Magallanes, la nueva capital paleontológica de Chile

Los recientes hallazgos realizados en el sector de Cerro Guido, en la comuna de Torres del Paine, en torno a una considerable reserva de restos fósiles de ictiosaurios de más de 60 millones de años de datación, abre una nueva perspectiva en el desarrollo de la Arqueología y la Paleontología en Magallanes y en Chile.

Según el paleobotánico Marcelo Leppe, esta información será clave para comprender la historia natural del sur de Chile y la Antártica, masas terrestres que estuvieron unidas permitiendo la distribución de las especies de un lugar para otro, durante la Era del Mesozoico, época en la cual gobernaban los dinosaurios. “Nuestra hipótesis es que Nothofagus llegó desde Antártica a Chile agresivamente dominando el paisaje natural hasta el presente ”, refiere Leppe.

Estos descubrimientos fueron hechos desde el año 2013, gracias al hallazgo inicial de un campañista de la estancia Cerro Guido (Nano Ulloa), y gracias al trabajo de un equipo compuesto por 11 investigadores, fuera del Parque Nacional Torres del Paine, y a más de 120 km de Puerto Natales. El 2011 se identificó el lugar gracias a imágenes satelitales y al trabajo realizado por el paleobotánico japonés Harufumi Nishida, en años anteriores. Posteriormente efectuaron dos campañas al área para encontrar los sedimentos que dan cuenta del Cretácico Terrestre.

trabajo-terreno

Este proyecto, ha contado con el financiamiento del Laboratorio de Paleobiología de Patagonia y Antártica del INACH, del Institut für Geowissenschaften de la Universidad de Heidelberg, del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), y del Consejo de Monumentos Nacionales.

Recordemos que en Magallanes fueron encontrados en 1896 los restos del milodón (mylodon darwini), un  perezoso gigante emparentado con los actuales. El milodón habitó principalmente la zona sur de América y más precisamente el extremo sur de la Patagonia chilena y argentina.

El nombre Mylodon fue dado por Richard Owen sobre la base de un maxilar inferior casi completo con molares incluidos, encontrado por la segunda expedición de Charles Darwin en Bahía Blanca (Argentina), el 22 de septiembre de 1832.  El nombre deriva de los términos griegos mylos (moler) y odon (diente), lo que hace referencia a los molares.   En 1896, en Ultima Esperanza durante una expedición de reconocimiento, el colono alemán Hermann Eberhard junto a un grupo de trabajadores, descubrieron restos de piel y huesos en excelente estado de conservación en el interior de una cueva, que bautizaron con el nombre de Gruta Eberhard, hoy conocida como Cueva del Milodón, próxima a Puerto Natales.

Los hallazgos de ictiosaurios y otros restos arqueológicos en Ultima Esperanza, debieran dar motivo suficiente a los habitantes de Cerro Castillo o de Puerto Natales, para dar curso a la creación de un Museo de Sitio o un Museo Arqueológico que permita albergar las colecciones de restos encontrados y trabajados por las expediciones científicas chilenas e internacionales que están investigando.

Es bueno recordar que por casi 70 años, por consenso científico, se consideró que la cultura Clovis fue la primera en habitar América. Datada entre 12.910 a 12.710  años antes del presente (AP) se asentó en la mayor parte de Norteamérica y era la prueba del poblamiento humano tardío desde Asia por el Estrecho de Bering.

Sin embargo, en 1997 se llegó a un nuevo consenso: el asentamiento ubicado en Monte Verde -y descubierto en 1977-, a 35 kilómetros de Puerto Montt, en la Región de Los Lagos, era al menos mil años más antiguo, lo que revolucionó lo que se sabía de los primeros americanos, entre 14.500 y 18.500 años antes de nuestra Era.   Los científicos e investigadores de Monte Verde, en Puerto Montt, crearon entonces una Fundación Monteverde para preservar los restos allí encontrados.  http://fundacionmonteverde.cl/

Esa es la actitud proactiva que se debe esperar de los ciudadanos, de la comunidad científica y de las autoridades frente a hallazgos científicos de tanta importancia.

Los descubrimientos realizados en Cerro Guido (Magallanes) son una gran oportunidad para los científicos, la universidad, las instituciones públicas y las autoridades para impulsar una Política de Ciencia y Tecnología que otorgue recursos a los investigadores para desarrollar sus proyectos y para publicaciones científicas.   Estos hallazgos han demostrado, además, que el Instituto Antártico Chileno, INACH, se ha convertido también en un actor relevante en el desarrollo científico de la región de Magallanes.

En el siglo XXI cuando todavía se hacen hallazgos científicos de importancia, nunca se llega tarde al beneficio cultural y científico de los resultados de la investigación.  Todo depende de la actitud proactiva de los científicos y profesionales, de una política científica coherente del Estado y de colaboración de las entidades privadas y de que los científicos investiguen con suficientes y adecuados recursos.

En nombre de los hallazgos de la ciencia, nunca se llega tarde, siempre son una oportunidad.

Manuel Luis Rodríguez U.

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