RACCONTO
RACCONTO
Buenas tardes… a casi todos.
Vengo del siglo pasado, pero, no se preocupen, solo estaré aquí unos breves momentos.
Vengo del siglo XX, pero en realidad voy camino del siglo XXII, pero no estoy muy seguro que quieran acompañarme…en fin, ustedes verán…
En realidad no vengo a hablarles de mí. ¡Sería una soberana lata…!
Vengo a contarles algunos aspectos de la vida de un amigo muy cercano. Alguien que acaso debería nombrar “mi mismo”, pero si mis palabras se convierten en un relato, como esos que escriben siempre sus biografías los propios individuos que la han vivido, vendría siendo una especie de “mimismamiento”. Y solo pueden mimismarse los mimismos, cosa que encuentro de una obviedad insoportable…
Dado el perfil de mi amigo, habría que inventar otra nueva palabra para referirnos a una suerte de “anti-mimismamiento”, porque creo que no me sirven los criterios de clasificación que se usan normalmente: alto pero no tanto, gordo feliz consigo mismo, cocinero aficionado y curioso, entusiasta atleta de las lecturas, caucásico, dispendioso con los dineros, optimista desde siempre, estudioso sin limite, crítico hasta la mordacidad, irónico hasta la insolencia, huidizo del sol, enemigo de las playas, empedernido optimista, enamorado del amor, escuchador de música clásica, adorador de la rubias de estatura elevada, esclavo inmediato de las colorinas naturales, adversario de las corbatas, caminador cansable, vestuario negro con boina vasca, voz tronante cuando quiere y aterciopelada cuando puede, calza lentes para leer libros en francés, bloguero hasta el final, en realidad, me van a disculpar, pero no tengo manera de clasificarlo…
Pues bien, Manuel Rodríguez (porque de él es que estoy hablando…) no es de esos tipos que se dejan “mimismar” tan fácilmente.
Esta es la foto más antigua que he logrado encontrar del personaje, tomada hacia el año 1952, a los 3 años de edad junto a su madre Rosalía Uribe…
Es un individuo algo duro, aparentemente sociable, pero hosco de naturaleza. Por lo tanto que lo conozco, es un intelectual algo arrogante, teórico insalvable y sin pena ni gloria, orgulloso de sus prerrogativas y muy sensible, leal hasta la muerte con sus amigos, cariñoso con quienes son cariñosos con él, exigente consigo mismo y con quienes le rodean. Por lo que lo he visto actuar, creo que es de esos Tauros implacables, lento como los bueyes, pero al final llega; perseverante, fiel con quienes son fieles con él, de ideas fijas, pertinaz, mordaz y sarcástico con sus enemigos; vengativo hasta el final de los agravios; con quienes han tocado su orgullo, la palabra perdón no existe en su diccionario; lleva en la sangre una incendiaria mezcla de español (su abuelo paterno), de italiano (su abuela paterna), de argentino (su padre y sus tíos) y de chileno sureño (su madre).
Viene él del siglo XX. Y aquí debiera sonar la música inconfundible del tango “Cambalache” que le cautiva en el silencio de las tardes magallánicas.
Viene del siglo de las grandes revoluciones y en realidad sus orígenes genéticos se remontan un abuelo español de La Coruña, España, vienen de la región salteña argentina, hunden sus raíces en la húmeda soledad de los bosques de Llanquihue y se pierden en alguna perdida primavera de los años cincuenta en el puerto de Punta Arenas.
Su padre era un argentino insólito, aventurero, orgulloso y entrador, canchero, lector empedernido, aficionado al juego de las cartas y al juego del peligro en la vida. Vivió Ricardo pocos años en Chile antes de huir en busca de su propio destino antes que la represión anticomunista en Chile lo pusiera en la carcel, vagó por los desiertos del estado de Hidalgo en México, por las calles sucias de Ciudad de México, donde conoció a principios de los años 53 ó 54 a un doctor argentino en busca de aventuras intensas llamado Ernesto y a un abogado cubano algo arrollador llamado Fidel. Pero Ricardo Rodríguez, optó por quedarse en México y partir a Nicaragua en busca de otras revoluciones y otros dictadores que derrocar…
Me cuenta mi amigo Manuel que padre e hijo solo se encontraron por carta más de 30 años después de la partida del progenitor, solo cuando el ya cursaba a los 24 años la brutal escuela de la relegación en Chillán, después de 3 años feroces en el campo de concentración de isla Dawson y en otros regimientos de la dictadura. Y encontró por carta a su padre, en medio de los feroces combates de la guerrilla sandinista en Nicaragua, donde Ricardo Rodríguez peleaba y colaboraba como un combatiente internacional más.
Pero, retrocediendo hacia la adolescencia, debo decir que el jovencito aquel, colorin de mechas, rebelde de conducta, insurrecto de ideas e insolente de labios, siempre fue un lector sin descanso y sin límites. Su primera mesada no fue ni para bicicletas ni pelotas de futbol ni pantalones pata de elefante ni camisas rosadas con cuello de punta redonda, como se estilaba en los sesenta floridos: simplemente el joven se compro una enciclopedia de 12 volúmenes y dos diccionarios… a los 14 años de edad…! O sea, un libro por cada año de vida que tenía…
Llevó con estoicismo los sobrenombres que le colgaron sus compañeros de liceo: “Cabeza de incendio”…”Cabeza de zanahoria”… e incluso le llegaron a espetar alguna vez sus compañeros de curso como “Guerrillero de biblioteca”…o “Revolucionario de café”, pero el apodo que mas permaneció fue el de “Sobaco ilustrado”… porque siempre llevaba un libro bajo el brazo…
A los 15 años el joven practicaba discursos en la sala de baño de su hogar, hablando y gesticulando horas y horas delante de un gran espejo. Había leido los discursos de Demóstenes y conocía de la retórica griega y latina… A los 16 años aprovechaba las salidas al campo o a la playa para alejarse del grupo y ponerse a practicar su oratoria delante del ruido de las olas del estrecho de Magallanes…hasta que su tono de voz lograba superar el bramar de las olas…
Aquí, en esta parte de la conversación debiera sonar el tango “Volver”, el único tango que tiene la virtud extraña de provocarle lágrimas en silencio, lo que lo hace pensar que esa música y esa letra produce su misteriosa conexión última, primordial y definitiva con Ricardo Rodríguez Cassadey…su padre…
El día que ese jovencito de larga melena se casó, llegó a su nuevo domicilio con una pequeña maleta con ropa, un bolso conteniendo zapatos y 12 cajas repletas de libros…Rosa Roa Labrín, la esposa de mi amigo, nunca imaginó ese 24 de diciembre de 1971, los más de 30 años aventurosos, sobresaltados y poco convencionales que habría de vivir…
La vida de aquel joven rebelde transcurrió desde el liceo entre bibliotecas, reuniones políticas, discursos, manifestaciones estudiantiles, marchas por el centro de Punta Arenas, tomas del colegio, declaraciones públicas y entrevistas en las radios de la ciudad.
Había que ver la cara de alivio de los profesores del Instituto Comercial el día que egresó con su titulo de Secretario Ejecutivo Bilingue.
Pero, como casi todos saben, el tiempo no transcurre como una línea recta, sino como una espiral retorcida e impredecible, que gira desordenado como un reloj que ha perdido el control de su minutero y su secundero…
Habrían de pasar muchos años antes que el hombre tuviera la oportunidad de viajar a estudiar a Europa. A los 34 años comenzó a estudiar Ciencias Sociales y Sociología en Lyon (Francia) y después emprendió el camino de la Ciencia Política en la Universidad de Paris, Sorbonne. Estudio tambien allá en Francia, Geopolítica, Prospectiva y Teoría Estratégica y sin duda se quedó marcado para siempre, con un examen extraordinario de amor apasionado.
El hombre tiene dos hijos: uno en Chile y otra en Francia. El hijo -lo mas cercano y entrañable que tiene- se llama Ricardo como su abuelo y su hija se llama Alexandra.
Vivió la crisis de los cuarenta como solo la viven los que llegan a los cuarenta con la certeza absoluta que la vida apenas recién está comenzando para vivirla a toda pasión y a todo horizonte. Cuando cumplio esos 40 años de vida escribió el testamento intelectual mas insólito que podría habersele ocurrido y dijo “ahora comienzan los siguientes cuarenta años de mi vida”.
Le encantan la música clásica (aunque ahora lo he visto incursionando en YouTube a la búsqueda de música árabe…), los buenos libros, los vinos Chardonnay, las conversaciones enjundiosas, las cazuelas de vacuno, los curantos en olla, las pastas italianas, los quesos, los quesos, los quesos… y podría pasar un semana entera comiendo empanadas sin aburrirse. Adolesce de una debilidad irresistible por los chorizos, las longanizas y las vienesas.
El otro día mi amigo me sorprendió cuando me dijo que había tenido tres vidas anteriores, y eso que es un ateo irreductible…: su primera vida anterior se cree que fue secretario escribiente de Nicolo Machiavelli en Florencia, entre 1518 y 1521; su segunda vida anterior probablemente la vivió en 1789 en Francia, donde anduvo mezclado en los terribles momentos iniciales de la revolución francesa, presuntamente como redactor de panfletos y de libros revolucionarios junto a Maximiliano Robespierre; y su tercera vida anterior al parecer fué amigo personal y ayudante escribiente del joven abogado don Manuel Rodríguez Erdoiza y Herrera, en los turbulentos años de la guerra de la independencia entre 1813 y 1818…allá en Chile…
Cuando cumplió los 50 años, mi amigo dijo orgullosamente ”ahora comienzan los siguientes cincuenta años de mi existencia” y ustedes no me van a creer que cuando cumplió los 60 años de vida (pocas semanas atrás), escribió en su agenda “prepárense, porque ahora comienzan mis siguientes 60 años de vida…”
No hace mucho tiempo pude conocer su biblioteca.
Lugar silencioso donde conviven en aparente armonía Carlos Marx con Karl von Clausewitz, Federico Engels con Ernesto Guevara, Rosa Luxemburgo con Madeleine Grawitz, Jean Jacques Rousseau con Emile Durkheim, René Descartes con Tsun Tzu, Alexandra Kollontai con Luis Althusser, Nicos Poulantzas con Celso Furtado, Tomás Moulian con Juan Pablo Cardenas, Aristóteles con Jorge Larrain, Henry Kissinger con Julio Cesar, Nicolai Boukharine con Antonio Gramsci, Jurgen Habermas con Franz Hinkelammert, Hugo Fazio con Joseph Stiglitz, Ignacio Ramonet con Maurice Duverger, Georges Burdeau con Raymond Aron…
Le fascinan la historia de las guerras, la historia política, las historias de los movimientos obreros y sindicales, la historia de los pueblos.
Nada más saliendo de su biblioteca me topé con Vladimir Ilitch Lenin y Harold Laswell, y Jean Leca andaba preguntando por Pierre Bourdieu…
Como intelectual insalvable y desde la Ciencia Política, mi amigo Rodríguez se sitúa dentro de la escuela del realismo político, filiación intelectual poco apreciada por liberales, conservadores y tradicionalistas, aunque conserva fuertes lazos con el marxismo. Hoy, su dedicación principal es la actividad académica en una universidad allá en Punta Arenas, en el extremo austral del planeta. Pero él me dice que en realidad, actualmente ya no hace clases, sólo se dedica a impartir sabiduría…
Esta es la foto más actual que he logrado encontrar de este personaje, tomada a principios del año 2009….
Y en materia de ideas, y a la edad que lleva, este amigo de sus amigos, ha hecho el camino exactamente a la inversa de aquellos jovenes rebeldes y hippies de su edad. Porque Manuel es un sesentón de los sesenta: solo que en la época hippie aborrecía a los Beatles y consideraba insulzos, pequeñoburgueses y alienados a todos esos melenudos fumadores de marihuana que poblaron Woostock y que se hacían llamar “coléricos”…
Entonces, mientras muchos de sus contemporáneos comenzaron en la roja izquierda en los sesenta, tomaron un color suave rosado en los setenta, se volvieron amarillos o socialdemocratas en los ochenta, y se pusieron definitivamente “renovados” en los noventa, y se hundieron finalmente en los pantanos del neoliberalismo a principios del siglo XXI, mi amigo, como buen rebelde con causa -oh sorpresa!- comenzó demócratacristiano en los sesenta, se hizo cristiano de izquierda en los setenta, se volvió rebelde y resistente antidictadura en los sombríos años ochenta, esperó que se calmaran las aguas y dudó de algunas certezas en los noventa, pero pocos años después que se vino abajo el muro de Berlín -y contra todo pronóstico- se fué aún más a la izquierda, de manera que hoy lleva su carnet comunista en el bolsillo izquierdo de la chaqueta, y saluda a todos sin distinciones con la más ancha y tranquila sonrisa del mundo.
Y de ahí no lo moverán ni aunque se derrumbe la cordillera de los Andes…
En alguna conversación que tuvimos los dos hace un par de años, mi amigo Manuel, siempre en busca de novedades y sujeto fascinado con la tecnología, me contó que llevaba un weblog llamado COYUNTURAPOLITICA y otros cuatro o cinco weblogs más, donde vierte su interés por el análisis político y donde se dedica a expresar puntos de vista críticos y reflexiones sobre la actualidad de la región de Magallanes y de Chile, junto a otros numerosos amigos blogueros.
Por si no han tenido la ocasión de leer ese weblog, les doy el URL para que puedan visitarlo: http://coyunturapolitica.wordpress.com … no le digan que yo les dí la dirección, pero leanlo y después me cuentan…
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CARTAS Y DOCUMENTOS PERSONALES
Interrogaciones y certezas – Lyon (Francia), mayo de 1989.
Aquí me estoy interrogando a mi mismo, despejando el sendero de las incertezas, para aproximarme a otras certezas.
Provengo de las certezas impartidas por la tradición y la costumbre, incluso de las afirmaciones perentorias de la creencia religiosa que tanto invade nuestras mentes y nuestros subconcientes.
Pero he aqui que me rebelo y me revelo.
Creo y digo lo que creo.
Solo existe la materia.
Solo existe la materia pensante.
El ser humano es una vida unica e irrepetible que nace, vive y muere. No existe la trascendencia. Los dioses son una invención humana, son un espejismo del futuro creado en el pasado para alienar a los humanos del presente. Los dioses son el reconocimiento mas pobre y miserable de la casi completa incapacidad humana de desprenderse totalmente de tutelas y de dogmas. Los dioses y su acompañamiento de religiones y dogmas, son la principal carga alienante que pesa sobre la conciencia humana y sobre las posibilidades de la libertad.
Desde este punto de vista, las religiones y las instituciones en las que se materializan, son un formidable artefacto de poder, una máscara de alienación social e individual y un instrumento de dominación y sojuzgamiento. No hay libertad posible, ni razón pensante tras las religiones y los dioses que estas han inventado.
La muerte es un punto final. El ser humano muere y su materia corporal desaparece para siempre. Somos un instante milimétrico e infinitesimal del tiempo cosmico. La trascendencia como ocurrencia permanente o casi permanente de los recuerdos de quienes ya no están entre los vivos, solo ocurre en la memoria de los que permanecen vivos.
El ser humano es un ser dotado de razon y de libertad. Solo la razon humana nos permite la libertad de pensarnos a nosotros mismos, de pensar la vida y la existencia, de pensar la historia y reflexionar el futuro. La libertad es el camino por el cual la razón humana puede avanzar desde el pasado y a traves del presente, en dirección el futuro.
Somos materia pensante, pero sobre todo somos razón pensante. Los seres humanos somos materia en libertad, energía en transformación, razón en movimiento y en constante devenir. Cada ser humano es en sí mismo y en potencia, un acto de libertad que, mediante la razón, intenta transformar la realidad.
Solo los seres humanos podemos racionalmente usar nuestra libertad para producir los cambios que demanda la realidad en la que vivimos. Entonces, la libertad es un acto de transformación.
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Carta a un compañero de la Izquierda Cristiana – Viña del Mar, abril de 1996.
Estimado compañero:
Recíbi tu carta en la que me comentas que un grupo de militantes de la actual Izquierda Cristiana de Chile ha decidido tomar el camino de regresar a la Democracia Cristiana. Ese giro en redondo 25 años que ustedes están dando ahora, después de nuestra partida en 1971, no lo comparto para nada, pero me trajo a la memoria las razones profundas que nos hicieron emigrar desde el PDC en medio del clima fervoroso de los inicios del Gobierno del Presidente Allende.
Nos fuimos de la Democracia Cristiana en 1971 porque creíamos en el socialismo y en el proceso de cambios sociales que conducian hacia el socialismo y porque comprendimos claramente que dentro del PDC no estaba el canal político para apuntar hacia ese objetivo. La Democracia Cristiana siempre ha sido un partido del sistema capitalista y nosotros postulabamos el socialismo. ¿Será por eso que no es necesario ser demócrata cristiano para apuntar al socialismo?
Desde dentro de la Democracia Cristiana ustedes no van a llegar jamás al socialismo…van a seguir empantanados en el sistema capitalista. Y la Izquierda Cristiana la formamos para caminar hacia el socialismo.
Ahora bien, no solo en 1971 me fui de la Democracia Cristiana porque creía en el socialismo, sino que en 1989 me fui de la Izquierda Cristiana cuando Luis Maira y otros dirigentes se quisieron llevar a la IC para el Partido Socialista, lo cual fue tambien una carnicería ideológica que solo dio cuenta del interes de traer a determinados lideres de la izquierda renovada hacia un PS que estaba en pleno proceso de reconstrucción. Aunque reconstruir un partido con los restos del naufragio de otros partidos, no me parece ni me pareció la mejor forma de actuar.
Dicho sea de paso, la tentativa de hundimiento de la IC a principios de la transición no es mas que una muestra de la actitud depredadora que el PS y el PDC mas el PPD están dispuestos a adoptar y han seguido adoptando, con tal de conseguir que el reparto del botin del poder tenga cada vez menos comensales. Esta gente concertacionista, funciona bajo la lógica de la hiena: antes de morder a su victima, muerde a la hiena que tiene mas cerca, para alejarla de la presa.
Yo me fui de la DC por razones ideologicas, lo tengo muy claro. Y yo me fui de la IC tambien por razones ideologicas, lo mejor en continuidad de las motivciones que me hicieron irme del PDC en 1971. Me fui de la DC porque ese partido no iba hacia el cambio social es decir, hacia el socialismo, pero sobre todo porque a la luz de la experiencia historica mundial, no hay ningun partido democrata cristiano en el mundo que haya sido el portador de un proceso de cambios desde el capitalismo al socialismo, ninguno.
Pero hay ademas otras causas de fondo.
Soy un convencido que la doctrina católica o cristiana carece intrínsecamente del potencial revolucionario o transformador del sistema capitalista. Debo decirselo con toda claridad, compañero, para que no quede la menor duda: creo firmemente que el cristianismo no conduce al socialismo, que el cristianismo y la religion cristiana no conducen hacia el cambio social. Un ateo como yo, no debiera decirlo, pero no encuentro ningun modelo de sociedad socialista construido sobre la base del ideario religioso catolico o cristiano. Ni hablar de la postura de la institucion religiosa en esta materia.
No son las religiones ni las creencias religiosas el fundamento político o ideológico del cambio social. Por eso creo que el concepto estratégico de la Izquierda Cristiana en su fundación, adolecía de este error o de este punto de vista insuficiente: la idea que las masas cristianas iban a contribuir a impulsar los cambios hacia el socialismo. Pues bien, durante la Unidad Popular, las masas cristianas terminaron enajenadas por la estrategia subversiva de la derecha y de la Democracia Cristiana y se colgaron alegremente de los tanques golpistas en 1973.
El problema del cambio social, mi estimado compañero, no es un problema religioso ni teologico. En mi punto de vista, es un problema político e ideológico. Creo que este es un punto de vista que los comunistas ya lo comprendieron desde 1848 y creo que estoy en camino de llegar a esa misma comprensión.
... como una gota de agua en el vasto océano de las comunicaciones virtuales...