Gritos en la plaza – El puntarenazo del 24 de febrero de 1984

Aquella mañana del domingo 24 de febrero de 1984 en Punta Arenas, una multitud silenciosa (jóvenes, vecinos, pobladores, mujeres, trabajadores…) comenzó a reunirse desde temprano en la esquina de Plaza Muñoz Gamero, José Nogueira y la catedral.  La noche anterior, en un masivo cabildo ciudadano efectuado en el salón parroquial de Fatima en la Población 18 de septiembre, los manifestantes se habían autoconvocado para concurrir el domingo a la Plaza Muñoz Gamero a protestar ante el propio dictador Pinochet que visitaba Magallanes. 

Las organizaciones sociales y políticas opositoras y democráticas, venían organizando cabildos abiertos en toda la ciudad de Punta Arenas y ese mediodía, cuando el dictador comenzó a pasar revista a las tropas, estalló el grito unánime de la multitud: “Asesino…asesino”. 

Lo impresionante del momento, el mediodía de ese domingo 24 de febrero, fue sentir multiplicados los intempestivos gritos de la multitud por los altos edificios que se encuentran en dicha esquina. 

El eco de las repetidas consignas opositoras (“Y va caer…”; “asesino, asesino”…), atravesaba toda la plaza, generando un efecto sonoro multiplicador inolvidable: los gritos en la plaza, se mezclaban con el himno nacional, por las ordenes desesperadas de la policía uniformada y civil, por la sorpresa generalizada, por las carreras de los camarógrafos y fotógrafos tratando de registrar el momento.  Radio Presidente Ibañez fue una de las pocas emisoras regionales que transmitió en directo los hechos.

En los incidentes de esa mañana, hubo detenidos numerosos dirigentes sociales y políticos antidictatoriales y los hechos demostraron que la unidad social y política de los actores democráticos es superior a los intereses de grupos y de protagonismos.  El “puntarenazo” fue un hecho político de enorme significación para la ciudadanía opositora a la dictadura.

Los opositores fueron empujados por Carabineros y los policías hacia el interior de los jardines y de la Catedral, generando un encierro obligado y un hecho político no esperado: más de 300 conscriptos de civil (armados por sus propios oficiales con yataganes) rodearon un templo católico durante más de 5 horas de la tarde, con gran escándalo del Vaticano y del Nuncio Apostólico en Santiago.

El “puntarenazo” fue un hecho político histórico en Magallanes, con repercusiones comunicacionales y políticas en todo el mundo, ya que fue la primera manifestación ciudadana opositora a Pinochet, realizada en Chile ante el propio dictador.

Para quienes participamos en la preparación de los cabildos vecinales y en los hechos del “Puntarenazo”, el 24 de febrero de 1984 es una fecha que forma parte de la historia política de Punta Arenas, aunque haya quienes prefieren olvidarlo…

Manuel Luis Rodríguez U.

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Un relato completo del Puntarenazo, se encuentra en mi weblog SURHISTORIA – http://surhistoria.wordpress.com/2011/01/13/gritos-en-la-plaza-el-puntarenazo-la-primera-protesta-contra-el-dictador/

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Un gobierno de espaldas a la ciudadanía: el caso de la región de Magallanes

La región de Magallanes ha sido el foco de atención de los medios y de la clase política chilena, durante estos dos meses del verano de 2011, gracias a dos decisiones políticas gubernamentales erróneas y tomadas a espaldas de la ciudadanía de esta región: el  alza inconsulta y desproporcionada del gas natural (16.8%) que significó un inédito paro regional de una semana de duración; y la aprobación del proyecto de explotación carbonífera en Isla Riesco.

Ambas decisiones han sido tomadas por las autoridades de gobierno, sin tomar en consideración la opinión y las demandas de la ciudadanía magallánica, representadas alternativamente por la Asamblea Ciudadana de Magallanes y una serie de organizaciones ambientalistas locales, nacionales e internacionales. 

El gas natural y el problema Isla Riesco han “estallado” como focos de atención de la ciudadanía regional y han llegado hasta los medios y la opinión pública nacional, pero el gobierno de Piñera en la región ha actuado hasta aquí con un manejo político y comunicacional plagado de improvisaciones, de ensayos y errores, de decisiones equívocas, de desconexión con los propios partidos políticos de la derecha magallánica que -se supone- son su apoyo político principal.

En particular, la aprobación del megaproyecto carbonífero de Isla Riesco, se ha realizado forzando en cierto modo las normas legales, pero sobre todo, con un trasfondo de conflicto flagrante de intereses: el Presidente de la República es accionista de una de las compañías propietarias (COPEC) de la empresa minera en Magallanes, y sus Seremis incondicionales han tenido que aprobar el proyecto en el que están comprometidos los intereses accionarios del empresario que actúa hoy como Presidente de la República.

Tenemos entonces un gobierno regional ausente, carente de orientaciones políticas claras, errático en sus decisiones, incompetente para interpretar lo que sucede en la ciudadanía y la opinión pública de la región.

Por lo tanto, los problemas de una región, que en nuestro caso son diversos y de relevancia: protección del medio ambiente; desarrollo productivo sustentable; futuro de la matriz energética regional; fortalecimiento de la actividad turística; impactos medioambientales de la industria carbonífera y de la salmonicultura; desarrollo de nuestra vocación antártica;  fortalecimiento de la investigación científica y tecnológica;  crisis prolongada de la pesca artesanal; nuevo impulso a la regionalización y la descentralización; desempleo estacional histórico en Ultima Esperanza y Tierra del Fuego; perfeccionamiento de las leyes de excepción, entre otros, no pueden ser resueltos solamente por “técnicos” o por “equipos técnicos” en las esferas gubernamentales, sino que requieren de formas novedosas, eficaces y vinculantes de participación ciudadana.

Y con un gobierno regional que hoy funciona, opera, piensa y decide de espaldas a la ciudadanía, estos grandes tópicos seguirán decidiendose entre cuatro paredes.  Solo que nadie debe olvidar que los gobernantes y los políticos que gobiernan,  en algún momento tendrán que darse vuelta y mirar de cara a la ciudadanía magallánica: ese será el momento de las elecciones. 

Manuel Luis Rodríguez U.

La independencia es el otro nombre de la dignidad – Eduardo Galeano

Quiero dedicar este homenaje a la memoria viva de dos Carlos: Carlos Lenkersdorf y Carlos Monsiváis, amigos muy queridos que ya no están, pero siguen estando.

Y empiezo por decir gracias: Gracias, Marcelo, por este regalo, esta alegría. Te digo gracias en nombre propio y también en nombre de los muchos sureños que jamás olvidarán su gratitud a México, el país de su exilio, refugio de perseguidos en los años de mugre y miedo de nuestras dictaduras militares.
Y quiero subrayar que México merece, por eso y por muchos otros motivos, toda nuestra solidaridad, ahora que esta tierra entrañable está siendo víctima de la hipocresía del narcosistema universal, donde unos ponen la nariz y otros ponen los muertos, y unos declaran la guerra y otros reciben los tiros.

Este acto generoso me honra por venir de quien viene. La ciudad de México está a la vanguardia en la lucha por los derechos humanos, en un amplio abanico que va desde la diversidad sexual hasta el derecho a respirar, que ya parecía perdido.

Y mucho me honra recibir esta ofrenda, porque mucho tiene de desafío: en nuestros países la independencia plena es todavía, en gran medida, una tarea por hacer, que nos convoca cada día.

En la ciudad de Quito, al día siguiente de la independencia, una mano anónima escribió en una pared: Último día del despotismo y primero de lo mismo.

Y en Bogotá, poco después, Antonio Nariño advertía que el alzamiento patriótico se estaba convirtiendo en baile de máscaras, y que la independencia estaba en manos de caballeros de mucho almidón y mucho botón, y escribía: Hemos mudado de amos.

Y el chileno Santiago Arcos Arlegui comprobaba, desde la cárcel:

Los pobres han gozado de la gloriosa independencia tanto como los caballos que en Chacabuco y Maipú cargaron contra las tropas del rey.

Todas nuestras naciones nacieron mentidas. La independencia renegó de quienes, peleando por ella, se habían jugado la vida; y las mujeres, los analfabetos, los pobres, los indios y los negros no fueron invitados a la fiesta. Aconsejo echar un vistazo a nuestras primeras Constituciones, que dieron prestigio legal a esa mutilación. Las Cartas Magnas otorgaron el derecho de ciudadanía a los pocos que podían comprarlo. Los demás, y las demás, siguieron siendo invisibles.

Simón Rodríguez tenía fama de loco, y así lo llamaban: El loco. Decía locuras, como éstas:
Somos independientes, pero no somos libres. La sabiduría de Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son, en nuestra América, dos enemigos de la libertad de pensar. Nuestra América no debe imitar servilmente, sino ser original.

Y también:

Enseñemos a los niños a ser preguntones, para que se acostumbren a obedecer a la razón: no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre como los estúpidos. Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra.

Don Simón decía locuras, y hacía locuras. Allá por mil ochocientos veinte y pico, sus escuelas mezclaban a los niños y a las niñas, a los pobres y a los ricos, a los indios y a los blancos, y también unían la cabeza y las manos, porque enseñaban a leer y a sumar, y también a trabajar la madera y la tierra. En sus aulas no se escuchaban los latines de sacristía y se desafiaba la tradición del desprecio por el trabajo manual. Poco duró la experiencia. Un clamor de indignadas voces exigía la expulsión de este sátiro que ha venido a corromper a la juventud, y el mariscal Sucre, presidente del país que ahora llamamos Bolivia, le exigió la renuncia.

A partir de entonces, anduvo a lomo de mula, peregrinando por las costas del Pacífico y las montañas de los Andes, fundando escuelas y formulando preguntas insoportables a los nuevos dueños del poder:
Ustedes, que imitan todo lo que viene de Europa y de los Estados Unidos, ¿por qué no les imitan la originalidad, que es lo más importante?

Este viejo vagabundo, calvo, feo y barrigón, el más audaz y el más querible de los pensadores de América, estaba cada día más solo, y solo murió.

A los ochenta años, escribió:

Yo quise hacer de la tierra un paraíso para todos. La hice un infierno para mí.

Simón Rodríguez fue un perdedor. Según la escala de valores de este mundo, que sacraliza el éxito y no perdona el fracaso, los hombres como él no merecen memoria.

Pero, ¿acaso no está vivo don Simón en la energía de dignidad que hoy recorre nuestra América de norte a sur? ¿Cuántos hablan por su boca, aunque no lo sepan, como hablaba en prosa aquel personaje de Molière que no sabía que hablaba en prosa?

¿Acaso don Simón no nos sigue enseñando, un siglo y medio después de su muerte, que la independencia es otro nombre de la dignidad? Es verdad que todavía pesa, y mucho, la herencia colonial, que aplaude la copia y maldice la creación y admira, como denunciaba don Simón, las virtudes del mono y del papagayo. Pero también es verdad que son cada vez más los jóvenes que sienten que el miedo es una cárcel humillante y aburrida, y libremente se atreven a pensar con sus propias cabezas, sentir con sus propios corazones y caminar con sus propias piernas.

Yo no creo en Dios, pero sí creo en el humano milagro de la resurrección. Porque quizás se equivocaban aquellos dolientes que se negaban a creer en la muerte de Emiliano Zapata, y creían que se había marchado a Arabia en un caballo blanco, pero sólo se equivocaban en el mapa. Porque a la vista está que Zapata sigue vivo, aunque no tan lejos, no en las arenas de Oriente: él anda cabalgando por aquí, aquí cerquita nomás, queriendo justicia y haciéndola.

Y fíjense ustedes lo que ha ocurrido con otro perdedor, José Artigas, el hombre que hizo la primera reforma agraria de América, antes que Lincoln y antes que Zapata.

Hace casi dos siglos, él fue vencido y condenado a la soledad y al exilio. En años recientes, la dictadura militar del Uruguay le erigió un ampuloso mausoleo, queriendo encerrarlo en cárcel de mármol. Pero cuando la dictadura intentó decorar el monumento con algunas de sus frases, no encontró ninguna que no fuera subversiva. Ahora el mausoleo tiene fechas y nombres de batallas, y ninguna frase. Involuntario homenaje, involuntaria confesión: Artigas no es mudo, Artigas sigue siendo peligroso.

Cosa curiosa: con tantos vivos que hablan sin decir, en nuestras tierras hay muertos que dicen callando.

Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos cometieron la insolencia de amar a su tierra, y por ella se jugaron la vida. Pero está visto que el patriotismo es el honorable privilegio de los países dominantes: sólo los que mandan tienen el derecho de ser patriotas. En cambio, los países dominados, condenados a obediencia perpetua, no pueden ejercer el patriotismo, so pena de ser llamados populistas, demagogos, delirantes: nuestro patriotismo se considera una peste, peste peligrosa, y los amos del mundo, que nos toman examen de Democracia, tienen la mala costumbre de conjurar esta amenaza a sangre y fuego.
Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos se negaron a repetir la historia y quisieron cambiarla.
Bienaventurados sean los perdedores, y malditos sean quienes confunden el mundo con una pista de carreras y lanzados a las cumbres del éxito trepan lamiendo hacia arriba y escupiendo hacia abajo.

Bienaventurados sean los indignados, y malditos sean los indignos.

Maldita sea la exitosa dictadura del miedo, que nos obliga a creer que la realidad es intocable y que la solidaridad es una enfermedad mortal, porque el prójimo es siempre una amenaza y nunca una promesa.
Bienaventurado sea el abrazo, y maldito sea el codazo.

Sí, pero… Cuántos perdedores, ¿no?

Cuando algún periodista me pregunta si soy optimista, yo contesto, sinceramente:
A veces. Depende de la hora.
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Los conflictos de interés de Piñera en el disparate de Isla Riesco – Escribe Francisco Herreros

Si en Chile hubiese una instancia arbitral independiente y una institucionalidad ambiental consolidada, un proyecto como la extracción de carbón en Isla Riesco, no podría ser aprobado; no sólo por el irreparable daño al medioambiente, sino y principalmente, por la maraña de conflictos de interés involucrados. Pero son esos mismos intereses, entre los cuales están los del propio Presidente de la República, los que pronostican que el proyecto va a sortear, como hasta ahora, las diversas barreras administrativas; conclusión que no se debe, en modo alguno, interpretar como un llamado al abandono de la lucha.

 Como se sabe, Mina Invierno, es el primero de cinco yacimientos aprobados por la peculiar institucionalidad ambiental de transición, que excluyó a los consejeros regionales y los reemplazó por secretarios regionales ministeriales subrogantes.

 La aprobación unánime de Mina Invierno fue concedida por la Intendenta, Liliana Kusanovic, y los secretarios regionales ministeriales de Medio Ambiente, Salud, Economía, Energía, Obras Públicas, Agricultura, Vivienda, Transportes, Minería y Planificación, además de la directora del Servicio de Evaluación Ambiental, la mayoría de ellos subrogantes, por vacaciones de los titulares.

 Daño irreparable

 En consecuencia, Mina Invierno no se aprobó, como aseguró la cuestionada Intendenta, “porque cumple cabal y rigurosamente la legislación ambiental, cuyo resultado es una institucionalidad ambiental que tiene las reglas claras, con normas especializadas de alta exigencia y un riguroso proceso tecnificado de evaluación de proyectos”, sino porque los “evaluadores”, que de medioambiente no tienen la menor sospecha, no podían hacer otra cosa, debido, entre otras consideraciones, a que no pueden votar contra el gobierno que los designó en el cargo.  

 En tanto no entre en vigencia la institucionalidad ambiental definitiva, esta será la instancia que resolverá sobre los otros cuatro yacimientos, Mina Río Eduardo, Mina Elena, Mina Oeste y Mina Adela.

 Considérese que sólo Mina Invierno implica explotar un yacimiento de carbón sub-bituminoso, de baja ley, e sea, más contaminante, con extracción proyectada de unas seis millones de toneladas anuales, durante por lo menos doce años; es decir, 73 millones de toneladas, mediante el sistema de rajo abierto, o sea, un hoyo de explotación de 3.900 metros de largo, 1.615 metros de ancho y una profundidad de 180 metros, vale decir, 487 hectáreas de hoyo.

 Mina Invierno impactará directamente a 1.500 hectáreas, con efectos que incluyen el rajo, los tres botaderos de material, la planta de chancado del carbón, las instalaciones mineras, los caminos en donde circularan las máquinas de extracción y camiones de traslado, la tala 400 hectáreas de bosque nativo, el secado de una de las lagunas de la isla, la alteración de los ríos y la contaminación del mar interior, Seno Otway, así como del aire, suelos y agua por el polvillo del carbón, aguas ácidas, agentes químicos, emisiones, etc.; lo cual afectará todo lo que esté en su radio de impacto indirecto.

 El estudio de impacto ambiental fue tan “riguroso” y tecnificado”, que consideró vientos de 30 kms. por hora, en circunstancias de que en esa zona, fácilmente superan los cien kms. por hora.

 Pero además, omitió los impactos sobre el ecosistema marino adyacente a la mina, el seno Otway, mar interior con escaso recambio de aguas, y por tanto muy vulnerable a cualquier tipo de contaminación, donde conviven especies singulares, muchas de ellas en peligro de conservación, tales como el petrel gigante, lobos marino común y fino, cuatro tipos de delfines, uno de ellos endémico de Chile, como el delfín chileno, y otros cetáceos como la orca y la ballena jorobada.

 La presentación de la compañía sólo considera como parte del proyecto las 1.509 hectáreas del rajo, botaderos, instalaciones mineras y el camino mina-puerto, pero omite estudios sobre las vías de acceso a la mina, por donde se efectuará el aprovisionamiento, transporte de personal, transporte de desechos y retiro de residuos peligrosos.

 Como estos, hay muchos otros daños ambientales soslayados por el deficiente estudio de impacto ambiental de Minera Isla Riesco, que ameritarían un rechazo irrevocable de una autoridad ambiental independiente, pero los “evaluadores” encabezados por la señora Kusanovic, prefirieron refugiarse en argumentos tales como que el proyecto atraerá inversiones a la región por más de 500 millones de dólares y dará trabajo a unas 800 personas.

 Tal como está diseñada, la institucionalidad ambiental chilena es incapaz de oponerse a la depredación causada por el sector de la gran empresa -nacional o transnacional- orientado a la explotación de recursos naturales, de los cuales se apoderan sin pagar derechos, rentas o regalías.

 Menos aún podría hacerlo en el caso en comento, donde están enmarañados los intereses de los peces más gordos entre los gordos de este desventurado país.

 Peces en verdad gordos

 Minera Isla Riesco es una sociedad anónima cerrada, constituida en 2006, cuyos accionistas, en partes iguales, son Empresas COPEC S.A. e Inversiones Ultraterra Ltda, esta última perteneciente al grupo de empresas Ultramar, el monopolio naviero de los hermanos Sven y Wolf von Appen.

 En el directorio de Minera Isla Riesco está Marcos Büchi, actual director de Codelco, y hermano del ex ministro de Hacienda de la dictadura, Hernán Büchi Buc, quién privatizó COPEC. Nadie podría negar que, en conjunto, representan una considerable capacidad de lobby.

 Y de qué cabe extrañarse si el propio Presidente de la República es uno de los mayores accionistas individuales de empresas COPEC, tal como cualquiera puede comprobar en su declaración de patrimonio, expedida el 4 de abril de 2010.

 De acuerdo a ese documento, Piñera posee 785.609 acciones de la ex empresa estatal distribuidora de combustible, privatizada por Hernán Büchi, cantidad que a la fecha de publicado, equivalía a 4.543 millones de pesos, al día de hoy, unos 9,7 millones de dólares.

 Peor aún, luego de la aprobación del proyecto isla Riesco en Magallanes, las acciones de Piñera en COPEC subieron alrededor de 1,26%. El tema no sólo remite a un conflicto de interés pasivo. El propio Piñera respaldó públicamente el proyecto de la Minera Isla Riesco, el pasado 5 de noviembre, al incluirlo dentro del Plan Magallanes.

 En esas condiciones ¿es lógico suponer que podían oponerse secretarios regionales ministeriales subrogantes?

 Pero eso no es todo. A través de las sociedades de inversión Santa Cecilia y Bancard Inversiones, Piñera posee alrededor del 5% de Quiñenco, la sociedad matriz del grupo Luksic.

 Hasta el momento de ser designados por Piñera, el actual Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, ocupaba un asiento en el directorio de empresas COPEC, mientras que en el de Quiñenco, se sentaba el actual Ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine Talavera. 

 ¿Se entiende la afirmación de que sobre la desamparada Isla Riesco confluyen los intereses más conspicuos del insaciable empresariado chileno?

 El hecho de que en virtud del fideicomiso tuerto, los réditos de estas inversiones no se depositen mensualmente en la cuente corriente de Piñera, no significa en modo alguno de que se prive de ejercer influencias el los negocios de su interés, más aún cuando está blindado -como dicen los siúticos- por la aquiescencia del sistema mediático.

 Sin embargo, hay que afirmarse los pantalones, porque todavía falta.

 Entre sus empresas relacionadas, ANTAR Chile, matriz de empresas COPEC, controla el 25% de Empresa Eléctrica Guacolda, la cual, no precisamente por obra de la casualidad, detenta el contrato exclusivo de abastecimiento de carbón para su central termoeléctrica de Huasco, por la Minera Isla Riesco.    

 El otro 25% está en poder de COPEC, y el 50% restante es de AES Gener.

.Ex gerente general de AES Gener, hasta el momento de ser designado, era Sergio del Campo, actual Subsecretario de Energía. El propio biministro de Minería y Energía, Laurence Golborne, fue ejecutivo de esa empresa a mediados de la década de los 90, mientras que su hija Daniela actualmente se desempeña como analista de control financiero de esa misma empresa.

 ¿Demasiadas casualidades o inevitables causalidades de un modelo económico?

 “Me parece impresentable que un Presidente salga apoyando y pidiendo agilizar la tramitación de un proyecto que está sujeto a Evaluación Ambiental, siendo accionista de una de las empresas. Estas personas no deberían participar por estar involucradas en cargos del gobierno y hacerlo me parece una vergüenza pública. Necesitamos que se esclarezcan estos intereses, porque cualquier ciudadano querrá saber si apoyar estos proyectos son para beneficiar al bien público o a algunos privados”, dice Javiera Stipicic, de la organización ambientalista Alerta Isla Riesco

 A su turno, el senador del Partido Socialista, Pedro Muñoz, apuntó: “Acá hay, claramente, un conflicto de intereses. El gobierno de Sebastián Piñera aprobó esta industria, que pertenece y de la que es accionista el mismo Piñera”.

 Muñoz agrega que en el Plan Magallanes, eje de trabajo de la actual administración, figura el incentivo y el apoyo a la industria carbonífera en Isla Riesco:

 “Esta es una decisión de gobierno. Anterior a cualquier estudio o investigación este proyecto ya contaba con el visto bueno del gobierno central, que es dirigido por uno de los accionistas de la empresa que presenta dicho proyecto. Si esto no es conflicto de interés, ¡Qué es!”.

 Aunque a primera vista parezca una paradoja, los intereses detrás del proyecto carbonífero de Isla Riesco son tan poderosos, pero al mismo tiempo, tan espurios e ilegítimos, que más que a la resignación, deben impulsan a redoblar la intensidad de la lucha.

 Nunca se debe perder de vista el antiguo aforismo jurídico de que las leyes se deshacen como se hacen, escenario posible en la medida en que se construya la correlación que lo permita.  

 FRANCISCO HERREROS

¿Y el SERNAGEOMIN de Magallanes sería creado para cuándo…?

He aquí otra incongruente improvisación de la política ambiental y energética del gobierno de Piñera en la región de Magallanes: mientras el comité medio ambiental de todos los Seremis del gobierno regional ya han aprobado el proyecto de Mina Invierno en Isla Riesco, y mientras la minera en cuestión está ya realizando trabajos de construcción de infraestructura y de intervención en el lugar desde ya hace varios meses, el gobierno regional de Piñera ha mantenido un extraño silencio acerca de la instalación en Magallanes del SERNAGEOMIN, el servicio supuestamente encargado de fiscalizar la explotación carbonífera. 

Es más…mientras los trabajos de Minera Invierno se están efectuando con gigantescas inversiones de capital, de equipo y de personal, todavía no se crea la oficina regional del SERNAGEOMIN en Magallanes

O sea que aquí el asunto es al revés: primero se instala la empresa que explota carbón en el lugar y después … algún día … se crea el servicio que debe fiscalizar a esa explotación carbonífera.  Nos imaginamos incluso que el día que se cree el Sernageomin en Magallanes, sus ejecutivos y funcionarios -contratados por el gobierno de Piñera- serán solo militantes de la UDI y de RN obsecuentes con la poderosa empresa a la que supuestamente deberían fiscalizar.

No podríamos creer que los Seremis de Minería o de Energía, anden “pajareando” mientras una enorme empresa carbonífera se les instala en la región de Magallanes, sin que ellos no sepan cuáles son las responsabilidades de fiscalización de los servicios públicos en esta materia.  

Luego, cabe preguntarse, ¿quién está fiscalizando en estos momentos esos trabajos que realiza Mina Invierno en Isla Riesco?

Respuesta: Nadie.

¿Qué extraño no?

Manuel Luis Rodríguez U. 

Nos querían subir el precio de nuestro gas y ahora nos quieren destruir el medio ambiente en Isla Riesco…!!

Vendieron las aguas, vendieron la pesca, vendieron el gas natural, vendieron el patróleo, vendieron la energía eléctrica, vendieron los bosques, vendieron los ríos,  vendieron los recursos energéticos, vendieron el borde costero para la salmonicultura, vendieron los minerales, y ahora quieren destruir el medio ambiente en Isla Riesco, en la región de Magallanes, con una gigantesca explotación de carbón a cielo abierto, que además, ayudará a contaminar el medio ambiente en aquellas regiones donde funcionan las centrales termoeléctricas.

Cuando los hijos y los nietos de esos Seremis del Gobierno de Piñera en la región de Magallanes, les pregunten por el desastre ecológico que han aprobado, ¿qué responderán?

Verguenza para este gobierno…!!!

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http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/02/18/la-empresa-chile-y-el-medio-ambiente-caso-isla-riesco/

Inminentes cambios de Intendentes

Aunque parezca un “efecto dominó” (siempre tan frecuentes en la política),  todo parece indicar que la crisis política ocasionada por la Intendenta de Concepción Jascqueline Van Rysselberghe (incluso dentro de la propia coalición de gobierno), va a repercutir en la región de Magallanes. 

La inminente salida de la controvertida Intendenta penquista -que pudiera ocurrir en el curso de la presente semana- puede acelerar los cambios en las Intendencias Regionales mal evaluadas y entre éstas, figura la Intendencia de la región de Magallanes (según se comentó esta mañana en Radio BioBio), a causa de un deficiente manejo político y comunicacional y que ocasionó la reciente crisis del gas. 

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, martes 15 de febrero de 2011 – 08.50 hs.