Discurso de la Presidenta del Partido Socialista en la inauguración del Consejo General del 9 de julio de 2016

Compañeras y compañeros,

Quisiera dar la bienvenida a este Consejo General a tantas y tantos compañeros, a lo largo de Chile, muchos de los cuales han participado recientemente en primarias haciendo un gran esfuerzo.

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¡Vaya para ellos un saludo caluroso y nuestro agradecimiento por el trabajo hecho! Se ganó en algunos casos, en otros no, pero hay aquí un partido que ha actuado como uno solo detrás de sus candidatas y candidatos.

A partir de las primarias y del acuerdo que hemos alcanzado, no exento de tensiones y desencuentros, podemos decir categóricamente: la Nueva Mayoría enfrentará unida las elecciones municipales. Hemos dado el primer paso y despejaremos el camino para avanzar hacia un triunfo en octubre próximo.

Hemos resuelto nuestras diferencias con unidad y generosidad. Así ha sido y estoy segura que así seguirá siendo. Hemos abierto las puertas a muchos independientes. Aquí no sobra nadie y nadie se ha impuesto. Ha primado la cooperación por sobre el interés particular. Esperamos ver los resultados de este proceso el día de las elecciones.

Compañeros,

Hace pocos días conmemoramos el Natalicio del mejor de los nuestros: el Presidente Salvador Allende, cuyo nombre se ha instalado en la conciencia de Chile como sinónimo de consecuencia y coraje democrático. También hemos aprobado en el Congreso Nacional el proyecto de ley presentado por quien les habla, que consagra el día de la nacionalización del cobre, el 11 de julio, como el Día de la Dignidad Nacional.

¡Qué mejor homenaje a Salvador Allende que su principal legado quede inscrito en nuestra historia bajo el mandato de la ley!

Tal como aquel 11 de julio de 1971, cuando la totalidad de los parlamentarios aprobaron la nacionalización del cobre, ahora el Congreso Nacional también ha aprobado esta ley sin oposición. Yo quisiera valorar este hecho: una vez más, nuestro cobre es un instrumento de unidad nacional, por sobre las diferencias partidarias.

Con Allende en la memoria, decimos también -con toda claridad- que no descansaremos mientras siga habiendo necesidad de verdad y justicia en derechos humanos. Solo con justicia podremos construir un país que se reencuentre en paz. Es por esto que respaldamos todas las acciones judiciales, por tardías que sean, que entreguen algo de respuesta al dolor de los familiares de las víctimas.

Estimados miembros de este Consejo,

Hace pocos días todos hemos vibrado con un nuevo triunfo de la selección chilena. Este grupo de compatriotas ha dado una nueva lección de lo que es posible con trabajo duro y empuje colectivo. Ellos nos han enseñado nuevamente acerca del alto valor de los sueños compartidos.

Lo señalo al iniciar este Consejo, porque percibo que Chile está sometido a un dilema de pensarse en grande para enfrentar sus dificultades y desafíos o, por el contrario, hundirse en el pesimismo, el derrotismo y la contienda pequeña.
Muchas veces, frente a las grandes aspiraciones de una sociedad justa, de mayor igualdad, de eliminar los abusos que nos indignan a las y los chilenos, se levantan voces que dicen que eso no es posible, que estamos condenados al status quo. Se siembra el temor y se construyen muros respecto de lo que deberían ser tareas comunes de todos quienes tenemos la responsabilidad de conducir el país.

Quiero señalar esta mañana que tengo confianza en el futuro de Chile y en lo que podemos hacer los chilenos en conjunto. No creo que ayude en nada la crítica permanente o la construcción de fantasmas que nos paralizan. No promuevo la autocomplacencia, al revés, creo que frente a las dificultades, lo único que cabe es actuar y corregir lo mal hecho o lo que nos molesta.

El ex presidente Piñera ha tomado un rol muy protagónico en la construcción de este imaginario catastrófico, olvidando que él es parte del problema, y que ha sido el emblema de la confusión entre política y negocios, y que en su gobierno no pudo ni supo atender la demanda estudiantil.

Más aún, su administración fue acompañada de un ciclo virtuoso del precio de nuestras materias primas, y no fue capaz de iniciar ninguna reforma social importante ni de avanzar en la modernización del Estado. Tanta inconsecuencia es inaceptable en un debate público honesto sobre nuestras dificultades actuales.

Compañeras y compañeros,

A los socialistas nos importa también lo que ocurre en el mundo, especialmente cuando se trata de nuestros valores y de nuestro proyecto progresista. En las últimas semanas hemos visto en Europa hechos que no hubiéramos querido que pasaran, pero que lamentablemente ocurrieron. Debemos sacar las lecciones.

 

En España, la izquierda no fue capaz de ofrecer unidad y gobernabilidad, dando paso al camino en solitario y al fuego amigo.

Los británicos le han dando la espalda a Europa reflejando una crisis de representación profunda, donde los ciudadanos ya no sienten que sus mandatarios encarnen genuinamente sus intereses y expectativas.

 

Lo ocurrido reafirma nuestra política de muchos años. Sabemos adónde llevan la división y el sectarismo: a la derrota y a la postergación de los sueños de millones de chilenas y chilenos, que depositan su confianza en nosotros para cumplir esos anhelos.

 

En el Chile actual existe una mayoría social que comparte nuestros valores. Nuestras ideas son hoy las ideas de millones, pero pareciera que sienten que no estamos a la altura. Esa es la razón de una evaluación ciudadana que no es buena: ante los ojos de muchos de quienes creyeron en nosotros, no lo hemos hecho bien. Es la voz de los chilenos la que nos debe importar y hoy nos están diciendo que debemos mejorar.

 

Por eso que la derecha ve una oportunidad. No porque Chile crea en lo que representan; por el contrario, el país repudia esa educación entendida como un negocio, la colusión empresarial o ideas retrógradas acerca del matrimonio igualitario.

 

La derecha está a la expectativa, porque sabe que si no somos capaces de culminar adecuadamente el gobierno, y de ofrecer a los chilenos un liderazgo y un programa que refleje lo que el país quiere y necesita, ellos pueden acercarse a La Moneda. No por sus méritos, sino por nuestras propias debilidades.

 

No nos engañemos. Con la misma fuerza con que los socialistas esperamos mejorar la gestión, condenamos al fuego amigo y la falta de lealtad con la Presidenta y su programa.

 

Entonces ¿Qué hacemos?

 

Lo primero es culminar ordenadamente el proceso de cambios. De eso dependerá la proyección del camino transformador de la Nueva Mayoría.

 

En particular, es de nuestro mayor interés la tramitación del proyecto de educación superior.

 

Para los socialistas existen principios esenciales por los que lucharemos: Primero, las universidades estatales son la columna vertebral del sistema de educación superior y así esperamos que la ley lo consagre; segundo, exigiremos la máxima transparencia y fiscalización en el uso de los recursos públicos, erradicando el lucro del sistema de educación superior.

 

Tercero, la calidad debe ser el pilar básico del nuevo sistema. Queremos títulos que valgan, no cartones de segunda categoría.

 

Cuarto, mantenemos nuestro compromiso inalterable con la gratuidad universal y desde ya afirmamos que buscaremos alcanzar ese objetivo durante el próximo gobierno.

Por otra parte, debemos empujar con mucha fuerza el proceso constituyente: hemos visto la experiencia inédita de miles de chilenas y chilenos discutiendo sobre nuestra carta fundamental. Es una lección que también podemos aprender sobre nuevas formas de participación política. Esperamos que en los próximos meses concluya la fase participativa y se envíe al Congreso el proyecto de reforma constitucional.

 

En ese mismo espíritu no podemos dejar algunas tareas pendientes, como la descentralización gradual del país. Hemos perfeccionado nuestro sistema político con nuevas reglas partidarias y electorales, buscando eliminar el poder del dinero de la política, pero las regiones aún siguen esperando. Por lo tanto, debemos hacer realidad la democracia regional y que el próximo año podamos elegir a los intendentes regionales, con las atribuciones y los recursos suficientes.

 

Compañeras y compañeros,

Enfrentamos también otro reto: han aparecido dificultades en la economía que nos obligan a concentrarnos en el crecimiento, en la creación de empleos y en proteger a quienes sufran la pérdida de su fuente de ingreso.

 

Esa misma preocupación debemos tener al momento de aprobar el presupuesto nacional. Vamos a tener un presupuesto más restringido, porque para hacer crecer la economía tenemos que fortalecer sus fundamentos. Los socialistas lo vamos a apoyar, porque las cuentas ordenadas son un deber de todos, principalmente de nosotros.

 

Somos los llamados a garantizar la gobernabilidad y a ser los primeros en defender la responsabilidad y seriedad fiscal. Sin embargo, esta responsabilidad no debe ser obstáculo para priorizar la inversión pública que genere empleo.

 

Tal como lo planteáramos los senadores socialistas, estamos plenamente disponibles para propiciar el desarrollo de una agenda público-privada que eleve la inversión con el objetivo de recuperar el crecimiento.

 

A partir de lo anterior, debemos comenzar a proyectar el futuro. Debemos ordenar la casa política y presupuestariamente para tomar impulso para dar el salto hacia adelante. El legado del actual gobierno será la reforma educacional y los cambios en las reglas de la política.

 

¿Qué nos debe preocupar para el futuro? La sensación de desamparo de millones de chilenos frente a las inclemencias de la economía y de la desconfianza.

 

Los chilenos quieren trabajo. Nada reemplaza al fruto del esfuerzo, del pan bien ganado. Esa debe ser nuestra primera prioridad. Nuestra gente quiere mejor sistema de pensiones, una salud de verdad digna para todos, seguridad pública, y también aumentar la cobertura de la educación gratuita.

 

¿Qué esperan de nosotros? Que trabajemos para protegerlos. Quieren que la política tenga un sentido y entregue respuestas concretas.

 

Los chilenos quieren tener en sus manos las herramientas para surgir, pero también quieren que cuando sea necesario, estemos ahí para apoyarlos ante las dificultades y ese tiene que ser nuestro objetivo: un Estado que protege.

 

Estimadas compañeras y compañeros,

Como Partido hemos demostrado nuestra vocación unitaria cediendo nuestros propios intereses, en aras de los intereses colectivos; y tenemos la convicción que la Nueva Mayoría ha sabido actuar con la misma generosidad.

 

Hicimos un esfuerzo muy importante y convocamos a la ciudadanía para que se pronunciara entre diversas alternativas en las primarias y, pese a muchos juicios críticos, creemos que esa convocatoria fue exitosa.

 

¿Qué siempre podrá ser mejor y participar más gente? Por cierto, pero para ser la primera experiencia bajo el nuevo régimen legal, la valoramos y agradecemos a las decenas de miles de chilenas y chilenos que nos dieron su voto para definir quiénes serán los candidatos o candidatas de la Nueva Mayoría.

 

Es sólo el comienzo. Necesitamos y queremos municipios para el progreso de todos. Municipios inclusivos y participativos, con alcaldes y concejales honestos, innovadores y progresistas. Queremos que los valores de la izquierda democrática demuestren con fuerza su vigencia en lo local.

 

Pero también necesitamos y queremos una nueva mayoría municipal, porque esa será la base de lo que debemos construir en el futuro mediato. El 2017 comienza a escribirse en octubre.

 

Si hacemos bien nuestras tareas, culminando bien el gobierno y con un desempeño exitoso en las elecciones municipales, habremos construido una plataforma poderosa para proyectarnos.

 

En Chile falta todavía mucho por hacer en justicia social. Sería un grave retroceso que gobernara la derecha. Ellos han demostrado que solo defienden el interés de unos pocos en contra de las grandes mayorías.
Hoy los chilenos reclaman coherencia entre los valores y las conductas, y que buscan referentes en momentos de incertidumbre, aquí estamos los socialistas, con nuestra historia, con nuestras ideas y con nuestros liderazgos.

 

Compañeros: El país debe saber que tenemos la voluntad, las ideas y la fuerza para encabezar el próximo gobierno.

 

No podemos dejar a mitad de camino las transformaciones que hemos realizado. No podemos desentendernos del futuro que debemos construir.

 

Actuemos como una sola fuerza para seguir cumpliendo con nuestra tarea, para caminar por las anchas alamedas de una patria libre, justa y solidaria. Muchas gracias.

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