La crisis del Transantiago: cuando la política atropella a la ciudadanía

La puesta en marcha del programa Transantiago en la capital, podría considerarse como el peor ejemplo de fallas en el diseño y errores en la gestión.  No se trata solamente de un plan cuya puesta en marcha ha sido un desastre de gestión urbana (no se consultó a la ciudadanía y la información de los cambios es insuficiente), sino pone de relieve el grave impacto que tienen las políticas públicas cuando se construyen bajo la lógica neoliberal.

Contratos que garantizan millonarios recursos fiscales a empresas privadas de transporte, defectos en la delimitación de recorridos, improvisación de logística, mala información pública, todo con el solo propósito de que el negocio del transporte sea rentable.   No nes mucho lo que puede criticar la derecha a este plan: los grandes beneficiados con el Transantiago son un reducido grupo de empresas nacionales y extranjeras y los perjudicados a corto plazo son los usuarios y los pequeños dueños de micros que quedaron marginados de la licitación de recorridos.

Transantiago será el nombre de una de  las mayores verguenzas políticas y sociales del gobierno de Michelle Bachelet.

Manuel Luis Rodríguez U.

editorTrabajenMovimiento

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