Internet: ¿vía de salida o vía de entrada a la crisis?

medioscomunicacionA medida que la crisis económica y financiera extiende sus tentáculos restrictivos, algunos sectores de la actividad económica podrían encontrar en Internet una de las vías de solución y de salida.

Mientras asistimos a la peor crisis económica desde la gran depresión de 1929, el capitalismo informacional presenta la alternativa de incorporar cada vez más tecnología computacional en los sistemas productivos y en los servicios, tendencia que necesariamente golpea al mercado de la mano de obra “humana”.

Tomemos como ejemplo la prensa escrita o impresa, y el ejemplo puede asociarse también a la experiencia de otros medios de comunicación.

Al realizarse la gradual incorporación de nuevas tecnologías de las comunicaciones y de la información en las empresas de las comuncaciones, periódicos por ejemplo, no solo quedan cesantes y se desvalorizan diversas categorías laborales anteriormente relevantes en el proceso de “producción comunicacional“, sino que además se establecen nuevas formas de relación entre el capital y el trabajo y nuevas vinculaciones entre el individuo trabajador o empleado y la empresa en que labora.

Al mismo tiempo, en una coyuntura de crisis como la actual, al restringirse el avisaje publicitario, porque las empresas tienden a reducir sus gastos en marketing disminuyen los ingresos de los medios de comunicación que dependen total y parcialmente de esa inversión.

UN CAMBIO EN EL PATRON DE REFERENCIA DE LA PRODUCCION COMUNICACIONAL E INFORMACIONAL

 Asistimos a un cambio estructural profundo en los procesos de elaboración y producción de la información, y en la estructura de las comunicaciones sociales.  Al interior de la tendencia a la globalización de las comunicaciones y de los intercambios, se introducen mutaciones mayores en en propio proceso como se produce y se transmite la información.  

En los inicios del siglo XXI, estamos en presencia de un patrón de acumulación a escala global y de un modo de producción que, siendo esencialmente capitalista (en el sentido que el capital sigue explotando trabajo), se orienta al desarrollo tecnológico, al procesamiento de la información, a la generación y transmisión de conocimientos y datos, al desarrollo de la información como fuente de productividad y a la transmisión -masiva y selectiva- de símbolos, sentidos y significados. 

Este modo de producción no excluye el trabajo manual, al contrario, lo explota aún más intensamente, pero recurre cada vez más al trabajo intelectual, al trabajo comunicacional, al trabajo informacional, para obtener grandes ganancias económicas y considerables utilidades sociales, políticas y culturales.

 

Al mismo tiempo y paralelamente ocurre en nuestra sociedad un cambio profundo en los patrones de consumo cultural, los que acercan y masifican el acceso a la herramientas informáticas y a internet.

Y ese proceso, entendido solo como proceso productivo, impone una regla mayor: el capital (es decir, la categoría social y económica que ejerce la propiedad de los medios de producción comunicacional), necesita cada vez menos trabajo estable y cada vez requiere de más diversificadas formas de trabajo parcial, precario y terciarizado. 

Internet, con sus extensas redes virtuales casi invisibles, y cuyo costo de producción resulta extremadamente bajo, está siendo una solución a la que recurren los medios impresos -entre otros- dando orígen al fenómeno aparentemente paradójico de la mediatización  y la “multimediación de los medios”, es decir, hoy es cada vez más difícil distinguir un diario impreso de un diario digital, de una página web y de una emisora radial en internet.  Hoy una emisora radial contiene una señal radial abierta y a la vez computacional, además de una página web en la que se escuchan las transmisiones radiales en directo, pero esa página web puede aparecer en televisión -cable por ejemplo- y de este modo, la señal televisiva reproduce la página web y la imagen en vivo o pregrabada de la emisión televisiva.

La multimediación de los medios, tiende sin embargo a reducir y a especializar la fuerza laboral que los medios necesitan contratar.  Los empleados de estos multimedios devienen en definitiva trabajadores de la información, no solo porque trabajan la información (en el sentido de su adquisición y elaboración) sino que también la comunican, la transmiten, la ponen a disposición de los públicos.   

En esta economía cognitiva o que deviene cada vez más cognitiva, vemos entonces una precarización adicional a la de las condiciones laborales de los trabajadores de los medios de comunicación: la precarización del propio oficio en medio de la multimediación de las herramientas comunicacionales, generando una deslocalización del trabajo informacional (algunas operaciones informáticas y comunicacionales ya pueden realizarse deesde cualquier terminal, cualquiera sea la localización física del operador), una creciente rotación hacia distintos trabajos y funciones, un deterioro de las condiciones salariales (sueldos de menos cuantía, al inicio de cada relación laboral) y una implosión organizacional de la propia empresa comunicacional (no son las mismas razones sociales, la emisora, la página web, el canal tv cable).

Lojkine dice que “trabajar sobre la información implica verdaderamente, una relación privilegiada con el otro, pero tambien una interpretación del sentido que moviliza toda nuestra subjetividad.” (Lojkine, A.: Nuevas relaciones de clase y crisis de lo político en el capitalismo informacional.  Santiago, 2007. Rev. Actuel Marx, Nº 5, 2006, p. 88. Ediciones LOM).

Actualmente, en medio de esta crisis, numerosos medios de comunicación de los países desarrollados, estan recurriendo a Internet como un refugio laboral y operacional para justificar la reducción y despido de personal y la recontratación de menos personal, pero más especializado.   Pudiera suceder que Internet sea la vía de salida de la crisis para las empresas de las comunicaciones, pero la vía de entrada a la crisis para los profesionales y trabajadores de la comunicación y de la información.

ALGUNAS FUENTES DE CONSULTA

 Gerstle, J.: LA COMUNICACION POLITICA.  Santiago, 2005.  Ediciones LOM.

INE: CONSUMO CULTURAL EN CHILE. MIRADAS Y PERSPECTIVAS.  Santiago, 2005.  INE. Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Lamizet, B.: LA COMMUNICATION POLITIQUE. Lyon, 2002.  Institut d’Etudes Politiques. 

Moulian, T.: CHILE ACTUAL, ANATOMIA DE UN MITO.  Santiago, 2002.  Ediciones LOM.

Manuel Luis Rodríguez U.

(Una versión completa de este ensayo se encuentra en nuestra página PARADYGMAS http://paradygmas.wordpress.com)

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