Discurso del Senador Alejandro Guillier en el acto de proclamación de su candidatura presidencial por el Partido Comunista

Estimadas amigas y amigos

Compañeras y Compañeros:

Estamos en una encrucijada histórica.

Hoy nos reunimos acá para celebrar una alianza política que se ha propuesto darle a Chile un horizonte de cambios que hagan del país uno más justo, más igual y más humano. Hay quienes pueden realizar estos cambios pero no quieren. Hay otros que quieren los cambios pero no pueden. Nosotros queremos hacer los cambios y podemos hacerlos. Y los estamos haciendo.

Esa es la diferencia.

Se trata de un camino que nos habíamos trazado al convenir una serie de reformas a la educación, la salud, la previsión, la calidad de la política y del Estado. Son reformas necesarias, pero que hoy están en entredicho por parte de una derecha conservadora, que pretende retroceder en el tiempo y volver a una sociedad de privilegios donde importa más el lucro que los derechos de las personas.

Este camino también es cuestionado por quienes se dejan dominar por la impaciencia o por quimeras, abandonando la ponderación que se requiere para trazar un camino de unidad, en el que los cambios se construyen mediante compromisos responsables y de largo plazo.

Pero la victoria está a la mano, depende de nosotros, de nuestra capacidad y madurez para leer los tiempos y convocar a las grandes mayorías que quieren cambios posibles, razonables y por sobre todo indispensables.

Y en esto tenemos que recordar el lugar de moderación y responsabilidad política que tradicionalmente ha aportado el Partido Comunista de Chile, en los momentos más difíciles de nuestra historia, pagando muchas veces un alto precio, con la vida de miles de sus militantes, cuyo sacrificio es aún una deuda pendiente de la sociedad chilena, y ahora, cuando tenemos que construir esas mayorías.

“Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca. Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético”, como cantara Pablo Neruda a su partido, el Partido Comunista de Chile, el que hoy me honra con su confianza para representarlos como candidato presidencial independiente del progresismo chileno.

Y al que felicito por haber reunido las firmas para validarse como partido político y haberse transformado en el partido con más militantes de todo Chile.

Como saben, tengo toda una vida vinculada al norte de Chile. Lo hice de niño, lo hice de joven y hoy lo hago como Senador por la Región Antofagasta. Cuando recorro esos desiertos, esas interminables pampas, atravesando salares, cementerios, salitreras en ruinas, campamentos mineros, ruinas de muelles, casas antiguas de madera y calamina, con un sol que abraza y un frío que desnuda, me siento vivo y siento que ahí emerge en gran parte la identidad de Chile.

No podemos hablar de lo que somos sino tenemos a la vista la historia de nuestro Norte Grande, como lo bautizara ese insigne poeta nortino Andrés Sabella. Me emociona hasta el alma ver a los pampinos….ver cómo cuidan sus tradiciones; ver cómo recuerdan sus historias familiares, como hablan de sus abuelos, de sus viejos; ¡con cuanto orgullo nos mencionan que nacieron en la pampa! Allí están los “Hijos del Salitre” que nos recuerda Volodia Teilteilboin. Allí están los desplazados del sur que fueron a buscar mejor fortuna.

Allí está Luis Emilio Recabarren, quien fundó en 1912 el Partido Obrero Socialista y luego el Partido Comunista de Chile en 1922. Allí está Elías Lafertte, su amigo y discípulo. Allí aparece Teresa Flores, gran luchadora social. Allí está la Federación Obrera de Chile, la FOCH. Allí están los pequeños artesanos, los tipógrafos, las sociedades de resistencia y las mutuales que después se extendieron por todo el país.

En el norte se forjó la identidad del Chile obrero e industrial. Norte de pioneros, empresarios audaces, trabajadores migrantes y esa clase media emergente de técnicos y profesionales.

Entre guerras, huelgas, matanzas, reivindicaciones, procesos industriales, obreros, la “cuestión social” que inundó a nuestras ciudades con conventillos y miseria, se fue configurando el Chile con que entramos al siglo XX.

¡De ese siglo XX el partido Comunista fue protagonista! Lo fue también desde la cultura y la lucha social con Pablo Neruda, Violeta Parra, Víctor Jara y Gladys Marín. ¡Ustedes vienen de lejos y deben seguir mirando a lo lejos! Me honra profundamente ser depositario de vuestra confianza y les prometo que no defraudaré vuestra historia.

Hoy los quiero invitar a que sigan siendo protagonistas, pero ahora del Siglo XXI. ¡Los quiero invitar a que seamos protagonistas de las Revoluciones del Siglo XXI! Los invito a que junto a nuestras organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, poblacionales y juveniles, a lo largo de Chile, podamos construir una mirada larga…. un PROYECTO PAÍS que no excluya a nadie y que nos coloque de cara a los próximos 25 años.

Ese Chile que todos soñamos debe tener en el centro de su preocupación la superación de la DESIGUALDAD, la discriminación y el abuso.

AVANZAR HACIA UNA NUEVA ECONOMÍA:

Necesitamos crecer económicamente y vamos a crecer. Pero no haciendo más de lo mismo. Lo haremos manteniendo una vocación de libre comercio y cuidando los equilibrios macroeconómicos. Eso está bien pero ha probado ser insuficiente.

¡Debemos profundizar la cultura de la innovación, emprendimiento, la diversificación productiva y las cadenas de valor! Lo haremos marchando también hacia una Economía 4.0, sustentable, que tenga en su centralidad las Energías Renovables, la revolución digital; la ciencia, la innovación y el capital humano formado en la economía del conocimiento.

Un paso para alcanzarlo será crear un Ministerio de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, el que si bien es insuficiente, dará el ímpetu que el sector público puede ofrecer. Lo haremos también mediante un ambicioso plan de infraestructura e inversión que buscará ser el inicio de una nueva alianza público-privada de mayor proyección.

Agilizaremos las concesiones de infraestructura a través de un Fondo de infraestructura, lo que generará recursos para atender las necesidades más apremiantes de las regiones, de los exportadores, de adaptación frente al cambio climático, cuidado del medio ambiente y de prevención frente a desastres naturales.

Con esto lograremos convertir a Chile en una Plataforma de Comercio, Servicios e Inversión a nivel latinoamericano, dada nuestra posición privilegiada como puerta de entrada y salida para el Cono Sur de nuestra América y el Asia Pacífico.

Haremos un HUB DIGITAL PARA EL CONO SUR:

Chile será el punto de entrada y salida para América Latina y el Asia Pacífico con una Red robusta y de alta capacidad de Fibra Óptica. Así convertiremos a Chile en un “País Puente” también en conectividad y servicios. Y donde también seremos la puerta de entrada para la Antártica.

El acceso al internet hoy es un derecho humano de última generación. Aseguraremos el internet a todos los chilenos y chilenas. Instalaremos en todos los servicios públicos, en las escuelas y en nuestras plazas Wifi gratuito.

Lo he dicho muchas veces a modo de ejemplo: Chile tiene que exportar MINERÍA y no sólo MINERALES. Canadá y Australia son ejemplos de lo que debemos hacer. Diversificar nuestra economía, desarrollar las cadenas de valor y los cluster regionales. Se trata de una nueva economía descentralizada que ponga su fuerza en el desarrollo a la Pequeña y Mediana Empresa, haciendo de las cooperativas y la asociatividad un tercer actor de la economía junto al sector público y el privado.

El Banco del Estado debe ser el Banco de las Pymes y Corfo debe atender las necesidades de innovación y capacitación de las pequeñas empresas y sus trabajadores.

¡En esta Nueva Economía 4.0 no cabe la colusión, la integración vertical, el abuso a los consumidores ni tampoco el abuso ni el mal trato a los empresarios más pequeños!

Desarrollaremos una legislación que sancione severamente a quienes rompen la confianza ciudadana y abusan de los consumidores Necesitamos un nuevo trato entre los actores públicos y privados, entre empresarios y trabajadores, entre las pymes y las grandes corporaciones, entre productores y consumidores.

Partamos por casa.

¡Nuestro Estado trata mal a sus empleados con contratos anuales y a honorarios, aunque realicen tareas permanentes! Vamos a dignificar la carrera funcionaria y reinstalaremos la meritocracia en el aparato del Estado ampliando el sistema de concurso público y de la alta dirección. Tampoco el Estado es un buen socio para las pymes.

Paga tarde y mal, sentando un mal ejemplo para otros actores de la economía. Vamos a hacer del Estado un mejor socio para las pymes y sobre todo, un buen pagador. Nuestros sistemas regulatorios, en general, son débiles o tienden a favorecer a las grandes empresas por sobre las Pymes, los trabajadores y los consumidores.

Vamos a fortalecer la Contraloría General de la República y las Superintendencias.

Pocas normas, pero firmes y claras. Y suprimiremos la puerta giratoria entre reguladores y regulados. ¡No hay experiencias de desarrollo ancladas en esta desigualdad, desequilibrio, injusticia ni precariedad social y tecnológica!

Actualmente, la mitad de los empleos que generamos son de baja productividad; el 40% de nuestros trabajadores no contribuye a sus pensiones ni a los sistemas de seguro médico. Y no gozan de vacaciones ni descanso justo. En especial las mujeres.

Necesitamos crear un sistema integral que considere un derecho la PROTECCION SOCIAL para todos los chilenos y chilenas, donde al aporte individual se sume la contribución gradual del empleador y del Estado.

Nuestra meta será equiparar la Pensión Mínima con el Sueldo Mínimo.

Lo haremos con responsabilidad y en el tiempo que sea factible en función de los recursos disponibles, pero ese será nuestro objetivo inquebrantable.

EN SALUD reforzaremos la atención primaria, buscando descomprimir a los hospitales, acercando la salud a los hogares. Formaremos los especialistas que el país requiere, especialmente a través de incentivos y programas especiales de las universidades regionales para generar arraigo y permanencia en los territorios de estos profesionales.

En la salud privada, marcharemos hacia un plan único de salud, eliminando las asimetrías de información que en esta materia hoy perjudican a los usuarios, acotando el número de planes complementarios.

Fortaleceremos las atribuciones de la Superintendencia de Salud para evitar los abusos de precios y la integración vertical entre prestadores y aseguradores. Pero la salud no es solo sapus, hospitales, isapres y Fonasa.

Tenemos que promover los estilos de vida saludables en las escuelas y liceos, y en los lugares de trabajo, y tenemos que mejorar la eficiencia y la eficacia de la salud a través de los grandes avances tecnológicos en la medicina. ¡La salud es un derecho y no un bien de consumo! En educación, el énfasis ha estado en la eliminación del lucro y en gratuidad.

Hay que moverse ahora hacia la calidad y el fortalecimiento de la educación pública. Hemos avanzado, pero ahora debemos llevar la reforma educacional a las escuelas y las aulas, de modo que cada establecimiento desarrolle su propio proyecto educativo respecto de sus propios problemas y prioridades.

Sin los profesores como actores centrales del proceso de reforma no podremos construir la nueva educación, centrada en la creatividad de sus alumnos; en el trabajo en equipo; en la solución de problemas;, en el trabajo con dilemas valóricos en la vida cotidiana que eleven nuestro nivel de conciencia; en la educación cívica que fortalezca nuestra ciudadanía; en la educación financiera para una población que vive tan endeudada, en la educación sobre normas del tránsito, en el combate a las drogas y en la educación sexual que no solo ayude a evitar el embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual, sino que también oriente respecto de problemas tales como los femicidios o los abusos contra menores.

Tenemos que acabar con el paradigma que indica que la calidad se garantiza con la competencia entre alumnos y competencias, que hacen de los sistemas de evaluación, mecanismos de segregación.

DESARROLLO DE LOS TERRITORIOS.

Celebramos el centenario de Violeta Parra quien vino al mundo San Carlos, misma zona que nos enalteció con el aporte de Bernardo O”Higgins, Claudio Arrau, Marta Colvin y Ramón Vinay. Nuestro Pablo Neruda nace en Parral; nuestra Gabriela Mistral en Vicuña. ¿Cuántos talentos nuestros se pierden por nacer y vivir en regiones postergadas, sin servicios públicos de calidad, con acceso limitado a la infraestructura y las nuevas tecnologías?.

La desigualdad en Chile es un gran desafío que nos convoca a persistir en el camino de reformas profundas, responsables y apoyadas en amplias mayorías. La desigualdad en Chile es de ingresos, es de oportunidades pero es también de género, es ambiental, es territorial y también demográfica pues nuestros viejos la pasan mal y los niño en situación vulnerable viven situaciones inaceptables, que corregiremos con energía. Lo he dicho y lo reitero: ¡Chile no será desarrollado sino es descentralizado!

Trabajaremos para que las regiones puedan diseñar sus planes de desarrollo, aprovechando sus ventajas comparativas en diálogo permanente con las organizaciones laborales, empresariales y comunitarias de cada región.

Vamos a elegir a los intendentes, traspasaremos competencias reales y efectivas a los territorios y crearemos una ley de rentas regionales que permita a las regiones desarrollar sus propias estrategias y planes de desarrollo.

Avanzaremos desde la administración municipal al gobierno local. Empoderaremos a las organizaciones sociales y a las juntas de vecinos para hacer de la participación social una promesa hecha realidad. La democracia nace en el barrio y la comuna.

Amigas y amigos.

No nos engañemos. Todas estas reformas requieren de una nueva constitución que tenga origen democrático y participativo, que apueste a la justicia, que distribuya el poder hoy concentrado en pocas manos y en ocho cuadras que rodean La Moneda, llevándolo a los territorios para que se den su propio buen gobierno.

Una constitución que instaure estos derechos básicos que hemos reivindicado. Donde también se reconozcan los pueblos y naciones que constituyen este país diverso. Donde no haya discriminación hacia la mujer y cada quien pueda vivir su identidad de género libremente y con igualdad de derechos. Donde no solo haya libertad religiosa, sino igualdad de culto. Donde el estado no tenga una camisa de fuerza en un rol meramente subsidiario. Queremos un estado que, sin ser intervencionista, mire al largo plazo y cree las condiciones de desarrollo integral del país.

Para esto necesitamos construir una gran mayoría social y política, que de sustento a este sueño.

Pero hay que ir paso a paso.

Hace unos días a través de las redes digitales me dirigí a miles de chilenas y chilenos donde les conté sobre el nuevo escenario que tenemos que enfrentar al no haber Primarias en la Nueva Mayoría. Les compartí mi sueño de que un persona que no milita en un partido político, un independiente como y como son la mayoría de nuestros compatriotas pueda llegar a ser Presidente de la República.

Pero también les conté sobre mi problema.

Al no haber Primarias, no puedo postular a las elecciones de noviembre sin antes conseguir 35.000 firmas de personas independientes que apoyen mi postulación.

Pude haber firmado en alguno de los partidos que me apoyan, pero ¡Era el camino fácil, pero no el genuino!

Ahora recorreré Chile, y los invito a acompañarme.

Recorramos las ciudades y pueblos, los campos y las caletas, hablemos con los vecinos, con nuestros amigos. Conversemos con nuestras familias, con los colegas del trabajo y del estudio. Que nuestros jóvenes se movilicen, al igual que los viejos militantes y los comunistas de corazón que pese a vivir en el extranjero son parte de la patria.

¡Los invito a que juntos hagamos esta gran marcha por Chile!

¡Aquí no sobre nadie!

Ahora la tarea es reunir más de 35.000 firmas. Mañana será construir esa gran mayoría social y política para impulsar con compromiso y responsabilidad las grandes transformaciones que el país reclama.

Muchas gracias

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