La proyección de la Nueva Mayoría

La proyección de la Nueva Mayoría es uno de los tópicos del debate político actual, dentro como fuera del conglomerado y reviste la mayor importancia para determinar el futuro del conjunto de reformas incorporadas en el programa de la Presidenta Michelle Bachelet.

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La cuestión no se reduce al carácter de la coalición que sustentará el próximo período, sino que se centra en el contenido del programa que va a dar coherencia a esta coalición.

Todos los actores que integran la Nueva Mayoría construyeron un programa de gobierno que fue suscrito por los presidentes de todos los partidos y que responde en su contenido a un consenso alcanzado entre las 7 fuerzas políticos del pacto.

Y en cuanto al carácter del conglomerado, acordaron además -ni más ni menos- que ésta sería un pacto político y programático: esto quiere decir que todos y cada uno de los partidos y movimientos que lo integran se comprometen a un apoyo leal al gobierno, hasta el último día de su mandato, sobre la base del cumplimiento del programa, un programa que se entiende fue conocido y analizado por todos los partidos y movimientos antes de acordarlo y refrendarlo.

Ese es el sentido de un “pacto político y programático”.

Pero los cambios y reformas impulsados no terminan en 2018 sino que tienen sentido y proyección para el siguiente período.

Asistimos efectivamente a un momento de cambio de ciclo social y político en Chile, un país y una nación en movimiento que no desea seguir mirando desde abajo a determinadas “figuras salvadoras”, sino que exige protagonismo para una construcción programática con contenidos que respondan a las profundas necesidades y aspiraciones de la gente.

Las reformas en marcha durante el actual período son el punto de partida para profundizar cambios y consolidar las instituciones democráticas.

Está llegando a su fin, o por lo menos ha hecho crisis, el ciclo del individualismo y hasta el presidencialismo basado en personalidades intocables, donde la representación política dependía exclusivamente de políticos profesionales y donde el poder (económico, político, cultural, corporativo) funcionaba sustentado por una formidable maquinaria mediática y comunicacional. Surge desde las profundidades de la ciudadanía un reclamo por el pluralismo y la participación, por la diversidad y por más democracia, por políticas que resulten en una mejor calidad de vida para todos.

Por lo tanto, la proyección efectiva de la Nueva Mayoría y del proyecto que representa, no depende del voluntarismo o de las diferencias internas exhibidas por algunos de los partidos del conglomerado, ni de los deseos impulsivos de tratar de adelantar la carrera presidencial forzando los tiempos y las prioridades de la ciudadanía, sino por el esfuerzo común para ganar las elecciones municipales del 2016, para lograr una mayoría parlamentaria  y de consejeros regionales en 2017, para construir un programa de gobierno común y compartido por todos los actores políticos y sociales de la coalición, y solo a partir de esa construcción colectiva política y programática, se podrá avanzar hacia unas elecciones primarias que otorguen un candidato o candidata presidencial única de este conjunto de partidos y movimientos.

Hablemos del programa primero.

Manuel Luis Rodríguez U.

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