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al sur de la realidad


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Homilia del 18 de septiembre de 2014 del Obispo de Rancagua Alejandro Goic

Chile, una misión que cumplir

Homilía Te Deum, 18 de septiembre de 2014
Catedral de Rancagua

Textos bíblicos:
Efesios 4, 17-24
San Mateo 25, 31-40

Sra. Intendenta de la Región de O’Higgins
Distinguidas autoridades
Hermanas y hermanos:

Chile, nuestra amada Patria, vive intensamente los días de su nacimiento como nación libre y soberana. Las Fiestas Patrias son un momento de alegría y de regocijo comunitario.

Desde los orígenes de Chile la fe cristiana nutrió su alma y su historia. La fe se entrelaza con la idiosincrasia de nuestro pueblo. El Evangelio de Jesucristo iluminó y orientó la vida personal y social del hombre y de la mujer de nuestra tierra.

Jesucristo se identifica con todas las realidades humanas, particularmente, con las diversas formas que toman las necesidades de los más sufrientes, como lo escuchamos recién en el Evangelio al hacerse uno con el hambriento, el sediento, el forastero, el carente de ropa, el enfermo, el encarcelado. “Les aseguro – nos dice – que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron” (Mt. 25,40)

San Pablo, gran evangelizador y apóstol, nos ha recordado que es necesario “revestirse de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se distingue por una vida recta y pura, basada en la verdad” (Efesios 4, 23-24).

La iglesia está inmersa en la realidad de la Patria. Su misión esencial es anunciar a Jesucristo y su Evangelio. Ayudar a los seres humanos al encuentro con Dios. De ahí que la acción de la Iglesia es eminentemente pastoral. Sin embargo, tal misión de ningún modo la puede llevar a eludir los problemas reales que afectan al conjunto del pueblo. Conceptos como la inalienable dignidad de la persona humana desde su origen en el vientre materno hasta su fin natural; la igualdad de todos en su naturaleza personal; el respeto irrestricto de los derechos fundamentales de la persona humana; la convivencia social basada en la verdad, en la libertad, en la justicia, en el amor, en el perdón y la misericordia; la preocupación real y efectiva por los más pobres y desvalidos; el espíritu de servicio y la búsqueda del bien común, por parte de aquellos que tienen responsabilidades en el tejido social del país, etc. Todos estos grandes conceptos y otros presentan una dimensión ética y valórica, que no es ajena a la misión de la Iglesia.

A esta misión esencial – anunciar el Evangelio e iluminar la realidad con la ética del Evangelio – quiere ser fiel la Iglesia. La Iglesia no tiene otra pretensión. Sabe perfectamente que su misión es esencialmente religiosa, pero ligada fuertemente a la realidad histórica por el misterio de Jesucristo, el Dios hecho hombre. Desde entonces, nada de lo humano es ajeno a la Iglesia. Hay quienes quieren reducir a la Iglesia a lo íntimo, a lo privado, a excluir a Dios de la vida social.

Escuchemos la enseñanza del Papa Francisco, al respecto: “Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos…Una auténtica fe – que nunca es cómoda e individualista – siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso en la tierra…la tierra es nuestra casa común y todos somos hermanos. Si bien el orden justo de la sociedad y del Estado, es una tarea principal de la política, la Iglesia no puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia” (Evangelii Gaudium, nro. 183)

El gran santo chileno Alberto Hurtado, llamado por un ex Presidente de la República “Padre de la Patria”, dijo en una ocasión similar a la que hoy nos congrega en esta Catedral:

“Una nación, más que por sus fronteras, más que su tierra, sus cordilleras, sus mares, más que su lengua, o sus tradiciones, es una misión que cumplir…. La misión de Chile queremos cumplirla, nos sacrificaremos por ella. Nuestros padres nos dieron una Patria libre, a nosotros nos toca hacerla grande, bella, humana, fraternal. Si ellos fueron grandes en el campo de batalla, a nosotros nos toca serlo en el esfuerzo constructor”.

Sí, hermanas y hermanos, hoy alabamos y bendecimos a Dios, “Te Deum laudamus”, por Chile, por su historia, por sus servidores de ayer y de hoy, que con amor y generosidad la construyeron y la siguen construyendo. Damos gracias a Dios por el fortalecimiento de nuestra democracia, por el progreso alcanzado, por los significativos avances en diversos campos de la vida nacional; por los caminos de paz y reencuentro entre los chilenos y la búsqueda de la verdad que libera; por todo el trabajo abnegado en los diferentes sectores de la vida nacional de miles y miles de chilenos, autoridades, políticos, empresarios, trabajadores, uniformados, confesiones religiosas; mujeres y hombres que dan lo mejor de sí cada día, por la grandeza de Chile.

Y queremos pedir, en palabras del P. Hurtado, continuar con el “esfuerzo constructor”. El país, actualmente experimenta cambios, algunos de enorme contenido social. Hay propuestas importantes y trascendentes que marcarán la vida del país por décadas. Temas tan relevantes como la reforma educacional, por ejemplo, nos exigen una gran capacidad de diálogo, de escucha, de respeto, por cuanto no sólo implica la aplicación de un programa sino la articulación de una propuesta con las sensibilidades y derechos de los diferentes actores sociales del país, que reconocen en este ámbito un elemento esencial de sus vidas. El Papa Francisco nos recuerda: “Al Estado compete, el cuidado y la promoción del bien común de la sociedad. Sobre la base de los principios de subsidiariedad y solidaridad, y con un gran esfuerzo de diálogo político y creación de consensos, desempeña un papel fundamental, que no puede ser delegado, en la búsqueda del desarrollo integral de todos. Este papel, en las circunstancias actuales exige una profunda humildad social”.

Y continúa el Papa Francisco: “ En el diálogo con el Estado y la sociedad, la Iglesia no tiene soluciones para todas las cuestiones particulares. Pero junto con las diversas fuerzas sociales, acompaña las propuestas que mejor respondan a la dignidad de la persona humana y al bien común. Al hacerlo, siempre propone con claridad los valores fundamentales de la existencia humana, para transmitir convicciones que luego puedan traducirse en acciones políticas” (Evagelii Gaudium, nr. 240 – 241)

El texto evangélico proclamado hoy nos ha hablado del amor y la cercanía a todas las situaciones humanas, especialmente las que afectan a los más débiles. Como señala el Papa Francisco entre estos están “los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana” (Evangelii Gaudium 213). Hoy vemos, con preocupación, como la verdad sobre la vida humana y la familia se ponen en cuestión. Los creyentes jamás podremos soslayar que la promoción y defensa de la vida, desde su concepción hasta su muerte natural, no es por un afán meramente religioso, ideológico o de otro orden, sino que es un clamor de humanidad que brota de la misma naturaleza.

En este “esfuerzo constructor”, todos los creyentes y personas de buena voluntad tenemos un fuerte compromiso por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad. Hemos de servir, con más empeño y ahínco a la gran causa de una mayor justicia social, a una más equitativa distribución de los bienes para superar las escandalosas diferencias aún existentes en nuestro país y que afectan a miles de chilenos. ¡Es posible superar esta brecha!. ¡Es necesario superar esta dolorosa situación!. “Pero queremos más todavía, nuestro sueño vuela más alto. No hablamos sólo de asegurar a todos la comida, o un decoroso sustento, sino de que tengan prosperidad sin exceptuar bien alguno. Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre y creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida. El salario justo permite el acceso adecuado a los demás bienes que están destinados al uso común” (Evangelii Gaudium nr. 192).

Finalmente quisiera señalar mi preocupación por algunos temas más particulares, que considero indispensables abordar y buscar soluciones dignas y coherentes con los principios y valores enunciados. Son desafíos a nuestra conciencia de chilenos y de creyentes.

- El sistema privado de pensiones: he escuchado, tantas veces de personas jubiladas, que reciben pensiones que no les alcanzan para vivir con la mínima dignidad. Con los años llegan más enfermedades, a veces, situaciones muy complejas y los ingresos disminuyen considerablemente, en relación a los ingresos que se percibían cuando se estaba activo y con trabajo. El porcentaje de adultos mayores ha crecido fuertemente en Chile.

La dignidad de la vida debe ser el fundamento de la seguridad social y de todos los otros derechos humanos esenciales. En un verdadero sistema de seguridad social debe existir el principio de solidaridad en que la persona aporta según sus posibilidades y recibe según sus necesidades.

Urge una profunda revisión del sistema de pensiones para lograr pensiones suficientes, dignas, decentes, como las que exigen los compromisos jurídicos asumidos por Chile. Urge, aquí como en tantos otros temas, ponernos en el lugar de los más pobres.

- El drama de las cárceles: los Obispos de Chile hace poco más de cuatro años hicimos un análisis de la realidad de los Internos en las Cárceles de Chile y en el contexto del bi-centenario pedimos – bajo una serie de condiciones – la posibilidad de un indulto para algunos internos adultos mayores y de penas próximas a cumplirse, lo mismo pedimos para los enfermos terminales. Lamentablemente no se nos escuchó. Un país crece en grandeza cuando muestra rasgos de misericordia.

- Hoy en nuestra región ha salido en evidencia el drama injusto de atentados contra la vida y dignidad de un grupo de internos del penal. El Capellán de Gendarmería de Rancagua oportunamente hizo la denuncia, pero no tuyo mayor eco. Incluso ha recibido amenazas por cumplir con su deber de chileno y de sacerdote. La publicación en T.V. provocó la atención y la condena de los abusos. Sabemos de lo compleja y difícil que es la tarea de Gendarmería de Chile. La gran mayoría de sus servidores, con sacrificio y esfuerzo cumplen sus obligaciones, pero algunos – los menos – han abusado gravemente de los internos. El esclarecimiento de estos dolorosos episodios es imprescindible y las sanciones correspondientes para la sanidad del país. Nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a atentar contra la dignidad del ser humano. Nuestra dolorosa historia reciente nos muestra a qué extremos se puede llegar cuando se ofende a un ser humano en sus derechos esenciales.

- La delincuencia y violencia juvenil: los últimos gobiernos y el actual han hecho y hacen esfuerzos enormes por enfrentar este drama que atemoriza y que han vivido en carne propia miles de chilenos. Estos últimos días hemos sido testigos de los crueles atentados terroristas, con víctimas inocentes, el ataque cobarde y violento a periodistas en cumplimiento de su misión. Especial preocupación nos muestra el índice de muertes de adolescentes y jóvenes que resuelven sus reyertas y conflictos eliminando físicamente jóvenes vidas o asaltándolas quitándoles la vida para robarles un teléfono celular, una mochila, etc. Volvemos a afirmar: la violencia, en cualquiera de sus formas, engendra odio y daña hondamente el alma de Chile. ¡No podemos acostumbrarnos a estas muertes violentas! ¡No podemos aceptar la cultura de la muerte, menos entre nuestros jóvenes!. ¡Ha llegado el momento de unir fuerzas de todos los grandes actores sociales, para analizar las causas de este drama y buscar soluciones justas y adecuadas y que especialmente den esperanzas a los jóvenes y ganas de vivir y no destruir!.

Enormes desafíos. Forman parte del “esfuerzo constructor” del que nos habló Alberto Hurtado.

También la anunciada creación de una Universidad para la Región del Libertador constituye un desafío grande de este “esfuerzo constructor”. El gobierno, a través de su máxima autoridad regional, nos ha invitado a un diálogo constructivo y positivo para pensar esta Universidad. Desafío maravilloso, desafío no fácil. Confiamos que pueda concretarse este proyecto en el sentido más pleno de una realidad universal, pluralista, abierta, buscadora de la verdad, servidora, comprometida con la excelencia académica, con la investigación y la extensión.

El canto y la oración suplicante al Señor de la Vida y de la Misericordia agradecen a Dios los dones recibidos, pide por las grandes tareas de la hora presente y por los desafíos que nos presentan los tiempos actuales.

A Jesucristo Salvador, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

+ Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua


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El libreto conservador contra la Reforma Educacional

El rechazo de la derecha conservadora contra la actual reforma educacional del Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, utiliza la misma argumentación que usaron contra la Reforma Educacional del Presidente Eduardo Frei Montalva (en 1965 y 1967) y contra el proyecto de la Escuela Nacional Unificada de 1971 del gobierno del Presidente Salvador Allende.

El discurso y la lógica argumental de la derecha conservadora es demasiado simple y reconocible:

1º que atenta contra las libertades individuales;

2º que ataca a la educación particular y a la libertad de enseñanza;

3º que vulnera la libertad de las familias para elegir la educación de sus hijos;

4º que no apunta a los cambios de fondo que requiere el sistema.

La reforma educacional de la Presidenta Bachelet y su proceso de diálogo con la ciudadanía, ha tenido un sello participativo inédito en la historia política reciente en el país: mediante el Diálogo Nacional por la Educación han sido consultadas y escuchadas todas las voces, todas las opiniones, de los colegios laicos y de los colegios religiosos, de los colegios privados y de los colegios públicos municipales, de las familias, los padres y apoderados, de los alumnos secundarios y universitarios, de los profesores y académicos.

Ninguna de esas advertencias ni presagios agoreros de este discurso conservador se encuentra con la Reforma Educacional del gobierno.   El argumento pobre de que la Reforma Educacional se está haciendo sin diálogo con la ciudadanía, choca con la realidad a la vista de todos: un amplio proceso de participación y consulta de la ciudadania y de todos los sectores involucrados en este cambio.  Y esa participación no se hace para beneficio de unos pocos o de un sector corporativo: el fin ultimo sigue siendo fortalecer y profundizar una educación pública de calidad, laica y gratuita, como lo reclamaron los grandes movimientos sociales de 2006 y 2011.

Pero en la argumentación conservadora, aquello de lo que no se habla, ese es el punto esencial: el lucro.

Se esconde el problema del lucro y su impacto regresivo, desigual y discriminatorio y su efecto en la mala calidad de la educación, debajo del argumento de que no es el problema principal, o que se atenta contra la libertad de enseñanza y la libertad de elegir de las familias.

La reforma educacional que plantea e impulsa el gobierno de Michelle Bachelet y el actual proyecto de fin al lucro, la selección y el copago no modifica ni la propiedad de los colegios ni cambia el proyecto educacional de cada establecimiento: solo impone la obligación que las entidades educacionales privadas funcionen como fundaciones sin fines de lucro.

Evidentemente en un sistema educacional segregado y socialmente segmentado como el chileno, una familia pobre no tiene la misma libertad para elegir colegio o educación para sus hijos que una familia de los sectores más acomodados.  La Reforma Educacional actual apunta precisamente a cerrar esa brecha de separación social que posibilitan los establecimientos educacionales privados que lucran con la educación.

El lucro sigue matando la educación de calidad en Chile: la prueba son esas universidades privadas chantas (como la Universidad del Mar y otras) cuyos propietarios y administradores siguen hoy lucrando con los últimos despojos de esas empresas comerciales dedicadas al negocio educativo.

Manuel Luis Rodríguez U.


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El Obispo de Magallanes ha pecado – Escribe Dalivor Eterovic, Consejero Regional

Modestamente creo que el Obispo de Magallanes ha pecado de un excesivo celo y entusiasmo a la hora de plantear su opinión y la de la iglesia en el Te Deum del recién pasado 18 de septiembre en Magallanes.

Compara situaciones que ocurrieron hace más de cuatro décadas, con lo que ocurre hoy en el país y utilizar este argumento para defender la  posición de la iglesia respecto de la educación y la familia, es por lo menos desmedido.

Ni toda la iglesia se siente representada por estos dichos, aun cuando representa a un sector importante., Ni toda la experiencia de décadas en educación, se resume en el aporte de la iglesia católica en esta materia., Ni todos los habitantes del país entienden a la familia como la entiende el obispo de Magallanes.

Lo que es claro y valorable, es que una vez más, el Obispo fija su posición y la del sector que él representa con mucha claridad, lo que probablemente para algunos y algunas feligresas sea poco prudente y esperarían una opinión más inclusiva y de mesura que busque puntos de acuerdo  en la construcción y no de abierta oposición.

Pero insisto en que lo dicho y lo ocurrido en Magallanes este 18 de septiembre y que seguramente también ocurrió en todas las catedrales del país, con sus respectivos matices, es positivo.

Y es positivo porque el país vive un proceso de debate público, abierto, democrático en donde  los sectores reaccionarios de la sociedad no han tenido el espacio para imponer la violencia y la desestabilización que impusieran hace 41 años para ejecutar el golpe militar.

Hoy., al igual que hace cuatro décadas, el tema sigue siendo profundamente ideológico pero Chile ha cambiado.

Nunca más la familia chilena será solamente esa imagen de un hombre, una mujer, hijos y una mascota, las familias chilenas hoy son tan variadas y complejas como la propia sociedad y todas requieren del apoyo de estado para desarrollarse en paz, fraternidad y equidad.

Nunca más los colegios, liceos y universidades deberán ser el reflejo de la segmentación, desigualdad y segregación social que algunos defienden. Colegios solo  para niños con Padres casados por la iglesia, que además pueden mostrar una liquidación de sueldos interesante, colegios y liceos  que como muestra de integración e inclusión, consideran a un porcentaje de niños con familias mono parentales, o de otro origen racial y social, pero que a la primera de cambio, pueden también expulsar de sus aulas para enviarlos a los colegios a los que van “los demás”.

Para corregir estos y otros aspectos es que requerimos de una reforma educacional que en su primera etapa tiene un aspecto profundamente económico y en donde los “fierros” son importantes, como es importante saber de quiénes son.

Lo demás lo pondrá la propia sociedad que evoluciona, que exige y que en su conjunto corregirá aspectos como las condiciones de trabajo y la calidad de los profesionales de la educación o los contenidos y la orientación que las propias familias quieran para sus hijos.

DALIVOR ETERVIC DIAZ CONSEJERO REGIONAL POR MAGALLANES DEL PARTIDOCOMUNISTA DE CHILE.


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Estamos en 1974 o en el año 2014 del siglo XXI…?

La homilia del Obispo católico de Punta Arenas en el Te Deum de hoy 18 de septiembre de 2014, nos ha llamado la atención por las afirmaciones injustas e inexactas que contiene.
CONFUNDIR EL AMBIENTE POLÍTICO DE 1974 CON EL AMBIENTE POLÍTICO DE 2014.
Dice textual: ¨ A todos nos corresponde la patriótica y noble misión de cuidar y desarrollar esa convivencia democrática. Las descalificaciones, los episodios de violencia, la falta de tolerancia, el poco respeto por el que piensa distinto, nos duelen hondamente y oramos al Señor para que nos ayude a desterrarlos de nuestra convivencia nacional.¨ 
Esta afirmación no se condice con la realidad del presente y fuerza los hechos,  No estamos hoy en un ambiente post golpe millitar ni vivimos un quiebre de la convivencia sino por el contrario vivimos en un orden democrático basado en el Estado de Derecho y el pluralismo.

Ya lo había señalado el Cardenal Raúl Silva Henríquez en el Te Deum del año 1974: “la patria no se inventa ni se trasplanta, porque es fundamentalmente alma, alma colectiva, alma de un pueblo, consenso y comunión de espíritus que no se puede violentar o torcer, ni tampoco crear por voluntad de unos pocos… De aquí fluye con imperativa claridad, nuestra más urgente tarea: reencontrar el consenso”.

 
Estamos en un ambiente post golpe militar en Chile para el Obispo?   Se trata de una afirmación desproporcionada, injusta y fuera de lugar.
CRITICA INJUSTA A LA REFORMA EDUCACIONAL.
El párrafo textual que nos llama la atención es el siguiente: ¨En el proceso de una de las reformas más importantes que lleva adelante el Gobierno, en el cumplimiento de su programa, como lo es el de “reforma educacional”, no han existido algunos pasos preliminares, tales como la instalación de un gran diálogo y el debate democrático acerca de los valores que constituyen la identidad cultural que caracteriza el “alma nacional”; donde juntos podemos discernir las necesidades de nuestros niños y jóvenes, al mismo tiempo consensuar el tipo de educación de calidad que el país requiere, respetando al mismo tiempo la naturaleza y los fines esenciales de la educación teniendo como centro al educando y sus esperanzas.¨
Se trata en mi opinión de dos afirmaciones inexactas e injustas:
El obispo afirma que no ha habido dialogo ni debate democrático para discutir la reforma educacional que propone el gobierno.   Luego, contradice y desconoce el esfuerzo de diálogo que ha hecho el gobierno y el MINEDUC a través del Dialogo Nacional en marcha y en el cual han participado todos los sectores sociales, educacionales, políticos, religiosos e ideológicos, incluyendo las entidades religiosas.
Incluso en Magallanes, hay que destacar que la SEREMI de Educación Margarita Makuc ha participado en diversos  encuentros de diálogo en establecimientos religiosos católicos en Punta Arenas con las comunidades educacionales en su conjunto, encuentros caracterizados por el respeto a la diversidad y el pluralismo y donde la Reforma Educacional ha sido explicada y analizada en un espiritu de dialogo y debate democrático.
Pero además, la homilía sugiere que la reforma educacional no responde a los valores del alma nacional, en circunstancias que la Reforma, tanto en los proyectos actualmente en el Congreso como los proyectos venideros durante el 2014 respetan el sentido esencial del pluralismo educacional que caracteriza al sistema educativo en Chile.   Queda la impresión que la homilía se sitúa en la lógica conservadora de quienes se oponen a la Reforma Educacional impulsada por el gobierno y comprometida con la mayoría de los ciudadanos del país.
Manuel Luis Rodríguez U.
hospitalporvenir


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Intendente Regional Jorge Flies y autoridades regionales anuncian inicio de la construcción del Hospital de Porvenir para este año 2014

Con un fuerte énfasis en la importancia de una mejor calidad de vida para Tierra del Fuego, esta mañana el Intendente Jorge Flies, confirmó el inicio de las obras de construcción del Hospital de Porvenir para este año.  Se trata de una expresión concreta de eficaz gestión política del Intendente Regional y su equipo de gobierno, junto al apoyo parlamentario para lograr destrabar el inicio de las obras de este nuevo Hospital para Porvenir.

La noticia fue entregada por la primera autoridad regional en la Intendencia regional junto a la Gobernadora Provincial, Paola Fernández, la Consejera Regional de Tierra del Fuego, Patricia Vargas, la Directora (T. y P.) del Servicio de Salud Magallanes, Pamela Franzi, quienes valoraron los esfuerzos ministeriales para ejecutar este proyecto para la comuna de Porvenir.

El Intendente regional, Jorge Flies, enfatizó que esta gran iniciativa es un anhelado sueño de los magallánicos e informó que las gestiones entre el Gobierno Regional, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Obras Públicas para la construcción del establecimiento de salud, resultaron fructíferas.

“El Ministerio del Interior junto a la Subsecretaria de Redes Asistenciales, Angélica Verdugo, nos han comunicado que el Hospital de Porvenir se realiza ahora, a través de Arquitectura de Obras Públicas, lo cual nos permitirá estar en las mismas condiciones de los otros hospitales de la provincia, lo que significa que la región estará ejecutando el Hospital de Porvenir, Puerto Williams y Puerto Natales, prácticamente, al mismo tiempo”.

La Directora (T. y P.) del Servicio de Salud Magallanes, Pamela Franzi, recordó las negociaciones realizadas con el Ministerio de Salud para poder iniciar este año el proyecto, e informó que éste se encuentra en proceso de adjudicación, estando a la espera del decreto para la asignación de recursos. “El Hospital de Porvenir tendrá una inversión aproximada de $ 12 mil millones, que contempla obras civiles, equipos y equipamiento. Tendremos el gran desafío de dejar normalizada, en este período, toda la red hospitalaria de la región”.

Las obras estarán a cargo de la empresa Ebcosur, mientras que la Unidad Técnica será la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. El seremi de la cartera, Ricardo Haro, manifestó que “es una satisfacción inmensa como Ministerio estar a cargo de la construcción de esta obra pero, más allá de eso, es la importancia que tiene para toda la ciudad de Porvenir y para la Isla de Tierra del Fuego.

El establecimiento de salud fueguino, que contempla una atención primaria con enfoque comunitario, tendrá una superficie de más de 5 mil metros cuadrados, contará con 16 camas y aumentará la dotación de profesionales con la finalidad de brindar un mejor servicio a la comunidad de Tierra del Fuego.

bachelethomenajeallende11sept2014


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Discurso de la Presidenta Michelle Bachelet en el homenaje a Salvador Allende en el Palacio de La Moneda, 11 de septiembre de 2014

Amigas y amigos:

Hoy el viento de Septiembre estremece nuestra memoria. Hoy las imágenes actuales de este Palacio, símbolo de la República y la democracia, se superponen con las imágenes que entre estos mismos muros se vivieron hace 41 años.

Y estas paredes, estos patios y los pasillos son testigos y testimonio de nuestra historia reciente con su dolor, con su brutalidad, pero también con la dignidad de quienes supieron resistir hasta el último aliento, la afrenta que quiso borrar la democracia de nuestra patria.

Desde aquí, Salvador Allende y sus colaboradores que cayeron con él, honrando su lealtad, nos miran y nos advierten, “el compromiso con Chile y su gente es un valor ético que no acepta dudas ni desalientos”.

A ellos y a todos aquellos que sufrieron en nombre de ese compromiso con una patria para todos, los recordamos en esta casa que es testigo de la historia de Chile.

Hoy, nuevamente en democracia, Chile no ha perdido la memoria, Chile no ha olvidado a sus hijos perseguidos, a sus hijos exiliados, a sus hijos ejecutados, a sus hijos detenidos desaparecidos. Chile no ha olvidado a quienes mantuvieron viva la esperanza de un país libre, quienes se negaron a ver en su hermano un enemigo, quienes resistieron a la violencia de Estado, quienes alzaron la voz con valentía, a pesar de cualquier miedo.

Chile no ha olvidado la larga lucha por la democracia, no ha olvidado la gesta de un país entero para devolver el Estado a su sitio, el Parlamento a su sitio, la República a su sitio, este Palacio a su propósito y los derechos a cada hombre y mujer de nuestra Patria. Y Chile no ha olvidado tampoco aquellas heridas que siguen doliendo.

Por eso tenemos un compromiso con la verdad, con la justicia y con la reparación.

Durante mi primer mandato como Presidenta de la República dimos pasos importantes para hacer del respeto por los derechos fundamentales de todos y de todas, una realidad palpable, cotidiana, una lucha de cada día.

Creamos el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, para hacer posible un relato compartido sobre las atrocidades cometidas en Chile durante la dictadura. Y gracias a la labor del Museo, y de muchas iniciativas de la sociedad civil, hoy son muy pocos los que cuestionan la verdad de lo ocurrido en esos años y las nuevas generaciones pueden conocer lo que sucedió y comprender mejor los duros años transcurridos entre 1973 y 1990.

Y también, desde el año 2010 el Instituto de Derechos Humanos se ha convertido en una institución respetada, reconocida y relevante en ese ámbito. Su independencia es central para instalar y validar el respeto de los derechos de las personas, como eje central de la sociedad democrática.

Pero asimismo sabemos que es mucho aún lo que queda por hacer. Debemos fortalecer, resguardar y mejorar la institucionalidad que hemos construido en estos años; debemos ser capaces de asumir que toda política pública parte por un enfoque de derechos; debemos entender que el mundo cambia y con ese cambio emergen derechos de nuevo tipo; debemos saldar la deuda que tenemos en materia de derechos de los pueblos indígenas y avanzar en materia de derechos de las mujeres, de los niños, de las niñas y adolescentes, de las personas mayores y la diversidad sexual.

Durante este Gobierno vamos a enfrentar las tareas que corresponden al Estado para proteger, cautelar y garantizar el acceso de las personas a esos derechos.

Se trata de fortalecer, resguardar y mejorar la institucionalidad que hemos construido en estos años, y esa es la razón por la que crearemos la Subsecretaría de Derechos Humanos, con los recursos y el personal necesarios para ejercer su tarea y reforzaremos también el Instituto de Derechos Humanos, para que tenga presencia regional, a partir del año 2015.

Adicionalmente, impulsaremos una nueva normativa que aplique los principios y tratados internacionales, y desarrollaremos planes de educación y memoria histórica que amplíen, den profundidad y proyección a actividades como éstas, para que el “Nunca más” sea una realidad que genere conciencia y cuidado entre los chilenos y chilenas.

Ese es el sentido que hemos llamado a una política integral y explícita de los derechos humanos. Y esa política considera, por supuesto, la necesidad urgente de avanzar en verdad y justicia y perfeccionar los mecanismos de reparación.

Han pasado 41 años, y los testigos, los sobrevivientes, las víctimas que salvaron con vida y los propios victimarios y sus cómplices, son hoy personas mayores. Muchos han muerto a la espera de la justicia, muchos han muerto guardando silencio. Basta ya de esperas dolorosas y de silencios injustificados.

Lo he dicho estos días y lo repito hoy: es el momento de hermanarnos en la verdad. Y para ello es fundamental que quienes tienen información relevante, sean civiles o militares, la entreguen.

Amigas y amigos:

El 11 de Septiembre es sinónimo de dolor y de pérdida para nuestra sociedad completa. Es la fecha que nos recuerda divisiones terribles entre los compatriotas, nos recuerda aquello que no queremos nunca más, pero el 11 de Septiembre es también la fecha que nos recuerda la historia y el valor de la democracia que hemos construido juntos. Nos recuerda que nada ha sido en vano, porque hemos sido capaces de construir, tras esta amarga experiencia, una cultura de paz, una cultura de respeto a la diferencia y de valoración por la diversidad y el diálogo.

Hoy, que en este edificio sentimos viva la memoria de nuestra patria, reivindicamos los aprendizajes de esa memoria, para que lo ocurrido nunca más suceda y para que el orden constitucional y soberano de nuestra patria nunca más sea puesta en entredicho.

Sabemos que nuestra democracia tiene tareas pendientes, estamos haciéndonos cargo de ella, porque nuestros aprendizajes históricos nos empujan a mirar hacia adelante, perfeccionando las instituciones que rigen nuestra vida común.

Nuestra memoria no es un lastre que nos ancla al pasado, sino el motor de nuestra responsabilidad con el presente y el futuro.

Por eso hemos consagrado el derecho de todos nuestros connacionales, en Chile y en el extranjero, a votar en las elecciones presidenciales de su patria. Y hoy tenemos la oportunidad histórica de terminar con un sistema electoral que limita la representación de nuestra diversidad y es un obstáculo a la construcción de una comunidad pública realmente moderna.

Por eso también estamos proponiendo avanzar hacia una nueva Constitución, que amplíe nuestros derechos fundamentales y nuestros espacios de participación.

Sí, tenemos mucho que hacer para perfeccionar nuestra democracia. Aun así, esta democracia que hoy nos permite reunirnos en libertad y reivindicar nuestra historia, es nuestro bien más preciado como sociedad. No es sólo por lo mucho que nos costó recuperarla. La democracia es nuestro mayor capital, porque en ella el Estado está al servicio del pueblo y no en su contra.

La democracia es la plataforma principal de nuestro desarrollo, porque sólo dentro de sus fronteras son posibles la participación, la libertad, el valor de las voces ciudadanas, sean mayorías o minorías, la no discriminación y el imperio de la ley.

Es nuestra construcción más preciada, porque es nuestra garantía de que somos capaces de resolver nuestras diferencias en el marco del respeto, los derechos y la paz.

Y quiero decirlo con claridad: no estamos dispuestos a permitir que esa cultura de respeto, de derechos y de paz que hoy reivindicamos, que nos pertenece a todos y todas, sea atropellada, abusada o menospreciada por nadie.

Si hay una lección aprendida para todos tras el golpe militar de 1973, es que en Chile no hay ni puede haber espacio para la violencia. Condenamos la violencia en todas sus formas y reivindicamos la vocación de nuestro país de vivir en paz y tranquilidad, porque en Chile no puede ni hay espacio alguno para el miedo o el temor.

Es precisamente gracias a la memoria, con sus cicatrices y con su luminosa persistencia, que sabemos que la fortaleza de nuestra democracia es un patrimonio común, que a cada uno de nosotros y nosotras le corresponde cuidar.

Y si un día como estos repetimos nuestra condena más absoluta a todo hecho que desprecie la vida humana, es porque conocemos demasiado bien el supremo valor de la existencia y la dignidad de cada compatriota sobre nuestra tierra.

Queridos compatriotas:

Como cada 11 de Septiembre, los vientos de la historia remecen nuestro corazón y nuestra conciencia, pero cada uno de esos recuerdos es también una semilla de futuro. Cada recuerdo es una razón para comprometernos con nuestro presente, para asumir las reformas y tareas que Chile demanda y para compartir, sin exclusiones, en paz, aquellas anchas alamedas que el Presidente Allende anunció y que todos estamos haciendo realidad hoy, una realidad que Víctor Jara llamaba “la primavera que todos vamos construyendo a diario”.

Muchas gracias.

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