Puerto Natales por estos días de tan crudo invierno es el escenario de un reality. Estos programas de tanto éxito, tienen una mecánica ya probada con ratas en los laboratorios gringos, acondicionados para estudiar la conducta de los humanos. Los sicólogos norteamericanos, violentaban a los animalitos encerrados; pobrecitos atinaban a agredirse bestialmente entre ellos.
Luego de tan humano festín, proclamaban que los individuos sometidos al encierro e incomunicación, tenían dos posibilidades de reaccionar; se tornaban agresivos, o bien, caían en una situación de letargo, de conformidad, hasta llegar a la resignación.
De las dificultades para comunicarnos con lo que sucede fuera de nuestro entorno, más allá de nuestra ciudadela, nos percatamos en inviernos como éste, de tanto frío y persistencia. Cuántos de nosotros ignorábamos que la comunicación marítima con Puerto Montt, a través de Navimag, está suspendida hace ya dos semanas. Los viejos transbordadores, al parecer rehúyen los inhóspitos mares de tempestades y ventoleras. Los ericeros dan noticias de días lúgubres en la zona de los canales, no han siquiera completado el 30 por ciento de la captura de la temporada pasada.
Un niño natalino, deja al descubierto los abusos de las líneas aéreas, imprescindibles para pacientes viajeros como lo somos en Magallanes. Para Lan, somos pasajeros de segunda categoría, nos hace volar de madrugada en horarios no habituales en otros destinos nacionales; con pasajes tan impositivos, que viajas con sentimientos de culpas, pero debes agradecerles como si salieras con libertad condicional.
El informe de las rutas no es el mejor. Las acumulaciones de nieve se levantan como amurallando la ciudad. El Turbio y su gasolina barata es inaccesible; los boladeros de nieve flanquean los caminos hacia el Parque Torres del Paine; la ruta 9 a Punta Arenas, acecha al conductor confiado.
Entre ritmos de regaetones, villeras, cánticos y prédicas evangélicas, trato de ubicar en el dial, alguna emisora que entregue una información fidedigna, necesito viajar; la cantinela municipal emerge una y otra vez repetitiva y cansadora, me quiere convencer, que pese a todas nuestras vicisitudes y en las peores condiciones “ Natales es una ciudad que emprende”.
RAMON ARRIAGADA desde Puerto Natales