Fiscal Abott: secreto y corrupción – Alonso Escobar

La historia nos ha enseñado en incontables ocasiones, que el secreto siempre va muy de la mano de la corrupción, por el simple hecho de que si algo se desconoce, tal asunto reprochable para la sociedad, simplemente no existe en nuestra percepción como ciudadanos, y cuando tal asunto se conoce, el desprestigio es total para ese servidor público que traiciona la fe de la sociedad, y que es desnudado como corrupto; gracias tanto a la prensa de investigación y/o a las indagaciones hechas en Tribunales.

Ejemplos hay muchos, quizás se nos viene a la mente el caso de espionaje Water-Gate, que significó la renuncia y el total descrédito de Richard Nixon, revelado gracias a la valiente investigación de dos periodistas; pero me quiero centrar en uno en particular del ámbito judicial, y que deja en mal pie a nuestro Fiscal Nacional Abbott.

La Democracia Cristiana desapareció totalmente del espectro político italiano a comienzos de los años 90s, gracias a investigaciones judiciales certeras e independientes, hechas por Fiscales, personas de carne y hueso que jamás se amilanaron a presión alguna ni sucumbieron a superiores que coartaron su trabajo, ni siquiera ante torcidas interpretaciones legales, como fue el caso del Fiscal Antonio Di Pietro en el proceso “Manos Limpias” quién hizo a lo menos declarar a todos involucrados en corrupción.

Desde el término de la Segunda Guerra Mundial hasta inicios de los 90s, la DC, junto a otros partidos tradicionales, habían poseído salvo breves períodos, total hegemonía del ámbito político  y en los grupos de poder, pero gracias a las investigaciones judiciales hechas por los referidos Fiscales, se constató una oscura red corrupción, sobornos y financiamiento ilegal o moralmente cuestionable de tales partidos políticos, en donde estaban involucrados senadores, diputados, ministros y empresarios favorecidos por leyes obtenidas mediante sobornos (¿les suena parecido al caso Corpesca, Aguas Andinas, CHV, Alsacia, Penta, BCI etc?).

El descrédito de la DC italiana y los demás partidos tradicionales fue total, en donde si bien hubo medios de prensa que realizaron impresentables campañas de relaciones públicas, intentando que el escándalo se olvidara (¿les recuerda a cierta prensa chilena que entrevista a un involucrado en corrupción  para que comente de otro tema?), los italianos comunes y corrientes manifestaron su total repudio, mantuvieron la madurez al permanecer informados, e incluso arrojaron monedas y billetes a todos los involucrados, más allá si sus acciones eran o no delitos, sino solo por el hecho que tales acciones eran una afrenta a la fe pública, al punto que la DC y los demás indagados desaparecieron de la política italiana.

Aun está por verse si los chilenos poseemos la madurez para castigar electoralmente a todos los partidos políticos involucrados en corrupción, tal como hicieron los italianos; está por verse si poseemos algún grado de adultez para recordar y castigar los hechos de corrupción que hemos conocido; pero sin duda la remoción del fiscal Arias del caso Corpesca, hecha por Abbott, se interpreta como una acto de censura a la verdad para poder conocer todas las aristas existentes, a objeto de indagar los sobornos realizados a servidores y funcionarios depositarios de la fe pública, hechos que nos han consternado profundamente; y que por cierto tal remoción, contradice totalmente el ejemplo que nos dio el Fiscal Antonio Di Pietro, en la depuración de la política italiana.

Alonso Escobar.

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