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Alejandro Guillier en Punta Arenas

El próximo viernes 23 de junio a las 19.30 horas, los partidarios y adherentes de la candidatura presidencial del senador Alejandro Guillier, se reunirán en Punta Arenas, en su primer encuentro con el lider de la centro-izquierda y de los demócratas progresistas.

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El encuentro con el candidato presidencial Alejandro Guillier tendrá lugar en el Club Sokol de Punta Arenas, ubicado en Fagnano 482, el viernes 23 de junio desde las 19.30 horas.

CEPAL insta a repensar el modelo económico e implementar un nuevo paradigma en América Latina

La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, instó hoy a repensar el modelo económico e implementar un nuevo paradigma que contribuya a poner fin a las desigualdades económicas, sociales y ambientales y avanzar hacia el desarrollo sostenible.

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La alta funcionaria de las Naciones Unidas participó en el evento de alto nivel “Fracturas en la globalización y sus implicancias para las economías emergentes”, realizado en Ciudad de México en el marco del decimoctavo Congreso Mundial de la Asociación Económica Internacional (IEA), organizado en conjunto con el Centro mexicano de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Durante su intervención en el primer panel, titulado “Repensar las finanzas globales – Perspectivas de las economías emergentes”, Alicia Bárcena afirmó que “el capitalismo y la hiperglobalización nos han llevado a problemas sociales, políticos y ambientales que no son sostenibles, por lo que debemos repensarnos como sociedad en términos de consumo y producción”.

Precisó que Latinoamérica requiere una política industrial y de diversificación productiva seria con miras a un mayor crecimiento y desarrollo.

En su análisis, la máxima representante de la CEPAL llamó a la construcción de un nuevo pacto social que logre terminar con la creciente brecha entre ricos y pobres. Recordó que la brecha está llegando a nuevos extremos y citó las cifras de Credit Suisse que reveló recientemente que el 1% más rico ha acumulado más riqueza que el resto del mundo.

“Mientras tanto, la riqueza de la mitad inferior de la humanidad ha caído en los últimos seis años. Esta es sólo la última evidencia de que hoy vivimos en un mundo con niveles de desigualdad que tal vez no hemos visto durante más de un siglo”, alertó Alicia Bárcena.

Agregó que, según Forbes, sólo 8 individuos concentran la riqueza equivalente a la mitad más pobre de la humanidad y precisó que, entre estos multimillonarios, 6 están vinculados con industrias de tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Recordó que el manejo macroeconómico y las políticas industriales, de innovación y tecnológicas son cruciales para resolver los problemas sociales y advirtió que la heterogeneidad de las estructuras productivas entre los países se ve acentuada por la presente revolución tecnológica de la economía digital.

Asimismo, afirmó que la globalización es cada vez más cuestionada, principalmente en los países desarrollados, lo que ha provocado un aumento de los nacionalismos, la oposición a nuevos acuerdos comerciales, resistencia a la inmigración y el surgimiento de movimientos contra la globalización.

Ante este escenario, la cooperación internacional es la llave para avanzar en la regulación de los mercados, administrar las tensiones, reducir las desigualdades y consolidar un sistema internacional abierto que proteja los bienes públicos y la prosperidad compartida e inclusiva.

Finalmente, Bárcena llamó a transitar hacia un multilateralismo abierto, mecanismo imprescindible para encarar las tensiones económicas, sociales y ambientales provocadas por la incierta coyuntura internacional.

El decimoctavo Congreso Mundial de la Asociación Internacional Económica (IEA) sobre Globalización, crecimiento y sostenibilidad, fue inaugurado por Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, quien abordó la dinámica de la desigualdad.

En el primer panel, junto a Alicia Bárcena, participaron Mario Blejer, de la London School of Economics; Anne Krueger, de la Johns Hopkins University, SAIS; Guillermo Ortiz, de BTG Pactual y Andres Velasco, de la Columbia University.

Dialogar con la ciudadanía para sumar

Para los partidos y militantes de centro izquierda que respaldan la candidatura presidencial del senador Alejandro Guillier las tareas políticas apuntan a dos objetivos en el tiempo: completar y superar el número de firmas para la inscripción legal de dicha candidatura y avanzar en el proceso de convocatoria para el voto ciudadano en las elecciones de noviembre próximo.

Mas que perderse en discusiones bizantinas entre voceros y pseudo voceros de determinados sectores o tendencias políticas, la tarea principal está en los barrios, en los territorios, en las notarías, en las organizaciones sociales, en las comunas y regiones.

No hay tiempo que perder.

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Sobre todo no hay tiempo que perder en discusiones accesorias o en polémicas artificiales inventadas desde algunos medios de comunicación, entre las candidaturas de la Nueva Mayoría, porque la tarea política y estratégica es lograr posicionar al senador Alejandro Guillier en primera vuelta para una contundente victoria en segunda vuelta, como parte de un amplio movimiento social y político, un movimiento profundamente ciudadano con voluntad de triunfo y con un  programa amplio e integrador que sume todas las voces y todas las miradas de la centro izquierda.

Necesitamos apuntar a un programa que reúna, convoque, convenza y sume las diferentes miradas y proyectos de país que confluyen en este momento histórico: el mundo socialista, el mundo socialdemócrata, el mundo laico, el mundo comunista, es decir, todas las dimensiones humanistas y políticas del mundo progresista, en suma, de los “demócratas progresistas” como los señalara la Presidenta Michelle Bachelet en su reciente cuenta pública.

En un escenario político caracterizado por la volatilidad y la incertidumbre del electorado, e influido por el impacto mediático de las encuestas, la cuestión principal para el movimiento que respalda a Alejandro Guillier, es avanzar en su propio proceso de construcción ciudadana programática, sumando propuestas, integrando iniciativas, escuchando atentamente las demandas y aspiraciones de los ciudadanos y los movimientos sociales, para elaborar un programa de gobierno responsable, avanzado, progresista y que asegure gobernabilidad para el siguiente período.

El adversario principal de este movimiento ciudadano se encuentra en el campo social y político de la derecha y la ultra derecha, cuyo proyecto principal y declarado es frenar, detener y revertir las reformas emprendidas en los años recientes.

La dimensión más profunda del actual debate político y de las propuestas programáticas que se esbozan en el actual escenario electoral en Chile, dan cuenta de una controversia que pone en juego los humanismos y las visiones doctrinarias que sustentan las  opciones ideológicas de los distintos actores políticos del país.

Y la candidatura de Alejandro Guillier y los partidos que lo respaldan deben dialogar con la ciudadanía, con las personas, con las familias y las comunidades: es allí donde están sus intelocutores principales.

Guillier tiene que continuar conversando y escuchando a la ciudadanía.

Porque aquí hay visiones de país y humanismos en juego.

El humanismo laico, el humanismo liberal y neoliberal, el humanismo socialdemócrata, el humanismo socialcristiano, el humanismo conservador, el humanismo comunista y el humanismo socialista, todos ellos confrontados a la tarea de resolver -en términos programáticos- los grandes dilemas culturales, económicos, políticos, ambientales y energéticos del país, para avanzar hacia el desarrollo y perfeccionar la democracia.

Bases Programáticas de la candidatura presidencial de Alejandro Guillier, 2018-2022

Texto integral de las Bases Programáticas de la candidatura presidencial de Alejandro Guillier, respaldada por el PS, PPD, PC, PR, MAS e IC, para el período 2018-2022.

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Lea y descargue aquí el documento:

http://www.guillier.cl/images/Bases_Programaticas_Guillier.pdf

Diputados Karol Cariola, Maya Fernández, Tucapel Jiménez y Alberto Robles hacen llamado a unidad de la centro-izquierda – Fortin Mapocho

Los diputados Karol Cariola Oliva (Partido Comunista), Maya Fernández Allende (Partido Socialista), Tucapel Jiménez Fuentes (Partido Por la Democracia) y Alberto Robles Pantoja (Partido Radical) realizaron este domingo 4 de junio un llamado público de unidad a todas las fuerzas políticas de la centroizquierda de cara a las elecciones presidenciales.

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“Tenemos que responder al llamado de la Presidenta Bachelet de unidad de la coalición que nos permita avanzar para terminar adecuadamente la gestión del gobierno y también para prolongar una visión de país de centro izquierda centrada en las necesidades de las personas”, indicó el parlamentario Robles.

Sobre una eventual bajada de la candidatura de la senadora DC Carolina Goic, Robles señaló que “respetamos a la DC, ellos deben tomar sus propias decisiones, son nuestros compañeros de ruta hoy y esperamos que sean nuestros compañeros de ruta en el futuro”.

Por su parte la diputada Maya Fernández dijo que “creemos que la unidad y el diálogo es importante. No puede terminarse el diálogo y la conversación, porque cuando tenemos una mirada país, lo importante es cuál es el Chile que nos imaginamos en el futuro. Tenemos que ser capaces de dialogar y ese es el llamado que hacemos: ratificar un programa transformador con una mirada de país, con un enfoque social muy importante”.

Fernández agregó que “si uno ve las encuestas, nuestro candidato Alejandro Guillier es quien tiene más fuerzas en la centroizquierda para derrotar a Piñera en segunda vuelta y por tanto el llamado es claro a la unidad. Con una centroizquierda unida, con un programa de transformación progresista, con unidad vamos a enfrentar la competencia final, que será con Piñera y la derecha en segunda vuelta”.

En tanto, el diputado Tucapel Jiménez, señaló que “a los diputados que nos hemos reunido acá nos ha hecho profundo sentido el llamado de la Presidenta Bachelet a la unidad. Creemos que este es un factor sumamente importante para lograr el sueño que tenemos de país. Yo creo que las elecciones de este año son de vital importancia, se están jugando dos modelos de sociedad”.

“Por un lado, la derecha que ha dicho claramente que va a llegar a destruir las reformas que hemos logrado avanzar, dándole más importancia al mercado y nosotros ya sabemos que el mercado es sumamente cruel cuando regula una sociedad. Y, por otro lado, nosotros que queremos profundizar las reformas, que queremos que el Estado garantice los derechos sociales. Creemos que eso es sumamente importante y queremos como centroizquierda lograrlo con unidad”, acotó.

Jiménez agregó que “hoy todas las cifras que se conocen nos dicen que unidos le ganamos a la derecha y por eso la unidad, como políticos, como parlamentarios, es el llamado que tenemos que hacer a la ciudadanía en general. Unidad en la acción, que es el llamado de la Presidenta Bachelet que asumimos con satisfacción”.

El parlamentario PPD también aseguró que “nuestro candidato Alejandro Guillier ha señalado con claridad que su llamado ha sido a la generosidad de todos, más que buscar las divisiones tenemos que buscar las propuestas buenas de cada uno. La Democracia Cristiana ha sido, es y seguirá siendo un factor fundamental de la coalición de centro izquierda y en algún momento nos vamos a tener que juntar, que es lo que nos están pidiendo la mayoría de los chilenos, enfrentar el desafío que se viene con unidad”.

“Allí la DC juega un rol sumamente importante, pero eso es una decisión de ellos, nosotros no queremos involucrarnos en sus decisiones, ellos deben resolver el camino a seguir, y cual sea éste, lo haremos sin peleas, buscando los puntos de encuentro, haciendo los esfuerzos por la unidad”, concluyó Jiménez.

Mensaje Cuenta Pública 2017 de la Presidenta Michelle Bachelet ante el Congreso Pleno

Queridos compatriotas,

Vengo a dar cuenta ante mis conciudadanos de la marcha de nuestro país. Un país que se transforma, que progresa y que, justamente porque quiere seguir progresando, se ha puesto metas cada vez más amplias.

Un país que se ha atrevido a iniciar cambios de fondo para dar oportunidades justas y equitativas a todos y apostar así por un verdadero desarrollo.

Estoy aquí con la convicción y el orgullo de quien ha recibido la misión de liderar transformaciones que no podían esperar más.

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Con ese mismo orgullo, hoy le hablo a un Chile distinto y mejor al que pude ver hace tres o cuatro años, cuando recorrí el país como candidata o cuando mi gobierno comenzaba.

Entonces encontré un Chile que luchaba por ser moderno, orgulloso de sus logros, dispuesto a preservarlos, pero con madurez suficiente como para enfrentar sus desafíos y dar un paso mayor en su trayectoria.

Un Chile con la frente en alto, pero también con tensiones e impaciencia. Un Chile de contrastes injustos, donde prácticas indeseables se volvían habituales; donde las debilidades en la economía y la política se convertían en un freno para el progreso y donde las buenas rachas no estaban siendo aprovechadas para el desarrollo.

Sobre todo, un Chile que no había hecho suficiente por acabar con las grandes desigualdades que arrastraba, abusos que se mantenían y que frustran los esfuerzos que hacen las personas y sus familias por surgir.

Un Chile con un malestar profundo por tantas barreras invisibles que impedían el progreso de sus ciudadanos y que les ponían techos arbitrarios a su bienestar.

Un Chile con una certeza: en una sociedad que mantiene las inequidades y los privilegios, el trabajo duro y el sacrificio de las familias no rinde, y la dignidad no se reconoce.

Que si impera la pura lógica de mercado, temas vitales como la educación, la salud o la vivienda pasan a ser bienes de consumo, que crean divisiones entre quienes pueden y quienes no pueden pagarlos.

Que si la economía descansa en las bonanzas pasajeras o en la visión cortoplacista, no hay crecimiento sostenido ni se favorece el emprendimiento.

Que si la democracia no representa bien el poder de los ciudadanos o se tolera la corrupción, crece la desconfianza y el sentido de comunidad se debilita.

Así de claro. Según los datos generales parecía que todo estaba bien, pero los chilenos y chilenas sabían que la situación no daba para más.

Ningún país en el mundo había alcanzado tal nivel de desarrollo manteniendo niveles tan altos de desigualdad. Y eso no era sostenible.

Era necesario hacer cambios de fondo, con participación de todos y mirada de largo plazo.

Era hora de ir de las palabras a la acción, aun sabiendo que cuatro años de Gobierno no bastan para revertir males históricos. Sabiendo que podíamos instalar nuevas bases para el desarrollo. Bases más equitativas, sostenibles, estratégicas, solidarias y humanas.

Esa es la tarea a la que me he entregado como Gobernante y por la cual estoy llamada a rendir hoy cuentas ante este Congreso Pleno, ante mis compatriotas y ante la Historia.

Y lo digo con humildad, pero con firmeza: hemos tenido el coraje de mirar nuestros problemas de frente. Hemos puesto en el centro del debate temas que hasta ahora no habíamos debatido. Temas como una nueva constitución, la reforma tributaria, el fin del binominal, la corrupción, la gratuidad, la despenalización de la interrupción del embarazo, la unión civil.

Nos hemos atrevido a poner en marcha las transformaciones que comprometimos. No ha sido fácil, no ha sido perfecto. Hemos experimentado las dificultades propias de un cambio de gran magnitud. Hemos visto lo que ocurre cuando se descorre el tupido velo de las malas prácticas y lo hemos enfrentado.

Hemos cambiado realidades concretas y estamos construyendo un Chile mejor para todos y todas. De eso quiero hablarles hoy: de cómo hemos hecho, juntos, aquello que muchos creían imposible hacer.

Sé que falta mucho. Sé que consolidar y avanzar en las transformaciones requerirá un buen tiempo más allá de mi gobierno. Sé que son cambios que habrá que continuar y profundizar, y que los chilenos y chilenas deberán decidirlos.

Pero el horizonte hacia el que nos movemos está claro:

El horizonte es un Chile donde cada uno valga lo mismo que cualquier otro en esta nación.

Un país de libertades, donde cada uno pueda elegir la vida que desea, y expresar sin trabas lo que piensa.

Donde todas las familias tengan la certeza de que sus hijos podrán acceder a una educación de calidad desde que entren a la sala cuna hasta que terminen sus estudios superiores.

Donde, frente a cualquier problema de salud, las personas tengan la seguridad de que serán atendidas bien, a tiempo y con la mejor infraestructura y tecnología.

Donde podamos vivir sin temer ni desconfiar del vecino, del extraño o del que viene a buscar una oportunidad a nuestras tierras.

Donde nos cuidemos unos a otros.

Donde nuestra economía tenga muchos motores potentes de crecimiento, con áreas estratégicas consensuadas entre las empresas, el Estado y la sociedad civil.

Donde nuestro medio ambiente esté protegido. Donde los barrios y las ciudades estén al servicio de la vida en común, y sean bellos, seguros, acogedores y sustentables.

Un país con derechos efectivos, instituciones que los respetan y defienden, con una política transparente y permeable a las necesidades de la ciudadanía.

Ese es el horizonte que nos mueve. Y aunque parece lejano, hemos vencido grandes obstáculos y estamos caminando hacia él, como les mostraré.

Hemos hecho muchas cosas en este tiempo y haremos otras en los meses que quedan. Muchas más de las que puedo describirles en esta cuenta pública. Y quiero destacar hoy aquellas iniciativas y medidas con las que estamos sentando las bases indispensables para el Chile que queremos.

En primer lugar, quiero compartirles los avances en educación, porque es nuestra prioridad y la de Chile, porque es el espacio donde las personas forman sus capacidades para surgir y convivir con otros.

En segundo lugar, les mostraré lo que hemos hecho para tener una economía más moderna, más productiva y más justa.

En tercer lugar, mencionaré los aumentos y mejorías que hemos logrado en la protección de las personas y sus familias.

En cuarto lugar, describiré las iniciativas que nos han permitido mejorar nuestra vida en común en los barrios, en el medioambiente, la cultura y el transporte.

Finalmente, en quinto lugar, me referiré a los fuertes avances que estamos haciendo en la organización de la vida política del país.

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Compatriotas,

Ha sido la propia ciudadanía la que ha puesto la educación en el centro de las prioridades de nuestro desarrollo. Y tiene razón, porque allí se encuentra el verdadero motor de toda sociedad, allí desplegamos nuestras potencialidades como personas, nos formamos como ciudadanos, y forjamos herramientas para el bienestar de todos.

Los cambios profundos en educación se hacen cada cuarenta o cincuenta años.

Hace casi un siglo, el país dio un salto adelante al hacer obligatoria la educación primaria. Y no fue sino hasta la década de los sesenta que se garantizó el acceso efectivo a la educación escolar de todos los niños chilenos.

Precisamente defendiendo la ley de instrucción Primaria Obligatoria, un joven Pedro Aguirre Cerda decía que la educación “multiplica el producto de la actividad humana y proporciona mejor empleo a la riqueza productiva.” Y agregaba que “las manos se hacen sabias cuando son dirigidas por una cabeza que piensa.”

Si entonces el gran desafío fue asegurar que ningún niño o niña quedara sin ir a la escuela, ahora la exigencia es elevar la equidad y la calidad de la educación en todos sus niveles.

Hemos puesto en marcha una reforma estructural: impactando desde la sala cuna hasta la educación superior, cambiando el foco desde la discriminación al derecho, desde el lucro de unos pocos a la calidad de muchos; fortaleciendo el rol de los profesores y su satisfacción profesional, construyendo establecimientos de alto estándar allí donde no los había.

Transformando, en definitiva, una educación que funcionaba como bien de consumo, en una educación entendida como derecho social y palanca fundamental del desarrollo.

¿Qué hemos hecho, en concreto?

Hemos creado más jardines y salas cuna porque quienes pueden asistir a la educación inicial tienen mejores expectativas de desempeño escolar que quienes no pueden. Si entre 2010 y 2014 se aumentó en cerca de 24 mil los cupos para niños y niñas de 0 a 4 años, nosotros quisimos ir mucho más lejos: hemos aumentado en 50 mil cupos y llegaremos a cerca de 70 mil el 2018.

Por eso, también, hemos creado la institucionalidad y la normativa que aseguren que jardines y salas cunas tengan la calidad necesaria y sean estrictamente fiscalizados.

Y como el pilar de la educación son los profesores, hemos dignificado sus condiciones laborales, aumentado su tiempo para preparar clases y evaluar. Y desde julio de este año, aumentaremos las remuneraciones de los docentes del sector municipal en más de un 30% como promedio. Así, si un profesor con jornada completa de 37 horas en el inicio de su carrera ganaba en promedio 580 mil pesos, con la Carrera docente ganará 827 mil pesos.

Estamos creando una carrera docente de alto nivel, que atraiga a los mejores jóvenes a esta vocación, fortaleciendo las pedagogías y fomentando el perfeccionamiento de profesores de enseñanza pública y particular subvencionada. Solo el 2018 el Centro de Desarrollo Docente del MINEDUC realizará 71 postítulos para 2.100 docentes de enseñanza básica y media técnico-profesional.

Porque sabemos que la enseñanza en cada sala va a mejorar significativamente si contamos con profesores mejor formados, mejor pagados y con más tiempo para preparar sus clases.

Los y las asistentes de la educación, con sus labores de apoyo, también juegan un rol clave en la calidad de la educación. Hicimos el compromiso de avanzar en mejorar su carrera, y estamos preparando, en diálogo con los involucrados, un Proyecto de Estatuto de los Asistentes de la Educación que esperamos concluir para enviar a este Congreso.

Además, hemos consagrado el principio de inclusión en los establecimientos que reciben recursos públicos y estamos terminando con la selección arbitraria de los alumnos: a partir de este año, las familias empezarán a elegir un colegio, no a la inversa.

Estamos eliminando el copago en los establecimientos que reciben recursos públicos. Gracias a esto, sin cambiarse de establecimiento, más de 290 mil escolares que pagaban por su colegio, hoy estudian gratis. Al fin del Gobierno, serán cerca de 420 mil.

Quiero aclarar que hemos terminado el financiamiento compartido sin disminuir los recursos para los establecimientos. Al contrario: aumentamos en un 20% la subvención preferencial, creamos la subvención para la clase media y el aporte por gratuidad.

Y hemos concentrado recursos, especialmente, en la revalorización de la educación pública, con un extenso plan de infraestructura que hasta ahora ha beneficiado a 2 mil 86 establecimientos públicos del país. Estamos hablando de un cambio que ha llegado a más de 570 mil estudiantes.

Hemos entregado instrumentos esenciales a los alumnos. Hablo de millones de textos escolares cada año. Hablo de más de 295 mil niños y niñas que han recibido su computador en los últimos tres años. Hablo de casos como el de Francisco, un niño de Puerto Varas que recibió su computador azul, tal como él lo eligió y que se comprometió a mejorar sus notas.

No es un regalo o un premio para algunos. Es un derecho. Esa es la lógica que queremos: que todos tengan derecho a las mismas herramientas para una educación de calidad.

¡Porque así, con todos y todas, sin que nadie quede atrás, debe avanzar la educación!

Estamos trabajando, paralelamente, para modificar un sistema de administración municipal de la educación pública que tiene serios problemas. No queremos que el futuro de un niño esté determinado por la capacidad económica o de gestión de su municipio. Y pido a este Congreso su apoyo para hacer realidad este propósito de equidad básica.

Y repusimos la educación cívica en todos los colegios. Porque la vida escolar es la puerta de entrada a la vida en común, a la participación informada, a la pertenencia y la solidaridad.

En materia de enseñanza superior, hemos trabajado intensamente para garantizar el derecho a estudiar, más allá de las condiciones económicas de cada estudiante, o del territorio en el que viva. Y hemos enfrentado el déficit de oferta de educación superior en las regiones, tanto universitaria como técnica.

Los 15 centros de formación técnica estatales, vinculados con universidades públicas, ya tienen sus decretos de creación y están comenzando a implementarse.

Este 2017 partirán los primeros 5 CFT en las regiones de Tarapacá, Coquimbo, Maule, la Araucanía y Los Lagos, con rectores o rectoras nombrados por la alta dirección pública, de manera que los primeros alumnos empiecen a estudiar en marzo del 2018.

Entre 2018 y 2019 será el turno de los CFT de Antofagasta, Región Metropolitana, Valparaíso, Los Ríos y Magallanes, y entre 2020 y 2021 Biobío, Arica y Parinacota, Atacama, O’Higgins y Aysén.

Esta es una apuesta histórica por la educación técnica, de una magnitud que el Estado no había asumido nunca antes en Chile. Justamente por eso, y porque confiamos en el poder transformador que implicará para las regiones, era un desafío impostergable.

Paralelamente, este año, cientos de jóvenes de las regiones de O’Higgins y Aysén iniciaron su año académico en las nuevas universidades estatales: ni ellos se van ni su región los pierde. Y por cierto, más de la mitad estudia con gratuidad.

Porque, a quienes dudaban de la verdad y el alcance de la gratuidad, quiero decirles que es una realidad que avanza a paso firme.

No estamos hablando solamente de becas. Estamos hablando de que hoy, en la educación superior, todos los estudiantes que pertenecen al 50% de las familias más vulnerables, pueden estudiar sin endeudarse en 32 universidades y, partir de este año, también en 6 Institutos Profesionales y 6 Centros de Formación Técnica lo largo de todo Chile. Para ellos y ellas, un nuevo futuro se ha abierto.

No es una ficción ni de un puñado de personas. Son, en total, más de 257 mil jóvenes con nombre y apellido, con historias de esfuerzo y esperanza, para quienes estudiar implica hoy el desafío de aprender, no el de hipotecar su mañana. Estoy hablando de personas, de familias, que hoy ven a sus hijos hacerse grandes sin angustia ni deudas.

Todos conocemos estas historias. Hace sólo cuatro años, cuando partimos la campaña, miles de familias con hijos jóvenes tenían que elegir a cuál de ellos podían costear su educación superior.

Hoy tenemos casos como el de la señora Eugenia en La Serena, que tiene a sus 4 hijos estudiando en la educación superior con gratuidad.

¡Esta es la nueva realidad de Chile, que debemos ampliar y consolidar!

Por eso, hoy quiero anunciarles que el año 2018 la gratuidad en educación superior, universitaria, técnica y profesional, se extenderá al 60% de los estudiantes más vulnerables. ¡Porque nuestros jóvenes no pueden esperar!

Pero nuestro anhelo sigue siendo avanzar hacia la gratuidad universal. Porque la gratuidad para todos es la expresión más clara de una educación entendida como derecho social y no como bien de consumo. Porque en ella se materializa la verdadera libertad de elegir.

Por eso, en los próximos meses esperamos aprobar el nuevo sistema de educación superior que se tramita ante este Congreso, consagrando por ley la gratuidad.

¡Además, mañana enviaré a este Congreso un proyecto de ley específico que fortalecerá las universidades estatales, dotándolas de un nuevo marco regulatorio!

Como gobierno nos comprometimos a terminar con el Crédito con Aval del Estado (CAE). En los próximos meses enviaremos un proyecto de ley al Congreso que establecerá un sistema de financiamiento estudiantil que complemente nuestros esfuerzos en gratuidad. La iniciativa considera la creación de una entidad pública, y la promoción de estándares de calidad en todas las instituciones que accedan al beneficio.

Pido a este Congreso su apoyo en la pronta tramitación de estas leyes.

Queridos compatriotas, no nos engañemos: quien quiera echar pie atrás en una política seria, inclusiva y responsable –como es la gratuidad en la educación superior– le estará dando la espalda a Chile y a las familias chilenas.

Defender esta conquista es una tarea de todos.

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Pero no sólo estamos transformando nuestra educación.

También estamos enfrentando otro retraso: el fortalecimiento y modernización de nuestra economía. Hace años vemos signos de agotamiento en un modelo de crecimiento limitado: no basta con exportar unas pocas materias primas, confiando en que los precios internacionales nos favorezcan. La mayor demostración ha sido la pérdida de vigor de nuestro crecimiento desde fines del 2012, la menor dinámica exportadora desde hace 10 años y una productividad estancada desde hace aún más tiempo.

Necesitamos transitar hacia una economía renovada, con capacidades para innovar, más productiva, con más fuentes de riqueza, que respeta la dignidad de las comunidades, los derechos de los trabajadores y de las personas que pagan por un bien y un servicio.

De ello depende nuestro bienestar, la posibilidad de hacer realidad nuestros sueños. Sin fortaleza económica, los anhelos de un mejor país serán una quimera.

Lo novedoso no es el diagnóstico: es que estamos pasando del dicho al hecho. Hemos sentado bases reales para un crecimiento más elevado y sustentable, que es lo que queremos para que haya más prosperidad, empleo y políticas sociales más amplias.

En muchos sectores nuestra acción está marcando una diferencia, desde la producción de alimentos saludables y la generación energética, a la exportación de servicios.

Permítanme darles un ejemplo que hace pocos años habría parecido ciencia ficción: en el norte de Chile se están generando iniciativas que permitirán un nuevo polo de desarrollo en torno a la industria solar y la explotación de litio con la incorporación decidida de mayor valor agregado, nuevas capacidades tecnológicas, cobre limpio y la exportación de servicios avanzados en minería.

Si seguimos en esta senda, desde el desierto chileno podrán salir diversos componentes tecnológicos para la movilidad y la comunicación en lugar de concentrados de cobre.

Podemos hacerlo, tenemos todo el potencial. Tenemos la radiación solar más alta del planeta y una de las reservas de litio más abundantes del mundo.

Pero estos recursos naturales no son suficientes por sí solos. Tenemos que extraerles todo su valor, con inteligencia e innovación, con políticas públicas que coordinen la acción del sector público, el privado y las comunidades, con estándares medioambientales exigentes.

Es lo que estamos haciendo con numerosos programas de diálogo e investigación público-privada, con el aumento de los recursos destinados a innovación en 45% respecto del 2013 y poniendo a disposición de nuevos proyectos un monto significativo de terrenos fiscales.

Por ejemplo, hemos desarrollado programas de industrias inteligentes Solar y Litio que permitirán incrementar el valor de nuestros recursos. Y hemos desplegado una nueva Política para el Litio y Gobernanza de los Salares, que refuerza el rol del Estado como dueño de estos recursos.

Hoy tenemos un acuerdo con uno de los mayores actores mundiales que implica nuevos ingresos para el Estado, y un excelente acuerdo con las comunidades. En esta misma línea, Codelco prepara la primera explotación pública en asociación con el sector privado en los salares Maricunga y Pedernales.

Pero no sólo en materia del Litio hemos tenido una política activa. En el caso del Cobre, luego que Codelco no fuera capitalizada durante el ciclo de precios altos, estamos realizando la mayor capitalización de su historia, por hasta 4 mil millones de dólares, de los cuales hasta ahora van 1.300 millones de dólares.

Eso permitirá a la empresa desarrollar sus proyectos estructurales, y mantener la competitividad de nuestra mayor empresa.  Codelco y sus trabajadores han respondido a esta confianza del país y han reducido significativamente sus costos y aumentado su productividad.

Y hay nuevos desafíos de la minería que también debemos abordar con una mirada estratégica como país, como la producción limpia de los metales. Por eso, he encargado a Codelco, InvestChile, Corfo, y Enami que inicien un estudio conjunto para establecer una nueva fundición en la región de Atacama que esté a la vanguardia en tecnología limpia y permita recuperar más minerales.

Y así como estamos creando nuevas bases para el desarrollo de la energía solar, del litio o del cobre, estamos creándolas para el conjunto de la economía.

En primer lugar, hemos logrado una veloz transformación energética. Cuando llegamos al Gobierno, la energía era un freno para nuestro desarrollo. Por su alto precio, por su alta contaminación y por la inestabilidad del sistema de transmisión.

Hoy, con buenas políticas públicas, con visión de futuro, con diálogo y con las empresas y la sociedad civil, la energía es, al contrario, un potente motor de inversión y de competitividad.

Las metas que propusimos para transformar nuestra realidad energética están prácticamente todas cumplidas. Lo que parecía imposible lo hemos logrado.

Hablemos de los costos: si en marzo de 2014, el costo marginal promedio era de 129 dólares por MWh, al finalizar el año 2016 cayó a 60,6 dólares por MWh, una disminución del 59%. Al perfeccionar el sistema de licitaciones de suministro no sólo frenamos las alzas, sino que reduciremos las cuentas en 20% para familias y PYMES de aquí a tres años.

Hablemos también de las inversiones. Ha quedado claro que más y mejor regulación no son un freno: entre 2014 y el año pasado, se ha acumulado 16 mil millones de dólares de inversión materializada, mientras en el período anterior fueron solo 9 mil.

Pero lo que ha cambiado el rostro del sector y de nuestra economía es el salto inédito que hemos dado en energías renovables y limpias. En diciembre 2013, las energías renovables no convencionales representaban apenas un 6,3% del total. En marzo de 2017, llegamos a 16,7%, lo que significa que durante este Gobierno la participación de tecnologías limpias y renovable ha aumentado casi tres veces.

Pero sin un sistema de transmisión eficiente, que permita inyectar energía solar y eólica del norte y llevarla a todo Chile, no es posible imaginar un sistema eléctrico robusto.

Gracias a la interconexión entre el Sistema Interconectado Central y del Norte Grande, Chile por primera vez tendrá una línea de trasmisión continua desde Arica a Chiloé. Este proyecto lleva un 90% de avance y la semana pasada se puso la última torre.

También es fundamental el proyecto Cardones-Polpaico, para la distribución de la energía eléctrica, y haremos todo lo posible para terminarlo durante mi Gobierno.

Estamos dejando en pie una industria energética dinámica, que nos sitúa como un ejemplo mundial y líder regional, pero que además se ha convertido en un pilar de nuestro compromiso ambiental y de la renovación de nuestra economía.

Estas son bases para que la diversificación, la innovación y los aumentos de productividad sean sello de nuestra nueva economía, y no solo el acto audaz de algún emprendedor.

Así, mediante una labor conjunta con el sector privado, estamos impulsando los Programas Estratégicos de Especialización Inteligente, para definir acciones en sectores económicos con ventajas comparativas y oportunidades de mercado. No sólo en Industria Solar o Minería, también en Economía Creativa, Alimentos Saludables, Manufactura Avanzada, Tecnología y servicios en Salud, Pesca y Acuicultura, Construcción o Turismo sustentable.

Gracias al Fondo de Inversión Estratégica, hay más de 840 iniciativas para ejecutar, por 104 mil millones de pesos en recursos estatales y 504 mil millones en recursos privados.

Tomemos el caso de la agricultura. Allí el programa estratégico en Alimentos Saludables contempla iniciativas como el desarrollo de aditivos naturales. Ello, porque en el mundo son cada día más los clientes que exigen alimentos saludables.

Es precisamente allí donde nuestros productos agroalimentarios ganan en valor al tener endulzantes, colorantes o antioxidantes elaborados a partir de algas, canela, polen o cereales, que pueden incluirse en la composición de productos más competitivos en los nuevos mercados.

De hecho, Chile ha obtenido la equivalencia en productos orgánicos de la Unión Europea. Así, en las mesas europeas hoy están nuestros arándanos, aceites de oliva o rosa mosqueta.

Pero para que podamos hablar verdaderamente de mejores bases para la agricultura, también tenemos que hacernos cargo de un severo problema que complica la competitividad del agro: la disponibilidad de agua para riego.

Hemos actuado para terminar con este obstáculo. Hemos logrado cifras históricas de inversión por parte de la Comisión Nacional de Riego entre 2014 y 2017. Gracias a esto, ya hay 95 mil 550 hombres y mujeres del campo que ven con más tranquilidad su futuro.

Con el Plan de Grandes Embalses, está en construcción el embalse Valle Hermoso, se inició la ejecución del Embalse Chironta, en Arica y Parinacota y está adjudicado el de La Punilla, en Bio Bio. En el segundo semestre llamaremos a licitación los embalses de Murallas Viejas, en Coquimbo y de Catemu y Las Palmas en Valparaíso.

Esto es un avance sustancial en seguridad hídrica, puesto que habremos más que triplicado el ritmo previo de 1,5 embalses licitados por gobierno. Con el Plan de Pequeños Embalses, hemos terminado o rehabilitado 14 embalses y proyectamos que este número llegue a 27 antes de finalizar el gobierno.

Una economía renovada requiere una infraestructura adecuada, desde carreteras hasta puertos. Y aquí también hay avances destacados en asociación con el sector privado. Se está desarrollando un plan vial para distintos puntos del país; ya se han licitado importantes proyectos como el Túnel del Melón, Nuevos Aeropuertos en Santiago y Concepción.

Solo en esta última semana se han recibido 5 ofertas para el proyecto Américo Vespucio Oriente II, de parte de 5 grandes consorcios. Entre nuevas licitaciones y mejoramientos de carreteras, solo los dos primeros años de gobierno se comprometieron inversiones por 2 mil 700 millones de dólares, y esperamos que sean 5 mil 500 al terminar el gobierno.

Ampliar la diversidad y la innovación en la economía es necesario, pero no basta. Para crear bases sólidas también necesitamos un mejor Estado, activo allí donde es irremplazable.

En primer lugar, como Gobierno hemos pensado estratégicamente los desafíos de Chile, y hemos convocado a todos los actores a la construcción de una mirada común y de largo plazo, más allá de un período presidencial. Hemos visto numerosos ejemplos en este sentido, como las propuestas del Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo o de la Comisión Nacional de Productividad, la Política Energía 2050, o la Agenda Digital 2020. Agradezco a todos los que han participado pensando en Chile.

En segundo lugar, hemos llevado adelante una política fiscal responsable. Estamos reduciendo nuestro déficit estructural en 0,25% del PIB por año. Nuestro marco además posibilita tasas de interés bajas pro inversión y que permiten un tipo de cambio competitivo.

No ha sido fácil avanzar en esta consolidación, ha implicado restricciones y avanzar más lento de lo que quisiéramos en algunas áreas. Teníamos que dar el ejemplo y por eso se adoptaron medidas de austeridad, como congelamiento del reajuste de sueldos a autoridades, limitación de viajes, viáticos y publicidad.

Para dar estabilidad a la inversión en políticas públicas, y en especial en educación, hicimos una reforma tributaria que recauda 3% del PIB, nacida de un acuerdo transversal, que consideró un sistema simplificado para PYMES y restringió tanto la evasión como la elusión.

Es una reforma que ha sido eficaz porque ha permitido que el país cuente con recursos para financiar responsablemente nuevos gastos permanentes. Ha sido equitativa porque los que tienen más, contribuyen más: de acuerdo al Banco Mundial el 10% más rico de Chile paga 93% de los incrementos en impuestos recaudados. Así, los mayores impuestos pagados por el 0,1% más rico de la población aportan el 73% del total recaudado.

No es el único caso de actualización de nuestras instituciones y procedimientos.

La economía es un espacio común, donde las malas prácticas de unos terminan afectándonos a todos. Chile ya no tolera el abuso o el engaño en los mercados. Para hacerle frente, presentamos y aprobamos la ley que fortalece el sistema de defensa de la Libre Competencia, en línea con las mejores prácticas de los países de la OCDE. Con ello se defiende a las personas y se fortalece la economía.

Paralelamente hemos propuesto un SERNAC fortalecido y con más atribuciones, proyecto que está en su último trámite constitucional y pido a este Congreso aprobar pronto.

De lo que se trata es que opere el mercado, pero que lo haga bien. Por eso, también hemos sometido a revisión del Congreso dos proyectos para modernizar la gestión de inversión público-privada: el Fondo de Infraestructura y la nueva Dirección General de Concesiones.

Y para construir mejores oportunidades de desarrollo debemos estar insertos en el mundo.

No es posible cerrarse a la globalización, ni se puede triunfar individualmente en un escenario global complejo y cambiante. Debemos ser competitivos, pero también trabajar para construir espacios de cooperación y alianzas internacionales que nos fortalezcan.

Chile tiene vocación de integración y privilegia los caminos del multilateralismo. He llevado esta postura a todos los foros internacionales y seguiré insistiendo en ello. Hemos trabajado en la integración global y regional, y nuestros aliados reconocen el liderazgo de Chile en este ámbito. Esto es lo que queremos proyectar a largo plazo.

Firmamos nuevos acuerdos comerciales y ratificamos 6 nuevos convenios para evitar la doble tributación, con países como Japón, Argentina y China. Modernizamos, además, la legislación aduanera para simplificar las operaciones de comercio exterior.

Para fortalecer la atracción de inversiones al país, en 2016 se lanzó la nueva Agencia para la Promoción de Inversión Extranjera, InvestChile, con lo cual pasamos de una política pasiva de recepción de inversión extranjera directa a una política activa, con estándares OCDE. Este año InvestChile abrirá oficinas en Estados Unidos, Japón y Alemania.

Desde la Presidencia Pro Témpore de la Alianza del Pacífico que ejercemos este año, suscribimos una hoja de ruta para avanzar en la integración financiera con el MERCOSUR. También organizamos la Cumbre de Presidentes en Puerto Varas y trabajamos en fortalecer la proyección hacia el Asia Pacífico, con una intensa agenda de cooperación con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Una buena noticia para nuestra integración regional es que hemos recibido 10 ofertas en la precalificación para la construcción del túnel de Aguas Negras, lo que nos permitirá licitar el segundo semestre de este año. Se trata de un túnel de casi 14 kilómetros, el mayor proyecto de interconexión con Argentina.

Y para sentar mejores bases institucionales a nuestra vocación de integración hemos enviado a este Congreso un proyecto de ley de modernización de la Cancillería.

Estos avances se han logrado con una política exterior basada en una línea de comportamiento consistente: creemos en las reglas y en las instituciones como camino para resolver cualquier diferencia. Nuestra apertura a la integración es inseparable de la defensa de nuestra soberanía en el marco de los acuerdos vigentes. ​

Junto con estas determinaciones, para consolidar nuestro desarrollo necesitamos fortalecer también la innovación, partiendo por el sector público. Creamos el Laboratorio de Gobierno, que ha generado aportes como una nueva cuenta de la luz, confiable, que cualquier persona puede entender, o soluciones en salud y energía; o el proyecto Aulab que, junto a estudiantes, ha ayudado, en una primera versión, a crear nuevas respuestas frente a desastres y, en la segunda, a generar estrategias que potencien el turismo.

Y para estimular y coordinar los esfuerzos para poner el conocimiento y la innovación al centro de nuestro desarrollo, estamos creando el Ministerio de Ciencia y Tecnología, cuya propuesta se discute en este Congreso y que esperamos esté aprobada este año.

El año pasado dimos el primer paso para incorporar a Chile a Eureka, la red de I+D e Innovación más importante del mundo. El ingreso de Chile como miembro asociado quedará formalizado en pocas semanas en Madrid. Es un reconocimiento y aliciente, y nos incorpora en las mejores redes y prácticas en materia de innovación empresarial.

Son medidas que hacen la diferencia entre limitarse a aprovechar el buen precio de las materias primas –como ocurrió con el cobre– y asumir la responsabilidad de hacer cambios impostergables. Hemos mostrado que Chile puede y que el inmovilismo no tiene futuro.

En época de vacas gordas Chile no se preparó para un crecimiento sostenido. Ahora nos estamos preparando para que no volvamos a cometer ese error.

Pero modernizar nuestras capacidades para el desarrollo económico no sólo tiene que ver con crear bases para el futuro. Es también atender las preocupaciones y urgencias del presente, porque en ellas se juega el bienestar de las personas y sus familias.

Para transitar hacia una mejor economía debemos democratizar las oportunidades para emprender. Queremos que quien tenga una buena idea pueda hacerla realidad, independiente de su origen social, o de su red de contactos.

Hemos simplificado los trámites y la postulación a apoyos. En mi Gobierno se han creado 325 mil empresas, 60 mil más que en la administración anterior. El caso emblemático es la plataforma “Escritorio Empresa”, que en un solo sitio permite crear una empresa, hacer trámites, acceder a documentos, certificados y postulaciones, ahorrando tiempo y dinero.

Pero sin acceso al financiamiento es difícil que el emprendimiento despegue.

Por eso hemos hecho cambios para tener más competencia en los medios de pago a través de entidades no bancarias y que las PYMES tengan mejor acceso al factoring.

Con su capitalización, Banco Estado ha profundizado su participación de mercado. En las empresas de menor tamaño aumentó más de 30% del volumen de crédito en el Gobierno.

Y hemos consolidado un ecosistema de apoyo técnico y acompañamiento en las regiones.

Con su tienda de diseño de vestuario en Cañete, Tania Huenul pasó de vender 400 mil pesos mensuales a 6 millones. De trabajar sola pasó a dar trabajo a 4 personas. ¿Cuál fue la diferencia? Que pudo acudir al Centro de Desarrollo de Negocios de Cañete, uno de los 48 que están operando en todas las regiones, que ayudan gratuita y personalizadamente a las empresas de menor tamaño en su gestión.

De 13 mil proyectos asesorados, ya en el primer año, el 46% de los casos, casi la mitad, tiene resultados concretos: aumento de ventas, generación de empleos y acceso a financiamiento. Bueno, este año llegaremos a 51 centros.

Pero además está la red de 18 incubadoras de negocios, que el año pasado consiguieron subir en 60% las ventas con respecto al año 2013 para 500 proyectos incubados, generando más de 1.400 empleos de tiempo completo y de alta especialización.

O con el Fondo de Desarrollo de Ferias Libres, que entre 2014 y 2016 ha beneficiado a más de 23.000 puestos, con asesorías y financiamiento para infraestructura y equipamiento.

Pero en economía no basta competir, también hay que colaborar. Hemos aumentado los espacios de asociatividad con la ley y reglamento para facilitar la constitución de Cooperativas; o con el programa de Fortalecimiento de Barrios Comerciales, que ha beneficiado a 63 barrios y más de 11 mil empresas, o los 36 centros de trabajo colaborativo o co-work, que ya atienden en Arica, Talca o Castro a 900 emprendedores al mes.

Por ejemplo, el Barrio Bernardo O´Higgins, de Chiguayante, donde los locatarios han fortalecido sus capacidades conociendo experiencias internacionales de barrios similares. Sus ventas han aumentado entre 25 y 30 por ciento en promedio.

Hemos apoyado, además, a 10 mil almaceneros, en 328 comunas, capacitados para hacer crecer su negocio con el programa “Almacenes de Chile”.

Pero queremos una economía inclusiva no sólo en las ciudades. Por eso, también hemos reforzado la asociatividad económica y gremial en la agricultura familiar campesina, con más de 100 empresas asociativas que ahora cuentan con un plan estratégico definido.

Junto a los campesinos hemos trabajado para mejorar su producción y comercialización. Ya 14 mil productores acceden a canales de comercialización más estables, con más capacidad de negociación, incluyendo sellos, contratos con distribuidores, ferias y tiendas virtuales.

Esto genera mejores perspectivas para productos tan emblemáticos como el Limón de Pica, la Langosta de Juan Fernández, la Sal de Cahuil, o el Orégano de Putre.

En turismo se ha logrado una gran expansión, con promoción en el exterior, con iniciativas para potenciar nuevos destinos y programas estratégicos para aumentar el turismo de intereses especiales. Y también preparando nuestro capital humano para este desafío, con iniciativas como ChileValora, que ha contribuido con 7 mil certificaciones de competencias.

De hecho, el 2016 tuvimos cifras récord, con 5 millones 600 mil turistas extranjeros, 26% más que el año anterior y 57% más que el año 2013. ¿El resultado? Hubo un crecimiento de 8,4% entre los ocupados del sector. Las cifras para el 2017 se muestran muy alentadoras para seguir consolidando el dinamismo del turismo.

Además del turismo, tenemos grandes oportunidades de exportación de servicios. El proyecto de Datos Personales, que se discute en el Senado, permitirá que nuestra industria informática pueda desplegar todo su potencial.

En definitiva, si hemos podido mantener una economía sana es porque hay sectores que están mejorando y, más importante, hay miles de emprendedores, trabajadores y trabajadoras, que han comprobado que el Estado está presente donde se necesita.

Hay sectores que se han visto más complicados, como la pequeña minería. También hemos estado allí. Lo saben los 25 mil mineros artesanales y trabajadores del área que, en una fase de dificultad, han recibido más de 31 mil millones de pesos en apoyo, más del doble de lo entregado en el período anterior. O los trabajadores de 13 medianas empresas mineras que recibieron créditos por más de 14 mil millones de pesos para sostener su operación.

Son resultados que van en la dirección correcta, que ayudan a sobrellevar un momento económico desfavorable, pero a la vez impulsan una economía más diversa y moderna.

 

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Ciudadanos y ciudadanas de mi patria,

Así como estamos creando nuevas bases para nuestra economía, también tenemos que crear un nuevo piso de protecciones y seguridades para las personas. Certezas que no dependan del poder adquisitivo, que se reconozcan como un derecho para todos. Porque este es el objetivo final del verdadero desarrollo: que las personas, todas ellas, vivan mejor.

Eso significa, por ejemplo, más trabajo, más capacitación y mejor calidad del empleo de nuestros compatriotas, especialmente de quienes enfrentan más dificultades.

A pesar de la prolongada desaceleración económica que nos ha tocado enfrentar, desde marzo de 2014 se han creado más de 300 mil puestos de trabajo y la tasa de desempleo ha promediado 6,5%, significativamente por debajo del promedio histórico.

Y hemos dado prioridad a dos grupos de compatriotas: quienes tienen dificultades para ingresar al mercado laboral y quienes enfrentan una situación de cesantía.

Con los programas de capacitación habremos llegado a 350 mil personas al final de este Gobierno. De ellas, 4 mil 500 son personas con algún tipo de discapacidad.

Hemos favorecido directamente la obtención de empleo de mujeres, jóvenes y personas en situación de discapacidad, gracias al programa de capacitación Más Capaz. Hasta ahora se han capacitado casi 125 mil personas en todo el país y llegaremos a 185 mil al fin del Gobierno. ¿Qué es lo más importante? Que al cuarto mes de egreso tenemos un treinta por ciento de personas cotizando, es decir con trabajo formal.

El 2016 los subsidios de empleo joven y de mujeres, fueron un 70% mayores a los de 2013.

Y entre 2014 y 2016 más de 83 mil mujeres jefas de hogar fueron habilitadas para acceder a trabajos de calidad a través del Programa Jefas de Hogar, aumentando en 32 comunas su cobertura territorial.

Con la aprobación de la ley de Inclusión Laboral, el 1% de los empleos en empresas con más de 100 trabajadores, estará reservado para personas con discapacidad, y las personas con discapacidad mental ya no puedan recibir salarios menores al mínimo, como ocurría antes.

Aumentamos en un 118% la inversión en políticas de género en dos años y aumentamos la diversidad en la composición de los directorios de empresas públicas: ya cumplimos el compromiso de tener el 40% de directoras en el Sistema de Empresas Públicas.

También aumentamos el apoyo a los trabajadores desempleados. Con la reforma al Seguro de Cesantía, reajustamos las tasas de reemplazo y los cambios en los topes mínimo y máximo. Así, el primer mes se recibirá un 70% del promedio de remuneraciones de los últimos 12 meses en vez de 50% y el tope máximo se fijó en 578 mil pesos, más del doble que los 234 mil anteriores.

También hemos estado presentes en momentos de dificultad con planes de mitigación, con el fondo de pesca artesanal, o apoyando el pago de créditos hipotecarios de viviendas vía subsidio en caso de cesantía, lo que favorece especialmente a los sectores medios.

Con políticas que promueven el trabajo decente, la seguridad y salud laboral, hemos avanzado para lograr un Estado que protege y da confianza a nuestros compatriotas.

Eliminamos los usos abusivos del Multi RUT, que perjudicaban a miles de compatriotas. Establecimos un trato equitativo para las trabajadoras de casa particular, que ahora cuentan con contratos para normar la jornada, los descansos y las remuneraciones, y a quienes nunca más se les podrá exigir uniforme en lugares públicos.

Alcanzamos dos objetivos que los trabajadores y trabajadoras esperaron por años. Cuando llegamos al Gobierno, el salario mínimo era de 210 mil pesos. En enero del año pasado llegó a 250 mil, y llegará a 276 mil en enero próximo. Por otro lado, logramos una reforma laboral que garantiza la huelga efectiva y el piso de negociación, entre otras cosas.

Es decir, hemos hecho la única opción válida para un país que quiere ser justo: mejores condiciones laborales para todos, más inserción laboral y más derechos.

Pronto enviaremos el proyecto de ley que fortalece y moderniza la Dirección del Trabajo.

Aprobamos la Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, que establece estándares de nivel internacional. Tal como comprometí en mi cuenta anterior, ya enviamos al congreso un proyecto de ley que crea un fondo para financiar los subsidios para las madres y padres trabajadores de hijos e hijas afectados por una condición grave de salud, para que puedan acompañarlos y cuidarlos durante su tratamiento.

Y durante este mes enviaremos el proyecto de Ley SANNA, que establece el derecho de los padres a acompañar a sus hijos afectados por una condición grave de salud, con riesgo vital.

También patrocinaremos la moción que propone eliminar la antigua y odiosa diferenciación en el seguro de accidentes del trabajo, que es la distinción entre empleadores y obreros. Así 350 mil trabajadores, hoy calificados como obreros, podrán acceder al sistema que hasta ahora es preferente para empleados.

Después de una vida de esfuerzo y trabajo, las pensiones deben ser satisfactorias. Pero en Chile las pensiones son claramente insuficientes, en especial para las mujeres y los trabajadores independientes.

La sociedad ha expresado con fuerza su demanda por mejores jubilaciones. Hemos escuchado y estamos proponiendo avances concretos, responsables y basados en un acuerdo país.

Tal como en 2008 reformamos el sistema previsional con el Pilar Solidario, respondiendo a miles de compatriotas que antes no tenían ningún ingreso previsional, hoy estamos incorporando un sistema de ahorro colectivo que complemente el esfuerzo individual.

En julio enviaremos el proyecto de ley para reforzar el pilar contributivo del sistema.

Habrá una nueva cotización de 5%, con cargo al empleador, que permitirá la creación de un nuevo Sistema de Ahorro Colectivo. 3% de la nueva cotización irá a una cuenta personal del trabajador y el otro 2% irá a un Seguro de Ahorro Colectivo. Al mismo tiempo, propondremos a este congreso la creación de un organismo público, constitucionalmente autónomo y con altas exigencias, que asegure la correcta administración de estos recursos.

Una vez en funcionamiento, esta reforma permitirá un aumento inmediato de 20% en las jubilaciones de los pensionados de AFP. Y en la medida que el sistema madure, las pensiones de los actuales cotizantes aumentarán 50% en promedio.

Como un esfuerzo especial, hicimos un reajuste extraordinario de 10% en la Pensión Básica Solidaria y en el Aporte Previsional Solidario.

Además, enviaremos un proyecto de ley para que, en caso de desempleo, el Fondo Solidario del Seguro de Cesantía aporte a las cotizaciones y mitigue las lagunas que, sabemos, son un problema central del sistema.

Pero si hablamos de nuevos pisos mínimos de protección y seguridad para Chile, la salud es un objetivo prioritario, y aquí también hay mucho que decir.

Hace más de diez años, el Plan Auge consagró un principio de universalidad y garantías en materia de salud pública. Logramos que las enfermedades que afectan más a los chilenos y chilenas estén cubiertas tanto en costo como en tiempos de espera.

En mi gobierno hemos ampliado este principio a una serie de enfermedades y tratamientos poco frecuentes con alto costo, gracias a la Ley que hemos llamado Ricarte Soto. Hoy, más de 4 mil 832 personas miran el futuro con tranquilidad porque no deben asumir ese gasto.

Esto, hace unos años era simplemente impensable. Y lo saben mejor que nadie Soledad y su hija que padece de tirosinemia tipo 1, cuyo tratamiento mensual cuesta entre 8 y 10 millones de pesos, algo que prácticamente ninguna familia en Chile puede costear.

Expandimos el margen de acción de la salud pública: con un programa histórico de inversión en infraestructura; más médicos y especialistas; con medicamentos para enfermedades crónicas; y nuevos programas de atención dental y promoción de vida saludable.

Hemos creado, además, un plan nacional de demencia para diagnosticar y tratar casos complejos en los hospitales de Osorno, Punta Arenas y El Salvador, y queremos seguir avanzando para que cada vez más territorios incorporen este servicio.

Y un acto de justicia para las mujeres: eliminamos la calificación del embarazo como preexistencia en las isapres.

Hemos superado en un 40% en términos reales la inversión en salud que se hizo entre 2010 y 2013. Es cierto que las dificultades técnicas y jurídicas de materializar un esfuerzo de esta envergadura han significado algunos atrasos. Puede que algunas obras partan después de lo esperado, pero esas obras se harán porque así está comprometido y sus procesos ya están iniciados.

A marzo de 2018, 21 hospitales quedarán construidos.

Ya están construidos los hospitales de Salamanca, Puerto Aysén, Puerto Natales, Porvenir y Puerto Williams. Pronto estarán listos los de Penco Lirquén, Lanco, Futaleufú y Exequiel González Cortés.

Y están en plena ejecución los hospitales de Antofagasta, Calama, Ovalle, Gustavo Fricke, Chimbarongo, Florida, Pitrufquén, Carahue, Cunco, Quilacahuín y San Juan de la Costa, así como el Hospital de Cochrane.

Hablemos de un caso que ha sido especialmente difícil, el Hospital de San Antonio. Hemos tenido problemas técnicos y administrativos que han retrasado el inicio de la construcción.  Entiendo la frustración y la impaciencia de los habitantes de la comuna y sus alrededores. Pero quiero contarles que tenemos nuevas bases de licitación, ya aprobadas por contraloría, y convocaremos cuanto antes a una nueva licitación pública de la construcción.

Ya hay 21 SAR en operación y 17 con obras terminadas; 31 centros comunitarios de salud familiar en operación y 45 con obras terminadas; 22 CESFAM ya en operación y 21 con obras terminadas. Es decir que ya existen 157 centros terminados o en plenas funciones y seguiremos avanzando. Es un gran salto si se compara con el período anterior, que entregó solo 63 nuevos consultorios. Un gran salto en salud oportuna y cercana a las familias.

Entre el 2015 y el 2017 más de 1.000 nuevos médicos y odontólogos ya están apoyando la atención en la salud primaria. Un solo dato: el 2011 fueron tomadas 147 plazas de destinación para médicos generales de zona; el año pasado fueron más del triple, 562. De ellas, 356 fueron nuevas plazas.

Además, 3 mil 153 profesionales han iniciado su formación en especialidades médicas y odontológicas. El 2014 había 713 becados iniciando el ciclo de formación y destinación, el 2015 subieron a 1.113 y el 2016 a 1.103. El 2017 van en 937 y aún están pendientes los concursos de especialidad y subespecialidad que aumentarán el total este año.

¿Qué es lo importante de esto? Que nos permitirá resolver en 69% la brecha que estimamos el año 2014, y será una palanca básica para resolver las listas de espera.

Como millones de chilenas y chilenos han comprobado, creamos el Fondo de Farmacia para garantizar el acceso a los medicamentos a los enfermos crónicos. Cerca de 45 millones de recetas se han entregado a la fecha en los establecimientos de atención primaria. Más de 2 millones de personas se han visto beneficiadas directamente.

Los nuevos programas de atención de salud dental para menores de 5 años, para las mujeres y para los jóvenes de cuarto medio suman entre 2014 y 2016 más de 1.028.000 beneficiados. Y la extensión horaria para atención dental de adultos ha permitido realizar más de 1 millón 600 mil atenciones adicionales entre el 2015 y 2016.

Y en cuanto a promoción de conductas saludables, quiero destacar la Ley de etiquetado de alimentos, ampliamente valorada por la ciudadanía. Más importante aún, ya se observan cambios positivos en los hábitos de consumo de las personas y en la industria alimentaria.

Y si hablamos de promoción de la salud, hemos dado otro paso histórico: iniciamos la vacunación contra el papiloma humano en las niñas de 4° a 8° básico. Eso ha permitido que, hasta ahora, medio millón de niñas tengan más protección contra el cáncer cervicouterino, protección que hasta hace tres años sólo obtenían quienes podían pagar 80 mil pesos por cada dosis de la vacuna, y deben aplicarse dos. Hoy estamos asegurando esa protección a cada niña de Chile.

Ese es nuestro desafío y para eso estamos gobernando: para reducir y revertir las desigualdades que persisten y que están tan fuertemente enquistadas en nuestra sociedad.

De acuerdo a la CASEN 2015, entre 2013 y 2015 más de 400 mil familias salieron de la pobreza, disminuyendo de un 14,4% a 11,7%. En las zonas rurales, este descenso fue de 6 puntos porcentuales.

Y por primera vez el índice Gini, que mide las desigualdades de ingresos en el país, baja del 0.5, ubicándose en un 0,495. Esta cifra puede parecer menor, pero cada décima menos representa un esfuerzo arduo y creciente. Y muestra que caminamos en la dirección correcta en materia de equidad, aunque algunos quieran desconocerlo.

La protección social fue el eje de mi anterior gobierno, y enfocamos los esfuerzos en los más vulnerables. En este gobierno, además, estamos poniendo el énfasis en las realidades de cada territorio y en un enfoque de derechos universales.

Sabemos que la mejor asignación de beneficios sociales pasa por contar con los mejores instrumentos. En el paso de la ficha CAS a la Ficha de Protección Social hubo importantes avances, pero seguían persistiendo situaciones donde los datos no eran reales y los beneficios no estaban llegando a quienes correspondían.

Por eso creamos el Registro Social de Hogares, que reemplaza a la Ficha de Protección Social. Aquí se cruzan los datos que entregan las familias con otras fuentes, como Impuestos Internos, Seguro de Cesantía, Registro Civil o Fonasa. Además, se miden situaciones que antes no contábamos, como las dificultades en el traslado al trabajo, la condición de salud, la deserción escolar y otros elementos que permiten enfocar mejor las políticas sociales.

Así, hoy tenemos un instrumento más justo y transparente para la designación de beneficios, y llegamos con más de 51 prestaciones sociales diferentes a quienes realmente lo necesiten. Hablamos, entre otros, de subsidios de vivienda, Bono Trabajo Mujer, Pensión Básica Solidaria de Invalidez. Y, por supuesto, esto también es determinante para la asignación de la gratuidad en la educación.

Esto es parte de un empeño serio por reestablecer la fidelidad y calidad de los instrumentos que nos miden como sociedad.

Juntos, recuperamos un patrimonio estadístico que nos pertenece a todos. Recuperamos la confiabilidad y el prestigio de la encuesta CASEN, trabajando nuevamente con la CEPAL y sumando a la universidad de Oxford.

Y, por cierto, algo en lo que todos somos testigos: con miles de voluntarios y un espíritu cívico ejemplar que nos hizo bien, el Censo abarcó al 98,95% de las viviendas. Y hemos vuelto, así, a una tradición de medición de personas y hogares que nunca debimos perder.

Ese Censo nos mostrará que Chile es un país más diverso, que recibe crecientemente el influjo enriquecedor de la migración, muchos de los cuales fueron censistas voluntarios. Chile tiene que actualizar su legislación al respecto. Por eso, el segundo semestre enviaremos una ley que adapte la legislación a la nueva realidad migratoria.

Nos medimos mejor, asignamos mejor los beneficios, pero avanzamos también hacia una protección social universal, que dé seguridad y respaldo a todos nuestros compatriotas.

Esto es un sello de mi Gobierno, porque muchas veces el esfuerzo individual no basta para que las personas tengan la calidad de vida que merecen. Y como sociedad somos responsables de cuidarnos los unos a los otros y apoyarnos cuando se requiere.

Por ello ampliamos la cobertura de beneficios para los sectores medios, como el Subsidio Único Familiar, que antes sólo apoyaba a las familias del 40% más vulnerable y hoy apoya al 60%. También completamos la eliminación del 5% de la cotización de Salud para personas mayores que pertenecen al 80% más vulnerable del país.

Por ello instauramos el aporte familiar permanente, que este año benefició a 1 millón 600 mil familias, las que en conjunto recibieron más de 3 millones 200 mil aportes familiares. Así como el bono de invierno, que se pagó el mes pasado, y benefició a más de un millón 125 mil personas mayores.

Por ello seguimos fortaleciendo políticas como Chile Crece Contigo, que iniciamos en mi anterior Gobierno para acompañar a los niños y niñas desde su gestación y hasta los cuatro años. Esta política cumple 10 años y la estamos ampliando para todos los niños entre 5 y 9 años que se atienden en el sistema público de salud o asisten a un establecimiento escolar público.

En primer lugar, con el programa de apoyo al aprendizaje integral. Ya iniciamos la entrega de 56 mil rincones de juegos a los niños y niñas que asisten a prekinder, que apoya el aprendizaje integral, tal como el ajuar para recién nacidos, cuya entrega iniciamos en 2009 y que ya han recibido más de un millón de niños y niñas.

Una segunda línea de acción es el programa de apoyo a la salud mental, que busca dar tratamiento a niños y niñas que lo requieran. Se empieza a ejecutar en 23 comunas, para ir creciendo gradualmente, hasta beneficiar a 18 mil 600 niños y niñas.

Y queremos que los apoyos a los más pequeños sean derechos permanentes y garantizados. Por eso está en trámite en este congreso la Ley que crea el Sistema de Garantías de los derechos de la niñez, así como el proyecto que crea la Subsecretaria de la niñez y el defensor del niño, poniendo al día nuestra institucionalidad.

Asumimos la dolorosa realidad de los niños y niñas en los centros tanto públicos como privados que atienden a los niños al cuidado del SENAME, con un plan de respuesta inmediata para mejorar las condiciones de infraestructura y atención.

Y enviamos dos proyectos de ley que crean dos nuevos servicios, uno para la protección de los derechos de menores vulnerados y otro para proteger los derechos de menores infractores de ley.

Y si hablamos de protección a los grupos más vulnerables, también debemos hablar de personas mayores. Este año finalizaremos la construcción de 4 Centros de atención diurnos en Temuco, Talca, Chillán y Punta Arenas y un Establecimiento de Larga Estadía en la comuna de Huechuraba. Ya en 2018, contaremos con otros 4 Establecimientos de Larga Estadía en La Serena, Valparaíso, Rengo y Valdivia.

El Programa “Más Adultos Mayores Autovalentes”, que fomenta el autocuidado y la estimulación a través de diversos talleres que contemplan salud, deporte, cultura, educación y otros, se ha implementado a la fecha en 165 comunas, atiende a más de 260 mil personas mayores, logrando que un 62% de ellos mantengan o mejoren su condición.

En el caso de la protección de derechos de la mujer, el nuevo Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género inició hace un año sus actividades, poniendo en el centro de su quehacer la lucha por sus derechos y la erradicación de la violencia machista.

Este es un hecho histórico que ya muestra sus efectos positivos.

De las 25 nuevas casas de Acogida para mujeres que sufren violencia, se han implementado 20, se han construido 6 nuevos Centros de la Mujer y enviamos a este Congreso el proyecto de ley que consagra el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, contemplando situaciones hasta ahora no consideradas, como el femicidio entre convivientes civiles y parejas que no convivan, es decir, pololos.

Así vamos construyendo protección para todas las personas.

Y hay una protección que nos importa especialmente, que es la seguridad. Debemos erradicar el temor de quienes sienten en riesgo su integridad física o tienen miedo de perder a manos de la delincuencia lo que han logrado con esfuerzo. Una vida segura y en paz es también un derecho que queremos garantizar, trabajando en la raíz de los problemas.

Nos hemos tomado en serio la lucha contra el delito; hemos privilegiado los hechos por sobre las consignas. Porque este es un tema con el que no se juega, y no es ético procurar ventajas políticas con la inseguridad de las personas.

Hemos promovido la unidad y la coordinación entre policías, justicia, autoridades y vecinos.

Partimos desde el primer año con un Plan Nacional, que reúne y orienta todos los esfuerzos en prevención, desde lo local, la reinserción y el apoyo a las víctimas. Es decir, asumiendo que se trata de una tarea difícil, de largo plazo, sin atajos ni recetas milagrosas.

Formamos y sumamos más Carabineros y Policías donde se necesitan; hemos incorporado casi 5 mil nuevos Carabineros, y llegaremos a 6 mil, así como 800 nuevos Policías de Investigaciones.

Y les estamos dando más herramientas, como la instalación de la Base Unificada de Datos o tecnología para el combate al narcotráfico. Además, hoy hemos construido o repuesto 63 comisarías, retenes y tenencias y 9 cuarteles PDI, para estar más cerca de la ciudadanía.

Con la Agenda Corta Antidelincuencia facilitamos la aplicación efectiva de penas para los delitos de robo, hurto y receptación y aumentamos las penas para los reincidentes, así como para delitos cometidos contra Policías. Y con la Ley Emilia hoy las sanciones son más duras para quienes manejen en estado de ebriedad y provoquen un accidente.

Sobre todo, optamos por la focalización territorial y la participación ciudadana. El único camino es tomar decisiones adaptadas a la realidad de cada barrio y trabajar con la comunidad.

Para eso, tal como comprometí en el 21 de mayo pasado, implementamos los Planes Comunales de Seguridad Pública en las 74 comunas que concentran el 80% de los delitos de mayor connotación social. Financiamos 870 proyectos de prevención, como recuperar espacios públicos abandonados, instalar más de 6 mil luminarias, más de 7 mil cámaras de tele-protección y generar una red de alarmas comunitarias en más de 183 mil viviendas.

Con el programa Denuncia Seguro la ciudadanía tiene hoy una línea telefónica de cobertura nacional, para informar anónimamente sobre delitos. A partir de estas denuncias, el programa permitió, por ejemplo, la incautación de casi un millón de dosis de pasta base.

Desarrollamos alianzas con el sector privado para evitar robos a transportes de valores, que redujimos en un 85% respecto del 2014, o de cajeros automáticos, que logramos disminuir en más de un 48% desde el 2014.

Cumplimos el compromiso de aumentar la cobertura del Programa 24 Horas a 36 comunas y hoy es el servicio de reinserción social para menores de edad más grande y con mayor extensión en el territorio, con una inversión de más de 10 mil millones de pesos desde 2014.

Y aquí quiero detenerme un momento, porque esta política que iniciamos en mi anterior Gobierno es, también, una inversión de enorme valor social: 3.626 niños, niñas y adolescentes y sus familias han egresado del programa.

Más del 95% de estos jóvenes está viviendo en sus hogares, más del 83 por ciento está estudiando en la escuela o trabajando y más del 78 por ciento no ha tenido nuevos arrestos durante el proceso de intervención.

¡Eso es prevención, eso es reinserción! ¡Eso es lo queremos para los jóvenes que han cometido el error de cometer un delito!

Los resultados de estas medidas son positivos y muestran que es el camino correcto. Alcanzamos la tasa de homicidio más baja desde el 2006 y los delitos de mayor connotación social cayeron en 6,6% entre 2015 y 2016, la caída más fuerte de la última década.

Entiendo que, para muchos, estos datos no parecen reflejar lo que ellos ven día a día en las noticias ni están en sintonía con su permanente sensación de inseguridad. Pero son datos objetivos que muestran que estamos avanzando en la lucha contra la delincuencia, y que debemos seguir trabajando con el mismo impulso a futuro.

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Amigas y amigos,

Los derechos y las políticas de protección social y seguridad son la base de la calidad de vida y de la equidad. Y ellas se hacen palpables en el territorio concreto en que las personas desarrollan sus vidas y sus relaciones.

Vivir bien exige una buena vivienda, barrios seguros y unidos, ciudades integradas, conectividad y un medio ambiente protegido. También la democracia o una economía renovada requieren participación activa de los territorios.

Chile se ha construido así: desde su diversidad geográfica, desde su variedad de climas y de paisajes. Esta riqueza de nuestra identidad, que une desierto y bosque austral, costa y montañas, es también el desafío de hacer de cada rincón de Chile un lugar de progreso.

Hacer de Chile este país acogedor implica, como primer deber, hacer realidad el acceso a la vivienda, y ese ha sido un objetivo permanente. Por eso, hemos entregado durante estos tres años 703 mil subsidios habitacionales, a los que se agregarán 207 mil el 2017, llegando a 910 mil en este Gobierno.

Y hemos tomado en cuenta las necesidades de la clase media, que con esfuerzo complementan los subsidios con créditos hipotecarios. Hemos entregado 216.226 subsidios a los sectores medios, con un aumento del 30% en los subsidios para adquisición de estas viviendas, en relación a los entregados en el período 2010 – 2013.

También para la clase media hemos creado un seguro de desempleo que cubre la totalidad del período de la deuda, con un premio para el que paga oportunamente su crédito hipotecario, con una rebaja que puede llegar al 20 por ciento del dividendo mensual.

No queremos que nunca más un chileno o chilena de clase media pierda su casa por quedar sin trabajo. Eso es proteger.

Y hemos creado el programa de Habitabilidad Rural, entendiendo que el campo tiene necesidades específicas. Este programa permite mejoramientos importantes en estas viviendas. Los vecinos de Purranque, El Tránsito o San Félix, en la comuna de Alto del Carmen, saben de lo que hablo.

También creamos el Programa de Integración Social y Territorial, que estimula la inclusión de distintos sectores sociales. Y aprovechando que el llamado de este programa termina este mes, quiero anunciar que eliminaremos el techo de 25 mil viviendas que tenía, y lo ampliaremos a todas las viviendas que cumplan con la norma.

Aquí hay un cambio de verdad: hemos sido serios y hemos entregado subsidios asegurando que se ejecuten efectivamente en la adquisición de viviendas. Hemos adaptado los montos a las realidades del mercado y a sus distintas condiciones regionales.

Gracias a esto, durante este gobierno hemos logrado que se construyan o compren 177 mil viviendas con subsidios habitacionales. A ellas se agregarán 67 mil más este año. Y hemos construido más de 40 mil viviendas para el Fondo Solidario de Elección de Vivienda.

No se trata sólo de más metros cuadrados construidos, porque calidad de vida significa también mejores viviendas. Por eso, en el Fondo Solidario de Elección de Vivienda, hemos considerado la entrega de viviendas de 55 metros cuadrados y con tres dormitorios para cada familia con más de 4 integrantes.

Eso es una medida real para terminar con el hacinamiento en que muchas veces se traducía la vivienda social.

Además, ahora es obligatorio para quien construye viviendas sociales tomar en cuenta la eficiencia energética y los espacios comunes, como jardines y áreas de recreación. Porque ninguna casa o departamento puede ser el pilar que quieren las familias para sus vidas, si lo que hay alrededor no se encuentra también en buenas condiciones.

Por eso, la recuperación y fortalecimiento de los barrios ha sido un eje central de nuestra política de vivienda. A través del programa Quiero Mi Barrio, junto con el trabajo organizado de los vecinos, ya iniciamos el proceso de intervención en los 203 barrios que nos comprometimos a recuperar.

Como resultado, tenemos mejores barrios, más bellos y con organizaciones vecinales fortalecidas, como el Barrio Rahue, en Osorno, o los Condominios sociales del barrio Lan C, en Hualpén.

Asignamos subsidios en 78 nuevas comunas donde no había proyectos habitacionales para familias vulnerables, impulsamos el inicio de 212 proyectos que tenían subsidios entregados de antes pero que no registraban avances, como el comité Gracias a la Vida, de la comuna de Valdivia, donde las familias obtuvieron un subsidio habitacional el año 2012, y cuyas obras por fin iniciamos en febrero del año 2015.

También hemos conservado y realizado mejoras estructurales y de habitabilidad en 144 mil viviendas en condominios y 711 cités, es decir, una de cada tres viviendas existentes en condominios sociales en todo el país.

Hoy, 5 mil 100 familias han dejado la precariedad de los campamentos en que vivían porque ahora tienen una vivienda digna. Son 162 los campamentos que ya no existen, y en los terrenos de algunos de ellos trabajamos en 20 proyectos de nuevos espacios públicos.

En los terrenos del campamento Vista Hermosa, por ejemplo, en la comuna de Calbuco, en la Región de Los Lagos, se construyó el Paseo Mirador Tenten y Caicai, con accesibilidad universal, dos plazas con máquinas de ejercicios y juegos infantiles, mobiliario urbano y un anfiteatro para actividades culturales.

Y en Antofagasta, las 120 familias de los campamentos La Chimba, Catalina Cruz, 18 de septiembre, Juanita Cruchaga y Alto Mendoza podrán trasladarse en octubre de este año a sus nuevas viviendas en el condominio Caparrosa, en plena ciudad de Antofagasta.

Pero sabemos que hay que avanzar mucho más, y seguiremos trabajando en ello.

Pero además de mejores viviendas y barrios, se necesitan más y mejores áreas de recreación y espacios para la comunidad. Y aquí también hemos logrado cambios muy positivos.

Son 185 mil las niñas, niños y adolescentes que hicieron actividad física, deporte o simplemente jugar en las Escuelas Deportivas Integrales en 2016. Con nuevos centros Deportivos Integrales que se están construyendo para los vecinos de Caldera, Punta Arenas, San Ramón y Lo Espejo.

O con una Copa América que aseguró sus sedes de Concepción y La Serena gracias al acondicionamiento, y a tiempo, de los estadios Ester Roa y La Portada.

Porque de lo que se trata es que todos, tengan la edad que tengan o sean cuales sean sus condiciones físicas, sean parte de la cultura de la vida sana. Un ejemplo es que por primera vez organizamos los Juegos Deportivos Paranacionales.

Y promulgamos la ley que Reconoce al Deporte Adaptado y Paralímpico, que le entrega formalmente un tratamiento igualitario en relación al deporte convencional.

Hablo también de los Centros Culturales municipales inaugurados en Tomé, Villarrica y Lo Barnechea, o el Centro Nacional de Arte Contemporáneo que abrió sus puertas en Cerrillos.

Hablo de inversiones culturales como la Biblioteca regional de Coquimbo y la Segunda etapa del GAM, para que empiecen a funcionar a principios del próximo año.

El pasado domingo 28 de mayo, un millón ochocientas mil personas fueron parte del Día del Patrimonio Cultural, casi un millón más que en 2016. Los festivales de arte y música impulsados a lo largo y ancho de Chile, en tanto, convocaron a 165 mil personas, especialmente jóvenes, como ocurrió en fiestas locales como el Festival Pablo de Rokha en Talca, o el Alicanto, en Antofagasta.

Hablo de una institucionalidad a la altura de los tiempos en estas áreas, como el Ministerio de la Cultura y de las Artes, que se tramita en este Congreso, y que sé que veremos concretarse durante este Gobierno.

Hablo de 34 parques urbanos que estamos construyendo en las distintas regiones del país. Siete de estos parques, como el parque del Carbón en Lebu, el parque Costanera en Pelluhue, el Parque El Roble en la Pintana o el Parque Punta Norte en Arica, ya están terminados, mientras otros 22 están en construcción y los 5 restantes avanzan en su proceso de ejecución.

Hemos construido 46 kilómetros de ciclovías de alto estándar, para que miles de ciclistas puedan transitar de manera segura en 13 comunas de 10 regiones.

La calidad de vida es también aire limpio y un medio ambiente sin contaminación.

Y en ese objetivo de avanzar a ciudades más limpias, uno de los principales hitos ambientales de los últimos años es la promulgación de la Ley de Fomento al Reciclaje, que nos permitirá disminuir la generación de residuos y aumentar las tasas de reciclaje de un 10% a un 30% en los próximos cinco años.

La contaminación afecta al menos a 10 millones de chilenos y chilenas. Este es un problema para el que no hay soluciones simples, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Lo que hemos hecho ha sido recuperar tiempo perdido con medidas más precisas y eficaces para la prevención y reducción de emisiones, gracias a una cifra inédita de Planes de Descontaminación Atmosférica. Con los más recientes, en Talca, Chillán o Los Ángeles, ya contamos 11 de los 14 planes comprometidos.

También buscamos impulsar un cambio en los hogares con fuentes de energía más limpias: al final del periodo de Gobierno, se habrán recambiado 20 mil calefactores en comunas del centro y sur del país, más del doble de beneficiarios que en el periodo anterior.

El crecimiento de las ciudades también nos pone desafíos importantes, como la congestión y las dificultades para trasladarnos de un punto a otro de las ciudades. Y uno de los mecanismos básicos para afrontarlos es, desde luego, nuestro transporte público.

Hemos mejorado el Transantiago con nueva infraestructura, como las pistas segregadas, que han aumentado en un 40 por ciento respecto del 2014, con obras como el corredor en el eje Vicuña Mackenna, que comenzará a funcionar el segundo semestre de este año.

Para apoyar el transporte público en los centros urbanos regionales, hemos impulsado la renovación de flotas a través del programa Renueva Tu Taxi y Renueva Tu Micro, que ha permitido renovar 2 mil 48 taxis colectivos y 960 micros.

De hecho, estamos construyendo la red de corredores de transporte público más grande del país en la región del Biobío: pasaremos de 20 km en 2014 a 33 km en 2018.

El Metro de Santiago, por su parte, lleva adelante el mayor crecimiento de su historia con la construcción de las nuevas Líneas 6 y 3, que sumarán 37 nuevos kilómetros de recorrido para esta empresa pública de transporte.

Estas obras beneficiarán a 11 comunas y permitirán incorporar a la red de metro a Cerrillos, Pedro Aguirre Cerda, Quilicura, Conchalí e Independencia. La Línea 6 comenzará a funcionar en pocos meses más y el próximo año será el turno de la Línea 3.

No podemos detenernos en este esfuerzo. Por eso quiero hoy anunciar que vamos a dar la partida al proceso de construcción de la línea 7 del metro, y para ello hemos comprometido el financiamiento. Ella irá desde la Estación Brasil en la comuna de Renca hasta la estación Estoril en Vitacura y permitirá descongestionar la saturada Línea 1.

Y por cierto, hace unos meses inauguramos el servicio de Metrotrén a Nos, que beneficia con tarifa integrada y ahorro en los tiempos de viaje a los habitantes de San Bernardo, El Bosque, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda y Estación Central.

Y ya que estoy aquí, quiero contarles que, conociendo las necesidades específicas de la V región, he dispuesto la realización de los estudios que permitan extender el Metro de Valparaíso hasta La Calera.

Nuestra empresa de ferrocarriles, tiene presupuestado renovar 7 trenes del biotrén, además de 3 en el tramo Victoria-Temuco y 3 en el tramo Corto-Laja, que se suman a los 3 trenes Talca-Constitución.

Mantener conectados los lugares que habitamos o unir por primera vez localidades aisladas sigue siendo un salto en calidad de vida. Nuestros compatriotas, sin importar dónde vivan, deben contar con caminos seguros en todas las épocas del año, con transporte público a su alcance y con mayor frecuencia.

Pasando de las palabras a los hechos, hemos triplicado la cantidad de kilómetros de caminos básicos que se construían cada año, alcanzando 3 mil kilómetros anualmente.

Hoy son más de 500 mil los compatriotas que, en zonas aisladas o rurales, en los archipiélagos del sur de Chile, en las proximidades de la cordillera o en el altiplano del Norte Grande, utilizan servicios de transporte subvencionados por el Estado.

Viajan a sus lugares de trabajo, van hasta los centros urbanos, se acercan a los servicios públicos de salud, de educación, gracias a alguno de los 645 servicios de transporte con tarifas rebajadas disponibles, un 25% más en relación a los que teníamos al inicio del gobierno.

A eso se suman 782 servicios escolares gratuitos, para que nuestras niñas, niños y jóvenes no tengan que caminar, a veces por horas, para llegar a sus escuelas.

Y ahora, por fin, nuestro país puede ser recorrido íntegramente a través de territorio nacional, gracias al servicio marítimo entre Puerto Yungay y Puerto Natales, que une las regiones de Aysén y Magallanes, completando la conectividad longitudinal de Chile.

Hace sólo unos años el aeródromo de Melinka era considerado uno de los más difíciles del país para operar y con razón: la pista debía ser iluminada por los autos de los vecinos para que los aviones pudieran aterrizar. Hoy ya cuenta con sus luminarias necesarias. Lo mismo Puerto Natales, que hoy tiene un aeródromo más moderno y seguro.

Y lo mismo puede apreciar quien tome un vuelo nacional, porque verá obras en muchos aeropuertos de regiones, donde estamos duplicando los metros cuadrados de terminales.

También hemos puesto al día nuestra conectividad digital, que requiere sistemas de transporte público de datos. Eso significan las 1.158 Zonas Wifi ChileGob, que entregan acceso gratuito a Internet en 304 localidades de 289 comunas del país.

Hoy, cientos de plazas públicas, junto con ser un lugar de encuentro de los vecinos, se han convertido en punto de conexión con el resto de Chile y el mundo.

Pienso en la plaza y sector comercial de Camarones, en la plaza de Huara o en la feria artesanal de Puqueldón, por ejemplo.

Pero la inclusión territorial no pasa únicamente por mejorar la conectividad; también pasa por dar a los habitantes la posibilidad de llevar adelante sus actividades productivas, con agua potable, con riego seguro y agua para el ganado.

Anteriormente les hablaba de la construcción histórica de embalses grandes y pequeños en todo el país. Pero también hemos aumentado en 50% la construcción de sistemas de Agua Potable Rural. En estos tres años, con 195 sistemas gestionados directamente por las comunidades, hemos dado alivio a más de 41 mil familias en el campo.

Al finalizar el gobierno habremos abastecido de agua potable a casi 250 mil personas, es decir, al equivalente de una ciudad como Rancagua.

Hablemos de otra actividad esencial en Chile: la pesca. Con sus más de 4 mil kilómetros de costa, nuestro país tiene innumerables caletas y comunidades dedicadas a la pesca artesanal.

Entre 2014 y 2017 hemos construido infraestructura para fortalecer los espacios de trabajo de 11 mil pescadores artesanales, y hemos efectuado trabajos de conservación que benefician a otros 25 mil pescadores. Es decir, uno de cada tres pescadores artesanales de Chile ha visto mejorías en sus condiciones de trabajo.

Por cierto, sé que necesitamos una legislación pesquera moderna, que resguarde los intereses de todos los chilenos. Por eso, durante el tercer trimestre enviaré a este Congreso una propuesta de modificaciones sustantivas a la ley de pesca.

Además, se tramitan en este Congreso los proyectos de ley de mejoramiento de caletas pesqueras y de modernización y fortalecimiento de Sernapesca, para los que pido su apoyo.

También hemos desarrollado 158 proyectos de borde costero, en Arica, Chiloé o Río Bueno, que sumarán nada menos que 75 kilómetros de vías y paseos, lo que equivale a 42 veces el largo de la Playa Grande de Cartagena.

¡Esto es poner la infraestructura y los servicios a disposición de todos nuestros compatriotas, a lo largo del territorio!

Un territorio con un enorme patrimonio natural, con miles y miles de hectáreas riquísimas en biodiversidad, que estamos cuidando y preservando como nunca antes.

A la creación del parque marino Nazca-Desventuradas el año 2016, que cubre una superficie de 300 mil km2, quiero anunciar que sumaremos dos nuevos parques marinos: uno en el Archipiélago de Juan Fernández de 13 mil 190 km2 y otro en la zona de Cabo de Hornos e Islas Diego Ramírez de 100 mil km2.

Con su creación, Chile llegará a la histórica cifra de 1 millón de kilómetros cuadrados de su mar completamente protegido y se constituye en un líder mundial en la conservación marina.

También hemos iniciado el proceso de consulta con la comunidad Rapa Nui para establecer un área marina costera protegida de múltiples usos, tal cual comprometí el año pasado.

A esto se sumó recientemente la Red de Parques de la Patagonia, un ejemplo de colaboración público-privada que nace de la obra de Douglas Tompkins, y gracias a lo cual serán 4,5 millones de hectáreas de nuevos Parques Nacionales entre las regiones de Los Lagos y Magallanes, abiertos para todos.

Tanto con los parques marinos como los parques terrestres estamos cimentando las posibilidades de éxito en reducir nuestras emisiones de CO2, tal como comprometimos ante el mundo con la firma en Paris del Acuerdo de Cambio Climático.

Con su ratificación por el Congreso a principios de este año, Chile asume una serie de compromisos climáticos, entre ellos la reducción de sus emisiones contaminantes en un 30% al año 2030 y una importante reforestación. Enfrentados al mayor desafío ambiental que tiene hoy la humanidad, nuestro país decidió ser parte de la solución.

Pero nuestro compromiso en materia ambiental debe ser total, porque el Cambio Climático es una realidad cuyos efectos ya experimentamos. Hemos visto cómo se intensifica la escasez de agua, aumenta el riesgo de incendios forestales, aluviones y deterioro de los océanos.

Todos debemos enfrentarlo, porque todos somos responsables y a todos nos afecta. Hemos trabajado, tanto en mi primer gobierno como en este, en el ámbito nacional e internacional, abogando por la toma de conciencia y por la acción conjunta.

Hemos construido planes nacionales de cambio climático que mejoren nuestra capacidad de adaptación. Pero debemos ir más allá y hacerlo ahora.

Por eso, Convocaré a un Grupo Permanente de Cambio Climático, con expertos y representantes de todos los sectores del país, que miren el presente y el futuro para hacer propuestas concretas. Tanto para reducir nuestras emisiones de carbono, como para definir las medidas preventivas frente a los impactos locales cada vez más frecuentes y graves.

Por lo pronto, y porque el ejemplo empieza por casa, todas las inversiones del sector público incorporarán en sus cálculos sus efectos sobre la contaminación. Cada tonelada de carbono que emitan tendrá un precio social de 40 dólares por tonelada.

Y por cierto, trabajaremos para que el cambio climático y la sustentabilidad se incorporen en las mallas curriculares de la educación básica y media.

Y para contar con una mejor institucionalidad ambiental, he enviado a este Congreso, con suma urgencia, un proyecto de ley que crea un Servicio Nacional Forestal. Ello implicará normativas para disminuir riesgos de incendios y enfrentar de mejor manera emergencias de este tipo. También hemos propuesto la creación de un Servicio Biodiversidad y Áreas Protegidas, que es clave para nuestro desarrollo sustentable. Este Congreso tiene en sus manos ambas decisiones y les pido su apoyo para aprobarlos cuanto antes.

Compatriotas,

Chile está construyendo un país más próspero y justo. Pero sabemos que parte de la realidad son las malas pasadas que cada cierto tiempo nos juega la naturaleza.

Hemos visto con dolor cómo una y otra vez hemos debido enfrentar catástrofes de diversa índole. Pero no nos paralizamos, nos levantamos, actuamos de inmediato, acompañamos a las familias y nos preparamos para reaccionar cada vez con más velocidad y eficacia.

En cada caso, respondimos inmediatamente con medidas de emergencia, priorizando siempre la vida de las personas.

Lo que vemos es que cada vez las ciudades se recuperan de manera más rápida y ganamos en capacidad de reacción. La Ficha Básica de Emergencia, FIBE, vino a reemplazar después de 14 años, a la Encuesta Familiar Única, y permite rescatar la información de forma más rápida y específica mejorando la entrega de beneficios sociales a los afectados.

Hemos gestionado 10 planes de reconstrucción, a partir de las 15 catástrofes – ¡sí, 15! – que han involucrado a 12 regiones y han afectado 264 mil 547 unidades habitacionales.

En todos los procesos hemos buscado armonizar la velocidad con la calidad y la realidad concreta de cada zona. Llevamos adelante planes integrales, que han contemplado reposición y reparación de las viviendas, recuperación de infraestructura urbana; adecuación de los instrumentos de planificación territorial y ejecución de obras que buscan disminuir riesgos y mejorar las condiciones de habitabilidad que había antes.

Así en este período, hemos concluido la intervención en 246 mil 816 viviendas (91,9% del total afectado) y terminado el 69,5 % de las obras urbanas comprometidas. Este 2017, concluiremos el 98% de las soluciones habitacionales y el 80% de las obras urbanas comprometidas en los 8 procesos de reconstrucción que siguen en desarrollo.

Y concluiremos totalmente el proceso de reconstrucción urbano habitacional en las regiones de Arica y Parinacota; Antofagasta; Tocopilla y Calbuco.

Aquí, por ejemplo, en este Valparaíso que ha sido azotado por dos grandes incendios en el último tiempo, está en marcha un plan que contempla la reparación o construcción de viviendas y el apoyo cuando hay que adquirir nuevas. También contempla medidas de seguridad a través de muros de contención, infraestructura sanitaria y conectividad barrial, entre otras medidas que estamos trabajando, también en conjunto con el municipio.

Esto implica una inversión de 510 millones de dólares entre 2014 y 2021.

No podemos predecir las catástrofes naturales, pero sí podemos estar preparados para enfrentarlas. Y esta es una tarea del Estado, pero en la que las personas pueden ayudar, evitando reinstalarse en zonas de riesgo o botar basura en quebradas, por ejemplo.

Desde el Estado, estamos garantizando una mejor institucionalidad. Pusimos suma urgencia tanto a la ley que crea un Servicio Nacional de Gestión de Riesgo y Emergencia, en reemplazo de la actual ONEMI, y un Servicio Nacional Forestal. Esperamos que ambas iniciativas sean despachadas por este Congreso cuanto antes.

Hemos impulsado la modernización y el fortalecimiento de la ONEMI, con más recursos, con tecnología satelital y un plan estratégico para gestionar rápidamente estos desastres.

Este verano, sin ir más lejos, frente a los incendios forestales sin precedentes que sufrimos, la protección de las vidas humanas, las viviendas y la infraestructura crítica fue prioritaria. Gracias a la acción de más de 20 mil personas que trabajaron día y noche, pudimos controlar esta emergencia en 18 días, aunque con un efecto importante en muchísimos compatriotas.

Vivimos momentos de enorme dolor, con la destrucción de grandes extensiones de nuestro territorio y la terrible desaparición de Santa Olga a manos de las llamas. Quiero decir, en este caso específico, que tomamos la decisión de construir una nueva Santa Olga, y hemos acordado con la comunidad y el municipio un Plan Director que se encuentra en plena ejecución, con el inicio de la construcción de más de 70 viviendas.

Con una alianza público privada, se levantará el Liceo, el Jardín Infantil, el Cesfam, se repondrá el alumbrado público, las plazas y las sedes sociales.

Quiero reconocer el rol que en esta emergencia han jugado nuestros Bomberos, la Conaf, Carabineros, organizaciones de la sociedad civil y los funcionarios locales, así como los importantes aportes de privados y de países amigos. Pido un aplauso para ellos.

Y por supuesto, en todas estas emergencias, la Fuerzas Armadas también han jugado un rol preponderante. Sólo en los últimos incendios forestales se desplegaron más de 8.800 efectivos; 18 aviones, 14 helicópteros, cerca de 200 camiones, maquinaria pesada, entre otras capacidades del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

Porque nuestro acento ha sido fortalecer la integración de la FF.AA. con la ciudadanía, garantizando que sus tareas de protección civil, promoción científica y labores de paz sean un servicio permanente a la comunidad.

Pero se requiere reforzar aún más la mirada regional y local para asegurar que sean las comunidades las que definan los caminos para su progreso y puedan beneficiarse de él.

Hemos dado pasos decisivos para lograr este objetivo. Desde 2014 a 2017, aumentamos en más de 175 mil millones de pesos el presupuesto de inversión administrado directamente por los Gobiernos Regionales.

Comenzamos a saldar la deuda que tenía Chile con las regiones de Arica y Parinacota, Los Lagos, Aysén, y Magallanes y pusimos en marcha el Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas. Nada menos que 642 proyectos de inversión por un total de 2 billones 162 mil 257 millones 174 pesos.  Entre 2014 y 2016 los gobiernos de estas regiones han invertido, en conjunto, 655 mil 905 millones de pesos.

Con el Programa para Territorios Rezagados enfrentamos con voluntad la postergación en que están algunas zonas, asumiendo la necesidad de apoyo extra para seis territorios en las regiones de Coquimbo, Maule, Biobío, Los Ríos y, desde este año, también en la región de La Araucanía.

Ello ha permitido viabilizar proyectos de infraestructura por 78 mil 664 millones de pesos, y se espera que esa cifra supere los 145 mil millones al 2018. Proyectos largamente anhelados, como la pavimentación que une las localidades de Soruco y Manquehua, en la Provincia del Limarí, que hoy se comienza a materializar con una inversión de 11.955 millones de pesos y que esperamos sea finalizado durante el año 2018.

Y en una medida con el acento puesto en las comunas y regiones, en junio del 2016 hicimos más justo el pago de la luz, para terminar con el castigo que significaba estar fuera de los centros de distribución. Hoy no puede haber una diferencia superior al 10% entre las cuentas de luz que se pagan en todas las comunas de Chile.

Se acabó lo que pasaba antes, cuando había compatriotas que terminaban pagando hasta 80% más que una familia en Santiago por igual consumo.

Además, nos comprometimos a electrificar 10.000 de los 20.000 hogares de zonas aisladas que al año 2014 no tenían energía eléctrica: a la fecha llevamos 9.021 viviendas conectadas y proyectamos llegar a 11 mil al finalizar este gobierno.

Eso es también un sello de mi gobierno: promover la equidad territorial en cada una de las políticas y de los programas que hemos impulsado.

Sabemos que uno de los más importantes desafíos pendientes de nuestra cohesión social y territorial es el rezago de la Región de la Araucanía y las desigualdades sociales, productivas y culturales que tensionan la relación entre comunidades mapuches, el Estado y la sociedad.

Hemos seguido avanzando con medidas impostergables, y quiero destacar que este gobierno es el que más tierras ha adquirido para restitución territorial de los pueblos indígenas, con una superficie adquirida que alcanza las 33.464 hectáreas, proyectando alcanzar una superficie cercana a las 45 mil hectáreas.

Pero debemos reconocer que la relación entre el pueblo mapuche y la sociedad chilena, así como el retraso de la Región de la Araucanía, tiene una complejidad y alberga una tensión histórica que no se solucionan con medidas parciales ni en el corto plazo.

Debemos asumir que las medidas de reconocimiento y desarrollo aplicadas hasta ahora, han sido insuficientes, y eso significa una sola cosa: debemos actuar distinto.

Es hora de abordar de manera integral los desafíos de esa relación: porque pobreza, rezago territorial, discriminación, violencia, baja productividad y poca diversificación, un Estado poco eficiente, no reconocimiento, son parte de un mismo fenómeno y se refuerzan.

Es tiempo de actuar a través del diálogo sereno y permanente, porque hay una legítima diversidad de intereses en juego.

Es hora de terminar con un conflicto que ha durado casi 500 años.

Engaña quién propone soluciones fáciles e inmediatas. Una división y un rezago incubados por siglos requieren tiempo para ser superados, pero es urgente partir hoy.

Por eso, presentaré en los próximos días mi respuesta a las propuestas de la Comisión Araucanía mediante un plan integral. Quiero ser detallada y concreta y eso excede las posibilidades de esta cuenta. Pero quiero adelantar que actuaremos desde ya en tres dimensiones:

Primero, la Participación, el reconocimiento y nuevas formas de reparación de los pueblos indígenas. Quiero anunciarles que incluiremos el Reconocimiento Constitucional y la Participación Política Indígena en el proyecto de nueva Constitución que enviaremos el segundo semestre, previa Consulta indígena.

Segundo, el Desarrollo Productivo Regional y Territorial, y para que sea un esfuerzo permanente del Estado presentaremos este ámbito como proyecto de ley. Tercero, ampliaremos el programa de reparación de todas las víctimas de la violencia en la región.

Confío que el espíritu de diálogo mostrado hasta ahora por los actores de la región será una fuerza que permita llevar a buen puerto el Plan que anunciaremos.

Y queremos ir más allá y terminar con el excesivo centralismo. Por eso, hemos hecho la reforma descentralizadora más importante de nuestra historia.

Hemos fortalecido los Gobiernos Locales, que están cara a cara con los ciudadanos en cada territorio. Promulgamos la postergada ley de Plantas Municipales, reconociendo que, a la base de las mejoras de Chile, está la modernización y profesionalización de los municipios.

Junto a los avances en traspaso de recursos y atribuciones, hemos consagrado en la Constitución la elección directa de los gobernadores regionales. Porque no hay descentralización real si las comunidades no toman en sus manos elegir a sus autoridades.

Actualmente se discute en el Congreso la oportunidad y la forma en que tendrá lugar la primera elección democrática de estas autoridades. Esperamos que este congreso pueda lograr un acuerdo que permita aprobar esta importante ley a la brevedad.

*****

Compatriotas,

La más importante de todas las bases de nuestra convivencia y desarrollo es la democracia.

Porque en la sana política democrática está la base del bienestar y del avanzar juntos. Sólo en democracia podemos poner la educación, la economía, los derechos y el desarrollo de los territorios al servicio de las personas, y hacerlo con diálogo, respeto y acuerdos.

La política chilena vive un momento difícil. Se ha debilitado la confianza entre los ciudadanos, sus representantes y las instituciones, sean ellas del Estado o privadas.  Esto tiene fundamento: el abusivo entramado entre política y negocios permitió la corrupción, lesionó la fe pública, el buen nombre del servicio público y de la actividad empresarial.

Esta grave situación no acepta postergaciones ni arreglos a medias. Exige respuestas contundentes, que vayan a la raíz de los problemas, que nos permitan reconquistar la confianza de la ciudadanía. Y así hemos actuado: con la profundidad y decisión que requería la situación. No hemos aceptado que se esconda la basura debajo de la alfombra.

Convocamos a inicios del 2015 una comisión asesora presidencial imparcial y transversal, la llamada Comisión Engel, que propusiera nuevas reglas para una mejor democracia, y que, derechamente, pusieran freno a la corrupción en el ámbito público y privado.

A partir del trabajo de la comisión elaboramos la Agenda de Probidad y Transparencia en la Política y los Negocios. Hemos implementado casi todas sus medidas. Y ya vemos resultados que permitirán frenar la corrupción, y castigar severamente las faltas a la fe pública.

Ya hemos promulgado 9 leyes y hay 7 más en trámite, además de múltiples medidas administrativas que ya están operando.

Aumentamos las normas y requerimientos de probidad en la función pública. Ahora más de 60 mil funcionarios y autoridades están obligados a hacer una declaración anual de Patrimonio e Intereses, informando bienes, inversiones y redes familiares.

Hemos fortalecido el sistema de Alta Dirección Pública, reduciendo los cargos de exclusiva confianza y contribuyendo a la profesionalización de nuestro Estado.

Establecimos nuevas reglas para los partidos políticos, en especial nuevas exigencias de democracia interna y normas de financiamiento para su funcionamiento y para las campañas, con lo cual dejamos fuera a las empresas. Porque llegó el tiempo de separar definitivamente la política de los negocios; la opinión de los ciudadanos debe medirse en votos y no en plata.

Sancionamos el cohecho y el soborno, la corrupción, la colusión y las prácticas contra la libre competencia. Los infractores pueden perder el cargo y hasta cumplir penas de presidio.

En las campañas municipales del 2016 los ciudadanos pudieron ver un cambio importante: sus comunas más limpias, porque ahora la propaganda deberá respetar estrictamente los espacios públicos. Y el 2018 veremos la aplicación de otros cambios relevantes.

Y hemos hecho cambios largamente anhelados y postergados en nuestro sistema político y electoral.

Elegiremos un Congreso con un sistema electoral que por fin termina con el Binominal. Chile tendrá unas elecciones más transparentes y justas, que respetarán el poder del voto, que no impondrán el empate forzoso y que permitirán la entrada de nuevos actores al Congreso.

Por lo pronto, de las mujeres, que hoy representan únicamente el 15 por ciento de este Congreso, considerando ambas Cámaras. A partir de ahora, gracias a la ley de cuotas, un 40 por ciento de las candidaturas, como mínimo, deben ser femeninas. Es un cambio central. Las niñas sabrán que lo natural es que en Parlamento trabajen hombres y mujeres a la par y que, gracias a ello, decisiones de gran importancia para las mujeres avancen más rápido.

Además, nuestros compatriotas residentes en el extranjero podrán votar por primera vez en las elecciones presidenciales.

En síntesis, hemos roto varios cerrojos que asfixiaban nuestra democracia y hemos puesto en el centro de las decisiones a las ciudadanas y ciudadanos de Chile.

Hemos avanzado también en la ampliación de las libertades personales y el derecho a que se respeten nuestras decisiones afectivas y familiares. Promulgamos el Acuerdo de Unión Civil el 2015 y es hora de dar un paso más.

Y durante el segundo semestre ingresaremos a este Honorable Congreso un proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario, porque no puede ser que los prejuicios añejos sean más fuertes que el amor.

Haremos también todos los esfuerzos para promulgar en este Gobierno la iniciativa que este congreso tramita y que por fin despenaliza la interrupción del embarazo en las causales de inviabilidad fetal, riesgo vital de la madre y violación. Las mujeres de Chile merecen este mínimo reconocimiento a su capacidad de decidir.

Y hemos abierto las puertas a la ciudadanía en la más importante tarea ciudadana: la definición de las bases para una Nueva Constitución. Porque la inmensa mayoría quiere una Constitución moderna, democrática en serio, que refleje mejor lo que somos, que nos oriente para las tareas del mañana y no que nos amarre a los temores de ayer.

Pusimos en marcha de manera democrática, participativa e institucional el Proceso Constituyente. Hemos cumplido nuestro compromiso y lo seguiremos cumpliendo.

Por primera vez, tenemos un Proceso Constituyente que ha convocado a miles de personas, que ha buscado en la voz y la voluntad de sus habitantes las bases de la patria común que queremos. Más de 204 mil personas se involucraron en este debate, que tuvo más de 9 mil instancias de discusión cara a cara, entre Encuentros Locales Autoconvocados y Cabildos.

Es una participación sin precedentes para un proceso de esta magnitud, que sigue ahora su ruta con la reforma que se tramita en el Congreso para establecer una Convención Constituyente que ponga en marcha la redacción de la nueva constitución.

El nuevo texto constitucional, que enviaré a este Congreso antes de fin de año, incorporará las bases ciudadanas y también los resultados del Proceso Constituyente Indígena, con lo cual podremos recoger toda la diversidad de voces que habitan nuestra tierra.

En otras palabras, hemos hecho reformas importantes en la vida política que nos permitirán reducir la distancia y aumentar la confianza entre ella y la ciudadanía. Pero más allá de superar las malas prácticas actuales, debemos prepararnos para enfrentar los cambios que sin duda vendrán en las formas de representación y en los actores.

Porque no se trata de volver a una supuesta forma clásica y eterna de hacer política, se trata de tener la política que permita conducir los grandes cambios que nos depara el futuro. Y, como decía, Norbert Lechner: “Más fructífera que los diagnósticos catastrofistas, me parece que es la exploración de los cambios en curso para buscar en la redefinición de lo público y lo privado la posible constitución de la comunidad de ciudadanos”

 

*****

Conciudadanos y conciudadanas,

Hoy Chile es mejor que ayer. Porque estamos construyendo bases nuevas y sólidas para que el mañana supere al presente.

No se trata sólo de un conjunto de medidas y beneficios, que ya en sí mismos son un avance enorme. Se trata de cambios que le dan un sentido más profundo a la convivencia democrática, al poder de la ciudadanía y a los caminos del desarrollo económico, poniendo a las personas en primer lugar.

Esa y no otra ha sido la demanda de Chile. Ese es el mandato que he asumido. Ese el significado de lo que hemos hecho y seguiremos haciendo hasta el último día de gobierno.

Permítanme una reflexión más personal.

Esta es mi última cuenta en este gobierno y es la octava cuenta pública como Presidenta de la República, parte de toda una vida de servicio público. Ha sido una historia de compromisos y esfuerzos, con aprendizajes, con dolores, con muchas alegrías.

Es, para mí, la historia de mi amor por Chile.

Esta historia es también la de muchos, de millones, de todos los que amamos nuestro país y su gente. De quienes trabajamos por hacer de esta tierra un lugar de prosperidad compartida, donde podamos plasmar el propósito común de vivir con dignidad.

Y podemos sentirnos satisfechos y orgullosos de lo que hemos hecho. Yo lo estoy.

Porque identificamos a tiempo los desafíos y los enfrentamos. Porque hemos hablado sin tabúes y hemos sido capaces de abordar el malestar que debilita nuestra convivencia y frena nuestro desarrollo.

Chile es fuerte. Es la Patria de millones de héroes cotidianos.

He visto y acompañado familias levantando sus viviendas luego de los embates de la naturaleza. He visto emprendedores comenzar de nuevo después de un fracaso.

He visto y acompañado a jóvenes que han superado la adversidad para sacar adelante sus estudios. He visto la dignidad de quienes defienden sus derechos frente a quienes los pretenden desconocer. He visto vidas rehacerse después del abuso y la violencia.

Esa fortaleza de Chile es nuestra identidad. Debemos valorarla y potenciarla.

Es la que nos dice que nuestra dignidad no tiene precio, que sabemos hacia donde queremos caminar, que no nos vamos a detener, porque podemos y merecemos más.

Esa fortaleza es la que empuja el cambio histórico de Chile.

Esa fortaleza es la que me mueve, a mí y a mi gobierno, junto a ustedes, para impulsar las transformaciones que nos permitirán dejar atrás los obstáculos para una buena vida.

Es desde ahí que tomamos en nuestras manos estos desafíos gigantescos, con conciencia del momento histórico que nos toca vivir y, al mismo tiempo, con la responsabilidad de poner a Chile en perspectiva.

No actuamos en la superficie de los problemas ni creando oportunidades que no duran. Estamos yendo a la raíz, estamos creando futuro cierto.

Hemos combatido la desigualdad, la mayor amenaza a nuestra convivencia y nuestro progreso. Y hemos establecido derechos que nos igualan, para que el esfuerzo sea lo que realmente vale.

Hemos enfrentado la desprotección, el temor a perder lo ganado por una enfermedad, la vejez o el desempleo.

Hemos combatido la discriminación y la intolerancia, permitiendo que la libertad sea real al momento de elegir el modo de vida, la manera de pensar o a quien amar.

Hemos fortalecido los derechos de la mujer, incentivando su presencia igualitaria allí donde se toman decisiones y protegiéndola frente la violencia, porque no queremos más tragedias como las que han vivido Nabila Riffo, Maria Elena Droguett, Maribel Gormaz, Giannina Rioseco y demasiadas otras. No queremos ni una menos. No queremos nadie menos.

Hemos puesto los cimientos para un desarrollo económico que no se base en la bonanza impredecible de una materia prima, sino en el piso estable de la inteligencia chilena, de la innovación y de la diversificación de nuestras fuentes de riqueza.

Hemos enfrentado las consecuencias de la ideología de mercado, que le pone precio a todo y que enfrenta a las personas entre sí. Hemos enfrentado el individualismo, y promovido un modo de convivencia y de desarrollo que le da su lugar a la solidaridad, porque para vivir bien nadie se basta a sí mismo.

Hemos renovado la política, haciéndola más representativa y más transparente.

No ha sido fácil, ustedes lo saben. Hemos debido enfrentar los bloqueos y a veces las limitaciones propias. Pero hemos enfrentado el fatalismo instalado entre nosotros.

Ha habido quienes durante demasiado tiempo dijeron que no se podían cambiar las cosas, porque podíamos desatar tempestades, o porque es mejor hacer más de lo mismo que enfrentar creativamente las incertidumbres del mañana.

Pero hemos aprendido que cada periodo histórico tiene sus exigencias nuevas. A veces lo que fue bueno para urgencias del pasado, puede ser un obstáculo para el futuro.

Hemos aprendido que Chile es una sociedad madura, capaz de expresar y procesar sus diferencias, y cuidar el progreso ganado. Hemos aprendido que podemos y debemos soñar y exigir un país mejor, que podemos construir, paso a paso, el país que anhelamos.

Sobre todo: hemos abierto las opciones del futuro y las hemos devuelto a quienes le pertenecen: a los ciudadanos.

Pero nada de lo que hemos logrado está asegurado para siempre.

Porque hemos aprendido, dolorosamente, que los avances históricos pueden sufrir retrocesos y afectar las vidas y anhelos de las personas. Todos hemos conocido en este tiempo las resistencias de algunos a los cambios porque afectan sus intereses particulares.

Y si aceptáramos volver atrás, la desconfianza y el malestar seguirían siendo una pesada carga para todos.

Tenemos el poder de seguir avanzando. No sólo porque estamos convencidos que es bueno, sino porque los hombres y mujeres de Chile lo demandan. Debemos persistir en nuestra marcha, atentos a las exigencias de cada época y mejorando lo que hay que mejorar.

Podrán cambiar los gobiernos, pero no puede detenerse una historia impulsada por la fuerza de un país entero. Por eso hoy quiero llamarlos a todos, a hacerse parte en la construcción de Chile.

A los hombres y mujeres de mi patria, a los jóvenes, a los trabajadores, a los empresarios, a los artistas y deportistas.

Quiero llamar a los que tienen responsabilidades sociales o políticas a escuchar las voces de Chile, a crear diálogo, a abrir los espíritus ante las nuevas demandas ciudadanas y las nuevas formas de expresión social.

Quiero pedirles especialmente a los demócratas progresistas de Chile, a quienes me acompañan en el Gobierno, unidad en la acción y lealtad a los principios que nos convocan. Lo que ha dado gobernabilidad al progreso es nuestra unidad y es lo que debe asegurar la consolidación de nuestras reformas y los avances en el futuro. Hemos puesto en marcha una historia y somos responsables ante el país de llevarla a cabo.

Les pido a todos, sin distinción, unidad; esa unidad sin la cual la fuerza de Chile se diluye. No una unidad de la boca para fuera, sino la que nace del diálogo de las diferencias, la que nace de las identidades de cada uno, la que nace de escuchar al otro.

La que nace del amor por la patria común.

Hace poco más de tres años abrimos las puertas a nuevas esperanzas. Tomamos la bandera que, de mano en mano, llegó hasta las nuestras. La bandera de O’Higgins. La bandera de Aguirre Cerda, Frei Montalva y Allende. La bandera de Chile.

No ha sido el empeño de una persona, ni siquiera el de algunas personas, sino el de todo un país que decidió mirar de frente el rostro de la desigualdad y decir: sí, podemos cambiar.

Y estamos cambiando.

Los invito a continuar la historia que juntos hemos puesto en movimiento. Los invito a seguir empujando nuestro progreso, porque vamos por buen camino.

Cada uno de nosotros es el protagonista. Tomemos juntos esta bandera.

Muchas gracias.

¡Viva Chile!

Ejes programáticos para el período 2018 2022 – Contribuciones para un debate ciudadano y político

Este esquema de discusión propone un conjunto de ejes estratégicos de contenido para alcanzar un marco programático común y compartido de la centro izquierda, recogiendo los logros y experiencias del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet y proyectando las reformas, sobre la base de lineamientos que profundicen y consoliden una trayectoria de transformaciones graduales. Este […]

a través de Propuesta de ejes programáticos para el período 2018 – 2022 – Contribuciones a un debate ciudadano y político — OBSERVATORIO LEGISLATIVO Y PARLAMENTARIO

2017: el año que crujirá – Hugo Guzmán – ICAL, Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz

/Hugo Guzmán. Director Área de Comunicaciones. ICAL) 1.- Enfrentar el 2017 apelando a la “posverdad”, es decir, a establecer como realidad percepciones, sensaciones, imágenes, creencias propias, auto/convencimientos, por encima de los hechos objetivos, empíricos, concretos, junto con peligroso, puede ser desastroso para las fuerzas políticas y sociales, en un año determinante para el futuro de proyectos político/sociales/ideológicos, en el marco de elección para cambiar a la o el Presidente de la República, la inmensa mayoría del Parlamento y autoridades regionales.

2.- En esa línea, lo primero que surge como desafío para los sectores/actores del 2017, es saber detectar/comprender la realidad y desechar construir realidades, menos para sí mismos. El análisis serio/certero debe primar sobre el voluntarismo político y los deseos alejados de la realidad. Se puede soñar, pero no se avanza hacia la concreción de sueños con los ojos cerrados; deben estar bien abiertos para evitar pesadillas.

3.- Pese a una instalación mediática/comunicacional superficial y contingente respecto a lo que serán las elecciones de este año y el choque de proyectos -transformador versus conservador-, con un exagerado énfasis en la personalización de candidatos presidenciales y pugnas en la construcción de listas parlamentarias, lo que se juega en este proceso tiene una inmensa y profunda incidencia en los derroteros del país en el próximo quinquenio. Como se dijo hace tiempo, la elecciones no resuelven los problemas; los presentan. Es así que, al final del día, lo que se define o se disputa en las elecciones 2017 es la posibilidad de seguir avanzando en reformas/modificaciones de corte progresista y transformador, o que se produzca un avance de las posturas conservadoras/retardatarias, con regresión neoliberal. Lo demás, son pepas de la naranja. El asunto es avance transformador o regresión conservadora.

4.- Hay tonos mediáticos sabrosos pero que soslayan la pasión de contenidos musculosos. Ya parece añejo aquello de que Chile está sujeto a una retroexcavadora, claro, con el peligro de que otros aviven maquinarias retro/activadoras, como lo intenciona Sebastián Piñera y la derecha. Lo real/de fondo, es que en estas elecciones debería producirse una disputa programática entre las propuestas transformadoras y las posturas conservadoras. Es lo que algunos señalan como paradigma de derechos sociales o paradigma restituidor del neoliberalismo. Tan es así, que diversos analistas, académicos y dirigentes políticos señalan que asuntos como la reforma de salud, el cambio del sistema previsional, continuidad en la reforma educacional, soluciones en transporte, descentralización, podrían tomarse la campaña del 2017. Lo que asoma mal, es que se ve mucha algarabía y polémica en torno de los candidatos, y están omitidos y ausentes los temas programáticos. Los partidos están llenos de reuniones y vocerías por candidaturas y contingencias, pero quitando el cuerpo, omitiendo, postergando y no concretando lo programático/propositivo. Hay una situación deficitaria en el ámbito de la batalla de las ideas, de la fortaleza argumental, de instalación de ideario y relato.

5.- En este contexto persiste la crisis de participación electoral. No más del 30-35 por ciento votaría en noviembre de 2017. Esto lleva al tema de concentrarse en el “voto duro” o apostar -con los datos de la causa corriendo un enorme riesgo- al voto más abierto. Esto, entre otras cosas, podría contrastar con la participación social, en sus distintas expresiones. Esta situación con distritos más grandes, y con más diputados y senadores a elegir, añadiendo la elección de autoridades regionales, aumenta una especie de desorden/confusión para amplios espacios de la sociedad.

6.- Aparece asimismo la constatación de cierto retraso en el discurso, la forma, la conversación en el mundo político, que reconoce el agotamiento de mecanismos -desde malas prácticas hasta procedimientos anticuados- pero que no logra asumir -en lo general- con audacia modificaciones en sus prácticas y tonos discursivos. Ello adquiere tanto un reto complejo como desafiante, respecto a que se retome un contenido ideológico/programático que le sea más atractivo al pueblo por encima de la guerra mediática; es el equilibrio o el acomodo entre asumir la batalla de los 140 caracteres, junto a la batalla de los 5 mil caracteres.

Guillier es nuestro candidato presidencial – Editorial de El Siglo

El objetivo de estos últimos meses del gobierno de la presidenta Bachelet es buscar concluir la tramitación en el congreso de proyectos emblemáticos para esta administración , lo que se ve dificultado no sólo por las dificultades de gestión de algunos ministerios, que lamentablemente se constituyeron en factor incidente en la tramitación de leyes, sino además por la oposición agresiva de una derecha obnubilada en su pretensión de volver a gobernar, pero además en estos momentos por la decisión de la Democracia Cristiana de levantar una candidatura de sus filas a la primera vuelta presidencial.

Es de esperar que lo señalado por dirigentes de la DC en términos que serán leales al gobierno hasta su último día tenga expresión real en el parlamento y no se produzcan situaciones como en la tramitación del proyecto de ley de derechos de la niñez, en el cual parlamentarios DC votaron unidos con la derecha, indicaciones que dificultarán luego la tramitación de la ley de interrupción del embarazo por tres causales.

Los comunistas hemos definido nuestro actuar como de lealtad basada en el compromiso programático con el actual gobierno y es lo mismo que le señalamos, antes de proclamarlo oficialmente como nuestro abanderado presidencial, al senador Alejandro Guillier , el cual no sólo coincidió con nuestra postura sino que además integró algunas de nuestras propuestas de programa en el macizo discurso con el cual agradeció el respaldo que le entregábamos.

En efecto, en una actividad con una inusitada cobertura periodística, el domingo 7 recién pasado, el senador Guillier desde su posición de independiente y candidato ciudadano, nos invitaba a los comunistas a sumarnos a un proceso de cambios que abarcando el próximo cuarto de siglo, posibilitará construir una sociedad más justa y democrática.

No debemos obviar la orientación política de la mayoría de los medios de comunicación social del país y que  tras este afán de informar sobre nuestros últimos actos esta la intención de amplificar nuestra influencia y con la figura de un Guillier prisionero de los comunistas, luego intentar influir sobre el electorado “de centro”.

En definitiva, una variable de esa otra campaña por presentar a los grupos reunidos bajo el nombre de Frente Amplio en los adversarios de Piñera y sus empresarios. La diferencia se denota en la solidez de nuestros actos del Caupolican y la proclamación reciente, lo cual también nos permite mostrarnos ante un público para el cual estábamos vetados.
El esfuerzo central a realizar en estos momentos es potenciar al máximo nuestra candidatura presidencial, para lo cual nuestra primera misión es contribuir con todo nuestro potencial en la campaña de recolección de firmas entre independientes que patrocinen la candidatura del senador Guillier.

Es una misión que tiene profundo sentido político porque nos permitirá una relación directa con la gente en subsidio a la no participación  de nuestro candidato en primarias. Este esfuerzo debe ir aparejado a la instalación y trabajo con nuestros pre candidatos a parlamentarios y CORES.

Solo así lograremos evitar que la derecha revierta el proceso transformador que estamos viviendo.

Reforma educacional y laicidad

El gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet ha impulsado y puesto en marcha un vasto proceso de reforma educacional, apuntando tanto a la estructura del sistema educacional público, como a  su financiamiento y a la fijación de principios que ordenen el conjunto de las instituciones educativas, eliminando el lucro, el copago y la selección discriminatoria.

A su vez, el candidato presidencial Alejandro Guillier ha señalado entre sus lineamientos programáticos, la necesidad de trasladar el esfuerzo de reforma educativa al aula, el espacio fundamental donde ocurre -aunque no exclusivamente- el proceso pedagógico y educativo.

La reforma educacional en curso, apunta a un objetivo estratégico que es también un objetivo país: asegurar el acceso igualitario a todos los niños y jóvenes a un sistema educacional público, gratuito y de calidad.

Dentro de los principios que informan la reforma educacional en Chile me parece fundamental poner el acento sobre el principio de la laicidad.

Desde que el Estado de Chile se ha definido como laico (en 1925), es decir, que asegura la separación entre la iglesia y el Estado, separación que se traduce en la ausencia de dependencia económica entre las entidades religiosas y la institución estatal, el principio de la laicidad tiene un rango constitucional.

Lo que nos importa aquí es traducir el principio constitucional al plano educacional.

La laicidad en el plano educacional asegura y crea las condiciones que garanticen que el aula sea un espacio educativo donde se respeten todas las creencias filosóficas y teológicas, en cuanto representan un marco de valores radicados en el libre albedrío del individuo.  Se ha afirmado con razón que el laicismo no es opuesto ni contrario, ni hostil, ni indiferente; no es ateo, ni teista, ni deista, ni panteista ni agnóstico. El laicismo estima que el problema de la divinidad, fundamento de las religiones, debe resolverlo cada persona y debe ser respetado ante cualquier conclusión.

La cuestión de la educación pública y la laicidad, toca a uno de los valores cívicos fundamentales de la construcción de la República y de la democracia.

La ciudadanía se construye y se potencia, cuando los espacios educativos públicos, aportan una visión republicana y laica de la vida social y política.

La existencia de una diversidad de proyectos educativos en nuestro país, forma parte de un patrimonio cultural histórico de la República, desde su fundación a inicios del siglo XIX y ese patrimonio diverso sin duda alguna continuará existiendo.   El Estado como organización política superior de la nación, debe garantizar, mediante su ordenamiento jurídico, la convivencia pacífica entre los ciudadanos. Y considerando que el Estado es laico y no confesional, su norma no debe coincidir con los conceptos específicos de ninguna religión.

Pero el Estado y la educación pública tienen la responsabilidad de garantizar que prevalezca en los contenidos educativos que se imparten en colegios, liceos e instituciones de educación superior públicos, un marco valórico de laicidad, es decir de respeto prescindente respecto de las distintas creencias filosóficas y teológicas que se manifiestan en la sociedad chilena.

¿Deben enseñarse las distintas religiones y creencias filosóficas en el aula en los establecimientos educacionales públicos? No existe una sola opinión en esta materia. Pensamos que tales contenidos debieran situarse en el marco curricular de una asignatura de educación cívica o educación ciudadana, pero asumiendo la dificultad que implica -desde un punto de vista pedagógico- evaluar tales contenidos: en otras palabras, se evalúan contenidos, no opiniones.

La reforma educacional avanzará en el ámbito de las instituciones educativas públicas hacia la dimensión del aula, tanto para asegurar la calidad del proceso educativo y de sus resultados, para producir un mejoramiento gradual y sustantivo en los procesos de enseñanza y aprendizaje conforme a los desafíos sociales y culturales del siglo XXI, pero en un marco donde los contenidos que se imparten integran los valores de la laicidad, valores republicanos para enriquecer la democracia, la tolerancia y el pluralismo.

Manuel Luis Rodríguez U.

Discurso del Senador Alejandro Guillier en el acto de proclamación de su candidatura presidencial por el Partido Comunista

Estimadas amigas y amigos

Compañeras y Compañeros:

Estamos en una encrucijada histórica.

Hoy nos reunimos acá para celebrar una alianza política que se ha propuesto darle a Chile un horizonte de cambios que hagan del país uno más justo, más igual y más humano. Hay quienes pueden realizar estos cambios pero no quieren. Hay otros que quieren los cambios pero no pueden. Nosotros queremos hacer los cambios y podemos hacerlos. Y los estamos haciendo.

Esa es la diferencia.

Se trata de un camino que nos habíamos trazado al convenir una serie de reformas a la educación, la salud, la previsión, la calidad de la política y del Estado. Son reformas necesarias, pero que hoy están en entredicho por parte de una derecha conservadora, que pretende retroceder en el tiempo y volver a una sociedad de privilegios donde importa más el lucro que los derechos de las personas.

Este camino también es cuestionado por quienes se dejan dominar por la impaciencia o por quimeras, abandonando la ponderación que se requiere para trazar un camino de unidad, en el que los cambios se construyen mediante compromisos responsables y de largo plazo.

Pero la victoria está a la mano, depende de nosotros, de nuestra capacidad y madurez para leer los tiempos y convocar a las grandes mayorías que quieren cambios posibles, razonables y por sobre todo indispensables.

Y en esto tenemos que recordar el lugar de moderación y responsabilidad política que tradicionalmente ha aportado el Partido Comunista de Chile, en los momentos más difíciles de nuestra historia, pagando muchas veces un alto precio, con la vida de miles de sus militantes, cuyo sacrificio es aún una deuda pendiente de la sociedad chilena, y ahora, cuando tenemos que construir esas mayorías.

“Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca. Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético”, como cantara Pablo Neruda a su partido, el Partido Comunista de Chile, el que hoy me honra con su confianza para representarlos como candidato presidencial independiente del progresismo chileno.

Y al que felicito por haber reunido las firmas para validarse como partido político y haberse transformado en el partido con más militantes de todo Chile.

Como saben, tengo toda una vida vinculada al norte de Chile. Lo hice de niño, lo hice de joven y hoy lo hago como Senador por la Región Antofagasta. Cuando recorro esos desiertos, esas interminables pampas, atravesando salares, cementerios, salitreras en ruinas, campamentos mineros, ruinas de muelles, casas antiguas de madera y calamina, con un sol que abraza y un frío que desnuda, me siento vivo y siento que ahí emerge en gran parte la identidad de Chile.

No podemos hablar de lo que somos sino tenemos a la vista la historia de nuestro Norte Grande, como lo bautizara ese insigne poeta nortino Andrés Sabella. Me emociona hasta el alma ver a los pampinos….ver cómo cuidan sus tradiciones; ver cómo recuerdan sus historias familiares, como hablan de sus abuelos, de sus viejos; ¡con cuanto orgullo nos mencionan que nacieron en la pampa! Allí están los “Hijos del Salitre” que nos recuerda Volodia Teilteilboin. Allí están los desplazados del sur que fueron a buscar mejor fortuna.

Allí está Luis Emilio Recabarren, quien fundó en 1912 el Partido Obrero Socialista y luego el Partido Comunista de Chile en 1922. Allí está Elías Lafertte, su amigo y discípulo. Allí aparece Teresa Flores, gran luchadora social. Allí está la Federación Obrera de Chile, la FOCH. Allí están los pequeños artesanos, los tipógrafos, las sociedades de resistencia y las mutuales que después se extendieron por todo el país.

En el norte se forjó la identidad del Chile obrero e industrial. Norte de pioneros, empresarios audaces, trabajadores migrantes y esa clase media emergente de técnicos y profesionales.

Entre guerras, huelgas, matanzas, reivindicaciones, procesos industriales, obreros, la “cuestión social” que inundó a nuestras ciudades con conventillos y miseria, se fue configurando el Chile con que entramos al siglo XX.

¡De ese siglo XX el partido Comunista fue protagonista! Lo fue también desde la cultura y la lucha social con Pablo Neruda, Violeta Parra, Víctor Jara y Gladys Marín. ¡Ustedes vienen de lejos y deben seguir mirando a lo lejos! Me honra profundamente ser depositario de vuestra confianza y les prometo que no defraudaré vuestra historia.

Hoy los quiero invitar a que sigan siendo protagonistas, pero ahora del Siglo XXI. ¡Los quiero invitar a que seamos protagonistas de las Revoluciones del Siglo XXI! Los invito a que junto a nuestras organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, poblacionales y juveniles, a lo largo de Chile, podamos construir una mirada larga…. un PROYECTO PAÍS que no excluya a nadie y que nos coloque de cara a los próximos 25 años.

Ese Chile que todos soñamos debe tener en el centro de su preocupación la superación de la DESIGUALDAD, la discriminación y el abuso.

AVANZAR HACIA UNA NUEVA ECONOMÍA:

Necesitamos crecer económicamente y vamos a crecer. Pero no haciendo más de lo mismo. Lo haremos manteniendo una vocación de libre comercio y cuidando los equilibrios macroeconómicos. Eso está bien pero ha probado ser insuficiente.

¡Debemos profundizar la cultura de la innovación, emprendimiento, la diversificación productiva y las cadenas de valor! Lo haremos marchando también hacia una Economía 4.0, sustentable, que tenga en su centralidad las Energías Renovables, la revolución digital; la ciencia, la innovación y el capital humano formado en la economía del conocimiento.

Un paso para alcanzarlo será crear un Ministerio de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, el que si bien es insuficiente, dará el ímpetu que el sector público puede ofrecer. Lo haremos también mediante un ambicioso plan de infraestructura e inversión que buscará ser el inicio de una nueva alianza público-privada de mayor proyección.

Agilizaremos las concesiones de infraestructura a través de un Fondo de infraestructura, lo que generará recursos para atender las necesidades más apremiantes de las regiones, de los exportadores, de adaptación frente al cambio climático, cuidado del medio ambiente y de prevención frente a desastres naturales.

Con esto lograremos convertir a Chile en una Plataforma de Comercio, Servicios e Inversión a nivel latinoamericano, dada nuestra posición privilegiada como puerta de entrada y salida para el Cono Sur de nuestra América y el Asia Pacífico.

Haremos un HUB DIGITAL PARA EL CONO SUR:

Chile será el punto de entrada y salida para América Latina y el Asia Pacífico con una Red robusta y de alta capacidad de Fibra Óptica. Así convertiremos a Chile en un “País Puente” también en conectividad y servicios. Y donde también seremos la puerta de entrada para la Antártica.

El acceso al internet hoy es un derecho humano de última generación. Aseguraremos el internet a todos los chilenos y chilenas. Instalaremos en todos los servicios públicos, en las escuelas y en nuestras plazas Wifi gratuito.

Lo he dicho muchas veces a modo de ejemplo: Chile tiene que exportar MINERÍA y no sólo MINERALES. Canadá y Australia son ejemplos de lo que debemos hacer. Diversificar nuestra economía, desarrollar las cadenas de valor y los cluster regionales. Se trata de una nueva economía descentralizada que ponga su fuerza en el desarrollo a la Pequeña y Mediana Empresa, haciendo de las cooperativas y la asociatividad un tercer actor de la economía junto al sector público y el privado.

El Banco del Estado debe ser el Banco de las Pymes y Corfo debe atender las necesidades de innovación y capacitación de las pequeñas empresas y sus trabajadores.

¡En esta Nueva Economía 4.0 no cabe la colusión, la integración vertical, el abuso a los consumidores ni tampoco el abuso ni el mal trato a los empresarios más pequeños!

Desarrollaremos una legislación que sancione severamente a quienes rompen la confianza ciudadana y abusan de los consumidores Necesitamos un nuevo trato entre los actores públicos y privados, entre empresarios y trabajadores, entre las pymes y las grandes corporaciones, entre productores y consumidores.

Partamos por casa.

¡Nuestro Estado trata mal a sus empleados con contratos anuales y a honorarios, aunque realicen tareas permanentes! Vamos a dignificar la carrera funcionaria y reinstalaremos la meritocracia en el aparato del Estado ampliando el sistema de concurso público y de la alta dirección. Tampoco el Estado es un buen socio para las pymes.

Paga tarde y mal, sentando un mal ejemplo para otros actores de la economía. Vamos a hacer del Estado un mejor socio para las pymes y sobre todo, un buen pagador. Nuestros sistemas regulatorios, en general, son débiles o tienden a favorecer a las grandes empresas por sobre las Pymes, los trabajadores y los consumidores.

Vamos a fortalecer la Contraloría General de la República y las Superintendencias.

Pocas normas, pero firmes y claras. Y suprimiremos la puerta giratoria entre reguladores y regulados. ¡No hay experiencias de desarrollo ancladas en esta desigualdad, desequilibrio, injusticia ni precariedad social y tecnológica!

Actualmente, la mitad de los empleos que generamos son de baja productividad; el 40% de nuestros trabajadores no contribuye a sus pensiones ni a los sistemas de seguro médico. Y no gozan de vacaciones ni descanso justo. En especial las mujeres.

Necesitamos crear un sistema integral que considere un derecho la PROTECCION SOCIAL para todos los chilenos y chilenas, donde al aporte individual se sume la contribución gradual del empleador y del Estado.

Nuestra meta será equiparar la Pensión Mínima con el Sueldo Mínimo.

Lo haremos con responsabilidad y en el tiempo que sea factible en función de los recursos disponibles, pero ese será nuestro objetivo inquebrantable.

EN SALUD reforzaremos la atención primaria, buscando descomprimir a los hospitales, acercando la salud a los hogares. Formaremos los especialistas que el país requiere, especialmente a través de incentivos y programas especiales de las universidades regionales para generar arraigo y permanencia en los territorios de estos profesionales.

En la salud privada, marcharemos hacia un plan único de salud, eliminando las asimetrías de información que en esta materia hoy perjudican a los usuarios, acotando el número de planes complementarios.

Fortaleceremos las atribuciones de la Superintendencia de Salud para evitar los abusos de precios y la integración vertical entre prestadores y aseguradores. Pero la salud no es solo sapus, hospitales, isapres y Fonasa.

Tenemos que promover los estilos de vida saludables en las escuelas y liceos, y en los lugares de trabajo, y tenemos que mejorar la eficiencia y la eficacia de la salud a través de los grandes avances tecnológicos en la medicina. ¡La salud es un derecho y no un bien de consumo! En educación, el énfasis ha estado en la eliminación del lucro y en gratuidad.

Hay que moverse ahora hacia la calidad y el fortalecimiento de la educación pública. Hemos avanzado, pero ahora debemos llevar la reforma educacional a las escuelas y las aulas, de modo que cada establecimiento desarrolle su propio proyecto educativo respecto de sus propios problemas y prioridades.

Sin los profesores como actores centrales del proceso de reforma no podremos construir la nueva educación, centrada en la creatividad de sus alumnos; en el trabajo en equipo; en la solución de problemas;, en el trabajo con dilemas valóricos en la vida cotidiana que eleven nuestro nivel de conciencia; en la educación cívica que fortalezca nuestra ciudadanía; en la educación financiera para una población que vive tan endeudada, en la educación sobre normas del tránsito, en el combate a las drogas y en la educación sexual que no solo ayude a evitar el embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual, sino que también oriente respecto de problemas tales como los femicidios o los abusos contra menores.

Tenemos que acabar con el paradigma que indica que la calidad se garantiza con la competencia entre alumnos y competencias, que hacen de los sistemas de evaluación, mecanismos de segregación.

DESARROLLO DE LOS TERRITORIOS.

Celebramos el centenario de Violeta Parra quien vino al mundo San Carlos, misma zona que nos enalteció con el aporte de Bernardo O”Higgins, Claudio Arrau, Marta Colvin y Ramón Vinay. Nuestro Pablo Neruda nace en Parral; nuestra Gabriela Mistral en Vicuña. ¿Cuántos talentos nuestros se pierden por nacer y vivir en regiones postergadas, sin servicios públicos de calidad, con acceso limitado a la infraestructura y las nuevas tecnologías?.

La desigualdad en Chile es un gran desafío que nos convoca a persistir en el camino de reformas profundas, responsables y apoyadas en amplias mayorías. La desigualdad en Chile es de ingresos, es de oportunidades pero es también de género, es ambiental, es territorial y también demográfica pues nuestros viejos la pasan mal y los niño en situación vulnerable viven situaciones inaceptables, que corregiremos con energía. Lo he dicho y lo reitero: ¡Chile no será desarrollado sino es descentralizado!

Trabajaremos para que las regiones puedan diseñar sus planes de desarrollo, aprovechando sus ventajas comparativas en diálogo permanente con las organizaciones laborales, empresariales y comunitarias de cada región.

Vamos a elegir a los intendentes, traspasaremos competencias reales y efectivas a los territorios y crearemos una ley de rentas regionales que permita a las regiones desarrollar sus propias estrategias y planes de desarrollo.

Avanzaremos desde la administración municipal al gobierno local. Empoderaremos a las organizaciones sociales y a las juntas de vecinos para hacer de la participación social una promesa hecha realidad. La democracia nace en el barrio y la comuna.

Amigas y amigos.

No nos engañemos. Todas estas reformas requieren de una nueva constitución que tenga origen democrático y participativo, que apueste a la justicia, que distribuya el poder hoy concentrado en pocas manos y en ocho cuadras que rodean La Moneda, llevándolo a los territorios para que se den su propio buen gobierno.

Una constitución que instaure estos derechos básicos que hemos reivindicado. Donde también se reconozcan los pueblos y naciones que constituyen este país diverso. Donde no haya discriminación hacia la mujer y cada quien pueda vivir su identidad de género libremente y con igualdad de derechos. Donde no solo haya libertad religiosa, sino igualdad de culto. Donde el estado no tenga una camisa de fuerza en un rol meramente subsidiario. Queremos un estado que, sin ser intervencionista, mire al largo plazo y cree las condiciones de desarrollo integral del país.

Para esto necesitamos construir una gran mayoría social y política, que de sustento a este sueño.

Pero hay que ir paso a paso.

Hace unos días a través de las redes digitales me dirigí a miles de chilenas y chilenos donde les conté sobre el nuevo escenario que tenemos que enfrentar al no haber Primarias en la Nueva Mayoría. Les compartí mi sueño de que un persona que no milita en un partido político, un independiente como y como son la mayoría de nuestros compatriotas pueda llegar a ser Presidente de la República.

Pero también les conté sobre mi problema.

Al no haber Primarias, no puedo postular a las elecciones de noviembre sin antes conseguir 35.000 firmas de personas independientes que apoyen mi postulación.

Pude haber firmado en alguno de los partidos que me apoyan, pero ¡Era el camino fácil, pero no el genuino!

Ahora recorreré Chile, y los invito a acompañarme.

Recorramos las ciudades y pueblos, los campos y las caletas, hablemos con los vecinos, con nuestros amigos. Conversemos con nuestras familias, con los colegas del trabajo y del estudio. Que nuestros jóvenes se movilicen, al igual que los viejos militantes y los comunistas de corazón que pese a vivir en el extranjero son parte de la patria.

¡Los invito a que juntos hagamos esta gran marcha por Chile!

¡Aquí no sobre nadie!

Ahora la tarea es reunir más de 35.000 firmas. Mañana será construir esa gran mayoría social y política para impulsar con compromiso y responsabilidad las grandes transformaciones que el país reclama.

Muchas gracias

SERVEL publica última estadística de afiliados y refichados a los partidos políticos

En su sesión del miércoles 26 de abril, el Consejo Directivo del Servicio Electoral resolvió que 9 partidos políticos han cumplido con los requisitos legales en todas las regiones del país, 13 en al menos tres regiones contiguas u ocho discontinuas, y 6 fueron disueltos por no haber alcanzado los mínimos de acuerdo a la ley.

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El Servicio Electoral (Servel) ha concluido el proceso de validación de las ratificaciones y nuevas afiliaciones presentadas por los partidos políticos, cuyo plazo para ingresar los últimos formularios terminó el pasado 14 y 15 de abril. Durante todo el periodo, que se extendió por 12 meses de acuerdo a lo establecido en la legislación, el Servicio trabajó con la mayor rigurosidad y transparencia, para garantizar la confiabilidad de este proceso a toda la ciudadanía.

En este contexto, el Presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral (Servel), Patricio Santamaría, destacó la relevancia de este proceso inédito en la historia democrática de nuestro país: “Este es un paso muy importante hacia el objetivo de recuperar la confianza de la ciudadanía en instituciones fundamentales para el funcionamiento del sistema democrático. No se conocen otros casos en los cuales todos los partidos políticos constituidos hayan tenido que reinscribir a sus afiliados e incorporar afiliados nuevos, cumpliendo, en un plazo definido, un determinado número mínimo, para mantener su existencia legal y evitar su disolución. Esta es una muestra de la fortaleza de nuestra democracia”.

De acuerdo a la normativa vigente y tras el cierre de este proceso, actualmente hay 9 partidos políticos que han cumplido con los requisitos legales en todas las regiones del país, 13 que cumplieron con los requisitos legales en al menos tres regiones contiguas u ocho discontinuas, 6 que han sido disueltos por no haber dado cumplimiento a los artículos sexto o séptimo transitorio de la Ley 20.915, al no haber alcanzado el mínimo de afiliados en el mínimo de regiones requerido o haber presentado solicitudes de extensión a nuevas regiones sin cumplir con dichos mínimos de afiliados y de regiones (Ver las estadísticas completas aquí).

Finalmente, los partidos políticos Movimiento Independiente Regionalista Agrario y Social, Frente Regional y Popular, Fuerza Regional Norte Verde y Somos Aysén, se han fusionado surgiendo como resultante el partido Federación Regionalista Verde Social, el que quedó constituido en las regiones de Antofagasta, Atacama, Coquimbo y Libertador General Bernardo O’Higgins.

Lea aquí y descargue estadística oficial SERVEL al 15 de abril.

https://www.servel.cl/wp-content/uploads/2017/04/01_Ratificaciones_mas_Afiliaciones_por_Partidos.pdf

 

La urgente necesidad de concordar un camino común – Juan Andrés Lagos – Crónica Digital

La derecha ha logrado estabilizar su proceso hacia la unidad política y electoral.

Sabe perfectamente que ese factor le puede llevar al retorno a La Moneda; lograr una importante representación parlamentaria; e iniciar el proceso de restauración neoliberal en un cuadro regional de fuerzas que, tiende a favorecerle. Son sus aliados el gobierno de Argentina, Brasil y Perú.

Y Trump los ha seducido rápidamente para ordenarse en torno a un gobernante que tiene como meta, retomar lo más conservador del capitalismo salvaje en el mundo.

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Esta es una situación objetiva, que no se puede desconocer.

La derecha sabe, perfectamente, que si la Nueva Mayoría dispersa sus fuerzas, se divide como tal, la coalición que ha logrado instalar un camino de reformas estructurales en Chile, no tiene destino en las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias.

Pero también la derecha tiene claro que la NM se ve hostigada en su base político-electoral desde dos frentes reales, no ficticios:

1) Por la “izquierda”, en concreto el Frente Amplio, que ha declarado su “vocación” de ganarle y quitarle votos a la NM, y en particular a sus partidos de izquierda.

2) Por la centro-derecha, en donde el objetivo es la Democracia Cristiana, partido que ha perdido en forma creciente votación hacia y a favor de la derecha.

También estos son antecedentes y datos objetivos.

Si lo anterior llegara a ocurrir, la derecha se vería favorecida y tal proceso le permitiría ganar las presidenciales y lograr un buen resultado parlamentario.

La Nueva Mayoría, como bloque político y gubernamental, se ha demorado mucho, tal vez demasiado, en asumir este diagnóstico en formal real. Demasiados “fantasmas”; excesos de cuñas mediáticas que los grandes medios sistémicos obtienen que bastante facilidad, han impedido que se produzca el necesario y descarnado diálogo político entre las fuerzas que forman la NM, e incluso con sectores democráticos que han declarado su voluntad de unir fuerzas para evitar que la derecha conquiste un nuevo gobierno y logre avanzar en el Parlamento, en donde tiene ya una tremenda representación.

¿Qué se requiere despejar con urgencia, para iniciar el necesario y un poco tardío diseño político hacia un nuevo triunfo?, lo siguiente:

1) Que estamos todos por seguir avanzando, sobre la base de una consolidación de lo logrado. Qué duda cabe que hay que mejorar en muchos aspectos, entre otros, la deficitaria gestión política y la falta de diseño táctico.

2) Que tenemos la convicción de que la NM debe seguir adelante, con sus actuales componentes, e indagar la posibilidad de nuevos integrantes, sobre la base de lo que es hoy.

3) Un programa de gobierno común que, de acuerdo a lo que tienen los partidos y han expuestos  pre candidatas y pre candidatos (todos) no hay en rigor ideas y propuestas antagónicas, muy por el contrario.

Si hay acuerdos en estas materias gruesas y definitivas, lo que se requiere entonces es voluntad e imaginación política unitaria, al servicio del proyecto común. La NM tiene el desafío de conquistar un nuevo gobierno, eso es lo central. Acuerdos electorales; definiciones presidenciales, procedimientos, son todas cuestiones que pueden despejarse si lo primero está claro, del punto de vista unitario.

Lista o listas parlamentarias; diseño programático; candidatura presidencial, son cuestiones que deben abordarse bajo el prisma del paradigma político común previo.

Y, en eso, la clave es la voluntad de derrotar a la derecha y conquistar un nuevo gobierno.

Es más o menos evidente que, hasta ahora, una de las lógicas que ha impedido y ha enturbiado el diálogo y el análisis común, para llegar a los asuntos de fondo, es que en la NM  ha predominado la idea de “crecer hacia adentro” y defenderse de los aliados al interior de la coalición. Una visión “intra”, además limitada porque no se asume, realmente, que hay un nuevo sistema electoral y nuevos distritos y circunscripciones.

Pero también se ha indagado poco, otra posibilidad, y que es real: la de crecer hacia los espacios político-electorales de izquierda y de centro-derecha que por ahora no están en los encuadres de la NM, están afuera y son capturados por fuerzas orgánicas de derecha y otras que se definen  de izquierda. Pero nadie ni nada dice que esto debería ser así hacia el futuro.

Más aún, cuando de ese crecimiento de la NM, “hacia afuera”, está la posibilidad real de quitarle votos a la derecha y a la “izquierda” que hoy buscan disputarle votación a la coalición y partidos de la NM.

Son ejercicios necesarios, que en todo caso requieren una voluntad política unitaria. En otro caso, es imposible el camino común.

Por Juan Andrés Lagos
Periodista

Santiago de Chile, 12 de abril 2017
Crónica Digital

Ejes estratégicos para un marco programático – Contribuciones para un debate político y ciudadano

Este esquema de discusión propone un conjunto de ejes estratégicos de contenido para un marco programático común y compartido de la Nueva Mayoría, recogiendo los logros y experiencias del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet y proyectando las reformas, sobre la base de lineamientos que profundicen una trayectoria de transformaciones graduales.

Este texto, de elaboración personal, tiene por propósito fundamental contribuir, desde una perspectiva política y ciudadana, a un debate abierto, democrático y pluralista respecto de las que pueden ser los ejes estratégicos para un marco programático para el período 2018-2022.

El documento es de mi exclusiva autoría y no compromete a ninguna institución.

Lea y descargue aquí el documento:

EJES ESTRATEGICOS PARA UN MARCO PROGRAMÁTICO

“Avanzar en transformaciones o caer en regresión” – Guillermo Teillier – El Siglo

Guillermo Teillier indicó que “si no cumplimos con el objetivo de derrotar a la derecha, no podemos seguir adelante” con cambios en el país.

Hugo Guzmán Rambaldi. Periodista. ¿El masivo fichaje y refichaje en el PC, lo vincula a la vigencia de una organización como ésta en la realidad nacional?

Mire, cuando surgió esto del fichaje y refichaje, producto de la nueva ley de partidos políticos, que teníamos que tener como mínimo 18 mil 500 militantes, y que eso determinaría la continuidad de la legalidad de las organizaciones, muchos pensaron que era una oportunidad para que el Partido Comunista no se legalizara, para que los comunistas saliéramos de la escena política, que no pudiéramos tener candidatos a la presidencia o al Parlamento. Muchos pensaron que era la ocasión de que quedáramos fuera y apostaron comunicacionalmente a eso. Sin embargo, la realidad demostró que el Partido Comunista fue el que tuvo más respaldo de la gente. Es decir, no solo mantuvimos la legalidad del partido, no solo cumplimos con el fichaje y el refichaje, sino que aparecemos como el partido más grande de Chile. Fuimos el que tuvo más respaldo del pueblo en este proceso. Fue un desmentido a todos aquellos que decían que el PC está debilitado por participar en el gobierno, que no tendría fuerza, que no tendríamos apoyo del movimiento social. El resultado demostró algo totalmente distinto, la realidad demostró todo lo contrario. Una vez más en nuestra historia, la realidad se impuso a vaticinios de quienes querían vernos disminuidos o que decían que no podríamos legalizarnos. Si usted me pregunta sobre la vigencia, algo en lo que nunca hemos dudado, le digo que esto nos deja fortalecidos, en movimiento, entusiasmados y en disposición de cumplir con las grandes tareas políticas, electorales y sociales que demanda la actual situación del país. Porque nuestra vigencia radica en estar junto a la demandas y las luchas de los trabajadores y del pueblo.

Esto parece un milagro, 67 mil inscritos en el PC. ¿Cómo se logró, qué lo permitió?

Fue un logro histórico, sin duda. Creo que lo que lo permitió, en primer lugar, fue el trabajo colectivo, ordenado y masivo del partido, con un objetivo claro: mantener la legalidad para continuar la lucha en mejores condiciones. La gente ve que nuestro partido se mantiene fiel a los trabajadores y al pueblo, que, aún participando en el gobierno, no olvida a su base social. En el pueblo nos ven como un partido unitario y que se diferencia de otros por su no participación en actos que corrompen la política. Se volvió a comprobar que la gente confía en los comunistas, en nuestras luchas de más de cien años. También tuvimos un gran incentivo en el ejemplo de Gladys Marín, y de hecho su nombre encabezó nuestra campaña que la hicimos en todo Chile, en regiones, en cada rincón, sin discriminación alguna, es notorio por ejemplo, la incorporación de compañeros y compañeras de los pueblos originarios, o la gran cantidad de migrantes.

¿Esto no puede llevar a cierto exitismo en las filas comunistas?

Por cierto que hay que tener el cuidado de no caer en el exitismo. Por eso es que hemos determinado que de inmediato comenzaremos a trabajar con esas más de 67 mil personas inscritas en el partido, con cada una de ellas, considerando que son adherentes activos, que son militantes, y creando condiciones para que todos se pronuncien activamente por llevar adelante la política y las tareas que de ella se desprenden. Tenemos que seguir trabajando por las reformas, por las transformaciones, por un triunfo electoral este año, en el movimiento social.

¿Lo toma como un apoyo a las tesis política del PC o más a su historia?

Me parece que es un apoyo a todo eso. El partido es conocido hace más de un siglo por sus luchas, por su trayectoria. Ha sido determinante que el Partido Comunista mantenga una posición inclaudicable de lucha junto a los trabajadores y el pueblo. La gente sabe lo que somos y nos apoya.

En este momento del PC, desde el Frente Amplio dicen que ustedes no son de izquierda, y los corren para el centro.

Nosotros estamos muy bien plantados en la izquierda desde hace más de un siglo. La verdad no sé quién podría dudar de eso. La gente que se inscribió en nuestro partido lo hizo en gran medida por eso, porque saben nuestra posición desde siempre y eso no ha cambiado. Bueno, en el Frente Amplio dijeron que no son de izquierda ni de derecha. No saben bien lo que son. Nosotros estamos plantados en la izquierda y el pueblo lo sabe.

En estos tiempos de la política, aparecieron personeros hablando de que se vive un cambio generacional y que ahí radicaría el cambio en la política chilena. Se dice que la “bajada” de Ricardo Lagos como candidato presidencial fue el fin de la política de una generación.

Hay algo natural en eso del cambio generacional, que es permanente y necesario. Sin embargo, nos es el tema principal. Lo que cambia y debe cambiar aún más es la forma de hacer política y en especial los objetivos de la política. Aún no se considera a plenitud la participación popular en la determinación de asuntos cruciales para el desarrollo de nuestra sociedad y de las condiciones de vida de las personas y por ello existe un alto grado de desconfianza hacia la política. La bajada de Lagos es una señal de ello, habiendo sido gravitante su figura en tiempos recientes, la gente lo vio como un representante de un sistema que debe cambiar. Creo que va a pasar lo mismo con Sebastián Piñera, porque más allá de lo generacional, él representa una política que debe dejarse atrás.

Pero se insiste, incluso en lo que denominan “fuerzas emergentes”, que los cambios en la política o en el país tienen que ver con cambio en las generaciones.

Es que hay algunos que intentan disfrazar la mantención de ciertas políticas y de formas de hacer política, con el cambio generacional. Hay quienes dicen que van a producir un cambio generacional pero con las mismas malas políticas, entonces eso no tiene ningún valor. A mi modo de ver, lo que tiene que cambiar son las formas de hacer política y lo importante es hacer política para cambiar al país, para hacer cambios a favor de las mayorías. Eso no es automático porque haya un cambio generacional. El tema real son los objetivos que persigue una acción política, más allá de lo generacional. Hay que dejar atrás las malas prácticas en política, la corrupción, la falta de representatividad, y eso es lo que demanda la gente, no si alguien es más joven o más maduro.

Se ha insinuado que en el PC incidiría esto del cambio generacional.

Llevamos más de cien años de existencia, así que hemos pasado por cambios de generaciones y hemos seguido siendo el mismo Partido Comunista. En los términos que lo plantea hoy alguna gente, eso en el PC no se observa, porque habiendo cambio generacional -indudablemente que lo hay- lo que prima son las formas de hacer política y los contenidos de esa lucha política. El partido se nutre permanentemente de jóvenes que participan en sus filas. Por ejemplo, en el refichaje hubo más de mil 400 muchachos entre 14 y 18 años que se inscribieron en el Partido Comunista, tomaron esa decisión, y eso es muy importante. Miles de jóvenes militan en las Juventudes Comunistas y son una reserva potente de recambio. Son, por cierto, fuerzas de recambio. Si desmenuzamos el fichaje, comprobamos que una parte substancial es gente joven, es decir, este es un partido que tiene mucha base de jóvenes, quienes irán tomando paulatinamente las banderas del partido. En el Partido Comunista no hay una lucha generacional. Al contrario, existe un complemento entre la experiencia y la fuerza de lo que viene emergiendo y creo que tenemos muchos dirigentes jóvenes que en sí forman parte de un recambio que ya se está produciendo.

Hay un debate respecto al futuro de la Nueva Mayoría. Más allá de ese membrete o ese conglomerado, ¿cómo ve a estas alturas el tema de la correlación de fuerzas de la centro-izquierda?

Lo importante es que continúa presente la idea de que debe mantenerse un conglomerado fuerte de la centro-izquierda en Chile. No hay posibilidades de que por sí misma la izquierda pueda tener la correlación de fuerzas suficiente como para seguir adelante en un proceso de transformaciones, tampoco un partido de centro izquierda solo. Puede ser que eso ocurra más adelante, pero en este momento es indispensable un conglomerado que contenga fuerzas de centro y de izquierda. Sobre todo si queremos continuar y ampliar el proceso de cambios. Pero además de ese componente, hay otro muy importante y necesario, que es el movimiento social. Creo que una convergencia política no puede dejar de lado el establecer también una convergencia social. Eso muchas veces se olvida a la hora de hacer política.

Pareciera que algunos partidos o personeros de centro e izquierda pasan por alto eso que usted señala, de crear esa correlación de fuerzas…

Lo claro es que eso es un tremendo desafío. Desgraciadamente algunos piensan que la sola confrontación electoral soluciona los problemas o los desafíos, y eso no es así. Hay que trabajar para tener una correlación de fuerzas para avanzar en los cambios, eso es un desafío de sectores de centro y de izquierda, sino, no se podrá avanzar. Además, si no hay arraigo social, en el movimiento social, de lo que se está planteando desde la institucionalidad política, desde los partidos, la verdad es que después uno se encuentra con mucha dificultad para cumplir y materializar un programa. Debemos considerar los componentes de unidad política y de convergencia y arraigo social.

Hay cuestiones puntuales a resolver, como la lista parlamentaria de la Nueva Mayoría. Pero en términos globales, ¿dónde situaría los ejes, los objetivos del PC para lo que resta de 2017?

A mí me parece que están muy claros. Están centrados, básica y principalmente, en una confrontación política y electoral entre la derecha y las fuerzas de la Nueva Mayoría. Un objetivo principal es impedir que gane la derecha, que con todo su poder mediático y financiero pretende llegar al gobierno para echar atrás el proceso de reformas. Nosotros estamos por impedir eso. Al contrario, estamos por avanzar más en las transformaciones y para eso construir un programa, que es una de nuestras tareas. Ahí radica un eje principal, impedir un triunfo de la derecha y avanzar en el proceso de reformas. El meollo del asunto está ahí, aunque hay muchas otras tareas en lo político y en lo social. Lo esencial es pasar esa barrera, si no lo hacemos, difícilmente podremos seguir adelante en lograr cambios. Aunque siempre seguiremos luchando por los derechos de los trabajadores, por las transformaciones.

¿Se está jugando este año el continuar un proceso transformador o entrar en un periodo regresivo conservador?

Indudablemente es así. Creo que eso ya está establecido públicamente, hasta el propio candidato de la derecha lo estableció así, eso es así y va a ser así. Por eso estamos ante una lucha, ante un trabajo, que debemos dar con mucha fuerza, porque el objetivo no es fácil, es difícil. Así como dijimos que si no legalizábamos al partido no podíamos seguir adelante con candidaturas al Parlamento y presidenciales y estar en la institucionalidad política, si no cumplimos ahora con el objetivo de derrotar a la derecha, no podemos seguir adelante con las transformaciones. Podemos caer en un periodo regresivo. Por eso, en efecto, el eje es avanzar en transformaciones o caer en la regresión conservadora.

Frente a eso, algunas personas plantean no votar “por el mal menor” en un momento definitorio.

Bueno, si es así, que le hagan el favor a la derecha. Es eso, simplemente. Se le hace un favor a la derecha, porque si esa gente nos considera un mal menor, podría ganar la derecha. Este es un tema de sumar para abrir caminos, o cerrarse y abrirle camino de la derecha.

En lo general, ¿dónde están hoy los objetivos cruciales del Partido Comunista?

Uno principal es seguir trabajado por la aprobación de una Nueva Constitución. Seguir adelante fortaleciendo el proceso de reformas a la educación. Discutir una nueva estrategia de desarrollo, otorgándole al Estado al menos igualdad de condiciones ante la empresa privada para posibilitar un crecimiento con equidad, mejores empleos e igualdad, poniendo a disposición de la nación el enorme potencial de sus recursos naturales. Crear condiciones para mejorar las políticas sociales en pensiones, salud y garantía de derechos para niños, mujeres y adultos mayores. Completar la reforma laboral en beneficio de los trabajadores. Puesta en marcha de planes energéticos, de infraestructura, de ciencia y tecnología y de conectividad con una mirada de futuro. Reconocimiento pleno de los pueblos indígenas.

Otros objetivos ya están cumplidos con creces, como lograr la legalidad del Partido Comunista, con casi 70 mil inscritos, y otros ya los señalé, como impedir un triunfo de la derecha en las elecciones y lograr junto a otras fuerzas, seguir avanzando por las transformaciones construyendo un buen programa común.

Foto: Juan Castro. El Siglo.