La revuelta obrera de Puerto Natales en 1919 – Un aporte a la historia de los trabajadores de la Patagonia

PREFACIO.

Trabajadores esquiladores, parte importante de los obreros ganaderos en la Patgonia chileno-argentina
Trabajadores esquiladores, parte importante de los obreros ganaderos en la Patgonia chileno-argentin

Este ensayo presenta algunos resultados de un investigación histórica, bibliográfica y documental realizada entre 1984 y 1996 para profundizar en el conocimiento y rescate de la memoria histórica de los trabajadores de Magallanes y la Patagonia y en particular de la revuelta obrera sucedida en 1919 en Puerto Natales, provincia de Ultima Esperanza, en la Patagonia chilena.

 Los sucesos de 1919 en Natales han pasado casi al olvido y este documento intenta aportar  nuevos datos y hallazgos significativos.  Sin embargo, el documento fundamental que no ha sido encontrado y que puede aportar una visión más completa de los sucesos, es el texto original del expediente judicial que fue iniciado con motivo de esta revuelta.

Las comunicaciones entre la Federación Obrera en Punta Arenas y la Sub-Delegación en Puerto Natales se fueron haciendo diarias, de manera que en ese entonces, los hechos y las noticias ocurridas en un día en una ciudad, eran conocidas en la otra ciudad el mismo día (puesto que funcionaba la comunicación telefónica o telegráfica) o al día siguiente.

 

LA REVUELTA OBRERA DE 1919 EN EL FRIGORÍFICO BORIES Y PUERTO NATALES.

 El 20 de enero de 1919, los obreros del Frigorífico de Puerto Bories se declararon en huelga exigiendo las 8 horas, lo que determinó que las autoridades del Territorio se alertaran y solicitaran refuerzos militares para Magallanes.  Al mismo tiempo, una comisión patronal presidida por don Elías Braun (de la casa Braun & Blanchard) se desplazó hasta Ultima Esperanza para intentar encontrar un arreglo, mediante conversaciones directas con la Sub-Delegación natalina de la Federación Obrera.

 La solución a esta huelga de los obreros del frigorífico Bories fue lograda satisfactoriamente, pero fué seguida por un incidente que actuó como la chispa que detonó otra explosión.  A principios de 1919 por lo tanto, el clima social y público de las relaciones entre los trabajadores y los patrones de las estancias no era similar al de 1912 o 1913.

La vida en las estancias y lugares de trabajo a fines de la década de 1910, continuaba siendo muy dura y difícil.  

Tensiones

en el Frigorífico Bories

 

 

Las comunicaciones entre la Federación Obrera en Punta Arenas y la Sub-Delegación en Puerto Natales se fueron haciendo diarias, de manera que en ese entonces, los hechos y las noticias ocurridas en un día en una ciudad, eran conocidas en la otra ciudad el mismo día (puesto que funcionaba la comunicación telefónica o telegráfica) o al día siguiente.

 

El 20 de enero, los obreros del Frigorífico de Puerto Bories se declararon en huelga exigiendo las 8 horas, lo que determinó que las autoridades del Territorio se alertaran y solicitaran refuerzos militares para Magallanes.  Al mismo tiempo, una comisión patronal presidida por don Elías Braun (de la casa Braun & Blanchard) se desplazó hasta Ultima Esperanza para intentar encontrar un arreglo, mediante conversaciones directas con la Sub-Delegación natalina de la Federación Obrera.

 

La solución a esta huelga de los obreros del frigorífico Bories fue lograda satisfactoriamente, pero fué seguida por un incidente que actuó como la chispa que detonó otra explosión.  A principios de 1919 por lo tanto, el clima social y público de las relaciones entre los trabajadores y los patrones de las estancias no era similar al de 1912 o 1913.

 

La vida en las estancias y lugares de trabajo continuaba siendo muy dura y difícil.  

 

De hecho, las condiciones del trabajo en el Territorio, especialmente las relacionadas con las faenas del campo, presentaban todavía situaciones precarias y duras para los obreros de las estancias.  Dos ilustraciones aparecidas en el libro “Ganadería, Industrias y Comercio del Territorio de Magallanes 1919” de Díaz y Contardi, nos muestran gráficamente dichas condiciones.  En una fotografía se muestra dos precarísimas chozas de latas, palos y lonas e ilustra la forma como se pernoctaba en las pampas de Tierra del Fuego, mientras que la segunda fotografía muestra, a campo descubierto, una suerte de toldería hecha con cueros de animales de poco más de 1 metro de alto por unos 4 metros de ancho, foto que lleva como pie de ilustración la leyenda: “alojamiento de ovejeros en la Patagonia…” ([1])

 

De este modo,  las grandes huelgas campesinas de 1912, 1916 y 1918 habían contribuído a generar en Magallanes -y en el conjunto de la Patagonia- un clima cada vez más abierto de confrontación, y habían acentuado las odiosidades y posturas extremas entre los dirigentes sindicales y los sectores patronales.

 

Puerto Natales hacia 1919, era una pequeña localidad de alrededor de 1.960 habitantes, cuya actividad principal se centraba en el comercio de menestras o de artículos generales, en la ganadería, en el trabajo cada vez más intenso de los frigoríficos de Puerto Bories y Puerto Natales, y en la actividad marítimo-portuaria generada por todo este movimiento industrial y comercial.

 

El Frigorífico Bories era un establecimiento industrial de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, construído entre 1908 y 1914 en el que trabajaban permanentemente unas 105 personas durante todo el año, y que en la temporada de faenas, a partir de febrero, contaba con un plantel de alrededor de 400 obreros trabajando. 

 

Desde el punto de vista estrictamente productivo, el Frigorífico Bories era un complejo que abarcaba frigorífico, conservación de carnes, fábrica de extracto de carne, curtiembre, secadores de cueros, aserradero, fábrica de ladrillos, un ferrocarril que lo comunicaba con Puerto Natales, y en cuyo recinto interior funcionaba su propio cuerpo de bomberos, oficina de aduana y hasta algunas instalaciones para la policía.

 

 Socialmente, sin embargo, la naciente comunidad natalina aparecía como fuertemente segmentada, entre un reducido sector de empresarios, respaldados por la plana mayor de sus establecimientos (constituída mayoritariamente por inmigrantes ingleses, nórdicos o croatas), un sector “medio” constituído por capataces y ovejeros especializados (en su mayoría también británicos y específicamente escoceses), y una masa laboral obrera  formada mayoritariamente por inmigrantes chilotes y unos pocos eslavos (dálmatas).

 

En el transcurso de los primeros diez años de formación de la comunidad natalina, junto con generarse una evidente diferenciación social y económica, se habían incubado entre los obreros de las estancias y frigoríficos y sobre todo, en sus dirigentes más lúcidos ideas de raigambre anarquista, procedentes de Europa, alimentadas sin duda además, por la literatura política y social que circulaba entre las estancias desde la Patagonia argentina (de mano de los obreros e inmigrantes españoles que trabajaban indistintamente a uno u otro lado de la frontera) y por el propio periódico “El Trabajo” de la Federación Obrera.

 

            La existencia de tensiones sociales acumuladas en Ultima Esperanza no pudo ser evitada por la Cámara del Trabajo, toda vez que no existía una legislación social que regule las relaciones entre patrones y obreros. 

 

Por ello, el conflicto entre Capital y Trabajo era entonces directo, y el choque se produjo: en aquel tiempo, era fácil y frecuente portar armas y por eso, el choque fué armado.

 

 

La rebelión obrera

de Puerto Natales

en 1919

 

 

En la pequeña localidad de Puerto Natales, desde mediados de la década de los años diez se había venido constituyendo una masa de obreros cada vez más numerosa, y que desde 1911 en adelante, se organizó entusiastamente en una SubDelegación de la Federación Obrera.

 

Una generación de dirigentes, especialmente provenientes de otras regiones del país e incluso algunos extranjeros inmigrantes, fueron dando personalidad a un liderazgo obrero y gremial muy fuerte y de identidad anarquista, tal como sucedía en Punta Arenas.

 

Al mismo tiempo, la instalación de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego como un poderoso feudo latifundiario e industrial (con varias estancias y frigoríficos), hizo posible la constitución de una clase obrera local al mismo tiempo que se fueron incubando conflictos y diferencias sociales.

 

Estas tensiones llegaron a su punto culminante a principios de 1919.

 

La rebelión obrera

 de Puerto Bories y Puerto Natales

(23-25 enero 1919)

 

 

 

            Los llamados “sucesos de Puerto Bories y Puerto Natales de 1919” deben ser considerados como uno de los momentos más críticos de la historia social de Magallanes y, al mismo tiempo, como un dramático preludio del desastre de la Federación Obrera un año más tarde. 

 

Desde una perspectiva histórica general, la rebelión obrera de Natales en 1919 debe ser considerada como el momento histórico más importante de la trayectoria del movimiento obrero de Magallanes hasta 1973.

 

Se trató de un conflicto menor que rápidamente se transformó en una suerte de insurrección obrera espontánea, agudizada por el clima de confrontación creado tanto por la intransigencia patronal como por la retórica anarquista de algunos dirigentes.

 

Lunes 20 de enero

 

            El evento menor de que la Administración del Frigorífico Bories ordenara el cambio de habitación para dos maquinistas del ferrocarril que conectaba al establecimiento con Natales, se transformó en pocas horas en un conflicto abierto, ya que ocasionó la reacción inmediata del sindicato de Campo y Frigorífico.  Las habitaciones que les fueron asignadas las consideraron menos cómodas que las anteriores, reclamaron de ésta medida y ante la negativa del administrador, pidieron sus cuentas para retirarse del establecimiento. 

 

Conocida la medida por el Sindicato, se declaró un paro general de protesta en la tarde del 20 de enero.  He aquí el punto de partida de sucesos que iban a trastornar la vida social y sindical natalina.

 

            Inmediatamente declarada la huelga y a primera hora de esa misma tarde, los obreros del Frigorífico Bories abandonaron sus faenas y se dirigieron a Puerto Natales, constituyeron una espontánea y masiva asamblea en la sede de la Federación Obrera, y acordaron demandar la restitución de los dos obreros en litigio y, aprovechando la circunstancia, exigieron además algunos aumentos de sus salarios y la reducción de la jornada laboral a 8 horas, como ya había sido logrado en las estancias del Territorio.

 

            Al fin de la tarde del 20 de enero, llegaron a la sede sindical natalina los obreros del Frigorífico Natales, lo que dio ocasión a una segunda asamblea obrera, cuyos acuerdos y exigencias vinieron a sumarse a las demandas de la primera reunión: exigencia de la jornada de 8 horas también en el establecimiento de Natales, y reintegro a sus funciones de un grupo de obreros carpinteros, que habían sido despedidos días antes, a todo lo cual se le fijó un breve plazo de 24 horas para conocer la respuesta de la administración patronal. 

 

La autoridad departamental, en vista del curso tenso y riesgoso que estaban tomando los acontecimientos y previendo su agravamiento, solicitó al Gobernador del Territorio que el Comandante del Batallón “Magallanes” enviara lo antes posible un destacamento a Puerto Natales, con el fin de prevenir desórdenes.

 

Martes 21 de enero

 

            Mientras el Sub-Comité de la Federación hacía llegar esta suma de demandas a las administraciones de los Frigoríficos, en la mañana del 21 de enero, éstas solicitaron la mediación del Sub-Delegado de Gobierno de Puerto Natales quién, como se decía antes, era  el Mayor de Ejército Luis Bravo, quién convocó a las partes a una negociación en sus oficinas. 

 

Estas se desarrollaron con relativa armonía, durante la mañana y principios de la tarde, hasta llegar a un primer acuerdo, a fines de la tarde del 21.

 

            Pero, al mismo tiempo, mientras sus dirigentes negociaban en la Subdelegación, los obreros en paro en Puerto Natales, participaban en sucesivas asambleas informativas en la sede de la Federación, de las que fueron emanando nuevas exigencias (como el abaratamiento de los artículos de consumo habitual en la casa Braun & Blanchard, en especial la carne ovina, y la baja de los fletes de los barcos y los arriendos de las habitaciones y viviendas populares), de manera que cuando los dirigentes llegaron con la solución acordada con las administraciones patronales, se encontraron que las demandas habían aumentado y se habían renovado. 

 

            De acuerdo con el periódico inglés de Punta Arenas “The Magellan Times” del 29 de enero de 1919, las demandas de los obreros eran las siguientes:

 

          jornada diaria de ocho horas de trabajo;

          reintegro de dos trabajadores que habían sido despedidos;

          reducción de los fletes marítimos en un 40%; y

          rebaja de un 30% en todos los artículos expendidos por la casa Braun & Blanchard. ([2]). 

 

 

Miércoles 22 de enero

 

La segunda serie de conversaciones entre los representantes obreros y patronales, iniciada en la mañana del miércoles, culminaron a su vez, en un segundo acuerdo, el que se suscribió, en la noche del 22 de enero.  En el acuerdo alcanzado se ponía fin, sobre todo, al conflicto iniciado a propósito de los obreros maquinistas del Frigorífico Bories.

 

El texto del acuerdo dice: “En la Subdelegación de este puerto a las 18 horas 30 minutos del día veintidos de enero, se reunieron los representantes de la casa Braun & Blanchard, sr. Cofitz Anderson, los representantes de la Federación Obrera, Carlos Viveros, Enrique Espinoza y Luis A. Ojeda y el Subdelegado mayor don Luis A. Bravo, que sirve de mediador, con el objeto de llegar a un acuerdo sobre las peticiones formuladas por los obreros.  Después de deliberaciones de estilo, se acuerda aceptar estas proposiciones que están de acuerdo con las peticiones de los obreros. 1° rebaja de un treinta por ciento en los artículos de consumo; 2° rebaja de un cuarenta por ciento en los fletes y pasajes y 3° que la tonelada de caga sea de mil kilos en vez de setecientos que antes indicaba.  El señor Anderson se compromete a poner en lugar visible, en la casa que representa, un cujadro en que se indiquen los precios al público”. ([3])

 

 

Jueves 23 de enero

 

            Pero, en la mañana del 23 de enero, un nuevo incidente se desencadenó, cuando un obrero pintor, dirigente de la Federación Obrera, anunció el término de sus faenas y demandó el pago de sus cuentas. 

 

La administración del Frigorífico Bories se negó a dicho pago por estimar defectuoso el trabajo ejecutado, lo que al llegar a oídos de los demás dirigentes obreros generó una actitud de rechazo, originándose una situación confusa y tensa: mientras los obreros exigían ser trasladados a Puerto Bories en el ferrocarril, los conductores del tren se negaban a desplazarse, en espera de la llegada del dirigente sindical máximo del Sindicato Carlos Viveros, y en medio de los incidentes intervino Carabineros y algunos obreros dispararon hacia el cuartel de Carabineros cercano a la estación de trenes.  Grupos de obreros salieron por las calles de Natales en busca de armas, en vista del tiroteo producido en la estación de trenes.

 

            Al llegar el tren con los obreros desde Natales al Frigorífico, a mediodía del día 23, se volvieron a producir incidentes entre algunos obreros y dirigentes armados, por un lado, y personal de la administración del Frigorífico, por el otro. 

 

En presencia del Administrador del Frigorífico, una comisión de los obreros hizo varias proposiciones de arreglo las que fueron rechazadas por éste, continuando después una breve y acalorada discusión a gritos.   La comisión obrera (Viveros y Espinoza) defendía la razón que asistía a los reclamantes, mientras el Administrador mantenía la negativa.  De súbito éste extrajo un revólver y disparó sobre Carlos Viveros, matándolo instantáneamente. El informe de Carabineros dice expresamente que: “…Kidd disparó varios tiros sobre los huelguistas, pero no los hirió…” ([4]), con lo que esta versión intenta salvar la responsabilidad del administrador del Frigorífico.  En cambio, según la versión del obrero Gabriel Bustamante el incidente ocurrió de ésta manera: “Ellos fueron a hablar con los administradores por el problema de la pintura y allí el administrador Kidd le disparó a Espinoza.  Viveros que siempre andaba armado, le disparó al Subadministrador Good, rozándole la ropa e hiriéndolo levemente en las costillas.  Good se cayó al suelo de puro susto. El Administrador Kidd corrió a ocultarse en el interior del frigorífico, llamando a carabineros.” ([5]).

 

A su vez, la versión del dirigente obreros Ulises Gallardo coincide con los hechos relatados al decir que: “Cabe destacar que el Administrador había hecho destacar carabineros en las partes más estratégicas del establecimiento, lo que indicaba claramente que lo que iba a ocurrir estaba planeado y bien premeditado.  En presencia del Administrador, la comisión hizo varias proposiciones de arreglo que fueron rechazadas, continuando después una breve y acalorada discusión…el Administrador se encerraba en una porfiada negativa.  De súbito sacó éste su revolver y disparó contra el compañero Viveros matándolo instantáneamente.” ([6][7])

 

Por último una versión adicional proporcionada por el periódico Claridad en 1938, afirma que “…parece que el autor de esta muerte (la de Viveros) fue el segundo administrador o el carabinero Reyes que estaba oculto en la tonelería, local éste que había sido arreglado por medio de barriles de cemento para la defensa. Allí fue a ocultarse el administrador Kidd y desde allí a mansalva, le disparó un tiro al compañero Espinoza, que se acercaba a la puerta de esa sección.” ([8])

 

Por lo tanto, una versión ha sindicado a los obreros como autores del primer disparo, pero otras versiones atribuyen la autoría al Administrador como el autor de la agresión armada, versión que se condice con el hecho que después del baleo a Viveros, el  Administrador Kidd huyó hacia el interior del establecimiento, siendo perseguido por algunos obreros armados, lo que dió orígen a la intervención de carabineros (que estaba apostado en sitios estratégicos del establecimiento frigorífico), encuentro en el cual murieron baleados los obreros Enrique Espinoza y Therán y un Carabinero.

 

 Las fuerzas policiales (en realidad, solo seis efectivos) en el desorden suscitado se atrincheraron en un galpón vecino del Frigorífico, y al salir del recinto en busca de sus armas, fueron golpeados, heridos y ultimados dos de ellos. Relata Gabriel Bustamante sobre este incidente: “Algunos de los carabineros corrieron al retén que estaba fuera de Bories, porque adentro tenían un retén chico, pero su verdadero cuartel estaba más lejos.  Fué entonces cuando los obreros alcanzaron a ver a Juan de Dios Cid Salvo, quién antes había matado a un obrero pisándole el estómago y reventándolo por dentro.  Como se habían quedado atrás los obreros lo alcanzaron y le pegaron con un palo en la cabeza y le dieron un balazo en la sien.  No se murió en el momento; gritaba y pedía perdón por lo que había hecho y vino a morir en el local de la Cruz Roja.” ([9]).

 

Hasta este instante, habían ya tres obreros muertos (entre los cuales el Secretario Sub-Delegado de la Federación Obrera), un empleado de la administración del Frigorífico y dos carabineros.  Al saberse la muerte del Secretario de la Federación Obrera de Natales, la indignación obrera aumentó.  Este incidente armado fue a su vez, el detonante para acciones más osadas de los obreros en huelga.

 

Mientras esto ocurría, grupos de obreros que desde Natales se dirigían a Bories con el fin de conocer el resultado de la gestión de los dirigentes con la Administración del Frigorífico, fueron baleados por los enardecidos Carbineros desde el Retén próximo al chorrillo Natales.

 

            Como consecuencia de este enfrentamiento, los obreros del Frigorífico Bories se trasladaron en masa a Puerto Natales, mientras los obreros del Frigorífico Natales una vez informados de los hechos, paralizaron también y planeaban trasladarse a Puerto Bories para asaltar las instalaciones de aquel establecimiento. 

 

El tren desde Puerto Bories a Natales se repletó rápidamente de obreros que deseaban regresar ya sea a sus hogares, o para participar en acciones más decididas.

 

            En la tarde del día 23 de enero, el clima casi insurreccional en Puerto Natales y todo el sector aledaño, era casi incontrolable aunque no generalizado.  Los obreros organizados y armados habían tomado un virtual control de la localidad de Puerto Natales, y en medio del clima de confrontación creado anteriormente, asaltaron y prendieron fuego a la casa  comercial Braun & Blanchard (considerada junto a la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, como la causa de todos los males sociales de la localidad).

 

La multitud además procedió a incendiar de paso la oficina del Banco de Punta Arenas, mientras otros locales comerciales (entre los cuales el almacén de Braun & Blanchard) fueron también asaltados en busca de armas de fuego y municiones.  El Banco de Punta Arenas nunca más abrió oficinas en Puerto Natales.  El saqueo e incendio de la casa Braun & Blanchard lo relata un testigo ocular, Rodrigo MacLean, entrevistado por el historiador Pedro Cid: “…cuando incendiaron la casa Braun & Blanchard y el depósito de parafina y nafta que había arriba en el cerro, ahí.  Los tanques volaban por los aires y reventaban…y después la gente arrancando con ropa, con esto, todo, llenando sacos para arrancar y esconderlo en el monte, antes que quemaran la casa.  Porque según ellos vendían muy caro; era la consigna que tenían los anarquistas contra el capital.” ([10])

 

Relata Gabriel Bustamante Barría: “La casa almacén bodega Braun & Blanchard la quemaron el ’19 en represalia, porque había prometido un 20% de rebaja de sus precios y al otro día, en vez de bajar, los subieron un veinte por ciento.” ([11]).

 

            A medida que los grupos de obreros insurrectos marchaban por las calles de Natales y asaltaban comercios en busca de armas y municiones, se iban aprovisionando más y más de estos elementos.

 

            A continuación, la multitud armada marchó contra el edificio del Juzgado y el cuartel de Carabineros donde se suscitó un nuevo enfrentamiento (de seis horas de duración) con la policía, del que resultaron muertos seis Carabineros y los obreros Juan Saldivia, Alejandro Muñoz y Ramón Mansilla y quedando heridos trece personas entre policías y manifestantes, los que fueron atendidos en la Cruz Roja o en sus propios domicilios.

 

            En la medida en que desde la tarde del 23 de enero de 1919, los obreros adquieren el control de la localidad de Puerto Natales, producto de su acción armada, estamos en presencia de una rebelión obrera, una rebelión que se estructuró gradualmente a medida que los acontecimientos lo iban permitiendo, una rebelión que se encontró con  las armas en la mano y que debió seguir adelante, ante el vacío de poder que se produjo en la ciudad.  Este acontecimiento social y político es insólito en la historia del movimiento obrero chileno, por cuanto se trató de una experiencia única en que los trabajadores organizados y en huelga lograron vencer a sus agresores, y tomaron el control de la ciudad, hasta que las autoridades locales lograron reestablecer su gobierno.

 

            La versión de los hechos que presenta el diario “La Unión” de Río Gallegos, agrega los siguientes detalles: “La forma sangrienta en que estalló el movimiento obrero en Puerto Natales, acarreando pérdidas materiales a la par de sacrificios de vidas, trajo como consecuencia la alarma en esta Capital amenazada durante varios días antes por los obreros.  Y no fué ésta ocasión una alarma injustificada, pues el día 23 de enero ppdo. a las 6 de la tarde, la Gobernación (de Santa Cruz) tuvo conocimiento oficial del gobierno de Punta Arenas que 500 hombres armados, en malón, se dirijían a ésta con el fin de libertar a varios presos en nuestra cárcel. Con este motivo y a raíz de una conferencia telegráfica celebrada entre el Coronel Contreras y el señor Pozzo, éste último resolvió, de acuerdo con el pedido del coronel Contreras, enviar fuerzas hasta la frontera para cooperar con las chilenas en caso necesario.” ([12]).

 

Viernes 24 de enero

 

            El Subdelegado Mayor Bravo, por su parte, sobrepasado por los acontecimientos y desprovisto de fuerza pública a su disposición, decidió escapar de Puerto Natales (despojado de su uniforme) en busca de auxilio, no sin antes telegrafiar los hechos a la Gobernación del Territorio a Punta Arenas, dirigiéndose a caballo hacia la frontera argentina, mientras la Cruz Roja de Hombres de la localidad quedaba a cargo de los heridos e intentaba mediar, para evitar nuevos enfrentamientos o prevenir saqueos.

 

Efectivamente, después del enfrentamiento a balazos de la tarde del 23, no se produjeron nuevos incidentes hasta el 26.  Relata al respecto Gabriel Bustamante: “Luis Alberto Bravo, que era Subdelegado de Natales, era un cobarde que se sacó el uniforme y escapó de la ciudad.  El cabo Fritz se hizo cargo del cuartel con dos carabineros.” ([13]).

 

El vacío de autoridad que se había producido, fué llenado por un improvisado Comité Obrero (que pasó a tomar el control de hecho de la localidad) y por la Cruz Roja de Hombres.   Reestablecida la calma, los obreros armados patrullaban las calles de la ciudad para mantener el orden, valiéndose de algunos camiones disponibles.  “La Federación Obrera se hizo cargo de esta difícil función…todos se pusieron de acuerdo con los dirigentes de la Federación Obrera para mantener el orden mientras durara la anormalidad… La Federación Obrera de acuerdo con las autoridades civiles, restringió la circulación y patrulló las calless: nadie podía circular sin la insignia de la Cruz Roja.  No pretendían sin embargo sublevarse… Tan bien comprendían su situación que mandaron una comisión especial a Punta Arenas, a trescientos kilómetros de distancia por caminos de automovil que deben cruzar dos veces la frontera argentina, para ofrecer la entrega de la población a las autoridades civiles, con tal que no les enviasen tropas militares, de las cuales recelaban con razón.” ([14])

 

El control efectivo ejercido por el Comité Obrero, significó en la práctica  el término de los asaltos a tiendas y almacenes y el ejercicio de una vigilancia estrecha junto a los efectivos de la Cruz Roja de Hombres, para evitar desmanes o excesos.

 

La versión del periódico argentino “La Unión”, incorpora éstos detalles: “Sin pérdida de tiempo el Capitán Ritchie, ampliamente facultado para el desempeño del cometido que se le confió, partió a la 1 de la tarde del día 24 con 40 hombres del cuerpo de Guardia Cárcel, transportados en tractores del Garage Patagonia, con todo su equipo incluso el de sanidad que iba al cuidado del señor Nivas.  Iban en el convoy algunos voluntarios, entre ellos el señor Baldrich y Tornese que dirigían sus  automóviles puestos a disposición del Jefe, quien tenía también a su disposición un automóvil del señor Albornoz, galantemente cedido por su señora esposa.” ([15]).

 

Sábado 25 de enero

 

            En la estancia “Rospentek” (en Santa Cruz, Argentina), de propiedad de Sara Braun y donde se había asilado provisoriamente, el mayor Bravo recibió en la tarde del 25 de enero a un grupo de 40 policías argentinos solicitados desde Punta Arenas y enviados por el Gobernador-Interventor de Santa Cruz, quienes cruzaron la frontera a caballo, por el sector de Cerro Castillo en dirección a Puerto Natales y acompañaron al Sub-Delegado chileno para que asumiera nuevamente sus funciones.

 

Bravo, ahora respaldado por la fuerza policial argentina ingresada al territorio nacional, llegó de regreso a Puerto Natales al final de la tarde del 25.

 

A su vez el periódico “La Unión” de Río Gallegos, ya citado, aporta los siguientes valiosos pormenores, ocurridos este día por el lado argentino: “A las 9 de la noche (del 24) se llegó sin novedades al establecimiento del señor Angus Martin, de donde se emprendió viaje nuevamente a las 5 de la mañana (del 25), para hacer alto en la estancia del señor Von Heinz, de donde el jefe pudo ponerse en comunicación telefónica con la frontera y recoger noticias.  Cambiando un elástico de uno de los tractores, se continuó la marcha en orden de esperar en el cruce del camino a Fuentes del Coyle hasta el regreso del Jefe, quién se adelantó hasta ese punto, donde recibió un pedido urgente de auxilio del establecimiento “Cerro Castillo”, por haber sabido que un grupo numeroso de hombres se dirigían sobre él, con el ánimo de incendiar el edificio y levantar a los 300 obreros que en él trabajaban.  Esta noticia fué motivo de una orden de avance a marcha forzada hasta la frontera, que dista 3 leguas de “Cerro Castillo”.  Durante esta marcha se encontraron varios automóviles en fuga, constatando al detenerlos que conducían familias que huían del peligro.  En la frontera se hizo un alto de dos horas y media en medio de una incesante y torrencial lluvia mientras el jefe, quién había avanzado hasta la estancia, pudiera cerciorarse del punto en que se encontraba el malón, pudiendo al fin saber que la llegada de fuerzas argentinas se conocía en Natales y que por ese motivo, había vuelto desde Tres Pasos desistiendo de su propósito.  Esa noche la tropa acampó en Cancha Carrera quedando allí todo el día siguiente a la espera de órdenes, procediendo mientras tanto al arreglo de dos tractores auxiliados por el taller mecánico de “Cerro Castillo”, donde se hizo una pieza para un tractor que fué necesario abandonar en el campo del sr. Roberto McDonald. A las 9 de la noche, el Gobernador Contreras le pidió telefónicamente al Capitán Ritchie que trasladara la tropa a Rospentek para encontrarse en ese punto a las 6 de la mañana siguiente, con las tropas chilenas que venían por tierra.  Se inició la marcha a las 12 de la noche (ya del día 26), marchando siempre entre bosques y por un camino bastante peligroso para los tractores que caminaban sin la luz auxiliados por un par de automóviles que los escoltaron hasta que aclaró el día.” ([16]).

 

Domingo 26 de enero

 

            El 26 de enero arribaron dos naves con efectivos militares: el vapor “Sur” llegó con un batallón de fusileros del Destacamento “Magallanes”, y el crucero “Zenteno” con su tripulación de marineros y fusileros.  En el crucero “Zenteno” venían además un grupo de guardianes de la Policía Fiscal. (Como se verá más adelante, todavía en febrero de 1920, viajaban comisionados en esta nave de la Armada, 13 guardianes de la Policía).

 

            En uno de los barcos recién llegados venía el Juez del Territorio Miranda Aguirre, quién venía a instruir el sumario correspondiente, por lo que instalado en esa nave procedió a ordenar la detención de numerosos obreros.

 

            La sola presencia visible y notoria de efectivos policiales y militares, comenzó a actuar como factor disuasivo para calmar los ánimos, al mismo tiempo que la tropa armada comenzó a desembarcar y a tomar posesión del pueblo. Relata al respecto Gabriel Bustamante: “Cuando vino la patrulla de marinos de Punta Arenas, se apoderaron del cuartel de los carabineros.” (Díaz B., J.; 1994, p. 43).

 

            En “La Unión” de Río Gallegos, se agregan estos detalles: “En Rospentek se supo que las tropas chilenas habían vuelto atrás en vista que el Mayor Bravo, Subdelegado en Natales, había informado que todo estaba tranquilo.  Pocos minutos después se recibió la visita de éste escoltado por la Cruz Roja de Natales, desde donde se había visto el paso de nuestras tropas en camino a Natales.  El capitán Ritchie y el Mayor Bravo cambiaron impresiones y convinieron la forma en que las fuerzas argentinas cooperarían con las chilenas que habían llegado el domingo en el escampavía en número de 30 hombres, 16 del Batallón Magallanes y 14 de marinería.  Estas tropas desembarcaron a las 4 de la tarde, permitiendo recién entonces al Mayor Bravo, asumir nuevamente el mando de que lo habían despojado los obreros.”

 

            Y agrega el periódico argentino, las siguientes notas descriptivas, sobre el aspecto de las localidad de Natales a la llegada de las tropas chilenas y argentinas: “Cinco días de expectativas en Rospentek, mientras se solucionaban los conflictos originados en Natales, dieron oportunidad a algunos de los que acompañaban al Capitán Ritchie a visitar a Puerto Bories y Natales, recibiendo todos la misma impresión: la de un nuevo y muy próximo desastre si las cosas no son tratadas con mayor firmeza.  A pesar de haberse declarado en Natales el estado de sitio flameaban banderasa rojas de la Federación, sus miembros se reunían y discutían las disposiciones tomadas por el mayor Bravo, llegando hasta exigir el inmediato retiro de los Carabineros.  El trabajo no se reanudaba sino en un 20%, se permitía el libre tránsito y hasta que las fuerzas argentinas se retiraron, no se había efectuado un solo arresto.” ([17])

 

Lunes 27 de enero

 

            El 27 de enero y ya restituído en su autoridad, el Sub-Delegado Luis Bravo procedió a reunirse con los representantes de  los comerciantes de Natales, del Sindicato de Campo y Frigorífico y el Administrador del Frigorífico Bories, a fin de acordar con las dos partes involucradas las mejores medidas posibles tendientes a reestablecer el orden y la actividad normal. 

 

Relata sobre este evento el obrero Gabriel Bustamante: “Después hizo su aparición el tal Bravo y los obreros le dijeron que gracias a la Cruz Roja salvaba su vida, porque si no lo mataban.  El mayor Bravo llamó a todos los obreros y los hizo formarse en los faldeos del cerro. Abajo del cerro quedó un piquete de marinos…Como las mujeres y los niños de los obreros se fueron a formar con ellos, Bravo ordenó que se retiraran de donde estaban.  Nadie lo obedeció.  Entonces José Domangue, presidente de la Cruz Roja, se puso delante con su gente y su estandarte.  No se movieron de allí hasta que se disolvió el grupo.” ([18]).

 

Los dirigentes obreros demandaron en esta ocasión que no se ejercieran represalias sobre los obreros, que se despidieran a cerca de 11 empleados de la Sociedad Explotadora y que no se procediera al desembarco de la tropa que se encontraba en los buques surtos en el puerto, petición que fue diplomáticamente denegada por la autoridad.  Por el contrario, y en virtud de las instrucciones procedentes de Punta Arenas, ese mismo día, desembarcó un contingente militar en Puerto Natales, tomando posición en los lugares considerados como puntos claves de la localidad, ocasión en la cual la Cruz Roja de Hombres hizo entrega de los recintos que se encontraban bajo su control.

 

            Bravo, reestablecido en su cargo y apoyado por la tropa desembarcada, procedió a ejercer un control riguroso de la localidad.  En la estación de trenes procedentes de Puerto Bories hizo un registro minucioso de los obreros en busca de los cabecillas o líderes de la revuelta.  Algunos habían logrado huir hacia la pampa argentina, por lo que los obreros detenidos fueron 27 y tuvieron una menor influencia y protagonismo en los hechos acaecidos hasta entonces.  Relata al respecto Gabriel Bustamante Barría, protagonista de los hechos: “Los marinos esperaban la llegada del tren. Tenían una lista y los iban deteniendo uno por uno. Los alcahuetes habían dado los nombres.  Separaban a los anotados, los llevaban al vaporcito y se hizo el sumario.” ([19]).

 

            El dramático saldo final en bajas de estos hechos fue de 30 víctimas: 10 muertos y 20 heridos, además de 27 obreros detenidos en el marco de un proceso que se les inició el 4 de febrero de 1919 y que duró hasta 1923.

 

Martes 28 de enero

 

            El 28 de enero, se comenzaron a normalizar las actividades, los obreros retomaron sus faenas en los frigoríficos, el comercio reabrió sus puertas y Puerto Natales y Puerto Bories fueron recuperando lentamente su aspecto normal.

 

Es interesante consignar que tres años después, en el proceso llevado contra algunos de los participantes de este movimiento, fueron en su mayoría absueltos por el Juzgado de Letras del Territorio.

 

El conocido abogado de la plaza, Julio Munizaga Ossandón, se ofreció y condujo la defensa legal de los obreros inculpados por esos hechos.

 

El respectivo proceso fue incoado contra 27 dirigentes y obreros de Puerto Natales. En la sentencia definitiva fueron condenados a presidio Froilán y Abraham Vásquez, José Labra, Juan Ruiz y Domingo Miranda, y fueron absueltos los obreros Jorge Ursich, Pablo Díaz, José Espinoza, Juan Flores, Luis A. Ojeda, Ventura Muñoz, Segundo Vera, Gerónimo Svitanich,  Francisco López Hernandez,  Isaías Latorre, Delfín Oyarzún, Martín Romero, José Rossi,  Juan Silva, Eulogio Silva, Atanasio Palomino, entre otros, por falta de mérito para condenarlos.

 

            La autoridad territorial de aquel entonces apeló de la primera sentencia, por lo que el proceso se trasladó de tribunal.

 

A su vez, como se relata en el segundo capítulo de este libro (donde se publican las sentencia de primera y segunda instancia), ésta última, fallada en Valparaíso, en marzo de 1923, declaraba culpables a Luis Alberto Ojeda, Froilán Vásquez, Abraham Vásquez y José Labra por los delitos de atentado contra agentes de la autoridad. ([20]).

 

¿Cómo reaccionó la Federación Obrera de Magallanes ante los sucesos de Natales en 1919? 

 

 

La versión

de la Federación Obrera de Magallanes

de los sucesos de Natales

 

 

El día 24 de enero de 1919, mientras los acontecimientos estaban sucediendo, el periódico “El Trabajo” hizo circular por las calles de la ciudad de Punta Arenas este Boletín, conteniendo una primera versión de los hechos.

 

 

 

Boletín de El Trabajo

 

Los sucesos sangrientos

de Puerto Natales

 

 

“Informaciones particulares que tenemos a la vista nos aseguran que el culpable de los hechos luctuosos habría sido el Administrador Mister Kidd.  Agregan las noticias que el compañero Carlos Viveros, secretario del Sub-Comité de Natales fue muerto de un balazo por el Administrador del Frigorífico de Bories.  Cuatro obreros muertos y 18 heridos.

 

*

 

            Escribimos este Boletín bajo la impresión dolorosa por las noticias llegadas hasta nosotros.

            Los compañeros de Natales se declararon en huelga el Lunes al medio día haciendo peticiones justas por la enorme carestía de la vida.

            Todo se había arreglado satisfactoriamente, y aceptadas las peticiones de nuestros compañeros.

            El movimiento se había desarrollado tranquilo y el Jueves por la mañana los obreros volvían a sus faenas gozosos del triunfo alcanzado.  Pero nadie contaba con el despotismo de del tiranuelo del Administrador Kidd, éste, y cuando todos los obreros se encontraban en su trabajo empezó a despedir obreros sin causa que lo justificara.  El reclamo de nuestros compañeros se hizo sentir, entonces, el maldito, el canalla rastrero de Kidd, se convirtió en una fiera, y no quizo discutir con palabras, sinó con hechos, y esta discusión fue tranquila por parte de nuestros compañeros y la justicia que estos reclamaban exasperó a la hiena de Kidd: desenfundó el revólver y se vió caer al compañero Carlos Viveros muerto de un balazo.

            De nuestros compañeros hay cuatro muertos y 18 heridos.

            De los verdugos hay cuatro muertos y dos heridos y el segundo administrador del Frigorífico de Bories.

            Los nombres de nuestros compañeros caídos son: Carlos Viveros, José Theran, Alejandro Muñoz y Juan Saldivia. Los nombres de los heridos aún no los tenemos.

            Ante estos hechos que enlutan a la organización obrera, protestamos enérgicamente.  Los compañeros caídos son los héroes de nuestra causa.

            Y los verdugos que han mordido el polvo, su caída es la expiación de sus infamias.

            En “El Trabajo” del domingo daremos más detalles.

 

                                                       La Redacción

 

Punta Arenas, enero 24 de 1919.”

 

 

 

Una de las principales reacciones gubernamentales frente a los sucesos de  Natales y Puerto Bories, fue el aumento de la dotación militar destinada al Territorio, con el propósito primordial de garantizar el orden público.

 

La versión más completa desde el punto de vista de los obreros federados, es la que que ofrece el periódico “El Trabajo”, correspondiente al 26 de enero del mismo año. 

 

Obsérvese el lenguaje virulento y agresivo, que caracteriza a este documento.

 

 

LA HUELGA DE NATALES

 

*Sangrientos hechos entre obreros y esbirros.

 

*El secretario del sub-Comité de Natales, Carlos Viveros, es asesinado por el Administrador del frigorífico de Bories.

 

*El despotismo burgués culpable de los sucesos.

 

*El pueblo se hace justicia.

 

 

El dolor lacerado del proletario ha sido más acentuado en los momentos actuales. Ayer no más protestamos indignados por la masacre del 30 de diciembre, cuando ayer se nos viene encima otra escena de derramamiento de sangre obrera.

Nuestros hermanos de Natales cansados de continuar arrastrando una vida miserable lanzaron el grito: de basta ya de injusticias!

La explotación escandalosa de los dioses de la fortuna: Braun y Blanchard, sembraron el hambre y la miseria en el pueblo, y los trabajadores conscientes de sus derechos se levantaron al unísono pidiendo justicia y tasa en la explotación de los vampiros del pueblo.

Fue entonces cuando nuestros compañeros de Natales debido a su nunca desatendida unión y solidaridad triunfaron en sus peticiones porque a los burgueses que se ríen de la miseria del pueblo, los obreros supieron hacerles largar un poco de lo mucho que han robado a los trabajadores.

 

 

EL CONFLICTO

 

Esbozadas las líneas que anteceden corresponde hacer un relato de los sucesos en Natales.

Nuestros camaradas natalinos, alarmados por la situación difícil que los comerciantes mayoristas han creado al pueblo, estudiaron la manera de mitigar el hambre y la miseria que cada día se hacía con más intensidad en el pueblo de Natales.

Al efecto, presentaron un pliego de condiciones a quién correspondió solicitando el rebaje del 40% en los fletes marítimos, el 30% en los artículos de primera necesidad, el 30% en los alquileres de las casas habitacionales, y la jornada de ocho horas diarias en los frigoríficos.

Como de costumbre, las peticiones fueron rechazadas al primer momento y hubieron los trabajadores de declarar la huelga para hacer respetar u conseguir lo que el pueblo pedía.

A la intransigencia de los explotadores, hubo de manifestarse la energía de los trabajadores, y debido a esto, los creadores del hambre de los proletarios, largaban una migaja de lo mucho que han usurpado a los productos.

Pero no faltó un miserable, de esos que se arrastran como serpientes a los pies de los amos, que produjera la dificultad. fue el administrador Kidd que empezó a ejercer represalias con los obreros vueltos al trabajo. Los compañeros reclamaron de tamaña informalidad del administrador, y este ante las razones que esponían los reclamantes, se irritó y se produjo la chispa de los sucesos.

 

EL MISERABLE KIDD MATA A VIVEROS

 

La provocación, la impotencia del administrador ante la aplastante razón de los obreros, le hizo convertirse en fiera, y ocultándose el administrador, disparó un balazo por la espalda a Carlos Viveros, así cayó este compañero, cobardemente asesinado, cayó como los mártires en cumplimiento del sagrado derecho del pueblo.

 

LOS CARABINEROS IZAN UNA BANDERA ROJA EN CUARTEL

 

Al no ser por la salvaje actitud del administrador, todo habría terminado tranquilo, pero a esa actitud cobarde, se unió la de los carabineros que agredieron a los obreros.

Fue el toque de alarma; había sonado la hora para los trabajadores y la hora para hacerse justicia.

Todos los proletarios que en ese momento se encontraban trabajando salieron a la calle a protestar por el salvajismo de los lacayos del capital y de la acometida sanguinaria de los carabineros, rentados por la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego para que defiendan sus intereses y sirvan de verdugos de pueblo.

Reunidos los trabajadores para tomar medidas de defensa, acordaron recorrer la población en señal de protesta.

Antes de llegar la columna al cuartel de carabineros, se vio que se alzaba en el edificio una bandera roja como indicando ¡guerra a muerte! Sin embargo, la columna siguió su camino y al enfrentar el cuartel fueron brutal y cobardemente agredidos por los carabineros.

 

Y SE TRABÓ UN COMBATE QUE DURÓ 6 HORAS

 

La agresión había partido de los feroces carabineros, y justo era que los trabajadores se defendieron del vil atropello.

Los carabineros se atrincheraron en el cuartel y disparaban contra el pueblo que se defendía como león.

En lo más regio del combate surgió la Cruz Roja, ya que toda autoridad había desaparecido, y pudo atenuar la indignación del pueblo.

La lucha había durado desde las 2 de la tarde hasta las 8 de la noche.

 

LOS REHENES

 

Desde ese momento el pueblo se constituyó en la única autoridad, porque exigió que los carabineros, que por desgracia quedaron vivos, fueran desarmados y en calidad de detenidos.

A los carabineros, el pueblo, los ha reducido a la impotencia y espera el momento de hacerse justicia.

 

EL PUEBLO DE NATALES ESTÁ DE PIE

 

Todo el pueblo se encuentra de pie y está dispuesto a no volver a la faena hasta mientras tanto no se le haga justicia.

 

LOS CULPABLES PAGAN SU DELITO

 

En el fragor de su combate sostenido por el pueblo, en la lucha titánica que se originó, empezaron a arder las cosas de los culpables: el edificio de Braun y Blanchard quedó reducido a escombros.

Con algo saldaron todo el perjuicio y miseria que ha ocasionado al pueblo que los enriqueció.

 

UNA COMISIÓN

 

Con el objeto de solucionar las dificultades suscitadas en Natales y poner arreglo a las divergencias ha partido a ese pueblo una Comisión de la Federación compuesta de tres compañeros, porque lo que se ve los natalinos debido a los ultrajes que por tantos años han soportado han perdido toda noción de reconocimiento de las autoridades.

La comisión partió ayer a mediodía a ese pueblo y va en unión de los delegados que de esa vinieron.

 

LAS VÍCTIMAS

 

Muertos

 

Resultaron inmolados en esta lucha formidable los siguientes compañeros: Juan Saldivia A., José Therán, Carlos Viveros y Alejandro Muñoz.

 

Heridos

 

José Espinoza, Pedro Ruiz, José Labra, Ramón Mansilla, Ignacio Torres, Hidalgo Vargas, Alfredo Vásquez, Enrique Espinoza, Manuel Catelicán, Abraham Vásquez, Pedro Pérez, José Chodil, Juan Ruiz P., José García, Isaías Latorre V., Ignacio Millalonco T., José Gálvez.

De los verdugos de uniforme, los carabineros, cayeron 4 muertos debido a las balas vengativas del pueblo.

También se encuentran dos heridos, y un lacayo de los capitalistas, el segundo administrador del Frigorífico de Bories.

 

LA MANIFESTACIÓN DE DUELO

 

La Federación Obrera, en conocimiento de los sucesos acaecidos en Natales, acordó en asamblea que celebró al efecto, declarar el paro general por 48 horas en señal de protesta y efectuar un Comicio.

 

EL MEETING

 

Todos los compañeros respondieron como un solo hombre al llamado que se les hacía, el movimiento en la ciudad se paralizó totalmente. El comercio también cerró sus puertas adhiriéndose a la manifestación de los trabajadores.

Tenemos que hacer una escepción, la Casa Braun y Blanchard mantuvo sus puertas abiertas hasta mediodía.

Los culpables se mofaban de la causa de los trabajadores!

Una concurrencia de trabajadores como nunca vista se reunió a las 2 de la tarde de ayer en el local de la Federación Obrera, poco después partía la columna con dirección a la Plaza, llevando estandarte de la Federación, enlutado, y un cartel grande que decía:

“Pedimos la prisión del asesino del compañero Carlos Viveros. Nos hacemos solidarios a las peticiones de los compañeros en huelga en Natales”.

Llegada la columna a la plaza, se inició la tribuna por compañero Jorge Olea, a lo que le precedieron varios compañeros en el uso de la palabra.

 Todos los oradores lanzaron su verbo de protesta, todas las expresiones de los oradores fueron el fiel reflejo de lo sucedido.

Terminando la manifestación, la columna recorrió las calles de la ciudad en señal de protesta. Se pudo ver con satisfacción que todo el pueblo, casi, se encontraba reunido.

La burguesía habrá podido pesar la unión del pueblo, de ese pueblo que siempre se encuentra unido en la alegría, en el sacrificio y dolor.

La potencia de la organización obrera está haciendo temblar a todos los perros hidrófobos que muerden a los obreros”.  ([21])

 

 

Otras versiones y lecturas

de los sucesos de Puerto Natales

 

 

Al tratar de dilucidar las causas de este inédito acontecimiento en la historia social de Magallanes, no cabe menos preguntarse: ¿y qué pedían los trabajadores?

 

El periódico en inglés “Magellan Times” de Punta Arenas, consigna en detalle las demandas de los obreros, en los siguientes términos: “Jornada diaria de ocho horas de trabajo; reintegro de dos trabajaores que habían sido despedidos; reducción de los fletes marítimos en un 40%; rebaja de un 30% en todas las mercaderías expendidas por Braun & Blanchard en  Natales”. ([22]). 

 

Hay que agregar aquí que, después de haberse prometido la rebaja mencionada del 30% en los artículos de primera necesidad vendidos en la casa Braun & Blanchard de Puerto Natales, el día 23 en la mañana aparecieron en una pizarra expuesta en la entrada de dicho local ¡aumentados en un 30%!.

 

En el libro “Los sucesos de Santa Cruz 1919 a 1921” de Edelmiro Correa Falcón, a su vez, se lee el siguiente suscinto relato de los hechos de enero de 1919 en Natales: “Huelga revolucionaria en Magallanes.  El 24 de enero de 1919, el Interventor Pozzo recibió una comunicación urgentísima del Gobernador de Magallanes (Chile) Coronel Contreras Sotomayor, en la cual le informaba que se había declarado una huelga revolucionaria en Punta Arenas y Puerto Natales y como no disponía de elementos para restablecer el orden en esta última población, donde habían ocurrido hechos sangrientos, le rogaba destacar alguna fuerza a la frontera cercana a Natales para impedir que los revoltosos cumplieran con el propósito de internarse armados en territorio argentino.  Sin pérdida de tiempo el Interventor Pozzo dispuso que el Jefe de Policía y titular de la Guardia de Cárcel, D. Diego E. Ritchie, saliera con el efectivo disponible de 40 hombres, en camiones cedidos por particulares, e impidiera la incursión de la gente armada a nuestro territorio.  Mientras tanto, la custodia de los presos de la cárcel de Río Gallegos fué confiada a los ciudadanos de la población que se ofrecieron para reemplazar momentáneamente a los encargados del servicio.  La presunción del Gobernador de Magallanes no se cumplió por la premura con que la Intervención dispuso enviar las fuerzas a la frontera, pero el señor Ritchie debió acceder al pedido del Mayor Bravo que se encontraba en la estancia Rospentek (territorio argentino), para que lo acompañara hasta Natales, donde retomaría su cargo de Subdelegado y así se hizo.  El mismo día llegaron tropas del Ejército chileno a esa población y nuestra fuerza dió por terminada su misión y regresó a Río Gallegos.” ([23]).

 

En cuanto a la Comisión de Alcaldes de Punta Arenas, el tema de la revuelta obrera de Natales y Bories, dió ocasión a una breve mención explicativa en la que el Gobernador del Territorio Luis Conteras Sotomayor, informó de la tardía reacción del gobierno frente a las demandas obreras. 

 

Así, en la Sesión 121 Extraordinaria del 21 de enero de 1919, el Gobernador informó a los señores Alcaldes de Punta Arenas, en los siguientes términos: “Da cuenta, además, el señor Gobernador que la huelga de Natales está solucionada, quedando pendiente solo lo que se refiere a los artículos de consumo.  Pide que la Comisión de Alcaldes envíe a esa población mercaderías de primera necesidad para cuyo efecto propone conseguir un escampavía. Así se acuerda.” ([24]).

 

Sin embargo, resulta evidente que nada se hizo a este respecto, porque en la Sesión 122 Ordinaria del 3 de febrero de 1919 de la Comisión de Alcaldes de Magallanes, aparece la siguiente referencia: “…El Señor Gobernador expone que en vista de la escasez de alimentos que existe en Puerto Natales con ocasión de los últimos lamentables sucesos, envió el 1° de febrero a esa población en el vapor ‘Alejandro’ 30 sacos de frijoles, 10 sacos de azúcar, 20 cajones de nafta y 50 cajones de parafina.  Todo esto consiguió comprarlo a precio de costo y enviarlo sin pagar flete, para que en Natales sea expendido a bajo precio por cuenta de la Subdelegación respectiva…” ([25]).

 

Por otra parte, no deja de ser sorprendente -por lo circunspecta y distante de los hechos- la visión que de estos sucesos se trasluce en el siguiente párrafo extraído de la inédita Memoria y Balance de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, propietaria del Frigorífico Bories, y presentada a la Asamblea General de Socios del 12 de septiembre de 1919.

 

 

 

“SOCIEDAD EXPLOTADORA

DE TIERRA DEL FUEGO

 

Memoria que el Consejo Directivo presenta a la Asamblea General Ordinaria

de accionistas en 12 de septiembre de 1919

 

… … …

 

OBSERVACIONES GENERALES.

 

El invierno de 1918 fué excepcionalmente riguroso, y ocasionó una mortandad extraordinaria de lanares, en la época anterior a la esquila, y una pérdida considerable de animales vacunos; hubo gran sequía en las estaciones siguientes, lo que impidió aumentar la dotación de los campos; y el invierno del corriente año se ha presentado benigno, aunque muy lluvioso.

 

El estado del ganado es plenamente satisfactorio.

 

Las faenas del campo se desarrollaron en condiciones normales; no así las del Frigorífico de Bories, que sufrieron algunas perturbaciones, y que se paralizaron, por último, a causa de un incendio ocurrido el 24 de febrero.

 

Este desgraciado suceso, por una parte, y por la otra, y principalmente, el menor precio de la lana y el menor rendimiento de la esquila, han originado una gran reducción en las utilidades de este año, con respecto a las del balance anterior.”([26]).

 

            Es decir, ¡para el Directorio de la Sociedad Explotadora, los graves hechos de Puerto Bories, no fueron más que “algunas perturbaciones”!

 


[1]Díaz y Contardi, op. cit., p. 23.

[2]MT, 29.01.19.

[3]Cid, P.: Sucesos del 23 de enero de 1919 en Puerto Bories y Puerto Natales. Rev. Impactos N° 79. P. Arenas, 1996, p. 6.

[4]Cid, P.: op. cit., p. 7.

[5]Díaz, J.; 1994, p. 43.

[6]Cid, P.: op. cit., p. 7.

[7]Cid, P.: op. cit., p. 7.

[8]Cid, P.: op. cit. pp. 7-8.

[9]Díaz B., J.; 1994, p. 43.

[10]Citado por P. Cid, op. cit. p. 8.

[11]Díaz B., J.; 1994, pp. 42-43.

[12]LU-RG, 6.02.19.

[13]Díaz B., J.; 1994, p. 43.

[14]Vicuña, C.: La tiranía en Chile. s/f; citado por Cid, P. op. cit. pp. 9-10.

[15] LU-RG, 6.02.19.

[16] LU-RG, 6.02.19.

[17] LU-RG, 6.02.19.

[18] Díaz B., J.; 1994, p. 44.

[19] Díaz B., J.; 1994, p. 44.

[20]EM, 25.04.23, p. 5.

[21]ET,  26.01.19.

[22]MT, 29.01.19, citado por J. Díaz, op. cit., pp. 44-45.

[23]Correa Falcón, E.: Los sucesos de Santa Cruz: 1919 a 1921. Río Gallegos, p. 7.

[24]AM-PA: Boletín Municipal de la Comisión de Alcaldes de Magallanes.  Actas de Sesiones. Año 1919, p. 7.

[25]AM-PA: Boletín Municipal de la Comisión de Alcaldes de Magallanes.  Actas de Sesiones. Año 1919, p. 10.

[26]ASETF.  Memoria y Balance, 1919, p. 2.

Manuel Luis Rodríguez U.

 

Lea y descargue aquí una versión actualizada de este ensayo, en formato PDF:

LA REVUELTA OBRERA DEL FRIGORIFICO BORIES Y PUERTO NATALES EN 1919

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17 pensamientos en “La revuelta obrera de Puerto Natales en 1919 – Un aporte a la historia de los trabajadores de la Patagonia”

  1. cuando el Estado de Chile entregó a las grandes firmas ganaderas las enormes extensiones de pampas, en Magallanes y en la Tierra del Fuego, el “contrato” significaba que esas empresas debían cancelar al Estado 1 peso por hectárea.

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  2. La explotación atroz de riqueza de la Patagonia, a ambos lados de la cordillera, significó lo mismo de siempre: destrucción de recursos naturales, exterminio de etnias originarias, pobreza para la mayoría de obreros y trabajadores de la esquila, los campos y los frigoríficos. Se repite la historia una y otra vez, también en Santa María de Iquique: muerte de trabajadores que luchan en justicia, ejércitos regulares defendiendo los intereses de unas pocas familias que actuaron como latifundistas en pro del “desarrollo y progreso”. Visiten la patagonia chilena y vean el resultado. No hay tal desarrollo, ahí están los descendientes de los estancieros y ganaderos, no hay actividad productiva fabril, sólo explotación de recursos (ahora minería), y…¡ah si!, una bonita casa museo “donada” por las familias Menéndez y Braun, a cambio de las miles de hectáreas que se apropiaron en negocios truchos a precio de saco de papas…

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  3. Interesante el relato, lástima que no se recreó la historia antes, ojala esto se hubiera hecho en los años 60, con el testimonio de un gran número de los participantes de lo sucedido. El diario Unión de Río Gallegos, no era lo más imparcial que digamos y seguro el dato de obreros marchando a incendiar instalaciones de Cerro Castillo es mentira, basta leer La Patagonia Rebelde de Osvaldo Bayer. De todas maneras es un aporte, sin dudas.

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  4. Muy completo el Articulo tanta necesidad que hace de recuperar nuestra Historia Patrimonial Regional que aoorta identidad a nuestra Esforzada Región y que demuestra lo duro de sus inicios……… Felicitaciones

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  5. esta publicado solo en la web. Soy sociologo, cientista político y académico en la Universidad del Mar y la Universidad Santo Tomas de Punta Arenas.

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  6. Lo felicito por el trabajo que realiza.Soy natalino y mi padre inmigrante sirio presenció los sucesos que Ud relata. Estoy preocupado por revitalizar la labor de los inmigrantes en la construción de la patagonia chileno-argentina.
    Su libro aun no tiene editorial¿cómo puedo citarlo en la bibliografía?.Lo felic ito de nuevo. Atte Alay

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  7. Debo felicitarlo por la calidad de su articulo. Como profesor de Historia y CCSS he leido mucho al respecto y estoy enmarcado en un proyecto de reconocimiento al legado de estos obreros para la ciudad de ciudad de P.Natales. De seguro sabrá de mi en un futuro proximo.

    Nuevamente le entrego mis felicitaciones

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  8. soy hija de un esquilador de estancia 1930 1973 y le puedo de
    cir que en pais de lana dormian en colchones de paja….vacaciones 1 vez por año…asi no lo conoci mucho a bientotgina…bisou.

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  9. El reconocido historiador argentino Osvaldo Bayer escribió este articulo sobre la Semana Tragica de 1919, en el diario Página 12:

    La íntima alegría: no hay olvido para aquellos hechos donde se trató de apagar el Derecho a balazo limpio en vez de aplicar los argumentos de la razón. La Semana Trágica de enero del ’19. Otro aniversario más, sí, cuántos años. Cuántos muertos por lo justo. No vamos a discutir ahora si fueron mil o seiscientos los obreros muertos. Lo triste, lo trágico es que se tergiversó todo, se hizo valer como siempre o, como casi siempre, la historia oficial. No eran ni “perturbadores extranjeros” ni “rusos” ni “terroristas” como los medios oficiales y del poder trataron de disfrazar el crimen. Eran obreros que querían tener los derechos de la dignidad y de la vida: las sagradas ocho horas de trabajo. Los panaderos y los yeseros ya habían conseguido –por su lucha– las ocho horas en 1898, los metalúrgicos, en 1919, todavía trabajaban nueve horas por día. Por eso la huelga y por el lugar de trabajo para los despedidos. Dignidad y Justicia. La respuesta del poder fue bala y más bala. Con los uniformados de siempre. Esta vez ya con la ayuda de los muchachos del barrio Norte, las guardias blancas, la llamada después “Liga Patriótica Argentina”. Salieron a matar “anarquistas, rusos, judíos y enemigos de la Patria”. Las calles de Buenos Aires quedaron teñidas de sangre obrera.

    Pero el mismo gobierno represor tuvo que reconocer la injusticia y días después se les dio a los obreros lo que pedían. ¿Por qué entonces tanta violencia desde el poder? ¿Por qué además de los muertos, los 1500 obreros presos? La firma del ministro del Interior en las cláusulas de la solución del conflicto deja en claro que la razón estaba del lado obrero. Eso sí, esa razón se había pagado con sangre de los explotados. Pero luego de la matanza pasó a ser un tema del cual no se habla. Cuando muchos años después tratamos de que los terrenos donde había comenzado el drama –los de los establecimientos Vasena, que habían sido demolidos– pasaran a llamarse “Parque Mártires de la Semana Trágica”, justamente el dirigente Augusto Vandor se opuso y propuso llamarla “Plaza Martín Fierro”. Nombre que hoy lleva. Claro, del pasado no se habla porque estaban involucrados Yrigoyen, los radicales, el ejército y personajes de la “guardia blanca” que luego pasaron a ser próceres: Manuel Carlés, el Perito Moreno, el cura Miguel D’Andrea e, infaltable, el estanciero Martínez de Hoz, hijo de aquel presidente de la Sociedad Rural que recibió de Roca 2.500.000 hectáreas de la tierra donde vivían antes los pampas y los ranqueles, bisabuelo del murciélago que luego fue ministro de Economía de la dictadura de la desaparición de personas. Toda una estirpe familiar heredera del autollamado “liberalismo positivista” del roquismo.

    Bien, esta semana se recordó a los obreros mártires de las ocho horas de trabajo. Entre las organizaciones que propiciaron el acto estaban la Federación Libertaria Argentina, la FORA –la más antigua de las organizaciones obreras– y la Biblioteca José Ingenieros. El culto de la utopía a través de la dignidad.”

    Manuel Luis Rodríguez – rodriguez1949@gmail.com

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  10. Se conoce como la Semana Trágica a una serie de disturbios sociales y políticos que sucedieron en Buenos Aires en enero de 1919. Para esa época estaba viva entre los obreros en el mundo la llama política e ideologica de la revolución social; corrientes de pensamiento revolucionario marxista y anarquista habían llegado a las costas del Río de la Plata de la mano de la abundante inmigración europea. Las recientes experiencias de la Revolución Mexicana y la Revolución Rusa eran además vistas como un estímulo por los obreros y como una amenaza por las clases dominantes. Simultáneamente, se daba en Argentina un incipiente proceso de industrialización en forma paralela al modelo agroexportador imperante, lo que permitió la formación de un proletariado urbano formado principalmente por los trabajadores inmigrantes desde Europa.

    Los sucesos comenzaron el 7 de enero de 1919 con una huelga en los Talleres Metalúrgicos Vasena en la Ciudad de Buenos Aires, que se encontraban donde hoy se encuentra la Plaza Martín Fierro (Barrio San Cristóbal). Los huelguistas reclamaban la reducción de la jornada laboral de 11 a 8 h, mejores condiciones de salubridad, la vigencia del descanso dominical, el aumento de salarios y la reposición de los delegados despedidos. La empresa intentaba seguir funcionando con obreros rompehuelgas, crumiros (carneros) provistos por la Asociación del Trabajo, una asociación patronal. Un disturbio entre los obreros en huelga terminó con la intervención de la policía, que disparó con armas largas contra la multitud. Los disturbios y las manifestaciones obreras no tardaron en extenderse a las zonas cercanas, con rotura de vidrios y levantamiento de adoquines de las calles. El saldo fue de cuatro obreros muertos y más de treinta heridos, algunos de los cuales fallecieron después.

    En repudio a este hecho las asociaciones obreras del momento, la Federación Obrera Regional Argentina del IXº Congreso (FORA del IXº), socialistas, comunistas y sindicalistas revolucionarios y la Federación Obrera Regional Argentina del Vº Congreso (FORA del Vº), anarquistas, propiciaron una huelga general que se dio a partir del día 9 de ese mes. Desde las 15:00, numerosos obreros se convocaron para asistir al entierro de los asesinados el día 7. A las 17:00, llegaron al Cementerio de la Chacarita de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, mientras se oía el discurso de uno de los delegados, un grupo de policías y bomberos armados abrió fuego sobre la concurrencia. El diario La Prensa contabilizó 8 muertos, el diario socialista La Vanguardia elevó la suma a más de cincuenta. Este incidente marcó el inicio de una lucha desordenada y caótica contra la policía.

    De entre las clases altas surgieron grupos paramilitares, como la llamada Liga Patriótica Argentina, creados para defender los valores conservadores, la tradición y fundamentalmente la propiedad privada.

    Estos grupos no dudaron en perseguir y matar a dirigentes obreros, anarquistas, pero también arremetieron contra todo aquel que pareciera extranjero. Así, apalearon y detuvieron a judíos, rusos, polacos y alemanes, entre otros. El caso de los judíos fue notorio por el alto grado de antisemitismo de estos grupos derechistas argentinos. Según fuentes obreras (por ejemplo, del periódico ‘La Vanguardia’ del 14 de enero), el saldo de la Semana Trágica fue de 700 muertos y 4.000 heridos. De la pequeña comunidad judía argentina hubo 1 muerto y 71 heridos. “El barrio judío de Once fue atacado con saña por las bandas patrióticas que se dedicaban a la “caza del ruso”. Allí fueron incendiadas sinagogas y las bibliotecas Avangard y Paole Sión. Los terroristas de la Liga atacaban a los transeúntes, particularmente a los que vestían con algún elemento que determinara su pertenencia a la colectividad. La cobarde agresión reaccionaria y conservadora no respetó ni edades ni sexos. Los “defensores de la familia y las buenas costumbres” golpeaban con cachiporras y las culatas de sus revólveres a ancianos y arrastraban de los pelos a mujeres y niños”.

    La semana trágica argentina es un preludio de las matanzas obreras que ocurrieron algunos meses despues en la Patagonia austral a manos del Ejército argentino y las mismas Ligas Patrioticas reaccionarias.

    Espero que estos datos te sirvan. Manuel Luis Rodríguez.

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  11. el texto aqui publicado forma parte de un libro inédito titulado “Historia del Trabajo y los Trabajadores en Magallanes y la Patagonia, 1843-1973”, algunos de cuyos capitulos he difundido en esta misma página. Ese libro de texto es el resultado de 12 años de investigación en bibliotecas y archivos de Inglaterra, Francia, Argentina y Chile. Soy de profesión Sociólogo de la Universidad Católica de Lyon (Francia) y Cientista Político de la Universidad de Paris, Sorbonne, Francia. Actualmente soy académico en la Universidad Tecnológica de Chile, INACAP, sede Punta Arenas en las carreras de Ingeniería en Negocios Internacionales y Administración de Empresas Turísticas. Gracias por su mensaje. Manuel Luis Rodríguez U.

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  12. Señor Rodríguez, me gustaría saber si lo publicado por Ud., obedece a algún estudio para publicación a algún diario, revista o solo la web. Además necesito saber su profesión (todo esto porque tomé sus escritos para realizar un trabajo), necesito su información por favor. Gracias
    Eliana Miranda

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  13. ¿Qué es lo que no le gusta? ¿Que los obreros del frigorífico Bories de Natales, cansados de tanta explotación y atropello, hayan recurrido a una revuelta armada y se hayan tomado el pueblo de Natales para que se oigan por fin sus reclamos, o la forma cómo están relatados los hechos en este artículo?. Manuel Luis Rodríguez U.

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