La rayadura del limón – Escribe Yamamoto

Efectivamente hace unos días me encontré con un apreciado amigo, al cual no veía desde antes del 13 de Diciembre.

 Naturalmente nuestra primera reacción fue la de comentar los lamentables resultados electorales y como es lógico verter alguna opinión que explique ese tan anunciado, pero a la vez indeseable resultado.

 Entre tanto diagnóstico y análisis, llegamos a la intervención de Ricardo Lagos E. a sólo instantes de que se confirmara la derrota de la Concertación.

 En este punto una vez más concordamos en varios aspectos, pero mi  estimado amigo fue muy claro al ejemplificar la intervención Lagos, de la siguiente manera:

 “Me dio la impresión de que Lagos nos quiso decir que este limón ya no da más jugo, que con lo que queda de la cáscara y algunos restos de pulpa, pueden hacer lo que estimen conveniente, invitó a los jóvenes a integrarse y utilizar toda su creatividad para obtener algún producto  de los sobrantes. Tal vez algún tipo de mermelada o rayadura de la cáscara, no se deben descartar las pepas, en procura de algún subproducto rescatable.

 Los más experimentados daremos un paso al lado, pero dejo a mi hijo Ricardo JR. Y a la Carolina Tohá, entre otros “jóvenes” con mucho futuro en estas lides y naturalmente siempre podrán contar con mi basta experiencia, sólo me avisan cuando hayan buenos limones y yo pongo uno que otro secretillo”.

 Esta sin duda es una buena lectura del discurso del cara dura de Lagos.

 YAMAMOTO

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La cohabitación binominal y el triunfo de la derecha – Escribe Esteban Silva

Se ha cerrado un ciclo con el triunfo electoral de la derecha encabezada por Sebastián Piñera luego de 52 años.

Para obtener la victoria, la derecha tuvo que disfrazarse, presentarse sin programa, mostrarse continuadora en lo esencial de los gobiernos concertacionistas. Pero la verdad es que no tuvo que hacer un gran esfuerzo ya que la gran derrota sufrida por la Concertación es sistémica y profundamente cultural.

Lo señaló acertadamente en 1997, Tomás Moulian en su libro Chile: Anatomía de un Mito: la Concertación abandonó desde sus inicios su programa de democratización y recuperación de la soberanía económica, legitimando y garantizando la reproductibilidad del modelo neoliberal impuesto por el pinochetismo.

El método de la operación transformista fue conceptualizado como  “la democracia de los acuerdos” y sus principales impulsores fueron, entre otros, Enrique Correa, Edgardo Boeninguer, Alejandro Foxley y José Joaquín Brunner.

En el gobierno de Eduardo Frei el método adquirió un nuevo impulso al instalarse el horizonte de “la modernidad” como un propósito  transversal. Es decir, un modelo de desarrollo basado en la privatización de la economía, la enajenación de nuestros recursos naturales, el privilegio a la inversión extranjera y la apertura externa en desmedro de la industria nacional.
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Carlos Altamirano, ex Secretario General del Partido Socialista en tiempos de Allende, sostuvo con razón que el gobierno del Presidente Ricardo Lagos fue el mejor gobierno de centro derecha en la historia Republicana de Chile. Al terminar su periodo Lagos fue entusiastamente  vitoreado por los grandes grupos empresariales y financieros. Una recauchada Constitución pinochetista lleva estampada su firma, aquella reforma autocalificada de “progresista”,  terminó de legitimar el Estado subsidiario y la primacía de la propiedad privada y el capital.

En el seno de los gobiernos concertacionistas y en sus partidos, irrumpieron con influencia transversal representantes y lobistas de poderosos grupos económicos y financieros nacionales y transnacionales. Para perpetrar sus objetivos, exhibieron credenciales de izquierda o respetables trayectorias anti dictatoriales y continuaron militando, integrando centros de pensamiento o asesorando a ministros y parlamentarios para asegurar la reproducción del interés privado en la gestión del Estado.

Durante los 20 años de Concertación el Partido Socialista de Allende abandonó su alianza histórica con el Partido Comunista y otras fuerzas de izquierda, reemplazándola por una alianza con la Democracia Cristiana bajo una hegemonía de centro derecha tecnocrática construida sobre una singular transversalidad.

La exclusión política del PC y de sectores anti sistémicos sociales y de izquierda, fue materializada electoralmente por el sistema binominal y reproducida como sentido común mayoritario gracias a un férreo control conservador de los principales medios de comunicación.
Toda crítica o propuesta que apuntara a la  transformación estructural del sistema imperante era invisibilizada o descalificada como una actitud política testimonial, marginal o irresponsable.

La crisis de representación generada por el binominal y 20 años de una democracia de baja intensidad oligarquizada, fue mutando el propio ADN histórico del PS, transformándose en un partido oficialista, superestructural y parlamentario, constituido mayoritariamente por funcionarios de gobierno. Su estética e historia poco o nada tiene hoy que ver con su orientación social liberal, administrada durante largos años por un reducido y autoritario grupo de ex izquierdistas de pasado ortodoxo aliados con liberales de pasado social demócrata.

El PS fue desangrándose políticamente por la izquierda y socialmente desde el mundo popular debido al alejamiento  de miles de adherentes,  militantes y dirigentes.
La expresión más cualitativa de su crisis culminó con el retiro de Jorge Arrate del PS, el que fuera su Presidente luego del proceso de reunificación socialista. Con mucha antelación Arrate había propuesto la necesidad de superar la Concertación y unir fuerzas en un nuevo Pacto democrático y popular  para transformar el modelo de desarrollo neoliberal dominante de la post dictadura. En ese contexto, se sitúa su  propuesta de una Asamblea Constituyente para una nueva constitución.

El PS oficialista con su candidato democratacristiano Eduardo Frei, profundizó su crisis  de identidad y de ruta al ser debilitado desde la izquierda por Arrate y los socialistas allendistas y desde su propia lógica liberal concertacionista por Marco Enríquez Ominami. Arrate re domicilió políticamente al socialismo en la izquierda y Enríquez Ominami, autodefinido como “liberal progresista” capturó  transversalmente parte del descontento  concertacionista.

Como candidato presidencial  Arrate, encabezó junto a los socialistas allendistas y otros sectores de izquierda una alianza con el Partido Comunista y la Izquierda Cristiana, reinstalando nacionalmente  un programa de futuro para la izquierda organizada en el  Juntos Podemos y Frente Amplio.

A pesar de haber establecido por mutua necesidad un pacto instrumental electoral con la izquierda agrupada en el Juntos Podemos y el Frente Amplio, para perforar el sistema binominal,  la Concertación  sufrió  una severa derrota electoral en primera vuelta.
Incapaz de leer las señales del electorado y sus tendencias de fondo intentó esconder a los principales responsables de su derrota  presentando ante la segunda vuelta como renovación de sus liderazgos políticos hijos e hijas de ex presidentes y ministros y dirigentes destacados de esos partidos. Es decir, fue incapaz de romper el círculo oligárquico y de auto reproducción elitista que llevó a la coalición a su máximo deterioro, producto de una asimilación tecnocrática y elitista en su práctica política y gestión de gobierno. La moraleja es que no basta parecerse sino que hay que serlo.

En coherencia con una cohabitación binominal, luego de señalar que con su integración a la OCDE Chile ingresa en las ligas mayores, la  Presidenta Michelle Bachelet, tendrá que entregar la banda presidencial a Sebastián Piñera. Sin embargo, su alta popularidad no pudo ser transferida al candidato presidencial de su coalición ni tampoco a su propio partido en crisis de identidad. En el Chile actual de pensamiento único y de hegemonía conservadora, una merecida popularidad mediática y transversal no puede ser confundida con un liderazgo transformador.

Los social demócratas y social liberales acostumbran a formular propuestas y tener discursos “izquierdistas” cuando se encuentran en la oposición, pero cuando forman parte del ejecutivo, gobiernan asumiendo y administrando el programa económico de la derecha. Tal como ocurrió con la mayor parte de los dirigentes que por 20 años han dominado y administrado la política del PS y el PPD en los gobiernos de la Concertación.

Hay que reconstruir puentes para una oposición antiderecha amplia y unitaria, pero  resulta indispensable también que en el seno de una oposición actuando unida se reconfigure y constituya una izquierda fuerte para fortalecer en lo social, político y cultural una oposición anti sistémica y anti modelo. Lo anterior, incluye modificar estructuralmente el rumbo de lo que la actual dirigencia PS y sectores autodenominados progresistas califican como la “obra maciza de los gobiernos de la Concertación”. De lo contrario más allá de la retórica que se formule desde una nueva y heterogénea oposición seguiremos con la cohabitación binominal,  que ha reproducido durante los últimos 20 años el actual modelo de desarrollo y su institucionalidad.

Los socialistas allendistas seguiremos adelante junto a Jorge Arrate uniendo fuerzas en torno a la necesidad de una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución y confluyendo en torno a las propuestas contenidas en el programa de su candidatura para construir una izquierda allendista amplia para el siglo XXI. A través de un Frente Amplio de izquierda capaz de contribuir a la unidad de la izquierda con una nueva confluencia social y política anticapitalista basada en el protagonismo popular y la democracia participativa.

Esteban Silva Cuadra
Coordinador de los Socialistas Allendistas. Ex Director Ejecutivo de la Campaña presidencial de Jorge Arrate.

27 de enero de 2010

Reformas laborales: otro ejemplo de inconsecuencia – Escribe Yamamoto

REFORMAS LABORALES OTRO EJEMPLO DE INCONSECUENCIA.

Ayer la Ministra del trabajo y Previsión Social, Claudia Serrano, manifestó que los nuevos índices de desempleo permiten pensar que es posible enviar el Proyecto de Reforma Laboral al congreso, ya que la principal causa que impedía su envío eran los altos niveles de cesantía.

Recordemos que uno de los principales temas de campaña de la Presidenta Bachelet, fue precisamente la Reforma  al Código Laboral.

También debemos decir que la necesidad de plantear las reformas laborales, preocupación permanentemente de la CUT, radica en la necesidad urgente de proporcionar herramientas efectivas y eficientes, que permitan a los trabajadores defender sus derechos, para dejar de ser un insumo prescindible de la cadena productiva.

Dicho esto, duele constatar que el gobierno de la Concertación llega a su fin aplicando las mismas burdas estrategias que uso durante 20 años. Esto es, utilizar discursos “progresistas” durante las campañas presidenciales, para luego gobernar utilizando criterios neoliberales.

En la despedida, la Ministra del Trabajo ratifica lo anterior estableciendo que de las mediciones del nivel de cesantía entregadas por el INE, dependió siempre que el Poder Ejecutivo proponga al Parlamento legislar en materia de derechos laborales.

Interesante criterio ya que de aquí se deduce que una mayor cesantía justifica no hacer nada en contra del abuso y explotación a los trabajadores.

YAMAMOTO

Gestión pública, ciudadanía y cambio de gobierno

Como en todo Chile, en la región de Magallanes, en menos de 50 días asumirán nuevas autoridades regionales, en el marco de una nueva administración de distinto signo al de la Concertación.

Los ciudadanos tomaron una decisión y en el proceso institucional de traspaso de funciones y de información, con frecuencia se olvida a los primeros y ultimos destinatarios de la función pública: los ciudadanos y ciudadanos que, con sus impuestos y contribuciones son quienes financian el Estado y la administración pública y son en definitiva –soberanía popular le llaman- los dueños primordiales del poder.

Pues bien, a partir del 11 de marzo, asumirá una nueva administración y es tipico en la política chilena y en la alternancia del poder, que el gobierno entrante dedica una buena parte de sus energías iniciales a denostar y a minimizar las obras realizadas durante la administración saliente.  ¡Lo vemos, a escala de las comunas,  cuando los alcaldes entrantes se apresuran a culpar a los alcaldes salientes de sus propias deficiencias de gestión, y no lo vamos a ver cuando se trata de administrar una región o un pais!

No es un tema de “varas altas o varas bajas”: es un deber y una responsabilidad cívica de quienes gobiernan, para con los gobernados.  Años atrás se había implantado en Magallanes la buena costumbre que el Intendente Regional saliente daba una cuenta pública de su gestión en el momento de la ceremonia de traspaso, ante la prensa y ante la ciudadanía.  Saludable ejercicio de transparencia y de gestión pública al servicio de los ciudadanos. 

Se impone por lo tanto ahora, una cuenta detallada y pública de las autoridades regionales actuales, acerca de todo lo que se está ejecutando, de todos los programas realizados,  de todo lo que está pendiente de ejecución.  Los ciudadanos de la región nos merecemos una cuenta pública amplia del gobierno regional de todo lo realizado en estos 4 años, de los programas y realizaciones, de los logros y tareas pendientes. 

Manuel Luis Rodríguez U.

Piñera y el cambio para que todo siga igual – Escribe Salvador Muñoz Kochansky

A pesar que la victoria de Piñera era esperable, confieso que me afectó más de lo que podía imaginar.

Siempre he sabido que hace cuarenta años los grupos económicos controlan de jure el poder político en nuestro país. En los últimos veinte, desde la mal llamada “vuelta a la democracia”, su estrategia ha sido lo que un amigo denomina “repartición de huevos en distintas canastas”, o en otras palabras, financiar dispersamente las campañas políticas. Así, mientras algunos grandes empresarios financian las campañas de la Concertación, otros las de la Alianza, e incluso en la última elección financiaron o, para ser más rigurosos, inventaron la campaña de Enríquez.

La Concertación va a volver a fracasar si intenta regenerarse. Obstinada como está en no dejar la teta que le ha dado de mamar durante veinte años, será una oposición blanda que desde el Parlamento seguirá cogobernando con la derecha para que no la saquen del juego.Eso con el compromiso de que ninguno de sus beneficiados se atreva a tocar el orden institucional del que se sirven: negocio redondo utilizando una estrategia bastante poco sofisticada.

Si con la Concertación eran los Luksic y los Angelini los grupos más favorecidos, y con Enríquez aspiraban a serlo los Marambio y los Danús. Con Piñera serán los Matte y los Edwards (para no mencionar a Piñera…)

Pero si es claro que Piñera y Frei sólo se disputaban la capacidad de gestionar y administrar el modelo, y que ninguno representaba “mi modelo”, ¿por qué me afecta tanto la alegría de los piñeristas?

Quizás porque Piñera es la cara menos grata del sistema, o como algunos afirmaron: “el mal peor”. A pesar de los intentos de limpieza de imagen que ha realizado la televisión estos días, cómo no repudiar a un multimillonario que hizo su fortuna gracias a las privatizaciones de la dictadura, que ha sido prófugo de la ley por estafa y condenado por utilización de información privilegiada, y que si eso no fuese suficiente, no vendió sus multimillonarias acciones antes de ser electo sólo porque sabía que sus precios subirían el día después de la elección.

Todo esto me había afectado hasta que volví a ver la realidad: “príncipes” que sin pueblo quieren salvar un proyecto desahuciado y “caras nuevas” defendiendo las mismas políticas y convirtiéndose efectivamente en las caras nuevas, pero de la vieja política, en forma de caricatura.

Por nuestra parte, nuestra posición no se inmuta con esta coyuntura: hemos sido, somos y seremos oposición a este orden institucional autoritario y a este modelo económico oprobioso, sean quienes sean sus administradores y defensores.

Se requieren compromisos, ideas y proyectos nuevos capaces de convocar a la totalidad de nuestro pueblo. Por eso la Concertación va a volver a fracasar si intenta regenerarse. Obstinada como está en no dejar la teta que le ha dado de mamar durante veinte años, será una oposición blanda que desde el Parlamento seguirá cogobernando con la derecha para que no la saquen del juego.
Para nosotros el camino no cambia. Sigue siendo urgente reconstruir una izquierda con proyección hacia el futuro, de vocación mayoritaria y asentada en un proyecto desde y para la ciudadanía.

Algunos, cuando terminen de lamentarse, esperarán hasta las próximas elecciones para reaccionar. Otros apuestan a seguir concursando por la administración del modelo.

Nuestra invitación a transformarlo sigue abierta…

Salvador Muñoz K.

Publicado originalmente en EL MOSTRADOR – www.elmostrador.cl

Los trabajadores como eje articulador de una nueva política democrática

Se constituye Frente Social y Político de Defensa de los TrabajadoresPara algunos pudiera tratarse sólo de un primer paso, acaso de menor relevancia.

Para otros pudiera ser interpretado como otra forma de la política de alianzas de la izquierda, recientemente materializada en el acuerdo democrático contra la exclusión entre la Concertación y el Pacto Juntos Podemos Mas, con los resultados ya conocidos.

Para otros sin embargo, el recientemente creado Frente Social y Político en Defensa de los Trabajadores, entre la Concertación de Partidos por la Democracia, el Partido Comunista y la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, nos parece un gesto político de significado estratégico, ya que compromete la política concreta de ambos sectores políticos con la mayor central sindical del país, la que puede concretarse tanto en el plano social como en el plano legislativo.

Se abre otra perspectiva de entendimiento político social, apropiada al momento político que se inicia con la llegada al gobierno de la derecha.  Una oportunidad de dialogo político-social orientada por un conjunto de proyectos legislativos y de demandas de los trabajadores que han hecho su camino en los años recientes.

Se trata entonces de que la agenda de los trabajadores, por primera vez en muchos años, logra articular a dos actores políticos representativos de sus intereses: el Partido Comunista (con una amplia representación sindical y social) y la Concertación de Partidos por la Democracia (aun hoy el referente político con mayor presencia en el mundo sindical).  Aquí estarán a la orden del día, la sindicalización automática, el fortalecimiento de la negociación colectiva,  la defensa del salario mínimo, el nuevo concepto de empresa, entre otros temas urgentes y candentes que preocupan a los trabajadores del sector privado y del sector público.  

Esta agenda tendrá tanta validez en el plano legislativo (donde diputados concertacionistas y comunistas podrán impulsarla), como en el plano de la imprescindible movilización social.  Será a nuestro juicio, tanto una barrera anti-neoliberal frente a las políticas de corte empresarial que se anuncian, de flexibilización laboral y de cercenamiento de los derechos y avances de los trabajadores, como una base programática práctica para avanzar hacia nuevas formas de entendimiento.  Aún así, desde una perspectiva de izquierda, la política de izquierda no se agota en tres diputados ni en la agenda legislativa en el Congreso Nacional: el acuerdo con la Central Unitaria de Trabajadores abre nuevas perspectivas para una política de movilización social y de fortalecimiento del movimiento social y de mayor protagonismo de los colectivos de trabajadores y otros segmentos contrarios al modelo de dominación neoliberal.  

Entendemos y seguiremos entendiendo que las conquistas de los trabajadores no son el fruto de un trámite legislativo; antes bien, el trámite legislativo ocurre como consecuencia y como efecto inevitable de procesos intensos de movilización social.

El Pliego de los Trabajadores de Chile y los 12 puntos programáticos de la campaña presidencial reciente, bien pueden constituirse -en la nueva coyuntura que se abre con un gobierno empresarial y de la derecha– en la  carta de navegación de este frente que, además, reedita exitosamente la experiencia anterior del Parlamento Social y Político que convocara la CUT. 

Manuel Luis Rodríguez U.

MAS INFORMACION EN:

http://www.cutchile.cl

(Fuente de la imagen: portal de Radio Preesidente Ibañez de Punta Arenas – www.radiopresidenteibanez.cl )

El gambito político-financiero

En el reino de las altas finanzas privadas, las apuestas en la bolsa de valores son de alto perfil contable y de bajo perfil moral.

El recien elegido Presidente  de la República y ahora nuevo gerente general de Chile S.A., es hoy mas multimillonario que el día antes de la elección, cuando la especulación en la bolsa, ha hecho subir las acciones  de LAN Chile de su propiedad.

Excelente noticia para la imagen internacional de la democracia chilena.

Berlusconi no lo habría hecho mejor.

“Te habíamos dicho hasta la saciedad que esa mezcla entre negocios y política te traería malos ratos…”, pero ahora la verguenza se la lleva Chile,  como país aparentemente entregado a la especulación política de un empresario y a la especulación económica de un político.  

Lo llamaremos el gambito político-financiero de LAN-Piñera: el empresario es elegido Presidente sin haber vendido las empresas que le pertenecen, el día lunes 18 de enero, la bolsa especula con la expectativa de traspaso de la propiedad de LAN, los “grandes” empresarios adoptan la actitud del argentino (…o sea, se hacen los boludos…),  los partidarios y adherentes se atragantan con una verdad  vergonzosa que fue archi-repetida en campaña, y el país observa impávido como los negocios se revuelcan -en realidad se siguen revolcando- con la política y el poder político.

¡Bienvenidos al reino del neoliberalismo total!

Manuel Luis Rodríguez U.

Porque a Frei le hicieron la cruz – Escribe Ramon Arriagada

Es difícil  substraerse al hecho histórico de ver terminada la secuencia de casi  dos décadas de gobiernos concertacionistas. Esto es equivalente como hecho social trascendente, al  asesinato de la democracia en Chile de septiembre de 1973.  Instancias memorables a las cuales se debe sumar el triunfo del NO en el plebiscito.  Quienes podemos hoy hablar concientemente de estos tres hechos, debemos sentirnos  actores sociales de privilegio en la historia de Chile. 

 Siempre he sido un ciudadano corriente,  un ordinary people, no me gusta el poder, pero soy capaz de percibir la sensación de quienes lo han conquistado. Sin ninguna terapia,  en los vencedores,   crece el amor por  si mismo en forma ilimitada;   y se sigue elevando porque alrededor comienzan a aparecer los aduladores, quienes intuyen muy bien como conformar el narcisismo primario insatisfecho que hay en cada uno de nosotros.  Con el tiempo vendrá el aislamiento y la soledad de quienes  pierden el poder.  Al terminar este proceso electoral alguien dijo “ que los triunfos tienen muchos padres, pero las derrotas son huérfanas.   Fue en Granada al caer el  poderoso imperio árabe, la madre  le dijo al rey moro Boaddil..  “ No llores como mujer, lo que no  has sabido defender como hombre”.  La máxima, atenta contra la igualdad del género, pero  vale para la ocasión.

 ¿ Quién me puede explicar, por que la Derecha gano en las cuatro regiones extremas de Chile? . En Natales los votos de la  Derecha siguen bordeando los 4.000 votos –  Piñera obtuvo 4384 sufragios – en esta segunda vuelta.   La Concertación debería haber obtenido los  5.231  “votos progresistas” de la primera vuelta, sin embargo,  en la segunda,   Frei sólo logró  4.381.  Es fácil sacar la cuenta donde se fueron  las dos mil quinientas preferencias de Arrate y Enríquez Ominanmi

 La desgastada  Concertación,  invadida de contradicciones internas,  llena de parásitos incrustados, no fue capaz de conquistar su cuarta cumbre.  El líder en la cordada concertacionista, era un viejo escalador invadido por la chochera de creerse todavía vigente. Quienes expectantes esperaban el ascenso,  presenciaron consternados que en el asalto final a la cumbre, todo se derrumbó. xima para el consuelo “ quien no se ha caído, no sabe como pararse”.  Habrá que ir a buscar pega  al área privada de la economía,  donde rigen las reglas del libre mercado, aquellas que algunos, tanto se prodigaron en  salvaguardar siendo gobierno.

 Ramón Arriagada

La revolucion – Escribe Luis Casado

Reconociendo el triunfo de la derecha montuna Ricardo Lagos habló de revolución. La que hizo la Concertación. Tú ya sabes, ese “giro o vuelta que da una pieza en torno a su eje”. Del latín “revolutio” = regreso. Una revolución permite describir un largo camino circular para volver al punto de partida. Lagos tiene razón. Deben ser las únicas revoluciones que le gustan.
 
Y se refirió a lo realizado, catalogándolo como “cambios gigantescos”. La mejor descripción de los “cambios gigantescos” que la Concertación hizo durante veinte años la dio hace algunas semanas Jorge Arrate cuando le entregó su apoyo a Eduardo Frei: “En Chile la derecha lo tiene todo, todo, incluyendo los equipos de futbol. Solo les falta el gobierno”. Tranquilo Jorge: ya es cosa hecha. Ahora también tienen el gobierno. “Cambios gigantescos”, “revolución”. Volvimos al punto de partida.
 
Chile sigue siendo regentado por la Constitución de la dictadura.

El sistema binominal sigue negándole al país un régimen político democrático. Los chilenos siguen siendo adultos no emancipados, cretinos congénitos, no ejercen derechos ciudadanos, tienen sobre sus cabezas un tutor eterno.

La educación sigue privatizada, continua generando lucro y poniendo en peligro el futuro de las nuevas generaciones.
La salud es fuente de riqueza para unos pocos, un negocio, terreno fértil de colusión, de carteles, de acuerdos espurios a espaldas de la nación.

La Araucanía esta militarizada, se asesinan mapuches.

Se ha privatizado el mar, se ha entregado al pillaje de las multinacionales el territorio de todos los chilenos. Pero con Bolivia se es patriota: “ni un milímetro de territorio para Bolivia”.

Se entregó el cobre. El cobre fue entregado a la voracidad del gran capital.

La distribución de la riqueza creada con el esfuerzo de todos es una de las peores del planeta. Una “vergüenza” según personeros de la propia Concertación.

Los salarios son otra vergüenza, esta vez según destacadas autoridades eclesiásticas. Los sistemas de transporte público son una fuente de corrupción, de peculado, de robo, de malos servicios, de negociados.

La destrucción del medio ambiente, la contaminación, el maltrato a la naturaleza, hacen de la Conama un mal chiste. Respiramos mierda. Mierda.

Ha habido, hubo, crecimiento. ¿Para quienes? Chile, el país rico lleno de pobres. País arribista, que  entró en la OCDE ocultando a sus pobres, las hordas de perros vagos en las calles, la mugre, la miseria. País de pobres que sobreviven con bonos. Pero que está en la OCDE.
Se termino con los servicios públicos. El agua, la energía, las telecomunicaciones forman parte de la modernidad de un mercado expoliador.
Dicom es “Big Brother”, con poder de vida o muerte sobre los endeudados.
Los hogares chilenos deben más de 70 mil millones de dólares en créditos al consumo. Casi 70% de su salario disponible anual. Y el endeudamiento crece, se vive a crédito, con tasas de interés usureras.
La pequeña y la mediana empresa son discriminadas, estafadas, asesinadas por la “comunidad financiera”.
 
“Cambios gigantescos”. “Revolución”. Volvimos al punto de partida.

Otra política

La política en nuestra sociedad se encuentra sometida a profundos cambios, más allá del uso retórico de la palabra cambio.  Vamos camino hacia otras formas de hacer política. ¿Serán capaces las fuerzas conservadoras y los sistemas políticos y partidarios del siglo pasado -o sea del siglo xx- de soportar el poderoso  embate de estos nuevos oleajes profundos que surgen desde hace tiempo?

Asistimos a una creciente personalización de los atributos políticos y al surgimiento de liderazgos basados en factores subjetivos e individuales.  Hemos ingresado de lleno en la política del siglo xxi.

Una política de los ciudadanos y para los ciudadanos, contrapuesta e incluso a veces complementaria  a la política centrada solo en las instituciones y en los aparatos gubernamentales.  Los antiguos aparatos partidarios, construidos como piramides de poder, como sedes oligárquicas centralizadas y como estructuras clientelísticas, arriesgan desaparecer ante la emergencia de nuevos movimientos y redes ciudadanas.  La política como expresión ciudadana no sucede solamente en los partidos políticos, sino tambien en el amplio campo de los movimientos sociales y ciudadanos que no se sienten convocados por partidos piramidales.   

La queja ciudadana que emana en el primer decenio del siglo xxi, proviene precisamente de la falta de participación real de las personas y de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones tanto de las estructuras partidarias como de los aparatos gubernamentales.   La participación ciudadana (entendida como involucramiento efectivo en las decisiones)  dejo de ser un slogan de campaña o un recurso propagandistico, para convertirse en una profunda demanda ciudadana aun pendiente.

Vamos hacia una política fuertemente mediatizada, es decir, orientada a los efectos de pantalla y a la manipulación y modelamiento de las opiniones y las percepciones, en un espacio público dominado por los grandes medios de comunicación de propiedad concentrada.  La política del siglo xxi es un política mediática y televisiva, elaborada sobre la base de procesos de construcción de imagen, de la fragmentación de las opiniones y los públicos receptores y del sometimiento obediente de las conciencias.  Por lo tanto, la política del futuro se juega en los medios y desde los medios de comunicación.

Vamos camino hacia una política de redes ciudadanas interactivas y de multitudes inteligentes, en oposición a una política tradicional anterior centrada en los aparatos partidarios, en las lógicas corporativas y en las pirámides oligarquicas.

Manuel Luis Rodríguez U.

Frente a la derecha, un oposición de izquierda firme y democrática

El triunfo de la derecha en Chile, este domingo 17 de enero, rompe un prolongado ciclo histórico de más de 50 años en que la derecha no había alcanzado la Presidencia por la vía electoral.

CAUSAS E (IN)CONSECUENCIAS

El triunfo de la derecha es el resultado de las divisiones dentro de la Concertación, como de una estrategia de acorralamiento de la derecha frente al Gobierno, para impedir que la ciudadanía reconozca los avances y logros alcanzados en estos 4 ó 20 años pasados.  Tanto los errores propios como los errores no forzados explican la derrota de la Concertación, atravesada por la necesidad de gobernar y por el requerimiento de satisfacer la eclosión de las demandas y expectativas que sus propios gobiernos desencadenaron. Pero también cabe señalar que la coalición gobernante ha pagado el precio de tantas divisiones visibles, deslealtades internas y  manejos cupulares, que terminaron agotando el proyecto y que cansaron a la ciudadanía. 

El balance de la obra de la Concertación, despues de 20 años que siguieron los 17 de la dictadura y la derecha, es incontrovertible, pero el record de las insuficiencias y desigualdades economicas, territoriales y sociales es tambien contundente.  La ciudadanía hoy en Chile exige respuestas inmediatas y menos burocracia, exige mas democracia y menos parafernalia marketera, demanda mas participación, exige liderazgos cercanos y eficaces, exige cambios sociales, políticos y económicos profundos y nada garantiza que sea la derecha la que los impulse. 

En síntesis, los cambios inscritos en el ADN de la izquierda, del progresismo y de las fuerzas democráticas avanzadas, tendrán que venir de un amplio despliegue de la movilización social, en función de las demandas pendientes y de las promesas incumplidas.

EL NUEVO ESCENARIO

Frente a un nuevo escenario político, caracterizado por una eventual fragmentación de las fuerzas democráticas y progresistas, y especialmente por las previsibles tensiones al interior de la Concertación después de esta derrota estratégica, la izquierda permanece en su postura consecuente de oposición democrática.   Mientras tanto, el señor Enriquez Ominami tendrá que explicar y asumir su parte (como moderno Catapilco…) en la responsabilidad de la derrota que él tambien en parte ocasionó.

En primer lugar deben ponerse los intereses de la ciudadanía.  Se abre la perspectiva de la construcción de una poderosa mayoría, de una corriente política y social democrática y progresista que se oponga a las tentativas neoliberales de la derecha y del piñerismo, en nombre de los intereses de los trabajadores, de las clases medias, de los sectores de pequeños y medianos empresarios, de los sectores sociales afectados por las políticas públicas neoliberales, conservadoras y mercantiles.

En este período que se abre, la contradicción principal sigue siendo entre neoliberalismo y democracia, pero ahora esa contradicción se dará con un poder político y estatal administrado directamente por los dueños del poder económico.

El gobierno de Piñera no podrá fácilmente administrar el país, al no contar con todo el Poder Legislativo, y la izquierda deberá entonces profundizar su presencia y su capacidad de convocatoria del movimiento social, de todos aquellos sectores golpeados por la maquinaria capitalista y neoliberal del poder económico ahora aliado del poder político. 

La izquierda ha sido oposición en Chile, desde 1973 hasta hoy…no serán cuatro años más de una política consecuente de oposición constructiva, pero firme, vigilante, democrática y socialmente respaldada, las que nos van a amilanar.

La izquierda, convertida en un amplio y complejo archipiélago de sensibilidades, partidos y segmentos político sociales, se abre nuevamente a la tarea de la lucha política y social contra el neoliberalismo por mas democracia, a una oposición política firme y democrática desde el Congreso Nacional para romper la exclusión y dar respuesta a las demandas del pueblo chileno.

Manuel Luis Rodríguez U.

Este artículo se encuentra publicado también en el diario electrónico CRONICA DIGITAL – www.cronicadigital.cl

Fifty Fifty el retorno – Escribe Luis Casado

Mira si seremos boludos que ahora le copiamos a Hollywood. En los EEUU la falta de imaginación y de creatividad de los screenplay writers hace que se repitan hasta la nausea: Alien I, Alien II, Alien III, Alien el retorno, Alien la lucha final, y así.
 
Nosotros igual. La película que nos anuncian, esta del “Fifty-fifty”, la llegada estrecha o salvados por un pelo, ya la habíamos visto. “Lagos-Lavín”, “Piñera-Bachelet”, “Frei-Piñera”, caen en la categoría de los thrillers, las películas de suspenso. Con los mismos diálogos, los mismos efectos especiales (Piñera bailando como los macabeos del Mickael Jackson con una gracia de foca, Frei con una peluca en plan “Tootsie” con la gracia de Frei), los mismos recursos escénicos, la misma dramatización.
 
Y estamos condenados a repetirnos los espárragos hasta el vómito, visto que el binominal divide este país en dos, anulando otras expresiones artísticas. Y yo que sé, por ejemplo el western spaguetti, las películas catástrofe, las comedias musicales Fred Astaire – Gingers Rogers, e incluso los géneros preferido de los yanquis, el horror y el cine “gore”.
 
Lástima, porque en la copia feliz del edén el “gore” y el horror están en las calles, basta con ver los prodigios arquitectónicos que le dan a Santiago las cualidades que le hicieron decir a Claude Lévi-Strauss que las ciudades del continente americano lograron la hazaña de “ir de la barbarie a la decadencia sin pasar por la civilización”.
 
En fin, que te la están jugando en plan “suspense”: la elección se decide, -por un azar no por increíble e inesperado menos cierto y comprometedor de tu propia decisión-, con tu voto. Con tu voto que de costumbre no vale un cuesco, no le importa a nadie, como si te la picara un pollo o te la machacaras contra una puerta. Si te olvidaron durante cuatro años es porque estaban  preparando el próximo film, “Concertación, la Resurrección”, mientras la derecha dura, la más dura, definía el reparto que ahora llaman “casting” poniendo a los pinocheteros de la UDI como a los extras que hacen de “marines” en las películas de James Bond: disfrazaditos, con la cara pintarrajeada, con hierbas y matorrales en la espalda, no se ven, están mimetizados con el terreno como si fuesen pastito tierno, para aparecer justo al final, armados hasta los dientes, ignorantes, como siempre lo han sido, de que los “bad guys” son ellos.
 
Si no quieres mamarte la misma película dentro de cuatro años, con los mismos actores de serie B o de culebrón televisivo, o aun con actores “nuevos” y hasta “díscolos”, hay que salir de la lógica que atesoran, como una película de terror mala pero taquillera, la Alianza y la Concertación.
 
Hay que cambiar el guión, las productoras y los actores. Hay que cambiar de Constitución. Hacer como James Stewart en “Mr. Smith goes to Washington”: llegar a la ciudadanía, sacarlos por cansancio.
 
Porque por el momento, mira si seremos boludos que le estamos copiando a Hollywood.

LUIS CASADO

Piñera y la derecha es más de lo mismo

Piñera no es el cambio, a pesar de su retorica envolvente, porque la derecha, o sea la clase política conservadora no es el cambio, no quiere el cambio y no necesita el cambio.  La derecha es mas de lo mismo, el mismo sistema economico, el mismo orden desigual.  Por eso el voto nulo y el voto blanco nno solo no se contabilizan en los resultados, sino que son una ayuda directa y objetiva para la derecha.

¿Cómo van a querer el cambio los mismos que aplaudían al principal asesino del siglo XX en la historia de Chile?

¿De qué cambios cosméticos hablan?

Manuel Luis Rodríguez U.

La Central Unitaria de Trabajadores frente a la candidatura de la derecha

La segunda vuelta presidencial, ha puesto de relieve las grandes diferencias entre uno y otro candidato y, ha esclarecido que no da lo mismo quien Gobierne Chile.

 La Central Unitaria de Trabajadores, es la expresión organizada de los trabajadoras y trabajadores chilenos, de carácter plural, unitaria y con sentido de clase y, es su obligación formarse una posición política para jugar el papel que le corresponde en la sociedad.

 La CUT es independiente y autónoma de los gobiernos de turno, como lo hemos demostrado durante los cuatro gobiernos de la Concertación, es una institución permanente y trascendente de la institucionalidad del Estado, cuyo objetivo de acuerdo a los convenios internacionales de la OIT ratificados por Chile, es la de representar a los trabajadores organizados en el marco del dialogo tripartito entre trabajadores, gobiernos y empresarios.

 Que la CUT adopte una posición política, frente a una elección presidencial por uno u otro candidato, es un derecho democrático y ciudadano que no es contradictorio con este principio de autonomía e independencia. Es lógico y coherente que la CUT, en el marco de una disputa presidencial entre dos candidatos se incline por quién de reales garantías de interlocución con lo que representamos.

 Para la CUT, la democracia no es sólo el hecho de elegir, ni el sólo ejercicio legislativo.  La democracia es una conducta, donde se debe respetar y escuchar a la sociedad civil organizada. La democracia, es entender, escuchar y respetar las instituciones del país, donde las organizaciones sindicales que se dan los trabajadores es parte insustituible.

 A la luz de los dichos del candidato presidencial de la derecha patronal, reafirmamos no habernos equivocado con haber llamado a nuestras bases a votar por la candidatura presidencial de Eduardo Frei, ya que Piñera ha demostrado su intención de desconocer la organización que los trabajadores se dan en el marco de la libertad sindical, lo que constituye una práctica antisindical contrapuesta con los acuerdos internacionales y expresa una actitud antidemocrática y excluyente.

 La CUT, cuya fundación data de 1953 y que fue continuadora de la FOCH y la CTCH, sólo ha sido desconocida en dictaduras. Pinochet la desconoció, ilegalizó, proscribió y persiguió, hizo desaparecer, torturó y asesinó a sus dirigentes. Desconoció el derecho a organizarse de manera libre, autónoma e independiente al movimiento sindical y creó organizaciones hadoc a su dictadura como lo fue la Secretaría General de los Gremios.

 Esgrimir el argumento de entenderse directamente con los trabajadores y no con lo que llama peyorativamente “las cúpulas sindicales”, es una medida demagógica que esconde la verdadera intención de atomizar, dividir y debilitar la organizaciones sindicales, dejando a quien pretende tener como interlocutor, es decir los trabajadores, a expensas del sector empresarial, lo que se ratifica con la propuesta de prescindir del sindicato para negociar solo con 6 trabajadores.

 Es de esperar entonces, que en un Gobierno de Piñera, no se respetarán los derechos conferidos a la Organización de los Trabajadores y empleadores basados en el respeto a las libertades civiles enumeradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, donde se establece que el concepto de derechos sindicales carece totalmente de sentido cuando no existan tales libertades civiles.

 Hacemos un llamado a los trabajadores a no dejarse engañar con el populismo de un candidato que es el representante de intereses contrapuestos con los intereses de los trabajadores.

 Llamamos a no equivocarse, a votar por la democracia que nos permitirá espacios para de manera organizada, unitaria y movilizada, seguir luchando por nuestros derechos.

 DIRECTORIO NACIONAL DE LA CUT

Santiago 14 de enero de 2010