Se aproxima el 24 de septiembre, fecha destinada a conmemorar un nuevo aniversario de la gesta gloriosa del año 1810 que congregó a la población cruceña de aquel entonces para romper el silencio y el abandono aldeano y colonial y en actitud combativa y generosa se adhirió al sacrificio y al heroísmo popular contra el imperialismo hispano. Santa Cruz de la Sierra, por tanto, formó parte incuestionable del torrente de la lucha por la libertad anticolonial, lo que derivó en el acto fundacional de la República de Bolivia en fecha 6 de agosto de 1825.
Ahora y siempre corresponde activar la memoria histórica acerca de las gestas regionales y patrióticas. No se restringe la actitud de referencia sólo a fines evocativos que quede atrapada en los linderos de la subjetividad individual y nada más, sino busca expandirse en una percepción de mayor significado y contenido.
Es pertinente hoy rendir homenaje de admiración y gratitud a los ilustres y valientes ciudadanos que condujeron la gesta gloriosa del 24 de septiembre de 1810 : Antonio Suárez, José Andrés Salvatierra, Antonio Vicente Seoane, Eustaquio Moldes y Juan Manuel Lemoine. Del mismo modo, el homenaje de gratitud eterna a los héroes mayores de Santa Cruz de la Sierra : Ignacio Warnes, José Manuel Mercado, José Manuel Baca “Cañoto” y José Antonio Álvarez de Arenales, Asimismo, el homenaje se hace extensivo a nuestros sagrados símbolos departamentales: El escudo que representa la cruz liberadora de inmundicias y mezquindades; la fuerza indomable del león y la nobleza de su estirpe, junto a la palmera, como expresión de belleza y libertad de nuestra flora tropical. A su vez, la bandera, a través de sus colores verde, blanco y verde, simboliza la fecundidad de nuestro suelo y su extraordinaria riqueza vegetal, además de la generosidad, la lealtad y la pureza de los nobles ideales y aspiraciones de sus habitantes. Nuestra gratitud se expresa a todo cuanto representa a Santa Cruz de la Sierra. Aquí no se trata de una simple emoción de te día singular el planetapláceme o de gozo que lo sentimos a raudales, sino que, ante todo y sobre todo, r e a f i r m e - una vez más -el compromiso irrenunciable de seguir forjando los ideales y las aspiraciones superiores de la autonomía o la autogestión administrativa y política perfilada con lucidez y heroísmo por nuestros próceres desde la fundación misma de nuestra entrañable “ciudad de la llanura” el 26 de febrero de 1561 en El Sutó chiquitano. Tanto Ñuflo de Chávez, visionario, fundador y gobernador y Diego de Mendoza, el primer gobernador electo mediante “cabildo” popular, como también el insigne Andrés Ibáñez, posteriormente, rindieron tributo con sus propias vidas a esta noble causa. La autonomía se inscribe en la perspectiva del legítimo e indisputable bienestar colectivo mediante el trabajo tesonero y fecundo para todos quienes tuvimos la fortuna de nacer en su solar bendito y prodigioso, y para todos quienes acudieron y acuden ahora a su seno y manantial generoso e inagotable de vida, de consuelo y de esperanza. La expresión de gratitud a SANTA CRUZ DE LA SIERRA comprende a su gran urbe metropolitana y a los habitantes de sus 15 provincias, lo que configura hoy la “nueva cruceñidad “ del tercer milenio. Finalmente, se expande y se articula al país en su conjunto para trascender y proyectarse a los confines del continente y del planeta.