Los ciudadanos tienen la palabra

¿Cómo dirimen sus diferencias los conglomerados políticos cuando entre sus partidos integrantes no existe acuerdo en candidaturas, especialmente en las proximidades de una elección?

vcotomismo

La fórmula tradicional es que las directivas nacionales en Santiago, resuelvan desde allá de Chile la falta de acuerdo y resuelvan, o la candidatura o el mecanismo de su designación, dejando a los partidos en regiones y comunas con el mero papel de ejecutores de las decisiones adoptadas en el nivel central.

¿Y qué pasa cuando un determinado candidato impuesto por los niveles centrales, es resistido por la ciudadanía y cuestionado por la opinión pública?

En tales circunstancias, esa es la función primordial de las primarias y consultas ciudadanas: resolver un dilema de credibilidad, de confianza y de rechazo ciudadano, mediante el recurso a la ciudadanía misma.  Es -guardando las debidas proporciones- como el retorno al poder constituyente de los ciudadanos.

¿Y qué sucede cuando un candidato se retira de un partido dentro de una coalición, precisamente para eludir la responsabilidad partidaria y optar a “ir por fuera” como independiente?

En tal caso, para el partido respectivo y para la coalición en cuestión, el dilema es doble: apoyar o no apoyar a un político que prefiere salirse del partido, abandonar su militancia para asegurarse su escaño y su cargo, o arriesgarse a la dispersión de los electores a la hora del sufragio.

En otros casos, se recurre al expediente de la encuesta, de manera que un grupo de ciudadanos, en calidad de encuestados al azar, brindan una respuesta, y entonces los conglomerados deciden las candidaturas según aquel postulante que haya presentado mayor número de preferencias.  Es decir, mediante el mecanismo técnico de la encuesta (altamente aleatorio por lo demás, dadas sus dificultades de diseño metodológico), un pequeño número de no más de 600 u 800 individuos seleccionados al azar, termina tomando la decisión por la mayoría.

Ahora, gracias a los avances de la legislación y sobre todo, por la toma de conciencia de la ciudadanía en los asuntos políticos, la gente está altamente sensible a los constantes esfuerzos del centralismo y se resiste cada vez más a las designaciones a dedo de los candidatos, y por lo tanto, reclaman que sean los propios ciudadanos los que tengan la oportunidad de decidir quién será el candidato de la coalición.

Por lo tanto, antes de la elección, se abre la oportunidad de la primaria y/o consulta ciudadana abierta, participativa y vinculante, donde los ciudadanos tienen la palabra para decidir la candidatura que postulará a nombre del conglomerado.

En una época de profundo desprestigio y pérdida de credibilidad de los partidos políticos y de la propia clase política, la palabra hay que darla a los ciudadanos.

Manuel Luis Rodríguez U.

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