Un terremoto de prioridades y un maremoto de urgencias

¿Se puede hablar de política cuando un país está desvastado por un sismo de grado 8.8º y un maremoto enorme?

Si, porque las decisiones que tienen que tomarse son decisiones políticas y quienes las tienen que tomar son políticos.

Si, porque el impacto del sismo y del maremoto repercuten hoy y repercutirán despues del 11 de marzo sobre el conjunto de la gestión de gobierno y del Estado.  Las dimensiones humanas y materiales del desastre aun no terminan de cuantificarse (se habla de 30 mil millones de dolares y aumentando…) y el sufrimiento de casi dos millones de compatriotas no alcanza a ser medido por los reportajes de la televisión y los medios de prensa.

No es aventurado decir que el país ha retrocedido por lo menos 10 años en su desarrollo, dada la magnitud de la destrucción de infraestructura, de edificios publicos y privados, de viviendas, carreteras, puentes, calzadas.

Pero tambien hay que decir que la pobreza (esa pobreza profunda que las cifras dicen que ha estado disminuyendo) ha quedado al descubierto nuevamente (a la faz del mundo y ante nuestros ojos), porque los territorios y sectores sociales mas golpeados por el sismo y el maremoto son los pobres, las poblaciones pobres, las comunas pobres, las caletas pobres, los barrios pobres.

Cada vez que la naturaleza se pone insolente con los chilenos,  queda al desnudo la insolencia de la pobreza en que viven muchos chilenos.

Este desastre necesariamente obligará a redefinir las prioridades del proximo gobierno, reorientando recursos a la necesaria reconstrucción, aunque ya sabemos la receta neoliberal que se aplicó en Irak despues que EEUU destruyó la infraestructura pública irakí (aunque la metáfora pueda resultar forzada): los invasores estadounidenses trajeron empresas estadounidenses, para que hagan el negocio de la reconstrucción en el país desvastado por los bombardeos estadounidenses…

La receta neoliberal es siempre la única receta que se les ocurre a los políticos y gobiernos que tienen en la mente el mercado, pero que olvidan al Estado y a la ciudadanía a la hora de resolver problemas reales.

Negocio redondo es el que se hizo en Irak y el que podría hacerse en Chile: ¿el gobierno de Piñera entregará a unas cuantas empresas privadas el gigantesco y lucrativo negocio de la reconstrucción de carreteras, puentes y otras tantas obras públicas tal como el negocio de las licitaciones y concesiones (inventado por la Concertación) enriqueció a unas cuantas empresas chilenas y extranjeras?  O sea, con plata de todos los chilenos, ¿unas pocas empresas constructoras se harán aun mas millonarias y poderosas?

Y aprovechando la necesidad de trabajo y los recursos fiscales disponibles, el futuro gobierno ¿nos va a sorprender con empleos precarios tipo PEM y POJH pagados  a 100 “lucas” mensuales, con tal de llenar las cifras oficiales de empleo del INE y así mostrar que se “cumplieron las metas”?  ¿Y nos dirá Piñera y sus equipos empresariales, que no hay presupuesto ni reajuste para los sueldos y salarios de los trabajadores, trabajadores que serán precisamente los que con su trabajo van a reconstruir Chile?

Mientras tanto, caletas pesqueras completas han quedado arrasadas por un maremoto o tsunami que la Armada de Chile fue incapaz de prever ni de anticipar; mientras poblaciones, obras publicas y edificios han quedado inhabitables e inutilizables porque las empresas constructoras lucraron con la pobreza de la gente y los recursos fiscales, y los servicios públicos hicieron la vista gorda complice con las autorizaciones para construir edificios, puentes, carreteras y pasarelas que parecen hoy de cartulina o de cartón.  ¿Alguien podría afirmar hoy decentemente,  que el “modelo de concesiones” ha resultado un exito?

Se nos viene un terremoto en las prioridades gubernamentales (el gobierno proximo seguramente usará la reconstrucción como argumento para justificar restricciones, tal como Pinochet justificó la represión bajo el argumento de su reconstrucción) y se nos viene un maremoto de urgencias (empleo, viviendas, escuelas, medicamentos, puentes, aumentos de sueldos, reajustes, calles,  deudas históricas, veredas, muelles, caminos, carreteras…).

Manuel Luis Rodríguez U.

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Tenemos en Chile también una naturaleza violenta

Un pais que tiene una naturaleza tan violenta, solo puede ser habitado por seres humanos duros, perseverantes y estoicos, capaces de soportar el azote de volcanes, de temblores, de terremotos y de entradas de mar llamados tsunamis o maremotos.

Un pais con una naturaleza tan formidable y tan violenta solo puede ser habitado por seres humanos capaces de unirse y de levantarse a pesar de la desgracia, a pesar de las pérdidas materiales y humanas y de reconstruirse humana y materialmente.

Aquí estamos, desde Magallanes, impresionados, golpeados,  pero dispuestos a solidarizar.

Un sismo y maremoto que ha golpeado a la gran mayoría del territorio, pero que ha golpeado principalmente a los pueblos y sectores sociales mas pobres, mas desamparados, un terremoto/maremoto que ha vuelto a poner al desnudo en toda su crudeza la pobreza y la miseria.

Manuel Luis Rodríguez U.

Información adicional de actualidad sobre el sismo y maremoto en Chile: TVN – http://www.tvn.cl

¿El nuevo gobierno de la derecha, se apresta a incentivar el divisionismo dentro del movimiento sindical? ¿Dividir para reinar será la política laboral de Piñera?

Más allá de los esfuerzos puntuales que hará el futuro gobierno por mantener a raya el desempleo, serán los intentos por avanzar en su agenda laboral los que definirán la relación que tendrá con las distintas organizaciones sindicales.

Y es que el debate sobre temas como negociación colectiva, salario mínimo, flexibilidad laboral e ingreso ético, no encuentran a dichas entidades unidas en torno a una posición. Así, las diferencias que existen entre la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) podrían determinar tanto el tono como el contenido de la discusión, pues mientras la primera ya amenaza con movilizaciones, la segunda se muestra más abierta al diálogo.

En este escenario, tanto Arturo Martínez, presidente de la CUT, como Diego Olivares, titular de la UNT, ponen sus puntos de vista sobre la mesa, de cara al arribo de Sebastián Piñera a La Moneda.

UN GABINETE DE TECNOCRATAS EMPRESARIALES

El diagnóstico sobre las nuevas autoridades que llegarán al Ministerio del Trabajo aleja a ambos dirigentes. Para el líder de la Central, los equipos son sumamente técnicos y con ellos “no se dirige un país”; porque esto “se contrapone con las decisiones políticas y, sobre todo, en la relación con el movimiento social”.

En tanto, Olivares considera que la futura titular de la cartera, Camila Merino, sí tiene experiencia en la materia y destaca que “nadie nace aprendiendo”. De todos modos, espera que no sea “tan tecnócrata” y que se pueda dar un enfoque político a materias que regulan el mercado laboral.

LA CUESTION DE LA NEGOCIACION COLECTIVA

En este aspecto, Martínez recalca que insistirán en una reforma sustancial a la actual normativa, pero advierte que no permitirán cambios que den derecho de negociación a “seis” trabajadores. Por eso, buscarán avanzar en negociación interempresa, en sindicalización automática y desafiliación voluntaria.

Por su parte, el representante de la UNT sostiene que ellos están por una negociación que comprenda cada rama de actividad económica. Respecto al polémico debate sobre flexibilidad laboral, el dirigente es partidario de avanzar en temas como la jornada y horarios.

SALARIOS E INGRESO ÉTICO, ¿DE CUANTO ESTAMOS HABLANDO?

El presidente de la CUT ya anunció que pedirán un reajuste de 12,7% para el salario mínimo y así llegar a los $ 186.000.

Si bien Olivares no comparte la idea de fijar cifras, agrega que el incremento debería ser cercano al planteado por Martínez.

Sin embargo, la intención del líder de la UNT es incorporar en este debate variables como productividad, metas y equidad; idea que a Martínez no le incomoda, pero aclara que estos temas “siempre han estado incluidos en el diálogo”.

El líder de la CUT, también está dispuesto a una negociación que considere más de un año, pero sostiene que debe ser beneficiosa para todo el mundo.

Olivares, en tanto, está a favor de ampliar la edad del tramo de jóvenes que recibe una salario mínimo menor a los $ 165.000 actuales, siempre y cuando “quede demostrado que no hay un aprovechamiento del sector empresarial para despedir a los viejos”.

Otro aspecto que Olivares analiza es la estructura que tendrá el ingreso ético familiar que afina por estos días el equipo de Piñera. Al respecto, advierte que antes de enviar cualquier proyecto al Congreso, se debe definir el modelo de la propuesta con todos los actores involucrados.

¿MESAS DE DIÁLOGO? ¿CON QUE RESULTADOS?

Desde hace años, la CUT es la organización que se sienta con el gobierno de turno a debatir los distintos temas, como el reajuste al ingreso mínimo. Dicha instancia, podría ampliarse esta vez a la UNT, pues sus dirigentes han tenido señales claras, del próximo gobierno, de reconocimiento más explícito de su organización.

No obstante, esta idea no es muy bien recibida por Martínez, quien aclara que la CUT es la entidad sindical representativa de los trabajadores chilenos. “Me da lo mismo con quien conversen, pero un gobierno que quiere entenderse con los trabajadores tendrá que hacerlo con la central que representa el 96% de los trabajadores organizados”.

Manuel Luis Rodriguez U.

Este artículo se encuentra publicado tambien en el diario electrónico CRONICA DIGITAL – http://www.cronicadigital.cl

Los hijos del carbon – Escribe Ramon Arriagada

LOS HIJOS DEL CARBON

Escribe : Ramón Arriagada

En el último  Festival de Cine, gracias a una idea de la docente porteña Maria Angélica Morales, se dio un ejemplo de integración entre  realizadores natalinos y rioturbienses.   Jóvenes aprendices de cineastas con sencillas camaritas de video, hicieron una tarea que por nobleza corresponde.  Siempre deberá estar en el conciente colectivo de los natalinos, lo mucho que hemos recibido como ciudad de la explotación del carbón en  el mineral  argentino de Río Turbio.  Con vehemencia he sostenido que, todo lo que se entregue a Natales, por  parte de las iniciativas gubernamentales chilenas, va a ser insuficiente, frente al aporte que por treinta  años el país vecino entregó, para hacer posible  la soberanía chilena en la provincia de Ultima Esperanza.

En invierno fui entrevistado por el equipo de filmaciones.  Me pidieron hiciera un análisis de cómo había  evolucionado la mano de obra chilena, que hizo  posible la contribución en la explotación del carbón argentino. Recordé que en 1950 a raíz del nacionalismo existente en la Argentina de  Perón, dejaron de llegar las cabezas de ganado, de la Provincia de Santa Cruz,  para ser faenadas en nuestros dos grandes frigoríficos natalinos. Sobrevino la desazón y la cesantía local; pero donde se cierra una puerta se abren muchos portones.  Rápidamente nuestros matarifes, enfardadores, triperos  y toneleros, fueron recibidos en Río Turbio y enviados a sacar  carbón a los profundos socavones.

En la Argentina de  aquellos años, que seguía creciendo mientras sus habitantes dormían, fueron chilenos los que permitieron hacer grande  el despreciado territorio patagónico argentino.  En el fondo de la mina, nuestros esforzados mineros chilotes, se encontraron con los argentinos  despreciados y pobres; con los “cabecitas negras” o “bolitas” que venían de las provincias de la otra Argentina, la del norte, del Chaco, Formosa y Jujuy.  El  gas grisú en el interior de mina  no dirimió nacionalidades, arrasó con  todos, trayendo lágrimas y huérfanos en ambos lados de la frontera.

El día de la proyección de  “Poh –Ché” en el Gimnasio transformado en Cine,  agradecí la invitación a estar con los demás  animadores del documental, ahí en primera fila. Me fui a los asientos de la galería. Pude captar algo que no lo habría observado en los palcos preferenciales.  Palpé el arrobamiento de los espectadores por seguir la trama del film. Llevada esta filmación a otros escenarios, habría que subtitularla a nivel de traducción. Pero el público todo lo entendía, era nuestro lenguaje que daba lugar a momentos de hilaridad y de lagrimones fáciles.  Eran nuestras vivencias  reflejadas en  ese espejo  maravilloso que es el cine. Era, en definitiva, una rebelión inconsciente contra la enajenante globalización.

RAMON ARRIAGADA

Breve recado para los trabajadores de Chile

Se terminó el tiempo de las promesas y de las sonrisas de campaña.

Ahora llegó la dura época de las realidades y de las “apretadas de cinturones”,  el tiempo de los llamados a la cordura, a la sobriedad y a la responsabilidad en el gasto público.  Atrás quedaron los tiempos gloriosos y coloridos de la campaña y los eventos, cuando el otrora candidato presidencial de la derecha inflaba a todo pulmón el globo de las demandas sociales y las exigencias ciudadanas con el bombín de las promesas, de los “bonos de marzo” (siempre provisorios y por una sola vez) y con el anuncio de que se venía el cambio.

Pues se vino el cambio.

En la mediática puesta en escena de hoy viernes 19 de febrero, para anunciar a los que serán futuros Subsecretarios, el presidente electo dejó claro y taxativo el mensaje …  a los profesores que reclaman por su deuda histórica, a los trabajadores que piden sueldo ético, a los funcionarios públicos que demandan remuneraciones justas, a los empleados a contrata y a honorarios para que los suban a planta, a los microempresarios y  la clase media que reclaman créditos blandos para salir del endeudamiento…

Ahora apareció la palabra “austeridad” en el sonriente y repetitivo lenguaje piñerista, una vieja palabreja que fue el adjetivo más usado por el presidente de derecha Jorge Alessandri y por el dictador Pinochet para justificar los recortes presupuestarios, el congelamiento de salarios, la reducción de las políticas sociales, la anulación de los subsidios y la negativa a los reajustes.

Pronunció entonces el futuro Presidente: “La esencia del problema económico es la existencia de necesidades múltiples frente a medios escasos. El año pasado, las finanzas públicas experimentaron un déficit fiscal de 4,5% del PIB, lo que representan una cifra cercana a los US $7,200 millones, uno de los déficit fiscales más altos de nuestra historia y no repetible en el tiempo. Quiero reiterar hoy día nuestro compromiso con una política pública y fiscal sana, responsable, seria y sustentable, lo que significará un marco presupuestario austero para el año 2010, que nos obligará a priorizar las necesidades más sensibles de la gente pero que no nos permitirá acoger todas las demandas de la ciudadanía, por justas y legítimas que ellas sean.” (Discurso pronunciado por Sebastian Piñera,  hoy viernes 19 de febrero en el nombramiento de los Subsecretarios).

¿Está anunciando Piñera un recorte de 7 millones 200 mil dólares al presupuesto 2010?

¿Qué programas sociales se piensa recortar o “austerizar” (si se nos permite inventar un nuevo verbo…)?

¿Tenemos los magallánicos, por ejemplo, la certeza que la bonificación a la mano de obra y los demás incentivos y normas de excepción seguirán vigentes durante estos cuatros años venideros? ¿Y los convenios de programación en obras públicas seguiran vigentes para esta región austral?  ¿O la austeridad presupuestaria correrá también para los subsidios e itemes dedicados a las zonas extremas de Chile?

No importa que el déficit presupuestario que acusa el lider derechista, es el mismo del Presupuesto 2010 que senadores y diputados de RN y la UDI votaron alegremente en el Congreso, pensando que les iba a tocar ejecutarlo. No importa que los empresarios y políticos de derecha, cuando salen al extranjero a convencer inversionistas, digan allá afuera que la economía chilena está en orden, está equilibrada y es sólida y estable.

El recado está encima de la mesa: no hay suficiente plata y no todas las demandas de los trabajadores, clase media y otros sectores postergados podrán cumplirse.

Manuel Luis Rodríguez U.

Nuevos tiempos políticos – Escribe Jorge Arrate McNiven

Carta a los adherentes, votantes y simpatizantes de mi candidatura en la primera vuelta presidencial

Santiago, 18 de febrero de 2010.

Compañeras y compañeros, amigas y amigos:

El triunfo de la derecha en la elección presidencial es un retroceso de las perspectivas democratizadoras que hemos impulsado. No obstante, en nuestro caso, los resultados de la primera vuelta fueron un avance.

Por primera vez en 37 años habrá en la Cámara tres diputados comunistas —tres diputados de la izquierda— electos con altas votaciones. Aunque desde luego aspirábamos a una mayor adhesión electoral, en la elección presidencial alcanzamos el más alto porcentaje obtenido por una candidatura de izquierda desde 1970. Lo conseguimos a pesar de ostensibles desventajas: para elegir parlamentarios en el sistema binominal debimos concentrar nuestra fuerza, no postular candidatos a senadores e inscribir sólo 12 candidatos a diputados de las propias filas. Nuestros adversarios nos superaron en gasto total declarado por 9, 15 y 31 veces. Tuvimos que prevalecer sobre varias tentativas de horadar nuestros apoyos y liquidar nuestra opción. Los espacios que la prensa escrita, radial y televisiva entregó a las demás candidaturas fueron, según todas las mediciones, muy superiores a los asignados a la nuestra.

Desde el punto de vista cualitativo, la campaña movilizó a numerosos jóvenes que se aproximaron a nuestras organizaciones para participar o iniciar su vida política. Candidatas y candidatos identificados con nuestras ideas vencieron en la mayoría de las elecciones universitarias realizadas en 2009. Ofrecimos a la ciudadanía, una vez más, el ejemplo de las múltiples acciones y jornadas voluntarias emprendidas por ustedes sin más estímulo que el deseo de luchar por sus ideales. El Juntos Podemos y la estructura nacional de sus organizaciones, el Partido Comunista y la Izquierda Cristiana, el Frente Amplio con sus componentes en desarrollo, e innumerables dirigentes sociales, barriales, sindicales, de la cultura, y muchos independientes, se movilizaron con mística y entusiasmo, dignificaron la política y reafirmaron valores y principios. Nuestra propaganda fue la más austera y hermosamente artesanal, y nuestra franja televisiva la más original y de más alto nivel cultural.

Hicimos visible la idea de una sociedad distinta, de otro modo de convivir, de un país regido por criterios de igualdad y de libertad y no por el imperio del mero cálculo económico. Nuestro mensaje programático fue poderoso y estremeció la pauta de debate impuesta por los medios de comunicación controlados por la derecha.

El resultado fue una convergencia de mucha potencialidad entre las concepciones de avanzada social y el inconformismo popular, que va más allá de las opciones de voto, muchas de ellas determinadas por la idea del “voto útil” u otros cálculos similares. Nuestro discurso político sin dobleces evidenció que no es concebible cambiar Chile sin izquierda o con una izquierda acallada, porque sólo nosotros asumimos explícitamente las aspiraciones populares y nos atrevemos a colocar en discusión los temas que los demás evitan u ocultan. Si no hubiésemos levantado un programa propio y una candidatura, ninguno de los otros presidenciables habría considerado reemplazar la actual Constitución y nadie hubiera propuesto una Asamblea Constituyente para permitir la expresión de la soberanía popular, ni sustentado con ímpetu los derechos históricos de los pueblos originarios, ni la justicia plena en materia de derechos humanos, ni tampoco la recuperación del cobre para Chile y los chilenos. Nadie hubiera subrayado la centralidad de los profesores en la educación, el imperativo de terminar con la municipalización de escuelas y liceos, la necesidad de un trato digno para las universidades públicas y de avanzar hacia un sistema nacional de educación pública gratuito que signifique un ataque frontal a la desigualdades. Ningún otro programa planteó, sin vacilaciones, la cuestión de género y el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, ni propuso una concepción en que desarrollo y protección del medio ambiente fueran parte de una misma ineludible ecuación, ni demandó una legislación laboral que proteja efectivamente a los trabajadores. Ninguno como el nuestro se pronunció de manera terminante contra todas las formas de discriminación, entre ellas la fundada en la libre opción sexual de las personas.

Siempre llamamos las cosas por su nombre. Sabemos que la renuncia a las identidades comienza por el lenguaje: olvidar el nombre de las cosas, rebautizarlas según hacia dónde sopla el viento, llamar “gobierno militar” a la dictadura, “pronunciamiento” al golpe de estado, “democracia” a la democracia incompleta, “excesos” a las violaciones de los derechos humanos, “equidad” a la justicia social, “imperio de la ley” a la represión policial desmedida, “flexibilidad laboral” al despido arbitrario, “libre mercado” a la concentración oligopólica, “interés máximo convencional” a la usura legalizada, “progresismo” a una visión impregnada de escepticismo sobre las posibilidades de luchar por cambios más profundos.

Son bien evidentes las insuficiencias de la tarea que juntos realizamos. Entre ellas, subrayo dos: primero, no estuvieron en nuestra campaña todos los que comparten o se aproximan a la visión de sociedad que propiciamos. Debemos ser persistentes para abrir espacios y tender puentes que nos acerquen a todos los socialistas fieles al legado allendista, a ex militantes antidictatoriales hoy dispersos o pasivos, a compañeras y compañeros que desconfían de la lógica partidista, de la participación electoral o de los entendimientos con fuerzas de centro, pero que tienen con nosotros amplias coincidencias programáticas. Segundo, no conseguimos movilizar a más de un 40% de ciudadanos excluidos o autoexcluidos de formular su opinión a través del voto, en particular jóvenes que no han querido hasta ahora tomar partido en las contiendas electorales. Con muchos de ellos compartimos el rechazo al modelo político y económico vigente y un horizonte de más libertad e igualdad.

Un mes antes de la elección formulamos una invitación a Frei y Enríquez, de cara al país, durante el último debate televisivo: la idea era impedir que ganara la derecha y hacer pública una común disposición a apoyar en el balotaje a aquel de los tres que obtuviera un voto más, sin otra condición que la reciprocidad y algunos acuerdos básicos. Nos parecía crucial, en ese momento, hacer sentir a los electores que Piñera no podría superar la barrera de una voluntad común de las tres postulaciones que no eran de derecha. Sin embargo, Frei y Enríquez evadieron una respuesta oportuna o expresaron objeciones.

Durante la campaña, Enríquez generó “un espacio de ambigüedad favorable a Sebastián Piñera”, como expresé en presencia de ambos aludidos, ambigüedad que los medios de comunicación de derecha se encargaron de alimentar y sostener sin pudor alguno. Frei, mal asesorado, enfrentó con manifiesta debilidad la ofensiva de Enríquez, sin poner en evidencia los equívocos del discurso de su contendor ni hacerse cargo frontalmente de sus imputaciones. El interés de muchos concertacionistas por capturar a cualquier precio los votos de Enríquez para asegurar su sillón parlamentario y un mal cálculo sobre la segunda vuelta, inhibieron una adecuada respuesta de Frei y de sus candidatos a los ásperos ataques de que fue objeto. Así, la ya erosionada identidad de la Concertación se diluyó aún más, víctima de la descalificación sin respuesta dirigida contra su líder.

En la segunda vuelta, la definición mayoritaria de las fuerzas que apoyaron nuestra candidatura fue aceptar la propuesta de 12 puntos a la que se comprometió unilateralmente y por escrito el comando de Frei y votar por él. Esos 12 puntos debieran, si los concertacionistas fueran coherentes, constituir una base mínima para la actuación de sus parlamentarios y los de izquierda en el próximo período. Algunos de los nuestros estimaron insuficiente la propuesta de 12 puntos, pero aún así no se hicieron parte de la convocatoria a votar nulo que otros sectores formularon.

Compañeras y compañeros:

El gobierno de Piñera representa el punto más alto de fusión entre dinero y política. Hoy la derecha suma al poder económico, comunicacional y gubernamental, buena parte del Congreso y de los municipios, poderosas universidades, colegios y escuelas, instituciones de salud y seguridad social privadas, o sea una concentración de facultades desconocida en Chile, salvo durante los diecisiete años de dictadura pinochetista.

Es una imperiosa necesidad de la justicia social abocar nuestra energía a reconfigurar un actor poderoso e influyente, capaz de comprometer a la ciudadanía en las luchas populares, a incidir en los movimientos sociales, en las políticas públicas, en el Congreso, en el indispensable debate político-cultural. Si no lo logramos, todo cambio profundo que contravenga las bases del actual modelo será postergado o terminará en una simple corrección destinada a sostenerlo. La opinión pública es ahora convocada a nuevos juegos retóricos como la llamada “oposición constructiva” y el denominado “gobierno de unidad nacional”. La verdad es otra: el modelo será profundizado por los nuevos gobernantes para reafirmar el lucro como el motor de todos los ámbitos de la existencia, disminuir el sentido y significado de lo público, lo colectivo, lo comunitario, e intensificar el uso de los instrumentos represivos del Estado y de los mecanismos de disciplinamiento social. Entre estos últimos destacan la precarización del empleo y la desprotección del trabajo y el perverso e interminable circuito del endeudamiento y la transferencia de los colosales intereses a los capitales financieros concentrados. En la práctica, la “oposición constructiva” será el nuevo nombre de la complicidad con el modelo y del acomodo de parte de la Concertación a una circunstancia en que el ejercicio de la política será mucho más abiertamente funcional a la gran economía privada. “Gobierno de unidad nacional” será la manera de llamar un supuesto afán de incluir que sirva de cobertura al viejo e irrenunciable afán de excluir que ha caracterizado históricamente a la derecha.

La cohabitación binominal entre los partidos de la Concertación y la derecha no se romperá mientras la izquierda no se desarrolle más y genere magnetismo y fuerza suficiente. Bajo un gobierno de derecha el terreno de batalla política y social es más desnivelado que frente a un gobierno de centro, como hubiera sido el de Frei. Por eso la construcción de una izquierda plena, heterogénea, crítica, futurista, y con capacidad de aliarse es una tarea más compleja, pero también más imperiosa.

Amigas y amigos:

En la primera vuelta emergieron dos posturas directamente competitivas con la nuestra, ambas de matriz concertacionista. Una, el “progresismo” que, gracias a su singular plasticidad, ha sido incluso reivindicado conceptualmente por Piñera y dirigentes de la UDI. Esta reivindicación de la derecha se agrega a un proceso de desfiguración o vaciamiento que ha sufrido el término “progresismo”, hoy invadido en todo el mundo por concepciones “social liberales”. La Concertación se ha ido acercando cada vez más a este punto de vista. Este hecho obliga muy particularmente al Partido Socialista —aunque no sólo a él— a enfrentar un tiempo de definiciones en el que deberá definirse “progresista” o retomar su identidad de izquierda.

El “progresismo liberal”, definición no única pero principal que Enríquez adoptó durante la campaña, se convirtió en el manto de la segunda postura abiertamente competitiva con la nuestra: el “transversalismo”, una variante de los movimientos de amplio espectro en que conviven sectores de pensamiento de avanzada social con segmentos de impronta neoliberal. El “transversalismo”, teorizado y promovido expresamente por Enríquez y sus directivos, constituyó un espacio promiscuo, agresivo con la izquierda, a la que descalificó y atacó duramente, que logró captar, con un discurso atrevido, en constante deslizamiento en una y otra dirección, parte significativa del descontento frente a la binominalización del país y a la actuación de los partidos. Hábilmente la derecha lo convirtió en un dispositivo para golpear a la Concertación, frenar la emergencia de una izquierda más vigorosa y, en último término, facilitar la elección de Piñera. Para nosotros no era sencillo enfrentar este desafío. Por una parte, por las limitaciones materiales. Por otra, porque la decisión de proponer al país un programa posible pero radicalmente reformador no se conjugaba con la disputa del voto fácil, aquel al que importa más la resonancia que el contenido. De este modo hubo personas de pensamiento de izquierda que quedaron entrampadas por la atracción mediática del “transversalismo”. Pero, especialmente, faltaron puentes entre el mundo orgánico y aquel de ánimo más receloso y distante de los procesos electorales y de los partidos. No tuvimos una plataforma común más desarrollada, más allá de los esfuerzos valiosos realizados por años por el Juntos Podemos, que permitiera consolidar lazos con los segmentos más desintegrados del sistema político.

En todo caso, cualquiera sea la frontera que se establezca entre los “progresistas” y los “transversalistas”, ambas opciones ni sustituyen ni representan a la izquierda actual ni a aquella más amplia que pudiéramos configurar. El progresismo es una opción ciertamente legítima, si bien distinta a la nuestra. Será, en todo caso, una corriente con la cual podríamos eventualmente pactar o coaligarnos, según determinen las circunstancias, pero desde una posición definida y clara.

¿Qué hacer para construir esta izquierda actualizada? Para dar un primer paso es deseable generar acuerdos sobre ideas básicas y modos de impulsarlas y desechar toda pretensión a concordancias totales. Una gran asamblea nacional convocada con amplitud podría debatir esta materia. Habrá entre nosotros, pienso, componentes orgullosos de su larga historia, indispensables por su convicción y su demostrada capacidad de sobrevivir a ataques mortales y continuar proyectándose, y también sectores emergentes, con identidades en recuperación o en desarrollo. Pero, si nos trabamos en una disputa entre quienes postulan ignorar la fuerza de la izquierda clásica donde se ubican socialistas, comunistas y cristianos de avanzada, y quienes no se identifican con esas vertientes históricas, no llegaremos lejos. El pasado, sin duda, no es un modelo de futuro, el futuro es un proceso siempre en construcción. No se puede construir futuro ignorando la propia historia, pero el campo de batalla no es el pasado sino el porvenir. No es esta una banal cuestión de generaciones, es un asunto sobre el modo de construcción de fuerza, que requiere de un curso constante de acumulaciones.

Las opciones organizativas deberán ser múltiples. Es deseable que convivan fructíferamente, desde el partido formal, pasando por el instrumental, las entidades de naturaleza social o cultural, los organismos existentes de hecho, los medios de comunicación de raigambre popular, hasta los individuos que quieran participar como tales. Sin duda la izquierda requiere ser política y social, reforzar las organizaciones existentes e impulsar el surgimiento de otras y respetar sus grados de autonomía derivados de su quehacer específico. Para convivir en la diversidad, la izquierda deberá ser una fuerza, un vector, una liga, un encuentro, un frente, un movimiento, como quiera llamársele, que agrupe a los organizados, ofrezca un cauce a los dispersos y despierte a los dormidos.

En los tiempos que vienen las cuestiones que juntos levantamos el 2009 no perderán vigencia. Que el pueblo soberano se exprese en una Constituyente y elabore una Constitución democrática seguirá siendo un imperativo. Lo será también no sólo evitar la privatización de CODELCO sino desarrollar una ofensiva para crear un movimiento nacional por la recuperación del cobre para los chilenos. La anulación de la ley de amnistía de 1978 deberá ahora contar con nuevos adeptos si los partidos de la Concertación cumplen con los 12 compromisos que asumieron para la segunda vuelta. La idea del salario mínimo ético y nuestra propuesta para establecerlo gradualmente continuará siendo un desafío. En fin, será preciso, en torno a nuestros grandes anhelos, llevar a la práctica el programa, que también recoge los graves problemas que la mayoría de los ciudadanos padece en su vida diaria. Hace falta organizar luchas sectoriales, precisas y focalizadas, que signifiquen nuevos espacios eficaces de participación y movilización social.

Pienso que la izquierda debe concebirse como una nunca terminada síntesis entre lo clásico y lo nuevo, proponerse cultivar las esferas de lo político, lo social y lo cultural con igual energía, agitar sus grandes banderas transformadoras y, al mismo tiempo, ocupar los microespacios de la vida cotidiana. Es decir, ser movimiento, o frente, ser partido y sindicato, ser junta de vecinos y centro cultural, ser militante y ser adherente, ser afiliado a un partido y ser independiente, ser asociación de consumidores, ONG ecológica, centro de estudios o escuela de formación ciudadana.

Amigas, amigos, compañeras, compañeros:

Sinceramente no puedo afirmar con certeza que podamos realizar un proyecto unitario y superador de esa amplitud y pretensión en tiempos relativamente breves. Entiendo que con motivo de la reciente campaña he acumulado temporalmente un patrimonio político que no me pertenece en exclusiva y que corresponde al esfuerzo de todos aquellos que me apoyaron. Por eso siento el deber y, al mismo tiempo, tengo la aspiración de contribuir a que ese proyecto común se desarrolle. Deseo hacerlo desde una condición que, al menos por el tiempo previsible, será la de un ciudadano sin afiliación partidaria. No aspiro a cargos de dirección política ni a candidaturas. Estaré disponible para la tarea indicada, en la medida de mis propias posibilidades y definiciones personales.

Algunos me han dicho en las últimas semanas que debemos prepararnos para derrotar a la derecha dentro de cuatro años. Siempre estaré listo para participar en una tarea con esa convocatoria. Sin embargo, creo que será imposible lograrlo si ese es el objetivo único que nos proponemos porque, si bien atractivo, es insuficiente. Desplazar a la derecha requiere nuevos actores y otro proyecto, no uno parecido al que sustenta la propia derecha. Derrotar a la derecha dentro de cuatro años no puede ser un juego de “alternancia” y de nueva consagración del sistema político imperante. Una Concertación erosionada que se acomode ahora a ser la oposición, más “constructiva” o menos “constructiva”, dentro del viscoso escenario de la cohabitación binominal, carece, como lo señalé hace mucho tiempo, de capacidad política y creadora para construir nuevos tiempos. Ni la cosmética ni el rejuvenecimiento de rostros podrán sustituir la renovación de padrones partidarios explotados hasta la saciedad por las respectivas cúpulas, la autocrítica a fondo, fundada y verdadera, y una visión de futuro que no siga pagando un costoso diezmo a la autocomplacencia, a los militantes lobistas, a los operadores que negocian todo con todos, a las múltiples redes transversales que tejen un poder que pareciera impermeable a los resultados electorales. Los indispensables cambios que auguro que ocurran, serán un proceso. Llevarán más o menos tiempo según nuestro empeño y vocación unitaria.

Sí, habrá que unir fuerzas para derrotar a la derecha. Pero sólo una izquierda recargada en sus perspectivas e integrantes podrá garantizar que vivamos efectivamente nuevos tiempos y no la repetición de un ciclo con los mismos actores y el mismo paisaje.

No habrá victoria sobre la derecha sin una izquierda orgullosa de sí misma, diversa, imaginativa y creadora, que proponga un futuro más libre e igualitario y ennoblezca la política.

Fraternalmente,

Jorge Arrate Mac Niven

Cuentas públicas…no cuentas alegres…

En el ideal de las democracias modernas, la autoridad política ejerce sus funciones a través de un mandato que le ha sido conferido en nombre, o directamente por la ciudadanía.  En el ideal de las democracias modernas, las autoridades regionales se entienden como funcionarios de confianza que son designados por ciertas autoridades jerárquicas superiores, pero que dependen también de la confianza (y de los recursos presupuestarios) entregados por todos los ciudadanos y contribuyentes.

Es en este contexto que entendemos que los ciudadanos -de esta o de cualquier región del país- nos merecemos que el gobierno regional saliente y el gobierno en todos los niveles de la administración, entreguen una cuenta pública de su gestión. Las autoridades cuentan con la información detallada, con los recursos  suficientes y los medios adecuados para que esa cuenta llegue a todos los ciudadanos y no sea un  mero trámite burocrático final.

No se trata -ni mucho menos- de un repertorio exitista de metas y logros alcanzados, cuando en realidad es mas simple publicar una página excel en cuya columna izquierda figuren las promesas de campaña del 2005 y en la columna derecha figuren los avances, logros, errores, insuficiencias, incumplimientos y tareas pendientes, al 2010.

UNA CUENTA PÚBLICA QUE NOS MERECEMOS TODOS

Lo que distingue a la gestión pública moderna, de la improvisación, del “continuismo tranquilo” o de la inercia administrativa, es que aquella se mide y se evalúa por parámetros de excelencia, de pertinencia, de oportunidad y de resolutividad efectiva de los problemas y necesidades para las cuales las políticas públicas se suponen diseñadas.

En estos “titantos” años de gobierno de la Concertación nunca supimos públicamente cuáles fueron los parámetros por los que fueron medidos y evaluados Intendentes, Secretarios Regionales Ministeriales o Jefes de Servicios, pareciendo que todo quedaba en ultima instancia, al arbitrio del Ministro de turno, del senador o diputado más influyente, del dirigentes partidario que tuviera mejor acceso a la Presidenta.

Una cuenta pública demandamos, que contenga las políticas y programas en marcha, los convenios de programación en curso, los logros cuantitativos y cualitativos alcanzados en estos 4 años de gestión, sector por sector, además de una evaluación lo más objetiva posible del impacto alcanzado por su aplicación.

En esa misma cuenta, los ciudadanos y ciudadanas de Magallanes, nos merecemos, por ejemplo,  que se nos informe y explique sobre el proyecto aun pendiente de transporte mayor para Punta Arenas,  las soluciones frente a los serios problemas de la pesca artesanal, los conflictos entre las concesiones para la salmonicultura y la industria turística, los problemas del reclamo de los agentes turísticos ante la operación de naves extranjeras en aguas australes, los problemas de conectividad marítima y terrestre en el territorio regional, las graves dificultades de endeudamiento que afectan a las PYMES, la persistente demanda de los trabajadores por un sueldo diferenciado, por asignación de zona…

¿Acaso estos problemas específicos y aparentemente magallánicos, no se repiten en muchas otras regiones de allá de Chile…?

Pero en realidad, los ciudadanos de las regiones, provincias y comunas nos merecemos mucho más.

Como todos sabemos que el primer y ultimo sensor de calidad de las políticas públicas y de la gestión de un gobierno  son las elecciones, los ciudadanos nos merecemos que el gobierno regional haga un balance político que explique su derrota en las presidenciales recientes, ya que ninguno de los partidos de la coalicion concertacionista ha tenido la valentía o la altura de miras  para hacer ese análisis crítico y descarnado de cara a la ciudadanía.

No basta entonces con eventos lacrimosos de despedida, donde se congratulen mutuamente de “lo bien que lo han hecho”,  porque alguna explicación debe haber ante tanto acuchillamiento mutuo, ante tanta zancadilla entre los propios aliados concertacionistas, ante tantos renuncios y deslealtades,  de las que nadie ahora parece hacerse  responsable.  No basta con contraponer 20 años de gestión con las promesas pendientes, las decepciones y los cansancios ciudadanos.

Ni siquiera estamos pensando en la lógica de la vara alta, porque la verdad de las cosas es que los saltos con garrocha producen abundantes varas caidas…

Se trata entonces no solo de una cuenta de gestión pública regional, es tambien y sobre todo, una cuenta política, de un gobierno político que ejecutó (o no…)  una determinada política pública y que ahora debe dar paso a otra orientación de política.

Manuel Luis Rodríguez U.

Ictiosaurios natalinos: un hallazgo formidable – Escribe Ramón Arriagada

ICTOSAURIOS NATALINOS; UN HALLAZGO FORMIDABLE

ESCRIBE:  RAMÓN ARRIAGADA

Metidos en nuestros esquemas exitistas e inmediatistas, nos cuesta dimensionar el hallazgo formidable de ictiosaurios fosilizados en el Glaciar Tindall. Se regocijan sus descubridores, quienes metidos en la literatura paleontológica y geológica, se dan cuenta que este es un  hecho científico de nivel mundial. En los círculos académicos  y universitarios, se está hablando de lo sucedido en Chile, en el interior de nuestro Parque Nacional Torres del Payne.

Son las instancias cuando nos damos cuenta de nuestro sub-desarrollo cultural. En  logros económicos, ya estamos a punto a través de nuestro ingreso  a la OCDE, a codearnos con las economías más respetables y confiables. No obstante mostramos la hilacha al dar signos inequívocos de nuestra pequeñez intelectual.  En España a los nuevos ricos con  poco roce o torpes culturalmente les dicen  “Los Haigas”, ya que no  demorarán en  decir “haiga” en vez de “haya” en cualquier cóctel o conversación informal.

Somos pobres en resultados arqueológicos y  paleontológicos. Ninguno de los 346 puntajes nacionales de la última PSU ha optado por estudiar Antropología. En la mente de ninguno de nuestras inteligencias juveniles, está la idea de estudiar Paleontología, pues en Chile  como carrera universitaria no existe. Quienes realizaron tan importantes descubrimientos en el Payne han llegado a esta rama del conocimiento a través de la biología  o bien de la geología. Dentro de esta última especialidad, son excéntricos quienes se inclinan por la búsqueda fósiles, y explicar al resto de los humanos los orígenes de la vida en la tierra. La mayoría opta por  buscar riquezas mineras.  El modelo dice que hay que estudiar carreras que llenen en bolsillo, no el espíritu.

Miremos el jardín del vecino. Mientras Chile no tiene más de una treintena de paleontólogos,  los especialistas de esta disciplina en Argentina suman  mas de trescientos científicos. Gracias a esta cantidad de profesionales, ellos han sido capaces de entregar al conocimiento universal  descubrimientos como el “Gigantosaurio”  y el

“Argentinosaurio”.  Sus museos, como el de La Plata, son atracciones mundiales en materia de muestras arqueológicas y paleontológicas. Esa riqueza, también hace grandes a nuestros vecinos y ellos lo saben.  No es extraño, por tanto, que el científico alemán Wolfgang Stinnesbeck, quien forma parte de la expedición del Payne, haya  proclamado incrédulo, agarrándose su  blonda  cabellera “ ¡cómo Chile no produce científicos en los campos de la Paleontología y Geología con tantos tesoros a la vista!”.

A ver…¿quién es el dostor aquí? – Escribe el FrancoTirador

Un senador supuestamente independiente por Magallanes, parece pretender arrogarse la designación del futuro Intendente de la región de Magallanes, lo que explica la molestia de militantes y dirigentes de la UDI y RN de la región.

La verdad de las cosas es que la pretendida intromisión del senador bianchi en los nombramientos de cargos políticos del nuevo gobierno, ha generado el natural malestar en las filas de la derecha magallánica, ya que durante la campaña nunca tuvo el coraje de decir publicamente por quien iba a votar en las presidenciales, ni hizo el menor asomo de  sumarse a la campaña de Sebastian Piñera.  Subirse por el chorro se llama subirse por el chorro…

Si no apoyó públicamente a Sebastian Piñera, ¿porqué aparece ahora subiendose a un carro victorioso del que nunca participó?

El FrancoTirador

En la cocina municipal – Escribe el FrancoTirador

Ustedes creyeron que los líos municipales se habían terminado porque anduvimos de elecciones.

Pues… ¡se equivocan! …

Ahora se viene un interesante enredo con la designación de la nueva Directora del Departamento de Desarrollo Comunitario (DESCOM) de la Municipalidad de esta ilustre ciudad de Punta Arenas.  Resulta que la nueva designada que debe asumir recién el 1º de marzo, ya está telefonéandose y reuniendose con los funcionarios de esa repartición, preparando su desembarco.

La nueva designada, dicho sea de paso, es conocida como una antigua colaboradora y secretaria de todos los Alcaldes que nombró la dictadura en Punta Arenas, en aquellos gloriosos tiempos color verde oliva.

Por cierto, ella viene a “humanizar el Municipio”…

Y la nueva y futura Directora de DESCOM tiene hoy en sus manos el lucrativo negocio privado de la aplicación de las Fichas CAS a los beneficiarios de los programas sociales de la Municipalidad.  O sea, el típico y criticado método de las sillas giratorias: salen de una gerencia de una empresa (o de un pituto privado) y se va a un cargo de confianza política.

Queda entonces la pregunta flotando en el aire: ¿…y cuando asuma el cargo la nueva Directora, se llamará a una transparente licitación pública para la aplicación de las Fichas CAS en la comuna de Punta Arenas…?  ¿O no?  En tal caso, pregúntenme ustedes, quién se quedará con esa licitación…

Por cierto que al Director actual de DESCOM le están buscando una fórmula para dejarlo con el premio de consuelo de un contrato a honorarios, no importa que no haya provisión presupuestaria para él…algo podrá hacerse al respecto…

Y en materia de desembarcos en la Municipalidad puntarenense, todavía no hemos terminado de ver flotar los sacos de cemento y hundirse las cajas de plumavit: la llegada del asesor exPPD Rubilar significará la salida del asesor exPPD Velasquez, a la luz de todos los antecedentes provenientes desde las profundidades de la cocina municipal… dime con quien andas y yo te diré quién te acuchillará por la espalda…

El FrancoTirador

Hacia la construcción de un nuevo referente de la izquierda chilena

Para mayo se está programando la realización de una Asamblea Nacional de la Izquierda. Allí se reunirían el Partido Comunista, la Izquierda Cristiana, los Socialistas Allendistas, el Frente Amplio, Nueva Izquierda y otras agrupaciones del sector, para intentar crear una orgánica que los agrupe y que sea más amplia que el pacto Juntos Podemos Más.

En esa oportunidad se le otorgaría un papel de liderazgo del sector al ex candidato presidencial Jorge Arrate, que podría dirigir la nueva organización.

Hasta donde se sabe, finalmente el Partido Humanista no participaría de la asamblea y no integraría la nueva agrupación unitaria de izquierda.

Extraoficialmente se ha dicho que la nueva organización podría denominarse Frente Amplio de Izquierda y quedaría conformada por una directiva representativa de todos los grupos convocados, así como de sectores sociales y juveniles.

Se tiene la idea de que en mayo, cuando se realice el encuentro, se discutiría “un documento central” que pasaría a constituir la plataforma programática de esta instancia.

Los tres diputados comunistas -Guillermo Teillier, Lautaro Carmona y Hugo Gutiérrez- tendrían un rol preponderante en la agrupación.

Hay dudas sobre qué posición se podría adoptar en cuanto a acercamientos con la Concertación o el grupo de Marco Enríquez-Ominami, sobre todo porque organizaciones de izquierda desean mantener una distancia de esos sectores.

La protección social absorvida por el mercado: ¿de qué autor es este párrafo? – Escribe el FrancoTirador

¿De qué autor este revolucionario texto?

“Desde el punto de vista social, a los sistemas de protección y previsión, ya existentes en tiempos de Pablo VI en muchos países, les cuesta trabajo, y les costará todavía más en el futuro, lograr sus objetivos de verdadera justicia social dentro de un cuadro de fuerzas profundamente transformado. El mercado, al hacerse global, ha estimulado, sobre todo en países ricos, la búsqueda de áreas en las que emplazar la producción a bajo coste con el fin de reducir los precios de muchos bienes, aumentar el poder de adquisición y acelerar por tanto el índice de crecimiento, centrado en un mayor consumo en el propio mercado interior.

Consiguientemente, el mercado ha estimulado nuevas formas de competencia entre los estados con el fin de atraer centros productivos de empresas extranjeras, adoptando diversas medidas, como una fiscalidad favorable y la falta de reglamentación del mundo del trabajo. Estos procesos han llevado a la reducción de la red de seguridad social a cambio de la búsqueda de mayores ventajas competitivas en el mercado global, con grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad en las tradicionales formas del Estado social. Los sistemas de seguridad social pueden perder la capacidad de cumplir su tarea, tanto en los países pobres, como en los emergentes, e incluso en los ya desarrollados desde hace tiempo.”

¿De qué autor es este texto?

__Nicolás Sarkozy

__Michelle Bachelet

__Benedicto XVI

__Fidel Castro

__Barack Obama

__Dalai Lama

__Evo Morales

__Hugo Chavez

__Ricardo Lagos Escobar

Un gran premio recibirán nuestros lectores que respondan a este formidable concurso.

La realidad tras las pompas piñeristas – Editorial de El Siglo

En una ceremonia cuidadosamente escenificada, Sebastián Piñera presentó su primer gabinete en un lugar recargado de simbolismos. De republicana, poco. Más bien parecía la auto coronación de un monarca absoluto, que distribuía suertes y encargaba tareas cuya definición era de su estricta incumbencia.

Cada ministro recibía un ejemplar especialmente editado para esos efectos, de la Constitución Política de Chile. ¿Un mensaje para aquellos que sostienen la necesidad de reemplazarla por un texto democrático en su origen y contenidos? No pensarlo, sería ingenuo.

El otro llamativo obsequio era un pendrive, que el propio futuro mandatario les “impuso” atado a una suerte de cadena tricolor colgada del cuello. Todo un símbolo de los nuevos tiempos. En el otro gobierno gerencial, el de Alessandri Rodríguez, el objeto de culto era una regla de cálculo. ¿Cambia, todo cambia?

No pocos han hecho la observación de que el despliegue comunicacional del próximo gobierno tiene, entre otros propósitos, el de adelantar su implantación. Al día siguiente de la imposición de manos, el presidente electo realizaba su primera “reunión de gabinete”. ¿Se trataría de un gobierno y gabinete paralelos? ¿No teníamos por sabido que el mandato de la actual presidenta, Michelle Bachelet, concluye el 11 de marzo?

Pero, más allá de las parafernalias y las reiteradas invocaciones a las “excelencias” -recomendación que viene muy de cerca- lo que sí quedó en claro es el carácter de clase del próximo gobierno. ¿Es que a alguien le cabían dudas de ello? Aunque… tal vez, sí, dada la votación alcanzada en sectores medios y populares. Ahora, ya se lo sabe: el mando está en manos de los patrones.

El sutil tejido que une líneas y ramas familiares y empresariales, de una clase renovada y ostentosa, no dejará de proporcionar sorpresas a medida que se vaya conociendo más sobre el “quién es quién” del equipo piñerista. Al que falta agregarle el contingente de subsecretarios, intendentes y gobernadores, entre otros cientos de cargos a repartir.

Que habrá “conflictos de intereses”, va de suyo. Aunque, bien pensado, ¿quién se hará un “conflicto” por la coincidencia y cohabitación de tales intereses? ¿Es un “conflicto”, en la lógica empresarial que pronto presidirá al gobierno del país, el que, por ejemplo, el ministerio de Salud sea entregado en las manos de un representante conspicuo del sector privado?

Con un buen manejo de su prensa, Chilevisión incluido, bien se puede pasar gatos por liebres y convencer a la gente que se trata de “un gobierno de unidad nacional” porque un ministerio fue a dar a las manos de un conocido político concertacionista cuya última incursión electoral tuvo como escenario Santiago, en donde perdió la alcaldía frente a un hombre de la derecha.

Y en cuanto a la tierna preocupación manifestada en la campaña electoral por la suerte de “los más desfavorecidos” y “nuestra postergada clase media”, ¿dónde están sus representantes en el bullado gabinete de sus “excelencias”?

Quedan otros pasos que aún deberá dar el próximo presidente para que pueda asumir dignamente su cargo. Quedan las acciones LAN, de altísimo valor; sus intereses en clínicas privadas y su propiedad de un canal de televisión.

Al derroche de doctorados y títulos en universidades yanquis y también locales, habría que sumarle un dato que sería relevante en cualquiera democracia. Se trata de la suma de los patrimonios de excelencia que conformarán el gabinete. Nada significativo, por cierto, en comparación con el del propio presidente, pero no por ello carente de relevancia luego de tanto hablar de la transparencia, y de esa “vocación de servicio público” de que se ha hecho tanta gala en los últimos tiempos.

Faltan aún algunos días para el cambio de mando. Entonces, comenzará una etapa nueva, en la que la derecha extrema del país tendrá la casi absoluta suma del poder. Habrá maniobras de simulación para no se le noten las hilachas pinochetistas detrás de la alfombra “de excelencia”. Habrá piedras de tope, materias en las que se pondrán a prueba tanto la índole del nuevo gobierno como sus reales intenciones. Un listado no exhaustivo podría ser encabezado por asuntos como las relaciones con los países vecinos, la postura en relación con las causas de derechos humanos, el tratamiento a las demandas de los trabajadores, la conducta ante las manifestaciones y movilizaciones de los distintos sectores de la vida nacional.

Si de algo no puede haber dudas, es que los diversos sectores sociales –trabajadores, mujeres, jóvenes, activistas por los derechos humanos, defensores del medioambiente- no bajarán la guardia sino, al contrario, mantendrán una actitud de vigilancia y estarán prestos a resistir cualquiera vulneración a su dignidad y a sus derechos. Y tal vez sea ésa la marca de los nuevos tiempos, en esta etapa provisoria que deberá enfrentar como una repetida prueba el pueblo chileno.

El Director – El Siglo – Edición Nº 1493 del 12 de febrero de 2010.

Los primeros pasos del gobierno de la derecha: un gabinete inexperto

Las nuevas designaciones de futuros Ministros para el próximo gobierno de la derecha, ha abierto un nuevo flanco de análisis par la clase política.

Tres rasgos significativos nos parecen relevantes a subrayar: 1º se trata de un gabinete que aunque cuenta con figuras con formación académica, se trata de individuos sin experiencia en políticas públicas y sin experiencia de manejo político; 2º se trata de un gabinete de ministros de rasgos tecnócratas que no parece encontrar la adhesión de los partidos de la coalición de derecha; y 3º asistimos a un futuro ministerio muchos de cuyos integrantes tienen y han tenido profundos vínculos con el empresariado, lo que evoca la necesidad de que se hagan declaraciones de intereses que den transparencia a todo el equipo.

No cabe duda que debajo del evidente  cuoteo político realizado (4 ministros de la UDI, 4 ministros de RN y el resto “independientes”), la UDI es el partido más beneficiado del reparto y hay una seria interrogante respecto de la vinculación de los partidos de la derecha con el nuevo equipo de gobierno, que pudiera tener efectos en el Congreso Nacional respecto de la agenda legislativa del nuevo gobierno.

El polémico nombramiento de Jaime Ravinet, a su vez, además de haber sido calculado como un golpe político a la DC, asegura una política de derecha ante las FFAA.

Tampoco resulta fuera de lugar constatar que se trata más de un gabinete de Piñera, antes que un gabinete político o de la Alianza.   Estos son ministros de Piñera y no de la alianza de derecha, por lo que a la hora de los errores y de las descoordinaciones, esas fallas pudieran repercutir directamente sobre el presidente que los eligió y nombró.

Manuel Luis Rodríguez U.

El pensamiento político del Presidente electo – Editorial de El Siglo

En artículo de opinión publicado en la sección Reportajes de El Mercurio el domingo 31 de enero, el presidente electo, Sebastián Piñera, despliega lo que podría tenerse por su “pensamiento político”. Dadas las importantes funciones que está pronto a desempeñar, es natural y, más que eso, conveniente, detenerse a la consideración de tan interesante documento político.

De partida, el título del artículo nos instala en un escenario donde el futuro mandatario asume una postura entre pedagógica y polémica, al escribir: “Democracia de los acuerdos: ¿En qué consiste? ¿Por qué ahora? ¿Es posible?”

En ese ejercicio, el autor no puede obviar la historia, y lo hace en la forma entre liviana y consignista que se le conoce. Afirma y niega, sin mayor rigor y encaramado en su pedestal. Así, podemos enterarnos de que estuvimos, como país, enfrascados en una interminable y “estéril” lucha fratricida…”, en clara alusión al período 1970-1973 y el golpe de estado del 11 de septiembre. Bien por lo de fratricida, pero ¿estéril? Depende, señor. Distingamos: ¿fue “estéril” esa salida golpista para los que se hicieron del botín del Estado, arrebatando patrimonio privado de los trabajadores y público de los ciudadanos en beneficio propio, lo que no terminó precisamente por “arruinar su futuro”?

Hace SP una breve alusión a quienes han gobernado Chile en los últimos tiempos, lo que de paso le sirve para promover a “presidente” a quien no fue más que un dictador. Y luego, se conduele del “sufrimiento para millones de chilenos”, omitiendo otras de las causas eficientes de tales sufrimientos, junto con los crímenes de toda índole cometidos en contra de la gente: el modelo neoliberal impuesto, las leyes laborales, el despojo previsional, los infamantes trabajos forzados disfrazados de PEM y POJH, la destrucción de los sistemas públicos de salud y educación, y un largo etcétera.

Hay en las reflexiones de este político de la derecha, una afirmación que resulta muy ilustrativa. Es cuando luego de dar sus acostumbradas gracias a Dios –el que, evidentemente, estaría de su lado- defiende la “Democracia de los acuerdos” porque (era a comienzos de los 90) “el país enfrentaba el desafío de consolidar su democracia, legitimar la economía social de mercado…”. Así, pues, ésa era la madre del cordero. Y él lo dice: “Democracia de los acuerdos”, entre la derecha y la Concertación, para “legitimar” lo que la dictadura había impuesto a sangre y fuego. Sí, señor Piñera: de eso se trataba y de eso se trataría otra vez.

Postula el presidente electo “un gobierno de unidad nacional”, sin explicarnos el porqué de tal excepcionalidad histórica. ¿Es que piensa que tras los 20 años de Concertación vive el país un estado de catástrofe? Si así lo piensa, se podría concordar con él, pero más difícil sería aceptar que llame a tal “unidad” precisamente a quienes habrían causado la catástrofe, haciéndose merecedores del “desalojo”. Pero ese tal gobierno de unidad nacional se pondría algunas metas y una de ellas la enuncia así: “superar la pobreza y las desigualdades excesivas”. Propósito altamente loable, pero surgen algunas dudas: ¿en qué momento las desigualdades alcanzan el nivel de “excesivas”? ¿Cuáles son esos parámetros? ¿Quién dictamina lo relativo a “excesivas”? ¿Desde qué punto de la curva de pobreza-riqueza se dirime la incógnita? O, en otras palabras: ¿se declara excesiva una desigualdad desde esa misma excesiva desigualdad, sólo que reservando el derecho a definir y resolver para quien está ubicado en el punto más alto de la curva, en este caso el propio señor presidente electo? Preguntas legítimas:

¿Buscaría el presidente electo esa mágica “democracia de los acuerdos” si no requiriera del apoyo de los “desalojados”, al no contar con un suficiente apoyo parlamentario?

¿Lo haría, si no tuviera aun necesidad de “legitimar” lo que llama “economía social de mercado”, tras el fracaso universal, y particular, de las recetas y prácticas del omnisciente mercado?

¿Formularía tal llamado si no tuviera el bien fundado temor a la movilización social que, inevitablemente, será la respuesta mayoritaria de Chile, incluyendo a los que votaron por él, cuando se comience a “transparentar” el estrechísimo carácter de clase de su gobierno? Desde ya, puede contar el presidente electo con un nuevo despertar de los trabajadores, el pueblo y las más amplias mayorías, para oponer una barrera imposible de superar a los intentos de una restauración fundamentalista como la que se nos anuncia.

7 febrero 2009