Los chaquetas rojas ya están aquí – Escribe Ramón Arriagada from Natales Port

Cuando un movimiento social o político quiere tener vigencia en el tiempo, debe preocuparse  junto al factor que  los reúne y aglutina,  destacar liderazgos carismáticos y  mística para ser creíbles.

Si a lo  anterior  agregamos símbolos identificatorios exteriores:   banderas, himnos y la exaltación de tradiciones del colectivo,  llegaremos a la convicción que  cualquier utopía es realizable.

Chile entero, hoy está pendiente  si la  derecha política con  un Presidente de la República,  será capaz de gobernar  y salir airosa para,  al cumplirse cuatro años, el impulso “generoso”,  alargue el mandato de dicho conglomerado.

Los partidos de la Alianza, han presenciado sorprendidos como se ha establecido un gobierno alejado de los partidos que la conforman. A nivel regional el  presidente de la UDI, ha reconocido que el cielo se les  está cayendo sobre sus cabezas.  Balich, está esperanzado  que la Intendente  se deslizará desde su, hasta el momento, desperfilado compromiso social hacia una actitud más militante.

Al presidente regional de la UDI, le dan explicaciones que no explican y tuvo que viajar a la capital, porque le estaban  según él “pasando la máquina”.  Sobre todo en cuanto a pegas para militantes  espartanos, que dieron la cara;  hoy, al parecer, basta colocarse una  chaqueta roja con los  blasones piñeristas, salir a abrazar al bajo pueblo y cometer algunos errores para aprender a gobernar.

Licencias que son posibles al no existir oposición organizada,  y porque no sabemos  hasta cuando deberemos agradecer a quienes gracias a un relámpago de su cerebro, abandonaron el área privada, para llegar desinteresadamente a cumplir labores en el despreciado aparato estatal.

En esta comedia de equivocaciones de nuestra política nacional,  personeros de la UDI, como el senador Longueira a nivel nacional,  y Jorge Balic a nivel regional han  notificado  ¡Se acabó el aprendizaje!.  Alusión directa a los del nuevo referente, aquellos de la roja indumentaria.

Viendo la experiencia de la Concertación, un  sagaz dirigente aliancista, espera no se cometan los  mismos errores, ante un pueblo que  mira, pero que también castiga.  Esperanzado, afirma,  que felizmente  un rayo nunca  cae dos veces en el mismo lugar.

Anuncios

Termoeléctricas, el lado B – Escribe Alejandra Mancilla

Escribí esta columna el día antes de que el Presidente rechazara la decisión de la Corema de la IV Región de instalar la central Barrancones en las cercanías Punta de Choros. Las protestas con argumentos de peso por parte de parlamentarios, ONGs y activistas surtieron efecto… por el momento. Lo que no cambia es la conexión entre la nueva serie de termoeléctricas que esperan aprobación en Chile y el carbón de Isla Riesco, que -cabe suponer- será una de sus fuentes de energía principales.

El problema de las termoeléctricas, entonces, no es sólo cuánto contaminan in situ, sino también cuánto contamina la extracción del carbón que las echa a andar.

Tras la aprobación inicial del proyecto para construir la central termoeléctrica Barrancones, en la costa de la IV Región, han surgido escandalizadas voces de protesta, calificándola como “el mayor crimen ecológico del último tiempo”, “un desastre”, “una pésima noticia” y “crónica de una muerte anunciada”.

La empresa franco-belga Suez Energy pretende construir una central a carbón bituminoso y sub-bituminoso de casi 600 MW de potencia, con una inversión de 1.100 millones de dólares, a pocos kilómetros del santuario natural Punta de Choros-Isla Damas. Además de ser el hábitat del 80 por ciento de la población mundial de pingüinos de Humboldt, abundan en estas costas los delfines nariz de botella, los lobos marinos y ballenas ocasionales. Las aguas turquesas de la isla invitan a los buzos a explorar el rico fondo marino; la costa escarpada y las kilométricas playas de arena blanca, matizadas por antiguos conchales dejados por los pescadores, son un placer para el visitante que puede perderse por horas a lo largo de ellas (lo digo por experiencia propia).

Una vez más, los chilenos vemos con impotencia cómo un puñado de agentes auto-interesados toman decisiones que significan un cambio de vida radical, y para peor, no sólo para los seres humanos sino también para otras especies (muchas veces únicas). Y una vez más hay que guardar la esperanza de que algún abogado ingenioso, un par de congresistas desalineados y un grupo de ONGs activas le pongan freno como sea: reclamando ante el Consejo Directivo de la Conama, interponiendo recursos de protección en los tribunales de justicia, dando a conocer la noticia internacionalmente, para generar presión desde afuera, etc.

Considerando que Barrancones es sólo la primera en una serie de termoeléctricas que esperan ser aprobadas en el norte (Cruz Grande y Castilla son otras en la lista), me surgen dos preguntas al menos. La primera, ya formulada por otros: ¿en qué quedará la promesa del hoy presidente de la República, que como candidato aseguró que promovería las energías renovables en desmedro de estas otras decimonónicas y sucias? Es de esperar que no haya sido sólo eso, una promesa, y que ante esta decisión de unos pocos seremis y gobernadores tenga algo que decir.

La segunda pregunta, más urgente, es de dónde se pretende sacar el carbón necesario para funcionar. Y la respuesta es preocupante. Parece evidente que estos proyectos termoeléctricos asumen que, cuando sean aprobados, estará aprobado también el proyecto carbonífero Mina Invierno, en la XII Región, hoy en estudio; un forado a tajo abierto de 500 hectáreas en medio de Isla Riesco, tesoro natural y turístico en potencia. Hoy más del 90 por ciento del carbón usado en Chile es importado, pero ésta podría proveer en pocos años el 30 por ciento de la oferta. Todo con un alto costo ambiental de por medio.

Ante esto, me parece que hay que aunar fuerzas y hacer de estas dos causas una sola: sin termoeléctricas, no se necesita carbón. Quienes quieren evitar la contaminación de un paraíso conocido, como lo es Punta de Choros, deben querer evitar también la contaminación de Isla Riesco, un paraíso aún por descubrir.

Carta del socialismo allendista al Juntos Podemos Más

Estimados compañeros y compañeras:

El compañero Manuel Jacques, Presidente de la IC nos ha informado del Manifiesto que darán a conocer como Juntos Podemos Más.

Reciban compañeras y compañeros de los partidos y movimientos del Juntos Podemos Más, un  fraternal saludo del Socialismo Allendista y nuestra reafirmación de priorizar un entendimiento superior de unidad de la izquierda chilena  para enfrentar la nueva coyuntura que vive nuestro país.

Para ello, contamos con un programa  de gobierno vigente en cuanto a sus objetivos inmediatos, así como aquellos objetivos de más largo aliento. Un programa unitariamente acordado en la Asamblea Nacional de la Izquierda por los partidos y movimientos del Juntos Podemos y del Frente Amplio en torno la candidatura presidencial del compañero Jorge Arrate.

Para enfrentar esta nueva etapa histórica, consideramos prioritario ensanchar la izquierda y su relación con los trabajadores y movimientos sociales. Necesitamos una izquierda protagonista con una clara vinculación social y cultural, activa en la movilización social, promotora de la organización popular y ciudadana para enfrentar la apatía y el inmovilismo conservador.

El Chile del bicentenario requiere de una izquierda movilizada con un claro sello de alternativa antineoliberal para contribuir a modificar la correlación hegemónica conservadora actual en nuestra sociedad, como resultado de 20 años de gobiernos concertacionistas en cohabitación binominal con las fuerzas conservadoras y poderes fácticos. Esta situación se agrava significativamente hoy con el gobierno derechista de Sebastián Piñera.

Para enfrentar el nuevo escenario político es prioritario fortalecer un polo de izquierda opositora autónoma para desplegar desde ahí acciones comunes con la Concertación y otros sectores de oposición. En ese marco son positivos los entendimientos sin exclusiones para enfrentar al gobierno de la derecha, la represión y penalización de la protesta social y el continuismo de la política económica  neoliberal en nuestro país.

En la base social, en los movimientos sociales y en el parlamento, debemos unitariamente como izquierda verificar e impulsar  acciones conjuntas con las fuerzas opositoras sociales y políticas impulsando una gran movilización nacional por una nueva Constitución, la recuperación de nuestras riquezas naturales y la defensa de nuestro cobre, una salud y educación pública de calidad, la protección de los derechos de los trabajadores y del sector público, el impulso de una reforma tributaria profunda, el cambio del sistema binominal para terminar con la exclusión, la desmilitarización de la Araucanía y una política exterior soberana de integración Latinoamericana, entre otros temas.

Varios de estos planteamientos han sido recogidos por el ex candidato Eduardo Frei en carta dirigida a Jorge Arrate y los Partidos y movimientos  del Juntos Podemos y el Frente Amplio. También se encuentran contenidas en los planteamientos del Partido Humanista y del ex candidato Marco Enríquez Ominami.

Estimados Compañeros y compañeras:

Cuando  nos aprestamos a conmemorar  el bicentenario de nuestra nación y los 40 años de la unidad del pueblo y de la izquierda expresada en el triunfo de la Unidad Popular con Salvador Allende como Presidente de Chile, consideramos indispensable y prioritario el forjar juntos una izquierda protagónica y unida, capaz de constituirse en alternativa de futuro.

Reciban nuestros saludos fraternales y  deseos de éxito,

Fraternalmente

Esteban Silva Cuadra

Coordinador

Partido del Socialismo Allendista

Convocatoria al XXIV Congreso del Partido Comunista de Chile

CONVOCATORIA

AL XXIV CONGRESO

UNIDAD Y LUCHA

DEL PUEBLO

PARA UN GOBIERNO

DE NUEVO TIPO

Los comunistas somos parte de Chile y de los chilenos.

Constituimos una organización política de los trabajadores

y las trabajadoras, en la que encuentran también un espacio

de realización de su vocación democrática pequeños

y medianos empresarios, las mujeres dueñas de casa y

los adultos mayores, los(as) jóvenes estudiantes, los(as)

profesionales, los(as) intelectuales y artistas, los pueblos

originarios y todos quienes, desde la diversidad social, luchan

por un mundo mejor, por los derechos humanos y por

la Paz. Nos sentimos orgullosos de nuestra lucha centenaria

en defensa de los derechos del pueblo trabajador, de sus

hermosas tradiciones y de la cultura universal.

Hemos sido activos participantes en la construcción

de nuestra República Bicentenaria, por casi cien

años, los mismos de nuestra existencia, en todas sus

dimensiones. Desde el siglo XX hemos sido protagonistas

en los hechos históricos que marcaron

el progreso social, económico y cultural de Chile.

La democracia y el socialismo han sido nuestro norte.

Luchamos contra la dictadura de Ibáñez y fuimos parte

del breve pero fecundo gobierno de Pedro Aguirre

Cerda. La traición de González Videla, que nos llevó

a la ilegalidad por una década, no pudo impedir que

nuestras demandas pasaran a ser las exigencias de

todo un pueblo movilizado por sus derechos, que en

pocos años logró una gran victoria junto al Presidente

Salvador Allende cuyos logros históricos, como la

nacionalización del cobre y su ideario político y social

perduran en la conciencia y voluntad de lucha de los

chilenos y que, en diversos países, sirven de sustento a la

emancipación de sus pueblos. Nos jugamos por entero,

en la primera línea, contra la dictadura oprobiosa de

Pinochet y los conspiradores civiles y militares que la

provocaron, contribuyendo decisivamente a su derrota.

La exclusión a la que se nos pretendió confinar en la

nueva etapa de transición a la democracia no nos ha

impedido levantar una alternativa al neoliberalismo

imperante ni luchar por objetivos democráticos y de

justicia social en las calles, en los centros de trabajo,

en las escuelas y universidades, en las comunidades

mapuche, en las poblaciones. La exigencia popular que

abrió paso al pacto electoral instrumental entre el Juntos

Podemos y la Concertación y la lucha por cambios

institucionales nos ha llevado de vuelta al Parlamento

después de 36 años de ausencia. Recordemos que a la

fecha del golpe teníamos 25 diputados y 9 senadores.

Reconocemos en nuestra trayectoria el legado de militantes,

mujeres y hombres, que nos han abandonado

físicamente en el último período, pero que sus nombres

permanecerán ligados a las más nobles causas

del pueblo de Chile: les recordamos junto a Gladys

Marín, Patricio Bunster, Javier Chávez, Volodia Teitelboim,

Italo Rojas, Manuel Cantero, Luis Corvalán.

Seguir leyendo Convocatoria al XXIV Congreso del Partido Comunista de Chile

¿Existen las clases sociales? – Escribe Marcos Roitman en La Jornada de México

Los detractores del socialismo no pueden oír hablar de la existencia de explotación,  imperialismo o explotadores. Se muestran iracundos cuando algún comensal o interlocutor les hace ver que las clases sociales son una realidad. Los portadores del nuevo catecismo posmoderno, dicen tener argumentos de peso para desmontar la tesis que aún postula su validez y su vigencia como categorías de análisis de las estructuras sociales y de poder. Lamentablemente, sólo es posible identificar, con cierto grado de sustancia, dos tesis. El resto entra en el estiércol de las ciencias sociales. Son adjetivos calificativos, insultos personales y críticas sin altura de miras. Yendo al grano, la primera tesis subraya que la contradicción explotados-explotadores es una quimera, por tanto, todos sus derivados, entre ellos las clases sociales, son conceptos anticuados de corto recorrido.

Ya no hay clases sociales y si las hubiese, son restos de una guerra pasada. Desde la caída del muro de Berlín hasta nuestros días las clases sociales están destinadas a desaparecer, si no lo han hecho ya. El segundo argumento, corolario del primero, nos ubica en la caducidad de las ideologías y principios que les dan sustento, es decir el marxismo y el socialismo. Su conclusión es obvia, los dirigentes sindicales, líderes políticos e intelectuales que hacen acopio y se sirven de la categoría clases sociales para describir luchas y alternativas en la actual era de la información, vivirían de espaldas a la realidad. Nostálgicos enfrentados a molinos de viento que han perdido el tren de la historia. Para seguir adelante, hay que renovar, buscar conceptos en un mundo novísimo.

Sin duda en las dos últimas décadas del siglo XX y la primera del XXI han emergido procesos sociales, económicos, políticos y culturales que no sólo han reinventado la realidad sino los conceptos para describirla. Ello no es acontecimiento novedoso. La historia está llena de estas vicisitudes donde se inventan palabras. Basta leer libros de tecnociencias, informática, bioquímica o neurociencias para comprobar lo dicho. Incluso, una academia tan conservadora como la española de la lengua se ve obligada, cada cierto tiempo, a incorporar voces que emergen de la vida diaria hasta convertirse en una realidad difícil de soslayar. Sin embargo, no debe caerse en el absurdo de tirar el niño con el agua sucia dentro. Nuevas voces no invalidan las ya existentes. Pueden complementar o enriquecer el lenguaje.

La posibilidad de caer en el absurdo a la hora de renombrar objetos, oficios y situaciones, está a la orden el día. Los casos son variopintos. Así, nos podemos encontrar que un cocinero se ha convertido en un restaurador de alimentos; los recreos en los patios de los colegios, han pasado a denominarse “segmentos lúdicos” y los bares se consideran “zonas de avituallamiento rápido”. Esta moda sólo aporta confusión.

No es lo mismo un concepto viejo que otro anticuado.

El imperialismo existe por mucho que les pese a quienes plantean su muerte en beneficio de la llamada interdependencia global o globalización. Su definición sigue siendo válida en tanto explica a) la concentración de la producción y del capital que dio origen a los monopolios; b) la fusión del capital bancario e industrial y la emergencia de una oligarquía financiera; c) el poder hegemónico de la exportación de capitales frente a las materias primas; d) la formación de las trasnacionales y reparto del mundo entre las empresas; f) las luchas por el control y el reparto territorial del mundo entre países dominantes; y g) facilita comprender las formas de internacionalización de los mercados, la producción y el trabajo.

Por consiguiente, los cambios del imperialismo señalan su versatilidad y capacidad de adaptación en medio de los cambios profundos que sufre el capitalismo. La globalización como concepto no sustituye al imperialismo como una realidad. Saber que el imperialismo actual dista del imperialismo del siglo XIX es sentido común y no requiere de muchas cábalas. El imperialismo goza de buena salud. Otro tanto ocurre con el concepto de clases sociales.

En la actualidad muchos científicos sociales prefieren hablar de estratificación social y estructuras ocupacionales antes que acudir al concepto de clases sociales para explicar las desigualdades, la pobreza o la indigencia. Los ejemplos pueden continuar. También los conceptos  de explotación y colonialismo internos ha caído en desgracia aunque la semiesclavitud, la trata de blancas y el trabajo infantil y el dominio étnico sean una realidad cada vez más extendida en el planeta. Es este contexto adverso para el pensamiento crítico donde ve la luz, en América Latina, una nueva realidad que trata de explicar este rechazo al uso de conceptos y categorías provenientes de la tradición humanista y marxiana: la colonialidad del saber y del poder.

Bajo el manto de parecer posmodernos, integrados a la llamada sociedad de la información y partícipes de la globalización neoliberal, se renuncia a ejercer el juicio crítico. Es más cómodo dejar de pensar, apoyándose en una supuesta caducidad de los conceptos, que darse a la molestia de averiguar cuáles son y han sido las transformaciones sufridas por las clases sociales durante las últimas décadas. Ello supondría reflexionar, atributo del cual carecen los nuevos robots alegres de pensamiento sistémico.

Por último sirva como provocación señalar las diferencias entre conceptos viejos y anticuados. La ley de gravitación universal tiene más de cinco siglos, por su data es desde luego longeva, pero sigue siendo válida. Quienes duden de su pertinencia, les aconsejo un ejercicio práctico, déjense caer de una altura de 50 metros y comprobaran si la ley de gravitación universal es anticuada y caduca. Lo mismo ocurre con las clases sociales. Negar su existencia es, por decir lo menos, un acto de ignorancia.

Punta Choros y la termoeléctrica…y después ¿quién podrá salvarnos?

El camino entre Punta de Choros y Suez Energy,  pasa por el Palacio de la Moneda.

Extraña, por no decir, nebulosa fue la maniobra esa del Presidente de la República, una autoridad del Poder Ejecutivo que no tiene ninguna atribución en materia de decisiones sobre instalaciones energéticas ni medio ambiente, de llamar por telefono a los dueños de Suez Energy la empresa que pretendía instalar una planta termoeléctrica en Punta Choros en la IV Región.

Y digo extraña, porque además que el Presidente de la República se saltó toda la normativa legal medioambiental vigente, deja en un limbo el futuro del nuevo estudio de impacto ambiental cuando Suez Energy decida instalarse en otro punto del borde costero de Chile.  Si Suez Energy decide instalarse en otro punto del territorio y la ciudadanía rechaza nuevamente ese contaminante proyecto, ¿volverá Piñera a llamar a los dueños de Suez Energy para pedirle que se vayan a un tercer lugar?

¿Algo así como “siga concursando”…?

¿Porque no derogamos toda la normativa ambiental y de estudios de impacto ambiental y dejamos que sea el Presidente de la República el que resuelva todo el asunto vía telefónica?  ¿Para qué necesitamos COREMAS, CONAMAS y Ministerio del Medio Ambiente si todo se puede decidir desde el Palacio de la Moneda?

Manuel Luis Rodríguez U.