Probidad, austeridad, proximidad: las claves de la elección municipal

Se ha iniciado la carrera municipal en Chile: miles de candidatos a alcaldes y concejales recorrerán las comunas, sus barrios y territorios portando sus banderas y sus programas de gobierno comunal.   Los medios de comunicación nos abastecerán de suficiente propaganda como para incentivar o confundir a los ciudadanos electores.   Los estrategas de campaña disponen de 60 días para tratar de convencer a los electores.

La nueva legislación electoral aprobada durante este segundo gobierno de la Presidenta Bachelet ha venido a cambiar el concepto y la forma cómo se desarrollarán las campañas.

No es buen tiempo para los optimistas sin remedio, pero tampoco es buena hora para los pesimistas y agoreros de desastres.   Los optimistas pueden llegar a ser poco creíbles porque los medios quieren convencernos que el país está descarrilado… y los pesimistas pueden conseguir con su discurso gris, que los electores no vayan a votar, lo que resulta un contrasentido.

En la era de la desconfianza, del descrédito de la política y las instituciones y de la crisis de la representación política, es posible afirmar con entera certeza que la probidad, la austeridad y la proximidad serán las claves para organizar y entender las campañas electorales.   

Probidad o la prueba de la blancura.

La “prueba de la blancura” de las campañas municipales serán las propias biografías de los postulantes, la trayectoria mostrada y demostrada por cada uno, así como los equipos de campaña y asesores que rodean a los candidatos serán una demostración evidente de cuáles serán las verdaderas intenciones de alcaldes y concejales si es que logran ser elegidos.

Volveremos al viejo adagio de “dime con quién andas y te diré quién eres”, porque los ciudadanos son hoy cada vez más sensibles a percibir el entorno que rodea a los futuros alcaldes y concejales, y a formarse una imagen  y una percepción de la “clase política” a través de la gente que gira alrededor de los candidatos.

Y en este cuadro de transparencia que se exige por todos lados, no bastarán con las buenas palabras ni las mejores intenciones ni los titulares de la prensa, sino que volveremos al dicho bíblico aquel de “por sus hechos los conocereis”.

La gente quiere ver transparencia, quiere ver políticos sinceros, exige que los futuros líderes municipales sean consecuentes entre sus dichos y sus hechos; nada más ni nada menos.

En materia de probidad, como en otros tantos asuntos de interés político y ético, creemos que es altamente recomendable prestar atención al dicho de que “los hechos son como las piedras: fríos y duros”.

Austeridad o la prueba de la decencia.

Precisamente porque las campañas electorales municipales no podrán ser financiadas por los grupos empresariales ni por abundantes cajas de dinero de dudoso origen, entonces la plata tendrá que aparecer (o no) desde los encuentros de barrios, del aporte modesto de los militantes y simpatizantes.

Más aún, porque será una campaña mucho más austera, el dinero pesará menos que el contacto directo o cara a cara del candidato con las personas y las familias en los territorios de la comuna, lo cual es altamente saludable para la democracia.

Volveremos a los lienzos pintados a mano, a los carteles fabricados con cartulinas recicladas,  y regresaremos al futuro mediante las páginas de internet y el uso intensivo de las redes sociales.

Proximidad o la prueba de la cercanía.

Es una frase conocida de que las elecciones municipales se diferencian de las demás elecciones, por el alto peso que tienen las redes sociales (en el sentido práctico y virtual) y los entornos en el desarrollo de las campañas.

El verdadero punto de partida de las campañas son las redes de confianza y de conocimiento que existen alrededor de cada candidato, como para permitir que se construya una plataforma electoral consistente y creíble.  No basta con el número de conocidos en Facebook ni de seguidores en Twitter, ni la cantidad de veces que el candidato aparezca repetidamente acompañado por senadores o diputados en los barrios y territorios.

La experiencia política en la historia electoral de Chile ha demostrado que la construcción de las confianzas y las cercanías para una campaña municipal, no depende solamente del número de selfies ni de fotos con parlamentarios o autoridades en inauguraciones, cortes de cinta y “eventos”, sino que es el resultado perseverante de años de trabajo en terreno, de conocimiento y proximidad con los “actores sociales”, con las personas y las familias.

De esta manera, la proximidad con los problemas y necesidades de los ciudadanos, permitirá hacer política austera y con probidad.

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