La rebelión de los abuelos de la nada – Ramón Arriagada

Los chicos de mi generación están indignados. Somos los abuelos de la  nada. Hasta ayer nos conformábamos con decir que  éramos una generación perdida. Hoy, hemos abierto las grandes avenidas  para marchar contra las AFP,  pese a nuestros  reumas, artritis y artrosis.  Cuando jóvenes nos castraron los castrenses. La dictadura castigó nuestras universidades y junto con Platón  mandó a muchos de los nuestros  a tomar café  con pan ajeno a otras latitudes.

Los privilegiados fueron los que no pudieron soportar la sombra dictatorial que cubrió Chile; ellos, con exilio dorado o no, llegaron a países donde los gobernantes siempre legislaron en favor de los más viejos. Bastaba con irse a la Argentina peronista y mostrar hoy- cuando los jubilados chilenos  pasan el sombrero-  las pensiones envidiables de los sufridos mineros del carbón de Rio Turbio, nuestro ejemplo más cercano.

Recibo un correo del “Mechón” Ruiz, desde Hamburgo, Alemania,  donde dice no entender la mezquindad del gobierno chileno con sus jubilados, teniendo tanta plata prestada por el mundo. El gobierno,  del ahora su país, les ha reajustado las pensiones hasta en un diez por ciento.  Partió al exilio siendo un niño y ahora goza de las ventajas de su  intuición prevencionista.

¡ Cómo no vamos  a ser malditos! , si nos obligaron como jóvenes a estar encerrados por años  por el toque de queda, además de otras  estrecheces.  Formamos parte de la generación de chilenos a los cuales se les aplicó un modelo económico  estudiado en  aulas  de la Universidad de Chicago, donde  se  favorecían a las estructuras y no a las personas. ¡ El mercado todo lo ordena!, decían economistas  inspirados y  seguros bajo el paragua  militar,  convirtiendo al  Estado en una encarnación del mal

Fuimos quienes soportamos la cirugía de Chicago sin anestesia. La esquizofrenia académica, de aquellos años,  la hemos verificado  hoy, perplejos,  al ver  a uno de los ideólogos del modelo, presentándose como  renovado escudero de un sistema de pensiones que ya ha mandado a la tumba  a muchos jubilados desnutridos y enfermos.  Un Piñera, que se ha lucrado vendiendo su modelo perverso por el mundo,  denostado por sus propios compañeros de aventuras;  desheredado por su familia, que se avergüenza de su defensa patética de un sistema de pensiones, que ha transformado a la vejez en  una etapa indigna en la vida del hombre.

Como toda ventura humana,  en el caso del “ No a las AFP”, está configurado  el nudo del drama, todos esperamos el desenlace. A la Presidenta Bachelet, experta en cuestiones de la Defensa, con altos estudios en academias de guerra – por segunda vez – le ha explotado una bomba en la cara. Primero, fueron los pingüinos, rebelión de los jóvenes, y ahora los viejos de mi patria.

La inmolación altruista de la Presidenta, me imagino, la está haciendo vivir momentos dramáticos junto a sus asesores. Al ver pasar las masas compactas de manifestantes, los de su propia generación, los olvidados del sistema, ve  pasar un desfile de voluntades que le han vuelto la espalda. ¡ Cómo le hacen falta para la próxima encuesta CERC!

 

 

 

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