Los magallánicos nos merecemos una Isla Riesco limpia

Unas 50 organizaciones no gubernamentales, además de 12 entidades internacionales, firmaron recientemente una declaración en contra del multimillonario proyecto minero de carbón Isla Riesco, que la empresa Minera Isla Riesco (propiedad de Copec y Ultramar) intenta lleva adelante en la región de Magallanes.

El rechazo ciudadano en Chile y en la región de Magallanes,  surge a partir del método de extracción del yacimiento por parte de la compañía, además de la amenaza que, acusan, implican dichos métodos extractivos en contra de la rica y abundante flora y fauna nativas que habitan la zona.

A esto se suman los impactos negativos que se generarán contra la actividad del turismo en la zona.

Recientemente, las ONG crearon la Organización Comunitaria de Desarrollo Sustentable (OCDS), al que se unieron algunos habitantes de la comuna de Río Verde, donde se emplazarán los tres proyectos de minería a rajo abierto considerados en el proyecto Isla Riesco.

Además, han trabajado con equipos de profesionales de la Universidad Austral, quienes analizaron el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de Isla Riesco, “dando cuenta a las autoridades ambientales de los errores y omisiones garrafales más evidentes”, señala una declaración.   La oposición a este proyecto depredador, además, ha ido sumando otros actores sociales y culturales, como por ejemplo al abogado Fernando Dougnac, quien lideró la negativa a la construcción del tranque de relaves El Mauro, para la faena Los Pelambres del grupo Luksic.

En medio de una polémica pública que crece, no deja de ser notable el silencio que han mostrado en Magallanes los partidos políticos.

En efecto, salvo el Partido Comunista y algunas redes ciudadanas (como la red Alerta Explotación del Carbón en Isla Riesco, Magallanes, difundida en Facebook), los partidos de la Concertación y de la coalición de derecha han mostrado un extraño y sospechoso silencio frente a este proyecto, seguramente enfrascados,  unos en sus constantes disputas internas y los otros en sus esfuerzos por terminar de instalarse en el poder.

Los magallánicos tenemos derecho a una Isla Riesco limpia, y tenemos derecho tambien a preguntarnos: ¿existe verdadera voluntad política de los partidos y las autoridades para impedir este futuro desastre ambiental, o prevalecerá una vez más la lógica mercantil y depredadora del medio ambiente?

Isla Riesco, con aproximadamente 5 mil metros cuadrados de territorio y una de las cinco islas más grandes del país, es una zona que ha estado ligada históricamente a las  actividades ganaderas con presencia en la región desde fines del siglo XIX.

Se ha anunciado públicamente -según informa la Red Alerta Explotación de Carbon Isla Riesco Magallanes– que se pretende explotar uno de los yacimientos de carbón ubicados a 130 kilómetros de Punta Arenas, extrayendo 6 millones de toneladas anuales, durante por lo menos, por 12 años.

El sistema de explotación será mediante rajo abierto, es decir un gran hoyo de explotación de 3.900 metros de largo, 1.615 de ancho y una profundidad de 180 metros, es decir 487 héctareas de hoyo. El proyecto en general, impactará negativamente a 1.500 hectáreas que incluyen el rajo, los enormes botaderos de material de desecho de la explotación carbonífera (como ya se muestran en el sector de pinguineras de Seno Otway, precisamente dentro de la estancia de un acaudalado diputado por la región), instalaciones, caminos en donde circularan las máquinas de extracción y camiones de traslado, etc.

Entre muchos aspectos que preocupan a la ciudadanía, es que este proyecto contempla cortar 400 hectáreas de bosque nativo, secar una de las lagunas de la isla e incorporar a aproximadamente 800 personas a vivir y circular las 24 horas al día en un lugar donde la cantidad de población total de la isla es actualmente de 190 personas.

Su potencial carbonero es enorme, de acuerdo con los estudios hechos por el gobierno y los privados al respecto. En efecto, Isla Riesco cuenta con la reserva de carbón del tipo sub bituminoso más importante de Chile, con buenas leyes de mineral. Pero, se ha demostrado públicamente que los “beneficios” del proyecto son considerablemente menores (apenas 800 empleos en una región cuya fuerza laboral supera los 64.000 trabajadores) que los “costos, perjuicios e impactos” a mediano y largo plazo.

Manuel Luis Rodríguez U.

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2010: ¿mala época para funcionarios públicos?

En los tiempos que corren, el buen tiempo escasea y el mal tiempo prevalece.

Asistimos a un momento político-social particularmente delicado y que puede dejar heridas y quiebres difíciles de cerrar.

En efecto, en esta coyuntura invernal de Chile, se reunen a lo menos tres factores complejos y problemáticos:

1º por una parte, la instalación del nuevo gobierno se ha hecho en forma desordenada y “poco prolija” pero, sobre todo, se ha hecho a contrapelo del sistema de alta dirección pública (QEPD),  procurando “hacer espacio” para los “nuevos operadores políticos” de la coalición gobernante e instalando en la administración pública un extraño ambiente sordo y espeso de incertidumbre y de temor a los despidos;

2º por otra parte, con una Concertación aún en estado de shock y de “divisiones culposas” producto de la derrota presidencial, el gobierno actúa con la “manga ancha” del que gobierna prácticamente sin una oposición coherente, por lo que -hay que decirlo con todas sus palabras-  parecen no existir fuerzas políticas suficientes para defender institucionalmente a los funcionarios públicos en riesgo de despido, incluso con una izquierda con presencia en el Congreso Nacional y en el mundo social y sindical;

3º y finalmente, el clima de amedrentamiento y de miedo silencioso en que se encuentran muchos servicios y sectores de la administración pública, bloquea y paraliza las posibilidades de salir al paso de una política económica gubernamental restrictiva con los trabajadores, y que se apresta a entregarles a los gremios del sector público un reajuste tan minúsculo como el que ya se anticipó con el sueldo mínimo hoy en el Congreso.

Un problema adicional se agrega en esta coyuntura de despidos, parálisis movilizadora y política fiscal restrictiva: la Concertación como coalición política tiene pocos y pobres argumentos ante los funcionarios públicos y sus gremios, para salir en defensa de quienes fueron mantenidos por años en la condición frágil y subalterna de funcionarios a honorarios o a contrata, y que ahora pagan el precio del cambio de gobierno. En la “barrida” saldrán los cargos de confianza y los “operadores” tan vapuleados, pero saldrán también cientos de funcionarios públicos, de servidores públicos, profesionales y técnicos con experiencia, que entraron por concurso  creyendo que el Estado era un empleador confiable y serio, pero cuyo trabajo, desempeño y calidad nunca fue valorada como corresponde.

Es uno de los costos políticos de este paréntesis de cuatro años.

Es probable que los indecentes escupitajos que recibieron Carolina Toha y otros dirigentes concertacionistas el 1º de mayo en Santiago,  hayan reflejado en definitiva ese rechazo visceral de los trabajadores a una política neoliberal que la misma Concertación prohijó por largos años, convirtiendo al Estado en uno de los peores empleadores de Chile.

¿Sería capaz la Concertación de poner como condición para aprobar determinadas leyes, que se entregue un reajuste a los trabajadores como lo demanda la CUT?

Podemos anticipar entonces, el escenario que se presentará en octubre-noviembre cuando la Mesa del Sector Público deba negociar el reajuste de remuneraciones para los cientos de miles de funcionarios públicos de este país.

Los despidos habrán dejado su huella desmovilizadora y paralizante en las asambleas de los gremios fiscales; la autoridad económica podría echarle incluso la culpa -una vez más- al terremoto y a los costos de la reconstrucción; y los gremios fiscales apenas tendrán el respaldo heroico y testimonial de algunos dignos parlamentarios, pero todo quedará para el 2011 o para cuando el país “retome la senda del crecimiento”… y como la crisis económica internacional no muestra signos de amainar sustancialmente, los trabajadores y funcionarios públicos serán llamados nuevamente a la paciencia y a esperar... hasta el próximo gobierno…

…salvo que los sufridos trabajadores o los funcionarios, cansados de esperar y aguantar,  digan otra cosa…

Manuel Luis Rodríguez U.

Este artículo se encuentra también publicado en el diario electrónico CRONICADIGITAL – http://www.cronicadigital.cl

¿Los “progresistas” chilenos se suman contra Chavez? – Declaración Pública de Jorge Arrate

Durante los últimos días, un encuentro realizado en Santiago fue el espacio en que personeros de la Concertación trasmitieron experiencias y ofrecieron consejo a dirigentes de la oposición venezolana. Posteriormente, en una reunión de la Internacional Socialista los dirigentes del PPD y del Partido Socialista allí presentes, entre ellos su Presidente, dieron su aprobación a un informe cuyo sentido no es otro que desprestigiar y desfigurar las políticas del gobierno venezolano.-

Ambos hechos constituyen una improcedente intervención política  en los asuntos internos de un país que tiene en los últimos años un largo y digno historial de consultas y eventos  democráticos cuyos resultados el gobierno del Presidente Chávez ha siempre respetado.-

Algunos partidos chilenos integrantes de la Concertación tiene relaciones de larga data con lo que ha subsistido de las organizaciones políticas socialcristianas y socialdemócratas de Venezuela. No extraña, más allá de lo inapropiado de la conducta descrita, la línea de política que hoy impulsan.  Sin embargo, en el caso del Partido por la Democracia y, muy especialmente, del Partido Socialista, la postura asumida es sorprendente.-

No es comprensible que un partido que, como el Socialista, nació a la vida afirmando una fuerte identidad latinoamericanista y postulando una Federación de Repúblicas Latinoamericanas, vuelva la espalda a su historia y razón de ser y se posicione en contra del gobierno que explícitamente y con más fuerza ha levantado y promovido la integración y la fraternidad entre nuestros  pueblos .-

El derecho a la crítica es legítimo, más aún cuando no existen procesos ni instituciones perfectas. Pero no es legítimo para una fuerza que se supone de izquierda hacerse parte de una campaña destinada claramente a trabar y erosionar el esfuerzo bolivariano que realiza Venezuela.-

Tenemos la convicción que la inmensa mayoría de los socialistas y de las bases del PPD no comparten la postura adoptada por sus dirigentes y los de la Concertación, que con su actitud se han sumado a los intentos por desestabilizar al gobierno democrático de Venezuela.

Alvaro Ramis, teólogo, ex Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile, investigador del Centro Ecuménico Diego de Medellín

Jorge Arrate, economista, ex Presidente del Partido Socialista y candidato presidencial de izquierda en 2009

Manuel Cabieses, periodista, director de revista Punto Final

Faride Zeran, profesora de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Periodismo.

Autobiografía – Salvador Allende Gossens

Pertenezco a una familia que ha estado en la vida pública por muchos años. Mi padre y mis tíos, por ejemplo, fueron militantes del Partido Radical, cuando éste era un partido de vanguardia. Este partido nació con las armas en la mano, luchando contra la reacción conservadora. Mi abuelo, el doctor Allende Padín, fue senador radical, vicepresidente del Senado y fundó en el siglo pasado la primera escuela laica en Chile. En aquella época fue, además, serenísimo gran maestro del orden masónico, lo que era más peligroso que hoy ser militante del Partido Comunista.

Bien pronto, pese a pertenecer a una familia de la mediana burguesía, dejé la provincia, Valparaíso, y vine a estudiar Medicina a Santiago. Los estudiantes de Medicina, en aquella época, se encontraban en las posiciones más avanzadas. Nos reuníamos para discutir los problemas sociales, para leer a Marx, Engels, los teóricos del marxismo. Yo no había frecuentado la Universidad buscando ansiosamente un título para ganarme la vida. Milité siempre en los sectores estudiantiles que luchaban por la reforma. Fui expulsado de la Universidad, arrestado y juzgado, antes de ser médico, por tres cortes marciales. Fui liberado, enviado al norte de Chile y después comencé en Valparaíso mi carrera profesional. Tuve muchas dificultades porque, aunque fui un buen estudiante y me gradué con una calificación alta, me presenté, por ejemplo, a cuatro concursos en los que era el único concursante y, sin embargo, los cargos quedaron vacantes. ¿Por qué? Por mi vida estudiantil.

En Valparaíso tuve que trabajar duramente, en el único puesto que pude desempeñar: asistente de Anatomía Patológica. Con estas manos he hecho mil quinientas autopsias. Sé qué quiere decir amar la vida y sé cuáles son las causas de la muerte.

Terminando mi trabajo de médico, me dedicaba a organizar el Partido Socialista. Yo soy el fundador del Partido Socialista de Valparaíso. Me enorgullece haber mantenido, desde cuando era estudiante hasta hoy, una línea, un compromiso, una coherencia. Un socialista no podía estar en otra barricada que en aquella en la que yo he estado toda mi vida. En verdad, tuve influencia en mi formación de un viejo zapatero anarquista que vivía frente a mi casa, cuando yo era estudiante secundario. Además me enseñó a jugar ajedrez. Cuando terminaba mis clases, atravesaba la calle e iba a conversar con él. Pero como era un hombre brillante, no sólo me planteaba sus puntos de vista sino que me aconsejó que leyera algunas cosas. Y empecé a hacerlo.

Cuando fui a la Universidad, ya había allí una inquietud mayor, y también en esa época los estudiantes de Medicina representábamos al sector menos pudiente, no como los abogados; los abogados, como estudiantes, formaban parte de la oligarquía. Además, yo iba de provincia y desde esa época empecé a ver la diferencia que existía en la Universidad y en la vida. Como médico, las cosas se me fueron haciendo mucho más claras. No soy un gran teórico marxista, pero creo en los fundamentos esenciales, en los pilares de esa doctrina, en el materialismo histórico, en la lucha de clases. Pienso que el marxismo no es una receta para hacer revoluciones; pienso que el marxismo es un método para interpretar la historia. Creo que los marxistas tienen que aplicar sus conceptos a la interpretación de su doctrina, a la realidad y conforme a la realidad de su país. Por ejemplo, yo era tan marxista como ahora en el año 1939, y fui, durante tres años, ministro de Salubridad de un gobierno popular. Soy fundador del Partido Socialista, que es un partido marxista, y llevo dos años en el gobierno. Pero ya lo he dicho: no soy presidente del Partido Socialista, ni mi gobierno es un gobierno marxista.

Yo he sido candidato cuatro veces: en el ‘51, para mostrar, para enseñar, para hacer comprender que existía un camino distinto de aquel que estaba establecido, incluso por el Partido Socialista, del cual yo a partir de ese momento fui expulsado por no haber aceptado esa línea. Expulsado del Partido Socialista entré en contacto con un Partido Comunista que estaba en la ilegalidad. Y así nació el embrión de aquello que es hoy la Unidad Popular: la alianza socialista- comunista. Un pequeño grupo socialista que yo representaba y los comunistas, que estaban en la ilegalidad. En el ‘51 recorrí todo Chile sin ninguna ilusión electoral, pero para decirle al pueblo que la gran posibilidad consistía en la unidad de los partidos de la clase obrera, incluso con partidos de la pequeña burguesía. La fuerza de esta idea, nacida en el ‘51, se manifestó de manera poderosa en el año ‘58. En el ‘58 yo perdí las elecciones por treinta mil votos. En el ‘64, hubiéramos vencido, si hubieran sido tres los candidatos, pero el candidato de la derecha, que era radical, prácticamente se retiró, y quedamos el señor Frei y yo. Y la derecha, apoyó a Frei.

Con esto quiero subrayar que por tantos años yo he tenido un diálogo constante y permanente con el pueblo a través de los partidos populares. Y en esta última campaña organizando los comités de la Unidad Popular en cada fábrica, en los cuarteles, en las calles, en todas partes habíamos formado comités, escuelas, liceos, industrias, hospitales. Éstos han sido los vehículos, los contactos, los tentáculos del pensamiento de la Unidad Popular con el pueblo.

Es por ello que, aunque los medios de información eran tan restringidos, pudimos alcanzar esta victoria de hoy. Se puede usar, aquí, una expresión no política, pero clara: la cosecha de la victoria es fruto de la siembra de muchos años. En el año 1958, el FRAP —que entonces se llamaba así: Frente de Acción Popular— venció en la votación masculina. Yo vencí en la votación masculina y perdí en la de las mujeres.

En 1964, no obstante que Frei fue apoyado por los sectores de la derecha, en el voto masculino quedamos en igualdad, Pero él me ganó, por un porcentaje muy elevado, entre las mujeres. Después de eso, en el ‘70, la verdad es que Alessandri y Tomic habían obtenido más votos que yo en proporción, en el sector femenino. Yo triunfé de lejos, entre los hombres.

Ahora, en el ‘58, las condiciones eran distintas. La Unidad Popular, en aquella época, era representada sobre todo por socialistas y comunistas. Y aun si hubiéramos ganado -gracias al voto masculino- la composición del Congreso era distinta de la actual. Los partidos Conservador, Liberal y Radical eran la mayoría. No había ninguna posibilidad, aun con el apoyo demócrata-cristiano, de que yo venciese al Congreso.

Todo, absolutamente todo, estaba dispuesto en Chile, de modo tal de asegurar la victoria de Alessandri. Además, existía una tradición según la cual el Congreso siempre ratificó a quien venciera en las elecciones. Cuán difícil era suponer que un Congreso en el cual no teníamos la mayoría, hubiera podido romper con esta tradición, para elegir -en el ’58- un candidato socialista apoyado exclusivamente por el Partido Comunista. Si nosotros hubiésemos lanzado al pueblo a la lucha, se habría desatado una represión violenta.

Aunque es cierto que el presidente Ibáñez personalmente expresó simpatía por mi candidatura, no intervino ni me apoyó decididamente. Ni yo le pedí eso. No había ninguna condición, ninguna posibilidad concreta. Ahora, sí creo que hemos demostrado conciencia política. Aquella misma noche yo les dije a los trabajadores que habíamos perdido una batalla, pero no la guerra. Y debíamos seguir preparándonos. Creo que este precedente, entre otros, es lo que ahora me permite tener autoridad moral. La gente sabe que soy un político realista y que, además, mantengo las promesas.

Hace más de treinta años, me correspondió participar en forma activa en la erección del Frente Popular, movimiento unitario de izquierda que, con el sacrificio de legítimas aspiraciones de los partidos de la clase obrera -como el Socialista-, hizo posible el triunfo del presidente Pedro Aguirre Cerda, en cuyo gobierno tuve el honor de ser ministro de Salubridad, como personero de mi colectividad.

En 1952, en momentos difíciles para la clase trabajadora y sus colectividades políticas, enfrenté la dura tarea de encabezar un movimiento de esclarecimiento ideológico, asumiendo su representación en una contienda sin posibilidad alguna de buen éxito electoral. En 1958 y en 1964, fortalecido ya el proceso iniciado en 1951, me correspondió personificar al Frente de Acción Popular en dos campañas presidenciales, que si bien no culminaron en la conquista del poder, contribuyeron de manera decidida a esclarecer y ampliar el proceso revolucionario. El esfuerzo para unificar los partidos populares tiene ahora importancia aún más relevante.

La Unidad Popular se plantea como la alternativa de un gobierno diferente; es la conquista del poder para el pueblo, precisamente después que el país ha experimentado el fracaso del reformismo demócrata-cristiano y cuando aún están a la vista los resultados del anterior régimen, inspirados ambos en el capitalismo tradicional.

El panorama internacional nos señala la urgencia de enfrentar la intromisión imperialista, cada día más insolente y traducida en el fortalecimiento de las fuerzas represivas y contrarrevolucionarias y de la que es gráfica demostración el informe del gobernador Rockefeller.

Bolívar decía: “Los Estados Unidos quieren sujetarnos en la miseria en nombre de la libertad”. Y Martí ha dicho frases mucho más duras. No quiero repetirlas, porque en realidad yo distingo entre el pueblo norteamericano y sus pensadores y la actitud a veces transitoria de algunos de sus gobernantes y la política del Departamento de Estado y los intereses privados que han contado con apoyo norteamericano.

En realidad, la Doctrina Monroe consagró un principio: “América para los americanos“. Pero éste no ha sido efectivamente observado, porque en América del Norte hay un desarrollo económico que no hay en Centro y Sudamérica. El problema no ha sido resuelto sobre base de igualdad de intereses. Defender el principio de “América para los americanos” a través de su Doctrina Monroe ha querido decir siempre “América para los norteamericanos”. Conocemos bien el drama de América del Sur, que siendo un continente potencialmente rico, es un continente pobre, fundamentalmente por la explotación de que es víctima por parte del capital privado norteamericano.

Nosotros luchamos fundamentalmente por la integración de los países latinoamericanos. Creemos que es justo el camino indicado por los padres de la patria, que soñaron la unidad latinoamericana para poder disponer de una voz continental frente al mundo. Esto naturalmente no impide que miremos no sólo con simpatía sino también en profundidad el significado de la presencia del pensamiento del Tercer Mundo. Podría sintetizar mi pensamiento en respuesta a su pregunta diciendo que luchamos antes que nada por hacer de América un auténtico continente en sus realizaciones y por ligarnos cada vez más a los países del Tercer Mundo. Es claro que creemos que el diálogo es fundamental. Los pueblos como el nuestro luchan por la paz y no por la guerra; por la cooperación económica y no por la explotación, por la convivencia social y no por la injusticia.

Si el hombre de los países industrializados ha llegado a la Luna, es porque ha sido capaz de dominar la naturaleza. El problema es que, si bien es justo que el hombre ponga los pies sobre la Luna, es más justo que los grandes países -para hablar simbólicamente- pongan los pies sobre la tierra y se den cuenta que hay millones de seres humanos que sufren hambre, que no tienen trabajo, que no tienen educación. Por eso pienso que el hombre del siglo XXI debe ser un hombre con una concepción distinta, con otra escala de valores, un hombre que no sea movido esencial y fundamentalmente por el dinero, un hombre que piense que existe para la fortuna una medida distinta, en la cual la inteligencia sea la gran fuerza creadora.

Quiero decirle que tengo confianza en el hombre, pero en el hombre humanizado, el hombre fraterno y no el que vive de la explotación de los otros.

La tarea que tiene ante sí la Unidad Popular es de tal urgencia histórica que, si no se cumple con prontitud, incontenibles tensiones sociales arrastrarán a Chile al caos, como consecuencia del fracaso del sistema. Hasta un ciego puede ver las proyecciones y el significado que han tenido y tienen las huelgas del Poder Judicial y del Regimiento Tacna. La hoguera de rebeldía juvenil no se apaga sino con su presencia activa y creadora en la construcción del socialismo.

Si los partidos que reivindican para sí la responsabilidad de vanguardia no son capaces de cumplir adecuada y unitariamente su papel revolucionario, surgirán en forma inevitable la insurgencia desesperada o la dictadura como proyección de la insuficiencia cada vez más notoria del régimen. No es el camino de la asonada, sin conducción política responsable, la solución que puedan sustentar los verdaderos revolucionarios.

Luchamos por crear el más amplio y decidido movimiento antimperialista, destinado a que se cumpla la revolución chilena. Los emboscados que hubieran podido llegar hasta nosotros serán aplastados por la clarividencia revolucionaria del pueblo. No somos sectarios ni tampoco excluyentes; somos y seremos, sí, exigentes, para que en Chile el pueblo no aparezca burlado en sus ansias de independencia económica y política. La dictadura contrarrevolucionaria no será capaz, por cierto, de abrir posibilidades al país ni de acallar, por el imperio de la fuerza, la legitima rebeldía de los chilenos altivos y combatientes.

El cuadro nacional nuestro es muy claro. La frustración se expresa desde el intelectual al campesino, y la juventud busca tácticas de lucha que señalan su decisión de desafiar resueltamente el actual estado de cosas, aunque aquéllas no sean las más convenientes para el desarrollo orgánico del proceso revolucionario. Quienes tenemos serias responsabilidades en el movimiento popular y hemos fundido nuestra suerte con la suya, nos hallamos más obligados aún para asumir una actitud de desprendimiento y de consecuencia moral.

Personalmente, sólo aliento un anhelo íntimo: que vaya donde vaya, esté donde estuviere, seguiré siendo para el pueblo “el compañero Allende”.

Salvador Allende Gossens

Publicado por Proyecto Comunicacional Valparaíso

La CUT de Magallanes ante visita de la Ministra del Trabajo

Desde la perspectiva de los trabajadores de Magallanes, el Estado y particularmente el Ministerio del Trabajo y Previsión Social mantiene una deuda histórica con quienes son la esencia del desarrollo económico y social.

En este sentido no entendemos un Ministerio del Trabajo que no se comprometa con los intereses de los trabajadores.

Hemos sido testigos de cómo las iniciativas que buscaban mejorar las condiciones laborales han sido truncadas por quienes particularmente defienden los intereses del empresariado.

Esta oposición ha sido histórica y hoy nos encontramos con un escenario que instala a los empresarios en el poder político y también en el ejecutivo. Este gobierno ha tenido incapacidad para abordar los temas de los trabajadores, no ha estado abierto al diálogo, ha demostrado falta de conducción que no nos permite realizar un trabajo serio.  Nuestras demandas no son escuchadas imponiendo criterios de mercado por sobre el bien común de la clase trabajadora.

En este sentido los argumentos que pretenden justificar un 3 % de reajuste, tales como, que hemos vivido la peor crisis de la postguerra, o la crisis asiática, el atentado a las torres gemelas, la pérdida de los fondos de pensiones, el terremoto y maremoto;  que sin duda son reales pero que no compartimos ya que también es real que quienes terminan pagando los mas altos costos frente a estas situaciones son los trabajadores y sus familias.

Este necesario debate hoy no incorpora a quienes tienen que vivir con 165.000 mil pesos en una región aislada, con mayores costos de vida, en donde el arriendo de una casa supera los 120.000 pesos, o sólo en los consumos básicos agua, luz, gas, se paga sobre 80.000 pesos y muchas otras  variables que hoy no se incorporan a la hora de legislar sobre el sueldo mínimo.

En nuestra región debemos sumar el recorte presupuestario que impactara en el empleo, y que significara mayor cesantía, más de la que hoy tenemos.

Dicho esto, solicitamos a la Ministra del Trabajo que se pronuncie respecto de nuestras demandas históricas:

1)   Requerimos de un sueldo mínimo digno (sueldo ético) que sea diferenciado para Magallanes.

2)    Exigimos que las leyes de excepción, tales como incentivo a la  contratación de  mano de obra, leyes tributarias y otras que se reflejen en los ingresos de los trabajadores y no sólo sean percibidos por los empleadores.

3)    Exigimos el término de los despidos arbitrarios sin indemnización en el sector público.

3)   Es imprescindible que el sector público cuente con un sistema de negociación colectiva y derecho a huelga.

Finalmente planteamos la necesaria valoración del trabajo como algo más que un simple insumo de la cadena productiva.

DIRECTORIO CUT PROVINCIAL MAGALLANES

¡Gracias Lavín! – Escribe Salvador Muñoz en El Mostrador

Nunca pensé que diría algo así, pero gracias Lavín. Cuando el gobierno de Bachelet impulsó la LGE dándole la espalda al movimiento estudiantil del 2006, todos pensamos que habría que esperar veinte años más para que la educación estuviera en el centro del debate público. Eso hace meritorio lo que ha hecho el Ministro Lavín, pues se ha encargado de mantener este tema en la primera línea del debate nacional. Aunque sus propuestas van en el sentido contrario a las soluciones que nuestro sistema requiere, no hay nada más sano para un país que discutir públicamente acerca de la educación que necesita.

Los Pingüinos del 2006 consiguieron instalar el debate educativo en el centro de la discusión nacional y a pesar de que los resultados de su movilización estuvieron muy por debajo de sus reivindicaciones, para todo el país quedó claro que el sistema educativo, tal como estaba diseñado desde la municipalización de los 80, estaba en crisis. A pesar de ese significativo logro, la clase política de los “consensos” dio por finalizado el debate educativo con un acuerdo unánime para mantener todo como estaba. La simbólica fotografía que muestra a los parlamentarios de la derecha y a los de la Concertación alzando sus manos con este acuerdo en La Moneda, no pudo ser más elocuente.

Por eso cuando veíamos organizaciones estudiantiles débiles y una clase política conjugada para invisibilizar este debate, pensamos que la educación chilena nuevamente había perdido una oportunidad para realizar las transformaciones profundas que requiere.

Pero parece que el Ministro Lavín nos está dando otra oportunidad. No puedo estar más en desacuerdo con sus iniciativas. Levantar 50 liceos de excelencia para aumentar la discriminación contra la educación pública y crear un mapa SIMCE estigmatizando a los establecimientos con menos recursos, son medidas que buscan terminar de matar a los pocos establecimientos públicos que quedan, traspasándolos a los empresarios de la educación. Ninguna de estas medidas soluciona una fracción de los problemas de nuestro sistema educativo.

Su propuesta para reformar nuestro sistema universitario va en la misma línea. Comparto la necesidad de convocar a una nueva institucionalidad, dado que la actual no se hace cargo del desarrollo inorgánico del aparato privado de educación superior, pero tengo sospechas fundadas sobre la forma final que tendrá esa nueva institucionalidad. El silencio sobre esto y el resto de sus propuestas nos dan las claves que necesitamos para saberlo.

Que todo el financiamiento que reciban los establecimientos de educación superior sea a través de fondos concursables y crear un sistema único de créditos y becas, desnuda la verdadera visión que este gobierno tiene de los fines que deben perseguir nuestras universidades: el lucro.

Efectivamente debemos reformar nuestro sistema de educación superior, pero no para cambiarlo por uno peor. La educación superior no puede quedar a merced de las leyes del mercado. Necesitamos un sistema que, a través de un rol activo del Estado, pueda hacerse cargo de generar una oferta educativa acorde a la cantidad de profesionales que cada área del conocimiento requiere. Para terminar con el espectáculo de una juventud desempleada y frustrada, para aportar al desarrollo y para investigar e innovar hacia el avance del conocimiento y el progreso técnico que exige el país.

Lavín busca finalizar la privatización de nuestro sistema educativo que, iniciada en dictadura y profundizada por los gobiernos de la Concertación, tiene a nuestro país entre los peores rankings mundiales en esta materia. No lo culpo, es fiel a su ideología, le doy las gracias.

La Concertación nunca abrió el debate educativo de esta forma. No permitió que se hablara de la institucionalidad de nuestra educación superior y no consideró la LOCE como un enclave de la dictadura. Es más, frustró las iniciativas de los docentes y acalló con violencia las demandas estudiantiles.

Sin darse cuenta, o quizás demasiado consciente de la escasa fuerza que muestran las organizaciones estudiantiles y de profesores, Lavín nos ha vuelto a dar la oportunidad de discutir sobre educación.

Es tiempo de que los docentes organizados, las organizaciones estudiantiles, y todos quienes estamos por una educación de calidad en nuestro país, impulsemos conjuntamente las propuestas educativas que nuestra sociedad requiere.

Por eso y aunque quizás no me entiendas, te digo, ¡gracias Lavín!

SALVADOR MUÑOZ

Comentario aparecido en el portal El Mostrador – http://www.elmostrador.cl

Encuesta CERC mayo 2010: se trata de no confundir los deseos con la realidad

Un 54 por ciento de los chilenos aprueba la gestión del presidente Sebastián Piñera, luego de tres meses  de desempeño en el cargo, tratándose de la más baja valoración inicial que han recibido los mandatarios desde 1990, de acuerdo a los resultados de la encuesta CERC entregados el miércoles 23 de junio.

La aprobación de Piñera es inferior a la lograda al inicio de cada administración por Patricio Aylwin y Eduardo Frei, ambos con un 85%; así como por Ricardo Lagos, con un 67% y Michelle Bachelet con un 65%.     No obstante, esa cifra es superior al 51,61% de votos que el mandatario obtuvo en las elecciones del 17 de enero pasado, lo que indica que aun a pesar del impacto político y social del terremoto/maremoto, el Presidente cuenta con una importante adhesión, que a su vez, refleja el nivel de apoyo que hizo posible su elección.

Mientras tanto, no deja de ser notable que un 33% de los encuestados desaprueba la labor de Piñera.      “La derecha tiene una menor capacidad de movilización política”, explicó el director del CERC, Carlos Huneus, analizando estos resultados.

El estudio revela además, y este es un aspecto esencial de los resultados en análisis, que la aprobación de Piñera desciende hasta el 48% en las regiones del Maule y del Biobío, las más afectadas por el terremoto del pasado 27 de febrero.    En cambio, la gestión de la crisis provocada tras este devastador sismo no afectó la popularidad de la ex mandataria Michelle Bachelet, ya que según el sondeo, el 68% de los chilenos quiere que sea nuevamente presidenta.  En términos políticos, resulta evidente que la ex Presidenta Michelle Bachelet continúa  siendo una figura dotada de un liderazgo políticamente aceptado y reconocido por una amplia mayoría de la ciudadanía.

En tanto, el 39% de los chilenos considera que los veinte años de gobiernos de la Concertación fueron muy buenos o buenos, un 45% opina que fueron regulares y un 12% cree que fueron malos o muy malos.  Luego, ni la derecha puede confundir sus deseos de prevalecer con la realidad de sus dificultades de instalación y gestión, ni la Concertación puede confundir sus deseos de regresar al poder, con la realidad de  su derrota,  de sus divisiones y de su incapacidad para crecer en la adhesión ciudadana.

Un Presidente sobre expuesto y un gabinete ministerial casi inexistente.

El sondeo muestra que los ministros de Piñera tienen una baja visibilidad en la opinión pública, dado que, ante una pregunta abierta, un 58% no los conoce o no los evalúa positivamente.

En ese ámbito, el ministro de Educación, Joaquín Lavín, aparece por el momento como el mejor evaluado, con un 37% (seguramente propulsado por una intensa presencia mediática), seguido de lejos por el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter (que solo recoge un pobre 9%) y por la vocera, Ena Von Baer (8%), la ministra más mal evaluada del gabinete.

Desde un punto de vista metodológico, la encuesta  CERC  se realizó entre el 24 de mayo y el 6 de junio a través de entrevistas cara a cara a 1.200 personas.

Manuel Luis Rodríguez U.

Enseñanzas gauchas – Escribe Ramon Arriagada

En días mundialeros en donde se  transmiten interminables reportajes sobre la presencia de  la  “marea roja” en Sudáfrica, poco es lo que trasciende  sobre los hechos más significativos de nuestro convivir ciudadano. Tanto  la Derecha como la Concertación dan muestras de estar anómicos, es decir, el medio donde sobreviven no está de  acuerdo con sus expectativas; nunca nos había tocado presenciar a tanto miembro de nuestra clase política tratando de ser asertivos con la masa.

Jamás las minorías sexuales habían tenido tanta tribuna. Hoy es posible verlos exigiendo sus derechos a ser escuchados.  La derecha homofóbica, ha pasado a una estancia más dialogante. Cosa curiosa,   Piñera es posible pase al recuento  por ser el gobierno donde las minorías sexuales obtuvieron sus mayores reconocimientos. Al decir de Lemebel, escritor,  integrante de las llamadas  Yeguas del Apocalipsis, “tenía que llegar el día en que a la derecha en Chile, también le repicaran las  hemorroides”.

No obstante a que muchos opinan que en la última elección de Renovación Nacional, fue derrotada la derecha liberal en Chile, no es menos cierto, que el reelegido Presidente, Carlos  Larraín, con su  hablar metafórico y a veces desprolijo, pretende alejarse de la imagen del patrón tradicional del fundo de la zona central. Sus largas estadías en Tierra del Fuego, lo han marcado y llevado al tono gauchesco, tan propio de nuestra geografía humana patagónica y fueguina.

Lo ví sometido al intenso interrogatorio de los panelistas del programa “Tolerancia Cero” el  último domingo. Cuando le preguntaron, sobre cuáles serían las medidas más importantes y urgentes que se  debieran tomar en el país en estos momentos.  Su rostro pasó  de la placidez al rictus, dando indicios de mucha preocupación en sus palabras… “Me preocuparía de solucionar los problemas de Arica y de Magallanes, sobre todo en estos momentos de disputas territoriales”.

Algo grave vislumbra Carlos Larraín en su transitar cercano al poder y los círculos palaciegos. Es posible le preocupa la desnudez y mudez de nuestra Cancillería. Pues, como diría el gaucho, de nada vale gritar mucho, si no se grita bien.

La irrupción de la izquierda – Jorge Arrate

Jorge Arrate
Especial para G80

La irrupción de la izquierda

Chile requiere un giro vital y un giro vital necesita una izquierda que irrumpa.

La elección de 2009 fue una oportunidad. Pesaron en la campaña la carencia de medios de comunicación competitivos y la desigualdad extrema de recursos económicos. Se hicieron sentir la insuficiente participación de organizaciones sociales y expresiones de fragmentación. La candidatura ambigua de Enríquez fue un dispositivo favorable para Piñera y carcomió una mayor proyección de la izquierda. Dos pájaros de un tiro.

¿Podremos irrumpir? La votación presidencial creció un 50%. Fueron electos tres diputados comunistas que superaron a rivales de la Concertación. En la base popular se siguen cursando numerosas iniciativas sociales y culturales, casi siempre acalladas e inconexas. Pero aún no se abre un cauce común que amplíe las fuerzas que aglutinó la presidencial, acredite las discrepancias legítimas y realce las coincidencias que conforman una identidad central.

La izquierda no podrá crecer enfrentada a la izquierda. La falta de realismo o el realismo exagerado, la ausencia de audacia, las desconfianzas, los chauvinismos de grupo, la fraseología revolucionaria sin ideas, el abordaje del “sistema” desde fuera elevado a nivel de principio, o la comodidad de lo establecido y conocido —en el caso de los concertacionistas de ideas socialistas— bloquean una irrupción políticamente indispensable.

Además, el triunfo piñerista pareciera haber estrechado la perspectiva al 2014. Por atrayente que sea la idea de derrotar a la derecha, nadie en la izquierda puede dejar de plantearse un horizonte más largo. Si la izquierda no lo sostiene, nadie lo hará. Por eso hay que preguntarse si una eventual derrota de la derecha el 2014 inicia una etapa nueva o nos retrotrae al juego consabido: la “alternancia” entre dos fuerzas que no cuestionan el modelo económico y que conviven en un modelo político que reparte con equidad binominal las butacas parlamentarias y las alcaldías. El “progresismo”, plástico y maleable, será otra vez funcional a la derecha o, en el mejor de los casos, logrará sustituir a la Concertación.

Irrupción política, social y cultural. Un movimiento amplio que demande una nueva Constitución y logre con su lucha transformar el escenario conservador en que se desarrolla la política, un vigoroso despliegue de iniciativas concretas de lucha y un caudal de votos significativo en las municipales, configurarían una izquierda incidente, a veces decisiva. Para lograrlo se precisa reunir a la izquierda con larga y noble raigambre popular y a aquella emergente, valiosa y creativa, aunque dispersa y variada. Viejos allendistas leales a su historia, luchadores de los ochenta activos o reactivados y una nueva estirpe de jóvenes de este siglo, que pienso que viene brava y lúcida, podrían hacer la tarea.

¿Será sólo un sueño? Sí, puede ser.

En mi caso, sueño a la Gramsci, con “optimismo de la voluntad y pesimismo de la inteligencia”.

JORGE ARRATE
Diario UNO, 20 de Junio 2010

Tomado del portal GENERACION 80

Las ballenas son una especie en peligro de extinción… los embajadores no…

El diputado y presidente del Partido Comunista (PC), Guillermo Teillier, había pedido enviar un oficio de la Cámara de Diputados al ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, solicitándole aclarar la postura que mantiene su cartera respecto a la caza internacional de ballenas.

Esta petición la hizo considerando “que desde el 22 de abril pasado, el actual Embajador en Paraguay, Cristián Maquieira, quien a su vez representa a Chile ante la Comisión Ballenera Internacional (CBI) y es su actual presidente, se encuentra en una cruzada internacional impulsando “a título personal” la reapertura de facto de la moratoria internacional de la caza de ballenas”, expresó el diputado del Partido Comunista en el documento solicitado.

Teillier pidió a Moreno informar a la Cámara de Diputados “la respuesta frente a las reiteradas peticiones de renuncia del embajador Maquieira a su cargo como comisionado chileno ante la CBI realizadas por los senadores Juan Pablo Letelier y Guido Girardi al subsecretario de relaciones exteriores, Fernando Schmidt”.

Asimismo, el diputado Teillier pidió que se explicite al Congreso Nacional “la posición del gobierno frente a la propuesta de reapertura de la caza comercial ballenera antes de la reunión anual de la CBI”, además del “planteamiento del gobierno ante el anuncio del Embajador Maqueira de no asistir a presidir la 62 reunión de las CBI por razones de salud”.

El tema ahora ha sido zanjado por una declaración del Ministerio de RREE., en la que se explicita claramente que el Gobierno de Chile reitera su postura contraria a la reapertura de la moratoria. Chile se opone legal y políticamente a la caza de ballenas en sus aguas territoriales.

Pero la declaración del MInRel elude la cuestión esencial: hay un embajador que es prescindible y que debiera renunciar.  Es el mismo caso del exembajador Otero.  Ese diplomático ante la Comision Ballenera Internacional no actúa ni habla a titulo personal:  es el representante del Estado de Chile ante esa instancia internacional.

Manuel Luis Rodríguez U.

Elogio de la lealtad

En una cultura postmoderna caracterizada por el individualismo extremo, por un materialismo estrecho y exitista, la pervivencia de ciertos valores éticos puede ser signo de buena salud, pero sobre todo es una señal que es posible un verdadero cambio en el futuro.  En un orden social donde cada individuo es el competidor, el depredador y el lobo del otro, la subsistencia del valor de la lealtad es tanto un anacronismo saludable, como una necesidad suficiente a la creencia que la especie humana tiene porvenir y tiene esperanza.

En una cultura donde el dinero ocupa un lugar cada vez más central de las relaciones interpersonales, la lealtad resulta la primera víctima de la silenciosa guerra competitiva de todos contra todos.  En el reino del dinero y en la atmósfera mercantil del orden capitalista dominante, no solo las cosas tienen valor (valor de uso y valor de cambio, en la lógica marxiana) sino también las personas pueden llegar a tener un precio (por uso y por desuso).

En el mercado de los bienes materiales y de los individuos mercantilizados, valores éticos como la probidad, la responsabilidad, el sentido del deber, el servicio público, o la lealtad, pueden aparecer como antiguedades morales o revestir una importancia crucial en la construcción y reconstrucción de relaciones sociales de profundo contenido humano.

He aquí un tema valórico, que las mentes conservadoras son incapaces de evocar: en un mundo regido por el mercado y la mercantilización de las relaciones humanas, la lealtad aparece como una especie moral en peligro de extinción.

La lealtad implica una mutua relación de valorización del otro, el mutuo reconocimiento de lo que cada uno vale en cuanto persona, desde su dignidad, desde su individualidad irrepetible, desde su propia biografía.  Yo soy leal contigo no solamente porque tú eres leal conmigo, sino sobre todo y en primer lugar, porque reconozco en tí un ser humano distinto y especial, con todas tus virtudes y con todos tus defectos, porque valoro en primer lugar lo que eres, lo que aportas a la vida y a la humanidad, porque creo en tí y en tus valores personales.

Desde esta perspectiva, puede afirmarse que la lealtad es el contenido ético esencial de la amistad.

Detrás de la lealtad, sin embargo, no hay espacio ni para la complicidad, ni para ocultar el engaño.  Pero, aunque caigas, aunque te hundas en el error, aunque equivoques el camino, yo sigo siendo leal contigo, sobre todo en este momento difícil de tu vida, y seguiré creyendo que eres un ser humano recuperable desde tu humanidad.  Por eso, cuando alguien es desleal contigo, sigues creyendo en el valor de la lealtad, pero ese alguien ha perdido a un amigo, ha perdido a un ser humano de entre los suyos.

Las crisis personales, familiares y hasta sociales, sirven como medidores de la temperatura y de la consistencia de la lealtad de quienes se dicen nuestro amigos, nuestros cercanos: es allí donde se ponen a prueba las palabras, las frases de buena crianza, los saludos cordiales, los abrazos y las expresiones de cercanía.

Es entonces que se mide la verdadera lealtad de ls personas.

Es entonces cuando se conocen los verdaderos amigos… y los otros…

Ser leal significa adherir a las demas personas por el solo hecho y el valor de su existencia, de la amistad o de la dignidad que les pertenece como humanos.  Significa responder por las demas personas, por el otro, en las buenas y en las malas circunstancias y sobre todo en los momentos difíciles en los que este valor se pone a prueba.

Manuel Luis Rodríguez U.

La transición de Otero – Escribe Roberto Pizarro

La transición de Otero

Por Roberto Pizarro *

Miguel Otero no conoce la Argentina. Sus dichos son un golpe al corazón a las Madres de la Plaza de Mayo y al propio canciller argentino, torturado hasta el cansancio por los esbirros del dictador Videla, homónimo de Pinochet en la represión a los demócratas. Además, el ex embajador, al colocar en entredicho las violaciones a los derechos humanos como política de Estado, ha borrado de una plumada los informes internacionales y nacionales que probaron fehacientemente las aberraciones cometidas durante el régimen de Pinochet.

Parece que hay seres humanos que, más allá de realidades insoslayables o que representen institucionalmente al país, en la hora cero revelan su verdadera ideología y ponen en evidencia los profundos sentimientos que los caracterizan. Es el caso de Otero, a quien los dolores de los chilenos, la fuerza de la razón o la propia evolución cultural de la sociedad no lo conmueven. Por ello, sus frases posteriores de arrepentimiento resultaron poco convincentes. En él no hay tránsito alguno a favor de una cultura democrática. Mala cosa para los esfuerzos del presidente Piñera de desmarcarse de la derecha decimonónica.

Recuerdo bien a Otero, fiscal de hierro en septiembre de 1973, quien como interventor en la Facultad de Economía de la Sede Norte de la Universidad de Chile me expulsó de las aulas por “fomentar ideologías foráneas”. Conmigo se fueron a la calle y a las cárceles, con el mismo argumento, profesores intachables, incluido Marco Aurelio García (hoy asesor del presidente Lula da Silva) y alumnos brillantes, quienes han tenido posteriormente una vida pública destacada. Estudiantes y profesores argentinos, brasileños, peruanos, ecuatorianos, bolivianos, paraguayos, panameños, norteamericanos y centroamericanos que convivían en las aulas de la Facultad de Economía de la calle República, convertida posteriormente en el cuartel central de la CNI, fueron reprimidos por Otero. Estoy seguro de que él no ha recibido ni el olvido ni el perdón de los dieciséis jóvenes de mi facultad que fueron ejecutados a partir del “pronunciamiento militar”, promovido por el fiscal de la época. Más aún: con sus dichos, el embajador para tiempos oscuros abrió aun más la herida abierta en los familiares de los jóvenes mártires.

Qué gran diferencia entre Otero y el general Balza, a quien conocí en Quito cuando yo era embajador y él, comandante en jefe del Ejército Argentino. Al saber que yo había sido detenido en Buenos Aires, gracias a la Operación Cóndor, me habló lleno de emoción: “Embajador Pizarro, le ruego me perdone por lo que le hicimos. Esto nunca más sucederá en mi país”. Con estas palabras, que ya las había hecho públicas a su propia nación, me sentí reparado por la Argentina. Eran las palabras de un hombre valiente, que sin hacer cálculos políticos me reiteraba personalmente lo mismo que dijo en una visita a Santiago: “¿Quienes éramos las Fuerzas Armadas para decidir los que tenían que vivir o morir? ¿Quienes éramos para recurrir a macabros procedimientos, como el homicidio, la desaparición forzosa de personas, la tortura, la privación ilegítima de la libertad y la reducción a la servidumbre?” (El Mercurio, 27/9/03).

Las palabras del general Balza me reconciliaron con la Argentina, país que quiero y respeto. Por otra parte, en junio de 2003, el comandante en jefe del ejército chileno, el general Cheyre, pronunció al fin el demorado y esperado “nunca más”, que no fue capaz de efectuar Pinochet. Ello abrió camino al reencuentro de los militares con la ciudadanía. Sin embargo, los civiles instigadores del golpe y la represión en Chile han mantenido hasta ahora un riguroso silencio. Estos no tienen la humanidad y la valentía del general Balza, ni la inteligencia y la dignidad del general Cheyre. Es el caso de Otero, quien nunca debió haber sido nombrado embajador en la Argentina.

* Rector de la Academia de Humanismo Cristiano, ex embajador en Ecuador y ex decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile.

En detrimento de la naturaleza (Isla Riesco parte I)

Bielefeld-Alemania/ ¿Qué tienen en común: Chile, Isla Riesco, el Estrecho de Magallanes, 30 estancias productoras de ganado bovino y ovino, la reserva natural Alacalufes de dos millones de hectáreas de extensión, la piscicultura, el ecologismo, la ornitología y la extracción de carbón a cielo abierto?

Desde hace unos años Chile presenta un déficit energético que no ha podido ser solucionado a pesar del desarrollo de megaproyectos en varias zonas del país. Las termoeléctricas ubicadas al norte del país requieren de material para la generación de energía y encontraron en el carbón una opción, si no la más ecológica, sí la más rentable y económica.

Isla Riesco, un territorio diverso

Es la cuarta isla más grande de Chile, ubicada al sur del país y con más de 30 estancias productoras principalmente de ganado vacuno y de ovejas, una zona con alto crecimiento en la exportación de los  derivados de estas empresas. Las estancias son legados familiares y han sido dejadas de generación en generación, siendo muchas las fincas que llevan varias décadas asentadas en el lugar realizando las mismas labores de antaño.

En la isla conviven cientos de especies animales, junto con la naturaleza y el hombre. Las bahías de Isla Riesco son un lugar en el cual las familias migrantes de ballenas jorobadas del Atlántico, hacen sus apariciones de temporada para alimentarse, siendo un lugar perfecto para la observación, además y que eventualmente pueden estrellarse con los buques carboníferos que entrarán al lugar, o morir al paso de las enormes propelas de los buques.

En la isla se encuentran la Reserva Nacional Alacalufe y la estancia Cabo León, propiedad de la Fundación Yendagaia, tierras que fueron entregadas a la fundación por del magnate y ecologista norteamericano Douglas Tompkins, quien ha logrado frenar en esa zona del continente, varios proyectos que atacan la biodiversidad, el medio ambiente y los ecosistemas.

Al igual que otros lugares de la Patagonia, posee un ecosistema sensible debido a su rica en vegetación, fauna y flora. Se destacan especies animales como los coihues, legas, ñirres, coipos, pájaros carpinteros, entre más especies, algunas en vías de extinción, como los huemules y los cóndores, lo que lo hace un lugar propicio para el ecoturismo, además.

Los embates del progreso

A fines del siglo XX se realizaron extracciones de carbón de menor escala, que duraron dos décadas aproximadamente, siendo el área con la reserva de este mineral de tipo subbituminoso más grande de Chile, y a su vez el más contaminante. Esto hará necesaria una mayor explotación para poder obtener un alto nivel calorífico.

La explotación minera en área representará la fuerte presencia de compuestos químicos como el dióxido de carbono (CO2), dióxido de azufre (SO2) y dióxido de nitrógeno (NO2), los cuales son altamente peligroso y gases generadores del efecto invernadero que actualmente tiene el planeta. Generalmente en las zonas en donde se producen gases como el SO2 y el NO2 al tener contacto con el agua, se produce la conocida lluvia ácida, un corrosivo altamente peligroso para la salud humana y la naturaleza, y afectan de manera directa las poblaciones de especies de plantas y animales.

A su vez la extracción del carbón en Isla Riesco implica la tala de 4 mil hectáreas de bosques nativos, remoción de suelos en un ecosistema que no ha sido explorado adecuadamente y por ello se puede perder una enorme riqueza de diversidad biológica. A todo ello se le suma que la posterior reforestación del bosque, tras 12 años de explotación, tiempo de duración de los planes mineros que están por ser iniciados, se perdería una variabilidad en las condiciones y tipos de especies que allí habitan desde hace varios siglos. Si bien es cierto que la ley chilena exige que después de la terminación de un proyecto de tal magnitud, el área se reforestada, nada garantiza que la zona guarde su riqueza genética, igualmente las mineras no tienen planes de reforestación al finalizado el contrato.

A todo ello se le suma que en el proyecto minero de Isla Riesco no está contemplada la posterior recuperación de la zona y sólo se espera que el lugar sea rellenado con agua. Lo que va claramente en contravía con las disposiciones del gobierno del país Austral en donde el objetivo primordial del proyecto es abastecer a las termoeléctricas proyectadas en el norte de Chile como AES Gener, Eléctrica Guacolda, Termoeléctrica Castilla, entre otras, aunque aún están en revisión las leyes que las regulan de forma tal que se fiscalicen sus emisiones.

Al norte del Polo Sur

Chile es un país con una riqueza mineral muy importante y reconocida alrededor del globo. Sus minas de cobre le dieron al país un nombre como país minero, pero es una nación que cuenta con pocas fuentes de producción energética. La infraestructura eléctrica se basa en el gas natural, que posee el 33% del mercado, mientras que el económico y contaminante carbón ocupa el 18% del total de energía del país. El resto está repartido entre la generación hidráulica, que suma el 39%, junto con otras fuentes de generación. Esto supone una crisis de orden energético en donde la mayoría del gas importado viene de Argentina y Bolivia.

En el año 2007, los diputados socialistas Marcelo Díaz y Marco Enríquez-Ominami, junto a René Alinco (PPD) dijeron a la agencia chilena de noticias Orbe que “el petróleo y el gas natural se agotarán en pocas décadas más. Es evidente que nuestra conciencia sobre la crisis energética sólo se despierta cada vez que nuestros vecinos argentinos nos cortan la cañería. Veamos los distintos aspectos de esta clásica imprevisión nacional, Chile no ha resuelto adecuadamente la relación con sus vecinos, especialmente con Bolivia. Con quienes aunque se han realizado ciertos avances no hemos logrado una integración que permita visualizar la venta de gas boliviano a Chile”.

De la misma manera los diputados enfilaron sus críticas al sector privado, el cual genera la mayor parte de la energía del país, en donde el estado es un simple regulador de precios y en donde el mercado en manos de multinacionales hace que éste sea más competitivo, pero sin control. El gobierno no tiene capacidad de acción frente a las decisiones de las empresas de crecer donde y como quieran. El compromiso que tienen dichas empresas, es el de prestar un servicio a toda la comunidad y en donde las generadoras y distribuidoras del servicio son las que fijan los precios, lo cual ha agravado la crisis de abastecimiento en Chile.

Es tiempo reconocer los riesgos

El futuro energético no es claro para todas las naciones del planeta, pero lo que sí es claro es que la explotación minera a cielo abierto es una amenaza contra los ecosistemas. Si bien el petróleo y el carbón son fuentes de energía, no es posible continuar contaminando el medio ambiente sin asumir las responsabilidades que estos daños conllevan. El carbón es económico, tal como lo fue el gas a comienzos del presente siglo, pero los precios presentan una variabilidad sustancial en el mercado, lo cual supone que en un futuro muy cercano el carbón tome la curva ascendente en su precio.

Los políticos siguen siendo insensibles al tema, tal como lo demostró públicamente la alcaldesa de Río Verde, Tatiana Vásquez en 2009, quien dijo que “tenemos que preservar y proteger el medio ambiente, pero también se necesita crear trabajo. La gente no vive del aire ni contemplando bellezas”. Lúcidas palabras en un momento en el cual las acciones medioambientales son claves para la supervivencia humana y de las especies.

No son miedos infundados

La explosión y posterior colisión de la plataforma petrolera de la British Petroleum (BP), Deepwater Horizon, en costas de los Estados Unidos, demuestra los altos riesgos y consecuencias graves que presentan los accidentes relacionados con los combustibles fósiles. En la plataforma de BP el 20 de abril perdieron la vida 11 trabajadores.

Las noticias mundiales reportan anualmente cientos de accidentes dentro minas, las cuales son generalmente de carbón. La minería no sólo acarrea daños a la salud y el medio ambiente, sino que cobra pérdidas humanas siempre que ocurre un accidente sin contar con las graves consecuencias a la salud.

Mientras que existe la intención política de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, así mismo siguen en aumento los proyectos mineros. Chile cuenta actualmente con 11 proyectos carboníferos en donde el país podría triplicar sustancialmente su aporte al calentamiento global. Los intereses económicos se anteponen a los comunes y esto es claro en Isla Riesco donde la vida y la ecología de la región están en riesgo, pero el gobierno central no revisa lo que está ocurriendo y se mantiene al margen como observador a costa de enormes pérdidas medioambientales.

Carlos Parra Bösenberg

Artículo publicado en el portal HOLAVERDE

Los espejismos de la educación – Escribe Ramón Arriagada desde Natales – Y nuestro comentario y análisis

El país dice estar preocupado de la educación de las nuevas generaciones. Al menos eso percibo al leer  diarios y escuchar en radio y televisión  las  más diversas opiniones.  La prueba Simce fue como un golpe violento al avispero y a la vergüenza social.

Recién hemos caído en la cuenta que en Chile hay varias instituciones que no son democráticas. Entre ellas la salud y la educación. Hay un tipo  de educación que está predestinada a quienes serán los líderes del  progreso del país,  la élite intelectual y política; a sus aulas serán pocos los escogidos para ingresar.

El resto,  la parte más numerosa, será rebaño,  será masa amorfa, sólo encontrará trabajo en la administración pública y en las Pymes. La llamarán clase media en ascenso, ya ni siquiera proletariado, pues como estamos llegando en ingresos a parecernos a Portugal, sus componentes practicarán el hábito del “no me vayan a confundir”.  Son los frutos  de un sistema social perverso que exacerbó el individualismo y destruyó las redes sociales y solidarias.

Algunos aplauden resultados y subiditas de puntos.  Al comentar los buenos resultados, lo primero que desmienten es haberse preparado para tan magno evento, cuando en la intimidad saben  sí lo hicieron.  Pero los resultados de las escuelas donde está la pobreza más dura no son preocupación ni motivo de atención.

En la  Escuela 3, Santiago Bueras, establecimiento ubicado en barrio de pescadores y  campesinos de Puerto Natales, en el Octavo Año, en la última  prueba Simce, un noventa y dos por ciento (92%) de sus alumnos  “ no logra todos los aprendizajes esperados para Sexto Básico”. Elegí este dato al azar, pero es la realidad de nuestra educación municipalizada en una ciudad aislada,  de mucha deprivación  cultural por la lejanía de los centros del saber.

Vendrán Licenciaturas y fiestas para celebrar el término de la Enseñanza Básica. Para tan magna ocasión estarán papás ceremoniosos, peinaditos y encorbatados. Dejarán  sus labores en lejanos  golfos, canales y puestos ganaderos,  confiados que sus hijos han emprendido el camino que les permitirá ser superiores a ellos.

¡ Total todo está bien, si parece bien!

RAMON ARRIAGADA

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LA EDUCACIÓN COMO IMPLACABLE FILTRO SOCIAL

En las condiciones del sistema educacional chileno, parece ser que el modelo educacional implantado por la dictadura hace más de 30 años atrás, ha sido “exitoso” a la hora de crear tres educaciones distintas, separadas y casi antagónicas social y culturalmente.  Tal como argumenta Ramón Arriagada, asistimos a una educación para la elite adinerada, con colegios privados de alto costo y con alta efectividad, una educación para la llamada clase media, con colegios particulares subvencionados de mediano costo y con mediana efectividad, y una educación para pobres, con colegios municipales de bajo costo y con baja efectividad.

Todo ello con las debidas y respetables excepciones.

Cada uno de esos sub-sistemas educacionales casi autárquicos, produce como resultado jóvenes que van a situarse -en su generalidad- en la estructura económica y social para el cual estaban destinados casi fatalmente: de los colegios privados y las universidades privadas caras a los puestos gerenciales y de administración superior; de los colegios subvencionados a los cargos de supervisores y “mandos medios” tecnico-profesionales; y de los colegios municipales y rurales a las tareas subordinadas de obrero, de trabajador asalariado, de empleado de baja calificación.

Las excepciones a esta regla de hierro de la educación, esos colegios municipales y rurales, esos establecimientos heroicos donde el involucramiento y el compromiso profesional de directores, profesores, paradocentes, padres y apoderados e incluso alumnos salen del promedio y se destacan en las mediciones realizadas, no hacen sino confirmar excepcionalmente dicha regla.

Y el esfuerzo que hacemos los educadores, los profesores, los docentes, muchas veces esfuerzos anónimos de heroismo anónimo a pesar de ser denostados y ninguneados diariamente, es precisamente el de tratar de romper el circulo de hierro que convierte a la educación en un terrible, silencioso e implacable filtro social.

Creemos y seguimos creyendo que en educación no existen fatalismos ineluctables ni destinos absolutos.

Mientras mas privatice usted la educación y las aulas, mas cerca estará de alimentar la creación del negocio educacional y la instalación perversa del lucro como criterio de eficiencia de los procesos educativos.   Mientras mas privatice usted la educación, más cerca estará usted de alimentar una bomba social de desigualdad y de exclusión que algún día le estallará en la cara al sistema político.

Todos los grandes esfuerzos realizados en el período de la Concertación, apuntaron a cerrar o disminuir la brecha social y cultural así establecida y cristalizada, con resultados magros, porque el cambio en materia educacional supone procesos de larga data y de lenta maduración, pero donde sí fueron exitosos es en terminar de mercantilizar y privatizar casi todo el sistema educacional chileno, si a este gigantesco y desordenado puzzle de escuelas, programas, simces, mediciones, ministerios, curriculums, seremis, oficinas, colegios e infraestructuras se le puede llamar “sistema”.

Manuel Luis Rodríguez U.