En Política hay que sanar los males, jamás vengarlos – Edmundo Leiva Seguel

Las elecciones nacionales de la Democracia Cristiana han abierto en Magallanes una serie de conversaciones públicas relevantes y la supuesta tranquilidad diaria que otorga muchas veces la “ambigüedad” de la política, ha tendido a romperse de manera abrupta por razones naturales. Es evidente que los ciclos políticos se acaban y que sus procesos normales requieren la necesidad de tomar “opciones” y definir “posturas” frente a las ideas del futuro de lo político, y de la función que deben ejercer nuestros liderazgos para la construcción de más y mejores políticas públicas que contribuyan con el desarrollo de nuestras instituciones y de la sociedad que pretendemos construir.

pocholeiva

Las diversas disputas públicas que han protagonizado varios de los nuestros durante estos últimos días, tanto en el contexto de lo local, como de lo nacional, han conmovido mi atención y me han hecho recordar esta célebre frase de Napoleón: “En política hay que sanar los males, jamás vengarlos”. Soy de las personas que creen que las verdades poseen la propiedad de ser reconocidas de manera instantánea apenas podemos apreciarlas. La relación entre la política y la realidad, siempre han sido una preocupación importante para mí, y el cuestionar la función del político en la sociedad y la autenticidad de sus acciones como elemento transformador de la realidad, jamás ha sido para este humilde servidor una prioridad menor.

Pero comprometernos con lo positivo, emparentarnos con lo constructivo e intentar hacer el camino del bien común, suena a veces liviano para algunos cultores de presiones, de odios y de venganzas. ¿Tiene la Democracia Cristiana tiempo o espacio para ello? ¿Tenemos margen como partido para seguir desangrándonos por obsesiones personales y proyectos que solo avanzarán desde lo figurativo? No Camaradas, no lo tenemos, ni corresponde, ni debe ser aceptable. Mucho cuidado compatriotas con los autoritarismos, pues intentar “disciplinar voluntades” tiende también a generar profundas rebeliones. La ambigüedad de la política se acaba cuando llega el día que en su justa maduración los liderados, buscan otros horizontes más perfectos en donde poder manifestarse.

Alguien afirmó alguna vez, que terminará siendo el ojo por ojo, el que forjara una humanidad ciega a la verdad y a la belleza. Otro gran sabio manifestaba también que la venganza “Siempre era un sentimiento ruin, por parte de quien la sentía”, “Es pobreza de espíritu y obstinarse en devolver el daño que se ha recibido” señalaba Nietzsche.

Los pueblos depositan su confianza en sus liderazgos religiosos, sociales y políticos, para que sus representantes se comprometan a edificar acciones constructivas y sanas, en el sublime afán por generar el bien común, no hay ni tiempo ni lugar para estériles revanchismos. Ningún dirigente partidario tiene derecho alguno a pensar en términos personales, si nos representa, tendrá que hacerlo pensando el plural. En el supremo ideal de la sociedad comunitaria sólo queda sitio para los pensamientos correctos y para las personas de corazón bueno.  Elegir el camino para sanar el alma primero, para así ayudar a curar los males del cuerpo, pareciera ser el único camino.

Abrazos Fraternos.

Edmundo “Pocho” Leiva

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s