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La responsabilidad de la Nueva Mayoría en el CORE de Magallanes

A horas que se vuelva a reunir el CORE de la región de Magallanes -esta vez en la comuna de Laguna Blanca hoy lunes 7 de julio- para volver a intentar elegir a su Presidente conforme a Reglamento, la responsabilidad de los consejeros de la Nueva Mayoría pasa necesariamente por construir un consenso suficiente para ejercer la mayoría que son, dentro de ese cuerpo colegiado.

En este contexto, la eventualidad de que consejeros de la Nueva Mayoría hagan alianzas y/o maniobras con los consejeros de la oposición de derecha y/o independientes de ese sector, sería una señal altamente negativa para la opinión pública y, de paso, sería un regalo gratuito de oxígeno innecesario para una derecha prácticamente quebrada, desmantelada y ausente en Magallanes.

No entendería ningún elector ni ningún militante de los partidos de la Nueva Mayoría y sería impresentable ante la ciudadanía de Magallanes, que el primer presidente del CORE resultase de un acuerdo entre Consejeros de la Nueva Mayoría y Consejeros de la oposición de derecha.    Nadie quiere que la Nueva Mayoría sea el motivo de salvataje de la derecha en Magallanes.

La Nueva Mayoría al interior del CORE tiene el deber de construir un consenso político suficiente, amplio e inclusivo, en torno a un tercer nombre de consenso y para demostrar ante la ciudadanía que es realmente mayoría, que se merece ser mayoría, y de que dispone de la cohesión política necesaria para ejercer la gestión y administración dentro del gobierno regional, conforme a sus atribuciones y a la altura de las grandes tareas y desafíos que les impone implementar el Programa de Gobierno de la Presidenta Bachelet y el Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas para Magallanes.

La responsabilidad de la Nueva Mayoría en el CORE y en toda la región de Magallanes es saber ser mayoría, tal y como lo dictó la ciudadanía, dejando de lado los personalismos y mirando al bien de la coalición que representan.

Manuel Luis Rodríguez U.


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Acuerdo entre el Gobierno y sectores de la oposición para terminar con el binominal

El Vicepresidente de la República, Rodrigo Peñailillo, acompañado de la secretaria general de la Presidencia, Ximena Rincón, selló hoy un acuerdo político con sectores independientes para garantizar el apoyo a la reforma que pone fin al sistema electoral binominal y lo reemplazará por un modelo proporcional moderado, y que actualmente se tramita en la Cámara de Diputados.

El documento firmado por las partes, reafirma la disposición de avanzar en un proyecto que consagrará el redistritaje, el aumento de parlamentarios para hacer más igualitario el voto a nivel nacional y la iniciativa para promover la participación política de las mujeres.

También contempla reducir la cantidad de firmas para constituir un partido político, los requisitos para que estos puedan constituirse a nivel nacional y también para la inscripción de candidaturas independientes.

La propuesta también reduce el límite de gasto electoral en campaña y abre la posibilidad de seguir trabajando en otras mejoras al sistema político, entre ellas, el financiamiento de los partidos, control del gasto y mayor transparencia.

En el palacio de La Moneda, el Vicepresidente Peñailillo recibió, en primer término, a los parlamentarios y miembros de Amplitud, para sellar el acuerdo de respaldo a la iniciativa gubernamental. Entre los asistentes se encontraron los parlamentarios Lily Pérez, Joaquín Godoy, Karla Rubilar y Pedro Browne, más dirigentes del movimiento.

Al término de la actividad, el Vicepresidente aseguró que “con Amplitud se ha venido conversando desde un principio para lograr el cambio del sistema binominal. Ha puesto temas en la mesa importantes y queremos destacar y agradecer como Gobierno el tremendo esfuerzo y trabajo que amplitud ha hecho por cambiar un sistema electoral que está claro para toda la sociedad y para todos los partidos políticos que llegó la hora de terminar. Quiero agradecer sinceramente, es un trabajo serio, responsable, mirando siempre el interés del país”.

Rodrigo Peñailillo destacó que “el cambio al sistema electoral, cuando ya sea una realidad, se lo va a deber en gran parte a Amplitud. Esto va a permitir cambios culturales desde el punto de vista de la participación y el rol de las regiones, y en eso los partidos de la Nueva Mayoría y Amplitud han coincidido y nos ha permitido llegar a este acuerdo amplio”.

Consultado por las conversaciones con RN, el Vicepresidente explicó que han estado en contacto y se han dado el día de hoy para evaluar la posibilidad de un acuerdo, asegurando que lo relevante para alcanzarlo, no es el número de parlamentarios, sino el sentido de la reforma.

Amplitud

Luego de la reunión, la senadora Lily Pérez declaró que “hemos firmado un acuerdo con el Gobierno. Estamos realmente contentos y satisfechos como movimiento político, de poder lograr por fin después de tantos años un anhelo de nuestro sector más liberal, más social, de centro derecha de cambiar el sistema binominal, de hecho lo dijimos, está en nuestra primera declaración pública de sostener un cambio al sistema electoral binominal de manera profunda”.

La senadora Pérez agregó que “quisimos ser un puente entre nuestro sector político, la centroderecha, con el Gobierno y así lo hemos cumplido. Estamos como Amplitud haciendo algo histórico que es por fin avanzar en un tema que ha polarizado en exceso a la sociedad chilena y ha polarizado también a la política, y es tiempo de hacerlo concretar ahora”.

Jornada de Reuniones

Cercano a las 14 horas, la autoridad, junto a la ministra Rincón, recibieron a los miembros de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados, con quienes abordaron la tramitación de la iniciativa que termina con el sistema electoral vigente.

En tanto, pasadas las 15 horas, está fijada la cita entre la autoridad de Gobierno y los diputados independientes Alejandra Sepúlveda, Giorgio Jackson y Vlado Mirosevic, con quienes se realizará el mismo procedimiento para garantizar el apoyo legislativo de la propuesta del Ejecutivo.

La ronda de reuniones del Vicepresidente terminará cuando reciba al senador Carlos Bianchi.

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Medio ambiente: el debate que se viene – Escribe Ramón Arriagada desde Puerto Natales

Escuché a un senador de gobierno afirmar, “Este es un gobierno de grandes transformaciones, en las elecciones la gente votó por dicha opción”. Es de tanta envergadura la agenda legislativa que más de algún parlamentario va a gritar “ ¡ Paren, paren, que quiero bajarme¡”. A las discusiones sobre reforma tributaria, educacional, elecciones y despenalización del aborto, asoma sus cachitos el referente a la creación del Servicio de Biodiversidad y Areas Protegidas.

Para Ultima Esperanza, dicho proyecto tiene una importancia vital. Hasta el momento Chile ha sido muy débil en materia de protección de su biodiversidad tanto en mar como en tierra.   El gobierno actual,   ha creído necesario generar una estructura, para manejar las areas protegidas y promover eficientemente su conservación. No olvidemos que en Ultima Esperanza están dos de los Parques Nacionales más ricos en biodiversidad, como lo son el P. N Bernardo O Higgins y P.N Torres del Paine, éste lejos el parque estrella de Chile.

La información periodística, indica que de las 30 millones de hectáreas que debieran estar bajo vigilancia medioambiental, sólo 14.3 millones hectáreas están bajo la supervisión profesional de Conaf. El resto no se sabe quien las vigila; están ahí a la buena de Dios, esperando que el creador las guarde y bendiga. Lo grave es que en Chile ya se han notificado la existencia de 231 especies de flora y fauna en peligro de desaparecer.

Los desastres ecológicos producto de los incendios en nuestro Paine, han servido de lección al legislador, quien enfatiza en la nueva legislación sobre áreas protegidas, darle un protagonismo fundamental a los guardaparques.   Como profesionales no tendrán que envidiar a los “Park Rangers”, guardianes respetados en los ecosistemas protegidos en Estados   Unidos y Nueva Zelanda. Una copia de la Policía Montada de Canadá. No sólo estarán formados para cuidar y detectar amenazas, si no cumplirán un rol de autoridad efectiva, frente a los visitantes que violen las normas impuestas por la Administracion del parque.

Y quizás, lo más importante expresado en la nueva legislación, dice “La Ley que crea este nuevo servicio debiera garantizar que ninguna actividad económica pase sobre los convenios internacionales de protección de la biodiversidad suscritos por Chile”. Cuestión gravitante para nuestro Parque Nacional Torres del Paine, pues la Unesco lo designó Reseva Mundial de la Biosfera, nominación que implica respetar aspectos que dicen relación con la contaminación visual del paisaje, generada por construcciones tanto en su interior como en las zonas de amortiguación. Además, la Unesco exige una participación protagónica en las proyecciones de la Reserva, de aquellas comunidades que se benefician económicamente con la actividad de ella, en nuestro caso las comunas de Natales y Torres del Paine.

RAMON ARRIAGADA


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Informe PNUD de Auditoría a la Democracia en Chile 2014

Con la presencia de la Presidenta de la República Michelle Bachelet, autoridades de Gobierno y del sistema de Naciones Unidas en Chile, hoy se presentó en el Palacio de La Moneda el informe “Auditoría a la Democracia: Más y mejor Democracia para un Chile inclusivo”, trabajo realizado por el equipo de Gobernabilidad Democrática del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Esta es la primera evaluación de la calidad de la democracia y sus instituciones en Chile y en las Américas, la cual se elaboró recogiendo la metodología diseñada por IDEA Internacional y el PNUD a nivel mundial, siguiendo la tradición de los State of Democracy Assessments.

Esta evaluación fue realizada desde una perspectiva integral de la democracia, que no solo considera la participación, representación y competencia por el poder, sino también el funcionamiento de las instituciones, las reglas del juego y el resguardo de los derechos necesarios –civiles, políticos, sociales y económicos- para una democracia de ciudadanía.

La Presidenta Michelle Bachelet valoró este informe que entrega una visión experta e independiente, señalando que el estudio muestra una realidad de la que tenemos que tomar conciencia y que es la persistencia de la desigualdad democrática. Además, señaló que Chile está cambiando y generando condiciones para enfrentar este nuevo ciclo, reconociendo que estos son temas que importan en la vida de las personas. “La ciudadanía no es indiferente a la política, pero lo que quiere es una buena política”, enfatizó.

Por su parte Marcela Ríos, Oficial de Gobernabilidad del PNUD y coordinadora del Informe, entregó los principales resultados de la Auditoría, destacando que Chile ha logrado un régimen de gobierno estable, con procesos electorales libres y justos, y con altos niveles de eficacia gubernamental, que han redundado en una mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos y las ciudadanas, los cuales además valoran ampliamente la democracia como la mejor forma de gobierno. Sin embargo, también enfatiza los problemas, falencias y desafíos que esta enfrenta hoy, tales como la baja sostenida en la participación electoral. El Informe muestra que esta disminución no tiene relación con una tendencia mundial ya que Chile exhibe una de las caídas más agudas en participación (35%) entre 1990 y 2013 a nivel comparado, mientras que en otros países se evidencian continuidad en sus niveles de participación (Uruguay y Suiza por ejemplo)  o alzas considerables como en Ecuador, Perú, Bolivia y Estados Unidos.

A partir del diagnóstico que este Informe entrega, se da cuenta de siete desafíos que enfrenta hoy nuestro país: 1º legitimar la democracia para mantener la gobernabilidad; 2º enfrentar la desigualdad; 3º incorporar a los ciudadanos y las ciudadanas a la democracia a través de una participación efectiva; 4º mejorar la calidad de la representación; 5º contar con partidos políticos para una democracia de ciudadanía; 6º recomponer la valoración de la legitimidad de la política y, en última instancia y como resultado de lo anterior 7º construir más y mejor democracia.

Con la entrega de esta Auditoría, el PNUD reiteró su compromiso con el país en aportar a consolidar las instituciones democráticas y, en este caso, en generar y difundir conocimiento que sirva como punto de  partida para una conversación amplia acerca de la democracia y la necesidad de acercar a sus instituciones a las ciudadanas y los ciudadanos en Chile.

Lea y descargue aquí el texto original completo del Informe: ↓

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El (falso) dilema entre tecnocratismo y la participación ciudadana

Los dos riesgos más frecuentes que corren los gobiernos y los Estados en las sociedades emergentes al desarrollo son el populismo, alimentado por la abundante provisión de recursos fiscales y presupuestarios y el deseo irrefrenable de satisfacer las encuestas y el voto popular, y el tecnocratismo, siempre disfrazado bajo la doctrina del ¨gobierno de los mejores¨ y de la falacia que los técnicos y profesionales saben mejor qué es lo que necesitan los ciudadanos.

Entre ambos extremos del dilema, se inscribe la noción del modelo de lo público, de la participación ciudadana y de la gestión pública basada en criterios político-técnicos.   Según esta visión contemporánea del ejercicio del poder y la autoridad, los técnicos y los políticos, los criterios técnicos y los criterios políticos no se superponen unos a otros, no se desconocen mutuamente, no se contraponen en la toma de decisiones, sino que, por el contrario, construyen en común un estilo de gobierno y de proceso de toma de decisiones, en el que quienes adoptan las decisiones consideran todos los elementos técnicos específicos del problema a resolver, pero conocen y reconocen también las implicancias y los efectos sociales y políticos de las decisiones tomadas.

Los criterios técnicos aseguran la sustentabilidad presupuestaria, la pertinencia y la eficiencia de los proyectos, programas y políticas públicas, pero los criterios políticos (con frecuencia despreciados y dejados de lado) aseguran la legitimidad y la sustentabilidad social de las políticas y decisiones.   Y el nexo que asegura que los criterios políticos se combinen adecuada y oportunamente con los criterios técnicos es el ejercicio constante, dinámico, abierto, transparente e inclusivo de la participación de los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones de la política pública.

La clave del problema es entender que la participación ciudadana no opera ex-ante o ex-post de la política pública sino a lo largo de todo el proceso de decisión de la política pública.

Luego la participación ciudadana, entendida como la consulta e intervención de los ciudadanos en todo el proceso de toma de decisiones de la política pública (diseño, elaboración, implementación, evaluación), no es una contraparte de las decisiones técnicas, sino que ambas son consustanciales al ejercicio de la autoridad en una democracia que se precia de moderna.

Manuel Luis Rodríguez U.

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Soberanía? – Dalivor Eterovic

Sin duda la lectura del fallo de La Haya ha marcado la agenda noticiosa de los últimos días y es natural que así sea, dada la transcendencia que los temas limítrofes tienen para los países.

Sin embargo de esta situación también es posible extraer algunas apreciaciones generales que dan cuenta de la mirada que los chilenos tenemos respecto de estos temas y de cómo se abordan estas situaciones en otros países.

Dejando fuera análisis a aquellos sectores reaccionarios, vinculados al neo nazismo, a los nacionalismos exacerbados, a la extrema derecha y al fascismo, presente en todos los países de américa y el mundo, es posible colegir que la posición mayoritaria de los pueblos, es también reflejo de la realidad interna de los mismos.

En el caso particular de nuestro país, subyacen al menos dos Chiles.  El de los propietarios de los recursos naturales y el capital y el Chile de los trabajadores y gente común que habita cada rincón del territorio.

Así la mirada de soberanía que tienen unos y otros puede ser diametralmente opuesta.

Para unos el tema es netamente económico y comercial, por lo tanto  lo que requiere es la defensa  a todo evento,  de estos intereses ya que los que se pone en riesgo son los millonarios negocios que estos sectores mantienen y/o eventualmente puedan desarrollar en el futuro.

En el otro  extremo se encuentran los habitantes de estas zonas  limítrofes, Chilenas y Chilenos que entienden la soberanía como la presencia permanente, con o sin apoyo del estado, para desarrollar estas zonas, por la vía de la radicación y la construcción de comunidades que  procuran el bienestar económico y social a escala humana, esfuerzo que en muchos casos han pasado inadvertidos por décadas para los propios connacionales.

Esta concepción de soberanía requiere de apoyo decidido del estado chileno, cosa que no ocurre, y que plantea contradicciones tales como que nuestros compatriotas deben recurrir al apoyo extranjero para resolver las necesidades más básicas.

Literalmente desde Arica a Magallanes, en cada localidad fronteriza o cercana a la frontera,  Nuestros compatriotas encuentran apoyo en aspectos como: mejores condiciones laborales, atención médica, abastecimiento de insumos básicos, educación, entre otros, en los países vecinos.

Así se hace soberanía en Chile, con el apoyo fundamental de las comunidades vecinas extranjeras y en cierto modo, y así debe ser siempre desde la perspectiva del apoyo mutuo que debe existir entre los pueblos hermanos, sin embargo  son nuestros propios compatriotas los que hoy demandan mayor atención y apoyo desde el propio estado Chileno. Si avanzamos en esa dirección  podremos decir con la frente en alto que la soberanía del territorio chileno no se transa.

Por el contrario, si esto no ocurre, nadie puede culpar a esa parte de los chilenos que no constan en ninguna nómina y que no son parte ni de políticas sociales, ni de miradas geopolítica alguna, ya que no son rentables, o simplemente representan el 1% o menos de los votos,  a que prefieran adoptar otras culturas y en definitiva se identifiquen más con pueblos hermanos que con el propio.

Esa es a mi juicio, la verdadera soberanía.

Escribe Dalivor Eterivic Diaz.

CORE Electo por Magallanes.

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La implosión: requiem para el binominal

El sistema político y en particular, el sistema de partidos políticos en Chile ha hecho implosión.

Adoptando una metáfora de las ciencias físicas, entendemos como implosión a un fenómeno complejo donde los límites (o muros) de cada conglomerado se hunden hacia el interior y donde la proliferación de actores rompe los límites del sistema.  Trasladado a la realidad del sistema político y de partidos, entendemos la implosión como un proceso y una tendencia de corto y mediano plazo donde el esquema de duopolio de coaliciones y partidos predominante desde 1990 como efecto del sistema electoral binominal, ha estallado en numerosas partes componentes, dando lugar a una exuberante proliferación de partidos y movimientos.

Sostenemos la hipótesis que la creciente diversidad de actores políticos (partidos y movimientos) en nuestro país, excede la capacidad del sistema binominal para mantenerlos a todos dentro de un esquema de dos coaliciones.   La bipolaridad del duopolio de coaliciones ha estallado no solo porque cada conglomerado se agotó en si misma (la Concertación se agotó siendo coalición gobernante y la Coalición de derecha se agotó precisamente cuando llegó al gobierno), sino precisamente porque dicho agotamiento obedece a una proliferación creciente de partidos cuya orientación política no se “conecta¨con la orientación de esas dos coaliciones.

Cuando comienzan a aparecer más actores políticos fuera de las coaliciones binominales, quiere decir el esquema binominal se ha agotado.

Una de las razones fundamentales de la instalación del binominal, arguidas por el gremialismo gobernante con la dictadura fue la necesidad de evitar la proliferación de partidos, considerada a su vez -por los ideólogos autoritarios y neoliberales chilenos- como una de las causas principales del colapso de la democracia en 1973.

La realidad ha vuelto a imponerse sobre las teorías de los ideólogos de la dictadura: el sistema binominal no sirve para estructurar un sistema de partidos cada vez más complejo y diverso.

El escenario del 2009-2010 fue el de la implosión del campo socialista dentro de la Concertación, produciendo numerosas fugas.

El escenario del 2013-2014 es de la implosión de la derecha.   El duopolio prevaleciente entre las dos coaliciones, de centro-izquierda y de derecha, no son suficientes para dar cuenta del nuevo escenario socio-político.

Desde 2009 el PS hizo crisis con la formación del PRO y del Movimiento Socialista Allendista, crisis que se manifestó en la proliferación de candidatos presidenciales provenientes del tronco historico socialista. Hoy resulta evidente que la implosión socialista fue un antecedente de la crisis final de la Concertación en 2010.

La implosión del campo de la derecha en el 2013 y 2014 se manifiesta en particular en la proliferación de actores liberales y regionalistas. Hasta el momento han renunciado 3 senadores y 4 diputados a RN.  Desde el quiebre de la Coalición por el Cambio emergen nuevos grupos de derecha que se declaran de orientación liberal  como Evópolis, Renovación Liberal, Red Liberal, Horizontal  y Amplitud.  Al interior del amplio campo de los liberales aparece tambien Fuerza Pública.

Y dentro del campo de los llamados regionalistas, el PRI (permanente aliado de la coalición UDI-RN) es insuficiente para dar cuenta de los nuevos fenómenos y aparecen otros movimientos como Democracia Regional.

La implosión de la Concertación superada por el nuevo cuadro político, conduce a la formación de la Nueva Mayoría, un conglomerado de 7 partidos alrededor de la figura de Michelle Bachelet y de un programa común de gobierno, mientras que la implosión de la Coalición por el Cambio todavía no ha terminado de asentarse.

La historia política de Chile ha registrado desde mediados del siglo XIX un fenómeno propio de un sistema político en constante movimiento y renovación: la multiplicidad de partidos políticos; desde esta perspectiva el sistema binominal fue una tentativa por disolver la diversidad de partidos dentro de un esquema dual que finalmente resulta insuficiente pata dar cuenta de la diversidad de actores del sistema.

Manuel Luis Rodríguez U.

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La fronda aristocrática

La crisis política e ideológica por la que atraviesa la derecha, continúa como una novela por capítulos, cada uno de los cuales trae sus propios episodios imprevistos e insólitos.

Uno de los aspectos más insólitos y paradójicos de este cuadro de crisis es que siendo la candidata derrotada en la presidencial Evelyn Matthei de la UDI, ocurre que la crisis estalla dentro de RN.

Pero, no perdamos de vista lo esencial: este es un problema de clase.

UN PROBLEMA DE CLASE Y DEL MODELO.

La derecha politica -representante directa de la derecha económica- sabe que en su esencia, lo que está en juego en este cambio de ciclo político al que asistimos, no es un proyecto de ley más o menos en el Congreso, es algo mucho más estratégico.  Lo que está en juego es la pervivencia del modelo neoliberal de dominación política y económica.  Lo que está en juego es cambiar el sistema electoral para destrabar el cerrojo constitucional: lo que está en juego es cambiar la Constitución para darle legitimidad a un orden democrático inclusivo y ciudadano.

Es la misma derecha de la que hablaba Alberto Edwards, pero versión siglo XXI,  movilizada e incómoda porque percibe que la estructura de privilegios y de desigualdades vigente y que la beneficia políticamente, pudiera verse cuestionada.

La crisis de la derecha es la crisis del “modelo¨neoliberal.

La crisis de la derecha comenzó con el gobierno de Piñera.

Todo comenzó el 2011.

En su verdad histórica, la crisis actual de la derecha comenzó con los grandes movimientos ciudadanos del 2011, cuando las multitudes reclamaron por educación sin lucro, pero también cuestionaron política e ideológicamente las bases fundamentales de sustentación del modelo neoliberal dominante: la Constitución de 1980, el sistema binominal, el sistema de AFP…

Se trata de un proceso de degradación y decadencia de la posición hegemónica de la derecha, que se desencadenó tan pronto comenzado el año 2013  -habrá que recordarlo- con la sorpresiva caída de la candidatura independiente de Laurence Golborne, una postulación que se derrumbó por sí misma por las graves denuncias a propósito de las repactaciones unilaterales de la empresa Cencosud mientras Golborne era su gerente general y por la información pública y el escándalo ocasionado por la denuncia de los depósitos de capitales ocultos por Golborne en un paraíso fiscal en Islas Vírgenes británicas.

El segundo momento de la crisis es la sorpresiva renuncia de Pablo Longueira a la candidatura presidencial, a pocos días de su triunfo en las primarias del sector.   La explicación de su renuncia por “razones de salud¨siempre ha resultado insuficiente, a la luz de su comportamiemto político posterior.

Pero la renuncia de Longueira a la candidatura presidencial -entre otros efectos- ocasionó un quiebre entre RN y la UDI donde la posición de Allamand fue clave para contribuir a debilitar la cohesión de la alianza y donde apareció claramente que la estrategia política desplegada desde La Moneda era la de promover la candidatura de Matthei, aunque dentro de RN no haya habido unanimidad para ese apoyo.

La mejor demostración que dentro de RN hubo resistencia a participar en la campaña de la candidata de la UDI, es que en gran parte del país, las campañas parlamentarias de RN se hicieron sin la figura publicitaria de Evelyn Matthei.

En algún punto y en algún momento, dentro de la coalición de derecha se quebraron las lealtades básicas.   Una lección que ya vivió la exConcertación y que resulta una experiencia de todas las coaliciones políticas.

Una de las causas principales de la derrota de la derecha en las elecciones presidencial, parlamentaria y de consejeros regionales, es que el conjunto de la coalición (integrada por 3 actores: RN, la UDI y el gobierno) desplegaron dos y acaso tres estrategias disímiles y hasta contradictorias: mientras la UDI trabajaba por su candidata presidencial a pesar del pronóstico adverso anticipado por las encuestas, RN trataba de ganar las parlamentarias y La Moneda jugaba la carta de posicionar a Sebastián Piñera como el más seguro candidato a las presidenciales del 2017.

Mientras la coalición trabajaba (a regañadientes…y dividida) para la elección presidencial del 2013, La Moneda adelantó inncesariamente el calendario electoral y trabajaba y sigue trabajando para la presidencial del 2017.

EL TRAUMA POST-ELECTORAL.

El trauma post-electoral de la derecha solo viene a agudizar una crisis larvada desde los recientes años: la proliferación de movimientos y referentes (Evopolis, Horizontal, Red Liberal, Renovación Liberal, Amplitud…) es una señal clara que hay un cuadro de implosión, pero donde los nuevos grupos creados son solo botes salvavidas para escapados y renunciados de los partidos principales de la derecha.

El peso emergente del piñerismo tampoco puede ser descartado como un elemento relevante en la ecuación de la crisis: defender la obra de Piñera se convirtió en el eje articulador de un nuevo actor que podría tener el mismo destino de corto plazo que tienen todos los movimientos personalistas, carismáticos y populistas.

La disputa que tiene hoy lugar en el campo político de la derecha, no es solo por la “defensa¨de la obra del gobierno de Piñera, sino sobre todo es una  batalla interna por la hegemonía y el liderazgo en el sector de cara al nuevo ciclo emergente y de cara al próximo gobierno.  Piñera probablemente no será ese lider indiscutido dentro de la derecha, sobre todo si se considera que los exPresidentes pierden peso y relevancia desde que abandonan el cargo.  No está definido quién será el lider e interlocutor principal de la oposición de derecha frente al nuevo gobierno.

La derecha parece estár fagocitandose a sí misma: los tres diputados RN que renunciaron permanecen dentro de la misma coalición, integran la misma bancada RN y quieren formar un partido que permanezca dentro de la alianza, dando una prueba de realismo suicida mientras permanezca vigente el sistema binominal.

Podría argumentarse que finalmente, la derecha chilena esta vez, no solo no supo administrar su victoria, sino que tampoco ha sabido administrar su derrota.

Manuel Luis Rodríguez U.

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Un lento desangramiento

La crisis actual de la derecha en Chile, presenta algunos rasgos similares a la crisis de la Concertación en 2009, pero también se diferencia de aquella, por el contexto político y electoral y por el impacto de este lento desangramiento de la coalición dentro de las instituciones políticas.

En 2009 la proliferación de candidatos presidenciales salidos del tronco común del Partido Socialista (MEO, Arrate…), y la derrota de Eduardo Frei Ruiz-Tagle en segunda vuelta, fueron signos notorios del agotamiento de la Concertación, algo que llamamos en su tiempo “una falla de materiales en la construcción concertacionista”.

SIGNOS PRECURSORES.

En 2013 los signos de advertencia de la crisis de la derecha, tuvieron como epicentro las elecciones presidencial, parlamentaria y de consejeros regionales.

La caída sucesiva de dos candidatos presidenciales en menos de 6 meses (Golborne por sus ocultos capitales en Islas Vírgenes británicas y el escándalo de las tarjetas Cencosud, y Longueira por una depresión originada en la percepción certera de la derrota inminente), fueron señales de una crisis abierta dentro del “sector”.  La UDI terminó por imponer a la fuerza a su propia candidata, para impedir que Allamand compita por la coalición, de manera que la derecha terminó saboteando sus propias elecciones primarias y sacrificando con sus propias divisiones y conflictos su oportunidad de “repetirse el plato” en esta presidencial.

La derrota electoral de la derecha es en todos los planos: perdieron la presidencial en primera y segunda vuelta, perdieron la parlamentaria y perdieron la mayoría de los Consejos Regionales.  Ni la más afiebrada versión del libro “El desalojo” de Andrés Allamand podría haber imaginado que sus vaticinios para el 2010, se cumplieron el 2013 para su propio sector político, solo que tendría que ponerle como subtítulo “Porqué la derecha debe irse el 2014″…desalojo

La derecha ya no es hoy día ese extraño duopolio liberal-conservador con RN y la UDI: ahora le salieron al paso grupos de políticos como Evopolis y Horizontal que tratan de dibujar un espacio menos extremista, menos integrista, menos dogmático, e incluso menos ultraconservador, porque la derecha perdió su centro…literalmente.

En la historia quedó ese grupo llamado “Chile Primero” que sirvió de mascota de Piñera en la elección del 2010, pero que solo operó como efímera “oficina de contrataciones diplomáticas”.

Dicho sea de paso, la salida del senador Antonio Horvath de RN para irse a formar un movimiento “Democracia Regional” refleja además la crisis política y de identidad de los grupos y partidos de denominación “regionalista e independiente”, que han resultado al fin de cuentas en “vagón de cola” del tren de la UDI y RN.

La aparición de una candidatura extemporánea como la de Franco Parisi, que se llevó el 10.11% de los sufragios, situada en el espacio político de la derecha liberal, necesariamente refleja que la derecha ha perdido su cohesión esencial de los años 90.  Ese 10.11% de Parisi, sumado al 25.01% de Matthei en primera vuelta, se habrían acercado a la votación histórica de la derecha…pero no, la candidata de la UDI se dedicó a destruir la postulación de Parisi al precio de sacrificar esos 665.000 votos para la segunda vuelta.

La crisis de la derecha en 2013 se origina fundamentalmente en la negativa percepción mayoritaria de la ciudadanía ante la gestión del gobierno de Piñera, aunque el piñerismo trate de sonreir ante las cámaras, diciendo que es el mejor gobierno que ha tenido Chile desde la administración del Gobernador don Pedro de Valdivia.

Por eso, el fracaso de Matthei es el fracaso del gobierno de Piñera y el fracaso de ambos es el fracaso político y electoral más severo que experimenta la derecha desde 1990.

LA SANGRE SALE POR LA HERIDA

Pero además, para el sector el año 2013 fue un mal año: coincidió la elección presidencial con la conmemoración de los 40 años del golpe militar y, mal colocados en su propia complicidad directa o indirecta, pasiva o activa, ideológica y política, personal y grupal o familiar, los candidatos y líderes de la derecha (salvo algunas excepciones honrosas pero minoritarias) no supieron y no pudieron asumir su parte de responsabilidad en los hechos.

Culparse o autoinculparse significaba perder ese segmento del electorado nostálgico de la derecha que son los ex-uniformados y el pinochetismo: el episodio del cierre del Penal Cordillera, carcel cinco estrellas para violadores a los DDHH, ayudó a desnudar las incoherencias de la derecha, atrapada entre su propio pasado y atada de manos ideológicamente para reconocer los nuevos tiempos y el cambio cultural que vive esta sociedad.

El pobre juego semántico que mostraron unos y otros entre “dictadura o régimen militar”, “golpe militar o pronunciamiento”, “golpe militar o golpe cívico-militar” no fue más que una fotografía instantánea de los profundos lastres históricos que arrastra la derecha chilena, incapaz de negar su pasado sin desangrarse y condenada a desangrarse si quiere construir otro futuro.   Las violaciones a los derechos humanos no producen votos, sino solo verguenza.

UNA CRISIS QUE OCULTA OTRA CRISIS

Aqui no es solo la crisis de la derecha, sino que esa crisis es un sismo superficial de una falla mayor que afecta al sistema político y al sistema electoral.   El sistema binominal terminó “pasándole la cuenta” a sus propios ideólogos y defensores más acérrimos, porque lo que ha cambiado no es el Estado o el orden político, sino la sociedad en su conjunto y la ciudadanía en general.

El binominal que inventaron Guzmán y los civiles de la dictadura, bajo la ideología de la seguridad nacional y la “guerra fría” de fines de los años 80, ya no sirve para reflejar electoralmente ni políticamente una sociedad diversa, movilizada y empoderada en el segundo decenio del siglo XXI.   El sistema político fue inventado por la dictadura para ordenar y acartonar el cuadro de partidos políticos dentro de dos bloques competitivos, y resulta que hoy cada coalición tiene a su derecha y a su izquierda una suma de partidos y movimientos que expresan una diversidad política, social, cultural y territorial que ya no cabe dentro del sistema.

Manuel Luis Rodríguez U.

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El Estado, el servicio público y la herencia del gobierno de Piñera

Si hay un rasgo que ha distinguido a la labor política y administrativa del Gobierno de la coalición de derecha en Chile, es su constante faena de socavamiento de la función pública y del servicio público.

Como si la ideología ultra-neoliberal de los equipos de gobierno, imbuidos de un ciego mesianismo y de un fanatismo privatizador, les hubiera incitado a actuar de manera que su gestión termine por cuestionar y perforar la credibilidad de los servicios públicos y, en última instancia, del Estado.

No hay peor enemigo del Estado y de la función pública, que aquel gobernante instalado dentro del Estado, convencido por una ideología neoliberal, mercantil y privatizadora y decidido a aplicar esa ideología a todo evento.   Desde esta perspectiva el neoliberalismo y la democracia son antinómicos, contradictorios, desde la perspectiva de la función pública y del Estado.   El neoliberalismo es ideológica y políticamente contrario a la función pública y al servicio público, porque entiende al Estado y a la administración, como un bien de consumo transable en el mercado y como un agente privado más entre los demás agentes privados.

El gobierno de Piñera, siguiendo y extremando una tendencia proveniente de los gobiernos concertacionistas y aplicando un libreto neoliberal ultrista, se ha dedicado a socavar la función pública y el servicio público.

La lista de ejemplos que confirman esta afirmación llenarían varias páginas.

Pero aquí mencionaremos solo los casos más relevantes y conocidos: los miles de despidos de funcionarios (15.000 según denuncia la ANEF) en el primer período de la administración, para hacer espacio a los operadores políticos y al cuoteo del gobierno Piñera; el lamentable “caso Pereira y Perdonazo a la empresa Johnson’s por el Servicio de Impuestos Internos”; las irregularidades en ChileDeportes en 2010; el caso del Minvu con la empresa Kodama; el caso de los sospechosos traspasos de fondos del INDAP;  el escándalo de la Comisión Nacional de Acreditación; el caso del programa “Manos a la Obra” del Ministerio del Interior con tres empresas para la reconstrucción; el desastroso caso del “Censo 2012″ aun pendiente; el fiasco del caso de la “Encuesta CASEN” con que se pretendió manipular en el Ministerio de Desarrollo Social las cifras de pobreza; el muy actual ejemplo del Servicio de Registro Civil e Identificación;

¿Podría colocarse en este balance de la herencia del gobierno de Piñera, la rotativa de ministros en algunas carteras claves del Ejecutivo?  En tal caso, cabría señalar los 4 Ministros de Defensa, los 6 Ministros de Energía o los 4 Ministros de Educación que ha tenido este gobierno, en 3 años y medio de gestión.

Pero, esto no es todo.

El gobierno de Piñera ha ejercido el poder, bajo una concepción [ideológicamente ultra-neoliberal] que considera al Estado como si fuera un agente privado, un cliente más dentro del mercado, como si el aparato estatal operara como una empresa de servicios bajo una lógica gerencial y mercantil.

Hay que mencionar además, los interminables conflictos de intereses que mostró el gobierno de Piñera en los nombramientos de Ministros, Subsecretarios, Intendentes, Gobernadores y Jefes de Servicios, que marcaron también su administración.

Ahora bien, dentro de este registro somero de las acciones y omisiones del gobierno de Piñera contra el Estado y la función pública, ¿no habría que incluir también el constante ataque político y comunicacional que ha realizado este gobierno contra los jueces, contra la Corte Suprema, contra los Fiscales y contra el Poder Judicial en su conjunto, intentando culpar a los jueces de su propio fracaso en el control de la delincuencia, aún a riesgo de ponerse en el límite de la legalidad que asegura la separación e independencia de los poderes del Estado?

Manuel Luis Rodríguez U.

pluma

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