Crisis, derechos humanos y las salidas a la crisis en Venezuela – Opinión

La Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha emanado su informe sobre la situación de los DDHH en Venezuela. Su lectura arroja una honda preocupación a la comunidad de los derechos humanos.

Venezuela es escenario hoy de un intenso conflicto social y político interno, y de una también intensa campaña política, ideológica, económica y mediatica del imperio estadounidense, de las derechas latinoamericanas y del gobierno de Donald Trump por desestabilizar al gobierno bolivariano.

El contexto de una intensa lucha social, de un intenso conflicto político, comunicacional, económico y social en Venezuela, sin embargo, no justifica ni permite aceptar que se cometan graves violaciones a los DDHH de los ciudadanos por sus preferencias políticas e ideológicas.

En ese contexto, en Venezuela están ocurriendo una serie de violaciones a los Derechos Humanos, que alteran la convivencia y ponen en entredicho a las instituciones venezolanas para dar respuesta a las necesidades y urgencias de millones de ciudadanos. La sola cifra de más de 4 millones de ciudadanos venezolanos migrantes, que han salido de su país para intentar buscar refugio y acogida en otros países de la región, constituye una interpelación para los gobiernos y para la conciencia humanitaria de los ciudadanos del continente.

Las salidas posibles a la crisis.

Los primeros responsables de la solución a los factores que influyen en la crisis humanitaria y socio-política de Venezuela son los propios venezolanos, con todo el apoyo posible de la comunidad internacional. Ninguna ingerencia política o político-militar exterior vendrá a traer solución -la fuerza militar nunca ha sido solución- a un conflicto que tiene su raíz profunda en el desarrollo de un esfuerzo por construir un modelo de socialismo con características propias de la realidad de ese país.

Las intervenciones militares de EEUU en Irak, Libia y Afganistán, han sido impulsadas como supuestas “soluciones” de liberación pero en realidad orientadas a la captura de las fuentes de petróleo, han significado años y decenios de desangramiento y la persistencia de dramáticas guerras interminables.

Es posible y necesario buscar una salida política a la crisis en Venezuela, la solución a la crisis política tiene que ser una solución política.

En segundo lugar, cabe valorar y respaldar el diálogo entre todos los sectores políticos venezolanos, como el que ha tenido lugar en Oslo, Noruega, abriendo una vía posible de apertura hacia la búsqueda de caminos de solución el conflicto. La comunidad internacional y en particular los Estados latinoamericanos tienen la responsabilidad de contribuir a fortalecer el diálogo político, el reconocimiento objetivo del principio de la autodeterminación y de la no ingerencia en los asuntos internos de un país, de manera que todos los actores políticos de ese país, tengan espacio para expresar sus demandas y aspiraciones y que dicho diálogo conduzca a soluciones efectivas y se reduzca el sufrimiento de los ciudadanos venezolanos.

Creemos además, que se necesita establecer una fuerte critica a las medidas coercitivas que han contribuido a agravar la crisis interna en Venezuela.

En tercer lugar, se debe descartar y de rechazar toda forma de injerencia externa en los asuntos internos de Venezuela.

Consideramos que es necesario establecer una clara y tajante condena a todas las formas de violaciones a los Derechos Humanos que se están perpetrando en Venezuela, y la responsabilidad principal que le cabe al Gobierno venezolano, órgano principal del Estado bolivariano.

Lo que no dice el informe de Naciones Unidas.

El informe de la Alta Comisionada de Naciones Unidas sobre DDHH sin embargo, guarda silencio y creemos que no ha ponderado suficientemente algunos hechos que han sido objeto de una alta preocupación de la opinión pública.

Venezuela es hoy objeto de una intensa presión internacional, política, comunicacional y económica encabezada por EEUU incluyendo tentativas abiertas y reconocidas de subvertir el orden constitucional y de provocar el derrocamiento del gobierno venezolano. Diversas autoridades del gobierno de EEUU han reconocido y amenazado públicamente que promueven un golpe de Estado en Venezuela o, en su defecto, una intervención militar extranjera en dicho país.

En junio recién pasado, el comandante del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (SouthCom), el almirante Craig Faller, hizo llegar una carta a los militares venezolanos con el propósito de estrechar los lazos entre ambos ejércitos, a pesar de las “muchas diferencias” que ahora les dividen. “Así nos comunicamos directamente con el Ejército venezolano, ya que no son todos malos, hay en sus filas profesionales que quieren hacer lo correcto, que quieren que se restaure la democracia”.

En segundo lugar, el Informe no refiere ni condena el llamado de una parte de la oposición al golpe de Estado, a la desobediencia de las fuerzas armadas y al uso de formas armadas y militares de violencia contra el gobierno. Las barricadas o guarimbas han sido algunos de los recursos permanentes de la oposición en contra de las fuerzas policiales y contra el gobierno.

Naciones Unidas no puede ignorar que lo que ha ocurrido en Venezuela en los primeros meses de 2019, fue una tentativa orquestada, organizada, planificada y deliberada de golpe de Estado, con el abierto y desembozado apoyo de un gobierno extranjero, en este caso, de los EEUU.

En tercer lugar, el Informe de la ONU nada dice respecto de la tentativa de creación de un gobierno paralelo en Venezuela, por parte de algunos sectores políticos, sociales y empresariales de la oposición. Han pretendido validar su postura mediante la creación de una figura ficticia, pero de potente impacto comunicacional,  como el llamado Presidente Encargado, que desconoce los términos de la Constitución venezolana vigente.

Cuando un poderoso grupo de la oposición política al gobierno constitucional pretende arrogarse atribuciones que se salen de la Constitución, o cuando recurren a tácticas de presión para intentar quebrar la unidad de las Fuerzas Armadas, están acudiendo a recursos extralegales y extraconstitucionales.

En cuarto lugar, el informe de Naciones Unidas desconoce o no hace referencia a las múltiples y frecuentes formas de violencia política y social perpetradas por elementos de la oposición en contra de ciudadanos venezolanos partidarios del gobierno.

Estos son los elementos principales que permiten comprender la situación de los DDHH en Venezuela.

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