Están disparando contra la democracia…

Esta noche la noticia que impacta desde los medios de comunicación es la invasión de un grupo de ciudadanos paraguayos manifestantes que ingresan al edificio del Congreso Nacional en Asunción (Paraguay) en curso de aprobar una norma que permite la reelección del gobernante de turno y le prenden fuego al grito de “dictadura nunca más”.

Al mismo tiempo, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, apelando a la Constitución Política bolivariana de 1999, se salta la propia Constitución y suspende las facultades legislativas de la Asamblea Nacional, que ha estado tomando decisiones y aprobando normas y leyes saltándose a su vez también la Constitución Política bolivariana.

En otras palabras, el Tribunal Supremo Judicial de Venezuela reclama que la Asamblea Nacional cumpla con la Constitución vigente.

Sin embargo, resulta insólito que -en el marco de un Estado de Derecho- un poder del Estado, se apropie de las facultades de otro poder del Estado.

Algo sucede con las democracias latinoamericanas, casi todas ellas herederas de las dictaduras de los años 80 y 90.  El edificio de la democracia en América Latina, inundado por la corrupción o por la sospecha de la corrupción, reblandecido por el descrédito ciudadano y la pérdida de legitimidad, por la crisis de la representación,  amenazado por liderazgos populistas de dudosa eficacia y alto costo fiscal, y por las graves desigualdades originadas y perpetuadas por el “modelo” neoliberal.

En un mismo continente conviven democracias de distintas coloraciones, cuyas noticias y agendas políticas no son las más ejemplares.

Por estas horas, el mismo Senador brasileño que encabezaba el proceso de impeachment contra la ex presidenta Dilma Roussef, va a parar a la carcel condenado a 15 años por corrupción, mientras al propio presidente Temer le ronda la justicia.

La democracia mexicana no puede vanagloriarse de que tiene el más brutal record de periodistas, profesores y activistas sociales asesinados.

En Chile, por primera vez en su historia democrática, se presenta como candidato presidencial un gran empresario y expresidente que tiene varias causas judiciales que lo persiguen como imputado en Tribunales.   Pero, “mal de muchos…” el empresario Mauricio Macri fué elegido tras conocerse su involucramiento en el escándalo de los Panama Papers, de donde resultaría que en América Latina poseer capitales escondidos en paraísos fiscales, es un punto a favor para elegir gobernantes.

En Bolivia, el populista presidente Evo Morales insiste en tratar de ser reelegido por cuarta vez, pretendiendo permanecer en el cargo por 25 años.

En Argentina, los movimientos sindicales comienzan a levantar cabeza para responder a las políticas ultraneoliberales de Macri, trayendo a la memoria el derrumbe del gobierno de De La Rúa, y la imagen del presidente escapando de la Casa Rosada en un helicóptero.

Alerta entonces: la democracia representativa no está representando a la ciudadania, que abandona los locales de votación, se abstiene y levanta la voz contra los corruptos que salpican el prestigio de la democracia.

Bien podría decirse que la necesidad de diálogo político y de entendimiento de las fuerzas políticas en juego, la necesidad de escuchar el clamor de la ciudadanía frente a la delincuencia de cuello y corbata y de la otra, la necesidad de cambios y reformas estructurales, frente a las desigualdades crecientes y los abusos de la elite, son el gran desafío de la ciudadanía y de las democracias de esta parte del mundo.

Manuel Luis Rodríguez U.

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