23 de enero de 1919 en Puerto Natales – Dalivor Eterovic

23 DE ENERO DE 1919 EN PUERTO NATALES.

Imposible desconocer que los tiempos cambian y que con ello, todos cambiamos, cambiamos individualmente y también en nuestro conjunto, es decir como sociedad.

Puerto Natales de 1919, era una pequeña localidad de alrededor de 1.960 habitantes, cuya actividad principal se centraba en el comercio de menestras o de artículos generales, en la ganadería, en el trabajo cada vez más intenso de los frigoríficos de Puerto Bories y Puerto Natales, y en la actividad marítimo-portuaria generada por todo este movimiento industrial y comercial.”

El Frigorífico Bories era un establecimiento industrial de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, construido entre 1908 y 1914 en el que trabajaban permanentemente unas 105 personas durante todo el año, y que en la temporada de faenas, a partir de febrero, contaba con un plantel de alrededor de 400 obreros trabajando.” (Extracto del Ensayo “La revuelta obrera de Puerto Natales de 1919”de Manuel Rodríguez Uribe)

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Es en este contexto en que las malas condiciones laborales en el Frigorífico Bories, sumada a las pésimas condiciones de trabajo en el campo y a una historia de demandas sociales y laborales, más el abuso patronal por la vía de altos costos en los precios de los artículos básicos en las pulperías y caros arriendos de las piezas de los trabajadores, extensas jornadas que superaban la ocho horas. Dan origen a una huelga, que derivaría en hechos de violencia, muerte de trabajadores, la toma del pueblo por parte de los obreros, saqueo al comercio y la intervención de militares chilenos, además de la solicitud de apoyo a militares argentinos, producto de la acción de un cobarde oficial de policía que huye hacia una estancia argentina a pedir apoyo .

Ya en la historia reciente se habían registrado grandes huelgas campesinas en 1912, 1916 y 1918, tanto en la Patagonia chilena como argentina.

Lo que nunca había ocurrido, era que al final de una revuelta como esta, los trabajadores obtuvieran respuesta a sus demandas y entregaran el control de la ciudad a las autoridades, sin que se produjeran incidentes distintos a los estrictamente laborales y sociales que motivaron su acción.

Por muchas décadas los trabajadores y trabajadoras natalinas, conmemoraron estos hechos en forma masiva y contundente.

Sin embargo y como hemos dicho al inicio, los tiempos cambian. Mucha agua ha pasado bajo el puente y hoy constatamos con tristeza que somos pocos los que relevamos estos hechos.

Es triste, porque para muchos y muchas la suerte no ha cambiado. Se mantienen las extensas jornadas de trabajo, la pulpería ahora en una Grandes Tiendas y las fichas o el dinero, hoy son tarjetas de crédito y endeudamiento. Los dueños de todo siguen siendo unos pocos.

El 2017 partió con despidos en todo Chile a trabajadores que apoyaron la huelga de SODIMAC, periódicamente se despiden a ex dirigentes sindicales al momento de perder el fuero  a modo de venganza patronal.

Hoy como ayer existen rincones de nuestra región en que jamás ha llegado el estado de Chile, rincones en los que hay trabajadores a los que no se les respetan sus derechos. Trabajadores que no tienen la posibilidad de saber que es lo correcto, ni como asociarse con otros, trabajadores que deben ser el principal activo de las empresas y que sin embargo entregan su trabajo por bajas rentas en malas condiciones laborales, inclusive a riesgo de su vida. Esto ocurre hoy en el turismo, en la salmonicultura, en la construcción, en la ganadería, en la pesca artesanal e industrial, en la industria forestal, entre otras actividades.

Una de las cosas que ha cambiado en 97 años, es la conciencia de la clase trabajadora, el reconocerse como el motor principal de la economía. El asignarle valor al trabajo.

Hoy como nunca en nuestra historia, el trabajo tiene una valoración tan precaria, contradictoriamente, nunca el trabajo ha generado tanta riqueza para unos pocos.

Cuando esta opinión sea publicada, estaremos en Puerto Natales acompañando a quienes todos los años conmemoran el 23 de enero de 1919.  En la plazoleta que modestamente recuerda estos hechos y sus mártires, frente al Edificio de la antigua Cruz Roja de Puerto Natales.

Solo me resta desear que la desinformación, el individualismo y la resignación retrocedan. Es principal que nuestra sociedad inicie un camino de retorno, desde la enajenación que supone el pertenecer a una clase media explotada, mal pagada, resignada, mal educada, desinformada y obnubilada por el consumo. A una sociedad consiente, culta, de trabajadoras y trabajadores que se hagan cargo del futuro con unidad, que participen y solidaricen con sus pares, construyendo una fuerza laboral, pero también  una fuerza moral que haga frente a la desigualdad que nos subyuga.

Dalivor Eterovic Diaz., CORE por Magallanes.

 

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