La urgente necesidad de un camino común – Juan Andrés Lagos

La derecha ha logrado estabilizar su proceso hacia la unidad política y electoral.

Sabe perfectamente que ese factor le puede llevar al retorno a La Moneda; lograr una importante representación parlamentaria; e iniciar el proceso de restauración neoliberal en un cuadro regional de fuerzas que, tiende a favorecerle. Son sus aliados el gobierno de Argentina, Brasil y Perú.

Y Trump los ha seducido rápidamente para ordenarse en torno a un gobernante que tiene como meta, retomar lo más conservador del capitalismo salvaje en el mundo.

Esta es una situación objetiva, que no se puede desconocer.

La derecha sabe, perfectamente, que si la Nueva Mayoría dispersa sus fuerzas, se divide como tal, la coalición que ha logrado instalar un camino de reformas estructurales en Chile, no tiene destino en las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias.

Pero también la derecha tiene claro que la Nueva Mayoría se ve hostigada en su base político-electoral desde dos frentes reales, no ficticios:

1) Por la “izquierda”, en concreto el Frente Amplio, que ha declarado su “vocación” de ganarle y quitarle votos a la Nueva Mayoría, y en particular a sus partidos de izquierda.

2) Por la centro-derecha, en donde el objetivo es la Democracia Cristiana, partido que ha perdido en forma creciente votación hacia y a favor de la derecha.

También estos son antecedentes y datos objetivos.

Si lo anterior llegara a ocurrir, la derecha se vería favorecida y tal proceso le permitiría ganar las presidenciales y lograr un buen resultado parlamentario.

La Nueva Mayoría, como bloque político y gubernamental, se ha demorado mucho, tal vez demasiado, en asumir este diagnóstico en formal real. Demasiados “fantasmas”; excesos de cuñas mediáticas que los grandes medios sistémicos obtienen que bastante facilidad, han impedido que se produzca el necesario y descarnado diálogo político entre las fuerzas que forman la Nueva Mayoría, e incluso con sectores democráticos que han declarado su voluntad de unir fuerzas para evitar que la derecha conquiste un nuevo gobierno y logre avanzar en el Parlamento, en donde tiene ya una tremenda representación.

¿Qué se requiere despejar con urgencia, para iniciar el necesario y un poco tardío diseño político hacia un nuevo triunfo?, lo siguiente:

1) Que estamos todos por seguir avanzando, sobre la base de una consolidación de lo logrado. Qué duda cabe que hay que mejorar en muchos aspectos, entre otros, la deficitaria gestión política y la falta de diseño táctico.

2) Que tenemos la convicción de que la Nueva Mayoría debe seguir adelante, con sus actuales componentes, e indagar la posibilidad de nuevos integrantes, sobre la base de lo que es hoy.

3) Un programa de gobierno común que, de acuerdo a lo que tienen los partidos y han expuestos  pre candidatas y pre candidatos (todos) no hay en rigor ideas y propuestas antagónicas, muy por el contrario.

Si hay acuerdos en estas materias gruesas y definitivas, lo que se requiere entonces es voluntad e imaginación política unitaria, al servicio del proyecto común. La Nueva Mayoría tiene el desafío de conquistar un nuevo gobierno, eso es lo central. Acuerdos electorales; definiciones presidenciales, procedimientos, son todas cuestiones que pueden despejarse si lo primero está claro, del punto de vista unitario.

Lista o listas parlamentarias; diseño programático; candidatura presidencial, son cuestiones que deben abordarse bajo el prisma del paradigma político común previo.

Y, en eso, la clave es la voluntad de derrotar a la derecha y conquistar un nuevo gobierno.

Es más o menos evidente que, hasta ahora, una de las lógicas que ha impedido y ha enturbiado el diálogo y el análisis común, para llegar a los asuntos de fondo, es que en la Nueva Mayoría  ha predominado la idea de “crecer hacia adentro” y defenderse de los aliados al interior de la coalición. Una visión “intra”, además limitada porque no se asume, realmente, que hay un nuevo sistema electoral y nuevos distritos y circunscripciones.

Pero también se ha indagado poco, otra posibilidad, y que es real: la de crecer hacia los espacios político-electorales de izquierda y de centro-derecha que por ahora no están en los encuadres de la Nueva Mayoría, están afuera y son capturados por fuerzas orgánicas de derecha y otras que se definen  de izquierda. Pero nadie ni nada dice que esto debería ser así hacia el futuro.

Más aún, cuando de ese crecimiento de la Nueva Mayoría, “hacia afuera”, está la posibilidad real de quitarle votos a la derecha y a la “izquierda” que hoy buscan disputarle votación a la coalición y partidos de la Nueva Mayoría.

Son ejercicios necesarios, que en todo caso requieren una voluntad política unitaria. En otro caso, es imposible el camino común.

Por Juan Andrés Lagos
Periodista

Santiago de Chile, 12 de abril 2017

Fuente: http://linkis.com/cronicadigital.cl/6r8ke

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