Cuando el pueblo se pone en movimiento

Un fantasma recorre el Oriente…

…el fantasma de la libertad y la democracia…

Mañana martes 1° de febrero, una amplia coalición de organizaciones ciudadanas egipcias, intentarán reunir 1.000.000 de ciudadanos y ciudadanas en la plaza Tahrir de El Cairo: será un momento culminante e histórico de casi una semana de gigantescas manifestaciones de protestas masivas contra 30 años de un régimen autoritario de Hosni Mubarack, respaldado, financiado y principal aliado de Estados Unidos en el Medio Oriente.

Un viento de protestas ciudadanas recorre todo el Medio Oriente; es la marea del poder ciudadano que se hace presente en las esferas del poder.

Nadie puede anticipar que el resultado político de estas manifestaciones ciudadanas en Egipto sea una democracia como la teorizamos en Occidente.

CUANDO LA REPRESIÓN ES INSUFICIENTE PARA FRENAR LA MAREA

Ninguna medida de presión ni represión (aviones militares y helicópteros sobrevolando las manifestaciones, corte de Internet y de las comunicaciones telefónicas, arresto de dirigentes, suspensión de licencias para agencias noticias no adictas al régimen, disparos contra la multitudes) ha podido doblar la voluntad política de las multitudes egipcias, cansadas y agotadas por el desempleo, la inflación, la pobreza que afecta al 42% de la población, la corrupción de un régimen civico-militar autoritario y agotado.

En un momento crítico para la revolución egipcia en marcha, las distintas agencias noticiosas reportan que los militares han expresado que no actuarán contra el pueblo, lo que indica que el gobierno Mubarak estaría perdiendo el último apoyo institucional que le queda antes del derrumbe.

Pero, todo sucede y se resuelve en las calles.

Como en los viejos tiempos de las revoluciones sociales y políticas del siglo XIX y el siglo XX y que los “renovados” de todos los colores habían declarado como anticuadas y obsoletas. 

He aquí de nuevo, una revolución política que pretende ser democrática, plural, civil (“nor religious, not military, but civilian” gritan los manifestantes en las calles) y multitudinaria y que los ideólogos neoliberales no entienden ni pueden comprender bajo la lógica del mercado o de las elites tecnocráticas que aprendieron en la universidad lo que el pueblo tiene que hacer y tiene que decir.

CUANDO LOS POBRES SE PONEN EN MOVIMIENTO

A la luz de los acontecimientos egipcios, cabe preguntarse: ¿quién dijo que la lucha de clases había desaparecido? ¿quién dijo que Carlos Marx  había muerto?

Millones de egipcios pobres, de ciudadanos de una clase media empobrecida, de mujeres, de jovenes y estudiantes, de ancianos, de cesantes y desheredados han salido a las calles a luchar contra la injusticia, por la democracia y la libertad, un pueblo que se moviliza contra una clase poderosa que extrae de Egypto las grandes riquezas y recursos para beneficio de unos pocos y de algunas compañías extranjeras y occidentales.

El derrumbe del gobierno Mubarak (todos hablan de “transición” hoy) puede significar un cambio brutal  y profundo en el complejo ajedrez geopolítico del Medio Oriente (el 8% del comercio marítimo mundial pasa por el canal de Suez), al precipitarse un actor estratégico para los intereses económicos, geoestratégicos y energéticos de Estados Unidos y de Occidente. 

El fracaso político y moral del régimen autoritario de Mubarak se demuestra en las crecientes redes sociales de internet (Twitter, Facebook, MyPage y otras) a través de las cuales periodistas, comentaristas, comunicadores y simples ciudadanos informados transmiten al mundo en directo lo que está sucediendo en las calles de El Cairo, de Ismaylia o de Alejandría.

Seguramente que Mubarak  y su régimen autoritario colapsará también gracias a la globalización de las comunicaciones y la circulación de la información.

La lección egipcia, que repite con pocas semanas de diferencia, las manifestaciones democráticas en Tunez, refleja que la  reserva de conciencia democrática  y de moral cívica en los ciudadanos del mundo continúa alimentando nuevas experiencias de expresión, de protesta y de creación de nuevas instituciones y formas de gobierno que respondan a las aspiraciones de la mayoría.  Es probable también que los hechos que hoy presenciamos en Egipto y otras naciones del Medio Oriente, sean una confirmación palmaria del pronóstico de Toni Negri: hemos entrado en la era de las multitudes y los gobiernos deberán adecuarse a los nuevos tiempos. 

No es de extrañar en este sentido que el Gobierno de la República Popular de China (recordando las manifestaciones en Tien AnMen en 1989), haya bloqueado el concepto “Egipto” en todas las redes de Internet…

La historia política reciente demuestra por tanto la validez de esta afirmación: así como en la década de los ochenta la marea democrática arrastró con las dictaduras militares latinoamericanas, y en la década de los noventa pusieron término a los regímenes comunistas europeos-orientales, en la segunda década del siglo xxi asistimos al derrumbe -tarde o temprano- de las autocracias arabes (monarquías y repúblicas autocráticas), barridas por las multitudes demandando las libertades que no tienen y la democracia que no conocen.

La lección de un pueblo en movimiento por su libertad y por la democracia, es un ejercicio siempre vigente de conciencia cívica, de unidad de todos los movimientos y grupos opositores, de resistencia contra todas las formas de opresión, pero también es una demostración más que el modelo neoliberal de mercado (del cual Egipto es una víctima desde la crisis financiera de 2008) encuentra cada día menos adeptos en el mundo.

Manuel Luis Rodríguez U.

Fuente de la ilustración: Ramy Raoof, Egipto.

La crisis de la regionalización centralizada

El breve pero intenso episodio de movilizaciones ciudadanas protagonizadas por los magallánicos en la primera quincena de enero recién pasado, puso de manifiesto varias falencias que afectan al sistema político e institucional chileno: una de las más notorias es la crisis de las relaciones institucionales existentes entre el Estado central y las regiones.  Un centralismo agobiante aqueja al aparato estatal chileno, del mismo modo como las empresas y corporaciones privadas no se salvan del mismo centralismo corporativo que acusan en las instituciones del aparato público.

Cabe preguntarnos si la elección directa de los Consejeros Regionales -un anuncio  político y electoral archirrepetido que no se cumple nunca- o la elección universal del Intendente Regional, como propone el Senador de la República Pedro Muñoz, vendrían a subsanar una falla estructural en el sistema institucional del Estado donde, en definitiva, las decisiones, las facultades y atribuciones y la asignación de los recursos fiscales dependen de autoridades y organos del Estado radicados en la capital.

El centralismo está instalado no solo en las instituciones y las organizaciones, reside también en el subconsciente colectivo de la clase política y gobernante, de la clase dirigente y empresarial.

Visto desde una perspectiva estrictamente política el Estado chileno aparece ante los ciudadanos como un aparato piramidal donde las grandes instituciones y poderes emanan de la soberanía popular -en una democracia aún incompleta- mientras que las instituciones regionales y locales siguen dependiendo de los poderes centrales y de autoridades ubicadas en el nivel central: hoy en Chile “pesa” más el Subsecretario de Desarrollo Regional (dependiente del Ministerio del Interior) que un Intendente, un Gobernador o un Alcalde…

Se trata de un virus centralista que impregna la casi totalidad del sistema económico, administrativo y político: las decisiones principales están radicadas en un conjunto de Ministros y Subsecretarios o directamente en la autoridad presidencial, en las directivas nacionales de los partidos políticos, en los directorios y gerencias generales de las empresas, en los directorios de las empresas del Estado, de donde resulta que hay autoridades regionales y locales (Intendentes, Gobernadores, SEREMIS, Jefes de Servicios, Gerentes de sucursales…) que terminan dependiendo  siempre de la decisión final que se adopta en Santiago.

En este modelo de regionalización centralizada, el proceso de toma de decisiones comienza y termina en autoridades radicadas en la capital del país.

En el aparato del Estado chileno se han ensayado en los últimos treinta o cuarenta años sucesivos e interrumpidos procesos de regionalización, tentativas de descentralización y de desconcentración, que han terminado finalmente ahogados por la fuerza imperativa casi inevitable del centralismo presidencial e institucional. 

En un Estado unitario, basado en una Constitución de orígen autoritario y de formato presidencialista y centralizado, toda demanda regional, toda expresión regionalista termina subsumida dentro de un unico patrón de conducta y de toma de decisiones: siempre hay una autoridad central que decide.  El que la demanda ciudadana magallánica por “No al alza del gas” (un tema sectorial de una empresa estatal y dos Ministerios) haya tenido que ser zanjado por el Presidente de la República (en comunicación telefónica con un Ministro enviado a la región a “negociar” con la Asamblea Ciudadana de Magallanes), refleja y desnuda esta regionalización centralizada, y donde las autoridades políticas regionales pecaron de omisión y de incapacidad para resolver localmente una demanda ciudadana que no supieron anticipar ni resolver.

Desde la época de la regionalización desarrollista iniciada por Frei Montalva (1964-1970) pasando por el diseño regionalizador propuesto por la Unidad Popular (1970-1973), la regionalización autoritaria del régimen militar (1975) condujo al actual esquema de regiones con una proliferación de comunas, pero resultando una regionalización aun más centralizada y vertical, y las sucesivas reformas parciales del modelo de regiones desde 1990 en adelante en el marco de la Modernización del Estado, solo han dado como resultado un leve reforzamiento de las facultades e instituciones regionales, mientras en definitiva el Estado central conserva lo esencial de las atribuciones, las facultades, la asignación de los recursos y la toma de decisiones.

¿Para cuándo van a existir los servicios públicos regionales?

¿Para cuándo los ciudadanos de las regiones van a elegir todas sus autoridades regionales?

¿Para cuándo los plebiscitos regionales vinculantes?

¿Para cuándo las regiones podrán crear sus propios impuestos y conservar el uso y la facultad de invertir sus propios recursos en su propio desarrollo regional?

¿Para cuándo las regiones podrán disponer de niveles mayores de autonomía, como para decidir su propio desarrollo?

Manuel Luis Rodríguez U.

Valiente Presidente…

El temor de que el Presidente de la República, mismo que se vanagloriaba hace algunos meses de haber levantado más de un 53% de votos en la indómita región de Magallanes, pudiera ver las miles de viviendas enbanderadas con banderas negras, persigue a los operadores políticos de La Moneda y sus secundones de Punta Arenas.

Linda verguenza se pueden pasar en Magallanes: me resulta inimaginable esa veloz comitiva presidencial corriendo a más de 100 kms. por hora por la carretera que baja del Aeropuerto Presidente Carlos Ibañez del Campo de Punta Arenas, con los vidrios polarizados, las motocicletas y radiopatrullas con sus intermitentes rojos, tratando que el Presidente de la República no vea esas banderas regionales y esas multitudes de magallánicos protestando por el alza del gas que había decretado SU gobierno.

Valiente Presidente el que prefiere quedarse unas horas aburriendose en el aeropuerto (no hay ni bancas para sentarse en ese enorme edificio…) antes que “bajar al pueblo” y atreverse a tomar contacto con la realidad magallánica de la que sus asesores, ministros, seremis, intendentes y expertos comunicacionales entienden tan poco.

¿Cómo se vé la ciudad de Punta Arenas, capital de la región de Magallanes, desde la distante distancia de los 12 kilómetros que la separan del aeropuerto…?

… …

EL OVEJERO DE MI TIERRA

El futuro del gas en Magallanes: el concepto del precio justo

En la región de Magallanes, un amplio y multifacético movimiento ciudadano transversal y dinámico, producido durante la primera quincena de enero de 2011, ha puesto en entredicho las condiciones de la tarificación del gas natural que sirve como combustible básico, imprescindible y esencial para todos los domicilios, todo el alumbrado, y toda la actividad productiva.

 Las multitudes de ciudadanos movilizados alrededor de la Asamblea Ciudadana de Magallanes, una red de alrededor de 20 organizaciones sociales  y territoriales de toda la región, lograron revertir una decisión impolítica del directorio de ENAP, consiguieron la renuncia del Ministro de Minería Ricardo Reineri, cuestionaron políticamente a todo el Gobierno Regional de Sebastian Piñera en la región y obligaron al gobierno central a enviar al Ministro Golborne a negociar un acuerdo con las organizaciones ciudadanas, acuerdo que traslada el problema al Congreso mediante un proyecto de ley y pospone la decisión de alza hasta octubre del 2011.

El problema del gas en Magallanes no está resuelto.

Porque hay un tema mucho más profundo en esta materia…valga la redundancia…

 No obstante la amplitud del movimiento, en el fondo del conflicto por las tarifas del gas en la región de Magallanes (gas que es producido en la propia región), sin embargo, muchos parecen haber soslayado un aspecto que pocos han examinado con detenimiento: es la cuestión del precio del gas en Magallanes.

 Hay aquí un conjunto de preguntas que no han querido ser respondidas abierta y transparentemente a la ciudadanía:

 ¿Cuál es el precio al cual ENAP está vendiendo el gas de Magallanes a la empresa Methanex?  Si estamos en un mercado libre, ¿cómo se explica que el precio y el contrato de suministro de gas de ENAP a la multinacional Methanex, son precios y contratos secretos?

 Pero aquí surge una pregunta de inconfesables repercusiones económicas, sociales y políticas.

 Sabemos cuál es el precio al cual los ciudadanos magallánicos estamos pagando el gas que nos vende la distribuidora privada GASCO: US$ 3.19 el MMBTU, y entendemos que ENAP le cuesta producir el gas a un valor de US$ 1.3 el MMBTU.

 Cabe entonces preguntarse: ¿porqué y bajo qué argumento de racionalidad económica la empresa GASCO recarga en un 250% el precio del gas que producimos los magallánicos y que nos venden cotidianamente?

¿Dónde están y en qué consisten las enormes y cuantiosas inversiones que ha hecho y hace GASCO en la región de Magallanes como para justificar tan desmesurada ganancia que sale de los bolsillos de más decenas de miles de consumidores magallánicos?

¡Con razón el exMinistro Reineri tuvo que reconocer (…ahora…) que no se pueden comparar los precios del gas en Magallanes con los de Santiago allá en Chile…!

 Explicado en términos simples para el entendimiento de todos los ciudadanos, los datos son extremadamente simples: ENAP le vende gas natural a GASCO a un precio de US$ 1.3 el millón de BTU, y GASCO nos vende ese mismo gas natural (ya elaborado) a US$ 3.19, es decir, la distribuidora obtiene un margen de ganancia de un 250% sobre el producto que nos vende.

 ¿Cuán eficiente es una empresa (según las leyes clásicas de la economía) que tiene que remarcar (“marginar” en jerga usual) en un 250% su precio de venta?  ¿Qué criterios de rentabilidad explican ese brutal incremento de un 250% que pagan los usuarios magallánicos por el gas que se encuentra en nuestro propio subsuelo?

 ¿Y SI TRABAJÁRAMOS CON EL CONCEPTO DEL “PRECIO JUSTO”?

Surge entonces a partir de estas interrogantes, un concepto distinto para enfocar la problemática del gas natural en Magallanes, concepto que supone tomar en consideración no solo los aspectos estrictamente mercantiles y contables del asunto del precio, sino también recurre a las dimensiones sociales del tema.

 Podría decirse el concepto de precio justo supone un precio que tome en consideración las condiciones geográficas y climáticas de zona extrema, los factores económicos de costo real y de retribución racional de la inversión realizada y las dimensiones sociales que implica vivir en la región más austral del territorio nacional donde el gas natural no es un lujo sino que es un servicio básico esencial e imprescindible para el funcionamiento de la región y de sus habitantes.

 Si el problema del precio y de la tarificación del gas natural en Magallanes es abordado exclusiva y estrechamente desde una dimensión económica y economicista, bajo la lógica de oferta-demanda y de los monopolios naturales, bajo los criterios de la rentabilidad de las empresas involucradas en el negocio gasífero en esta región, corremos el riesgo de caer dentro de la racionalidad capitalista excluyente que asocia el precio del gas que la región produce a un binomio, a un constructo aritmético, desconociendo que siendo éste un mercado monopólico, la empresa distribuidora nos castiga diariamente con el 250% de recarga sobre el valor al que compra el producto a ENAP.

 Se da en Magallanes una doble paradoja –impresentable desde el punto de vista ético y social para la ortodoxia capitalista y neoliberal- que nadie quiere abordar valientemente: ENAP  (una empresa estatal monopólica) le vende el gas a una empresa extranjera (Methanex, una multinacional monopólica) a un precio mucho menor que el que pagamos los magallánicos (empresa que absorve 10 veces más gas que todos los habitantes de la región, lo que explica que aparentemente las reservas del subsuelo parecen agotarse…), mientras la empresa distribuidora (GASCO, una empresa distribuidora monopólica), nos recarga un 250% sobre el precio al cual ENAP le vende nuestro gas.

 El capitalismo y el modelo neoliberal de desarrollo en Chile, presenta una seria cojera  moral y social en Magallanes.

 Manuel Luis Rodríguez U.

Nuestra semana rabiosa – Escribe Ramón Arriagada

NUESTRA SEMANA RABIOSA.

 Escribe : Ramón Arriagada

 Trato de recordar quien fue el personaje  que  difundió aquello  que  “ la buena política es hacer creer a los pueblos que son libres”.  Los gobiernos son calificados a partir de su capacidad para domesticar  a sus ciudadanos;  crear un clima social  tranquilo para que el modelo de dominación no se deteriore; en democracia, tratan de usar lo menos el garrote y más  la persuasión. Todo a través  de sus aparatos comunicacionales neutralizando a los menos informados,  que siempre son mayoría.   

 No era extraño, por lo tanto,  que  los gobiernos de la  Concertación,  después de casi veinte años, manejaran a la perfección los medios para evitar desbordes sociales.  Los pescadores artesanales  en Magallanes,  bien lo experimentaron. A una toma  caminera, era de esperar la represión como recurso específico del método  de gobernar.  Con lujos de detalles escuché esas historias de botes en llamas, lacrimógenas y correteadas  a manifestantes por la inmensidad de la pampa.   

 Algún día se sabrá con  precisión, porque al Gobierno de Piñera fue tan renuente a usar la represión, elemento persuasivo tan lógico para un  conglomerado, que prometió  a sus adherentes cautelar el orden y la propiedad privada.

 Una golondrina no hace verano, ni una gaviota se pierde en el mar. En Magallanes afloró del cuerpo social una alternativa emergente,  antisistémica y de soñadores  de autonomías.   Como todo movimiento espontáneo, bastaba una consigna para movilizarlo,  no había la intención ni remota de luchar  por la independencia de la dictadura transversal del centralismo.

 Fue un estado de ánimo, nacido como reacción a las desigualdades extremas y la marginación del  modelo económico;  hubo poder popular en las calientes  161 horas de  catarsis regionalista.  Pero,  al ser un  comportamiento colectivo, carente  de ideología, pasará a la historia como un movimiento social, hasta simpático para los historiadores y cientistas sociales que lo estudien en el futuro.  Como la  recordada Revolución Pingüina. 

 El voluntarismo de las barricadas por momentos se transformó en luchas de clases, cuya radicalización fue creciendo peligrosamente,  a medida  que avanzaban  las horas.  La autoridad y rango en los combatientes, nacía  del sacrificio en la permanencia  tras  una barricada;  mandato que se tornó peligroso, hasta para los propios dirigentes de la Asamblea.  Quienes ascendían por méritos piqueteros en la toma de decisiones, no comprendían  la necesidad de negociar de toda lucha social. Es lo que hizo temer a un parlamentario, al quinto día, con toda justeza y visión, cuando afirmó que se estaba en “las puertas de un caos social”.

 Respecto de nuestra semana rabiosa,  ésta es mi opinión,  en un debate  que recién se inicia, en donde  es necesario tomar posiciones y no permitir que otros opinen por usted.

 RAMON ARRIAGADA 

La revuelta del gas – Regionalismo, movimientos sociales y actores políticos en la revuelta del gas en Magallanes, 2011

PRÓLOGO

 Este ensayo contiene un análisis detallado de las causas, dimensiones y características del proceso de movilización social que se produjo en la región de Magallanes, Chile, en la primera quincena del mes de enero de 2011, contra el alza tarifaria del gas natural.

 Se ha adoptado aquí un enfoque multidisciplinario tanto desde la Historia Social, como de la Ciencia Política y la Sociología de manera de intentar comprender las diferentes  fuerzas en presencia, procesos y dimensiones que estuvieron en movimiento en estos eventos.

Esta es una contribución intelectual para la Asamblea Ciudadana de Magallanes, para entender y razonar el pasado, para dimensionar el presente y sobre todo, para proyectar los futuros posibles.

 Punta Arenas – Magallanes, 24 de enero de 2011.-

 ELEMENTOS PARA UN MARCO TEÓRICO:

LAS CRISIS COMO COYUNTURAS DE TENSIÓN

 La crisis de la política en la transición a la modernidad

 La Política, como práctica social y como universo simbólico, ha entrado en crisis, como una de las consecuencias de los múltiples impactos provenientes de la modernización.

 La percepción ciudadana respecto de la Política está cada vez más degradada y deslegitimada, y este es un fenómeno que trasciende las fronteras nacionales para abarcar el conjunto de la sociedad y los sistemas políticos contemporáneos.  Por lo tanto, la afirmación de que la Política, los partidos y la clase política han entrado en una prolongada crisis de legitimidad y credibilidad en la sociedad actual, no es básicamente un “argumento ideológico sesgado” –aunque pueda serlo en boca de ciertos políticos detractores de sus demás adversarios- sino que es un tópico respaldado por un cúmulo creciente de indicadores, entre los cuales las encuestas de opinión pública no son más que un factor.

 La política tradicional se ha hecho no creíble, ha perdido la centralidad de su atractivo anterior.

 La crisis de la Política es, a la vez, una crisis de la acción política, como una crisis de la percepción pública acerca de ella, es decir, de la cultura política.

 El creciente predominio del discurso y las prácticas individualistas, y la búsqueda del éxito y la realización personal, y la notoria des-solidarización de los ciudadanos respecto de la sociedad en general y del sistema político en particular, son manifestaciones exteriores de una tendencia profunda que tiene lugar en la época contemporánea: la tendencia hacia la modernidad.

 La modernidad –como tendencia estructural e ideológico-cultural dominante- se introduce en el sistema político, generando un efecto disolvente y desarticulador, de manera que las fuerzas, partidos y actores políticos tradicionales se ven enfrentados a la creciente tensión ocasionada por nuevos problemas y nuevas aspiraciones y demandas provenientes de una sociedad civil cada vez más culturalmente diversa y socialmente diversa.

 Probablemente, uno de los rasgos más significativos que denotan la crisis de los paradigmas políticos, y la propia crisis de la Política (como práctica social), reside en la pérdida de su anterior  centralidad en los procesos sociales.

 En efecto, la Política aún cuando continúa siendo uno de los procesos sociales y culturales relevantes que tienen lugar en una sociedad histórica.  Sin embargo, como efecto e impacto de la modernidad, ella ha perdido su centralidad siendo aparentemente sustituída por otros liderazgos, otros intereses ciudadanos, otras formas organizativas y comunicacionales, otros movimientos y protagonismos, y se ha convertido gradualmente, en objeto de crecientes críticas  generando una percepción social negativa en torno suyo.

Probablemente lo más serio es que la Política, y por ende, la clase política, parecen  dejar de ser el mecanismo único, seguro y válido de resolución de los problemas y las demandas de la ciudadanía, siendo parcialmente reemplazada por la Economía y la Administración pero también por la emergencia de movimientos sociales y ciudadanos que escapan a sus patrones de lectura e interpretación.

 Esta transposición da como resultado que la Política pierde su atractivo mediático ante las multitudes, así como su capacidad de convocatoria social: los ídolos y líderes que atraen a los grandes colectivos modernos –cuando ellos existen realmente- ya no son los dirigentes políticos, y los símbolos políticos e ideológicos dejan de tener un poder de evocación y de representación simbólica significativa.

 La Política –como forma de pensar la sociedad- parece desvanecerse en el universo mediático, sustituída o relativizada por otros universos simbólicos y valóricos.

 Tampoco resultaría científico atribuir éste fenómeno a la exclusiva responsabilidad de “los políticos”, por más que sobre ellos cae una nebulosa de descrédito moral.

 La crisis de la Política, es en realidad, la crisis de la política tradicional, y ella traduce en el plano de las instituciones y de los procesos políticos la crisis general que acompaña a la transición desde una sociedad anteriormente basada en valores y formas tradicionales de hacer política, hacia una sociedad en la que predominarían códigos, valores, modelos y formas organizativas modernas.

 Aquel paradigma tradicional que hacía de la Política una actividad a la vez, elitista y masiva, basada en el contacto directo y paternalista entre el político y la ciudadanía, en grandes movilizaciones masivas evocadoras de la unidad de la nación, la clase o el partido, que generaba relaciones de dependencia y cooptación entre la clase política –otorgadora de bienes, servicios, favores y privilegios- y la ciudadanía –demandante y receptora de los beneficios que descendían desde las esferas políticas y del poder- en términos de clientelismo y caciquismo, ese paradigma está siendo gradualmente barrido o superado.

 Y la manifestación más elocuente de esta crisis de la política es el surgimiento de la multitud como actor socio-político en este inicio del siglo xxi, esa multitud que Toni Negri define como “la multitud plural de las subjetividades productivas y creadoras” ([1]), sobre las que elabora Paolo Virno ([2])  y que Rheingold denomina “multitudes inteligentes” por su asociación estrecha con el uso intensivo de las TICs durante el movimiento.

 Los cambios que se suscitan se encuentran en el surgimiento de una Política moderna o con rasgos modernos y fuertemente ciudadana basada principalmente en los efectos mediáticos y de imagen, en la capacidad individual del político para alcanzar cobertura y presencia comunicacional, en la profesionalización de la actividad política y dirigente, en la ingeniería de escenarios políticos virtuales, potenciados por la aceleración del tiempo, por el manejo intensivo de la comunicación y sus contenidos, y por la circulación instantánea de la información, de manera que ésta última deviene el poder, pero también caracterizada por la creciente autonomía y el protagonismo emergente de los movimientos sociales y socio-culturales respecto de los referentes partidarios.

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¿Quiere conocer el invierno en Magallanes? ¡Venga en enero, entonces…!

OFERTA ÚNICA DE TEMPORADA…!!!

Paquete turístico especial para visitantes desprevenidos, autoridades carentes de información y turistas sin pena ni gloria…

¿Es usted  acaso Ministro u ocupa un cargo gubernamental … allá en Chile?  ¿Ejerce usted por si acaso  como Ministro de Energía, de Minería, de Gobierno u otro cargo político de alta dirección pública?  Venga a Magallanes ahora mismo en enero, venga a conocer nuestro mejor clima invernal.

Le ofrecemos, como el día de hoy, en pleno verano magallánico, agradables temperaturas no superiores a 10 grados, implacables vientos arrachados de 80 a 100 kilometros por hora,  desagradables chubascos intermitentes y esas hermosas nubes grises que adornan nuestros bellos cielos australes…!!!

Si usted viene de allá de Chile, le podemos hacer un tour por las inestables esquinas de la plaza Muñoz Gamero de Punta Arenas, para que aprenda a sujetarse con el viento magallánico.  Aprovechando nuestras prístinas playas del Estrecho de Magallanes, usted podría hacer el ejercicio de tratar de “meter los piesecitos” en el agua helada….después conversamos…

Le garantizamos:

Que las viviendas magallánicas,  donde usted se alojará, construidas con el tesón pionero de croatas y chilotes, han soportado 40, 50, 60 y más años de resistencia térmica eficiente, casas y familias que han resistido por largos decenios al clima magallánico y a la insensibilidad y el desconocimiento de los capitalinos.  Recibirá usted inavaluables lecciones de eficiencia energética

Que su casa tiene una verdadera estufa magallánica y dispone de calefacción a gas natural todo el día y toda la noche.  Usted puede apagar la calefacción también (a media mañana, o en la tarde, o en la noche), pero los onerosos gastos de salud por gripe, tos, resfriados, estornudos y enfriamientos, corren por cuenta del visitante.

Que usted verá que los niños prefieren jugar dentro de las casas, porque afuera el viento y el frío no son el mejor espacio para entretenerse…

Vestimenta de verano recomendada:

Parka de doble forro, botas de caña alta, gorros de polar, pantalones térmicos, ropa interior térmica.

Venga…lo estamos esperando…

¿Porqué ganó Magallanes? – Editorial de El Siglo

Termina una intensa semana, y el pueblo de Magallanes tiene todo el derecho de cerrarla con la convicción de haber obtenido un triunfo que no es exagerado calificar de histórico.
 
Y puesto que es legítimo compartir tal impresión, cabe la pregunta: ¿por qué ganó Magallanes?
 
Todo comenzó con una mal inspirada decisión del directorio de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), que con la presencia y conducción de dos ministros de estado (de Energía y de Minería) elevó el precio del gas al consumidor de la región más austral del país en un desmesurado 16,8%.
 
Al pasar de los días, el titular de Energía, Rainieri, pagó con su cargo tan desatinada medida, adoptada, se dijo después, sin tomar en consideración las “consecuencias políticas” que conllevaba. Su par de Minería, que compartía por entero su responsabilidad, fue “premiado” con su elevación a la dignidad de biministro, todo ello a favor de su alta popularidad. Y fue enviado al sur.
 
La reacción de la ciudadanía puntarenense no se hizo esperar. Tras el rechazo, inmediato e indignado, se constituyó un Comando, parlamentarios y representantes de los poderes comunales tomaron posiciones y lo que se vio no dejaba de recordar aquel famoso “puntarenazo”, cuando en su cara le gritaron “asesino” al asesino, y Pinochet se halló desarmado ante la unanimidad del repudio que su presencia concitaba. Fue el 26 de febrero de 1984, y entre los motivos de protesta estaba, como ahora, el desmesurado precio del gas que debían pagar los consumidores.
 
Antes del cambio de gabinete, había intentado el gobierno una mediación, o “facilitación”, a través de la Iglesia Católica representada por su Obispo. Pese a su buena disposición y empeño, el prelado no halló eco en las partes y hubo de abandonar su cometido.
 
El ministerio del Interior había enviado en terreno a su subsecretario, pero la unanimidad estaba hecha, y los daños al comercio y al turismo jugaban también su papel en el conflicto. La oposición “plebeya”, organizada en el Comando, mantenía sus posiciones, y la conducción se revelaba inteligente y sagaz.
 
Al finalizar el acto de juramento de sus nuevos ministros, Sebastián Piñera tuvo algunas palabras, alusiones más bien, a lo que se estaba desarrollando en Magallanes y, acto seguido, tomó la batuta el titular de Interior, Rodrigo Hinzpeter, quien sin más sutileza que la que pudiera desplegar un elefante enredado en la tela de una araña, anunció la aplicación de la Ley de Seguridad del Estado. Y envió sus sabuesos a presentar en el sitio de los sucesos las correspondientes querellas.
 
En ese escenario, no fue sorpresivo que a su llegada el flamante biministro fuera recibido con manifestaciones que llegaron hasta expresiones “físicas” de repudio.
 
Pero el gobierno ya había medido los alcances del conflicto, y pese a que algunos sectores, los más vinculados al comercio y al turismo, comenzaban a dar muestras de cierto desaliento y anunciaban su apoyo a las tibias medidas anunciadas desde Santiago, el panorama distaba mucho de lo que permitiría superar el conflicto y dar lugar al restablecimiento de la anhelada “paz social”.
 
Y entonces fue cuando se desataron las muestras de un nuevo “realismo político” del gobierno, y éste bajó la guardia y puso sobre la mesa condiciones que ahora sí podían ser consideradas por la población organizada.
 
Todo lo argumentado y realizado muestra inequívocamente que Magallanes tenía la razón. Y cabe la pregunta: ¿fue por eso que ganó?
 
Y es que de aceptarse tal criterio, habría que convenir en que muchas otras causas, también provistas de “razón”, ya debieran haber triunfado. Como las luchas de las temporeras y otras categorías de trabajadores por mejoras salariales y en sus condiciones de trabajo. O los cientos de miles de allegados. O los que esperan ya sin esperanzas el cumplimiento de las promesas de eliminación del 7% que contra toda lógica se descuenta a los jubilados y pensionados. O las demandas por salud y educación, y varios etcéteras.
 
Y, si no está allí “la madre del cordero”, ¿dónde está?
 
¿Será en la unidad y la movilización inteligente, flexible, realista y de principios? Todo eso, junto…
 
¿Será, entonces, que a “la razón” y la justicia habrá que adosarles esos ingredientes: unidad y movilización?
 
Tal es la explicación que alienta a los más, y desalienta a los probados incondicionales de un neoliberalismo a ultranza: los sirvientes “del mercado”: un ente desregulado y en donde el estado interviene sólo para auxiliar a los grandes intereses cuando esa misma lógica a la que dicen estar sujetos por exigencias del “realismo económico” y otras “excelencias”, se denota por lo menos insuficiente.
 
Tal sería, pues la lección. Y por eso ganó Magallanes.
 
EL DIRECTOR

El movimiento ciudadano magallánico de protesta visto por el periodista brasileño Flavio Paiva

Aumento do preço do gás provoca revolta no sul do Chile
Há uma semana as principais cidades da Região de Magalhães – Punta Arenas, Puerto Natales e Porvenir – estão com as portas do comércio e da indústria fechadas e com os acessos aéreos, portuários e terrestres bloqueados por barricadas feitas por moradores, em protesto contra o aumento de 16,8% no preço do gás, anunciado pelo governo de Sebastián Piñera, no início do mês. Tudo está parado. Não há como fazer câmbio, abastecer carro, comer em restaurantes ou fazer compras em supermercados. O artigo é de Flávio Paiva.
Flávio Paiva (*)
 
PUNTA ARENAS – A Patagônia chilena experiencia um momento histórico de cunho social, político e econômico. Há uma semana as principais cidades da Região de Magalhães – Punta Arenas, Puerto Natales e Porvenir – estão com as portas do comércio e da indústria fechadas e com os acessos aéreos, portuários e terrestres bloqueados por barricadas feitas por moradores, em protesto contra o aumento de 16,8% no preço do gás, anunciado pelo governo de Sebastián Piñera, no início do mês. Tudo está parado. Não há como fazer câmbio, abastecer carro, comer em restaurantes ou fazer compras em supermercados.

Embora tenha como um dos seus principais articuladores a Assembleia Cidadã de Magalhães (ACM) – fórum constituído por 14 entidades da sociedade civil – a mobilização tem caráter transversal e essencialmente orgânica. A causa comum, que leva à convergência das mais diferentes forças políticas, econômicas e sociais da região, manifestadas em constantes buzinaços e bandeiraços, é a luta contra a ameaça de privatização da Enap (estatal de petróleo), o desemprego e a inviabilização do consumo de gás, produto vital para o funcionamento das empresas e, sobretudo, para a calefação domiciliar.

As reações do governo chileno à paralisação regional de Magalhães passam por mudanças no gabinete da República. Foram quatro alterações ministeriais feitas esta semana: Defesa, Transporte, Trabalho e Energia. As pastas das Minas e Energia foram fundidas em uma só, entregue a Laurence Golborne, que fica encarregado do diálogo com as lideranças do movimento. Os sindicalistas estão apreensivos com a mudança no ministério do Trabalho, visto que para seu comando foi nomeada a senadora Evelyn Matthei, conhecida por seus posicionamentos contra as reivindicações dos trabalhadores.

O presidente Piñera, que foi ministro do general Augusto Pinochet, está recorrendo também a Lei de Segurança do Estado, que permite inclusive a intervenção das Forças Armadas, na tentativa de intimidar o movimento. As pessoas envolvidas nas barricadas, por exemplo, poderão ser identificadas e acionadas judicialmente, independentemente de estarem exercitando ações pacíficas de cidadania. Aqui em Punta Arenas, não se vê situações de saques, nem de violência por parte dos participantes dessa luta contra o aumento do preço do gás. O clima é de solidariedade, com voluntários fazendo comida em grande quantidade para os que estão em piquetes e barricadas.

O sociólogo Manuel Rodriguez, membro da executiva da ACM, recebeu-me gentilmente em sua residência e falou da surpreendente força civil das organizações sociais de Magalhães. “O que está acontecendo aqui é algo semelhante ao movimento dos piqueteiros que derrubaram o presidente Fernando de la Rua, na Argentina”. A comparação com as paralisações contra a queda vertiginosa do nível de vida, ocorridas em 2001 no país vizinho, mostra a confiança de Rodriguez no potencial mobilizador da cidadania na sua região.

O movimento tem tomado proporções bastante razoáveis. Pessoas de Magalhães que moram em outras regiões do Chile e no exterior estão ampliando a mobilização nas praças de armas das suas cidades de residência e em redes sociais digitais, organizando protestos como os que têm sido feitos na Praça da Constituição, em frente ao Palácio de La Moneda, na capital Santiago. Esse tipo de mobilização tem sido chamado de ““Magallatón”. Ontem, 16, no final do dia, as rádios de Punta Arenas anunciaram a adesão dos sindicatos dos petroleiros de todo o país ao movimento.

Em conversa com o laboratorista José Rojas Miranda, militante do Partido Socialista, ele explica esse fenômeno de mobilização transversal como um “fenômeno” histórico da cidadania na região: “O Chile como país foi descoberto antes por Magalhães. Depois, os movimentos operários, anárquicos, influenciados pela Revolução Francesa, também chegaram por aqui. O Partido Socialista foi fundado inicialmente no Chile em Punta Arenas. As reações contra a ditadura de Pinochet começaram nesta terra com o puntarenaço. Os protestos contra a alta do gás estão acontecendo dessa forma porque temos uma cidadania capaz de mobilizar-se”.

As várias tentativas de diálogo feitas até o momento não obtiveram consenso. O governo está propondo um aumento imediato de 3%, o que seria um ajuste relativo ao IPC de 2010, deixando que um projeto de lei definisse o aumento real para setembro, época de temperaturas abaixo de zero na região, quando as pessoas mais precisam utilizar o gás para se aquecerem. Os dirigentes da mobilização não estão aceitando. A desconfiança é muito grande em qualquer proposta do governo que seja para solução no futuro. Os habitantes de Magalhães não querem correr o risco de precisarem voltar aos tempos das fogueiras.

Durante a manifestação de domingo na Praça de Armas, perguntei à deputada Carolina Goic (Partido Democrata Cristão) sobre a perspectiva de um acordo. Ela respondeu que “a solução virá no momento que o governo reconquistar a confiança da população com uma proposta de regulação decente, que respeite o gás que se produz em Magalhães e que garanta o subsídio permanente, e não com medidas centralistas, que não levam em conta as particularidades da região”.

Na campanha eleitoral que o levou à presidência, Sebastián Piñera havia prometido em Punta Arenas que todos poderiam ficar muito tranqüilos porque a política do seu governo manteria um tratamento especial para o gás domiciliar na Região de Magalhães (El Pinguino, caderno Analisis, p.3, 08/01/2011). O gás é um insumo indispensável e de uso massivo na Patagônia. Tanto que sempre foi subsidiado como incentivo ao povoamento e desenvolvimento da região. Magalhães produz o seu próprio gás, mas só tem direito a cerca de 10% dessa produção, pois 90% do produto é utilizado para abastecer a Methanex, multinacional canadense, produtora de metanol.

Dentro de uma visão eminentemente econômica, sem levar em consideração as peculiaridades regionais e os fatores sociais envolvidos na questão do uso do gás em Magalhães, com o aumento do preço do gás o governo estaria aumentando a atratividade do setor petroleiro para a privatização. A alta do gás também serviria para inibir o consumo residencial, liberando o produto para aumentar ainda mais o fornecimento para a Methanex, que, como a maior consumidora de gás em todo o Chile, estaria pressionando o governo a cumprir compromissos que não estariam sendo honrados pela estatal de petróleo.

O aumento do preço do gás causaria forte impacto nos setores de transporte, de alimentos, do turismo e de eletricidade, uma vez que a energia da região é gerada com base em turbinas a gás. Entretanto, não é somente por esses motivos que o sentimento de indignação contra a medida do governo está presente em todos os lugares. Os habitantes da Região de Magalhães sentem-se usurpados pelo poder central e traídos pelo presidente. Nas ruas, ouve-se quem defenda a independência da região, sua anexação à Patagônia argentina ou até uma composição territorial com as ocupações inglesas no sul da América do Sul.

(*) Flávio Paiva é jornalista, colunista semanal do Diário do Nordeste e autor, dentre outros, dos livros “Como Braços de Equilibristas” (Edições UFC), “Mobilização Social no Ceará” (Edições Demócrito Rocha) e “Eu era assim – Infância, Cultura e Consumismo” (Cortez Editora) flaviopaiva@fortalnet.com.br

Propuesta del Concejo Municipal de Punta Arenas y el Capítulo Regional de Municipalidades sobre el conflicto del gas

CONCEJO MUNICIPAL ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE PUNTA ARENAS Y CAPITULO REGIONAL DE MUNICIPALIDADES.
 
Queremos estar con toda la gente, por eso hemos acompañado esta movilización con todas nuestras fuerzas. Porque encontramos justas las demandas ciudadanas, hemos hecho todos los esfuerzos a nuestro alcance para que nos escuche Chile y actúe de acuerdo a las circunstancias el Gobierno de Sebastián Piñera. Hemos dicho y lo reiteramos “No Al Alza del Gas”, esta unidad granítica de todos, determinó la salida del Ministro de Energía, el envío a Magallanes del Subsecretario del Interior y sentar a la mesa de las negociaciones a las fuerzas vivas de la región. Con la fuerza magallánica, Chile nos ha escuchado. El ejemplo lo constituye el desplazamiento de la prensa nacional e internacional que ha llevado nuestras legítimas demandas a todos los rincones de la tierra.
 
El Concejo Municipal de Punta Arenas y el Capitulo Regional de Municipalidades, reconoce la entrega generosa de miles y miles de magallánicos, hombres y mujeres de toda condición los que fuimos capaces de deponer legítimas diferencias solo en aras de la unidad.
  
Queremos dejar claramente establecido la posición de este Concejo ante el trance difícil, pero esperanzador al que hoy estamos enfrentados:
 
1.- Estamos juntos a la ciudadanía en esta singular cruzada de dignidad.-
2.- Seguirán contando con nuestra mejor disposición, para continuar en la tarea que nos permita llegar al mejor acuerdo.
3.- Solo motivados por un sentido de absoluta responsabilidad es que hemos formulado una propuesta que queremos compartir con todos para que, consensuada, se ponga a disposición del interlocutor del Gobierno, ojalá sea éste, un Ministro o Autoridad Política con poder de resolución.
 
El reajuste propuesto que fue logrado luego de largas deliberaciones y que es poco inferior al IPC (3%) solo podría ser factible si el Gobierno se compromete a:
 
a) Mantener los 8 Millones de Dólares repartidos en subsidios diversos inicialmente ofrecidos y que irán en beneficio de los hogares más pobres y vulnerables de la región.-
b) Conformar la mesa de trabajo desde el 1 de marzo, la que debe ser imperiosamente tecno – política para que nos permita elaborar un proyecto de Ley al que el Gobierno de Chile se ha comprometido a darle carácter de urgente y de donde debe salir el subsidio permanente del Estado y regular la tarifa de nuestro Gas.
c) Este reajuste debe ser aplicado a todos por igual, vale decir, recuperaremos el subsidio de 0 a 25.000 mts3 con todo lo que esto significa.
d) Este 3% debe mantenerse inalterable hasta que la ley por nosotros construida sea promulgada, en consecuencia debe desecharse la consideración inicial de poner como fecha tope el 1 de octubre del 2011.
e) El centro de eficiencia energética que se ha propuesto debe tener por sede central Punta Arenas, por que queremos que su tarea sea acá, permanente en el tiempo.
f) Este debe ser el punto de partida para que juntos podamos construir el Magallanes que anhelamos, teniendo presente su importancia y transcendencia en lo Geopolítico y Estratégico. La lucha de Magallanes debe ser orientadora de un naciente proceso de regionalización y descentralización  para Chile.
 
Estamos mas que dispuestos a volvernos a sentar en una mesa de diálogo, que permita encontrar el camino definitivo para hacer realidad la justa demanda de todos los habitantes de la Región de Magallanes, llamamos en esta hora a todas y todos a la unidad, a la prudencia, reflexión y manifestación pacífica, que permita sumar fuerzas y voluntades en Chile entero para el logro de tan sentida y legítima aspiración.
 
En el bien entendido que estas pacíficas y multitudinarias manifestaciones son la respuesta a una determinación gubernamental inconsulta y unilateral es que este Concejo rechaza esa forma de gobernar, por que para ello, se hace necesario escuchar la voz del pueblo, como ahora lo ha hecho sentir el pueblo de Magallanes.
 
Que sepan todos los habitantes de esta Región que sus Alcaldes y Concejales estarán siempre juntos, en esta lucha reivindicativa.
Aquí no se ha puesto en juego porcentajes más o porcentajes menos, aquí ha estado presente la dignidad de la Región.
Como se podrá apreciar los planteamientos de los alcaldes y concejales dista absolutamente a lo que el medio maliciosamente pretendió difundir, y se seguirá firmemente defendiendo los legítimos intereses de la comunidad magallánica.
 
ALCALDES Y CONCEJALES DEL CAPITULO REGIONAL DE LA ASOCIACION CHILENA DE MUNICIPALIDADES MAGALLANES Y ANTARTICA CHILENA.

La renuncia del diputado Sergio Aguiló al Partido Socialista

El miércoles 18 de enero, el diputado Sergio Aguiló ha renunciado al Partido Socialista, discrepando profundamente con el apoyo que ese partido le decidió otorgar al proyecto de reforma a la educación del gobierno de Piñera.   Se trata de una decisión que introduce un nuevo ingrediente de incertidumbre dentro del Partido Socialista, la fuerza política más golpeada por la crisis de la Concertación que desembocó en la derrota presidencial del 2010.

¿Asistiremos nuevamente a la escena de nuevos desgajamientos y renuncias desde el Partido Socialista?

Porque el problema no es solamente la educación y la defensa de la educación pública, el royalty minero u otros tópicos recientes.  El problema es mucho mas profundo y estratégico.

La salida de Aguiló  (un político de orientación progresista y de izquierda que viene desde la antigua Izquierda Cristiana…) refleja y pone de relieve el choque no resuelto entre dos visiones políticas que subyacen al interior del socialismo partidario, y que se manifiestan a la hora de diseñar políticas públicas y programas de gobierno: una visión neoliberal  (que tuvo sus mejores momentos a través de la gestión empresarial de muchos personeros socialistas, no solo en la dirección de empresas del Estado…) y una visión progresista (que apunta a otorgar un rol más protagónico al Estado en el proceso económico y social).

Debajo de la superficie del conflicto interno socialista –conflicto ideológico de fondo, en fin de cuentas- se encuentra el viejo debate entre mercado y Estado, dilema que con demasiada frecuencia el Partido Socialista ha resuelto de dos maneras no necesariamente coherentes:  en fin de cuentas, y a la luz de la experiencia práctica, los socialistas -o la dirigencia socialista- son estatistas cuando están en la oposición al gobierno … y son neoliberales y mercadistas, cuando están en el poder…

Manuel Luis Rodríguez U.

Texto integral del acuerdo entre la Asamblea Ciudadana de Magallanes y el gobierno sobre las tarifas del gas

Este acuerdo combina una serie de medidas de corto y largo plazo. En el corto plazo, se logra implementar un reajuste para las tarifas del año 2011 pero complementado con una compensación para las familias más necesitadas y de sectores medios. Por su parte, el objetivo principal para el largo plazo es que exista claridad y certeza respecto del cálculo de las tarifas del gas.

Los firmantes consideran que el presente acuerdo representa para la Región de Magallanes una oportunidad histórica para abordar de manera exitosa su futura tarificación en materia gasífera.

ACUERDOS:

1. No obstante, los otros factores que inciden en el precio base del contrato de suministro entre Enap y la compañía distribuidora de gas, se acuerda que a partir del 1 de Febrero de 2011 (“Fecha de Reajuste”) el precio base indicado se reajustará en una cifra tal que el incremento de precio al cliente final, por efecto de este reajuste, resulte en 3% de aumento.
Adicionalmente, el Gobierno implementará una compensación a un porcentaje de la comunidad magallánica que beneficiará a aproximadamente 18 mil familias vulnerables y de sectores medios de la Región durante el año 2011, y a partir de la Fecha de Reajuste, conforme se indica en los numerales 2, 3 y 4 siguientes.

2. En el marco del Programa al Subsidio al Consumo de Gas Natural que se ejecuta a través del Ministerio del Interior en la Región de Magallanes, se conceden cada año aproximadamente 3.000 subsidios por un monto de hasta $105.000 pesos anuales. Estos subsidios se ejecutan vía pago directo a Gasco por parte del Gobierno (Intendencia Regional), quien descuenta dicho pago, en la proporción correspondiente, de las cuentas de consumo de gas de las personas ingresadas previamente al Sistema Unico de Ingresos (SUI). Producto de este Protocolo y bajo la misma modalidad en que se ha venido ejecutando éste subsidio, el monto del mismo será incrementado hasta $108.000 pesos.

3. Bajo la misma modalidad del subsidio indicado en el literal anterior (o una modalidad distinta que defina el Gobierno), el Gobierno efectuará para 15.000 familias vulnerables y de sectores medios de la Región de Magallanes, una compensación sobre sus cuentas de consumo de gas, por un período máximo de 8 meses, de hasta un 3% del monto total de su respectiva cuenta de consumo de gas. La selección de estas familias se realizará conforme a parámetros equivalentes a los empleados para seleccionar a las familias beneficiarias del Programa al Subsidio al Consumo de Gas Natural.

1. El subsidio indicado en el número 2 será incompatible con la compensación referida en el número 3, ambos precedentes.

2. Se establecerá, a partir del 1 de marzo de 2011, una mesa técnica consultiva de trabajo conformada por representantes del Gobierno (Ministerio de Energía y otros) y de la comunidad magallánica, con la finalidad de que le haga llegar propuestas o recomendaciones al Gobierno, que tengan por objeto proponer un nuevo sistema de regulación tarifaria del gas para Magallanes. Estas propuestas o recomendaciones se recibirán por el Gobierno en el contexto de su trabajo destinado al envío de un proyecto de ley de tarificación de gas para la zona (“Proyecto”). Desde luego, queda anunciado que el Gobierno dispondrá que el Proyecto contenga disposiciones similares a las existentes para otros servicios públicos, que consideran los costos de provisión de estos servicios y los subsidios o beneficios requeridos para mitigar los efectos en los más necesitados de la población.

3. El Gobierno tramitará con urgencia el Proyecto, y hará todos los esfuerzos para que éste se encuentre totalmente tramitado antes del 30 de Septiembre de 2011. (“Fecha de Aprobación”).

4. Dentro de la siguiente semana de la firma de este protocolo se propondrá al Directorio de ENAP la postergación hasta la Fecha de Aprobación, del incremento tarifario por la diferencia respecto a lo inicialmente establecido por dicha empresa. En caso que el Proyecto no hubiese sido aprobado por el Congreso Nacional antes de o, a más tardar, en la Fecha de Aprobación, entonces a partir del 1 de Octubre de 2011, regirá el incremento tarifario acordado por Enap en su sesión de directorio de fecha 28 de diciembre de 2010.

Los abajo firmantes se comprometen a deponer – y llamar a deponer a todos quienes participen de él- en forma inmediata el paro y toda acción que impida el normal desarrollo de la Región de Magallanes, y a realizar todas las acciones necesarias para materializar los puntos anteriormente mencionados. Asimismo, expresan su más absoluta y plena conformidad con los términos contenidos en este Protocolo.

Este documento refleja la totalidad y cada uno de los acuerdos y compensaciones solicitadas y acordadas para la resolución de esta contingencia.

El trasfondo del problema del gas en Magallanes – Nicolo Gligo

EL TRANSFONDO DEL PROBLEMA DEL GAS DE MAGALLANES

Nicolo Gligo V. *

 

El gas sólo necesitó de una chispa para hacer explotar lo que por tanto tiempo se había acumulado en los magallánicos: Desesperanza ante gobiernos centralistas que no tuvieron  una mirada ni socialmente justa ni geopolíticamente adecuada.

Más que el alza del problema del gas los magallánicos reclaman un nuevo trato que les de otras posibilidades de enfrentar el futuro. Un trato que dejen al lado fórmulas economicistas aplicadas por los gobernantes centrales que poco y nada dicen con el verdadero desarrollo basado en la calidad de vida sostenible para sus habitantes.

¿Qué ha pasado con Magallanes? ¿Por qué resurgen posiciones políticas regionalistas que resucitan las mismas reivindicaciones de hace 60 o 70 años atrás? ¿Por qué en todas partes de Chile, en las graderías deportivas, en recitales, en manifestaciones, en el extranjero, siempre aparece la bandera azul-amarilla de la región agitada con un cariño pocas veces visto? ¿Por qué  muchos magallánicos dicen, no en broma, que pertenecen a la “República Independiente de Magallanes”? ¿Porqué dos de los cuatro parlamentario de la región son “independientes” así como el alcalde de Punta Arenas, y los otros dos parlamentarios son de tradición y raíces muy magallánicas?

La demanda que está en el trasfondo de la posición de los magallánicos (nacidos y adoptivos) es por una reivindicación de las políticas centrales hacia la región que debería cimentarse en el conocimiento y respeto de la identidad regional, identidad cercenada a través de políticas uniformes y centralistas. Magallanes es parte de Chile, pero fundamentalmente es Magallanes.

Para el país, Magallanes es una isla geográficamente limitada por el océano Pacífico, por  Argentina y por  la plataforma de hielos continentales. Para llegar por tierra a Puerto Montt  desde Punta Arenas hay que recorres 2.200 kilómetros pasando por territorio argentino.   Su escasa población y prácticamente todas sus actividades se asienta y se realizan al este de la cordillera de los Andes, cordillera que a la altura de la región se encumbra entre fiordos y canales.  La temperatura en todo el año es muy baja y el viento muchas veces huracanado sopla con mucha frecuencia.  Sus praderas, base de la actividad ganadera, crecen muy lentamente; sus principales especies arbóreas necesitan más de 100 años para llegar a adultas.          

La historia del poblamiento de blancos de Magallanes es historia de sacrificios, de luchas contra las condiciones adversas, de epopeyas, y también historia negra derivada del genocidio de las poblaciones aborígenes. Los magallánicos han internalizado esta historia como parte importante de su identidad regional.

La historia de Magallanes es la historia de la Patagonia austral, que va más allá de las fronteras, pues se basa en la integración con Argentina. Por ello que los magallánicos miran con sana envidia el desarrollo del otro lado, los aportes que mejoran la calidad de vida, los desgravámenes para el fomento productivo, la política de poblamiento, etc. ¡Cómo no estudiar lo que ellos hacen teniendo tantas cosa en común y tantas posibilidades de potenciarnos!

La región constantemente ha expulsado población, en especial profesional. ¿Cuántos centros de magallánicos hay repartidos en el país? En todos prima el cariño sin límites, la nostalgia y incluso, la idealización regional. Los magallánicos salen a buscar otros derroteros que les dé la oportunidad de vivir mejor, de tener mejores oportunidades educación para los hijos y de tener una salud más segura. ¿Por qué no hacerlo en la propia tierra?

La región ha sido históricamente espoliada, es especial al extraerse sus recursos naturales no renovables. Carbón, petróleo y gas fueron exportados fuera de la región y llegaron a constituir un porcentaje muy importante del combustible de la matriz energética de Chile. ¿Qué quedó en la región? Prácticamente nada. ¿Qué queda en la región actualmente con la industria de metano, que tanto gas consume? Prácticamente nada. Todas las reivindicaciones actuales de subsidios, más que subsidios deberían considerarse retribuciones por la expoliación histórica que ha tenido la región. Así deberían entenderse.

Es la hora de las regiones. Magallanes ha dado la pauta y es lógico partir por la más lejana del centro, la más aislada, la más autónoma, la más difícil por sus condiciones ambientales. La crisis del gas nos da esta oportunidad.

 

* Nicolo Gligo V. es Director del Centro de Análisis de Políticas Públicas (INAP-Universidad de Chile)

 

Un movimiento ciudadano inédito e histórico

Cuando en el futuro se escriban las tesis y las crónicas de los febriles acontecimientos desatados durante esta primera quincena de enero en la región de Magallanes, habrá que reconocer lo inédito de una movilización ciudadana masiva, amplia, plural, diversa y dinámica, y la transversalidad política que este fenómeno ha sido capaz de movilizar.

Multitudes de  cientos y miles de ciudadanos y ciudadanas magallánicos ondeando banderas de la región y banderas negras, enormes caravanas de vehículos haciendo sonar sus bocinas, piquetes de corte de rutas y avenidas protagonizadas por taxistas y camioneros, locales comerciales de barrio con banderas y globos negros, forman parte de la superficie ancha y multiforme  y la imagen más visible de un movimiento ciudadano que se tomó el protagonismo y la profundidad de una demanda fuertemente sentida.

CUANDO IRRUMPE EN LA POLÍTICA EL MUNDO NO POLÍTICO

Alguien vino a ensuciarles la alfombra a los poderosos…

La imagen metafórica de los lideres sociales de extracción popular caminando por las alfombradas oficinas de los edificios gubernamentales, sirve a los efectos de graficar la irrupción popular en las esferas del poder.

Para nadie es un misterio hoy que este “movimiento ciudadano de ciudadanos en movimiento” desbordó los límites de la política tradicional, puso a la dirigencia social en el primer plano estratégico (aunque sea provisoriamente), descolocó tácticamente a los partidos políticos, movilizó a parlamentarios y lideres sociales y políticos de otras regiones del país,  desató  un cúmulo insospechado de sentimientos y emociones colectivas contenidas, abrió canales a la expresión de múltiples formas de identidad, amarró más fuertemente a los puntarenenses con los natalinos y los porvenireños, abrió la válvula de muchos agravios  y aspiraciones regionalistas y localistas reprimidas, puso en evidencia y catapultó nuevos liderazgos y sobre todo, instaló temas nuevos en el debate y en la agenda de la opinión pública.

Notorio además que el gobierno haya sido insanablemente incapaz de leer la originalidad, la transversalidad y la masividad de este movimiento, atrapado en la lógica neoliberal de los cálculos mercantiles y en la miopía de no entender cómo poco más de 20 ó 30 lideres sociales, profesionales, comunicadores, sindicalistas y dirigentes de pequeñas empresas movieron multitudes de 10.000, ó 20.000 ó 30.000 personas en las calles en protesta, mientras las redes sociales de internet se plagaron de mensajes, de símbolos y de adhesiones. 

Pero además, en su dinámica de movimiento en movimiento, los partidos políticos, los parlamentarios, los alcaldes y concejales municipales, los consejeros regionales tuvieron que hacer el ejercicio -no siempre fácil- de ponerse al servicio de un conjunto de dirigentes y bases colectivas organizacionales cuyos desplazamientos dentro del escenario socio-político no fueron fáciles de entender, de comprender ni de leer, para quienes estaban acostumbrados en la clase política tradicional a moverse  según los códigos de la hegemonía y de la dominación.

La así llamada clase política aquí no estuvo ausente sino que -por el contrario- se la jugó implicada, involucrada y protagonista, como lo mostraron los esfuerzos de alcaldes, concejales, diputados, senadores y consejeros regionales por proponer ideas, avanzar propuestas, gestionar contactos y procurar sensibilizar a las autoridades de la justeza de las demandas ciudadanas.

 Poco se han dimensionado los innumerables gestos de solidaridad y de adhesión que este movimiento regionalista magallánico desencadenó: desde parlamentarios de otras regiones de Chile hasta redes de magallánicos dispersos (pero atentos) en el territorio nacional, desde organizaciones de derechos humanos hasta ong y medios de comunicación internacionales, desde partidos políticos y movimientos hasta centrales sindicales y gremios… 

Por eso debemos hablar de un movimiento social con ribetes políticos, un ejercicio de democracia ciudadana, sin depender demasiado de las estructuras partidarias: este ha sido un movimiento social moviendose dentro del escenario político e institucional con las armas de la presión ciudadana, la resistencia activa, la imaginación creadora y el protagonismo de las multitudes.  Pero sobre todo, un movimiento que sintoniza casi exactamente con un momento del estado de ánimo de las multitudes ciudadanas, es decir, con algunas de las necesidades esenciales de la vida humana individual, familiar y colectiva.

Por su diseño organizacional y su impacto mediático, la revuelta del gas en Magallanes podría asemejarse -dentro de contextos históricos distintos- a la revolución pinguina del 2006 en Chile y a los movimientos piqueteros en Argentina en 2002, sólo por sugerir algunas referencias latinamericanas recientes.

LOS PARTIDOS, EL SISTEMA Y LAS INSTITUCIONES FRENTE A UNA CIUDADANÍA EMPODERADA

¿Cómo hacer gobernable para las dirigencias políticas partidarias, a una red de dirigentes que representaban a alrededor de 24 organizaciones diversas, que supo canalizar y ponerse en la dirección en la que se movía una creciente marea de ciudadanos indignados por una medida gubernamental que los afectaba gravemente en sus intereses materiales y económicos?

Este movimiento puso en el centro de la discusión no solo el tema energético, sino que evidenció y dejó al desnudo la relación verdaderamente existente entre el Estado central y las regiones, en un Estado centralista, presidencialista y vertical, al tiempo que zanjó en términos brutales el nuevo cuadro político local y regional para las elecciones municipales de 2012 y parlamentarias de 2013. 

Esta es una derrota política completa de la derecha y del gobierno de Sebastian Piñera en el escenario político local y regional: ¿qué figura o rostro político de la derecha en Magallanes fue capaz de defender la decisión de SU gobierno de elevar en un 16.7% las tarifas del gas en la región?  Ninguno. 

Porque la gestión política del gobierno regional ante esta crisis y esta marea ciudadana increscendo,  ha sido “reguleque“, por no decir, errática, ausente, contradictoria, improvisada y desprolija en términos políticos y comunicacionales.

La dimensión social de este movimiento, está y ha estado dada por la representación popular de la Asamblea Ciudadana de Magallanes, una coalición de organizaciones sociales, culturales y territoriales, que expresa una diversidad política e ideológica, articulada para reclamar por los derechos ciudadanos en la región de Magallanes.

El logro mayor de la Asamblea consiste precisamente no solo en la obtención de ciertas demandas relativas al suministro de gas para los habitantes de Magallanes, sino que pudo reunir y expresar un conjunto de aspiraciones populares y de las clases medias, al tiempo que visibilizó los sentimientos identitarios regionales y regionalistas de los magallánicos, movilizados en su propia región, en la capital de Chile y en otras regiones del país. 

Esta ha sido una fiesta colectiva de la ciudadanía, un reventón social alegre, dinámico pero pacífico, es decir, no violento, una singular revuelta ciudadana donde no se quebró ni un solo vidrio (aunque hubo dos muertes que lamentar producto de un accidente del tránsito), pero se logró derribar por un instante las estanterías del poder central, se forzó la renuncia de un Ministro y se generaron diversas redes subterráneas de solidaridad, de hermandad, de resistencia pasiva y activa, de ensayo y error y de protagonismo popular.

Se trata de una particular combinación de identidad regional agredida, de aspiraciones  ciudadanas pendientes, de necesidades urgentes a resolver y de frustraciones acumuladas ante el centralismo estatal y corporativo.

Esos son los mayores triunfos de la Asamblea Ciudadana de Magallanes y que sin duda perdurarán en el tiempo.

 No se extrañen si en 20 ó 30 años más, los niños y los jóvenes le pregunten a sus papás o a sus abuelos aquí en la región austral de Chile: ¿y tu dónde estabas cuando ocurrió la revuelta del gas?

Manuel Luis Rodríguez U.

 ALGUNAS REFERENCIAS

Claudia Korol: Movimientos sociales en Argentina: la rebelión, el gobierno y los piqueteros. B. Aires, 2003. (citado en www.elcorreo.eu.org)