El regalo poco diplomático de Evo Morales al Papa Francisco

Dentro de la cadena sucesiva y frecuente de gestos diplomáticos poco amistosos y poco atinados a que nos acostumbra Evo Morales, el regalo que le hizo el mandatario boliviano al Papa Francisco durante su reciente visita pastoral, puede considerarse como un vergonzoso ejemplo de falta de criterio diplomático y hasta político. En el curso de la audiencia entre ambos personajes, Morales le ha entregado como regalo una hoz y un martillo en madera artesanal, martillo que a su vez, llevaba la forma de un crucifijo.  Una combinación poco feliz entre el principal símbolo comunista y el principal símbolo cristiano. Sin perjuicio del valor artístico que supuestamente pudiera haber tenido dicha réplica (no era el original, por lo demás), el regalo en sí mismo contiene una simbología absolutamente fuera de contexto, desubicada y poco criteriosa, dada la investidura y el carácter de quién recibía dicho regalo. Resulta entonces comprensible la cara de molestia y de desagrado del pontífice católico al momento de recibir un símbolo comunista cuyo significado y sentido está en las antípodas del ideario de creencias y de valores del mundo católico. Con tal ligereza de criterio diplomático, el gobernante boliviano sería capaz de regalarle un ejemplar de Charlie Hebdo al Presidente de Irán.

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