Discurso de la Presidenta Michelle Bachelet en la Junta Nacional de la Democracia Cristiana

bacheletenlajuntass

Santiago, 2 de abril de 2016.

Estimados y estimadas camaradas, amigas y amigos:

Estimado Jorge Pizarro, Presidente de la Democracia Cristiana; Carolina, Yasna, Matías, Sergio, Soledad, Gustavo, Enzo, vicepresidentes. Gonzalo Duarte, Secretario Nacional y, sin duda, Diego Calderón también, Presidente de la Juventud Demócrata Cristiana y a todos los dirigentes hoy día aquí presentes:

Decía Jorge Pizarro que vengo casi literalmente bajándome del avión. Ahora, yo le dije que no se preocupara porque varios me abrazaron, que me pegué una duchita antes, para llegar más digna y adecuada acá, como ustedes se merecen, a la Junta del Partido Demócrata Cristiano.

Pero la verdad es que cuando el presidente del partido me invitó, yo le dije que sin dudas estaría aquí, no quería faltar a este importante encuentro.

Y hoy he querido venir a acompañarlos en este histórico salón, por amistad, por reconocimiento de todo el apoyo que he recibido, de los ministros, de los subsecretarios, de los intendentes, de los gobernadores, el trabajo que hemos hecho con los alcaldes, con tantos dirigentes sociales, con tantos camaradas demócratas cristianos. Y también vengo, entonces, a agradecerles; agradecerles porque yo me he sentido, presidente, muy apoyada en mi Gobierno por la Democracia Cristiana.

Tenemos una trayectoria compartida de luchas muy arduas, pero muy fructíferas; décadas de trabajo común que han marcado profundamente nuestra propia vida política. Han cambiado los contextos, han cambiado las exigencias ciudadanas. Pero no ha cambiado nuestra vocación de desarrollo con democracia y justicia con cohesión. No ha cambiado tampoco nuestra vocación de diálogo franco y de acuerdos en las eventuales diferencias.

Y por varias razones me siento honrada de estar hoy aquí con ustedes, en esta Junta de la Democracia Cristiana. Este partido tuvo un rol clave en la modernización de Chile y en la ampliación de la participación social ya desde mediados del siglo XX. Tuvo un papel protagónico en la construcción del amplio frente de demócratas que nos permitió recuperar la democracia y reimpulsar el desarrollo. Y hoy es un actor comprometido en la lucha que estamos dando por superar las desigualdades, mejorar la calidad de nuestra vida política y  dinamizar nuestro crecimiento.

Y yo sé que este encuentro es importante para ustedes, pero también lo es para todos los miembros de nuestra coalición. Porque es en espacios como éste donde cada uno, desde su identidad, contribuye a actualizar nuestra tradición de centro izquierda y a ponerla a la altura de los desafíos de este siglo.

El presidente lo decía y yo también lo conozco muy bien: ustedes son personas y un partido de una sola palabra, que no toman decisiones sin meditarlas. Por eso, he agradecido muchas veces la falange de plata que una vez me regalaron, y la promesa cumplida día a día de apoyar mi Gobierno, que es también el de ustedes.

Entonces, no he venido para pedir lo que siempre me han entregado, sino para prepararnos juntos para lo que viene.

Hemos concluido la primera etapa de nuestro Gobierno. Ha sido un tiempo arduo, exigente, con controversias. Pudimos haber cometido errores en el camino, pero no hemos errado en escoger el camino. ¡Hemos cumplido nuestros compromisos con Chile! ¡Hemos avanzado en poner coto a las desigualdades y abusos!

Hemos puesto las bases para garantizar oportunidades y derechos en educación.

Hemos fortalecido nuestra democracia, enfrentando con coraje el mejorar nuestra probidad, nuestra transparencia, las malas prácticas.

Hemos superado la trampa del binominal y esperamos, además, que con esa cuota del 40% de candidatas, más mujeres también lleguen a los distintos cargos políticos.

Hemos logrado incluir a los chilenos en el extranjero, para que lleguemos a tener votos de nuestros amigos que todavía están en el extranjero.

Hemos avanzado a través de una agenda muy potente de imponer nuevas reglas para el juego político y perfeccionando nuestra democracia.

Hemos cumplido con las necesidades más profundas de nuestro desarrollo, actuando siempre con responsabilidad fiscal, abriendo nuevos espacios a la inversión -como en energía-, apoyando a nuestras PYMES, atacando nuestro retraso en productividad y, a la vez, avanzando hacia relaciones laborales más modernas y más simétricas.

Sin duda, tenemos que seguir avanzando en las tareas que tenemos como Gobierno, las tareas de una mejor salud, de asegurar educación de calidad para todos, de mayor seguridad ciudadanas; en fin, tantas tareas que tenemos.

Pero también, tenemos tareas que no nos hablan sólo de lo de hoy día, sino que también del futuro. Y además hemos iniciado, entonces, el proceso para contar con una Constitución moderna que sirva de marco para una mejor convivencia en el Chile de hoy.

Entonces, camaradas, yo siento que más allá de que haya situaciones que siempre hay que corregir, que hay que mejorar, que hay tareas en las que hay que continuar trabajando con mucha fuerza, tenemos razones para sentirnos orgullosos. Somos en conjunto, como Nueva Mayoría, la única fuerza política lo suficientemente amplia, lo suficientemente pluralista, lo suficientemente corajuda como para no seguir esperando, para no mirar al techo y para no caer de rodillas ante la adversidad.

Yo sé que se habla mucho de las diferencias al interior de la Nueva Mayoría. Si vemos la prensa, parece que nos pasáramos peleando. No es así como yo lo veo, la realidad es bien distinta. ¿Ha habido discrepancias? Por cierto. ¿Acaso en la casa de algunos de ustedes no hay discrepancias frente a algún tema? Y los que tienen pareja, ¿nunca tienen diferencias? -¿Nunca?…reconocimiento el próximo año por el partido, le creció la nariz al que dijo eso (risas)- ¿No hemos estado de acuerdo en todo? Es verdad. Pero en la capacidad de resolver estas diferencias está la fortaleza de nuestra coalición. Tal vez, en la Derecha no entienden lo que nunca han sido capaces de construir.

Chile tiene hoy, gracias a nuestro trabajo colectivo, una renovada obra gruesa para ser el país que nos merecemos, a la altura de sus ciudadanos y a la altura –sobre todo, y es lo más importante- de los valores que profesamos, quienes estamos en esta sala.

Las reformas de largo plazo que estamos aprobando no son flor de un día. Están hechas para proyectarse y crecer en el tiempo. Y lo que hemos avanzado nos compromete con el futuro. Sólo nosotros podemos asegurar que rinda frutos aquello que nosotros mismos hemos sembrado. Nuestros adversarios no saben hacer reformas pero si saben desmantelarlas. No demos lo avanzado por garantizado. Garanticemos lo avanzado, consolidando las transformaciones necesarias y fundamentales para nuestro pueblo que hemos llevado adelante.

Estamos a mitad del período de Gobierno, esto exigirá de nosotros priorizar la agenda de acuerdo a las capacidades financieras, de gestión y a los tiempos disponibles. Exigirá mucha buena gestión de las políticas públicas, prudencia y austeridad con los recursos fiscales. Exigirá también una comunicación clara y coherente.

Tenemos aún un largo trecho por recorrer para hacer realidad el país que anhelamos. Más largo que lo que abarca el actual Gobierno. Ahora es cuando Chile necesita una Nueva Mayoría sólida y una Democracia Cristiana fuerte y dinámica.

Porque la Democracia Cristiana la verdad es que puede mirar con orgullo su contribución a la patria: presidentes y un conjunto muy valioso de personalidades grandes que han honrado nuestra República. Hombres y mujeres valientes y visionarios, que convirtieron el humanismo cristiano en un arma efectiva de emancipación social y política. Y eso representan Frei Montalva, Tomic, Valdés, Leighton, Castillo Velasco, Manuel Bustos y María Rozas, entre los que partieron. La misma relevancia que presentan don Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz-Tagle, aquí presentes.

La Democracia Cristiana ha hecho una gran contribución al país y la seguirá haciendo. Y tenemos claro que tenemos que seguir trabajando con mucha fuerza, juntos, para lograrlo.

Pero es cierto que hay que hacer muchas cosas, pero no basta con hacer muchas cosas por buenas que sean. Hoy, tenemos también una exigencia ciudadana muy clara respecto de la manera en que hacemos las cosas.

Y la Nueva Mayoría tiene que ser pionera en la puesta en práctica de las nuevas reglas del juego en la política. Y éste es un aspecto clave –a mi juicio- para la reconstrucción de la confianza de los ciudadanos en nosotros; y ello se va a poner a prueba en los procesos electorales que se aproximan.

Serán los partidos en su autonomía los llamados a encontrar las formas y tiempos para acordar la forma política de nuestra continuidad, y apelo al sentido histórico que hemos madurado juntos a lo largo de décadas. Yo estoy comprometida y no me es indiferente la proyección de lo que Chile esperó por tanto tiempo y que nosotros hemos bregado por conseguir.

Ganamos juntos la Presidencia para cumplir nuestros compromisos. Y vamos a cumplir para ganar: ganar el apoyo ciudadano; ganar las próximas elecciones municipales; ratificar nuestra mayoría parlamentaria; y ganar para uno o una de las nuestras, nuevamente  la Presidencia de la República.

Camaradas:

Somos parte de un entendimiento histórico que ha sido provechoso para Chile y los chilenos. Cuando hemos sido Gobierno, al país le ha ido mejor. En la capacidad de acoger la diversidad y resolver las diferencias, está la fortaleza de nuestra coalición.

Cuando en el pasado no fuimos capaces de ponernos de acuerdo y de mirar lo que nos unía por sobre lo que nos separaba, el país sufrió, y sufrió mucho. Ésa es la lección histórica que supimos sacar los humanistas cristianos y los humanistas laicos. Aprendimos –tal como nos hablaba Frei Montalva- el amor por Chile, el cuidado de sus mujeres y hombres, la generosidad, el sentido de la comunidad nacional, el deseo de un país más cohesionado y más equitativo, y todo ello son un fundamento de unidad mucho más fuerte que las diferencias. Ésa es la tradición que debemos actualizar y dialogar para ponerla en sintonía con las exigencias de la época.

Hemos tenido el coraje de impulsar reformas difíciles, contra la inercia de intereses o privilegios, y contra la apatía del individualismo. Hoy vemos que el país, “más justo y bueno”, como siempre nos decía don Patricio, es posible. Y está más cerca, y está más cerca gracias a todos nosotros.

La Democracia Cristiana ha sido un pilar importantísimo de ese logro, y Chile debe estarle agradecido. Y yo lo estoy.

Camaradas de la DC:

Les deseo que está Junta Nacional sea un momento de vitalidad y diálogo en torno a los ideales que los y nos convocan.

Mucho éxito, muchas gracias.

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