentirse movimiento; son mayoría (todavía…mientras la población envejece…), pero parecen incapaces de sentirse una generación coherente y organizada para impulsar los cambios que inculpan a los adultos.  Son muchos pero no parecen sentirse muchos unidos, sino muchos individuos apenas reunidos.

Leo una consigna que cuelga en un graffitti de un liceo de Santiago: “de la sala de clases a la lucha de clases” y no dejo de impresionarme por la insolencia verbal y conceptual que esa frase contiene.  Otras consignas dicen de cansancio, de la lucha antisistema (estos jóvenes además han sido motejados de “antisistémicos”).

¡Jóvenes antisistémicos!  ¡Que extraordinario cambio socio-cultural ha ocurrido debajo de nuestros pies sin darnos cuenta, que tenemos una generación de cientos de miles de jóvenes reclamando, protestando y moviendose contra el sistema!  Y están hablando del sistema capitalista (esa palabra que nadie se atreve a pronunciar…por miedo o por cartuchismo ideológico…) y también del sistema educacional que sirve de soporte al sistema capitalista de dominación.

Esta es nuestra “revolución de los indignados” made in Chile, como la que botó a Mubarak en Egipto, revolucionó Siria, Marruecos y Argelia, tiene incendiada a Libia, tiene por las cuerdas a los emiratos árabes y revolucionados a los griegos, los portugueses y los españoles.  Misma que se movilizó en Chile contra el proyecto Hidroaysen, contra el alza del gas en Magallanes, contra el desastre ambiental que se viene en Isla Riesco y en favor la igualdad sexual.

¿Nadie recuerda acaso que a Bernardo O’Higgins, Jose Miguel Carrera, Manuel Rodríguez y Camilo Henriquez (muchachones de 20 y tantos ó 30 y tantos), se les trataba de “delincuentes y forajidos” en los informes oficiales enviados a España en 1812 ó 1814?

  Como adulto que soy (tengo apenas 30 años de vida y otros 30 años de experiencia…), no tengo derecho -ni tenemos derecho los adultos- a estigmatizar a estos jóvenes de hoy, por una supuesta ignorancia ante tales conceptos.  Los jóvenes melenudos, rebeldes, “coléricos” y hippies de los sesenta, tampoco sabíamos demasiado como para creer y movilizarnos tras las mismas utopías en las que creen hoy estos jóvenes del siglo xxi, pero no les quepa la menor duda que la indignación es la misma, la frustración es la misma, los sueños son los mismos y la voluntad de producir cambios es la misma.  ¡Pero si en los sesenta luchábamos por el socialismo y hoy me da verguenza la República Popular China!

En cambio hoy, cuando un Giorgio Jakson nos brinda una clase magistral de educación pública, como lo vimos hace dos domingos en Tolerancia Cero, dejando sin respuesta a esos 4 comentaristas del desencanto; cuando una Camila Vallejos nos habla con certeza de sus convicciones y no le tiembla la voz para mover 200.000 jovenes en Santiago; cuando estos dos dirigentes estudiantiles son entrevistados por la BBC de Londres y el canal Al Jazeera de Qatar, dando alcance mundial a esta movilización masiva de estudiantes y ciudadanos; cuando pienso que Gabriela Mistral y Pablo Neruda, nuestros unicos premios Nobel, fueron educados en liceos fiscales; y cuando estos estudiantes, estos mismos jóvenes del 2006 vuelven a salir a las calles reclamando para que les demos mejor educación y nos instalan el tema del lucro en la educación y que colegios y liceos vuelvan al Estado, entonces sí quiere decir que está ocurriendo una profunda revolución cultural y social y política delante de nuestros ojos… y el que tenga ojos que vea, mire y comprenda. 

Los jóvenes de los sesenta, vivieron y vivimos nuestra propia primavera, su propia utopía tras el Che, Allende, Gandhi, los Beatles, Victor Jara y Joan Baez.  Los jovenes de los setenta quedaron aplastados por los golpes militares y las dictaduras y se escondieron en el acohol, la droga y el olvido forzado.  Los jóvenes de los ochenta pateaban piedras -al decir de Los Prisioneros- y terminaron lanzándolas contra la policía, en Chile, en Palestina, en Brasil, en China, pero apenas alcanzaron la libertad se las arrebataron las elites del poder.  Los jóvenes de los noventa parece que se esfumaron entre nubes de marihuana y de coca, haciendo marketing empresarial, vendiendo ilusiones en cuotas mensuales, trabajando como cajeros o taxistas con titulo de Ingenieros y “no estuvieron ni ahi” con la política envenenados por el discurso apolítico e individualista de la moribunda dictadura.

Y los jóvenes del dos mil ahora aparecen de pronto, con sus carteles con faltas de ortografía, con sus ipods y celulares enviandose sms, con sus sueños teatralizados, con sus tuiters y feisbuc en plena expansión, con sus multitudinarias puestas en escena, para recordarnos que todos seguimos siendo jóvenes en algún rincón del corazón y que un país que no escucha a sus jóvenes, es un sordo sin remedio.

Con esta generación joven, tenemos esperanza como pais, creo…

¡No al alza del gas, en Magallanes!

Un nuevo pacto entre Chile y sus regiones

Para los magallánicos, el respeto a la democracia local, la entrega suficiente de recursos y atribuciones para los órganos de poder local y regional (Consejo Regional, Concejos municipales), el máximo de autonomía para una región extrema de Chile, el aprovechamiento y uso racional de los propios ingresos fiscales originados en la explotación de los recursos naturales y energéticos de la región y la vigencia de un estatuto normativo de leyes de excepción que potencien el desarrollo regional, son prioridades históricas.

Desde sus orígenes históricos, Magallanes siempre ha sido una región víctima del centralismo estatal y también del centralismo empresarial y corporativo, y su mejor época de progreso material y humano, fue precisamente cuando este territorio contaba con actores sociales, económicos y políticos potentes y la autoridad política se limitaba a aportar el rol impulsor, planificador y protagónico del Estado.

Numerosos nudos de conflicto atraviesan hoy el desarrollo de Magallanes, respecto de los cuales las decisiones del Estado dependen cada vez más de la aceptación, la participación activa y el protagonismo de los actores sociales, ciudadanos, económicos y políticos de la propia región.

¿Porqué no proponemos un nuevo pacto entre el Estado de Chile y la región de Magallanes?

Los poderes centrales y centralismo corporativo no nos invaden el Parque Nacional Torres del Paine ni nos destruyen la principal fuente de riqueza turística de la región y los magallánicos nos comprometemos a desarrollar un turismo sustentable y respetuoso del medio ambiente.

Los poderes centrales y el centralismo corporativo no nos destruyen Isla Riesco con su gigantesca explotación carbónifera, y los magallánicos nos comprometemos a desarrollar nuestra propia matriz energética basada principalmente  el uso de fuentes de energía no contaminantes y renovables. 

Los poderes centrales se comprometen a potenciar ENAP como la principal empresa nacional de energías de Chile y de Magallanes, y los magallánicos nos comprometemos a educar y formar sucesivas generaciones de profesionales y técnicos especialistas en hidrocarburos y otras energías renovables no convencionales.

Los poderes centrales y el centralismo corporativo se comprometen a no venir a Magallanes a contaminar y ensuciar nuestros mares interiores, bordes costeros y canales con explotaciones salmoníferas y los magallánicos nos comprometemos a desarrollar formas respetuosas del medio ambiente de explotación pesquera y  cuidar nuestros mares prístinos con un turismo marítimo ecológicamente sustentable.

Los poderes centrales y la voracidad corporativa empresarial se comprometen a no estafarnos diariamente con un precio abusivo y comercial por “nuestro gas natural”, por el agua y la energía eléctrica, y nosotros los magallánicos nos comprometemos a realizar esfuerzos sistemáticos de educación ambiental y energética que nos permita ahorrar energía.

Solo entonces tendría sentido un nuevo pacto entre el Estado de Chile y la región de Magallanes.

¡No al alza del gas!

¡No al alza del gas!

El amplio movimiento ciudadano de Magallanes que en enero recién pasado impidió el alza del precio del gas a los habitantes de esta región, respondió a una simple consigna: ¡No al alza del gas!.  La Asamblea Ciudadana de Magallanes (http://acmagallanes.wordpress.com) intervino liderando,y coordinando  ese proceso de movilización ciudadana a partir de una demanda muy clara y precisa:

– No al alza de las tarifas domiciliarias y de las Pymes en el consumo del gas natural en toda la región.

– Precio justo y preferencial del gas natural para los habitantes de la región.

– Rechazo a la aplicción de un precio comercial del gas natural en Magallanes.

– Fortalecimiento de ENAP como empresa del Estado a cargo de la exploración, explotación y comercialización y distribución del gas natural en la región de Magallanes.

– Una norma legal de a lo menos 20 años de vigencia para las tarifas del gas natural en la región de Magallanes.

¡No al alza del gas!

La participación, esa forma democrática de vivir

La participación, esa forma democrática de vivir…o la democracia, esa forma participativa de vivir…

La participación puede definirse como “una herramienta de la democracia y para la democracia en la que interviene la ciudadanía en procura de decisiones de bien público”.  Pero también, la participación es una manera más democrática de  vivir y compartir la condición de ciudadanos.  

 No obstante el uso intensivo que ha tenido la palabra participación en los recientes decenios, su aplicación en la realidad de la vida democrática, ha sido limitada y requiere de una reconsideración.  Lo más probable es que eso que llamamos hoy participación, no sea más que una forma de ejercitar la participación, habiendo otras maneras de mayor involucramiento de los ciudadanos en las decisiones que les conciernen.

El fin último de la participación, es resolver las necesidades y las aspiraciones de los ciudadanos, de las personas, en condiciones en que se sientan involucradas en ls soluciones y no solo éstas vengan otorgadas verticalmente.

La participación puede funcionar en una democracia cumpliendo varias funciones, por ejemplo: 1° para informar a los ciudadanos  respecto de las obras de la autoridad y de la aplicación de las políticas públicas; 2° para consultar a la ciudadanía acerca de sus necesidades y urgencias; 3° para proponer soluciones y prioridades a las autoridades en función de los problemas y urgencias de los ciudadanos; y 4° para intervenir activa y responsablemente en la toma de decisiones.

A medida que la participación se va extendiendo -en las instituciones y en las prácticas cotidianas- se vuelve más exigente participar, porque esta herramienta es un recurso para ciudadanos conscientes y empoderados, para ciudadanos conscientes de sus deberes y responsabilidades, y también de sus derechos y libertades.

Imagino una ciudad educativa…

Imagino una ciudad educativa, una ciudad que se dedica cultural, material y humanamente a hacer de la educación, la formación, el arte y la cultura su inversión social más importante; una ciudad con universidades, liceos y colegios asociados en clusters educacionales que se potencian mutuamente; imagino una ciudad que desarrolla la experiencia científica y pedagógica de crear una universidad antártica. 

Imagino una ciudad sus mejores recursos humanos y destina sus fondos públicos e invierte para que todos sus colegios y liceos sean establecimientos de excelencia y no solo unos pocos.

Imagino una ciudad educativa que destina recursos para invertir en los nuevos profesionales egresados de sus propias universidades e institutos, para que trabajen al servicio de los sectores y comunas más necesitados, potenciando así el sentido solidario en los jóvenes y estudiantes. 

Una ciudad que enseña a sus habitantes y visitantes el sentido del respeto al medio ambiente, a la naturaleza y a las personas que viven en ella, que transmite a todos sus visitantes el deseo de saber, de conocer, de ampliar los horizontes del conocimiento y la experiencia creadora de la belleza.

Imagino una ciudad educativa cuyas escuelas de música, de danza, de coreografía, de escultura, de pintura, sus escuelas artísticas, sus orquestas y coros son gratuitas, accesibles y abiertas al talento, a la imaginación, a la creatividad.

Una ciudad educativa imagino con numerosas librerías de calidad abiertas las 24 horas del día, con libros completamente exentos de impuestos y a precios abordables, una ciudad que cuenta con una gran biblioteca municipal y archivo, con nuevos museos, con salas de exposiciones, galerías de pintura y un gran espacio cultural para conciertos, festivales y presentaciones artísticas, con publicaciones científicas y con editoriales regionales que difundan la creación científica y literaria de sus habitantes.

Imgino una ciudad donde la lectura es un hábito cotidiano de todos sus habitantes, en las plazas, en las calles, en los parques, en las casas y donde el libro es uno de los centros del encuentro familiar en el hogar.

Imagino una ciudad educativa que integra colegios, liceos y universidades en un sistema de educación pública gratuita, de excelencia, comprometida, valórica, pluralista e integradora.

Imagino una ciudad educativa…

Enroques y sillas giratorias

Dos objetivos no declarados parecen guiar al cambio de gabinete de hoy 18 de julio: 1° tratar de proteger anticipadamente a los posibles pre- candidatos presidenciales de la derecha (Golborne, Longueira, Lavin), sacándolos de ministerios conflictivos o demasiado expuestos a críticas; y 2° intentar dar una sensación de orden y de agenda clara ante “una ciudadanía cada vez más empoderada”, como lo registró el propio Presidente en su discurso de investidura.

¿Esto quiere decir que ahora habrán dos tipos de ministros: por un lado, “Ministros para el corte de cintas” que se llevan los aplausos y las fotos; y “Ministros fusibles” para hacer la “pega sucia” de tratar de entenderse con la oposición, arreglar entuertos y lidiar con los movimientos sociales?

Los cambios obedecen a causas políticas evidentes pero no declaradas: las movilizaciones ciudadanas y la caida en las encuestas han logrado mover el cuadro político, aun a contrapelo de una elite gobernante cuyo discurso del cambio se queda solamente en la retórica. 

El hecho político principal de este año y medio de gobierno no son los cambios de gabinete, las debilidades estructurales de la Concertación, la baja credibiidad del gobierno, los anuncios con letra chica o las bajas cifras de popularidad en las encuestas de opinión: es el surgimiento y crecimiento de un movimiento ciudadano y social multiforme que comienza a asumir su propio “poder ciudadano”, que instala otros temas en la agenda pública, que exige, demanda y propone y que ya ha motivado a lo menos dos cambios de gabinete en el gobierno de turno.

Los líderes de la derecha encuentran ahora respetables y legítimos las mismas razones y los mismos argumentos con que criticaban a la coalición concertacionista.

¿Y dónde están ahora las críticas de la Alianza por las “sillas giratorias o musicales” con que los gobiernos de la Concertación sacaban ministros de un cargo para ponerlos en otros cargos ministeriales?  ¿Y ahora se justifica entonces nombrar senadores para que salven la crisis política del gabinete ministerial?  ¿No habíamos entendido que nombrar senadores en cargos ministeriales debilita precisamente la representación política democrática y atenta contra la soberanía popular expresada en las urnas?  ¿Tendremos que elegir en el futuro senadores o diputados pensando que algunos de ellos pueden llegar a ser Ministros?

¿Está claro porqué crece en la ciudadanía el descrédito de la llamada clase política?

Manuel luis Rodríguez U.

El que esté libre de “pecado ideológico”, que lance la primera “piedra política”

En medio del actual debate público que atraviesa a la sociedad chilena por una educación pública de calidad y de excelencia, algunas voces han pretendido desechar las dimensiones políticas e ideológicas del problema, como si la política y la ideología (sobre todo la ideología de los demás…) fuera algo reprobable.  Nada más lejos de la realidad, ya que se trata de una distorsión de la naturaleza profunda del problema educacional.

Si el problema educacional fuera un asunto sólo para expertos y especialistas o solo se circunscribiera a alumnos y profesores, tendríamos una sociedad segmentada y una educación reservada a unos cuantos que tomarían las decisiones, mientras la enorme mayoría de los involucrados quedarían al margen de decisiones que concierten al presente y a nuestro futuro como nación.

El problema educacional de una sociedad es un problema ideológico y político y también valórico.

¿Cuál es el temor que se discuta política e ideológicamente el problema y la crisis educacional a la que estamos enfrentados como país?  ¿Porqué sería “ideológico” (en un sentido peyorativo) el punto de vista de los adversarios y no el punto de vista propio?  ¡El que se declare libre de todo “pecado ideológico”, pues que lance la primera “piedra política”!

Ocurre que la “ideología” ha sido utilizada por los sectores conservadores de la sociedad y del mundo político, como arma comunicacional para desprestigiar la posición política de sus adversarios, de los demás actores políticos: serían “los demás” los que tienen ideología y posturas ideológicas, como si el mercado como distribuidor de las riquezas, la lógica privatizadora de los bienes públicos, el rol subsidiario del Estado o el lucro en la educación superior no fueran también opciones y conceptos ideológicos.

Una ideología es un conjunto de valores y conceptos políticos, éticos y sociales que sustentan una manera de ver e interpretar la realidad.

¡Estamos discutiendo sobre el futuro de Chile como nación y no solamente de unos cuantos millones de dolares en el presupuesto o montos de tasas de interés!

La educación es un tema ideológico ya que cada una de las posturas y puntos de vista acerca de cómo mejoramos nuestro sistema educacional, implican opciones de sociedad, maneras de ver el mundo y de ordenar la realidad, es decir, implican opciones ideológicas y estratégicas acerca del rol de la educación en la sociedad y el rol del Estado en la educación, entre otros tópicos.

La educación es un tema político, porque las opciones que se adoptan en tal transcedental materia conciernen al Estado y al sistema político, implican e involucran a todos los ciudadanos de una nación, y porque las decisiones que se toman en este asunto tienen implicancias para el futuro de todo un país.  La educación es un tema crucial, una tarea estratégica y una responsabilidad cívica prioritaria de todos los ciudadanos. 

¡Cómo no va a ser un problema político e ideológico la educación en Chile hoy si cientos de miles de ciudadanos están saliendo a las calles a manifestarse por una educación pública de calidad, el gobierno responde con carros lanzaaguas y ofrece unos cuantos millones de dólares (¿estamos en Chile o rige también la ideología mercantil de la moneda estadounidense?) y las multitudes ciudadanas han puesto el tema educacional en el centro del debate político!  ¡Cómo no va a ser un tema político e ideológico la educación en Chile si las grandes protestas ciudadanas han ocasionado una baja de popularidad y una crisis ministerial que tiene en jaque al gobierno!

Cuando el gobierno y el sector político-económico empresarial que gobierna, se declara favorable y partidario del lucro en la educación superior, está haciendo explícitamente una opción ideológica, es decir, está sustentando la ideología política neoliberal y se afirma en la creencia (también ideológica) que la educación es un mercado y todo mercado debe tener el mínimo de regulaciones estatales posibles.   Esa es una opción ideológica legítima.

Cuando una amplia gama de actores sociales, políticos y culturales y una amplia mayoría ciudadana se declaran contrarios al lucro en la educación superior y demandan una educación pública de excelencia, laica, comprometida, de oportunidades, valórica… están haciendo  explícitamente también una opción ideológica, es decir, están sustentando una ideología progresista y de avanzada y se afirma en la creencia (también ideológica) que la educación es una función esencial de la nación y una responsabilidad prioritaria del Estado.  Esa es una opción ideológica legítima.

Cuando se reclama que: “El absoluto predominio de las leyes del mercado y la ausencia de regulación por parte del Estado, transformó la educación  en un negocio más, con grandes consorcios empresariales nacionales y extranjeros que compran y venden centros educacionales, y a los estudiantes en mercancías transables al mejor postor”, como expresa el Colegio de Profesores, se está haciendo una opción ideológica y política explícita respondiendo a un clamor ciudadano que crece y a la convicción generalizada que la educación chilena se encuentra en una grave crisis de proyecto.

Si ocurre que el gremio de los educadores de Chile, reclama que: “Reivindicamos la educación como un proceso pedagógico y un bien público portador de valores fundamentales, como la  inclusión social y la participación ciudadana. Por ello exigimos poner fin al lucro en la educación y demandamos una  regulación efectiva por parte del Estado, que impida continuar con esta práctica.  Demandamos que el Estado asuma su responsabilidad en materia de educación pública, invirtiendo los recursos necesarios  para que escuelas, liceos y universidades puedan impulsar en condiciones adecuadas sus proyectos educacionales“, entonces lo que se está poniendo en el centro del debate público, junto a los amplios movimientos ciudadanos de la hora actual, una cuestión política e ideológica absolutamente diferente de las posturas ideológicas que contienen los neoliberales en Chile.

Manuel Luis Rodríguez U.

Demandas de los estudiantes de la CONFECH

DEMANDAS DE LOS ESTUDIANTES AGRUPADOS EN LA CONFECH

Proclama por la Educación Pública del Colegio de Profesores:

ProclamaPorLaEducacionChilena02Jun2011