“Avanzar en transformaciones o caer en regresión” – Guillermo Teillier – El Siglo

Guillermo Teillier indicó que “si no cumplimos con el objetivo de derrotar a la derecha, no podemos seguir adelante” con cambios en el país.

Hugo Guzmán Rambaldi. Periodista. ¿El masivo fichaje y refichaje en el PC, lo vincula a la vigencia de una organización como ésta en la realidad nacional?

Mire, cuando surgió esto del fichaje y refichaje, producto de la nueva ley de partidos políticos, que teníamos que tener como mínimo 18 mil 500 militantes, y que eso determinaría la continuidad de la legalidad de las organizaciones, muchos pensaron que era una oportunidad para que el Partido Comunista no se legalizara, para que los comunistas saliéramos de la escena política, que no pudiéramos tener candidatos a la presidencia o al Parlamento. Muchos pensaron que era la ocasión de que quedáramos fuera y apostaron comunicacionalmente a eso. Sin embargo, la realidad demostró que el Partido Comunista fue el que tuvo más respaldo de la gente. Es decir, no solo mantuvimos la legalidad del partido, no solo cumplimos con el fichaje y el refichaje, sino que aparecemos como el partido más grande de Chile. Fuimos el que tuvo más respaldo del pueblo en este proceso. Fue un desmentido a todos aquellos que decían que el PC está debilitado por participar en el gobierno, que no tendría fuerza, que no tendríamos apoyo del movimiento social. El resultado demostró algo totalmente distinto, la realidad demostró todo lo contrario. Una vez más en nuestra historia, la realidad se impuso a vaticinios de quienes querían vernos disminuidos o que decían que no podríamos legalizarnos. Si usted me pregunta sobre la vigencia, algo en lo que nunca hemos dudado, le digo que esto nos deja fortalecidos, en movimiento, entusiasmados y en disposición de cumplir con las grandes tareas políticas, electorales y sociales que demanda la actual situación del país. Porque nuestra vigencia radica en estar junto a la demandas y las luchas de los trabajadores y del pueblo.

Esto parece un milagro, 67 mil inscritos en el PC. ¿Cómo se logró, qué lo permitió?

Fue un logro histórico, sin duda. Creo que lo que lo permitió, en primer lugar, fue el trabajo colectivo, ordenado y masivo del partido, con un objetivo claro: mantener la legalidad para continuar la lucha en mejores condiciones. La gente ve que nuestro partido se mantiene fiel a los trabajadores y al pueblo, que, aún participando en el gobierno, no olvida a su base social. En el pueblo nos ven como un partido unitario y que se diferencia de otros por su no participación en actos que corrompen la política. Se volvió a comprobar que la gente confía en los comunistas, en nuestras luchas de más de cien años. También tuvimos un gran incentivo en el ejemplo de Gladys Marín, y de hecho su nombre encabezó nuestra campaña que la hicimos en todo Chile, en regiones, en cada rincón, sin discriminación alguna, es notorio por ejemplo, la incorporación de compañeros y compañeras de los pueblos originarios, o la gran cantidad de migrantes.

¿Esto no puede llevar a cierto exitismo en las filas comunistas?

Por cierto que hay que tener el cuidado de no caer en el exitismo. Por eso es que hemos determinado que de inmediato comenzaremos a trabajar con esas más de 67 mil personas inscritas en el partido, con cada una de ellas, considerando que son adherentes activos, que son militantes, y creando condiciones para que todos se pronuncien activamente por llevar adelante la política y las tareas que de ella se desprenden. Tenemos que seguir trabajando por las reformas, por las transformaciones, por un triunfo electoral este año, en el movimiento social.

¿Lo toma como un apoyo a las tesis política del PC o más a su historia?

Me parece que es un apoyo a todo eso. El partido es conocido hace más de un siglo por sus luchas, por su trayectoria. Ha sido determinante que el Partido Comunista mantenga una posición inclaudicable de lucha junto a los trabajadores y el pueblo. La gente sabe lo que somos y nos apoya.

En este momento del PC, desde el Frente Amplio dicen que ustedes no son de izquierda, y los corren para el centro.

Nosotros estamos muy bien plantados en la izquierda desde hace más de un siglo. La verdad no sé quién podría dudar de eso. La gente que se inscribió en nuestro partido lo hizo en gran medida por eso, porque saben nuestra posición desde siempre y eso no ha cambiado. Bueno, en el Frente Amplio dijeron que no son de izquierda ni de derecha. No saben bien lo que son. Nosotros estamos plantados en la izquierda y el pueblo lo sabe.

En estos tiempos de la política, aparecieron personeros hablando de que se vive un cambio generacional y que ahí radicaría el cambio en la política chilena. Se dice que la “bajada” de Ricardo Lagos como candidato presidencial fue el fin de la política de una generación.

Hay algo natural en eso del cambio generacional, que es permanente y necesario. Sin embargo, nos es el tema principal. Lo que cambia y debe cambiar aún más es la forma de hacer política y en especial los objetivos de la política. Aún no se considera a plenitud la participación popular en la determinación de asuntos cruciales para el desarrollo de nuestra sociedad y de las condiciones de vida de las personas y por ello existe un alto grado de desconfianza hacia la política. La bajada de Lagos es una señal de ello, habiendo sido gravitante su figura en tiempos recientes, la gente lo vio como un representante de un sistema que debe cambiar. Creo que va a pasar lo mismo con Sebastián Piñera, porque más allá de lo generacional, él representa una política que debe dejarse atrás.

Pero se insiste, incluso en lo que denominan “fuerzas emergentes”, que los cambios en la política o en el país tienen que ver con cambio en las generaciones.

Es que hay algunos que intentan disfrazar la mantención de ciertas políticas y de formas de hacer política, con el cambio generacional. Hay quienes dicen que van a producir un cambio generacional pero con las mismas malas políticas, entonces eso no tiene ningún valor. A mi modo de ver, lo que tiene que cambiar son las formas de hacer política y lo importante es hacer política para cambiar al país, para hacer cambios a favor de las mayorías. Eso no es automático porque haya un cambio generacional. El tema real son los objetivos que persigue una acción política, más allá de lo generacional. Hay que dejar atrás las malas prácticas en política, la corrupción, la falta de representatividad, y eso es lo que demanda la gente, no si alguien es más joven o más maduro.

Se ha insinuado que en el PC incidiría esto del cambio generacional.

Llevamos más de cien años de existencia, así que hemos pasado por cambios de generaciones y hemos seguido siendo el mismo Partido Comunista. En los términos que lo plantea hoy alguna gente, eso en el PC no se observa, porque habiendo cambio generacional -indudablemente que lo hay- lo que prima son las formas de hacer política y los contenidos de esa lucha política. El partido se nutre permanentemente de jóvenes que participan en sus filas. Por ejemplo, en el refichaje hubo más de mil 400 muchachos entre 14 y 18 años que se inscribieron en el Partido Comunista, tomaron esa decisión, y eso es muy importante. Miles de jóvenes militan en las Juventudes Comunistas y son una reserva potente de recambio. Son, por cierto, fuerzas de recambio. Si desmenuzamos el fichaje, comprobamos que una parte substancial es gente joven, es decir, este es un partido que tiene mucha base de jóvenes, quienes irán tomando paulatinamente las banderas del partido. En el Partido Comunista no hay una lucha generacional. Al contrario, existe un complemento entre la experiencia y la fuerza de lo que viene emergiendo y creo que tenemos muchos dirigentes jóvenes que en sí forman parte de un recambio que ya se está produciendo.

Hay un debate respecto al futuro de la Nueva Mayoría. Más allá de ese membrete o ese conglomerado, ¿cómo ve a estas alturas el tema de la correlación de fuerzas de la centro-izquierda?

Lo importante es que continúa presente la idea de que debe mantenerse un conglomerado fuerte de la centro-izquierda en Chile. No hay posibilidades de que por sí misma la izquierda pueda tener la correlación de fuerzas suficiente como para seguir adelante en un proceso de transformaciones, tampoco un partido de centro izquierda solo. Puede ser que eso ocurra más adelante, pero en este momento es indispensable un conglomerado que contenga fuerzas de centro y de izquierda. Sobre todo si queremos continuar y ampliar el proceso de cambios. Pero además de ese componente, hay otro muy importante y necesario, que es el movimiento social. Creo que una convergencia política no puede dejar de lado el establecer también una convergencia social. Eso muchas veces se olvida a la hora de hacer política.

Pareciera que algunos partidos o personeros de centro e izquierda pasan por alto eso que usted señala, de crear esa correlación de fuerzas…

Lo claro es que eso es un tremendo desafío. Desgraciadamente algunos piensan que la sola confrontación electoral soluciona los problemas o los desafíos, y eso no es así. Hay que trabajar para tener una correlación de fuerzas para avanzar en los cambios, eso es un desafío de sectores de centro y de izquierda, sino, no se podrá avanzar. Además, si no hay arraigo social, en el movimiento social, de lo que se está planteando desde la institucionalidad política, desde los partidos, la verdad es que después uno se encuentra con mucha dificultad para cumplir y materializar un programa. Debemos considerar los componentes de unidad política y de convergencia y arraigo social.

Hay cuestiones puntuales a resolver, como la lista parlamentaria de la Nueva Mayoría. Pero en términos globales, ¿dónde situaría los ejes, los objetivos del PC para lo que resta de 2017?

A mí me parece que están muy claros. Están centrados, básica y principalmente, en una confrontación política y electoral entre la derecha y las fuerzas de la Nueva Mayoría. Un objetivo principal es impedir que gane la derecha, que con todo su poder mediático y financiero pretende llegar al gobierno para echar atrás el proceso de reformas. Nosotros estamos por impedir eso. Al contrario, estamos por avanzar más en las transformaciones y para eso construir un programa, que es una de nuestras tareas. Ahí radica un eje principal, impedir un triunfo de la derecha y avanzar en el proceso de reformas. El meollo del asunto está ahí, aunque hay muchas otras tareas en lo político y en lo social. Lo esencial es pasar esa barrera, si no lo hacemos, difícilmente podremos seguir adelante en lograr cambios. Aunque siempre seguiremos luchando por los derechos de los trabajadores, por las transformaciones.

¿Se está jugando este año el continuar un proceso transformador o entrar en un periodo regresivo conservador?

Indudablemente es así. Creo que eso ya está establecido públicamente, hasta el propio candidato de la derecha lo estableció así, eso es así y va a ser así. Por eso estamos ante una lucha, ante un trabajo, que debemos dar con mucha fuerza, porque el objetivo no es fácil, es difícil. Así como dijimos que si no legalizábamos al partido no podíamos seguir adelante con candidaturas al Parlamento y presidenciales y estar en la institucionalidad política, si no cumplimos ahora con el objetivo de derrotar a la derecha, no podemos seguir adelante con las transformaciones. Podemos caer en un periodo regresivo. Por eso, en efecto, el eje es avanzar en transformaciones o caer en la regresión conservadora.

Frente a eso, algunas personas plantean no votar “por el mal menor” en un momento definitorio.

Bueno, si es así, que le hagan el favor a la derecha. Es eso, simplemente. Se le hace un favor a la derecha, porque si esa gente nos considera un mal menor, podría ganar la derecha. Este es un tema de sumar para abrir caminos, o cerrarse y abrirle camino de la derecha.

En lo general, ¿dónde están hoy los objetivos cruciales del Partido Comunista?

Uno principal es seguir trabajado por la aprobación de una Nueva Constitución. Seguir adelante fortaleciendo el proceso de reformas a la educación. Discutir una nueva estrategia de desarrollo, otorgándole al Estado al menos igualdad de condiciones ante la empresa privada para posibilitar un crecimiento con equidad, mejores empleos e igualdad, poniendo a disposición de la nación el enorme potencial de sus recursos naturales. Crear condiciones para mejorar las políticas sociales en pensiones, salud y garantía de derechos para niños, mujeres y adultos mayores. Completar la reforma laboral en beneficio de los trabajadores. Puesta en marcha de planes energéticos, de infraestructura, de ciencia y tecnología y de conectividad con una mirada de futuro. Reconocimiento pleno de los pueblos indígenas.

Otros objetivos ya están cumplidos con creces, como lograr la legalidad del Partido Comunista, con casi 70 mil inscritos, y otros ya los señalé, como impedir un triunfo de la derecha en las elecciones y lograr junto a otras fuerzas, seguir avanzando por las transformaciones construyendo un buen programa común.

Foto: Juan Castro. El Siglo.

 

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