Se necesitan colonizadores – Ramón Arriagada

Todos envejecemos. El mundo, Chile y nuestros territorios se llenan de viejos. Nuestro grupo etario de mayores de sesenta años es confrontado con el grupo de aquellos chiquilines menores de 15 años, de ahí sale el índice conocido por los estudiosos de la demografía como IAM. Preocupante son los resultados del Indice de Adultos Mayores para los próximos años en Chile.

Lástima que en materia de población, quienes se dedican a dichos temas, carecen de bitácora, por haberse  declarado nulo el Censo de Población y Vivienda del año 2012. Es decir, los análisis hay que proyectarlos con los resultados del censo del año 2002 y vaya que ha cambiado el país en tanto años.

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En una publicación sobre esta delicada cuestión, un diario capitalino, hace referencia a las diez comunas más envejecidas de Chile, es decir, donde el predominio de los mayores de sesenta ha llegado a niveles preocupantes.

Por supuesto que no podrían estar ausentes dentro de este pódium del envejecimiento, comunas como Providencia, Ñuñoa y Santiago, donde bien sabemos se han ido quedando jefes de hogares, cuyos hijos subieron de estatus emigrando, ya sea más arriba poblacionalmente, cercanos a la cota mil de la asfixiante capital de Chile, o también,  han marchado a provincias pretendiendo un hábitat más auspicioso en lo humano para sus descendientes.

En el caso de Providencia el índice IAM, al cual hemos hecho referencia, presenta en esta comuna de la Región Metropolitana, una relación de 262 adultos mayores por cada cien menores de quince años. Para Ñuñoa la relación descrita es 183 viejecitos. No por otra razón es en Providencia y Las Condes donde hay también mayor cantidad de clínicas y laboratorios de apoyo a la función de salud. Es posible sea abundante la cantidad de farmacias con respecto a otras comunas del Santiago proletario. Providencia es la tercera comuna en Chile con predominancia de adultos mayores. En tanto, Ñuñoa es la quinta.

En lo que concierne a nuestra región, el estudio del diario capitalino, indica que las dos primeras comunas de Chile con prevalencia de adultos mayores, son magallánicas. Río Verde y Timaukel;  aparece también San Gregorio (puesto 9). Así, en Río Verde viven 122 mayores de 60 años y sólo 19 menores de 15 años. Como dice la crónica, son dos pequeñas localidades, enfatizando sobre ello, el investigador Cristián Doña, sociólogo de la UDP, respecto a la partida o no llegada de gente joven a dichos lugares, “representa una situación grave en las zonas extremas del país”. Ello porque lo mismo sucede con Putre, pero con un agravante, son comunidades de etnias aymarás; no sólo van envejeciendo sino además se pierde el uso de la lengua y las prácticas culturales.

En este aspecto, desde esta columna, he enfatizado lo sucedido con Puerto Edén. Allí han  sobrevivido alrededor de una cincuentena de chilenos a la espera que su situación cambie. Es nuestra única presencia como población cercana al Campo de Hielo Patagónico Sur. Hoy y no después está la posibilidad que un gobierno haga historia en ese archipiélago patagónico. Sentimiento reivindicado por años por nuestro Premio Nacional de Historia, Mateo Martinic.  Ahora, con tres frecuencias navieras a la semana y conectados con Puerto Natales y Tortel; con bellezas panorámicas aún no cuantificadas; a corta distancia del glaciar más extenso del continente americano, hay jóvenes oteando su futuro. Hagamos de los alrededores de Puerto Edén, territorios de colonización, con buenos terrenos a cambio de buenos proyectos.

Salvemos algo de nuestros territorios vacíos,  poblándolos. Además porque nuestros territorios rurales, ya poco o nada ofrecen a nuestras generaciones jóvenes. Nuestro campo está metido en un círculo vicioso. Los productores se quejan de problemas de reclutamiento de nuevos contingentes de campesinos. Hasta los amansadores se vinieron para la ciudad y van de visita a los festivales a domar las tropillas festivaleras que les lleva Humberto Zúñiga Romero, el amigo de todos, y mío también.

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