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Breakpoint en Magallanes

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Algo ocurrió en enero del 2011 que quebró definitivamente y por mucho tiempo, la credibilidad del gobierno de Sebastian Piñera, en la  ciudadanía de la región de Magallanes.  Un punto de quiebre que va a ser duradero y con imprevisibles consecuencias.

Todo comenzó con la desafortunada decisión del gobierno de dar curso a un alza del 16% del precio del gas en la región, un combustible esencial para la calefacción domiciliaria de los magallánicos y para el funcionamiento de empresas y servicios.  La intendenta de la época, Liliana Kusanovic, con un ojo político nulo y asesorada por verdaderos incendiarios en medio de un inédito incendio social, justificó el alza hasta que un paro de toda la región durante una semana, obligó al gobierno a echar pie atras y dos meses mas tarde, la Intendenta debió abandonar el cargo. Mientras ocurrió el paro del gas de Magallanes, ¿qué informaban la Intendenta y su Seremi de gobierno al nivel central sobre lo que estaba pasando en la región?

Desde ese momento, desde ese punto de quiebre de la relación gobierno-ciudadanía en la región austral, el gobierno parece haberse manejado con una brújula equivocada y sin rumbo. Fue un paro de efectos políticos desastrosos que le costó un Ministro y un Intendente al gobierno de torno.

¿Alguien se ha preguntado cuántos votos perdió la derecha en Magallanes con el paro del gas del 2011?  ¿Cuántos son los arrepentidos de haber votado por Piñera en segunda vuelta el 2010?

PERDIDA DE BRUJULA

Desde el 2011 hasta ahora, los magallánicos han presenciado la adopción de  numerosas medidas inconexas:  peleas internas ventiladas a la luz pública entre el Intendente y la Gobernadora; peleas internas ventiladas a la luz pública entre la UDI y RN; cuoteos políticos para repartirse los cargos 50 y 50; una ley de tarificación del gas que resultó peor que la tarificación actual y que la dejaron durmiendo en el Congreso; ausencia de una línea programática coherente; gabinete de Seremis que no terminan nunca de ser nombrados; peleas de poder entre los empresarios de Zona Franca y el gobierno regional; peleas de poder entre la CPC y el gobierno regional…hasta la pelea mediática que hoy presenciamos entre un ex intendente renunciado que se niega a reconocer que le pidieron la renuncia y un gobierno regional (Seremis todos) que han guardado un vergonzoso silencio ante la renuncia de su propio jefe político superior.

Y ante la renuncia del Intendente Arturo Storaker, ¿ninguno de los Seremis que formaban parte de su propio gabinete tiene nada que decir sobre esa renuncia?  ¿O están atornillados a sus propias sillas musicales…?

Punto de quiebre y pérdida de brújula.

Cualquiera sea el nuevo Intendente que asuma en Magallanes, deberá ponerse al hombro toda esta mochila heredada de su propia gestión gubernamental.  Como los políticos de la Coalición repiten con tanta frecuencia que el gobierno se tiene que hacer cargo de los errores e insuficiencias del gobierno anterior (cosa que tiene su lado cierto), en el caso de Magallanes, el tercer Intendente de la Coalición (en apenas dos años y medio de gobierno), tendrá que hacerse cargo de todos estos errores e insuficiencias de sus propios antecesores.

Manuel Luis Rodríguez U.

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Autor: Manuel Luis Rodríguez U.

Sociólogo, Cientista Político, académico, comunicador.

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