CoyunturaPolítica

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Producción de carbón o desarrollo turístico: el dilema de Puerto Natales

En la semana que concluye se informó en distintos medios de la región de Magallanes que personeros de la empresa Minera Chabunco S.A estuvieron presentes en una sesión del concejo municipal de Puerto Natales (provincia de Ultima Esperanza) donde expusieron detalles sobre la explotación a cielo abierto de los carbones de Ultima Esperanza. En cuanto al destino del carbón natalino a extraer, se ratificó que éste será vendido  para alimentar la usina termoeléctrica que se construye actualmente en la ciudad vecina de Río Turbio (provincia de Santa Cruz, Argentina). 
 
La empresa minera Chabunco S.A. forma parte del  conglomerado de empresas del holding  Ingeniería Civil Vicente que ya explota los yacimientos carboníferos magallánicos Bitsch, Laguna Loayza y Pecket.  Ante el concejo municipal natalino expuso  el encargado del proyecto minero Héctor Rojas, quien explicó a los asistentes el Estudio de Impacto Ambiental en el sector cercano a Puerto Natales, donde están las pertenencias mineras ” Gimena” y ” Mariela”. El lugar fue por muchos años de propiedad del ganadero Marcelino Iglesias, quien vendió a Dusan Vilicic, empresario poseedor de muchas pertenencias carboníferas en Magallanes, entre ellas en Isla Riesco.  No se informó en la reunión si existe en Puerto Natales alguna oficina del SERNAGEOMIN, que tendría a su cargo la fiscalización de dicha explotación.
 
La producción será a tajo abierto y comprenderá una extensión de 1.000 hás. en un subsuelo de donde se calculan se extraerán a cielo abierto las toneladas de carbón que serán llevadas hasta la zona de Río Turbio, Provincia de Santa Cruz, República Argentina en camiones, los que deberán recorrer unos 30 kilómetros desde el yacimiento hasta el destino final, la  termoeléctrica ya mencionada.  Uno de los impactos mayores de la explotación carbonífera de Puerto Natales será el tráfico de camiones portadores de carbón, estimándose en un promedio de 70 camiones diarios entre Puerto Natales y El Turbio. 
 
Hay que relacionar este proyecto carbonífero y energético con el Plan de Modernización Integral del Yacimiento Minero de Rio Turbio, a cargo de la empresa fiscal Yacimientos Carboníferos de Rio Turbio (YCRT), con la puesta en valor el complejo ferro-portuario de Punta Loyola, con labores de desarme de la antigua cinta transportadora, para reemplazarla por una nueva y reversible, con avances tecnológicos de última generación, para el traslado de caliza para la usina de 240 Mw. en construcción, además de carbón para exportación.
 
En la reunión  del Concejo Municipal de Natales dirigido por el Alcalde Fernando Paredes (UDI), se escucharon además a diversos actores del quehacer natalino opinando sobre la explotación minera a cielo abierto. Los reparos y objeciones allí planteadas estuvieron dirigidos principalmente desde el sector turístico natalino, por la convivencia de esta industria extractiva con las actividades del sector. Además, el propio Gobernador de Ultima Esperanza Jose Ruiz Santana señaló que con la llegada de la industria salmonera, en Puerto Natales, escasea la mano de obra. También se argumentó que Puerto Natales carece de soluciones habitacionales para los mas de cuatrocientos empleados permanentes de la carbonífera.  
La consejera regional Antonieta Oyarzo ha hecho públicos reparos a este proyecto.  
Evidentemente aquí se plantea un conflicto estratégico y político entre la orientación turística del desarrollo de Puerto Natales y de la provincia de Ultima Esperanza, y la posible explotación de una mina de carbón a cielo abierto a pocos kilómetros cerca de la capital turística de la Patagonia chilena, Puerto Natales.  Es fácil imaginar que una explotación a cielo abierto en Puerto Natales va a traer similares impactos ambientales a los que significa la mina de carbón de Mina Invierno en Isla Riesco .
Manuel Luis Rodríguez U.
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Los 15 mitos sobre la minería extractiva del carbón

La industria minera tanto a nivel internacional, como nacional y regional, y en especial la gran minería del carbón, basa su argumentación y marketing en 15 mitos.

Mito 1: Son fundamentalistas, están en contra de todo tipo de minería.

Mito 2: La minería es un ‘motor de desarrollo’ que impulsa la economía nacional.

Mito 3: La minería genera empleo y crecimiento económico local.

Mito 4: La minería crea muchos puestos de trabajo indirectos.

Mito 5: La minería se instala en zonas postergadas, crea un círculo virtuoso, genera desarrollo y eleva el nivel de vida de la población.

Mito 6. Los beneficios de la minería se quedan en los países donde se extraen los minerales, y las empresas contribuyen con el pago de diferentes impuestos en el desarrollo del país.

Mito 7: La minería puede ser limpia, no contamina el ambiente, y se puede hacer sin riesgos ambientales. Hay una solución técnica para cada problema ambiental.

Mito 8: Los emprendimientos cumplen con exigentes regulaciones ambientales y la minería es la única actividad regulada por una ley ambiental en nuestro país.

Mito 9: Ningún proyecto minero se hace sin el consentimiento previo de las comunidades involucradas.

Mito 10: La minería fortalece el tejido social, reduce la migración y la descomposición de las comunidades.

Mito 11: Las empresas transnacionales garantizan transparencia y libertad de opinión en cuanto a la evaluación de sus actividades.

Mito 12: Cada país es autónomo y soberano en sus relaciones con empresas mineras transnacionales. Las empresas mineras transnacionales respetan el marco legal de los países donde operan.

Mito 13. Las empresas transnacionales se comportan con responsabilidad social empresarial, robusteciendo el tejido socioeconómico de la zona.

Mito 14. Los que se oponen a la minería a gran escala, nacional o trasnacional, no tienen alternativas de desarrollo.

Mito 15: América tiene un destino mineral. Sin desarrollo minero, no hay futuro para nuestras sociedades.

(Fuente: Maristella Svampa: 15 Mitos y Realidades de la Minería Transnacional en Argentina)

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Lectura recomendada en el Día Mundial del Libro: Saltar la Barrera

SALTAR LA BARRERA Crisis socio-ambiental, resistencias populares y construcción de alternativas latinoamericanas al neoliberalismo. Francisco Rivera Tobar y Andrea Pinol Bazzi. 

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Guillermo Teillier destaca que Gobierno tiene voluntad política para avanzar en reformas a pesar de actos de corrupción

Los ministros del comité político, Rodrigo Peñailillo, Ximena Rincón y Álvaro Elizalde, recibieron esta mañana en el Palacio de La Moneda a integrantes de la Comisión Política del Partido Comunista. Esto, […]

vía Teillier destaca que Gobierno tiene voluntad política para avanzar en reformas a pesar de actos de corrupción.


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Una crisis en la élite gobernante

El estallido público y mediático de las denuncias por colusión entre algunos grupos empresariales y algunos sectores y personeros políticos para el financiamiento ilegal de campañas electorales, parece haberse convertido en el tema central de la agenda pública y ha conducido a hablar de una crisis política o de una crisis de las instituciones políticas.

Visto desde la perspectiva de la ciudadanía (acaso el leitmotiv más importante y decisivo del análisis político), asistimos a una crisis en la elite política y más exactamente a una crisis en la élite gobernante.

No perder de vista lo esencial, no perder de vista el horizonte hacia el cual caminamos es esencial para poder separar los hechos del formidable ruido mediático que se pretende instalar.

No se trata de negar lo que está sucediendo.

Se trata de mirar de frente los hechos y comprender su contexto.

No podemos aceptar el discurso de la generalización (todos son iguales), o la lógica de una crisis institucional, cuando no lo es.

Por un ultrismo del lenguaje, o una generalización abusiva o por un notorio “síndrome del ladrón” se ha  llegado a atribuir a todos los actores políticos, a todos los partidos políticos y a todos los empresarios, las irresponsabilidades e irregularidades perpetradas por algunos.   En el entusiasmo delirante y extremista  de disparar a la bandada a todos los políticos y a todos los partidos políticos, el discurso de la ultraizquierda le encuentra la razón al discurso de cierta ultraderecha, denostando a militantes y dirigentes, mezclando a los culpables y a los presuntos culpables con quienes hacen de la política una vocación y un servicio público para promover los cambios que la ciudadanía reclama.

En mi propia versión del “síndrome del ladrón”, el inculpado, acusado o culpable de un delito reiterado, tiende a creer y a justificar que lo que hace, es lo mismo que hacen todos los demás.   El resultado del síndrome del ladrón es que todos andan mirándose con sospecha, que se instala una atmósfera tóxica en que cualquiera expresión o cualquier silencio es interpretado como señal de complicidad.

Y en un clima de desconfianza de todos contra todos, tienen ancho espacio los comentaristas del rumor, los ilusionistas del “disparo a la bandada”,  los opinólogos de los males, los desleales del momento y los cuenteros de la desinformación.

En medio de esta batahola mediática de noticias y denuncias, trascendidos y filtraciones, existe un espacio para reivindicar el valor ético de la militancia, de la pertenencia a un partido político. como símbolo y expresión de la vocación cívica de los ciudadanos.

Crisis en la elite gobernante, crisis en las alturas, crisis entre los de arriba, crisis dentro de la clase política, cualquiera sea la caracterización que se pretenda dar a la actual coyuntura política en Chile, resulta evidente que no obstante la profundidad y extensión del ruido mediático que las causas, los procesos y las denuncias están ocasionando, esas causas, esos procesos y esas denuncias tienen lugar precisamente porque las instituciones están funcionando, aun en medio del amplio cuestionamiento ciudadano a que están siendo sometidas.

No cabe la menor duda que el actual clima de crisis dentro de la elite gobernante, es también una potente y extendida instalación mediática, porque los problemas y necesidades que preocupan e interesan a los ciudadanos, especialmente a los más pobres, necesitados y marginalizados de nuestro país, no son precisamente los juicios y querellas que afectan a gerentes, administradores, operadores y accionistas de las grandes empresas y acusados en tribunales.

Los casos y escenarios de malas prácticas y de colusión entre algunos empresarios y algunos políticos, forman un historial de larga data: la colusión confesa de precios de un grupo de farmacias, la adulteración contable de los resultados de una empresa para obtener bonos inmerecidos; el escándalo de las tarjetas de Cencosud; la revelación de las cuentas de un candidato presidencial de la UDI en paraisos fiscales del Caribe; el cierre obligado de una planta faenadora de cerdos por la generación de olores en su entorno; la acusación de colusión de precios de algunas empresas productoras de pollos; la vergonzosa manipulación de los resultados del Censo 2012; el caso de la condonación de una empresa del retail por parte del director de Impuestos Internos durante el gobierno anterior; el escándalo multimillonario de las empresas Cascadas; el descubrimiento del gigantesco fraude al FUT; la utilización de facturas por servicios no prestados, cohecho y financiamiento irregular de campañas electorales, para pagar menos impuestos o lograr inmunidad política, llamado también caso Penta;  el denunciado uso de información financiera privilegiada detectado en el exterior; el uso de boletas y facturas de terceros por parte de SQM para financiar campañas y actividades políticas…

Pero deducir que todos estos casos constituyen un cuadro completo o generalizado de crisis política o crisis institucional, es exagerar los tintes negativos para empujar los hechos hacia una verdadera crisis política o institucional, o no percibir que aquí lo que está siendo cuestionado es la relación perversa entre algunos empresarios y grupos económicos con algunos sectores de la política.

En esta instalación mediática además, los sectores conservadores de la sociedad intentan introducir el argumento que las reformas no avanzan, que el gobierno está paralizado, que la agenda está congelada, cuando lo que sucede en realidad es que el Gobierno de la Presidenta Bachelet continúa gobernando, realizando su gestión los gobiernos regionales, legislando con el Congreso, funcionando los tribunales, mientras algunos se engolosinan en atacar o en distorsionar desde la prensa.

Y frente a una crisis dentro de la elite gobernante, los ciudadanos y la mayoría del país tienen delante suyo el camino de impulsar las reformas pendientes, avanzar hacia el cumplimiento del programa de la Nueva Mayoría comprometido con la ciudadanía, promover el cambio de la Constitución y los cambios políticos e institucionales que apunten hacia una democracia más moderna, más ciudadana y más participativa.  Es una manera digna de recuperar la confianza ciudadana, dignificando la política.

Los males de la democracia se curan con más y mejor democracia.

Manuel Luis Rodríguez U.

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