No al cobro abusivo del cambio de medidor de luz – Bancada de diputados del partido comunista

La bancada de diputados del Partido Comunista de Chile, manifiesta su absoluto y total rechazo al cobro abusivo que pretenden realizar las empresas eléctricas por el cambio del medidor de consumo de luz.
El proyecto original proponía que en caso de desastre natural o fuerza mayor, las empresas eléctricas se harían cargo de los costos de reposición del servicio incluyendo el empalme y el medidor. Luego, el proyecto sufrió cambios en el Senado, que estableció que la propiedad de los futuros medidores y empalmes pasaban a ser de las empresas. En ninguna parte de dicha ley (N°.21.087), se menciona algún tipo de medidor “inteligente” ni menos que su cambio fuese obligatorio, como tampoco que debían ser los usuarios quienes paguen por dichos implementos. En consecuencia, no se ha aprobado ninguna ley de cambio obligatorio de medidor con cargo al cliente.
Tras la aprobación de la ley, un decreto de la Comisión Nacional de Energía, de septiembre de 2018, incorporó el cobro del cambio de medidor a la tarifa. La justificación de esta medida parte de una interpretación interesada de la Ley N°21.087. Mediante esta interpretación arbitraria e interesada, la empresa pretende obligar a toda la población al reemplazo del medidor y a su costa. Eso sería contrabando legislativo dado que, reiteramos, jamás se aprobó una norma de ese tipo.
Al cliente que es propietario de su medidor, se le debe reconocer la opción de cambiarlo por uno inteligente, solo si así lo desea y siempre que la empresa se haga cargo del costo del cambio. Si en cambio, el cliente es arrendatario y éste no desea cambiar su medidor, conservando así su estatus de arrendatario, el medidor no debiera ser reemplazado sin su consentimiento. Con estos elementos, la bancada presentará en los próximos días un proyecto de ley que establezca de forma clara y transparente, que el cambio de medidor no es obligatorio y que no debe ser de cargo del cliente.
Por último, cabe consignar que la empresa ha aportado justificaciones técnicas debatibles y, según la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, los actuales medidores cumplen con las exigencias internacionales vigentes.
Llamamos a los ciudadanos a movilizarse en contra de esta medida abusiva y a denunciar estos cobros irregulares.

BANCADA PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

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Nuestra política exterior: una urgente necesidad de futuro

La Prospectiva, como disciplina que analiza las tendencias del futuro en el mediano y largo plazo, debiera y necesita reunirse con la Política Exterior, para construir una visión común del futuro que nos espera en las relaciones internacionales de Chile.

Ese maridaje no es fácil. Sobre todo en un país cuya cultura, instituciones, actores políticos y corporativos viven sumergidos en la coyuntura inmediatista del presente y rehuyen pensar a Chile inmerso en el mundo de los años de 2030 o 2040.

Nuestra política exterior necesita un fuerte remezón de futuro.

Interrogarse cuáles serán los grandes desafíos y tendencias profundas que hoy tienen lugar y se proyectan a los decenios siguientes e impactarán nuestras vidas como país y nuestras políticas públicas como Estado.

Algunas interrogantes.

¿Seremos en 2030 o en 2040 un país desarrollado dentro del continente sudamericano?

¿Cómo impactarán en los siguientes dos decenios en Chile fenómenos de alcance global como la crisis y la transición energética hacia las energías no renovables, o la crisis del agua, de la cual ya estamos asistiendo a sus primeras manifestaciones?

En 2030 y 2040 ¿continuaremos siendo un país productor y exportador de materias primas y recursos naturales con bajos niveles de incorporación de valor agregado, o seremos una economía de servicios a partir del conocimiento especializado y la innovación tecnológica?

En los decenios venideros, cuáles serán nuestras posturas internacionales en materia migratoria, sobre todo cuando se espera que las corrientes migratorias actualmente en curso seguirán aumentando y expandiéndose a medida que la crisis alimentaria, la crisis energética, las crisis ambientales y las crisis políticas continúen produciendo migrantes en busca de países destino estables, prósperos, tranquilos y con oportunidades?

Los ciudadanos migrantes de países pobres o emprobrecidos no buscan emigrar a países pobres, sino que a países ricos y prósperos.

Si asumimos que Chile lleva una trayectoria -en los recientes 20 a 30 años- de lento aumento de la prosperidad, de la riqueza material y económica, ¿cómo se entiende y define nuestra política exterior en materia migratoria para lo siguientes dos decenios, ya que Chile seguirá siendo un país sudamericano prósperamente atractivo?

En el orden global, a lo menos desde la crisis de la caida del Muro de Berlín y desde los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono en 2001, se está viviendo una prolongada fase de transición desde un orden unipolar regido por los Estados Unidos como única potencia global e imperial hacia un orden multipolar donde emergen nuevas potencias mundiales en un escenario de rivalidad hegemónica intensa y constante.

En los años 2030 y 2040 ¿cuáles serán nuestras relaciones económicas y políticas con la República Popular China, la primera potencia global de esa época?

¿Cómo se sitúa y se proyecta la política exterior de Chile en los próximos dos decenios, frente a estos cambios estructurales en el orden mundial?

En los recientes tres a cuatro decenios, desde fines de los años 90 asistimos a una gradual transferencia de los factores de poder económico, financiero, tecnológico y geopolítico, desde el espacio centrado alrededor del océano Atlántico (como venía siendo desde el descubrimiento de América en el siglo XV) hacia el espacio centrado alrededor del océano Pacífico.  Una tendencia que continuará acentuándose en los decenios venideros.

¿Cuál es nuestra mirada estratégica y geopolítica de posicionamiento en el espacio geoeconómico del océano Pacífico parsa los próximos dos o tres decenios, o seremos una vez más “aplastados” por las formidables potencias asiáticas en presencia como Japón, China, Corea o Australia?

Nuestra política exterior y nuestra institucionalidad diplomática necesitan un fuerte remezón de futuro.   

En el actual orden global, Chile no es el centro del mundo, ni siquiera del mundo latinoamericano, pero, si pensamos nuestro país en términos prospectivos podemos preguntarnos ¿en los próximos veinte o treinta años podremos convertirnos en una potencia científica y antártica a escala mundial?

La política exterior como política de Estado.

La creación de una unidad permanente de Análisis Prospectivo a nivel ministerial, sería apenas un primer paso para comenzar a examinar, identificar y reconocer las tendencias profundas, los escenarios prospectivos y los hechos portadores de futuro que nos deparan como país situado en el extremo suroccidental del continente americano.

La política exterior de un país, no se resuelve solo con nombramientos  cada cuatro años de embajadores y cónsules, o con los programas de gobierno de los candidatos presidenciales,  o con declaraciones improvisadas acerca de los conflictos políticos que viven otras naciones, sino sobre la base de la definición, abiertamente consensuada y legitimada por la ciudadanía de una política de relaciones internacionales con una explícita mirada de futuro, con una lógica prospectiva que la convierta efectivamente en una Política de Estado o, para ser más precisos en una Política Estratégica de Estado.

En un momento de la historia en que asistimos a un cambio de época y en que la diplomacia es una práctica cada vez más generalizada, la política exterior se ha vuelto un tópico de debate político y cultural en la opinión pública.  No podemos definir Política Exterior sin escuchar a los ciudadanos del país que es portador de esa política pública, porque en definitiva, cada ciudadano es en potencia un embajador del país al que pertenece.

La Política de Estado se define precisamente por su permanencia en el tiempo a través de gobiernos y coyunturas, pero sobre todo por su profundidad estratégica a través del tiempo, para anticiparse a las crisis y para proyectar la acción diplomática con sentido de futuro, sin perder de vista los principios y valores esenciales que la inspiran.

¿Qué lugar tendrá Chile en el mundo en el 2040 o en el 2050?

Manuel Luis Rodríguez U.