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Los últimos aprontes y tendencias en las elecciones parlamentarias en Magallanes

A horas de la elección presidencial y parlamentaria, todos los candidatos en carrera perciben -cual más, cual menos- que “los dados están echados en este juego” y de que dos palomas más o dos palomas menos, no van a ocasionar cambios sustanciales en la decisión final de los electores.  El número de indecisos disminuyó aceleradamente en las semanas previas y asistimos por tanto a un derroche de material publicitario con poca incidencia en la conciencia del elector.  Incluso las franjas electorales televisivas cumplieron su función de ser meros objetos comunicacionales destinados a reforzar las creencias e inclinaciones de quienes las ven.

Es el momento en que las coaliciones, los partidos y los comandos electorales hacen sus últimos movimientos en el tablero político y electoral, pensando que la elección a Diputados está cada vez más profundamente amarrada a la elección presidencial.  Eso explica que hayamos visto a un candidato a diputado -uno de los tantos que se autodenominan “independientes”- que menciona a tres candidatos presidenciales y los vincula a su propia postulación, en otra maniobra de “trasvestismo político” para intentar capturar votos incautos.  Y que la Concertación  y la Alianza jueguen sus cartas, no solo en función de obtener mayorías decisivas en el Senado y la Cámara de Diputados, sino sobre todo de asegurarse apoyos, todos los apoyos transversales posibles, para lograr ganar en la segunda vuelta de la elección presidencial.

¿TEMAS VALÓRICOS…?

En días recientes, las franjas televisivas de casi todos los candidatos presidenciales pusieron en el debate y en la agenda, los asuntos relacionados con los derechos reproductivos de las mujeres y de la condición sexual de las personas.  Una confrontación oblicua en que se lanzaron acusaciones de uso y aprovechamiento electoral.

Pero desde nuestra perspectiva nos parece pertinente criticar que los temas relacionados con la sexualidad de las personas hayan sido catalogados exclusiva y excluyentemente como “valóricos”, dejando fuera a otros tópicos y problemas que son mucho más valóricos en contenido y en implicancias.

Decimos entonces: la cesantía, los abusos laborales de los empresarios, las tasas de interes usurarias, los salarios insuficientes, los despidos injustificados (en un país donde el 80% del empleo proviene de las empresas privadas), son tambien temas valóricos, en el mismo momento en que se mantienen las altas cifras de desempleo y que la banca informa que sus utilidades netas acumuladas entre enero y octubre de 2009 ascienden a la suma astronómica de 1.009 millones de pesos…(Diario Estrategia, 27 noviembre 2009, p. 16)

UNA CAMPAÑA PARLAMENTARIA QUE SE PRESIDENCIALIZA

Por otra parte, la presidencialización de la campaña parlamentaria aunque parece tener menos visibilidad en 2009 que en 2005, está ocurriendo en las maniobras previas al 13 de diciembre, para garantizar apoyos claves en función del 17 de enero.  Seguramente en los próximos días, la segunda vuelta presidencial será cada vez más importante en la toma de decisiones de candidatos y comandos.

En la región de Magallanes, solo podría destacarse la intrascendencia del debate de ideas, donde los argumentos y las propuestas sobre los temas centrales del desarrollo regional, han sido casi completamente reemplazados por la sonrisa mediática, los atributos personales del candidato y el desequilibrio flagrante en recursos invertidos en las campañas.  Podría incluso argumentarse que la campaña parlamentaria y presidencial está ocurriendo al margen y “en paralelo” con la vida cotidiana de las personas y de los procesos sociales: en los últimos tres meses han salido a manifestar su descontento los profesores, los funcionarios públicos y los trabajadores de las plantas pesqueras, sin que sus demandas hayan logrado inscribirse en las agendas de los candidatos.

En nuestra región como allá en Chile, la campaña sucede en realidad episódicamente en los comandos electorales (por estos tiempos llenos de adherentes recién contratados…), en la calle y en los espacios públicos plagados de contaminación visual en forma de carteles y en los medios de comunicación (con su consabida saturación mediática), pero no en la mente ni en la imaginación de las mayorías ciudadanas que, día a día, salen a trabajar o a buscar trabajo.

Tres hechos relevantes se observaron en la campaña parlamentaria regional: 1º la notoria dispersión del “voto independiente“, que puede afectar seriamente las posibilidades del candidato del bianchismo, ante la profusión de candidatos que se presentan bajo esta equívoca denominación;  2º que el equilibrio de los conglomerados políticos mayores (Concertación y Alianza), no parece  modificarse esta vez por la presencia de los “independientes” (la Concertación seguramente reelige a la diputada Carolina Goic y ahora están intentando el doblaje…); y 3º que en la fase final de la campaña la intención de voto y el segmento de indecisos, tiende a concentrarse en los candidatos percibidos como ganadores, o sea, con mayores posibilidades de ser electos.

Tres escenarios plausibles se presentan entonces para el segundo escaño en Magallanes:

Escenario Nº 1: la elección de un candidato de la Alianza por el Cambio, manteniendo el cupo parlamentario actual;

Escenario Nº 2: la elección del candidato del bianchismo Miodrag Marinovic; y

Escenario Nº 3: la elección de Ana Maria Diaz, produciendo el doblaje en la Concertación.

Manuel Luis Rodríguez U.


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El pacto republicano – Escribe Armando Uribe E.

A pesar de su muy antigua invención, la forma de gobierno llamada democracia en Atenas o república en Roma se demoró decenas de siglos en imponerse como un modelo cuasi universal. Sin ser la primera de las repúblicas, la República francesa parece haber sido sin embargo el ejemplo que fundó las democracias representativas modernas.
 
La Primera República duró poco (1792-1799), ya que no convenía a los intereses permanentes de los banqueros suizos que financiaron la revolución de 1789: captar una parte del poder político y controlar desde allí los procesos económicos. Acabó en el Imperio de Bonaparte, y éste en el restablecimiento de la monarquía plurisecular. La Segunda República duró aún menos (1848-1851), y asustó tanto a los aristócratas y a los burgueses que se prometieron nunca más dejar que el pueblo se envalentonase al punto de querer gobernar. La Tercera República nació del desastre militar de la guerra franco-prusiana en 1870 y del aplastamiento de la Comuna de París y con ese crimen cambió de naturaleza: quienes fundaron ese régimen (1871-1945) admitieron que la república no era necesariamente el gobierno del populacho, sino que podía ser también el mejor de los modelos políticos para los negocios. Los monarquistas franceses —a veces mano a mano con los fascistas de la época— creían aún en 1940 que la monarquía era el mejor modelo de gobierno; desafortunadamente, buena parte de ellos aplaudieron a la ocupación de Francia por los soldados de Hitler y al gobierno de colaboración del mariscal Pétain. Los resistentes (de todos los colores políticos, pero con una mayoría de izquierda) agrupados en torno al general de Gaulle llegaron a la cabeza del país al final de la guerra, y en 1945 de Gaulle, un aristócrata, garantiza el nacimiento —mediante una Asamblea Constituyente y un referéndum— de la Cuarta República (1946-1958) y más tarde de la Quinta (1958-  ). Más allá de las peripecias que hicieron que Francia se dotó de una nueva Constitución apenas doce años después de promulgada la de 1946, el hecho político fundamental que apareció inmediatamente después de la Segunda Guerra mundial y que sigue vigente en Francia hasta hoy es lo que se podría llamar un Pacto Republicano.
 
La pugna de ideas, de clases, de intereses que cubrían los términos de monarquía y república pasaron a ser la pugna entre la derecha heredera de los monárquicos, de los bonapartistas (partidarios de Napoleón III, “su poquedad” como lo llamaba Victor Hugo) y de la derecha republicana fundada en el XIX por Thiers, por un lado, y la izquierda heredera de los republicanos de 1789, de 1948 y de la Comuna de París de 1870, por el otro. En 1946, después de haber luchado juntos durante la guerra (los colaboracionistas desaparecieron por así decir del mapa político), esa derecha y la izquierda francesas pactaron lo que habría de formar el zócalo común de intereses de todas las partes, en materia de instituciones, de educación (obligatoria, laica y gratuita — y libre, es decir permitiendo la existencia en paralelo de la escuela privada) y de protección social y salud (creación de la Seguridad Social, del sistema público de pensiones, de las redes de la Asistencia pública — hospitales, clínicas, etc.).
 
En el mes de abril de 2007, entre las dos vueltas de la elección presidencial francesa en la cual se enfrentaban Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal, estuve cenando en casa de un gran banquero parisino. Uno de sus asociados —un señor ya de mucha edad— me preguntó de repente qué pensaba yo, como extranjero, de estas elecciones. Le respondí que me parecían elecciones de lujo, y que las diferencias políticas y, por ende, programáticas entre los candidatos, eran claramente diferencias de matices, nada más : un poco más de recursos para la Seguridad Social o para la Educación superior, o un poco menos; un poco más de impuestos para los más ricos o un poco menos, etc. Porque todo se da, en efecto, en el marco de una democracia madura, seria, en la cual los principales partidos habían desde hace más de sesenta años, precisado lo que entendían todos ser el interés común, el interés general. Lo que se puede definir como un Pacto Republicano. ¿Cómo le hice entender el valor de ese lujo? Explicando, por comparación, la situación política y social chilena, no tan diferente, en fin de cuentas, en materia de participación popular, de democracia, de representatividad, a lo que había sido el Chile de los gobiernos oligárquicos coloniales. El sueño de ser un país de verdad, un país moderno y no arcaico, duró de Portales a Allende. Se transformó en pesadilla con los militares, y en grisácea caricatura con la Concertación.
 
El proyecto revolucionario de la izquierda hoy, de la izquierda democrática y plural a la chilena, es llegar a ese punto, fomentar ese consenso político, ese Pacto republicano que sirva de base a una convivencia realmente apaciguada. No es el proyecto ni de Piñera, ni de Enriquez-Ominami, ni de Frei —ni el de todos sus seguidores.
 
Es el proyecto de Arrate. Es el proyecto del Partido de Izquierda de Chile.

ARMANDO URIBE


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El Frente Amplio y el desarrollo de una izquierda plural

Una característica distintiva de la izquierda chilena a lo largo de su historia, ha sido su pluralidad, su rica diversidad, rasgo que asegura también el doble de dificultades a la hora de construir fuerzas y de promover estrategias políticas.

En el presente la izquierda se dispersa en numerosos referentes de distinto contenido y envergadura.  La diversidad de programas, de posturas estratégicas y de políticas de alianza juega en ciertas coyunturas en favor del potenciamiento de la izquierda, de las izquierdas para ser mas exactos, y en otras alienta la división, la desconfianza y la pérdida de credibilidad ante la ciudadanía.

Desde esta perspectiva, despues de la asamblea programática de abril, de la proclamación de Jorge Arrate y del lanzamiento de una campaña consistente y con contenidos antineoliberales, la formación del Frente Amplio como referente del socialismo allendista constituye un paso histórico digno de ser valorado.

Un amplio y creciente número de socialistas, hastiados del aparato partidario socialista tradicional, se abre a la perspectiva de construir un referente político denominado Frente Amplio, cuyas primeras manifestaciones hemos visto ya al calor de la campaña presidencial de Jorge Arrate. 

Parece no existir espacio en esta izquierda plural y moderna, para un “arratismo personalista” ni para las aventuras personales como lo vimos en el caso del MAS, sino para una expresión política organizada y coherente del socialismo del siglo xxi, abierto a las nuevas dimensiones sociales y culturales de esta epoca de cambios, y basado en procesos colectivos de construcción política e ideológica.

¡Qué falta que hace hoy una izquierda aun más potente e influyente en la política y en la sociedad y la cultura, entendiendo siempre que como la experiencia lo ha demostrado, se trata de no retroceder sino de avanzar, a veces a pasos lentos pero seguros y no olvidando nunca que “cuando se retrocede un milímetro en lo ideológico, se retrocede un kilómetro en lo político”…y viceversa…!  

Una izquierda clara e irrenunciablemente anticapitalista, rupturista y antineoliberal, portadora de un proyecto de cambios sociales y estructurales que apunten hacia un modelo de socialismo propio de la realidad latinoamericana.

En una época en que el progresismo liberal o neoliberal hace estragos en la conciencia crítica de los chilenos, ante la crisis terminal del modelo neoliberal de mercado, Chile necesita y requiere de una izquierda amplia y plural que integre a socialistas y comunistas, a cristianos y ateos, a racionalistas y materialistas, a revolucionarios y marxistas, es decir, a las más diversas expresiones del rico legado político, social, ideológico y cultural de las izquierdas.  

La formación y el desarollo del Frente Amplio puede ser visto también como un componente significativo en el proceso de acumulación de fuerzas de la izquierda en los años venideros. 

Aliado del Juntos Podemos Mas que integra a comunistas, cristianos de izquierda y otros referentes, el Frente Amplio tiene delante suyo la  formidable perspectiva de constituirse en un poderoso referente socialista, al interior de una izquierda plural que crece y se reconstituye, que hunde sus raices en el movimiento social y sindical, que recoge las aspiraciones de los mas diversos sectores populares afectados por el sistema económico y político de dominación.  

Manuel Luis Rodríguez U.


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Los trabajadores de las plantas pesqueras de Magallanes se ponen en movimiento

El Sindicato de Trabajadores de Plantas Pesqueras en la última asamblea acordó convocar a una marcha en protesta por la nula solución que la autoridad regional le da a este sector que pasa por una grave crisis debido a la cesantía que nos aflige.
 
No aceptamos que la economía regional sea manejada solo la empresa privada desligándose el ESTADO de toda responsabilidad, que no regula ni fiscaliza.

Esta situación afecta tanto a los trabajadores de las pesqueras como a los pescadores y  a nuestras familias, somos jefes y jefas de hogar, somos personas dignas, esforzadas y trabajadoras, no queremos limosnas, no queremos que se humille a nuestra gente  cuando acude a un servicio público en busca de ayuda o una respuesta.
 
El gobierno le da migajas a nuestra gente mientras que a los empresarios salmoneros les otorgan millones, para que finalmente dejen instalaciones y trabajadores abandonados a su suerte.
 
Hemos acordado en la última asamblea sindical, realizar una marcha este lunes 30 de Noviembre a las 10 de la mañana, nos reuniremos en calle Sarmiento con Bulnes, Iglesia Don Bosco.
 
Es la hora de ponernos de pie y exigir lo que legítimamente nos corresponde: un trabajo que nos permita vivir dignamente. 
 
¡A marchar el lunes a las 10 de la mañana ¡
 
 
Marcia Castro G.,

PRESIDENTA


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Problemas de fondo en la gestión municipal en Punta Arenas

¿Qué está sucediendo en la Municipalidad puntarenense?

¿Porqué cada cierto tiempo desde enero del 2009 aparecen denuncias de irregularidades y quejas respecto del desempeño municipal?

Basta leer la información de prensa en los últimos 11 meses, para constatar que la suma de conflictos y de denuncias, de reclamos, protestas y tensiones alrededor de la Municipalidad, se agregan y producen la impresión de una administración errática y crecientemente ineficiente, si se la analiza con los parámetros de la administración pública moderna.  A casi un año del cambio de administración municipal, el argumento de intentar culpar a la gestión anterior, ya adolece de serias falencias y se cae por su propia debilidad, porque los errores y deficiencias que hoy se acusan se refieren a medidas y decisiones tomadas desde enero del año en curso.

Los funcionarios municipales se manifestaron a mediados del año en curso criticando serias fallas de gestión y de relaciones laborales al interior de la institución municipal puntarenense.  Al mismo tiempo, concejales de distintas pertenencias ideologicas han hecho criticas a la falta de transparencia en la gestión municipal y en la de la Corporación Municipal.  Una suma de errores, equívocos y de promesas incumplidas podrían llenar un catálogo que crece día a día, a pesar del efecto mediático que puedan tener las palabras de sus autoridades.

¿Qué necesidad de seguridad justifica la contratación masiva de guardias en el edificio municipal?

¿Cómo se justifica legalmente que una familiar cercana del Alcalde sea contratada como secretaria de éste?

¿Qué explicación moral tienen esos bonos extras auto-otorgados por las autoridades de la Corporación?

¿Porqué se niega a los concejales la información acerca de la Corporación “Municipal” de Educación?

¿Cuántos bien pagados asesores ha traido a los servicios municipales el actual Alcalde?  ¿Tanto asesor traido desde afuera, significa que los funcionarios municipales y profesionales que allí laboran, no son confiables para el actual Alcalde?

No se corrijen los hechos con palabras, ni se solucionan las carencias y equivocaciones con buenas intenciones.  Veamos una síntesis general de los principales problemas pendientes en materia de gestión municipal en Punta Arenas.

Proyectos de desarrollo presentados en el CORE en forma tardía y con diversos errores de diseño.

Contratación de numerosos asesores por encima de la jerarquía funcionaria municipal y con remuneraciones exorbitantes.

Imagen pública y credibilidad de la Municipalidad y de sus autoridades, que se deteriora gradualmente ante la comunidad puntarenense.

Deterioro de la participación ciudadana en su relación con la institución municipal.

Falta de control y transparencia en el conjunto de la gestión de  la Corporación Municipal.

La Corporación Municipal parece haberse convertido en la actual administración en una caja pagadora de favores políticos.

Cargos interinos en la Corporación Municipal que se eternizan en el tiempo.

Promesas incumplidas y anuncios equívocos.

Agudización y deterioro del clima organizacional al interior de los servicios municipales.

Conflictos no resueltos y deudas pendientes con el gremio de profesores.

Cotizaciones previsionales impagas con grave daño previsional para los funcionarios municipales sin que ninguna otra autoridad pública haya actuado al respecto.

Pérdida y deterioro de la capacidad de gestión política entre la Municipalidad y los demás organos del Estado.

La lista de medidas y de tareas pendientes podría continuar y va a continuar.   Pero el esfuerzo de mejoramiento es una enorme pendiente a escalar.

Un análisis de estas fallas de gestión pudiera ser considerado como “político” y debiera decirse que SI, que es un análisis político, porque la gestión de un Alcalde y de sus concejales se refiere a políticos, y que fueron elegidos por los ciudadanos sobre la base de una serie de promesas y proyectos y que dicha gestión puede ser medida en comparación con la gestión del anterior Alcalde Juan Morano y de su concejo municipal anterior, es decir, que a pesar del corto tiempo transcurrido (apenas 11 meses), la gestión Mimica ya puede ser comparada con la gestión Morano en términos políticos y en terminos de gestión.

Y la comparación no es favorable a la actual administración.

Manuel Luis Rodríguez U.


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Construir alternativa de poder – Escribe Juan Andres Lagos

La izquierda chilena, la que representa Jorge Arrate, es históricamente republicana, democrática y socialista. Las caricaturas, estereotipos y prejuicios atávicos no han podido matar ese ethos. Ni el genocidio, ni el terrorismo de Estado, ni la caída de los muros, y menos un efímero y prematuro período epocal posmoderno y neoliberal, han logrado hacer desaparecer esta historia de raíces profundas, desde la cual se construye futuro…

 La izquierda chilena es Recabarren, Víctor, Clotario, Violeta, Pablo, Gladys, Salvador, Carlos, Miguel, Gabriela, Rodrigo, Manuel, Lautaro. Entronca con los pueblos originarios y con la construcción del Estado nacional chileno, pero lo hace desde la condición plebeya, desde abajo y con una fuerte impronta de tradición obrera y popular.

Con un programa de gobierno que ya se instaló en la campaña presidencial de Gladys Marín, que se enriqueció en la de Tomás Hirsch y que tomó en sus manos Jorge Arrate, tras una asamblea nacional con dos mil delegados, esta izquierda propositiva sostiene, sin tapujos, la urgente necesidad de superar el neoliberalismo y el capitalismo salvaje. Y lo hace junto y desde los movimientos sociales y las fuerzas socio-políticas de cambio.

 Esta es la realidad.

 Hoy esta izquierda batalla para romper la exclusión impuesta desde Pinochet. La derecha política, la de Piñera, en el período de Michelle Bachelet, negó incluso una reforma menor al sistema binominal que habría posibilitado la elección de candidatos comunistas y de la izquierda. El pacto instrumental Concertación-Juntos Podemos Más, honra a ambos conglomerados en un propósito democratizador. Es lógico y esperable que esa derecha trate de estigmatizar y odiosamente descalificar este pacto instrumental. Lo ha hecho en toda la historia republicana y apeló en su momento al terrorismo de Estado.

 El actual entendimiento entre la izquierda y el centro político puede sorprender, pero no es inédito. En la lucha contra la dictadura, el pueblo allendista y el pueblo freísta dieron muchas batallas comunes, desde sus diferencias. Lo que llama la atención es que un sector que se autodefine «progresista y liberal» también descalifique este intento democratizador.

Es en este contexto que Jorge Arrate ha lanzado la propuesta de Acuerdo Mínimo: un planteamiento propositivo, que arranca de un clamor popular. Sí, efectivamente, es para impedir que la derecha, con mano ajena, llegue a La Moneda. Pero es también un llamado estratégico y unitario cargado de futuro: ¡Para una nueva Constitución Política! ¡Para empujar todos, ahora, la batalla para romper la exclusión y que la izquierda llegue al Parlamento! ¡Para asumir el Pliego de los trabajadores chilenos que levanta la CUT!

 Ciertamente, Chile no termina con la derecha en el gobierno.

 Pero con la derecha en La Moneda, todo será más duro y difícil para los excluidos, para las comunidades mapuches, para quienes viven de su trabajo y su salario, para los jóvenes y las minorías. El comportamiento de la derecha en el período dictatorial y luego su actitud en el Parlamento así lo demuestran. Y no es menor lo que puede ocurrir con las relaciones internacionales, dando la espalda a los procesos de emancipación en el continente.

 La propuesta formulada por el mejor de los candidatos presidenciales se hace precisamente para seguir construyendo izquierda y mirando el interés de las mayorías. Por eso es a las otras dos candidaturas presidenciales, no a una. Es imposible tergiversar su sentido.

 La izquierda chilena ha mostrado su generosa vocación política. Y por esa actitud incidirá en primera y en segunda vueltas. No tiene contradicciones político-existenciales, porque ningún voto de esta izquierda irá a la derecha. Más ciudadanos saben y se dan cuenta de que votar por Arrate en primera vuelta es un voto de futuro, de incidencia política real.

 Apelamos a una actitud de generosidad democrática. La prepotencia, el engreimiento, la descalificación y la autorreferencia no son buenas compañías cuando se busca una construcción de verdad unitaria, desde la izquierda y el campo democrático.

Juan Andres Lagos –

Columna publicada en La Segunda Online


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El momento es siempre ahora – Escribe Salvador Muñoz

Las organizaciones políticas sobrevivientes, sin raíces en la sociedad real, no hacen sino jugar una farsa de representación. Sus líderes no practican la política sino el lobbyng. Los partidos no reflexionan: para eso tienen “think tanks”. No agitan ni organizan: pagan productoras, gabinetes de comunicación y de marketing.

Por Salvador Muñoz K.*

Este sábado lanzamos el Partido de Izquierda (PAIZ). La fecha no es casual ni antojadiza, responde a las necesidades de un pueblo que rechaza las injusticias y que se resiste a la forma de convivir que nos han querido imponer.

La llamada transición debe acabar y el único modo de hacerlo es terminar de una vez por todas con la Constitución heredada de la dictadura. Nuevos actores -hasta ahora amordazados por una institucionalidad ilegítima-, podrán surgir entonces. Pero los cambios no caen del cielo: hay que impulsarlos. Para ello se requiere convicción, decisión y claridad en los objetivos perseguidos. La izquierda debe jugar un papel clave en esa tarea, bajo pena de perpetuar las consecuencias de su ausencia de veinte años: un país dominado por el peor de los neoliberalismos. 

No hay otra fuerza transformadora. La Concertación terminó por acomodarse y asumir la herencia autoritaria, desacreditando lo que quedó de las estructuras políticas que la dictadura había debilitado. Las organizaciones políticas sobrevivientes, sin raíces en la sociedad real, no hacen sino jugar una farsa de representación. Sus líderes no practican la política sino el lobbying. Los partidos no reflexionan: para eso tienen “think tanks”. No agitan ni organizan: pagan productoras, gabinetes de comunicación y de marketing.

Frente al capitalismo en crisis, ante el fracaso del comunismo de Estado y al hundimiento de la socialdemocracia, es de suma urgencia inventar la sociedad del siglo XXI que no puede ni debe aceptar la destrucción del medio ambiente, ni el enriquecimiento de unos pocos al precio de la miseria y la pobreza de muchos, ni el pillaje de los recursos naturales, ni la negación de los pueblos originarios, ni la transformación de los servicios públicos -materialización de los derechos ciudadanos-, en objeto de lucro, ni la sustitución de la democracia por la pretendida racionalidad de los mercados.

El capitalismo se ha transformado, se disfraza, busca asegurar su pervivencia. Por ello debemos proponer nuevas herramientas para sobrepasarlo y crear nuevas formas de convivencia social que le garanticen al pueblo de Chile las condiciones del desarrollo de todos sus talentos y la posibilidad de lograr la plenitud de sus aspiraciones.

La izquierda debe luchar  para que la profundización de los derechos ciudadanos alcance la esfera productiva, para así determinar lo que producimos, cómo lo producimos y cómo distribuimos los excedentes del fruto de la riqueza generada con el esfuerzo de todos. La irracional concentración de la riqueza, que se ha transformado en el mayor obstáculo para el desarrollo armonioso de nuestra economía y el de nuestra sociedad, debe cederle al paso a la justicia económica y social, a la justa redistribución del ingreso.

Para alcanzar tan nobles objetivos nos parece condición indispensable la movilización y la participación ciudadana. Porque de las experiencias pasadas estimamos necesario evitar dos errores igualmente catastróficos: suponer que el ciudadano es un sujeto social esencialmente pasivo, que apoya o vota para que un iluminado o una elite revolucionaria o burocrática, hagan las transformaciones necesarias, o bien imaginar que las transformaciones se hacen desde el Estado hacia abajo, en modo directivo y autoritario, como sin ir más lejos se impuso en dictadura el modelo económico imperante hasta hoy.

Nuestra idea del Partido de Izquierda es la idea de un partido crisol en el que debe fundirse lo mejor de las experiencias históricas de la Izquierda, de toda la Izquierda, sin exclusiones. Asumimos como nuestra la historia del pueblo de Chile, con sus momentos de derrota y de frustración, pero también y sobre todo con sus victorias y sus alegrías, con sus logros gigantescos que deben plasmarse y consolidarse en la nueva sociedad democrática que será la obra de todos.

SALVADOR MUÑOZ

*Salvador Muñoz K. es coordinador de la campaña de Jorge Arrate.

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