Nunca más sin ellas – Pablo Bussenius – Opinión

Como país vivimos momentos difíciles pero al mismo tiempo esperanzadores.

Mirada desde una perspectiva histórica y comparada, la reforma constitucional aprobada durante la semana recién pasada, que garantizará la paridad de género en el órgano constituyente representa un hecho sin precedentes.

Y es que, por primera vez en toda nuestra historia republicana, los ciudadanos tendremos la oportunidad no sólo de participar en el proceso de elaboración de una nueva Constitución, sino también que esté se lleve a cabo con una importante participación femenina.

Históricamente las constituciones han sido redactadas por unos pocos (comisiones de expertos) todos ellos hombres, a lo que podríamos agregar, provenientes todos de la elite política y económica de nuestro país.

Las mujeres han estado siempre excluidas o subrepresentadas en los órganos constituyentes en Chile. Los redactores de las constituciones tanto del 33 como del 25 fueron todos hombres. Por su parte, y del total de 50 personas que participaron en la elaboración de la constitución del 80, todas designadas a dedo, sólo 3 fueron mujeres.

Luego, de manera también inédita, y en lo que representará un precedente para futuros procesos, ésta es la primera vez en el mundo que la conformación del órgano constituyente será paritaria. Estamos haciendo historia.

La paridad mejora significativamente las posibilidades de que las demandas de las mujeres, a diferencia de lo acontecido en anteriores procesos constituyentes, sean adecuadamente recogidas y protegidas. “Nadie nos va a representar mejor que nosotras mismas” señalaban con toda razón sus promotoras.

Si entendemos que la desigualdad de género es estructural, es social, es política, es económica, entonces resulta evidente la necesidad de una nueva distribución del poder y son, precisamente, las Constituciones la que, entre otras cosas, se ocupan de aquello: de distribuir el poder al interior de una sociedad.

De allí que el proceso constituyente al que asistimos represente una oportunidad única para avanzar en una Constitución con una verdadera perspectiva de género, en la que la igualdad de género aparezca consagrada de manera integral en sus mismas bases, irradiando desde allí a todo el sistema.

Finalmente, señalar que esta importante conquista histórica no es tan sólo una buena noticia para las mujeres de nuestro país sino también para el proceso constituyente mismo y es que este aspecto resultaba central para dotar de mayor legitimidad al proceso de redacción de una nueva Carta Fundamental. Mientras más representativo de la sociedad sea el órgano constituyente más legítima será la futura Constitución. La paridad contribuye, sin duda, de manera directa y efectiva a este propósito.

En la construcción de una nueva “casa común”, que es toda constitución, debemos sentirnos, desde el primer momento, todas y todos convocados.

La reforma constitucional aprobada no sólo aseguró la paridad de género, sino que, además, avanzó en otorgar facilidades a los independientes para que puedan competir en igualdad de condiciones con los partidos políticos. Si bien, todavía se mantiene pendiente la discusión sobre los escaños reservados para los pueblos originarios, estos avances ayudan a despejar los últimos cuestionamientos existentes respecto del proceso constituyente.

Si bien, la adopción de una nueva constitución es el comienzo y no el fin para alcanzar una real igualdad de género, se trata éste de un “gran comienzo”, un argumento más para votar apruebo en el Plebiscito de abril. “SINOPAQUÉ!”

Pablo Bussenius Cornejo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s