La más reciente encuesta del CERC, correspondiente al mes de julio de 2009, marca en el actual escenario electoral, un indice significativo en cuanto a la tendencia de la intención de voto de los ciudadanos, a cuatro meses ([1]) de la elección presidencial.
En efecto, la medición CERC señala que en caso que la primera vuelta de la elección presidencial tuviera lugar este domingo, los resultados entre inscritos en los registros electorales serían:
Sebastian Piñera 39%
Eduardo Frei 25%
Marco Enriquez Ominami 14%
Jorge Arrate 1%
Alejandro Navarro 1%
Adolfo Zaldívar 0%
Nulo en blanco 5%
No sabe/no responde 14%
(Lámina Nº 38)
En el escenario de segunda vuelta, los resultados sugeridos por la encuesta CERC son los siguientes:
Sebastian Piñera 41%
Eduardo Frei 33%
No vota 12%
No sabe no responde 14%
(Lámina Nº 44).
Sebastian Piñera 41%
Marco Enriquez Ominami 28%
No vota 16%
No sabe no responde 15%
(Lámina Nº 47).
ELEMENTOS PARA UN ANÁLISIS
El interés de estos resultados reside en que arroja varios elementos de continuidad respecto de otras mediciones pre-electorales efectuadas por otras agencias.
El primer elemento de continuidad que no puede soslayarse es que de acuerdo a todas las encuestas de opinión y de intención de voto, durante el primer semestre de 2009, posicionan a Sebastian Piñera como el candidato con mayores probabilidades de resultar elegido, si las condiciones en las que se hizo la medición siguen iguales.
Un segundo elemento de continuidad, es la instalación de Marco Enriquez Ominami como un tercer actor dentro del escenario presidencial que, no obstante presentar pocas probabilidades de alcanzar la segunda vuelta o de ser elegido finalmente, cumple un rol en el que su votación tiende a perjudicar al candidato de la Concertación, aunque no llegue sino a la primera vuelta de la elección presidencial.
Un tercer elemento de continuidad, dice relación con la permanencia del voto nulo, de la abstención y del voto indeciso. En la encuesta CERC en comento, los electores consultados que no saben ni responden suman un 12%, y los electores que no votan, es decir, que se niegan a votar suman 14%, de manera que sumados ambos resultados, tendríamos que al momento de la aplicación de la medición (julio 2009), una cuarta parte del electorado (26%) no se define por ninguno de los candidatos en carrera.
Voto nulo, abstención y no inscritos en los registros electorales
Aunque resulte paradójico, esta abstención ciudadana puede relacionarse también con el bajo nivel de inscripción de los jóvenes en los registros electorales. Según las mas recientes cifras del SERVEL, solo un 7.1% de los jóvenes se han inscrito durante el actual período de inscripciones (que concluye el 12 de septiembre) y todo hace presumir que ni la campaña publicitaria en curso ni los esfuerzos de motivación lograrán revertir esta tendencia dura del electorado juvenil chileno: su desconfianza y su desapego al orden político vigente.
La encuesta CERC en cuestión, reafirma la noción de que Enriquez Ominami no gana (ni en primera ni en segunda vuelta), pero parece impedir que gane el candidato de la Concertación o, lo que es lo mismo, hace posible que gane el candidato de la alianza de derecha Sebastian Piñera.
La metáfora del “perro del hortelano” se impone en este caso: no come ni deja comer…no gana ni deja ganar, de donde se deduce que en términos políticos globales, la candidatura de Enríquez Ominami puede ser analizada como cumpliendo un rol estratégico favorable al triunfo de la derecha, haciéndolo posible y más probable y asegurando la derrota de la Concertación.
El bajo nivel de inscripción juvenil en los registros electorales, por otro lado, atenta contra las posibilidades de Enriquez Ominami de crecer en las intenciones de voto, ya que su discurso de renovación elaborado deliberadamente para dirigirse hacia la generación de los ochenta y hacia el universo de jóvenes susceptibles de votar, no tendría asidero final en un electorado mayoritariamente adulto.
Si la mayoría de los adherentes de Marco Enriquez Ominami serían jóvenes o adultos jóvenes, cabe preguntarse entonces si todos esos jóvenes están realmente inscritos en los registros electorales, de donde resultaría un movimiento de adhesión que no se plasma en voto efectivo. Esta es probablemente la principal limitación electoral de esa candidatura.
Es necesario reconocer sin embargo que el persistente bajo nivel de inscripción juvenil, no solo atenta contra una postulación presidencial en particular, sino contra todo el sistema político y electoral. Todo el arco de candidatos resultan perjudicados por un universo juvenil ausente de las candidaturas y de las estructuras de decisión política, y por un electorado crecientemente adulto y anciano que, naturalmente puede tender hacia posturas y retóricas más conservadoras.
Primera vuelta y segunda vuelta
Cuando se analizan los resultados de primera y segunda vuelta, resulta evidente que Sebastian Piñera mantiene una intención de voto de 41%, mientras que cualquiera de sus dos eventuales competidores, Eduardo Frei o Marco Enriquez, no alcanzan sino a subir insuficientemente sus respectivas votaciones de primera vuelta. Frei sube del 22 al 33% entre 1ª y 2ª vuelta, y Marco Enriquez sube del 15 al 28% entre ambos escenarios, pero en ambos casos en segunda vuelta se encuentran a una distancia considerable del posible ganador (8 puntos porcentuales de distancia entre Frei y Piñera, y 13 puntos porcentuales de distancia entre Enriquez Ominami y Piñera).
En este escenario electoral presidencial, la izquierda -representada por Arrate y Navarro- parecen haber perdido toda capacidad de incidencia significativa en el proceso electoral y en la contienda presidencial, ya que el porcentaje atribuido en la encuesta CERC refleja un nivel de adhesión que ni siquiera se condice con los resultados históricos en elecciones presidenciales anteriores (7 al 10%).
En un escenario presidencial de 2ª vuelta Piñera-Frei como el que aparece descrito en la medición CERC, la izquierda (que suma 2% al adicionar Arrate + Navarro), a igual que en primera vuelta, no ejercería ninguna influencia significativa para frenar el triunfo de la derecha o, dicho de otra manera, para impedir la derrota del candidato de la Concertación, Eduardo Frei.
A la luz de estos resultados de segunda vuelta, ni Frei ni Enriquez Ominami pueden impedir el triunfo de la derecha, si todas las condiciones durante la medición siguen iguales.
Manuel Luis Rodríguez U.
[1] En realidad, considerando que en el penúltimo mes de campaña, el porcentaje de indecisos desciende rápidamente hasta sus niveles históricos, debiera decirse que solo faltan 3 meses de campaña.