Criterios para el análisis del actual escenario presidencial de la Nueva Mayoría

Asistimos al fin de un ciclo de la política chilena, caracterizado por el predominio de dos grandes bloques políticos.

Se terminó el sistema binominal y se termina también la política binominal.

Con la introducción del sistema electoral proporcional, se abre una nueva etapa en la que los actores políticos y partidarios se multiplican –hoy funcionan en Chile 33 partidos políticos- y donde las grandes tendencias dominantes tienden a diseminarse.

En política todo es cíclico y cambiante.

El cambio es lo permanente.

Después de más de 20 años de tendencias centrípetas o de concentración de las fuerzas políticas en bloques con posibilidades de ser mayoría, comienza a manifestarse una tendencia centrífuga.

En la Nueva Mayoría las tendencias a la dispersión en el actual escenario político presidencial se inician principalmente con la decisión del PS de proclamar al senador Alejandro Guillier (PR), desechando la candidatura de Ricardo Lagos y cerrando el paso a primarias internas a las postulaciones de Insulza y Atria.

La reciente resolución del PS abre por tanto, una etapa de incertidumbre en la designación de una candidatura única de la coalición Nueva Mayoría y esa fase incierta se acentúa con la decisión de la Junta Nacional del PDC de proclamar a la senadora Carolina Goic como candidata a la primera vuelta de la elección presidencial de noviembre.

La incertidumbre radica en las dificultades que enfrentará la coalición para cumplir con sus cuatro desafíos mayores: 1º continuar cumpliendo la agenda legislativa del Gobierno de la Presidenta Bachelet en el Congreso Nacional; 2º desplegar dos candidaturas presidenciales con sus perfiles y características propias; 3º alcanzar un acuerdo programático común y compartido y 4º lograr un acuerdo parlamentario, que deje conformes a todos los partidos.

LOS DILEMAS PRESIDENCIALES DE LA NUEVA MAYORÍA.

La Nueva Mayoría como coalición que respalda al gobierno de la Presidenta Bachelet se enfrenta a un dilema que puede resultar estratégico para su futuro como alianza: proyectarse a través de un programa común que sustente una candidatura presidencial competitiva, y que garantice gobernabilidad en el período siguiente, a través de una mayoría parlamentaria en el Congreso.

Esta perspectiva se encuentra hoy aparentemente en entredicho, desde que la Nueva Mayoría aparecerá ante los ciudadanos electores con dos candidatos presidenciales.   En este escenario, la Nueva Mayoria deberá enfrentar el efecto de opinión pública y de imagen que produce poner en juego dos candidatos presidenciales que intentarán diferenciarse para capturar votación.

¿Cuál es el perfil de los dos candidatos presidenciales de la Nueva Mayoría?

Se trata de políticos que no aparecen salpicados por las numerosas acusaciones de corrupción ni con conflictos de intereses entre los negocios y la política, y además, que provienen de regiones.

Carolina Goic y Alejandro Guillier se presentan como rostros nuevos en la esfera política, aunque conocidos por su desempeño público.  Ambos representan la irrupción de las regiones y la demanda de descentralización, frente al centralismo capitalino.

La cuadratura del círculo de la Nueva Mayoría consiste en poner de manifiesto las diferencias entre un candidato apoyado por la izquierda de la coalición, en un arco que va desde el Partido Radical, Socialista y Comunista (y eventualmente el PPD), frente a una candidata apoyada por la Democracia Cristiana, al tiempo que se logran coincidencias suficientes en la elaboración de un programa común que interprete las seis vertientes ideologicas que componen la coalición: la vertiente socialdemócrata, la vertiente socialista, la vertiente progresista, la vertiente comunista, la vertiente laica y la vertiente socialcristiana.

Ese programa además, deberá tener como punto de partida los logros alcanzados por el propio gobierno de la Nueva Mayoría y recoger las actuales aspiraciones ciudadanas, para plasmarlas en un conjunto acotado y realista de medidas de política pública. ([1])

La Nueva Mayoría se enfrenta a las elecciones presidenciales con gran parte de la tarea cumplida a través de la puesta en marcha de un conjunto de reformas.

Todos los partidos componentes de la coalición gobernante saben que tienen la responsabilidad irrenunciable de cumplir el programa de gobierno comprometido ante la ciudadanía en la elección de 2014, y de ser leales acompañantes de la Presidenta Michelle Bachelet hasta el último día de su mandato.

Pero el dilema presidencial de la Nueva Mayoría se enfrenta además, desde el punto de vista de la opinión pública, al fenómeno de la caida de la popularidad de la Presidenta, de una oposición abierta y encubierta de la mayor parte de los medios de comunicación, de las organizaciones gremiales del gran empresariado y de un escenario económico internacional adverso producto de la caida de los precios del cobre.

CRISIS DE CREDIBILIDAD Y NUEVAS AFILIACIONES.

En este escenario, además debe sumarse el deterioro de la credibilidad ciudadana frente a una clase política y una clase empresarial afectada por numerosos casos judiciales de financiamiento ilícito de la política, de colusión de precios y otras formas de negociación incompatible.

La extensión de las denuncias de corrupción en casi todos los ámbitos de la sociedad, ha agravado y profundizado la crisis de credibilidad de las instituciones, lo que constituye un factor adicional que complejiza el proceso electoral, repitiendo el riesgo de una alta abstención.

Pero a esta tendencia de incredulidad ciudadana y deterioro de la confianza en los partidos políticos, se opone un fenómeno contradictorio.

En efecto, los 33 partidos políticos actualmente existentes en el país, han tenido que cumplir la nueva legislación sobre afiliación y refichaje de sus afiliados, dando como resultado un mapa completamente nuevo de la situación de los partidos con un total de 449.973 afiliados a todos los partidos, según cifras de SERVEL. ([2])

Estos números indican que a pesar de su supuesta “mala imagen”, los partidos políticos siguen siendo para los ciudadanos un referente importante en el proceso democrático y en la construcción de opinión en la vida política nacional.

Las nuevas cifras de afiliados de los partidos políticos revelan el verdadero potencial de organización y permiten anticipar la capacidad de movilización y de campaña que cada partido podrá poner en juego alrededor de sus respectivos candidatos presidenciales, parlamentarios y de CORES.

__________________________

[1] A pesar que se anticipa desde 2018 una nueva etapa de subida del precio del cobre y, por lo tanto, de mayor holgura en la recaudación fiscal, preferimos sugerir que el programa del período 2018-2022 debe ser realista y acotado.

[2] SERVEL: Total Afiliados actualizados por partidos políticos. 15 abril 2017.

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