El pinochetismo es como el nazismo

En Alemania, tras la derrota en la II Guerra Mundial y los históricos Juicios de Nuremberg contra la cúpula de la dirigencia nazi, el nazismo, como ideología, como doctrina y como práctica política, han quedado proscritas.

Cabe destacar que los Jucios de Nuremberg no fueron los únicos que se realizaron en Alemania en contra de los criminales de guerra nazis.  Los juicios en tribunales en contra de quienes tenían alguna responsabilidad en los graves delitos perpetrados entre 1933 y 1945, han continuado en Alemania y en otros países del mundo (como Israel y Francia) hasta el punto que recientemente, durante 2017, un ex oficial contador de un campo de concentración ha sido sentenciado, a la edad de 95 años de edad.

También en Núremberg, tribunales militares de Estados Unidos realizaron otros 12 juicios contra oficiales alemanes de alto rango. Entre los procesados se encontraban médicos destacados, miembros de los equipos móviles de matanza, miembros de la administración judicial alemana y del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, e importantes industriales alemanes.

Después de 1945, la abrumadora mayoría de juicios por crímenes de guerra procesaron a funcionarios y oficiales de rangos inferiores. Durante los primeros años de la posguerra, las cuatro potencias aliadas también realizaron juicios en sus zonas de ocupación en Alemania y Austria. Gran parte de lo primero que se supo sobre el sistema de campos de concentración proviene de las pruebas y los testimonios de testigos de esos juicios. Tanto la República Federal Alemana (Alemania Occidental) como la República Democrática Alemana (Alemania Oriental) realizaron juicios contra acusados de la época nazi en las décadas que siguieron a su creación como estados independientes.

También realizaron juicios nacionales de posguerra muchos países que fueron ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial o que colaboraron con los alemanes en la persecución de las poblaciones civiles, especialmente de judíos. Polonia, la ex Checoslovaquia, la Unión Soviética, Hungría, Rumania y Francia, entre otros, juzgaron a miles de acusados, tanto alemanes como colaboradores locales. En 1961, el juicio contra Adolf Eichmann (el principal artífice de la deportación de judíos europeos) ante un tribunal Israelí captó la atención del mundo. Sin embargo, muchos perpetradores de los crímenes de la época nazi nunca fueron juzgados ni sancionados, y simplemente retomaron sus vidas normales. La caza de criminales de guerra alemanes y del Eje aún continúa en la actualidad.

¿Qué hizo el nazismo para merecer la proscripción legal y moral en la sociedad alemana tras la II guerra mundial?

Justificó, impulsó y perpetró los peores crímenes de lesa humanidad de que se tenga memoria, sobre la base de un genocidio criminal y masivo.  Justificó, impulsó y dio fundamento al racismo, a la eliminación física de los opositores políticos y sociales al régimen hitleriano. La tortura masiva, los fusilamientos indiscriminados, las detenciones arbitrarias, el exilio de cientos de miles de ciudadanos, la persecusión sistemática por las ideas y las creencias, la instauración de un régimen de terror, fueron herramientas del control del nazismo sobre la sociedad alemana y, lo que es peor, sobre todas las naciones ocupadas por las hordas hitlerianas en Europa.

El nazismo hizo una constante apología de la violencia contra los adversarios políticos.

Trayendo la historia alemana al presente y al pasado reciente en Chile, ¿no es eso precisamente lo que ocurrió bajo la dictadura civil y militar pinochetista entre 1973 y 1990?

Guardadas las debidas proporciones de los diferentes contextos históricos, el pinochetismo como ideología política es como el nazismo.

Desde esta perspectiva, tiene sentido convocar a la clase política y al futuro Congreso Nacional a dictar una ley que declare ilegales y anticonstitucionales la apología de la dictadura pinochetista en Chile.

Fanatismo, elogio de la violencia y odio al adversario político, son las lógicas irracionales que alimentan a ambas ideologías políticas.

La memoria de los miles y miles de chilenos exiliados, asesinados, torturados, desaparecidos y violentados por la dictadura pinochetista durante 17 años, no se merece que se siga elogiando la acción criminal de las hordas pinochetistas, tal como sucedió con las hordas nazis.

Manuel Luis Rodríguez U.

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