El juego de las coaliciones: ejercicios de geometría variable

Las coaliciones políticas le dan sentido y proyección a los sistemas políticos, porque articulan a las fuerzas en presencia y hacen posible que se ordene el juego de relaciones entre los distintos actores.

En el escenario político chileno, desde las últimas elecciones municipales y en especial desde las parlamentarias y presidenciales recientes, se ha iniciado en general un ciclo político caracterizado por la dispersión y el reordenamiento de los actores políticos y de las coaliciones.

El nuevo sistema electoral proporcional producirá necesariamente un efecto dispersión en el cuadro político, porque con el nuevo sistema de financiamiento de las campañas y la crisis de las coaliciones principales, se acentúan los incentivos para que se formen nuevos partidos y movimientos, se articulen nuevas coaliciones y se configuren acuerdos en el Congreso.

El sistema deja de funcionar marcado por la lógica binominal e ingresamos en un período de multipartidismo y de mayor diversidad de los actores políticos. Cabe observar aquí que en el reciente proceso de afiliación de militantes, participaron 33 partidos y movimientos políticos.

A su vez, la Nueva Mayoría, el conglomerado que se formó en 2014 para respaldar al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet siempre se definió como un acuerdo programático con plazo limitado y fecha de término.

La derrota de 2017 de la Nueva Mayoría abre un momento de reflexión y de definiciones en cuanto a la política de alianza de cada partido del conglomerado.

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La irrupción del Frente Amplio -como una coalición con un sello de izquierda alternativa- agrega un componente adicional de incertidumbre y de novedad al proceso político, ya que introduce un cambio en el ordenamiento de todos los actores en juego y refleja un desplazamiento de algunas fuerzas y electorados.

En el campo de la derecha, la desaparición del PRI, la permanencia de la UDI y RN y la emergencia de Amplitud (producto de una división desde Renovación Nacional) y Evópolis como actores que declaran ser liberales, no asegura cohesión dentro de Chile Vamos sino mayores incentivos para diferenciarse, a fin de intentar ocupar el espacio político del centro, que se encuentra hoy en disputa.

¿Se mueve el escenario político hacia un esquema polarizado entre las izquierdas y las derechas?

En el Chile del segundo decenio del siglo XXI la polarización “derecha-izquierda” existe, pero no tiene impacto real gravitante en el juego político donde predominan la diversidad y la alternancia, todo dentro de un contexto de descrédito y pérdida de legitimidad de las instituciones y los partidos políticos.

Un dato importante para comprender el actual estado “líquido” del escenario político en Chile, es la crisis del campo denominado como centro político.  Se disputan actualmente el centro político (supuestamente el territorio político y electoral de las clases medias emergentes y aspiracionales) tanto la Democracia Cristiana, como Evópolis y Amplitud, pero también grupos como Ciudadanos y Red Liberal.   Pero estas fuerzas no han sabido converger en una coalición política o electoral.

Será en la Cámara de Diputados donde las tres coaliciones actuales deberán reforzar su “motricidad fina” para lograr prevalecer: Chile Vamos  tiene 72 diputados (46%), la Nueva Mayoría cuenta con 43 diputados (27%) y el Frente Amplio dispone de 20 diputados con el 13%.

¿Cuál va a ser el nuevo esquema de coaliciones y pactos políticos?

En el caso de la centro-izquierda, el hecho de ser oposición va a agregar mayores dosis de posibilidades de dispersión, ya que el incentivo para mantenerse unidos disminuirá naturalmente, pero al mismo tiempo, la existencia de fechas próximas de elecciones (de Gobernadores Regionales y municipales) el 2020 y la parlamentaria y presidencial del 2014, podría servir de motivación para mantener un esquema de unidad con vistas a los comicios más próximos.

Es mayor el incentivo cuando se constituyen coaliciones para gobernar, que formar coaliciones de oposición.

Las coaliciones políticas dentro de un sistema democrático y representativo, son asociaciones libres y voluntarias de distintos partidos políticos con un propósito político y programático, por un plazo y horizonte determinado, donde cada uno de los actores en presencia aporta e integra sus propias agendas, intereses y programas tras un propósito común y compartido.

Entramos entonces en una nebulosa dentro del sistema político chileno.  Un tiempo de dispersión y de tensiones y conflictos entre los partidos y coaliciones.

¿Cuáles podrían ser las posibles coaliciones que se formen en el período venidero?

UN ESCENARIO DE TRES COALICIONES.

Un escenario plausible sería el de intentar revivir la Nueva Mayoría con las mismas fuerzas que la componen, con el propósito político de posicionarse ante el Frente Amplio y la coalición de derecha Chile Vamos.

Las ventajas de esta opción serán dadas por la experiencia común de gestión, y las desventajas serán también precisamente las desaveniencias y conflictos (reales y provocados) ocurridos durante la administración Bachelet.

En este juego de tres coaliciones, la Nueva Mayoría versión 2, sería el factor de equilibrio y de bisagra entre el Frente Amplio y Chile Vamos.

UN ESCENARIO DE CUATRO COALICIONES.

Otro escenario posible es la articulación de cuatro coaliciones en interacción mutua, es decir:

1.- Un pacto político de centro izquierda entre el Partido Socialista, el Partido Radical, el Partido Comunista, el Partido por la Democracia, la Izquierda Ciudadana y el PAIS Progresista de Marco Enriquez Ominami y Alejandro Navarro.

2.- Una coalición política de centro formada por la Democracia Cristiana y otras fuerzas políticas liberales y de centro.

3.- El Frente Amplio, en su forma actual y con los reacomodos que se producirán en su interior.

4.- Chile Vamos como coalición de derecha.

Sabemos que el Frente Amplio es una fuerza en crecimiento electoral, pero al mismo tiempo, producto del momento político que experimenta, pasará por procesos de decantación interna como efecto del diferente tamaño y peso político de sus distintos partidos y movimientos componentes.

Las ventajas de esta geometría variable de las coaliciones residen en que cada sector o partido político se puede sentir realmente cómodo con sus aliados más naturales y próximos, dejando al libre juego de articulación entre los cuatro conglomerados, por ejemplo en el Congreso Nacional, para que se vayan configurando acuerdos parciales y puntuales según los temas de la agenda política y legislativa.

La principal desventaja de este esquema es que disminuyen las posibilidades de gobernabilidad en el Congreso Nacional y dificulta el avance de la agenda legislativa del gobierno de turno.

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