En un sistema tan altamente presidencialista como el chileno, pero con un Presidente de la República en caída de popularidad y de credibilidad en todas las encuestas más un cuadro de movilización social en alza, necesariamente los partidos políticos gobiernistas adquieren un protagonismo inusitado, en un cuadro de crisis política en la República. 
En este escenario, el “alineamiento” entre RN y UDI (la metáfora castrense de “alinear” tropas o dirigentes políticos, es perfectamente apropiada a la derecha chilena…), realizada en La Moneda por el Mandatario, deja en evidencia el bajo nivel de credibilidad consensual de las dos derechas (los pelucones de la UDI y los pipiolos de RN) a la hora de construir acuerdos con otros actores políticos y deja entrever que a pesar de las 4 prioridades que logró imponer la UDI, quedarán numerosos “cabos sueltos”.
¿Las diferencias entre conservadores y liberales se procesarán internamente en la derecha ahora? ¿La procesión irá por dentro? ¿O los liberales-liberales de RN terminarán por aburrirse de sus “aliados” y optarán por emigrar?
¿Y si el gobierno y el Presidente siguen cayendo en las encuestas, ahora por estas peleas públicas? ¿Seguirá pasando la procesión por dentro?
Y a propósito, ¿la ciudadanía, qué tiene que ver en estas polémicas entre los dos partidos de gobierno?
Manuel Luis Rodríguez U.

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