El futuro no esta en las encuestas – Escribe Salvador Muñoz
Publicado por Manuel Luis Rodríguez U. en 8 Noviembre 2009
En las contiendas electorales hay dos errores mayúsculos que suelen costar caro. Uno consiste en sobreestimar a un adversario. El otro, peor aún, en desestimarlo. La contundente imagen proyectada por Jorge Arrate en el primer debate televisivo se vio potenciada por el absurdo tratamiento que muchos medios de prensa le habían reservado hasta ese momento al candidato de la izquierda: ignorarlo.
De un golpe, como por sorpresa, la ciudadanía descubrió las flaquezas intelectuales, políticas y programáticas de lo que, sin vergüenza, un diario llamó los “Top 3”, y la solida preparación de Jorge Arrate, la pertinencia de sus propuestas, su calma de líder probado, su aguda inteligencia y su envergadura de hombre de Estado. Dramático contraste.
Las apariciones públicas de los candidatos a lo largo de la campaña, así como la de sus respectivos portavoces, no han hecho sino confirmar y profundizar la impresión recibida en la mencionada confrontación televisiva: la izquierda es la única fuerza que crece.
Las encuestas de opinión, cuya credibilidad menguante no hace sino decrecer día a día, se empeñan en sustituir la opinión ciudadana intentando decirle qué pensar y cómo votar. Empeño absurdo en una elección a dos vueltas, la primera de las cuales permite elegir libremente la opción que cada cual prefiere, adhiriendo así a una propuesta programática de fondo. Esa es la apuesta de Jorge Arrate y de la izquierda. Esa es nuestra apuesta.
Para la segunda vuelta tenemos un scoop, una exclusiva que ofrecemos gratuitamente, una no sorpresa que ninguna encuesta de opinión ha sido capaz, -o ha tenido el coraje-, de anunciar: de ahora en adelante habrá que contar con nosotros, con la izquierda. Esta izquierda que renace fuerte, enraizada en el suelo fértil de las aspiraciones populares, irrigada por la justeza de las luchas sociales.
Porque nuestra votación será significativa, más de lo que quienes pagan las encuestas están dispuestos a reconocer a solo seis semanas del escrutinio, empecinados como están en las últimas maniobras de lo que sólo en los EEUU tienen el coraje y la franqueza de llamar la “campaña sucia”.
La influencia que ejerceremos sobre los escenarios que vienen no tiene precedentes en la ya larga historia de la transición frustrada. Porque se está produciendo el reagrupamiento y la fusión de las dispersas fuerzas del país real. Porque, como dice el filósofo Gaston Bachelard, “el futuro no es lo que viene, sino lo que nosotros vamos a hacer”. Porque estamos decididos a hacerlo. Porque tenemos la voluntad política, el coraje moral y la inteligencia para hacerlo. Y porque contamos con el apoyo popular necesario para hacerlo.
El futuro no está en las encuestas, sino en la movilización consciente de los ciudadanos. Nos vemos el 13 de diciembre. No me sorprendería que los encuestadores tengan que devolver la plata. Te lo doy firmado.
... como una gota de agua en el vasto océano de las comunicaciones virtuales...