Pirómanos son los que callaron – Ramón Arriagada

Los incendios forestales que nos han impactado por estos días  ya  están entregando sus lecciones:  los tiempos de la tierra no son como los nuestros y el hombre no puede intervenir la naturaleza sin pagar graves consecuencias. Las empresas forestales, jamás les dijeron a los habitantes de los lugares  donde  plantaban bosques de pinos y eucaliptus, que el ecosistema  debería sobrellevar la falta de agua y la acidez del suelo. Serían  daños acumulativos,   con un final,  como el de hoy, que  tiene transformada en hoguera a la zona central de Chile.

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Nadie les informó a los Onas que las ovejas traídas desde las Malvinas a Tierra del Fuego, no eran de ellos, pese a que inocentemente las llamaron “guanacos blancos”; nadie les dijo que la introducción de los indefensos animalitos los haría desaparecer como pueblo de la faz de la tierra. En la cercanía, las salmoneras jamás nos dijeron que producir alimentos para salmones  iba a significar la depredación de especies como el jurel y la merluza de nuestros mares. En Ultima Esperanza, nadie nos dijo, que al haber especies salmonídeas introducidas  más voraces – iban a terminar- al llegar a ríos y lagos  con las truchas  nuestras.

Por ello, hombres de ciencia, cuando hablan de los éxitos del desarrollo económico neoliberal  del país, afirman ha  sido  a costa de dos pecados ecológicos gravísimos: permitir la pesca de arrastre  industrial  por la gravedad en la desaparición de la fauna marina. Lo otro, la sustitución del bosque  nativo por especies foráneas no apropiadas  para la zona central, degradando la tierra,  generando un escenario fácil de incendiar. Pero lo más grave es que los bosques de eucaliptus y pino radiata, impidieron el desarrollo del llamado sotobosque con la flora y la fauna del bosque nativo.

Al ver las llamas sobre  Portezuelo y San Nicolás en la zona de Ñuble, recordaba mis aventuras en las vacaciones en uno de los vallecitos cercanos a los lugares hoy arrasados por el fuego. Cuando niños íbamos al “Cajón de la Maravilla” en vacaciones de verano. Largas caminatas por entre bosques nativos de hualles, maquis, boldos, espinos, lingues, litres y culenes; cuando era un juego aprender las cualidades curativas de esos arbustos frondosos.  Complementando el paisaje,  añosas viñas donde se producía cepas traídas desde España por los conquistadores, como la Moscatel de Alejandría, más conocida como uva Italia. Eran tierras, parte de antiguas encomiendas españolas, entregadas en tiempos pretéritos  seguramente a soldados que las ameritaron.  Casas levantadas en las terrazas de un gran anfiteatro de bajos cerros en cuya planicie estaban los campos viñateros. En lo demográfico  al parecer había rasgos endogámicos, pues se repetían los apellidos y muchos de los campesinos del lugar tenían rasgos caucasoides europeos. Por las tardes se llamaban a gritos de un lado a otro del Cajón de la Maravilla para encargos y noticias. Era un paisaje idílico, que recuerdo con mucho aprecio. Estos bolsones poblados se multiplicaban por doquier en esa cordillera nuestra de la costa.

No volví a ese paraíso perdido. Los descendientes de aquellos viejos pobladores, no quisieron saber de esos campos pobres y se fueron a la ciudad. Valles, montes y quebradas se fueron transformando en interminables monocultivos de pino radiata y eucaliptus gobulus.  La economía cortoplacista, el crecimiento no respetando las leyes de la naturaleza, llevó a muchos propietarios de la tierra a aceptar las plantaciones de especies exógenas,  más aún si el gobierno las fomentaba financiando el 75 por ciento del costo. En esta fiebre, el bosque nativo, fue  “chipiado” o quemado para carbón de espino, de litre, de hualle.  Los arbustos que conocí, llegaron a los hogares como esa leña húmeda, ahogando en invierno a los habitantes del  centro de Chile.

Los bosques que eligió el hombre,  eliminaron la humedad de la tierra por debajo y se fueron transformando  en detonantes  de los infiernos de este verano calcinante.  Como dice el doctor Alejandro Peña, de la Universidad  Católica del Maule, bastó la modificación de una sola variable, ésta fue la temperatura del aire  a consecuencia del calentamiento global, para transformar los bosques del milagro forestal en yesca viva.

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Diputados solicitan a la Presidenta Bachelet impulsar reforma al capítulo XV de la Constitución

Pedir a la Presidenta Michelle Bachelet el pronto envío de un proyecto que modifique el capítulo XV de la Constitución Política, en el sentido de establecer nuevos procedimientos que permitan la dictación de una nueva Carta Fundamental, es el objetivo de la resolución 802 que fuera aprobada el pasado 25 de enero por la Sala de la Cámara de Diputados, por 62 votos a favor, 36 en contra y siete abstenciones.

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La propuesta fue formulada originalmente a la Sala por un grupo transversal de diputados de la Nueva Mayoría, a saber: Iván Fuentes (IND), Clemira Pacheco (PS), Sergio Aguiló (IC), Marcela Hernando (PRSD), Karol Cariola (PC), Daniella Cicardini (PS), Maya Fernández (PS), Lautaro Carmona (PC), Loreto Carvajal (PPD) y Roberto Poblete (IND), como autores, junto a otros once legisladores en calidad de adherentes.

“La primera tarea que nos compete como parlamentarios electos en representación de la ciudadanía es ponernos a plena disposición de toda transformación que apunte a profundizar y fortalecer nuestra democracia”, plantearon los legisladores, al tiempo que remarcaron en esta línea la necesidad que Chile desarrolle un nuevo texto constitucional que establezca un sistema que proteja de manera justa y efectiva los derechos de la población, en conformidad con lo que ha sido nuestra historia constitucional e incorporando los compromisos internacionales asumidos por el país.

Los parlamentarios recordaron que la reforma al citado capítulo XV estaba previsto en el itinerario del proceso constituyente propuesto al país, considerando la incorporación de distintos mecanismos para su institucionalización.

“Por eso necesitamos el cauce institucional dentro de la actual legislación, para que sea viable”, sentenciaron.

Lea y descargue aquí el texto del Acuerdo:

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Encuestas Adimark y CADEM: una dudosa metodología para (tratar de) convencer a incautos

Se critica mucho a las encuestas y las encuestadoras, a propósito de su valor predictivo, es decir, de su real capacidad de anticipar un determinado dato o resultado.  Los ejemplos de las elecciones presidenciales en EEUU, o del referendum sobre la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, sólo para señalar dos casos recientes, confirman una crisis en la credibilidad y un cuestionamiento legítimo a la calidad de dichas mediciones.

Entendemos que no es lo mismo un estudio o “encuesta de opinión” a una encuesta de intención de voto”, tanto por sus objetivos como por la importancia del valor predictivo que se suele otorgar a éstas últimas.

En las condiciones de un alto deterioro de la credibilidad de la clase política, de crisis de la legitimidad de las instituciones políticas en democracia, así como de la vigencia del voto voluntario y los altos niveles de abstención electoral, determinan un rango elevado de dificultad para anticipar resultados.

En Chile, a diferencia de las democracias desarrolladas (donde las encuestas no reciben el  mismo grado de atención en los grandes medios), las encuestas de opinión se han convertido en arcanos absolutos, en fuentes ineludibles de una verdad revelada, más aún cuando algunas agencias encuestadoras son en definitiva, empresas que sirven los intereses del gran empresariado dominante en la economía y en los medios de comunicación.

Estas empresas encuestadoras, juegan el rol político e ideológico de productoras de la verdad, multiplicados sus productos por la red de medios de comunicación de sus asociados.

EL SECRETO ESTÁ EN LAS MUESTRAS.

Creemos sin embargo, que la dificultad mayor que presentan estas encuestas -especialmente aquellas que realizan en Chile mediciones acerca de la eventual intención del voto en las próximas elecciones presidenciales de noviembre-  reside en la dudosa metodología que utilizan y particularmente en la calidad de la muestra a la que le aplican la medición, sin dejar de plantearse otras interrogantes acerca de la metodología que utilizan para recoger la información.

Por ejemplo, en el caso de la encuesta CADEM Plaza Pública, de publicación semanal, es posible observar e interrogarse acerca de la representatividad y verosimilitud de esta medición.

Esta encuesta se aplica en 73 comunas urbanas de Chile, un país con 346 comunas, o sea apenas representa el 70.9% de la población total. La agencia dice aplicar 514 encuestas mediante llamado telefónico sin señalar si se trata de teléfonos fijos o celulares y 210 cuestionarios cara a cara, pero éstos solo se aplican en Región Metropolitana, Valparaíso y BíoBio.

Si uno lee el cuestionario que aplican a su muestra, cabe preguntarse: ¿quién puede responder un tal nivel sofisticado de preguntas específicas basadas en el funcionamiento del sistema político chileno?

Dicho en términos muy simples, para responder el cuestionario de la encuesta CADEM Plaza Pública, usted necesita leer todos los días todos los diarios de Santiago y ver todos los canales de TV nacionales, para conocer exactamente cómo está el escenario político en el Chile de hoy. ¿Quiénes son esos individuos de esa muestra que pueden saber tanto de la actualidad política hoy en Chile?

Otro ejemplo, es la encuesta de medición de la opinión política sobre el Gobierno que Adimark publica mensualmente.

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Veamos la metodología.

La encuestadora Adimark -según su ficha metodológica- aplica un cuestionario mediante llamada telefónica a 853 teléfonos fijos y 217 teléfonos celulares. 

En Chile en 2016, habían 23.206.353 abonados a teléfonos móviles y 3.385.307 abonados a teléfonos fijos, según datos proporcionados por SUBTEL.   Es decir, la muestra telefónica que utiliza la agencia Adimark es errónea y no representa el universo de abonados telefónicos en Chile.

Pero además, Adimark construye su muestra sobre la base de los datos del Censo de Población y Vivienda de 2002.   Es decir, trabaja sobre una base de datos desactualizada.