Libertad de prensa, responsabilidad de los medios y respeto a la honra de las personas

Durante toda la semana recién pasada se instaló en la opinión pública un amplio debate acerca de la libertad de prensa, como consecuencia de la querella presentada por la Presidenta Michelle Bachelet contra la revista Que Pasa, por las filtraciones de falso contenido utilizadas por ese medio en contra de la mandataria en su reciente edición.

La polémica se ha centrado en el impacto de la demanda contra la publicación, sobre la libertad de prensa en Chile, en circunstancias que la acusación no inhibe en absoluto dicha libertad, como que la propia revista acusada arremete en contra de Michelle Bachelet inmediatamente en una provocadora editorial, lo que indica que en Chile la libertad de prensa funciona plenamente.

Lo que ha recibido menos atención en el debate público actual, es la responsabilidad con que los medios deben tratar la información, responsabilidad que es en primer lugar, un juicio de valor previo a la publicación de los hechos, de manera que cuando dicha precaución moral no existe, ocurre que cualquier medio puede insultar y denostar a una autoridad pública o a cualquier ciudadano, afectando casi impunemente su honra.

El Chile de 2016 no es el Chile de 1975 o 1980, cuando los mismos medios que hoy aplauden las filtraciones indiscriminadas, callaban sospechosamente mientras en este país se censuraba radios, diarios y revistas, se asesinaba periodistas, se ponían titulares brutalmente mentirosos y se quemaban libros en las calles.

En Magallanes, algunos medios de comunicación han experimentado en directo las tentativas políticas de censura de parte de autoridades de turno, como es el caso de Radio Presidente Ibañez de Punta Arenas, desmentidas ahora por los hechos.

No es la libertad de prensa la que está hoy en riesgo en Chile, a lo menos teóricamente, sino que es el derecho de los ciudadanos a informarse en un espectro de medios pluralista y representativo de la diversidad social, ideológica y cultural del país, todo lo cual choca con la brutal concentración de los medios alrededor de dos grandes conglomerados comunicacionales monopólicos.

La humanidad reconoce que toda persona tiene un conjunto de derechos, pero también de deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad, y que, en el ejercicio de sus derechos y libertades, toda persona está solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley, con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática. Por esa razón, apuntamos en este siglo XXI hacia una sociedad de la información en la que se respete la dignidad humana.

Es probable que haya llegado el momento en Chile que avancemos hacia una legislación de medios de comunicación, una legislación que regule e institucionalice las normas que deben cumplir los medios, de manera que respetando la libertad de prensa, la libertad de expresión, el respeto a la honra de las personas y el derecho ciudadano a la información, se haga efectiva la responsabilidad de los medios frente a la ley.

Manuel Luis Rodríguez U.

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